La Laguna asume el reto de ser el mejor hotel

 

Por Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (23/04/89).- Tradición y calidad son los fundamentos que han ayudado a CEM-Hotels y restaurantes Switzerland a desarrollar su carácter distintivo, alcanzando una excelente reputación, por eso la “tradicional hospìtalidad suiza” está en Cuenca y se llama Hotel La Laguna, un nombre también tradicional en la ciudad, porque las parejas de antaño al escucharlo reviven dulces recuerdos y el romanticismo de amores del pasado, bajo la protección de hermosos sauces llorones o mientras paseaban en un bote sobre las aguas de la siempre querida laguna de Viscosil.

Los turistas hoy saben, dentro y fuera del país, que solo mencionar La Laguna es sinónimo de confort y hospitalidad. “El ingeniero Marcelo Vintimilla construyó en 1982 departamentos sobre lo que fue la propiedad de Viscosil y en el año de 1983 se crea el Hotel, con la administración de la compañía Suiza CEM, la misma que gestiona el Hotel Oro Verde de Guayaquil, explica Carlos Cruz, gerente de Hotel La Laguna.

La compañía “Caspar e Manz” (CEM), de hoteles y restaurantes suizos, está presente con su indiscutible liderazgo en la administración de estos centros de alojamiento, en dos continente y cinco naciones, tales como Suiza, Alemania, México, Brasil y, por supuesto, Ecuador. En nuestro país, el Oro Verde de Guayaquil, La Laguna de Cuenca y la hostería Rumipamba de Las Rosas, son parte de la prestigiosa cadena, que muy pronto extenderá su servicio a Quito, con la inauguración del moderno Oro Verde de la Capital, un complejo que contará con 240 habitaciones.

Todo habitante de Cuenca identifica con facilidad la dirección de La Laguna y no es una exageración, porque es una dirección fácil de recordar la Avenida Ordóñez Lasso y pedirle al taxista “lléveme allí” para disfrutar de un buen trago o de exquisita comida, en compañía de amigos o de una bella mujer. “En el restaurante hacemos especialidades suizas, platos internacionales y cada mes organizamos un evento culinario diferente: comida italiana, mexicana, etc. En el bar se preparan sabrosos canelazos y sofisticados cocteles internacionales y en la cafetería comida nacional. Además, este año, con el auspicio de la tarjeta CASH estamos organizado el concurso de cocina El Tenedor de Oro”.

Los servicios del Hotel son diversos y lo convierten en el más grande y lujoso de Cuenca, con la calificación de 5 estrellas. Los huéspedes pueden escoger entre 80 confortables habitaciones y disfrutar de los servicios de botones, peluquería y salón de belleza, almacén folklórico, lavandería guardería, excursiones, medicina y parqueaderos. Las distracciones internas son para grandes y chicos: piscina, sauna, baño turco, gimnasio, tenis de mesa y juegos infantiles. Cuenta con amplios salones para cualquier evento social, tales como la Peña Hacienda para 500 personas, Tomebamba I para 200, Tomebamba II y III para 250 personas. Todo esto complementado por el servicio del bar La Cantina, el restaurante La Cabaña Suiza y la cafetería La Laguna, en definitiva, un paraíso de servicios turísticos enclavado en un hermoso sector geográfico de Cuenca junto al río Tomebamba. La Laguna es un sitio para vivirlo.

“Basados en el trabajo, con nuestro personal altamente preparado y las ganas de hacer las cosas bien, este hotel se ha ganado el apelativo de la casa de la ciudad. El comentario de los extranjeros de EEUU, Canadá, Colombia, Francia, Italia de cualquier parte, es que en Cuenca existe un buen hotel. Esto nos anima a mejorar siempre, crear nuevos servicios y ser innovadores. No soy yo el que lo dice, porque estarían mal las autolisonjas; son los comentarios favorables de la gente, porque este hotel gusta mucho, especialmente al hombre de negocios, que sabe perfectamente que por la noche acá viene a disfrutar y a decansar”, es la seguridad con la que se expresa el gerente Carlos Cruz, un hombre que disfruta de su trabajo y que tiene unas ganas enormes de hacerlo siempre bien, mantener en el tiempo un prestigio bien logrado y que piensa acrecentarlo.

“Con el personal tengo excelentes relaciones, somo un equipo homogéneo, bien conformado. Todos tienen experiencia y aún así han hecho cursos para mejorar el servicio a los huéspedes y acrecentar sus conocimientos. Ser el mejor hotel de Cuenca es todo un reto”, es la plena confianza de Cruz en el grupo humano que dirige, una muy rara actitud en los tiempos que se viven. El reto de ser los mejores lo enfrentan 70 personas, bajo un adecuado liderazgo.

El bastión de cualquier centro de alojamiento es la cocina. Contentar el paladar y el gusto de huéspedes exigentes y del público cuencano es una tarea delicada. Tan importante misión fue encomendada al chef suizo Daniel Hinder, que explica “me especialicé en mariscos, más que en comida típica de Suiza y deseo crear cosas nuevas con los productos de Ecuador. Es siempre mi línea, a los países a donde voy trabajo desde su arte culinario, como en EEUU, Israel, Suiza, Túnez… cada uno de ellos tienen productos típicos, muy diferentes, para hacer sus comidas. Ese es mi fuerte y enseño a mis cocineros que podemos hacer una cocina muy creativa con los productos locales, que no se necesitan productos exóticos o del oriente, o preparar caviar, o calentar comida enlatada, ¡eso sí, a mí no me gusta!. Yo prefiero trabajar con la cocina local que me fascina y que en cada país es diferente”.

No se puede esperar más y hay que ir corriendo a La Laguna a disfrutar de la comida local que prepara el chef Daniel, como la trucha enrollada, rellena con mus de corvina, cocinada en vino blanco y rociada en salsa de tomate o, si se prefiere, aceptar la sugerencia de llevar al paladar un delicioso filete de trucha ahumada en salsa de rábano picante, o talvez unos medallones de cerdo con salsa de moras, o la sinfonía de mariscos del Pacífico tropical en salsa de tamarindo. “Deseo deleitar a la gente de esta ciudad. Para ello, aparte de invitarles para que vengan a probar mis creaciones, estoy organizando un seminario de cocina para mamás”.

En otro espacio de La Laguna, el bar La Chimenea ofrece para brindar una gran variedad de licores solos, o mezclados por los bármanes Ángel Carreño y Rodrigo Ramón, con la dirección del maitre Julio Santos. Se ofrecen aperitivos, ron en su famosa versión del “Cuba Libre”, vodka, wiski escocés, norteamericano o japonés; todas bebidas espirituosas para una velada perfecta.

El turista que llega al Hotel La Laguna, desde países lejanos, de ciudades cercanas o el visitante de la ciudad, nunca podrá olvidar los gratos momentos de su estancia en un alojamiento que invita al descanso; “no podemos decir que hemos llegado al máximo, siempre se puede hacer un poco más. Para eso, ya estamos ampliando nuestro salón de fiestas, a 450 personas en la parte baja del hotel y, si el crecimiento turístico así lo amerita, haremos una ampliación de habitaciones”, asegura Carlos Cruz que mantiene el prestigio de la hospitalidad suiza en Cuenca, con su mente puesta en el futuro en un lugar en el que “los patos juegan en armoniosa convivencia con las truchas”.

Diario El Mercurio, domingo 23 de abril de 1989, página 10 A, mundo empresarial.

 

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Historia de los proyectos ferrocarrileros ecuatorianos

Pumapungo: pasado y presente de la ciudad de Tomebamba

Biblioteca y ruralidad IV: El lugar de la memoria, la identidad y las prácticas comunitarias