Historias que construyen solidaridad para aliviar el dolor.
Hernán Rodríguez Girón. CUENCA, Ecuador (25/10/93).- Uno de los episodios más estremecedores en la historia religiosa de Cuenca ocurrió en la madrugada del 7 de diciembre de 1990, cuando fueron robadas las coronas de oro engastadas en piedras preciosas de la Virgen María Auxiliadora y del Niño Jesús. Fueron sustraídas del templo salesiano, parroquia de María Auxiliadora. El hecho tuvo lugar poco antes de la conmemoración del 40 aniversario de la coronación canónica de la Virgen y dejó una profunda huella en la comunidad cuencana. Las piezas sustraídas eran dos coronas de oro de 18 quilates -una para la Virgen y otra para el Niño- y un cetro también de oro, con un valor estimado en 250 millones de sucres, equivalentes a unos 140.000 dólares según el tipo de cambio oficial de la época. La corona de la Virgen, elaborada por el maestro orfebre Julio Segovia Andrade junto a otros joyeros destacados del país, incluía 467 brillantes, 110 perlas genuinas, 45 esmeraldas, 30 zafiros, 40 rub...