La Libertad de Prensa analizada por tres expertos
Por Hernán Rodríguez
CUENCA, Ecuador (2005).- Tres expertos latinoamericanos en Libertad de Expresión abordan el tema y alertan a los periodistas ecuatorianos sobre los obstáculos que los sucesivos gobiernos y dictaduras ecuatorianos han tratado de implementar para impedir el libre ejercicio de la profesión. El primer entrevistado es Ricardo Trotti, de la Sociedad Interamericana de Prensa o SIP, el segundo es un abogado experto en este tema, Armando González Rodicio y el tercero es el periodista paraguayo Alvaro Fernández Díaz.
Ricardo Trotti, Libertad de Prensa, ¿para quién, ¿para qué?...
La Libertad de Prensa y de Expresión son derechos fundamentales y necesarios para la vida social en democracia. Es justamente el periodismo, no el que hace la libertad, pero sí el que la protege. El periodismo tiene que estar más fuerte, para defender estos principios, que son valores de la sociedad: la libertad de opinar, la libertad de pensar y, sobre todo, la tolerancia, el respeto, por la opinión de todo el mundo. La Libertad de Prensa, la Libertad de Expresión, no son un patrimonio de los periodistas, ni de los medios de comunicación. Son patrimonio de todos los ciudadanos, de todas y cada una de las personas humanas de una sociedad. El periodismo protege, garantiza y respeta este patrimonio.
Ricardo Trotti, ¿qué opina de la colegiatura obligada?
Nosotros, en la SIP, estamos totalmente a favor del entrenamiento continuo, de la profesionalización de los periodistas, pero siempre que sean condiciones totalmente voluntarias, eso de pertenecer a un Colegio. Estamos a favor de los colegios de periodistas, de los sindicatos de periodistas, de todo tipo de apoyo que el periodista pueda tener, pero siempre que sea voluntario. No creemos para nada que la Libertad de Expresión y los periodistas tengan la obligatoriedad de colegiarse o la obligatoriedad de tener un título universitario. Vivimos la Libertad de Expresión, por se un derecho humano madre de todas las libertades, sin la cual no se puede vivir plenamente, con libre albedrío. Por lo tanto, ¡no puede obligarse!. La gente de los diarios o los periodistas tienen primero que hacer una introspección, ¿qué es lo que realmente quieren de esa sociedad?. Tiene que estar dirigida su vocación sobre todo a los valores que quieren fomentar en esa sociedad: ayudar a la pluralidad de las diferentes opiniones, o en lo interno tratar de ser cada vez más independientes y fuertes económicamente, para que puedan defender esa independencia. Otro consejo, el entrenamiento permanente, frente a este mundo dinámico, globalizado. Los periodistas no pueden quedar rezagados sobre a donde va la sociedad; siempre deben tener el liderazgo necesario, para brindar a la gente material que pueda orientarla, educarla, ser relevante, útil. Todo diario tiene la obligación de ser realmente único, diferente, de los demás medios de la competencia y brindarse entero al compromiso con su comunidad, para mejorar esa comunidad.
Antonio González Rodicio, ¿cuál es tu análisis sobre el intento del gobierno de Lucio Gutiérrez de aprobar una Ley Mordaza en el año 2003, bajo el pretexto de regular el chisme?
Aún sin esa ley, si la legislación ecuatoriana en torno a la Libertad de Expresión, anterior al año 2003, se aplicara en toda su rigurosidad, esta se hallaría en muy serios aprietos. Una ley mordaza siempre es muy peligrosa. Siempre debe ser rechazada una ley contra el ejercicio del periodismo. Lo que hacemos los periodistas es ejercer un derecho humano fundamental. Cualquier normativa que se plantee para fijar responsabilidades ulteriores al ejercicio del periodismo. Concentro mi análisis en las responsabilidades ulteriores, porque a esta altura de la historia, ya sabemos que no puede haber censura previa. Por eso, las consecuencias de una publicación periodística pues tienen que ser a-posteriori. Cualquier norma en este sentido debe ser de aplicación universal y no con especial dedicatorio para los periodistas. Esa es una vía para restricción de los derechos de los periodistas o más de manera extrema, los derechos de una colectividad a expresarse libremente. Partiendo de principio: UNA LEY PARA CONTROLAR O CENSURAR A LA PRENSA O A LOS PERIODISTAS, DEBE SER VISTA SIEMPRE CON SOSPECHA.
Antonio González Rodicio, ¿porqué los periodistas tienen poco interés en capacitarse en conocimientos legales, generalmente es así y existe desconocimiento incluso de las leyes que nos afectan?
Desafortunadamente, tenemos en América Latina, una laguna en la formación de los periodistas en este aspecto y, a veces, este desconocimiento afecta también a los mismos abogados. En los Estados Unidos, no hay facultad de derecho o que se precio de serlo, que no tenga en su currículum cursos sobre la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la Libertad de Expresión. En nuestras universidades, ese tema muy a menudo está relegado y por allí un cursito sobre legislación de prensa, por si acaso, que, en vez de cuestionar esta legislación, les dicen a los nóveles periodistas: ¡cuidado, no hagan esto!, ¡cuidado, no hagan lo otro o aquello de más allá!. Entonces, el periodista en nuestro medio está desinformado, con esa enorme laguna en el ámbito de los derechos y del desarrollo jurisprudencial. Esta laguna de conocimientos debe entenderse como una camisa de fuerza que ha sido establecida por una mano divina y ¡no es así!. Nuestras leyes son construcciones humanas tan elaboradas, con la intención expresa de ser represivas con respecto a la Liberta de Expresión.
Antonio González Rodicio, ¿cuáles son las principales amenazas para la Libertad de Expresión, en las actuales condiciones que se viven en el mundo, sobre todo a partir del 11 de septiembre?.
Creo que hay dos tipos de amenazas en América Latina, que son muy graves, que ya están instauradas en algunos países, que son algo muy común. El caso colombiano es el más grave, donde la principal amenaza es la intimidación física directa, que con mucha frecuencia llega a hechos grabes como la eliminación de periodistas, el asesinato, el secuestro. La otra gran amenaza a la Libertad de Expresión en la región, son las leyes de restricción al ejercicio del periodismo, insertas en nuestros anticuados marcos legales.
Antonio González Rodicio, ¿cuál es su mensaje para los periodistas, en este duro camino que es entender la legislación sobre los Derechos Humanos?
El Ecuador no es necesariamente un caso especial, este problema lo tiene toda América Latina. En nuestra región hemos conseguido el derecho al voto y hemos entendido que la democracia no se reduce solo a eso, que es mucho más; que una de sus características fundamentales es el debate más amplio. Para que ese debate se dé, son indispensables los medios de comunicación. Para que sea amplio, es necesario un marco legal que lo permita, que permita esa amplitud. Yo haría una excitativa a los colegas del Ecuador, como a los de otros países, incluyendo el mío, para que militen a favor de ampliar la Libertad de Expresión, que estudien el tema; que, con su ejercicio profesional, son su disposición a luchar, se amplíe el margen de la Libertad de Expresión, porque este derecho contribuye al desarrollo democrático de los pueblos.
Álvaro Fernández Díaz, ¿cómo se cumple la condición de un manejo responsable de la información?
Que la relación entre abogados y periodistas sea fluida, que surja desde el inicio de la investigación periodística, cuando el tema y la importancia así lo amerite. A veces es mu difícil, son muchas las noticias que tienen que publicarse, no siempre podrá darse esta relación en sus comienzos, pero si alguno ve que puede tener algún conflicto legal, ojalá que esta relación se de lo antes posible y lo más fluida posible. Dentro de ello, debe prestarse especial atención a todas las informaciones que pueden afectar bienes jurídicos fundamentales, particularmente el honor y la intimidad de las personas. Eso no implica necesariamente, que no se pueda publicar la noticia, sino que se debe atender a ciertos criterios que justifiquen que en ciertos casos pueden afectarse el honor y la intimidad de las personas.
Álvaro Fernández Díaz, ¿por qué la legislación que existe resulta al final un laberinto para garantizar los derechos propios y los de los demás?
Cuando están en juego la Libertad de Expresión, por una parte, y el honor y la intimidad de las personas por la otra, debe haber un criterio de ponderación, más que de la preminencia de un bien jurídico sobre el otro. Sería muy fácil sostener, como medio de comunicación, que la Libertad de Expresión prima por sobre el honor y la intimidad o, como algunos jueces que sostienen lo contrario, que priman en caso de conflicto, el honor o la intimidad por sobre la Libertad de Expresión. En ciertos casos, el ejercer la Libertad de Expresión puede afectar el honor y la intimidad de las personas, pero ese Ejercicio de la Libertad de Expresión es legítimo, se justifica que se afecten otras garantías, por el ejercicio de la Libertad de Expresión, pero para eso deben cumplir una serie de requisitos que así lo establezcan, fundamentalmente tratándose de la intimidad, es que la información tenga relevancia pública y que haya sido conseguida sin cometer infracciones o ilegalidades, con las que han sido buscadas o alcanzada esa información; tratándose de protección al honor se requiere del criterio de la veracidad, entendiendo por veracidad el que el periodista haya elaborado una nota verosímil, se requiere también el criterio de relevancia pública. Cumplidos esos criterios, puede el periodista a través del ejercicio de la Libertad de Expresión afectar bienes jurídicos tan importantes, como pueden ser el honor y la intimidad de las personas. Es un criterio de ponderación y de intereses, que debe explotarse, como el ejercicio de una causal de justificación.
Álvaro Fernández Díaz, ¿resulta complicado el ejercicio de la Libertad de Expresión para los periodistas?
Claro, es un tema muy complicado. El Ejercicio de la Libertad de Expresión es un tema muy difícil, uno lo mira desde la perspectiva de los medios donde nos desempeñamos, pero también el ejercicio de la labor periodística es tan importante en una sociedad, porque alimenta el debate, si bien debe ser lo más amplia posible, tampoco es ilimitada. En el ejercicio de la Libertad de Expresión, también pueden cometerse una serie de abusos. Deben establecerse normas claras, para favorecer lo más posible el ejercicio de la Libertad de Expresión, donde se admitan las posibilidades de error; de cuando se puede afectar el honor de una persona… cuando se admiten las posibilidades del error periodístico, que todas las personas que trabajamos en medios sabemos que se producen, muchas veces sin mala intención. Lo importante son los casos más graves, cuando haya realmente la intención de causar perjuicio a otra persona, hecho con total menosprecio por la verdad de la información, eso puede tener algún tipo de regulación. Establecer en cambio criterios, en los que prevalezca la Libertad de Expresión siempre sobre el honor y la intimidad, como más de algún autor así lo sostiene. Me parece que no es lo correcto, no soluciona el conflicto y además es insostenible defender eso por la vía judicial. Es mucho mejor el criterio de una ponderación de intereses, en algunos casos se podrá afectar legítimamente el honor, si se cumplen una serie de criterios, que en el fondo es ejercer un buen periodismo. En términos legales podrá parecer algo muy intrincado muy difícil, pero en el fondo cualquier periodista, sabe que tiene que tratar de buscar la verdad, que el tema debe tener interés público y que sabe que no puede decir cualquier cosa.

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