Gráficas Hernández: calidad en impresión a pesar de dificultades.
Diego Mora Castro y Hernán Rodríguez Girón
CUENCA, Ecuador (26/03/1989).- La editorial “Gráfica Molina-Hernández” inicia su trabajo en el año 1979, pero una parte de sus accionistas iniciales se retira años después, puesto que consideraba que la rentabilidad de la inversión no satisfacía sus expectativas, pasando a ser Víctor Hernández su único propietario, bajo la denominación “Gráficas Hernández” (GH). En la actualidad, los hijos del accionista fundador son copropietarios de la industria, porque Víctor tuvo fe que con el paso del tiempo este pequeño emprendimiento saldría adelante, con una dosis de esfuerzo, de sacrificio, sabiendo superar duros reveses.
Con la firme convicción de que solo con un trabajo de calidad los clientes no faltarían, Víctor Hernández, se empeñó siempre en ir mejorando la calidad del servicio que presta a la ciudadanía cuencana. La realidad superó a la esperanza y ahora es una de las editoriales más buscada para la realización de trabajos gráficos e impresiones, desde talonarios de boletos para rifas hasta libros con imágenes a full color. Una muestra de lo realizado se halla en una estantería de la empresa, llena de posters, folletos, catálogos, libros y revistas. Una mirada rápida permite hallar las “Obras completas de Gabriel Cevallos García”, “El paisaje rural en el Ecuador” de Ana Luz Borrero, el catálogo de la I Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, el folleto promocional del “Festival de las Artes” o las revistas “Apuntes” de la Asociación de Ejecutivos de Cuenca, “Avance” de Rolando Tello o “Huellas”, que circulan en Cuenca y “Orovisión”, que circula en Machala.
GH cuenta en su planta industrial con 5 departamentos: arte o diagramación en el que trabajan Marlene Vicllacrés, Eddy Córdova y Marco Chaca, fotocomposición, impresión, acabado y administración. En esta última unidad funcionan las máquinas de levantamiento de textos o “composer”. El empleado más antiguo es Abdón Farfán. Luego de que el cliente está conforme con la cotización, disponiendo la ejecución de un trabajo, da inicio el elaborado proceso de imprimir y editar un libro, una revista, un poster lo que se haya pedido. Por ejemplo, para una revista, el primer paso es el levantamiento de textos, luego la corrección de estilo y ortografía, material que pasa a diseño y diagramación para elaborar los artes. Con el visto bueno del solicitante, las artes son fotografiadas y transformadas en películas del tamaño requerido para el trabajo, desde un A0 hasta un A5, para revistas en un A4. Se retocan las láminas y se cubren sus fallas. El armado de las películas es a su vez reproducido en planchas metálicas pre-sensibilizadas, que luego son colocadas en los rodillos de la rotativa para su impresión. Así se obtienen los pliegos que pasan al área acabado, para doblarlos, recogerlos, cortarlos, engraparlos, coserlos o pegarlos, según el ancho del lomo, son refilados y el trabajo queda listo para empacar y entregarlo al cliente.
La parte más compleja del proceso comprende la etapa de fotocomposición o fotomecánica, sobre todo cuando se manejan colores y el levantamiento de textos cuando es blanco y negro. “La corrección de textos de un libro, de una revista o de cualquier trabajo que contenga texto, es fundamental, pero al cliente se le da la opción de ser el mismo el que haga estas correcciones o nosotros. Si un texto corregido por el cliente tiene errores y estas se detectan luego de la impresión, la responsabilidad no es nuestra. Pero, si a nosotros se nos pasa un error durante la corrección que estuvo a nuestro cargo, situación que puede ocurrir, asumimos la responsabilidad y repetimos el trabajo, porque lo que más nos interesa es un cliente satisfecho”, afirma Víctor Hernández.
La unidad productiva con respecto a su política para estimular al recurso humano, lleva adelante actividades de promoción y respeto hacia sus colaboradores, empezando por los salarios que cumplen con el beneficio de la Ley de Fomento de la Pequeña Industria, con un sueldo mínimo de 18.700 sucres, que reciben todas las personas que son vinculadas inicialmente, excepto los trabajadores calificados que ganan más. Adicionalmente, como un estímulo a sus trabajadores, GH paga 1.000 sucres adicionales a cada empleado. “Estoy contento con el trabajo de mis empleados y estimo que ellos también están satisfechos del lugar en el que trabajan. Ellos tienen todas las libertades del caso. Si quieren horas extras, las tienen, si quieren un préstamo se los concedo, si desean llevar trabajo a casa, pues que lo hagan. No les exijo, es más, los sobre estimo”.
Los Fondos Financieros y los FOPINAR fueron implementados como una política pública para apoyar la labor productiva de las empresas ecuatorianas, sobre todo de la pequeña industria. Sin embargo, Gráficas Hernández no se ha visto beneficiada por estas dos líneas de crédito públicas debido a múltiples obstáculos, sobre todo porque los trámites son muy engorrosos y desalientan a cualquier emprendedor. Adicionalmente a ello, los montos que se prestan son tan insignificantes que se agotan en los primeros meses del año y no vale la pena tomarse la molestia frente a tanto trámite. “Mi respuesta es no, no hemos podido beneficiarnos de estas líneas de fomento para la actividad productiva”, fue la categórica respuesta de Hernández, que sin duda debe hacer meditar a los funcionarios públicos que son responsables de la administración de estos fondos.
Ante la dificultada de acceder a los recursos públicos, Gráficas Hernández cuenta con dos opciones para obtener recursos económicos frescos y así poder contar con capital operativo: la banca privada y su cartera de clientes. La primera opción, la banca privada, con trámites que no son mu complicados, pero el costo del crédito es alto. “La tasa de interés por un préstamo es muy elevada, representando un gran sacrificio para las actividades productivas. Sería conveniente que el costo del dinero sea menor, para aliviar un poco la difícil situación que atravesamos las empresas”. La segunda opción, el crédito a clientes, a través de anticipos para realizar los trabajos de impresión, que es generalmente del 75%, dinero que se invierte en la compra de materiales.
La lista de impresos de GH incluye libros, revistas, etiquetas, folletos, afiches, catálogos, tarjetas postales, calendarios y todo lo relacionado con las artes gráficas, que dependen casi en su totalidad de materia prima importada, porque los clientes quieren los mejores materiales y algunos de los productos en papel nacionales no tienen la calidad del producto extranjero. Esta dependencia es un problema, ya que la empresa no cuenta con la liquidez suficiente para hacer compras directas a los proveedores en el exterior y eso “hablando de uno solo de los materiales que necesitamos para nuestro trabajo, el papel. Los despachos mínimos desde otros países requieren cantidades de dinero que son inmensas para nuestra unidad productiva, lo que hace que financiar su compra sea imposible. Sería ideal importar grandes volúmenes de este producto, para tener en stock y siempre a la mano, para congelar costos, pero la inversión que requerimos escapa de nuestro control”. Y ese es un problema común a todas las materias primas que necesita la imprenta. Una forma de enfrentar este reto es comprar las materias primas necesarias a las grandes importadoras con sede en Quito o Guayaquil, pagando el costo de la intermediación.
Otro reto, más complejo, es el precio en dólares de todo producto importado y la devaluación de la moneda nacional hace que los costos se incrementen, en la misma proporción en que pierde poder adquisitivo el Sucre. Por lo tanto, cada vez se necesitan más sucres para comprar la misma cantidad de producto. Los costos de los materiales para la industria gráfica tienen una constante elevación; ejemplo graficado mediante el siguiente cuadro, elaborado en base a las facturas canceladas por la empresa a sus proveedores:
|
VARIACIÓN PRECIOS EN SUCRES MATERIAS PRIMAS INDUSTRIA GRÁFICA CUENCA |
|||||
|
Unidad |
Materia prima |
Septiembre 1987 |
Marzo 1988 |
Octubre 1988 |
Marzo 1989 |
|
1 caja |
Plancha aluminio (650x550mm) |
1.065 |
2.381 |
3.670 |
3.720 |
|
1 litro |
Revelador |
4.658 |
13.320 |
13.600 |
19.000 |
|
1 kg |
Tinta |
2.465 |
6.371 |
8.430 |
8.430 |
|
1 caja |
Película (20x40) |
90.000 |
108.780 |
200.000 |
163.000 |
|
1 resma |
Papel bond 75 g. |
5.900 |
12.390 |
16.500 |
23.280 |
Cuando la empresa se compromete a realizar un determinado trabajo y pide cotizaciones al costo actual de los materiales de impresión, al momento de firmar el contrato, por efecto de la devaluación del Sucre, el costo de la materia prima subió para hacer la reposición de todo lo que se ha usado y es un problema grave que somete a esta industria. Un ejemplo de lo que le pasó a Gráficas Hernández, es el contrato con la Sucursal del Banco Central en Cuenca, que le contrató para la impresión de una colección de libros. Cuando inició el trabajo los costos de los materiales habían subido de tal manera que la impresión de los libros rebasó con exceso lo convenido como pago en el contrato. La diferencia entre el monto pactado y el monto gastado puso a la empresa al borde de la quiebra.
Ante esta situación, Víctor Hernández negoció con el Banco Central un reajuste de precios por este imponderable, que destruyó el cálculo de costos después de la firma del contrato. “Hallé receptividad y comprensión a mi situación de parte de los ejecutivos del Banco y espero que de un momento a otro mi solicitud de un reajuste del pago por el trabajo realizado” y de no ser así el problema económico generado a esta pequeña industria será un duro golpe a su continuidad. ¿Fue falta de previsión o es que las empresas se pueden anticipar a conocer las resoluciones de la Junta Monetaria?, por supuesto que no, además sería ilegal y cuando la tasa de cambio esta librada a las fuerzas del mercado tampoco es posible anticipar su evolución para tomar las decisiones correctas.
El Mercurio, Mundo Empresarial, 9A, domingo 26 de marzo de 1989.

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