Mutualista Azuay trabaja para la comunidad.

 

                    

Por Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (28/05/89).- La Asociación Mutualista de Ahorra y Crédito para la Vivienda o simplemente Mutualista Azuay fue constituida el 22 de julio de 1963, por iniciativa de Antonio Borrero Vega, su primer presidente y el apoyo de 796 ciudadanos cuencanos, que compraron acciones por un monto total de 374.000 sucres.

Empezó la atención al público el primero de septiembre del mismo año 63, en la oficina ubicada en el primer piso del Banco del Azuay, con tres empleados. La Casa Matriz actual, en la que trabajan 70 empleados, se ubica en la calle Hermano Miguel, esquina con la Simón Bolívar, un moderno y elegante edificio de 7 pisos.

Para finales también del 63, los socios que habían confiado sus ahorros a la naciente Mutualista llegaban a los 370, por un monto total de 261.919 sucres y el primer préstamo hipotecario le fue concedido a Alfonso Granda, 40.000 sucres a 25 años plazo, con una cuota de 365 sucres mensuales al 7% de interés.

La Mutualista Azuay, el pasado año 1988, cumplió 25 años y cuando está por celebrar el año número 26, su presidente Alcibíades Vega Malo, opina lo siguiente: “para quienes somos partes de esta institución, hacer un alto en este primer cuarto de siglo y contemplar el pasado, es para llenarnos de orgullo y satisfacción. Confiamos en este empresa joven y fuerte, que se sostiene gracias al ahorro de miles de cuencanas y cuencanos”.

El tiempo no pasa en vano, menos para esta entidad financiera que en muy poco tiempo es parte del espíritu de la cuencanidad, por toda su trayectoria de trabajo por la comunidad. En tiempos humanos es aún una empresa joven, que está disfrutando de la plenitud de la vida. Cumple también con el papel de madre, porque su responsabilidad es proteger los ahorros de miles de clientes que han depositado su confianza en la entidad, lo que confirma Pablo Vega Vintimilla, gerente general de la Mutualista, que afirma “no podemos, por tratar de servir de forma irresponsable, poner en situación crítica a la institución”. Son más de 50.000 los ahorristas que se benefician de los servicios de pago de intereses por depósitos y préstamos a un interés bajo y cómodo para la compra, construcción o ampliación de viviendas.

Nueve programas habitacionales y 205.146 m2 de terrenos han sido urbanizados en la ciudad mediante el trabajo directo y dinámico de La Mutualista, que de esta manera contribuye al crecimiento ordenado de Cuenca.

El gerente general Pablo Vega se refiere a esta benéfica influencia en el sector urbanístico que cumple la institución a su cargo, “al hacer urbanizaciones fomentamos la construcción y abaratamos los costos de los terrenos, controlando la especulación del metro cuadrado de terreno; hasta en ciertos sectores hemos conseguido imponer precios gracias a las obras que realizamos. Al urbanizar, inmediatamente se construyen viviendas y se mejoran los servicios básicos. El Cebollar, por ejemplo, ahora cuenta con agua potable de la planta de ETAPA ubicada en el cerro Cabogana. La Mutualista colaboró con la empresa municipal para implementar el proyecto de agua. 

Otro beneficio fue la pavimentación, que mejoró mucho su habitabilidad. Un segundo ejemplo es El Batán. Así demostramos con creces que, a más cumplir una función social, entregamos terrenos al costo y contribuimos con el progreso de la tercera ciudad del País”.

Nro.

Nombre de la Urbanización

m2

Nro. Lotes

Año

obras comunales: calles, espacios verdes, guarderías, zonas deportivas, etc en m2

m

Los Arupos (primera urbanización de MA)

8.993

31

1972

 

2

El Batán

16.100

72

1979

 

3

El Cebollar

85.082

220

1983

30.000

4

Totoracocha

22.992

128

1984

18.400

5

Amancay I

15.000

73

1985

 

6

Amancay II

8.930

58

 

3.278

7

La Colina

13.736

58

 

1.911

8

Riberas del Río I

10.374

47

 

2.260

9

Riberas del Río II

6.500

57

 

 

TOTAL

205.146

744

 

55.849

A partir del cuadro que antecede, se analiza que Mutualista Azuay ha desarrollado un trabajo significativo en la urbanización de Cuenca a lo largo de varias décadas. A partir de los datos se obtienen algunos aspectos clave:

-     Expansión y crecimiento: desde 1972 hasta la actualidad (1989), la entidad ha desarrollado nueve urbanizaciones, con un total de 744 lotes distribuidos en 205.146 m². Esto refleja un compromiso sostenido con el desarrollo habitacional de la ciudad.

-    Diversidad de proyectos: se han construido urbanizaciones de diversos tamaños, desde pequeños sectores como Riberas del Río II con 6.500 m² y 57 lotes, hasta grandes conjuntos como El Cebollar, que es la mayor urbanización con 85.082 m² y 220 lotes.

-       Enfoque en infraestructura comunal: algunas urbanizaciones han sido diseñadas con amplias áreas de obras comunales. El Cebollar destaca con 30.000 m² dedicados a calles, espacios verdes y otros servicios, seguido por Totoracocha con 18.400 m². Sin embargo, otras urbanizaciones presentan menos áreas comunes, lo que podría indicar diferencias en los modelos de planificación según la época o la demanda.

-    Tendencias temporales: durante los años 70 y 80, Mutualista Azuay tuvo un ritmo constante de construcción de urbanizaciones.

En general, el trabajo de Mutualista Azuay ha contribuido significativamente a la expansión y ordenamiento urbano de Cuenca, ofreciendo espacios de vivienda con distintas características y servicios.

El mutualismo financiero es un modelo de organización económica basado en la cooperación y el beneficio mutuo entre sus miembros. Se centra en la creación de instituciones como mutualistas o cooperativas de ahorro y crédito, que buscan ofrecer servicios accesibles sin fines de lucro, priorizando el bienestar de sus asociados.

Haciendo un poco de historia, en Ecuador el mutualismo financiero surgió en 1961 para abordar el déficit habitacional y facilitar el acceso a vivienda mediante asociaciones mutualistas, entidades que permiten a sus miembros ahorrar y acceder a préstamos con condiciones más favorables que las ofrecidas por los bancos. Las características principales incluyen: propiedad colectiva, acceso equitativo al crédito, fomento del ahorro y enfoque social. Este sistema es una alternativa a la banca tradicional, promoviendo la inclusión financiera y el desarrollo económico sostenible.

Pablo Vega hace memoria y explica que “al inicio del mutualismo en el Ecuador, allá por el año de 1961, el gobierno de Velasco Ibarra promovió la captación del ahorro del público en general y de las clases populares en particular, para canalizarlo a fines productivos y no consumistas, como la construcción de viviendas para los estratos económicos pobres. En un principio, sí se logró en buena medida el objetivo, pero no se pudo seguir atendiendo a las clases pobres, ya que el dinero que se captaba le costaba a la institución, porque no contamos con recursos que provengan del estado, todos nuestros fondos son privados. En consecuencia, esto hace imposible que podamos subsidiar el dinero que prestamos y que tiene como destino la construcción de programas de vivienda. Esto nos obliga a competir como cualquier otra institución financiera, con el fin de captar recursos. Es así como, la construcción de vivienda para personas de escasos recursos económicos hoy le compete únicamente al Banco Ecuatoriano de la Vivienda (BEV)”.

El segmento de clientes de la Mutualista Azuay en el presente se ve restringido a la clase media, en condiciones de préstamo o ahorro a veces desventajosas frente a otras instituciones, debido a que “cada día se hace más difícil prestar para vivienda en la misma forma en que se lo hacía en años anteriores. Inclusive la clase media ya no puede acceder tan fácilmente a nuestros créditos debido al alto interés y a la inflación que encarece los materiales construcción”.

Una filosófica sentencia del gerente de la financiera lo engloba todo, “parece que la crisis es la única situación estable en este país”, pese a ello el mutualismo dentro de este panorama opaco, está llamado más que nunca a cumplir con su función social: abaratar el crédito para que la clase media siga accediendo a sus ventajas. Un aspecto favorable es que los créditos que concede La Mutualista en el presente tienen un interés del 28%, a pesar de que las regulaciones de la Junta Monetaria permiten que las instituciones financieras otorguen prestamos hasta con el 50% de interés anual, es por eso que “nuestra tasa de interés en créditos es la más baja del mercado”.

Este factor demuestra que, en un mundo donde campea el monetarismo, el mutualismo en cambio tiene mucho de humano y no gana dinero para enriquecer a unos pocos propietarios, sino que por el contrario los ahorristas son los dueños de la institución y tienen acceso a sus ventajas.

Los miembros del Consejo de Administración son Jaime Ribadeneira, Raúl Toral Samaniego, Alejandro Torres, Gustavo Aguilera y el presidente es Alcibiades Vega. De su parte, Pablo Vega fue nombrado gerente general recién en febrero de 1989, en una época de auge para La Mutualista, pero también de oscuras perspectivas por la cada vez más difícil situación económica del Ecuador.

Sin embargo, los primeros 25 años de la entidad en el campo del mutualismo, han rendido frutos y de los 360 socios iniciales en 1963 ha pasado a los 50.000 ahorristas en 1989, con depósitos que llegan a los 1.500 millones de sucres o el 3% del monto total del ahorro en el País. La solidez de la institución también se mide con el nivel de su inversión que alcanza los 1.124 millones de sucres anuales y cuenta con 3.544 millones de sucres en activos como bienes patrimoniales invertidos en el edificio matriz, la implementación de agencias y la compra de terrenos.

A lo largo del año, como ya es costumbre, habrá tres rifas, con premios como una camioneta Datsun, un terreno en La Colina, un auto San Remo y numerosos electrodomésticos, que serán sorteados el 28 de junio, el 27 de octubre y el 28 de diciembre. Estos actos son parte de la política de responsabilidad social dirigida hacia los socios y ahorristas.

Quienes ahorran en Mutualista Azuay siguen el ejemplo de la hormiga del cuento que guardó provisiones para la estación de invierno. Una organización que extiende su benéfica influencia a sus 70 empleados, a sus miles de ahorristas y que indirectamente fomenta el trabajo arquitectos, ingenieros y obreros de la construcción, “hay muchas personas que por nuestra actividad cuentan con un empleo y la industria de la construcción ha tenido un desarrollo sostenido en la ciudad gracias a nosotros”, son las palabras finales del gerente general de una institución que es muy cuencana.

El Mercurio, Mundo Empresarial, domingo 28 de mayo de 1989, 9A.

 

 

 

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