Rosita Garrido: una memoria que inspira en el Día Internacional de la Mujer


Por Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (08/03/24).- Rosita Garrido Chauvín, se jubiló en el año 2023, luego de toda una vida dedicada al servicio público, primero en el área financiera, administrativa y de talento humano en la Sucursal Cuenca del Banco Central del Ecuador y luego en el Museo Pumapungo del Ministerio de Cultura y Patrimonio. 

Su historia de vida es también la historia de las mujeres trabajadoras, de las mujeres que inspiran. A continuación, un pedacito de sus memorias luego de 35 años como funcionaria del Estado:

¿Cómo recuerda su ingreso a la Dirección Cultural del Banco Central Sucursal Cuenca?

Hernancito, muchas gracias por considerarme para esta entrevista. Para mí es un honor. Yo recuerdo que el año 2006, me pasé a trabajar dentro del Museo Pumapungo, en la Dirección Cultural del Banco. Durante mi vida siempre he mantenido excelentes relaciones profesionales y de amistad con las autoridades, con mis jefes, pero en ese año no sucedió lo mismo, no hubo afinidad con el gerente de la institución. Yo trabajaba en el Banco Central en recursos humanos. Entonces, en vista de esa situación, se generaron muchos inconvenientes, mucha falta de una buena relación. Él cómo autoridad tomó la decisión de retirarme de la parte bancaria, en la cual había estado por 19 años, en todas las áreas del Banco. Mi ingreso al Banco fue en el año 1988, al área de Crédito, donde tuve las mejores experiencias de mi vida. El Banco Central fue la mejor escuela que pude haber tenido. Me siento privilegiada de haber trabajado en el Banco Central. Luego pasé al área de valores. Siempre me desempeñé en las áreas operativas. Después también en el área administrativa. Cuando salieron un grupo de personas, pidieron mi colaboración en el área administrativa y fui jefe de esa sección y luego jefe del área de talento humano, como Directora, hasta el 2006. Como las relaciones no eran para nada buenas con el gerente, me traslada al área de la musicoteca, que no tenía el mismo nivel que yo mantenía en el área financiera y administrativa del Banco. Me asignaron el trabajo de atención al público y de comercialización de productos culturales, que no lo había hecho hasta entonces, pero aprendí y me pareció interesante. Como disponía de una menor carga laboral y tenía más tiempo, me dediqué a completar mis estudios, mis tesis, la una de tercer nivel y mi maestría en administración de empresas y también estudié un diplomado en tributación, durante todo el tiempo que podía, mientras hacía mis actividades. Mi tesis de tercer nivel es en administración bancaria, de cuarto nivel, es un MBA en administración de empresas o negocios, ambos en la Universidad del Azuay y posteriormente de manera virtual en la Universidad Técnica de Loja el tema de tributación. Agradezco todo ese tiempo que pude aprovechar para mejorar.

¿Cómo era el espacio de la musicoteca?

Era en el subsuelo del Museo. No era un espacio muy bonito. Era un sitio oscuro, aislado de todo, al que no bajaban los visitantes. Por eso, al año de estar trabajando allí tomaron la decisión de readecuar el espacio y poner una pileta, para que sea un poco más atractivo. Entonces, paralelamente a mis estudios, como participé a nivel nacional como delegada del Banco Central Sucursal Cuenca en la Planificación Estratégica de la entidad, tuve una experiencia magnífica y sobre esa base planteé un proyecto a  la Doctora Jeannette Molina, entonces directora del Museo, porque consideraba que más que aportar en el área de musicoteca y de servicios culturales, viendo la falta de personal en el campo administrativo que tenía el Museo, que si bien tenía profesionales en el área técnica, no tenía el soporte administrativo y de planificación, me pareció una buena oportunidad y planteé un proyecto de hacer una planificación estratégica y manejar el tema del presupuesto, sobre la base de una planificación operativa. Le pareció interesante a la Doctora Molina y ella me pidió. Como en funciones no existía una unidad de planificación, se empezaba recién a estructurar el Museo, me puso al frente y yo me metí de lleno en los trabajos de estructura del Museo. Desde mi visión bancaria, con todo lo que teníamos allá en la parte administrativa, talento humano, contable, sumado a la parte técnica, mi apoyo era la parte precisamente de talento humano y planificación. Se hicieron varias propuestas de estructura del Museo y varias propuestas fueron devueltas. Cuando se dio en el año 2010 la separación del Museo Pumapungo del Banco Central al Ministerio de Cultura, la Dirección Cultural del Banco luego en el Ministerio de Cultura comenzó el cambio de denominación hacia Museo Pumapungo. Por supuesto que desde un inicio se llamó Museo Pumapungo, pero orgánicamente era una Dirección. Luego, con otras reformas institucionales, existía paralelamente al tema cultural una estructura de gobierno con la Dirección Cultural en Cuenca, fuimos evaluando el tema de las coordinaciones zonales culturales y como encajaba el tema del Museo. Desde mi punto de vista, no debieron unirse las coordinaciones con el Museo. La coordinación cultural era un organismo político, que está bien, pero el Museo Pumapungo es un tema técnico, patrimonial de conservación. Esa unión de estos dos conceptos le restaba operatividad al Museo, porque sus acciones se dividían entre el tema político y el técnico. Eso causaba problemas a la institución y durante los primeros años de este ensayo se pudo contar con recursos, pero año con año fueron reduciéndose los presupuestos.

HR: ¿Durante el período de trabajo en la musicoteca, cómo era su trabajo, con que recursos contaba?

RG: Teníamos un fondo con diversos dispositivos y métodos de almacenamiento de los videos, con discos de vinilo, cassettes. Sin embargo, ya casi no había equipos para reproducirlos. Había unos cuantos VH´s. Como se dio la separación del Banco Central y pasamos al Ministerio de Cultura, obviamente el Banco dejó de comprar equipos y de invertir en todo el tema cultural, en el teatro, en la musicoteca… porque cuando estaba a cargo del Banco había inversión de la mejor calidad, lamentablemente todo eso se fue perdiendo. Todos los equipos cayeron en desuso. Había un excelente equipo para el tema de los videos o reproducción de películas, marca Bosé, que así mismo por decisiones de las autoridades fue retirado y desmantelado, que luego pasó al programa del Muchacho Trabajador del Banco y el rato de la división en entre el Banco y Cultura, quedaron todos esos equipos en el MIES y se deterioraron con el tiempo.

¿Cómo era tratar con grupos de estudiantes?

Así es, había lo que llamábamos los programas escolares. El Museo se enfocó siempre, más que en el tema de atender al turista, como parte de su función de educación no formal, tenía un programa para traer a las escuelitas de la zona, del cantón, de la provincia, que llamaban, hacían su reservación y existía el grupo de guías que también con el tiempo fue reducido, cada vez más… Era muy bonito, muy emocionante ver el Museo que siempre estaba lleno, que llegaban todos los días los grupos de las diferentes escuelas. Recuerdo que para algunas sí tenía costo, un dólar, pero también se consideraba la gratuidad para con escuelitas rurales que no contaban con recursos. Ellos venían, pasaban la mañana o la tarde, teníamos en ese tiempo tres guías, que eran Glenda, Lupita y… Que estaban unidas a la unidad de museografía, se coordinaba con esa unidad. Museografía manejaba el tema educativo, porque desde allí parte. Fondos, reserva y restauración son trabajos internos, en cambio a partir de museografía es un trabajo hacia el exterior para mostrar el mensaje. Entonces se complementaba no solo con el mensaje museográfico sino también con el programa educativo en sus diferentes niveles.

Entonces, el destino del Museo ha estado a merced de marchas, contramarchas, decisiones, contradecisiones, ¿qué opina usted de aquello; le ha ayudado o perjudicado a la administración técnica del Museo…?

Así es, así es… Le ha perjudicado completamente… Le ha perjudicado…

El recorte de personal es fuerte…

El recorte de personal es tremendo, le ha afectado terriblemente al Museo. De acuerdo a las estadísticas ha habido un incremento en el número de visitantes, pero se ha reducido el personal. Que es lo que sucede, para poder mostrar el patrimonio del Museo se requiere primero un trabajo investigativo y no se cuenta con los perfiles necesarios, creo que la reducción de personal ha sido muy grave y el impacto muy grande en la parte técnica. Ahora hemos mejorado un poco en la parte administrativa, pero aún hay deficiencias, porque el personal técnico también está dando soporte a ciertas actividades administrativas que yo considero resta tiempo que se requieren para la parte técnica y que es un trabajo enorme, dentro de las reservas, porque se necesita el cuidado y el monitoreo diario del patrimonio; después el tema investigativo, la generación de contenidos, el trabajo de incremento de la reserva, hacer un nuevo trabajo de visión museística, porque se mantiene casi, casi, como en el origen, en el año 1978 a 1980 y el sistema sigue igual. Y toca establecer definiciones de todo lo que significa para Cuenca, la Región y el país el sitio de Pumapungo, los fondos que maneja, como el etnográfico nacional. Esos fondos tienen que dialogar, renovarse, comprar nuevas colecciones. Pero para cualquiera de estas acciones, incremento, renovación, compra, una nueva visión museográfica, se debe partir de un concepto museológico renovado, que tiene que ser visto no solo como Ministerio de Cultura o Pumapungo, sino como parte de Cuenca, de la Región, de lo que significa ahora Pumapungo con toda su proyección. De lo que tiene que ser.

Usted en su vida laboral ha evolucionado de un área bancaria, a una administrativa, a una cultural-técnica, ¿qué ha significado este proceso para su vida?

Un enriquecimiento enorme. Doy gracias. Aunque al principio para mí fue duro, porque tenía una excelente carrera en el Banco Central. Me golpeó mucho el traslado al área cultural. Pero qué era lo que sucedía antes. Cuando alguien, un funcionario, le caía mal a algún jefe este disponía que se le mande a la congeladora, que ellos consideraban era el área cultural, porque no se le valoraba. Era una visión falsa y eso sucedió conmigo. O porque había ciertas rivalidades o por cualquier cosa, o cuando se consideraba que la persona era problemática. Era enviada al área cultural. Pero para mí ha sido una oportunidad valiosísima de crecimiento y enriquecimiento porque también, antes, yo tenía una visión limitada del área cultural. Porque para mí siempre lo fundamental, de las cosas más fuertes del manejo estatal, eran los temas económicos, entonces cambié la visión, me abrió el panorama. Empecé a valorar más lo que somos, lo que ha sido nuestro pasado y como va de la mano, porque como también era parte de Pumapungo el Museo Numismático y allí está la historia del país, en todos los sentidos. Su moneda relata la historia del país, todo lo que ha ido pasando económicamente, políticamente, socialmente. A mí me abrió la visión y me permitió que pueda apoyar con mis conocimientos, que pueda mostrar todo mi valor, mi aprendizaje académico, mi experiencia.

¿Qué personas “famosas” ha tenido la oportunidad de conocer en el área cultural?

RG: Yo he trabajado “back stage” o detrás del escenario. Me hicieron un análisis en el Banco Central, el Plan Estratégico del Ecuador, lo hizo la Price Waterhouse, nos analizaron los perfiles profesionales. Mi perfil no busca brillar, siempre estoy detrás apoyando, soportando. No me vinculo directamente. Un funcionario administrativo no está programado para brillar. Eso también, me puso una barrera dentro del ámbito cultural, para asumir responsabilidades de dirección. Los cargos directivos siempre están en contacto con el mundo artístico. Yo no he mantenido ese contacto. Sí me he vinculado con los directores, manejé el proyecto Prometeo a nivel nacional junto con Jonatán Kouperman y se trajo expertos del exterior para que apoyen el desarrollo cultural del Ecuador, pero que no cumplieron con las expectativas que teníamos nosotros. Sí se cumplió en Guayaquil, con la Doctora Ladiali, con la que se trabajaron proyectos muy importantes.

¿Cómo llega Rosita Garrido a Cuenca?, ¿qué fue lo que le motivó a venir?.

Responder esa pregunta es difícil… (Sus pensamientos galopan en su cabeza, los ojitos se le llenan de lágrimas, lo recuerdos… suspira). Es parte de mi vida. Cuando tenía entre 18 o 19 años fui madre soltera. En esa época era una situación muy dura en la ciudad donde nací, en Loja, una ciudad hermosa, acogedora, pero igual es una ciudad pequeña. Pero igual era en la ciudad de Cuenca y no tenía ni idea de venir a trabajar acá. Para nada. Yo pensaba hacer mi vida en Loja, pero las circunstancias de la vida se dieron. Yo tenía una tía que trabajaba en el Banco Central, mi tía Magdalena. Ella, viendo mi situación, se solidariza y me indica que se han presentado vacantes en Cuenca y Loja para el Banco Central y un pariente de mi mami que estaba de subgerente general, sin haber tenido ninguna relación, porque como era otra ciudad, no había existido ninguna relación de familia. Pero mi mami le escribió una carta a Alejandro Rubio Chauvín, que era mi pariente y le pidió que nos ayude si es que había esa posibilidad. Entonces él le preguntó que a donde yo quería ir, si a Loja o a Cuenca. Mis papás, que eran los que decidían, sobre todo mi papá, pensaba que en Loja no había oportunidad y toda la situación del escándalo de mi embarazo, era mejor que saliera a Cuenca. Le responden que preferían que yo viajara a trabajar en Cuenca. Inmediatamente, no tuve tiempo ni de pensar, porque me dijeron que mi nombramiento estaba en la ciudad de Cuenca, que tenía que irme a trabajar de inmediato, no pude esperar ni siquiera a que se acabara la semana, esperar al lunes, no. Ese día tenía que viajar, venirme a Cuenca y mi hija de tres años. Vine dejando todo. Claro que después regresé a traer a mi hija. Con ella viví en Cuenca 1 año. Pero por más pariente que era de mi mami, Rubio le había dicho que me iba a dar el trabajo más humilde en el Banco Central y que el desarrollo de mi carrera dependía de mi desempeño. Acá a Cuenca, llegó una joven sin ninguna experiencia de nada, salida de una ciudad pequeña, hermosa, todo, pero salí para abrirme paso…

¿En qué puesto empezó?

Empecé como auxiliar de servicios administrativos en el área de crédito y valores. Nos pagaban semanalmente en sucres y con un sobrecito. Había los libros en los que se registraban a mano las cuentas. Fue toda una aventura el venir a Cuenca.

¿Cómo es Rosita Garrido en su casa?

Alegre, amorosa, muy esforzada, no le gusta rendirse ante nada; rebelde, siempre fui rebelde y eso me trajo problemas en el Banco. Con los jefes, con dos, nada más, porque con el resto tuve excelentes relaciones, les tengo un cariño inmenso y una gratitud a todos mis jefes, Mayita Cordero, Carlos Cordero, César Vega, Margarita Corral, son personas que las recuerdo con inmenso cariño, así como a mis compañeros de trabajo.

¿Cómo era Cuenca cuando usted llega?

No era la primera vez que venía a la ciudad de Cuenca. Nosotros vivimos aquí cuando estaba en la escuela. Estudiaba en Las Catalinas y por situaciones familiares, cuando estaba en quinto grado, mi mami nos lleva a vivir a Loja, a la casa de mis abuelitos. Tuvo un disgusto con mi papi y se separaron. Siempre nos íbamos todos los años de vacaciones Loja, pero en esas vacaciones no regresamos a Cuenca. Teníamos nuestra casa aquí, que es la misma casa que tenían mis padres. Mi padre se quedó en Cuenca y nosotros allá en Loja.

¿Sus padres son lojanos?

No, mi papá es de Ibarra. Mi madre nació en Guayaquil. Mi abuelo materno nació en Alausí. Mi abuela materna es de la zona de Loja, nació en Gonzanamá y vivió en Zaruma. Así es que tenemos mucho vínculo por el sur. Eso ha permitido que conozca culturalmente muchas costumbres, costa, sierra, norte, sur, lo que ha sido muy interesante.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

La jardinería, la cocina, la caminata. Me gusta oír música. Leer, me encanta. Eso.

¿Es poeta?

Me gusta la poesía. No escribo poesía, pero leo poesía. Me habría encantando aprender a escribir poesía y me gusta, si a veces se requiere en alguna reunión familiar, escribo poesía y me gusta lo que escribo.

¿Qué recuerda de Cuenca en los 80´s?

La ciudad hermosa. Llegué en el mes de julio. Mucho sol. Una ciudad bonita, pero su gente un poco difícil. El ambiente cultural era distinto a Loja. Cuando nos regresamos de Cuenca a vivir en Loja, nos tributaron una recepción como si llegara gente importante. En la escuela mis compañeras me abrieron las puertas y nos invitaban a su casa. Cuando vine a Cuenca, no fue igual. Eran grupos muy cerrados, muy difíciles de abrir. Cuesta trabajo hacer amigos y conocidos. Para mi hermana fue difícil, ella entró a estudiar en el Colegio de Las Marianitas y nadie quería prestarle los cuadernos. Para mis hermanos fue super doloroso. Después de haber vivido en Loja, al año siguiente tomé la decisión, porque mi hija no quiso quedarse, extrañaba a sus abuelos y no quería quedarse sola en la Guardería del Banco Central. En una visita de mi madre se abrazó a ella y se fue para Loja. No quiso quedarse. Pasé otro año en viajes, sola en Cuenca. Bueno, vivía con mis abuelos, los papás de mi madre. Pero, el ambiente de Cuenca era cerrado, distinto al ambiente familiar que viví en Loja, de mucho afecto, de mucha alegría. Acá era totalmente distinto. Mi Papi se llama Fabián Garrido y mi mami es María Chauvín Hidalgo. Su apellido paterno es de origen francés que se pronuncia acá como Chauvín, porque nos cansamos de estar explicando cómo se pronuncia: “Shovan”.

¿ Cuántos hermanos son?

Somos nosotros 8 hermanos. Familias grandes. Las familias de mi papá y de mi mamá son 11 hermanos cada una. La mía es una familia enorme.

¿Qué recuerda de las tradiciones familiares?

Hacíamos hora social en Loja, con mis abuelos. En Loja siempre el arte, la música. Mi abuelo era fotógrafo. Tiene fotos hermosas de varias ciudades del Ecuador. Vivió un tiempo también en Cuenca. Tenía un archivo fantástico de fotografía de Cuenca. Así mismo de Loja. De las familias de aquella época. Ellos vivieron en el centro de Cuenca, diagonal a la Escuela Central. Allí vivieron ellos.

¿Tiene mucha relación de su familia con Cuenca?

Sí. Con el Doctor Miguel Díaz Cueva, con el nos conocíamos.

¿Qué espera usted del futuro de Pumapungo?

Me gustaría que se dé un total involucramiento con todas las instituciones culturales de la región. Que se apropien del sitio y busquen trabajar por Pumapungo, que tiene tanta riqueza, tanta importancia: es Cuenca, una parte super importante de la ciudad. Que se tomen decisiones hacia una visión común, que oriente presupuestos, empujar cada uno hacia el mismo lado. Que no haya visiones a corto plazo y que no se piense que con el cambio de una autoridad viene una cosa y con el cambio de otra, otra cosa… Como es tan variado el cambio de gobiernos… Separar la parte política de la técnica. Eso me gustaría. Eso permitiría, con un plan claro, obtener recursos de diversas fuentes dentro y fuera del país. Si no hay claridad, si empiezan vamos por aquí, no mejor vamos por allá, difícilmente vamos a lograr algo, porque los recursos siempre son escasos. No se toman las decisiones y allí está el problema de la injerencia política. Quien esté, quien administre Pumapungo, es lo de menos. Este lugar no puede dejar de existir porque custodia el patrimonio del país, el patrimonio nacional. Constitucionalmente está protegido. Quien lo gestione es lo de menos. Lo principal es ¿para dónde vamos? y ¿cómo se empuja hacia allá con toda la fuerza?. Si alguien lo administra debe implicar una mejora. El estado no tiene los recursos, por lo tanto, debe entrarse en otra dinámica de la gestión de Pumapungo, mucho más abierta a recursos externos, recursos privados; porque si no, no es sostenible en el tiempo, debido a todas las necesidades que existen.

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