Biblioteca y ruralidad II: territorio, diversidad y agenciamiento comunitario
Transcripción por Hernán Rodríguez Girón
BOGOTÁ, Colombia (29/08/23).- Es temprano el martes 29 de agosto de 2023, comienza el segundo día de la V Pasantía Internacional de Iberbibliotecas; nos habían advertido que Bogotá es una ciudad fría, con lluvia la mayor parte del tiempo, pero este es el segundo día de un sol radiante y el cielo despejado. El tema es "territorio, diversidad y agenciamiento comunitario". Luego de un buen desayuno, ya nos está esperando Carolina en el vestíbulo del hotel. El destino es la biblioteca “Manuel Zapata Olivella”, en el Tintal, al occidente de Bogotá, sobre la Avenida Ciudad de Cali.
Subimos al transporte. Una cosa curiosa, cuando uno pregunta por algo, una colombiana, un colombiano siempre responden -sí señor- o -no señor-, un título de cortesía que se da a las personas, que en Ecuador no se usa, por eso se me hacía extraño y gracioso escuchar esta forma de trato.
Partimos a las 08:15, con la esperanza de que el tráfico nos permita avanzar en corto tiempo. El chofer estima que los 13 km al Tintal los podamos recorrer en unos 25 minutos. Llegamos por la Carrera 87 y desembarcamos. La biblioteca pública queda junto al Humedal del Burro. El Parque Metropolitano El Tintal, en el que se ubica, está rodeado por decenas de conjuntos residenciales, es la selva de cemento.
Un aspecto curioso de este sector de la capital colombiana es que tiene el mismo nombre del sitio arqueológico maya El Tintal, en el Petén-Guatemala, en el que se ubica una ciudad antigua de gran tamaño, que en su época fue muy importante, entre los períodos Preclásico Medio y Terminal de esa cultura centroamericana; Ian Graham reportó el descubrimiento en 1966 y lo bautizó con el nombre de un campamento chiclero que se hallaba cerca de los vestigios.
1.- Bienvenida en El Tintal.
En la biblioteca El Tintal nos recibe SOLEDAD PRIETO FRANCO, coordinadora:
“Esto era una planta de transferencia de basuras. Ustedes se dieron cuenta cuando ingresaban que era concreto a la vista y en este segundo piso, observan que es concreto blanco, completamente diferente. Fue una construcción pensada y planificada desde el año 1998, durante la administración del alcalde Enrique Peñaloza, un proceso que él visibilizó para el futuro de Bogotá. Todo este espacio eran potreros. Solamente existían dos conjuntos residenciales, El Tintal y Santa Fe. Revivir está planta de transformación de basuras después de diez años. Aquí se reciclaba basura y el puente en el que estamos era por donde ingresaban los camiones a la sala general para descargar los residuos, a los espacios del primer piso. El olor no era el mejor. Teniendo en cuenta todo el tema ambiental, se decidió clausurar este espacio. Eso pasó el 1998. El alcalde sobrevoló el sector y ordenó que aquí se construya una biblioteca, que va a ser el polo de desarrollo. Así ha sido. Hoy es un lugar lleno de edificios de vivienda, conjuntos residenciales, más de 100. Colegio. Rodeado de humedales: el Techo, La Vaca y el Burro. Como bibliotecarios y mediadores de lectura siempre preguntamos ¿qué necesita nuestra comunidad?. Por eso implementamos varios programas. Este es un espacio de transformación: de la basura a la lectura, al conocimiento y en general al arte, para una comunidad que sufre violencia y desigualdad social, la Kennedy, la segunda más grande de la ciudad atacada por temas de inseguridad. Cerca tenemos una central de abastos, la más grande Colombia. Me acompañan también mis compañeros mediadores, el equipo de gestores de servicios, que responderán a todas sus inquietudes. Somos 28 bibliotecas, 95 Paraderos Paralibros Paraparques o PPP (espacios de encuentro y diálogo con los libros), en los parques hay como una P con 4 salas de lectura especializadas, 2 LTGBI, 2 Manzanas del Cuidado, 12 puntos en las biblio estaciones de Transmilenio, en la zona rural de Sumapaz, Pasquilla, aliados con las bibliotecas escolares, bibliotecas móviles como el bibliomóvil y las bibliotecas itinerantes. Son varios los procesos que maneja la Red de Bibliotecas de Bogotá. Buscamos integrarnos como un sistema de bibliotecas públicas, incluyendo las universitarias y todo el sector enfocado en la lectura. También tenemos una Política Pública hasta el 2040, una proyección de largo aliento que inició en el 2022. Las Mazanas del Cuidado son espacios para apoyar a los cuidadores, como un espacio para respirar, cuando tengo un niño, un adulto mayor o un discapacitado y yo como ser humano también tengo derecho a aprender a bailar, nadar, a la lectura, a cocinar, todo ese tipo de capacitaciones las hay en la Mazanas del Cuidado. Voy a mi taller de danza mientras cuidan a mi niño. Hay un servicio de lavandería y me lavan la ropa. Esos servicios están en las Manzanas del Cuidado. Hay una en cada localidad, pero acá en El Tintal se está implementando una segunda manzana. Nosotros como biblioteca no alcanzamos hasta allá, pero si apoyamos en temas de lectura en los espacios dirigidos a los niños en situación de vulnerabilidad. Biblio Red se financia con recursos del estado y las manzanas también, porque es un programa de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Nosotros como bibliotecas somos un programa de la Secretaría de Cultura. No somos una entidad, somos un programa. Eso es Biblio Red”.
Soledad entrega un ejemplar de “La leo se toma Bogotá”, un resumen de la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad 2022-2040 y un separador de libros con un código QR para acceder a la biblioteca digital www.bibliotecadigitalbogota.gov.ec y a www.bibliored.gov.ec. (Servicios accesibles solo en Bogotá).
Los anfitriones invitan a un ejercicio de observación. Para ello entregan binoculares para mirar con más detalle las infraestructuras y la geografía que rodean a la biblioteca. El Parque Metropolitano está muy concurrido. Un conjunto de palmeras y un puente impiden ver el Humedal del Burro. También nos da la bienvenida el director RAFAEL TAMAYO FRANCO.
MATEO PRIETO Y ANGI GARZÓN, nos entregan un plegable o “fanzine”, que tiene un mapa impreso (interactivo) de la biblioteca El Tintal y las estaciones con los servicios que ella brinda y un código QR para acceder la @BiblioRedBogotá www.bibliored.gov.ec (Servicio accesible solo en Bogotá). Una actividad lúdica para conocer este espacio:
“La intención al entregarles el mapa es que escriban lo que sienten. Somos promotores de lectura. El nombre ha cambiado con el paso de la historia. Ella es July, es promotora. El nombre promotor de lectura es el que más ha permanecido. Espero que disfruten del recorrido. Ya pasaron por la estación 1, queríamos que hicieran como un ejercicio de observación, porque alrededor de la biblioteca hay 4 humedales, queríamos que vieran un poquito el que queda acá, diagonal, también queríamos que pudieran ver lo que queda de la planta de tratamiento de la basura, que es el puente, por allí ingresaban en su momento los camiones de basura. Esa primera estación, por la que ya pasamos y en la que hicieron el ejercicio de observación con Camilo, la pueden ubicar en el mapa que nos mostró Mateo, con los pegables que les entregamos. Hay un pegable para cada estación por donde vamos a pasar. La primera imagen es como se veía el edificio antes de ser biblioteca y la ubicamos en el punto de entrada. Cualquier duda que tengan en el camino la vamos a ir resolviendo. También queremos que nos compartan, que nos conversen sobre los procesos en los que trabajan”.
2.- Conociendo a Manuel Zapata Olivella.
ANGI PRIETO nos invita a pasar a la segunda estación, a conocer la línea de tiempo de Manuel Zapata Olivella. El segundo piso de la biblioteca es una gran sala. Mediante Acuerdo 224 del año 2006, el Concejo de Bogotá designó a la Biblioteca Pública de El Tintal con el nombre de Manuel Zapata Olivella, como homenaje a este médico, antropólogo, defensor de las comunidades negras y escritor:
“Este espacio está dedicado a los escritos de Manuel Zapata y también a los escritos de la afrocolombianidad. También celebramos todos los años el cumpleaños de Manuel. La biblioteca no solo es espacio físico donde están los libros y los estantes, sino también contamos con una biblioteca digital muy grande, a la que puedan acceder desde cualquier lugar y la idea es que la conozcan también”.
ADRIANA SÁNCHEZ, gestora de servicios, procede a explicar la biblioteca digital:
“Siempre que tengan una conexión de Internet, pueden acceder a nuestra biblioteca desde cualquier parte. Tenemos más de 3 millones de recursos bibliográficos digitales, partituras, e-books y algunas plataformas que nos sirven para diferentes aspectos. Es importante estar afiliado a Biblio Red. La página es www.bibliored.gov.co. Tenemos una programación de los 28 espacios de Biblio Red: noticias, servicios, LEO CONTIGO y podcats. A mano derecha tenemos BIBLIOTECA DIGITAL DE BOGOTÁ. Accedemos a colecciones institucionales, exposiciones. Click en ingresar, una vez que estemos afiliados. Todos nuestros recursos son gratuitos: colecciones institucionales, PASA LA PÁGINA tiene 100 revistas y 6.000 colecciones de revistas colombianas y latinoamericanas; 45.000 partituras; 16.000 novelas, textos y biografías, en distintos géneros; MAKE MAKE, con 400 títulos para niños y jóvenes, cuentos, cómics y novelas; una plataforma muy interactiva; NATZUS con 2´000,000 de discos, es como conectarse a You Tube, sin tanta propaganda; libros técnicos; legislación y normativa, revista virtual PRO, recursos para docentes de primaria, cómics y mangas; NOBILIO para novelas, una plataforma para gente con alguna discapacidad. Exposiciones en línea, sobre todo sobre la vida de Manuel Zapata”.
De la línea de tiempo de Manuel Zapata, que es la primera vez que lo oigo nombrar, me llama la atención el libro “Changó, el gran putas” y la frase:
“Sube a bordo de esta novela como uno de los tantos millones de africanos prisioneros en las naos negreras; y siéntete libre, aunque te aten las cadenas”.
Quería tener un ejemplar de esa novela. Ritzi me pasa una copia digital (Edición del Ministerio de Cultura de Colombia, Colección de Literatura Afrocolombiana, Bogotá, mayo de 2010, Bicentenario de la Independencia de Colombia) a mi WhatsApp. Fue como un despertar de conciencia:
RITZI MEDINA: ¿Por qué Manuel, de donde nace esa intención?.
ANGI GARZÓN: El nombre de una biblioteca es para resaltar a diferentes personas. Kennedy es un territorio como la vida de Manuel, muy aislado. Kennedy es un territorio muy grande. Tiene muchas problemáticas sociales, como muchos desniveles sociales, es un territorio muy grande y muy dividido. Creo que Manuel en su vida y obra también trató eso. Trataba de encontrar la unión, traer a la ciudad todo lo que no se reconocía en la urbanidad. Para resignificar el territorio, se buscó que la biblioteca no sea solo El Tintal, como el nombre del barrio o de la planta, sino que también fuera una aproximación a todo el sector popular o a los que desconocían a Manuel, porque pasan por las mismas problemáticas que el describía en sus obras, responde a esa necesidad del territorio. Allí vamos avanzando. Siempre resaltamos, somos la Biblioteca Pública Manuel Zapata, El Tintal. Muchos preguntan ¿quién es Manuel?, constituyéndose en un ejercicio muy interesante para que la gente lo reconozca. 2002 se apertura la biblioteca, en el 2006 se le pone el nombre de Manuel.
JUAN SEBASTIÁN, EL PACO: ¿Cómo hicieron para transformar un no lugar en un lugar como este?.
ANGI GARZÓN: El arquitecto Daniel Bermúdez trabajó de la mano con un ingeniero industrial y hablaban de cómo hacer que una planta de basura se transformara en un espacio habitable, para los libros y los procesos de lectura. En los encuentros que hemos tenido con él en la biblioteca, explica que lo más importante era mirar un espacio físico que ya estaba; los arquitectos miran las estructuras de una manera diferente. Lo que para nosotros era una planta de basura, pare él, el espacio hacia arriba era una oportunidad gigante para crear espacios de lectura. Quedan en pie muchas estructuras que eran de la planta de basura, como las columnas, el puente y mucho de lo que van a ver en el primer piso. Daniel y el ingeniero los volvieron a usar, porque el espacio les permitía crear esto. Fueron ellos contratados por la alcaldía, con el objetivo de que esto fuera un espacio de lectura. Este era una planta de tratamiento de la basura, un lugar inseguro. Ahora ven alrededor conjuntos de interés social, casas a las que las personas pueden acceder con créditos del gobierno. Pero el sitio era muy inseguro, entre humedales, baldío, pasaban un montón de cosas. Aparte Kennedy no tenía una biblioteca, tenían que viajar mucho para acceder a una biblioteca en el centro. Era la oportunidad perfecta para hacer evolucionar el espacio. Fue una charla entre Daniel y el ingeniero. Él lo cuenta más chévere, para resignificar el espacio y darles una oportunidad a las comunidades del occidente de Bogotá. Tener un espacio cultural diferente, que no lo tenían.
ALEJANDRA RESTREPO: Eso se va dando con el tiempo. Al principio me imagino que fue muy complejo quitar el sesgo de lo violento, la inseguridad, pero la cultura tiene esa magia, de transformar. He notado que, en Bogotá, aparte de los espacios de las bibliotecas, todos los espacios conservan el nombre de una persona. Como que los edificios tienen el nombre de alguien y eso me parece bonito, puesto que resalta el trabajo social de muchas personas que, si no es porque un edificio tiene su nombre, nadie las conoce.
ANGI GARZÓN: Y pasa con muchos edificios. Ojalá tengan la oportunidad de conocer la parte alta de La Candelaria y caminar por sus calles, que recuerdan a muchos autores y personajes importantes. Bogotá es un museo abierto por donde lo vean. Los grafitis que hay alrededor demuestran como actúa la comunidad en el espacio y que comunidades hay, que personas interactúan con la biblioteca. En estas fotos antiguas pueden ustedes ver la planta de tratamiento, aquí era como una zona de parque y de aquí para acá todo era el espacio del humedal, de lo poco que queda. Ese es otro discurso, llegaron las constructoras y dejaron un espacio muy pequeño de humedal. Es un espacio que la comunidad ha decidido resguardar, pero aun así los edificios ya llegan dentro del humedal.
ALEJANDRA RESTREPO: Mira entonces, se vuelve aún más complejo, justo lo que él comentaba, se busca un no lugar para hacer una biblioteca, lo que es muy interesante, muy bueno el proceso social, pero llegan las edificaciones y las reservas naturales desaparecen. Siempre es muy complejo el desarrollo.
ANGI GARZÓN: De ese gran humedal que había en su momento quedan espacios muy pequeños, el Burro y tres espacios más muy divididos, que, si no fuera por los colectivos y la comunidad que se pararon duro, se ponen a pelear por el territorio, pues también ya habría edificios encima.
MARÍA JOSÉ RUFETE: Hay una cosa que percibo. El espacio es muy abierto, pero en España si quieres una biblioteca, tiene que haber silencio, ¿y aquí?…
ANGI GARZÓN: Es el ruido de la Avenida Ciudad de Cali y eso que la cerraron por la construcción del metro. Ese ruido es muy característico en este lado de la sala. El ruido de los carros.
MARÍA JOSÉ RUFETE: ¿No han pensado en hacer algo para cerrar, para buscar espacios de silencio?.
SOLEDAD PRIETO FRANCO: No realmente. Desde Biblio Red se maneja el concepto de espacios abiertos, espacios comunitarios, el tema del silencio no es como lo habitual, buscamos que sean espacios de encuentro, dinámicos, vivos. No se si alcanzaron a percibir nuestro grupo de adultos mayores, que pertenece a la biblioteca, se empoderan de ella y están en muchas actividades, es la comunidad. La biblioteca para nosotros hoy en día es un punto de encuentro.
ALEJANDRA RESTREPO: Hay muchas cosas culturales, de un ruido mayor, para hacer en una plazoleta. Este igual sigue siendo un lugar de lectura, de tranquilidad, pero ya no toda la biblioteca tiene esa característica del silencio y miren que aquí hay espacio. Es importante que las personas que necesitan esos espacios los tengan.
VICTOR HUMANES: En España también se tiende a la biblioteca viva, donde el ruido no importa, donde hay actividades.
SARA RUEDA: En Medellín también nos pasa. Son espacios tan grandes y sí deberíamos pensar en espacios que promuevan el silencio. Un ciudadano que necesita un espacio de silencio debería poder encontrarlo, sobre todo en estos equipamientos enormes.
BERNARDITA RIFFO: Hay que pensar en el diseño de nuevos espacios. En mi comuna se está tratando la reutilización de un edificio muy antiguo, un hospital de 1923. En el nuevo quehacer de ese edificio, el espacio es abierto, porque desde 1996 la normativa de las bibliotecas en Chile dice que ya no son silenciosas, sino que son un centro de encuentro con la comunidad, se definieron y crearon unos bloques como espacios en los que la gente pueda estudiar y leer en un silencio más especial, resguardado.
DANIEL TRINIDAD: Estamos en un proceso de cambio de las bibliotecas. Solo el libro no nos va a traer más usuarios. Ni público. Como biblioteca tenemos que ofrecer otro tipo de servicios. En El Salvador existen las bibliotecas tradicionales, con espacios para la lectura, las estanterías con los libros, pero les aseguro que eso no nos trae más visitantes. Ofrecemos una variedad más amplia, pero también tenemos micro tecas, espacios más visitados. Si queremos atraer al público, tenemos que estar más abiertos a este tipo de proyectos y diversificarlos.
ANGI GARZÓN: En el segundo piso, acá, tratamos de hacer espacios de lectura, porque la gente no sabe qué hacemos lecturas y eso ayuda a atraer usuarios. La gente que necesita silencio sabe que tiene que irse al otro lado de la sala.
MARIA DA SILVA (MARÍA CHOCOLATE): Lo más bonito que me parece del espacio es que está vivo, en el que la lectura sale a la comunidad, pero la comunidad está; lo que más me ha impactado y ha sido más bonito de toda esta experiencia, es que siento que soy el personaje de un libro. He captado algunas ideas para espacios que siguen existiendo donde vivo, ideas que podrían adaptarse, porque la comunidad no los está utilizando y poder transformarlos en espacios vivos y aptos para la comunidad. Manuel Zapata merece un aplauso.
La Biblioteca Manuel Zapata-El Tintal, permite el acceso a 3´000.000 de recursos literarios a través de la Biblioteca Digital de Bogotá, hay 90.000 ejemplares físicos en la biblioteca y la Red cuenta con más de 600.000 libros impresos a disposición del público.
Caminamos hacia la tercera estación, en la que se desarrollan distintas formas de leer, mediante equipos tiflotécnicos, que dan acceso a los libros a usuarias y usuarios con alguna discapacidad. Para quienes trabajan en El Tintal, el acceso a la información:
“no es solamente llegar y tomar un libro, sino que damos acceso a equipos, a scanneres para que por ejemplo los no videntes consuman la información de forma autónoma, por eso venimos luchando todos. Colombia cuenta con normativas que brindan estos beneficios a las personas con discapacidad visual, eximiéndolos del derecho de autor: Ley 1680 de 2013, la 1618 y estamos alineados con todos los ODS, que ya muchos los conocen, específicamente con la reducción de la pobreza, de las desigualdades. Tenemos equipos y servicios para la comunidad e instituciones, que nos traen material para nosotros, lo transformamos en un documento para un estudiante con discapacidad visual, documento que nosotros podemos imprimir, o un usuario que nos trae un libro completo. El OCR nos ayuda un poquito, pero tenemos un proceso de edición y revisión del documento y se trabaja para convertir el libro a un Word accesible, para que ellos puedan consumir esa información de forma autónoma. Los equipos están dispuestos fácilmente, para los que los saben utilizar o si no tenemos nuestro personal de apoyo. En ello trabaja nuestra compañera Fernanda, que es auxiliar de la biblioteca. Tenemos siempre personas de apoyo, también desarrollamos cursos de braile”.
FERNANDA SUÁREZ (especialista en necesidades especiales): Soy la persona encargada de acompañar a las personas con discapacidad visual, para el uso correcto de los equipos tiflotécnicos, que están dispuestos como decía William para el acceso a la información de la biblioteca para las personas que tienen discapacidad visual (Nos hacen una demostración de cómo funcionan los equipos). Estos equipos nos permiten tener una aproximación más detallada a los textos análogos, por ejemplo; con este podemos acercar o alejar el documento. O podemos navegar en él con esta ayuda, que es una tabletita. Hay en cambio textos muy saturados en su diagramación y podemos cambiar los colores, para que las personas tengan mayor contraste. Usualmente los usuarios los utilizan para periódicos. Como el periódico trae la letra tan pequeñita, esto nos permite tener un acceso a la información. Este scanner “all reader” permite que contextos análogos o textos normales, sean transformados en textos digitales, o audiolibros. Se scannea y se convierte en formato Word y las personas, con un asistente de voz, lo pueden leer por medio de la audición.
HERNÁN RODRÍGUEZ: ¿Qué indicadores de ocupación tienen de los equipos?, porque todo suena muy bonito e incluyente, pero… Se tecnologiza, uno piensa en la inclusión, en accesibilidad, pero no viene nadie.
FERNANDA SUÁREZ: Hemos consolidado un base de datos que contiene toda la información de los usuarios y de cuáles son los procesos que más utilizan esos usuarios. Tenemos la máquina braile, que sobre todo la utilizan personas que hacen impresión de tesis, o que han estudiado derecho y hacen impresión de textos, que no hay muchos en braile en la rama del derecho, que les permite hacer sus lecturas. Sobre todo, vienen a eso. Nuestro drive, que lo hemos creado, lo utilizan las personas de la comunidad. Cualquier persona accede al préstamo de los equipos, o a su uso. Nuestros equipos siempre están en uso, en compañía de uno de nuestros auxiliares, para tener la certeza de que son bien manejados. (Nos hacen una demostración de una impresión en braile. Imagen y texto). Es un programa que se llama DBT y funciona como un Word, fácil de usar. Igual que como una impresora normal, imprimimos rápido en braile. La diagramación es un proceso manual, de “cacharearle” (explorar el uso de algo), un poquito por aquí y un poquito por allá a lo que se tiene. Tenemos tres computadores con un programa que se llama JAWS, que es el que nos permite hacer uso de la pantalla y del computador por medio de audio, el programa dice que es lo que aparece en la pantalla y ellos mismos pueden hacer uso de los computadores sin intermediarios. Son computadores de libre acceso. Tenemos un equipo con teclado amarillo pensado para personas que tienen visión corta o baja.
Fernanda hace una demostración y nos regala una postal de Biblio Red, con una frase impresa de Jorge Luis Borges:
“Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”
La Biblioteca de El Tintal también desarrolla espacios de lecturas con niños, como “La Hora del Cuento”, para acercarlos a estas otras maneras de comunicar como el braile, les entregan estas tarjetitas como una manera de enseñar, así no estén presentes niños con baja visión, para que las sientan. También desarrollan espacios de lectura con personas con discapacidades o capacidades diversas, a las que acercan a estas herramientas. También prestan punzones, regletas y lupas, aparte de los equipos de nuevas tecnologías. Para hacer más inclusiva a la biblioteca, todas sus computadores cuentan con el programa JAWS o Job Access With Speech, lector de pantalla para ciegos o personas con visión reducida.
3.- Un camaleón cósmico.
El alebrije de El Tintal, ubicado en la entrada de la Planta Baja, es una donación del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, del año 2016, cuando fue el país invitado de la Feria del Libro de Bogotá. Un alebrije es una artesanía mexicana hecha de cartón e inventada en 1936 por el artesano Pedro Linares. Son seres imaginarios, una combinación de varios animales, fantásticos y reales. La creencia popular les atribuye poderes mágicos o protectores. El de El Tintal se llama “Camaleón Cósmico”, tiene rostro de dinosaurio, cachos de toro, alas de murciélago, cola de iguana, tórax de cucaracha y lengua de serpiente y repleto de colores.
Pasamos a la cuarta estación, de los procesos y expresiones artísticas. Es el “Distrito Gráfico”, una sala creada el 18 de abril de 2016, en la que jóvenes y adultos pueden trabajar, crear, explorar en cómics, manga, anime, sagas y novelas gráficas. Atrae mucho público joven. Cuenta también con mesas de dibujo y todos los materiales para que la gente se apropie de él. Las ediciones de los libros están organizadas por países. La comunidad define qué hacer en la biblioteca. Los espacios de lectura han evolucionado muchísimo. Cuentan con un laboratorio de artes, para las personas que leen a través del arte. También tienen una huerta para las personas que leen a través de la tierra, las semillas y todos los temas agrícolas. Hay un sinfín de temas en estos espacios de promoción de la lectura para conseguir que las personas se acerquen a los procesos de lectura, escritura y oralidad.
MATEO PRIETO: En este espacio, Laboratorio de Artes, semestralmente definimos temáticas para trabajar. El semestre pasado por ejemplo, para personas que nunca habían tocado una cámara de fotografía, hicimos un taller de fotografía digital y análoga, con un cuarto oscuro y personas revelando fotos, que sientan la emoción al ver que en un papel se registra una foto. Es un intercambio muy potente. Es muy lindo para nosotros ver ese acto tan sincero de la gente de emocionarse al obtener una fotografía análoga. Para este semestre estamos trabajando xilografías en linóleo y la línea gráfica son mujeres latinoamericanas, escritoras. No sé si reconocen a ella, Carolina Sanín, porque los usuarios son motivados por sus intereses literarios. Una chica está trabajando sobre Alfonsina Stormi. Las imágenes se registran en una plancha que luego pasan a una prensa de grabado. Eso es, en resumidas cuentas, pero lo importante de estos laboratorios es que unen mucha gente a través del arte, gente que no es artista por así decirlo, que no se enmarca en ese canon, pero que le interesa y le motiva la creación de algo y que desde sus manos produzca algo, es como una sensación muy sincera, de parte de los usuarios que me parece muy bonito rescatar. Acá tenemos las fotografías que han realizado.
La Biblioteca El Tintal se hizo acreedora en el 2022 a un premio especial por su trabajo, el “Daniel Samper” y con los recursos obtenidos se adquirieron más implementos que están al servicio de la gente. Ma acerco a una mesa, sobre la que está un libro de imágenes antiguas de Bogotá. Pude darme cuenta que la ciudad de ayer desapareció o se transformó. Muchos barrios reemplazaron el patrimonio arquitectónico por edificios modernos. Lugares baldíos se llenaron de urbanizaciones.
Descendemos a la Quinta Estación, un piso intermedio en el que se ubican “De la letra a la memoria”, espacio para reuniones de personas de la tercera edad. Son los abuelos “que aprenden la magia del código escrito”; y la videoteca para préstamo de material audiovisual.
“Una biblioteca pública tiene un compromiso con todas estas dinámicas. Todos estos adultos mayores son parte del proceso”. Una adulta mayor nos muestra el resultado de su actividad recreativa: “Mi casa, mi familia, mi cocina, me gusta la rana, los paseos, me gusta bailar, nadar. Mis hijas, mi esposo”. Otro adulto mayor: “No a mí la rana no me gusta”.
“La idea es cambiarles un poco las nociones de lo que es lo escrito. Trabajar sobre lo que significan las imágenes. Están realizando una especie de libro, muy chiquito, en el que trabajamos la relación con las imágenes y las letras. Que también les quede como el recuerdo de todo el proceso. También trabajamos el teléfono inteligente, contra la exclusión del adulto mayor. Además de la lectura y la escritura les enseñamos el acceso a lo digital, les enseñamos a usar el celular, aquí y en todas las bibliotecas públicas de Bogotá se están llevando a cabo todos estos procesos. También conocen sobre el uso de plataformas. Y también aprenden sobre los riesgos del uso de estas herramientas digitales, mensajes de supuestos bancos para robarles información, motivarles a estas dinámicas que son necesarias para su formación”.
“Acá estamos muy contentos. Yo hace cuatro meses perdí a mi esposo y aquí me han ayudado demasiado, porque nos hacen realizar muchas cosas, como soltar las manos, usar las manos, los dibujos, nos mantienen muy entretenidos. Entre las compañeras también nos ayudamos”, comenta otra adulta mayor. Les agracemos y continuamos con la visita de la Biblioteca.
En la sexta estación está la BBTECA, para atención a las primeras infancias. Los animales se han reunido para viajar por el Río Grande del Magdalena, hasta el pueblo de Tamalameque para la “Asamblea de la Paz”. Tienen una bandera con una paloma como símbolo. Al entrar a la sala nos hacen quitar los zapatos, una recomendación de cuidado:
GERARDO: “La BBTECA es un laboratorio, porque aquí entran los niños y a partir del juego, les creamos propuestas para que exploren y vivan a través de lo lúdico. Les voy a contar un poquito como es que funciona, mi nombre es Gerardo, trabajamos con un programa que se llama ARTE PARA LA PRIMERA INFANCIA. No son talleres, ni enseñanzas, es una propuesta artística. Hacemos arte para la primera infancia. Se unen distintas disciplinas y músicos, pintores, poetas, mantenemos una alianza con la biblioteca El Tintal. Hay espacios como este que se llama IRIS, para que jueguen con la luz y el color, en un proceso de contemplación, apagamos la luz y con música en vivo, que la hacemos con flautas tradicionales, con sampoñas, ellos reconocen sus orígenes. Es una manera de esa contemplación auditiva, del color, de la luz y el sonido. Después los llevamos a otro espacio, para que grafiquen, dependiendo de las sensaciones que tienen. Los involucramos a través de narrativas, para que las vivan, se sumerjan en el agua y de todas las cosas que ven, realizan dibujos o improntas, que les dan la posibilidad de escribir en el piso, en las paredes, escribir, rayar, correr, no hay límites en el juego con los niños. Siempre ellos están abiertos a hacer. Todo se renueva cada mes”.
El más feliz en este espacio fue Lautaro, el hijo de Catalina Unigarro, porque jugó mucho, mucho en la piscina de pelotas. Luego nos llevaron a conocer la librería infantil de El Tintal y el Grupo de Danza de la Tercera Edad de la biblioteca nos sorprendió con el tradicional ritmo bunde de Tumaco, “San Antonio ya se va”, que se usa como villancico o nana y “La Pollera Colorá”, considerada como la cumbia más famosa de Colombia originaria de Barrancabermeja, ciudad portuaria junto al río Magdalena. Su autor es Juan Madera y la compuso en 1960, en el bar Hawai. La música puso a todas y todos en movimiento en la planta baja de El Tintal.
4.- Bertho Martínez, sentipensar el territorio: accibilibilidad y agenciamiento.
A las 11:15 inicia nuestro siguiente encuentro con BERTHO MARTÍNEZ, profesor de la Universidad de Antoquía, vicerrector de docencia, coordinador de permanencia e inclusión universitaria, Licenciatura en Literatura y nuevo castellano, colaborador del Instituto de Estudios Regionales y de entrada nos desubica en las palabras, pues nos invita a PALABRANDEAR, un neologismo que se usa cuando se quiere hablar mientras se está caminando. Su raíz es PALABRANDEANDO. Usa otras dos palabras extrañas: SENTIPENSAR y ACCIBILIBILIDAD, que por primera vez las escucho en mi vida. También nos explica que después realizaremos un “CÍRCULO DE LA PALABRA”. De partida, su pregunta para iniciar la exposición, en referencia a las bibliotecas, es: ¿qué significa esto para mi localidad?:
“Palabrandeando es una palabra que venimos construyendo, es caminar hablando, hablar caminando y pensando al hablar. Mi tarea es compartir algunas preguntas con ustedes. No pretendo generar respuestas a todas. Quiero encontrar en ustedes esos pequeños terrenos en los que podemos ir sembrando preguntas, que yo en particular acompañado de mujeres, de muchos sujetos y personas, hemos venido preguntándonos.
Lo más importante aquí es encontrar compañeras, compañeros y amigos que también puedan pasar la semilla y seguir gestando en sus territorios. Tomen estos minutos como una agenda de conversación. Es muy importante que todo lo que les converse, ustedes se pregunten:
¿que implica eso en mi territorio, en mi país?, como para que no sea una reflexión DESITUADA.
1.- Lo primero es SENTIPENSAR el espacio y el territorio.
¿Cómo hacer procesos situados?. ¿Cómo el espacio como producción social condiciona o modifica las bibliotecas, los proyectos comunitarios?.
2.- El segundo elemento es la diversidad como un asunto constitutivo de los seres humanos y de los territorios.
3.- El tercer elemento es el agenciamiento comunitario o el lugar que ocupa la participación en los proyectos.
El SENTIPENSAR es ¿cómo nuestra manera de pensar modifica nuestras emociones y como las emociones modifican nuestra manera de pensar?.
Quiero mostrarles esa triada espacial de Lefebre, que nos dice que el espacio es sobre todo una construcción social, porque contiene y produce las relaciones sociales. Tres dimensiones: formas (dimensión, territorio, redes, frontera). El espacio pensando en esas dimensiones tiene una implicación en la manera en que pensamos los proyectos bibliotecarios.
Está el espacio percibido, lo físico, lo material, que afecta las relaciones sociales, de producción, las montañas, la geografía, un río, que condicionan la manera en que la gente vive, piensa, habita, lo modifica. Esa es una primera dimensión.
El espacio de las materialidades. Que movilizan en muchos territorios la presencia de multinacionales, corporaciones, qué deciden qué hacer y cómo en el territorio. El segundo espacio es el concebido. Es la planificación. Hay actores que modifican el espacio percibido.
¿De qué manera los proyectos bibliotecarios, los proyectos culturales, participan en los modos de planificación de ese espacio?. Lo hacemos de manera acrítica o critica, condicionamos esas formas de planificación. Cuando alguien dispone una maquinaria genera algo que se llama las injusticias espaciales.
¿Cómo nosotros en los planes de ordenamiento territorial de los municipios o en los planes nacionales hemos sido excluidos para priorizar a otros sujetos?.
Frente a todo esto están los espacios de la esperanza, o los espacios de resistencia, que pueden ser individuales o colectivos. Hay una tensión entre el espacio percibido vs. el espacio planeado vs. el espacio vivido. En ese vivir es que se aprende como las organizaciones de base comunitaria, étnica, de disidencia sexual, o los proyectos bibliotecarios, tensionan las maneras de planificar el espacio. Con sus proyectos bibliotecarios podrían identificar cuáles son los instrumentos de planificación. En Colombia hay una diversidad de planificaciones: ambientales, urbanas, regionales, locales, que tienen incidencia en la manera como se decide una intervención, si hacemos urbanizaciones, como estas afectan la vida cotidiana de la gente. Esto como una primera reflexión sobre el SENTIPENSAR EL ESPACIO.
Para las comunidades la pregunta es:
¿Qué aporta este enfoque a los proyectos bibliotecarios?.
Mucho. Uno, esos proyectos permiten entender la relación espacio-poder en la vida social. Como muchas comunidades han sido desplazadas, despojadas, mediante mecanismos violentos, porque en sus territorios hay minerales, la creación de un puerto, de un proyecto urbanístico. Simultáneamente, están funcionando múltiples espacialidades o formas de planificar el espacio, donde un proyecto bibliotecario tendría que ayudar a las comunidades a entender quién, cómo y porqué, se está transformando así el espacio. Hace poco acompañé a un municipio en la actualización de su plan de desarrollo local y el proyecto bibliotecario fue muy importante para hacer visibles proyectos de extracción, o proyectos que estaban simplemente haciendo muchos edificios, que estaban generando problemas de convivencia, desplazamiento, violencia.
¿Qué hace allí el proyecto bibliotecario?, informar, generar condiciones de capacidad para la toma de decisiones. Un proyecto bibliotecario también contribuye a develar la dimensión espacial de la justicia. Toda injusticia económica o social se vive y se expresa espacialmente. Este concepto de injusticia espacial no reemplaza a la injusticia social o la lucha por la justicia social, económica, sino que estas tienen una manera de manifestarse en lo espacial. No es lo mismo. Yo que nací en El Chocó, donde la redistribución económica es muy distinta a alguien que vive en una ciudad. Hay unas maneras de pensar la JUSTICIA ESPACIALIZADA. Una injusticia espacial es una situación de desigualdad, de opresión, dominación, que sufren ciertos grupos, que se derivan de los privilegios de la planificación del espacio. Eso se concede a unos miembros de la sociedad en detrimento de otros. ¿Cómo la planificación para el desarrolló en el Urabá, en el tema de los puertos, modifica las relaciones que tienen los consejos comunitarios?. Algunos líderes y liderezas son presionados y amenazados por recurrir a la Ley de Consulta Previa. Simplemente se recogen firmas y se dice que el consejo autorizó el despliegue de la industria de la construcción.
Para los proyectos bibliotecarios, hay que identificar cómo funcionan estas espacialidades, develar como la justicia se vive de una manera espacial y genera injusticia. Para las comunidades afro, indígenas, campesinas, el espacio tiene muchas formas y se planea de muchas formas. ¿Cómo lo vivimos como territorio?, una palabra muy común, muy popular. Pero es una de las tantas formas de organizar el espacio. Porque territorio es entendido como un espacio dominado y controlado por los poderes estatales, aparte de los otros poderes que pueden ser ilegales, comunitarios, de liderazgo, que también condicionan como se planifique, que deciden que es territorio, en el que actúan materialidades (montañas, ríos, mar, minerales) y también representaciones y prácticas de vida.
También el territorio ontológico, es pensar en el territorio no solo para producir, para explotarlo, sino que para mí el territorio tiene que ver con las relaciones entre los humanos, es ese territorio donde están los espíritus, los difuntos, el animismo. Eso es ver el territorio como algo ontológico.
¿Qué les quiero mostrar con esto?, dos elementos muy importantes. Primero la territorialización como un proceso, que no es fijo, está siempre en disputa, pensándolo, planificando. Segundo, las formas específicas de vivirlo, las territorialidades, que pueden ser simultáneas, en un mismo territorio un grupo armado que decide cuando se ingresa, que se hace y lo condiciona. Pero también puede haber una territorialidad de la autoridad ambiental, que establece que es una reserva arqueológica, el consejo comunitario también tiene autoridad sobre el territorio. Miren como en un mismo espacio se superponen muchas territorialidades, que pueden entrar en conflicto. Por ejemplo, el título minero de una empresa, que choca con la teoría ambiental. Esa tensión deriva en que los líderes sean perseguidos, despojados. En este último caso el territorio es siempre un escenario en disputa.
Hablamos entonces de los procesos de territorialización que derivan en procesos de desterritorialización y RETERRITORIALIZACIÓN. Constantemente en el territorio hay unas decisiones que afectan a la vida de las personas.
- ¿De qué manera un proyecto bibliotecario participa de un proceso de territorialización, que significa apropiarse del espacio?,
- ¿cómo en un territorio que tiene múltiples territorialidades, un proyecto bibliotecario las reconce?,
- ¿cómo hacer que mi biblioteca entienda que, aunque estoy en la vereda, corregimiento, municipio, (parroquia, comunidad), allí hay superpuestas muchas territorialidades y cada una tiene intereses muy particulares, con sujetos y actores, por ejemplo multinacionales, que desde otro país deciden que se hace y que no en el río que pasa cerca de mi casa?.
Yo, que estoy allí, no decido sobre ese río, sino que hay un sujeto, unos actores, multiescalares, que deciden sobre el territorio. Esos territorios que son profundamente plurales, diversos, conflictivos, en los que ha costado sangre defenderlos, en el que existen multilaterales que deciden que se hace en ese territorio, pues implica algunos casos incomodidad.
Cuando hablamos del territorio como un espacio vivido, es siempre un espacio de posibilidad.
- ¿Cómo un proyecto educativo, bibliotecario, activa o posibilita que el territorio siempre sea un espacio abierto para la vida digna y no se convierta en un instrumento acrítico de la maquinaria que va planificando?.
Hace muy poco nos solicitaron hacer una cartografía de una vereda, reconociendo los usos y formas de participación de la gente, pero detrás de eso lo que había era como justificar el desplazamiento de toda una comunidad, para luego instalar un proyecto minero. Éticamente como podemos participar de esos proyectos y nos iban a pagar muy bien y había unos recursos muy valiosos, para el equipo investigador. ¿Lo hacemos o no?. ¿Cómo un instrumento que es una cartografía social, de trabajo etnográfico, se pone al servicio de un proyecto de despojo?.
Hay que tener mucho cuidado, sobre cómo mi proyecto bibliotecario gestiona proyectos, a favor de qué. Muchos de los proyectos son instalados a espaldas de la gente. Un primer paso es como un proyecto teje confianza, ese es el primer paso. Con, desde y para el otro. La palabra habitar tiene que ver con todos los sentidos, desde el común, colectivo. A veces muchos de los proyectos están en función de convencer a la gente. No hay que ser ingenuos.
- ¿Cómo mi proyecto bibliotecario reconoce las tensiones y a favor de qué trabajan?.
Para entrar al tema de la diversidad, todos esos territorios son profundamente plurales. El territorio es lo mismo que el espacio, es una producción de ambos lados. El espacio y el territorio modifican a la gente y la gente modifica el territorio. Por tanto, si el territorio es plural, la gente es plural. Si el territorio es diverso, la gente es diversa. Hay una relación siempre de ida y vuelta.
Algunas reflexiones sobre la diversidad como un asunto constitutivo de los seres humanos. Hay muchos enfoques. Los sintetizo en dos:
1.- EL DÉFICIT O LA COMPENSACIÓN. En esos enfoques no se reconoce la diversidad de los sujetos y los territorios. Sino que se implementa una escala de valoración, de unos sujetos por encima de otros. Lo que hacen es hacer que sea diferente llevarlo al modelo. Hay que alinearlo, moldearlo. Si habla raro, pues que hable bien. Si se viste un poco extraño, pues que se vista bien. Hay que ACONDUCTUARLO. Todavía presente en las escuelas, en bibliotecas, en procesos educativos, donde la gente que trabaja allí, al que es diverso hay que moldearlo.
2.- EL ENFOQUE DE LA DIFERENCIA. Es interesante, porque devela las exclusiones, las injusticias y de manera transversal lo que son asuntos étnico-raciales, de género, sexuales, las discapacidades y otras formas diversas de vivir la sociedad. Cuando uno ve esta diferencia y le dicen, es que todos somos diversos, pero no es suficiente, a esa diferencia hay que ponerle el sello de la justicia social, allí aparecen las inequidades. Por antonomasia los seres humanos y los territorios son diversos. En esa diversidad, ciertos sujetos han sido históricamente excluidos, violentados, invisibilizados, ignorados. Cuando a esa diversidad la miramos en términos de justicia social, equidad-igualdad, hay que intervenir en el sistema mismo. Los proyectos bibliotecarios hacen parte de los sistemas de acceso a la educación y la cultura, ayudan a que estos sujetos cuerpos, territorios, epistemes, históricamente invisibilizados, no por azar, se expliquen desde la historidicidad porque fueron invisibilizados. Venimos trabajando en la ACCIBILIBILIDAD.
La ACCIBILIBILIDAD es un principio y una nueva praxis. Cómo atender a esa diversidad tan compleja. Todo ejercicio que haga, todo el tiempo, tiene que pensar en la diversidad de epistemes, de sujetos que van a asistir a mi proyecto. Pensar en la transformación de manera corresponsable. Cómo mi proyecto articula a otros actores, que ayudan de manera corresponsable a modificar estructuras institucionales que generan barreras y exclusiones. Promover la ACCIBILIBILIDAD como praxis transversal a favor de todas las personas y con el mutuo cuidado. El sistema colonial nos ha puesto a pelear sin darnos cuenta de que es una estrategia del proyecto colonial. Esa ACCIBILIBILIDAD es para todos, es como yo lo llamo “un trabajo en las grietas”. En los márgenes. En las fronteras. A veces uno no puede cambiar el sistema completamente, pero se puede trabajar por proyectos, como hago que mis actividades sean accesibles para todas y todos.
- ¿Cómo mi taller de lectura permite la presencia de diversos sujetos sin tener que cambiar el proyecto?.
Por eso hablo de trabajar en las grietas, en los márgenes para hacer eso.
ACCIBILIBILIDAD: trabajamos en una dimensión física, generando que todos utilicen los espacios de una manera segura y cómoda. Que todos los sujetos, independientes de su condición, puedan entrar a los espacios y usarlos. Que los espacios sean seguros. Dimensión comunicacional, democratizar el acceso a la información, en distintas lenguas y formatos. Dimensión epistémica, cómo hacemos un ajuste para incluir, para contar, enseñar. Les llamamos “AJUSTES RAZONABLES”. A los profesores y a la metodología. Dimensión simbólica, eliminación de barreras culturales, identitarias y actitudinales. La barrera más fuerte es la actitudinal. Es un tema que causa resistencia. Es la falta de voluntad. Todo esto conectado con el tema digital nos ha permitido hacer trabajos colaborativos con colectivos: discapacidades físicas y visuales.
Tres caminos los venimos transitando: UNO, mediante la redistribución simbólica-económica, mediante el acceso a proyectos bibliotecarios, educativos, que devuelvan la dignidad a las comunidades. Como un proyecto bibliotecario me permite a mí sentirme reconocido, importante y que mi territorio aporta al país. SEGUNDO, la diferencia como potencia no como problema. “Nada sobre nosotros (tras), sin nosotros (tras)”. Si vamos a hacer un trabajo sobre discapacidades físicas, que participen discapacitados físicos, etc. Son proyectos de vinculación de todos los grupos y comunidades. No se puede planificar un taller para afros sin la participación de afros. El diálogo es distinto. Los proyectos bibliotecarios cuando tienen esta diversidad, es distinto. TERCERO. Diálogo de saberes. La participación como condición de la planificación de los proyectos. La representación y la agencia política. Como ellas y ellos participan desde el principio. Hay que garantizar proyectos que devuelvan esas dignidades. El agenciamiento es clave: la participación y lo comunitario. Lo comunitario emerge cuando hay espacios de significado compartidos. Lo comunitario no está dado ya. Estoy en una comunidad y hay un proceso comunitario. No necesariamente. Puede ser que esté o no esté. Lo comunitario no siempre esté en lo rural. Que es otro mito. Lo comunitario surge en espacios de significado compartidos. Incluso puede aparecer en una red multinacional, por ejemplo, Iberbibliotecas. No estamos en el mismo territorio y compartimos significados o ideas sobre algo. El agenciamiento o la agencia es la toma decisiones e incidencias informadas. Al sumar estos dos, hablamos de formas de actuación que favorecen escenarios democráticos, plurales, colectivos y solidarios. El agenciamiento es que se gesten espacios y esta forma de actuar es la base para la creación y sostenibilidad de proyectos bibliotecarios enraizados en los territorios.
- ¿Como podemos visibilizar eso en los territorios a partir de formas de actuación que favorezcan o generen democracia?.
A veces nos encontramos con procesos comunitarios hegemónicos, que convocan a la gente y la anulan. Simplemente se las convoca sin reconocerles saberes o trayectorias.
Relevancia del agenciamiento, cuatro pilares:
a) movilización de voluntades, horizontes de trabajo comunes que impulsen el trabajo colectivo;
b) organización de esfuerzos de distintos actores, trabajar colaborativamente;
c) transformación de prácticas individualistas, solidaridad, como potenciamos lo público;
d) fortalecimiento de procesos, potenciar vínculos, tejidos, al tiempo que se crean otros.
5.- El Círculo de la Palabra.
A las 12:00 nos invitan a subir al segundo piso de El Tintal, a la salita junto a los equipos de computación para impresión en braile, para la siguiente actividad, el “Círculo de la Palabra”. Sobre una tela roja el profesor Martínez ha dispuesto algunos objetos: un par de canastas con hojitas para notas, velas, sonajeros, mandalas, una jarra de metal, granos y semillas ubicadas en forma de círculos, un ovillo de hilo. Nos sentamos en torno a este escenario:
“Hay algunas preguntas para la conversa. Hay un principio básico de los círculos de la palabra. Esto se trabaja en la universidad con los colectivos. Cada vez que yo hable, la idea es que pueda vincular mi idea con la idea del otro, cómo mi intervención teje frente a los otros. Algo que hemos encontrado es que cuando yo hablo, lo que hablo no necesariamente teje con lo que el otro está hablando. Eso tiene que ver con la idea de la escuela, cuando habla hace un esfuerzo de tensión y cuando ya habla, baja la tensión.
- ¿Cómo hacer para que la palabra sea un tejido, en el que no solo hablo yo, sino lo que el otro está hablando configura mi manera de pensar?.
En el CÍRCULO DE LA PALABRA, no es solo como pienso yo, como son mis ideas, sino en relación con los otros, yo modifico mi manera de pensar, que es muy importante. Escribamos una pregunta y pongámosla en la canasta como símbolo de la semilla. Hay en la tela, en la que están dispuestos algunos objetos tradicionales de nuestra Abya Yala. Generemos algunas preguntas, las ponemos en los canastos. Es el canasto de saberes interculturales, que permite tejer las identidades, las preguntas, es trabajar las interferencias, es la pedagogía de la madre tierra. Uno de sus principios es la palabra dulce, que está atravesada por la escucha y por volver al vientre, como un espacio de la oscuridad y a partir de allí puedo preguntar. Y, sobre todo, como la escucha se convierte en una actitud pedagógica y de la vida, es muy importante ahorita la escucha como un principio del diálogo y del saber”.
BERNARDITTA RIFFO: ¿Cómo hacer germinar en las bibliotecarias y los bibliotecarios un pensamiento accional y una acción pensante, desde posturas ético-políticas contextuales, situadas, relacionales y enraizadas en la práctica de la vida misma de las comunidades en las que trabajan?. Creo que una de las cosas super importantes es el acto de escuchar. Muchas veces las personas que trabajan en biblioteca se dan cuenta que los usuarios no solo van a buscar lecturas, sino también van a buscar escucha del funcionario, necesitan compañía. También uno hace trabajo con la comunidad y lo que se logra es importante, cuando las personas se sueltan, son capaces de hablar y te dicen -lo que usted me dijo me hizo sentido-. El trabajo de la emocionalidad y de las emociones, es un tema que hay que seguir desarrollándolo para el futuro. Quiero ahora que hable Ritzy.
RITZY MEDINA: Gracias por pasarme la palabra. ¿Cómo cerrar aquello que abres?, en el ejercicio del trabajo comunitario, la facilitación permite que uno abra y luego no tienes las herramientas para cerrar ese momento. La reflexión es que la palabra nos lleve a cerrar, para que no haya daño, que las heridas no queden abiertas. Si se generó la confianza para hablar, que tengas las herramientas para el cierre de un recuerdo, de una situación, de una emoción. Sobre la escucha, compartí esta mañana una experiencia. El British Council tuvo un programa muy bello que se llamó “Art Citizens”, en donde hacía un proceso de facilitación con las personas afectadas por la violencia y ex combatientes. Había un ejercicio muy bello, escuchar a tres niveles. No solamente escuchamos con las orejas, sino con el corazón y los pies. Cuando usas las orejas oyes el presente, lo que te dice la persona; con el corazón percibes las emociones, que te está diciendo la persona de las emociones; con los pies, eso que te dice la persona, hacia donde te lleva, cual es el camino al que te invita. Este aprendizaje que obtuve lo uso en el Club de Lectura “Libro Playa”. Es bien importante, porque a veces estas oyendo una cosa, pero el rostro te dice otra y te invitan a contar una historia.
DANIEL TRINIDAD: Me parece bien interesante el rol de las emociones en una biblioteca. Todos en algún momento nos hemos refugiado en los libros. Todo lector que busca por placer la lectura, es una manera de gestionar sus emociones. Es bien interesante el rol de los sentimientos, las emociones, que se dan en una biblioteca. Es la diversidad de oportunidades que la biblioteca ofrece, que no solo es un libro, sino también talleres de gestión emocional, de salud mental, que nuestros usuarios requieren y que quizás al verlos todos los días, porque van a solicitar un libro, o porque van todos los días a solicitarnos una u otra cosa, ya se genera una confianza y nosotros por estar atendiendo, no sabemos escuchar. Creo que es necesario capacitarnos en estos temas para saber escuchar, porque no todos lo sabemos y al saber escuchar hasta se puede aprender.
RITZY MEDINA: ¿Cómo convencemos a los políticos sobre la necesidad de invertir en las bibliotecas?. Hay que saber elegir bien.
MARIA VALVERDE: Hay que escuchar. La gente llega a veces no solo por un libro, esperan que uno escuche y los atienda. Van a la biblioteca porque no tienen a donde ir a pasear. Ni tienen recursos. A mí me ha pasado que llega una mamá con un montón de chiquitos y hasta la abuelita, llegan a pasar el tiempo. Después me di cuenta que era el único paseo que ellos tenían. Hablando con la mamá y la adulta mayor, les ofrecí prestarles un libro, para que lean cuentos. Le pregunté que, si conocía el cuento de “La Cenicienta", o este otro, o este. Pero resulta que la señora no sabía leer. Me senté a leérselos. A uno le parece que son cuentos clásicos, que todo el mundo conoce, pero resulta que no, que hay gente que no tiene recursos. Otra cosa, los adultos mayores necesitan ayuda, mediante talleres como los que imparten aquí abajo en El Tintal, talleres para uso de las nuevas tecnologías que los mayores no sabemos y pasa mucho que en sus propias familias no les apoyan. La gente no tiene paciencia. Ellos necesitan espacio para poder estar activos.
FUNCIONARIA DE UNA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL: Las actividades y servicios que ofrecemos a la comunidad en las bibliotecas ¿fueron pensadas por ellos?, ¡son necesidades de ellos o las imponemos nosotros?. En la biblioteca municipal en la que trabajo medimos como esas actividades nos dan resultados. Muchas veces convocamos a esas actividades y no asisten. Hicimos una encuesta a diferentes actores, los niños por ejemplo y alguna quería en la biblioteca una piscina de pelotas, otros jóvenes nos pidieron talleres sobre salud mental, los mototaxis pedían actividades que involucren a la familia, compartir. Estos ahora son servicios y actividades que se prestan porque la misma comunidad está diciendo, es lo que queremos, es lo que necesitamos, lo que queremos hacer. De allí parte la escucha de una biblioteca, la programación de unas actividades pedidas por su comunidad y hablada por ellos. Ellos ya tienen todo en las comunidades rurales y a veces creemos que les llevamos conocimiento, pero en realidad vamos a aprender de ellos. No sabrán como difundir su información, cómo construir un producto que les permita visualizar su territorio, mostrarlo, generar economía. Eso es lo que no saben. Como un grupo de artesanas indígenas, que tejen muy bonito. Un soplador que lo hacen a mano, que se llama IRACA, que lleva un proceso, los visitantes lo compran en 2.500 pesos. La gente se sorprende porque es muy barato, es como regalar el trabajo. Aquí está una misión para la biblioteca, poner en valor el producto y mejorar los precios. Hay otros que llegan y compran toda la producción y vienen a Bogotá y en un centro comercial, lo que compraron a 2.500 y hasta más barato porque en volumen la unidad puede valer hasta 1.000 pesos y en la ciudad lo venden hasta 50.000 pesos. Hay que escucharlos a ellos y saber qué servicios vamos a prestar. Yo me considero anti bibliotecaria, no sigo leyes o reglas, sino lo que la comunidad me expresa y guiarlos. Ellos tienen su talento, su capacidad y somos su apoyo.
ALEJANDRA RESTREPO: La mía es una intervención muy chiquita sobre la pregunta en torno a como convencer a los políticos para invertir en cultura. Esa no es la pregunta, como hacer que un ente político crea en las bibliotecas, en lo cultural, la pregunta es cómo hacemos para amarrar todos esos procesos para que no dependan de un político. En Colombia, tanto en Medellín como en Bogotá y no sé si en algunas otras ciudades, se lo hace a través de políticas públicas, una herramienta del derecho que permite que algo no esté amarrado a los 4 años que dura un gobierno, sino que pueda permanecer en el tiempo. Más que ponerles una cabeza política a los asuntos de la cultura es precisamente poder desligarlos de ellos. No nos digamos mentiras, todo está atado a los resultados. Desde lo real. Cuando algo no funciona se deben invertir los recursos en otra cosa. Pero tenemos que buscar maneras de trascender en el tiempo y sea el que sea que llegue al poder encuentre tanta importancia en el proyecto que no lo pueda cerrar. Ejemplo, los amigos de la biblioteca, ese es el verdadero político que se necesita para que estos procesos funcionen. Personas de la comunidad que quieran tanto esos procesos culturales, que quieran o no, no se van a cerrar. En Medellín pasó, en un tiempo equis, que cerraron las bibliotecas unos días, pues la comunidad obligó a que las reabran. A través de los medios de comunicación hubo un despliegue impresionante y se reabrieron las bibliotecas porque son espacios que se necesitaban. Más que mirar ese ente gubernamental es ¿cómo hacemos para que las personas se sientan tan empoderadas de su biblioteca que el político se vea obligado a dejarla funcionar?, lo debe hacer y va a continuar en el tiempo, quiéralo o no.
DANIELA, MEDIADORA BIBLIOTECA ALMIRIAS: Cuando la compañera de Tolú dijo “cerrar lo que abres”, se me vino a la mente algo que hablamos en el reciente “Encuentro de Bibliotecarios de Sucre”, con respecto a las bibliotecas para la paz. Nosotros estamos trabajando unas temáticas que tocan las fibras de las personas que fueron de alguna manera víctimas de la violencia y en el territorio donde yo vivo, se puede decir que todos han sido víctimas directa o indirectamente de la violencia. Cuando hago un cine foro, con documentales del Centro de Memoria Histórica, comienzan a fluir unos sentimientos y unas conversaciones que yo como bibliotecaria sinceramente no estoy preparada para cerrar. Tu abres ese espacio, pero como lo cierras, como abordas eso. La biblioteca a abierto espacios que nunca se habían pensado. O de pronto cuando se hacen, se generan ciertos programas, se formulan ciertos servicios básicos de ley, no se piensa que cada una de esas cositas va abriendo otras. Entonces, se han abierto una cantidad de cosas alrededor de las bibliotecas, que eso es lo que nos tiene sentados hoy aquí y si ustedes se dan cuenta, a pesar de que el mundo vive en constante movimiento y cambio, nosotros volvemos a la tierra, nosotros dejamos de correr y nos sentamos un rato para dialogar, para hablar y la escucha y generar estos espacios son lo que definitivamente debe ir aportando a las transformaciones de las bibliotecas. Porque las bibliotecas nunca volverán a ser las mismas. Y a medida que vayamos construyendo en colectivo, como lo estamos haciendo ahora, creo que se podrán ir dando las respuestas o encontrando los caminos para poder sobrellevar todo eso que se ha venido desplegando. Eso era lo que quería aportar.
MARÍA DA SILVA, MARÍA CHOCOLATE: Tengo mi papel en blanco, no he escrito ninguna pregunta, porque siento que las preguntas que ustedes están haciendo me representan. Pero además porque cuando yo pienso en esto, lo que pienso primero y digamos que lo más importante en estos espacios de las bibliotecas es la seguridad de poder colocarme en el espacio del otro. Han hablado de la política y en el caso de Brasil, en mi caso, fue necesario primero reaccionar, actuar, antes de que me vieran los políticos y antes de que comenzaran a existir estas políticas públicas. Cuando trabajo ahí, en espacios de cuidado, el mío es un trabajo que no es individual, es colectivo, comunitario, en el que lo más importante es el cuidado. Tenemos dos bibliotecas en el lugar de donde yo vengo y llevamos 13 años luchando para implementar el Plan Municipal de Lectura y Escritura en las bibliotecas. Espacios como estos nos dan sensibilidad, nos transforman, nos dan vida, nos hacen soñar. Son difíciles estos días tan desesperados porque los jóvenes ya no sueñan, ya no tienen planes para hacer cosas. Nosotros lo que hacemos es hacer la diferencia, con nuestros cuidados. Me he dado cuenta cuando trabajo en estos espacios. que hay a veces en las que realmente el libro es un espacio para hacer amigos. Las bibliotecas están más allá de cualquier color, de cualquier religión, donde todos somos iguales, donde todos somos feos o bonitos. La clave de las bibliotecas es el respeto por el otro, para crear algo vivo. También nos dan golpes, pero somos como el bambú, nos movemos, pero seguimos en pie. Al hablar sobre las discapacidades, creo que las personas no solo me necesitan, sino que también yo les necesito y es gracias a los libros que las comunidades son necesitadas, pero también las comunidades necesitan ayuda. Las bibliotecas son espacios que permiten el crecimiento propio y de los demás. Las bibliotecas tienen sus puertas dentro de la comunidad, pero también la comunidad está dentro de las bibliotecas, porque son espacios donde podemos crecer juntos.
CATALINA UNIGARRO: Tenemos una responsabilidad muy grande. Cuando abrimos esa escucha se generan unas expectativas que muchas veces no podemos resolver. A la paz de esa escucha, debemos tener conciencia y una responsabilidad sobre la medida en que podemos responder a esas necesidades. Participé en un proceso que no tenía que ver con bibliotecas, pero cuando fui funcionaria del Ministerio de Cultura del Ecuador tuve una experiencia en el Foro de las Juventudes, en donde se generaban mesas para identificar necesidades en el territorio y cuando comenzó, el proceso tenía mucha potencia. Fue interesantísimo escuchar actores y liderazgos, se generaron una serie de expectativas y luego algunas de las personas que escuchaban esas necesidades no tenían la capacidad institucional para realmente resolver. Entonces, algo que parecía genial, tenía toda la fuerza de inicio, debilitó la confianza en las instituciones. Hasta donde la escucha, para que las partes que estamos dialogando sepamos que podemos esperar. Por otra parte, las Políticas Públicas (PP). Es importante saber en qué medida las PP se sientan en bases comunitarias. La participación, la apropiación, hacen sostenibles a los proyectos.
ISDORA DE SOUZA: Uno de los problemas que existe dentro de las bibliotecas es el tema de las PP. ¿Cómo podemos hacer que se incentive la lectura en las bibliotecas públicas?. Es muy importante la experiencia de la comunidad, porque ya cuando están aprobados nuevos planes, se necesita ver el proceso, adueñarse de él y continuarlo a lo largo del tiempo. La ciudad en la que trabajo fue la primera en Brasil que aprobó un Plan Municipal de Lectura y Bibliotecas en el 2014. Es un proceso trabajado con los lectores y que hemos ido activando, en nuestra comunidad. Y desde el 2011 hacemos una Marcha del Libro. Nos reunimos todos y vamos hasta la alcaldía, hasta la prefectura y hacemos una reunión donde todos hablamos y compartimos nuestros saberes, para demostrarle al gobierno y los políticos que existimos. Desde el 2011 hicimos eso, hasta el 2014, que respondieron. En el 2011 comenzamos y los lectores que estaban demostrando que existían, ahora ya son adultos, son papás de una población que está comenzando apenas a ser lectora. La política tiene que incluirse dentro del presupuesto para poder hacer esto. Tenemos que ser agentes políticos y permitir y motivar el enraizamiento comunitario. Luchar contra la desinformación. Motivar el pensamiento crítico a través de la literatura. Formar al público en medio de la desinformación. Tenemos que estar atentos a los procesos de la desinformación y de la política. Entramos también a los espacios universitarios con esta idea de decir que existimos. Nosotros hemos llegado también a los espacios comunitarios. Solo haciendo parte de la máquina, del estado, es que nosotros podremos cambiar desde adentro. Tenemos un proceso que lo que tenemos que ir activando y transformando.
SARA RUEDA: El Sistema de Bibliotecas de Medellín hoy es muy reconocido por ser un sistema grande, en una ciudad grande. Pero el Sistema tiene una historia que arrancó en los 50´s del Siglo XX. No podía ser posible si en esos años no hubieran existido bibliotecas comunitarias y populares en medio de los territorios, haciendo esta gestión de ser esos lugares de encuentro, para la lectura crítica de libros en el territorio y es partir de eso y de la unidad entre varios sectores que se logra que la PP no se quede solo en el papel. La política pública no se construyó solo desde un sector. No solo desde la comunidad, sino desde muchos sectores que fueron poniendo su voz en conjunto y sumando intereses alrededor de la biblioteca pública. No es un camino fácil, no es de un día para otro, se necesita siempre esa gestión colectiva. Me identifico mucho con la compañera de Brasil, porque el primer Plan de Lectura lo firmamos en el 2010 y la PP, se habla de que hubo primero bibliotecas comunitarias, luego públicas, público-escolares, más o menos desde los 50 y seguro que hay desde antes y recién en el 2010 tenemos un Plan firmado y PP recién, aunque ya había toda esta historia, muchas bibliotecas, en el 2015 y eso es ayer. Entonces pasa mucho tiempo moviéndose, formando gente, formas de leer el territorio, juntándose con la universidad, la comunidad y hoy muchos también necesitamos PP para las bibliotecas escolares, para las bibliotecas comunitarias. ¿Cómo lo hacemos?, es un camino largo. La intersectorialidad tiene que quedar en algún lugar, en esto que necesitamos. Claro el político solo no lo resuelve, pero la comunidad sola tampoco.
CAROLINA LEMA: En este momento quiero hablar como bibliotecaria. Yo, toda la vida, desde que salí del colegio, me he considerado como habitante de las bibliotecas, que han tenido una influencia muy fuerte en mi historia de vida. En algún momento he pensado, estamos eligiendo mal. Hay que saber elegir. Pero bueno, entonces hágase elegible y hágalo diferente. Cuando la vida me ha traído a unos espacios, como el Sistema de Bibliotecas de Medellín y ahora desde la Red Nacional, desde el ser pienso que es en esa colectividad donde se puede generar pensamiento. Hay que estar en contra de lo que está mal, hay que hacer resistencia. Pero como transformamos eso en algo propositivo. Hay que reclamar y tener la voz y moverse colectivamente, pero propóngalo distinto, hágalo distinto porque quedarse en la queja no es suficiente. Hay que visibilizar cosas y ver como sí es. Cómo hacerlo de otra manera.
BERTHO MARTÍNEZ cierra el Círculo. Me llevo una frase, la escucha es una práctica bibliotecaria y tiene una dimensión política, que implica la sensibilidad, el trabajo intersectorial, proponer maneras distintas de hacer. Qué
bueno que cada uno de ustedes se lleve una pregunta para su territorio, para su país, que es como la metáfora de la semilla. Somos sembradoras y sembradores y hay que encontrar el terreno, la tierra donde poner la semilla. Trabajemos en las grietas, en los márgenes, como no estar dentro totalmente de la maquinaria, pero estar por fuera tampoco nos permite modificar la maquinaria. Hay que tener una vigilancia ética. Ese entrar y salir es muy complejo.
HERNÁN RODRÍGEZ: “La biblioteca es el espacio de las almas perdidas”. (Risas).
Luego del almuerzo, se recorre la huerta “El Alebrije”, la séptima estación de El Tintal. Allí hay otro alebrije que parece un tiranosaurio rex. Varias estanterías contienen libros con temas agrícolas: “El A, B, C de la jardinería, “Cultivo ecológico de las hortalizas”, “Jardinería en macetas”, “Biojardinería” y otros títulos más. Observo por primera vez en mi vida la flor de la papa, muy bella. También es el segundo día de un sol esplendoroso en Bogotá.
Pasamos a la siguiente actividad, a las 14:30, la exposición de las experiencias de las BRI. Primero la Vereda de Alto Grande, “Altos con un misterio y rastrojos de historias, Almirias”, del municipio de Cojibío, departamento del Cauca y Nueva Colón.
Representa a la biblioteca de Alto Grande, Daniela, quien pone en contexto el lugar, indicando que el 30% de la población es campesina y el 70% afrocolombiana. La Vereda es rica en mitos y leyendas, con una tradición de músicos autóctonos, un fuerte trabajo comunitario y los jóvenes están empoderados con lo que hacen. El trabajo de la BRI tiene como objetivo interesar a los jóvenes de la comunidad, para que recopilen la memoria histórica de su lugar natal y conozcan la historia escuchando a sus mayores, logrando así la cohesión social.
La segunda experiencia es de la BRI del municipio Nueva Colón, Boyacá, presentada por Naira Rodríguez y la propuesta es promocionar la lectura usando bicicletas, sobre todo aprovechar la geografía del lugar para el ciclo montañismo.
Los días miércoles promocionan el “libro de la semana”. Esta propuesta también es una forma de conocer el territorio y desarrollar una actividad saludable. Cuentan con un bazar comunitario, actividades ambientales, deportivas y culturales y eventos de trial. “La pasión sabe a vino y el amor a café”. Naira explica que tienen equipos con una cajita de “make make”, que es un fondo con 300 libros digitales. La cajita tiene conexión a Internet, para consultar el contenido digital incluso desde un celular. Estar conectados es una necesidad. La BRI de Nueva Colón desarrolla una programación mensual de enero a diciembre, con danza, teatro, títeres, cine, murales y la cumbre ambiental y de turismo. Está presente en las redes sociales FB, You Tube y X, tienen Gmail, Whats App y página web. La revista “Lectura” promociona las actividades mensuales de la BRI.
Daniela y Naira nos regalan unos recuerditos, recibo un porta llaveros en madera barnizada con la leyenda “Somos lo que enseñamos” y trae la imagen de una taza de café sobre una pila de libros dibujada mediante pirografía, que es una técnica artesanal que permite crear diseños sobre madera a partir de un objeto metálico caliente. De su parte, MARIA VALVERDE nos entrega unos apliques en acrílico con imanes para la refrigeradora. A mí me toca un tucán y una guacamaya, en verde, rojo, azul y amarillo, con el nombre de Costa Rica.
María Ruffete entrega postales de promoción de su proyecto Fahrenheit 451, las personas libro o la Red de Bibliotecas Amigas de las Personas Libro, “un movimiento de la ciudadanía, para la ciudad, que así vive más libremente”. La dirección web es www.personaslibro.es
6.- Las hormigas también tienen problemas.
Pasamos al taller “Las hormigas también tienen problemas”. El facilitador CARLOS GONZÁLES hace una breve introducción, sobre el porqué del taller y explica la metodología:
“Vamos a pensar en las bibliotecas desde un pensar situado, desde el contexto latinoamericano y el momento que estamos atravesando. Creo que es clave de alguna manera que pensemos en la idea de comunidad, no necesariamente solo como comunidad, pero sí como un horizonte de sentido, no solo desde las bibliotecas sino también como un sentido político, debido al momento que atraviesa nuestra especie. Son momentos en que la individualidad es muy agresiva, después de la pandemia, cosas como la depresión, el suicidio, empiezan a ser asuntos cada vez más recurrentes, alarmantes y normalizados. ¿Qué nos permitiría la comunidad? o pensar desde lo común, desde lo comunitario; pues irrumpir un poco en ese escenario. Desde esta perspectiva es desde donde vamos a hablar un poco. Hay unos papelitos de colores y el tiempo es corto. Piensen que este taller es para ustedes y no para mí. En el papelito verde, cada uno escriba que sí es una comunidad, una característica, una palabra. En el papel rosado, que no es una comunidad. En el papel naranja, qué le puede dar mi biblioteca a la comunidad”.
Hace a continuación un ejercicio de lectura con el libro “Las hormigas también tienen problemas” (https://youtu.be/nzVoZiHGYCI?si=vsEpV--p7sp2Esp5 en You Tube). Pide que cada uno escoja un color de hormiga, las negras o las rojas. Cada quien tiene un color de hormiga. El libro es escrito por Sofía Balzola. Lee el libro. Es una metáfora dedicada a un público infantil, pero que también puede hacer reflexionar a los adultos, sobre una colonia de hormigas negras que desprecia a otra de rojas, hasta que llega la tragedia que genera una nueva comunidad más justa. Importante para trabajar valores como el respeto, la solidaridad, la necesidad del cuidado. Y la comunidad.
“¿Por qué tengo un vínculo tan fuerte con esto?. Fue uno de los primeros libros que llegué a mediar y antes de que se llamara mediador era promotor de lectura, en el borde urbano de Usme. Todos los niños con los que medié me dijeron, es justo, porqué se iban a salvar las hormigas negras que se aprovecharon de las otras, las rojas. Un pequeño detalle, las hormigas rojas se salvan solas… no, se llevan a las hormigas negras pequeñas. Y qué creen que me dicen los niños cuando les pregunto sobre que van a hacer las rojas con esos pequeños, que las van a poner a trabajar. Al final, las hormigas negras bebés crecieron, se unieron a las hormigas rojas, se casaron y tuvieron estupendas hormigas grises. Recuerdo mucho esta idea de los niños, que a veces uno tiene lo justo, era la primera impresión, de cómo así al final de alguna manera las rojas perdonan a las hormigas negras. Tampoco fue idea de las hormigas rojas que se inunde el hormiguero de las negras, pero ellas si estaban preparadas para enfrentar la tragedia. Los niños no entendían. Los adultos somos malos, porque lo primero que pensamos es que las rojas deben cobrar venganza, que parece ser lo más cercano a lo justo. Cuando se genera eso en la mediación con los niños, también pensamos que los niños son malos. Como que quieren venganza. Así como las hormigas tienen problemas, nosotros también tenemos problemas y unas ciertas ideas de comunidad. Les quiero mostrar una foto. Esa imagen es de micro organismos de montaña. Los hicimos en la Biblioteca Agroecológica El Uval, Usme. El Uval es el nombre de una vereda. Hacia el sur. Son muchos colores los de estos micro organismos, pardos, verdosos, una cantidad, millones y millones de seres vivos, son un cultivo que se hace para mejorar la calidad del suelo y la vida. Básicamente estamos viendo a nuestros antepasados. Perdurarán mucho tiempo más, después de nosotros. En lugar de hablar de comunidad, les invito a hablar de lo común. Me voy a permitir unas frases, que son como las ideas fuerza y desde allí creo que podemos interpretar desde nuestro hacer bibliotecario, ideas muy potentes. Básicamente esta parte del taller es, sobre todo, algo así como unas herramientas para las herramientas. Es decir, cual es el sentido de eso que vamos a llamar estrategias de vinculación comunitaria, pero que solo ustedes van a saber cuáles son en su comunidad. Una profesora mexicana, Raquel Gutiérrez, nos dice al respecto de comunidad:
Lo común se produce, se hace entre muchos a través de la generación y constante reproducción de tramas asociativas y de relaciones sociales de colaboración, que habitan continua y constantemente la producción y disfrute de una gran cantidad de bienes materiales e inmateriales de uso común. Aquellos bienes que solemos llamar comunes, el agua, la tierra, los bosques, pero también lo inmaterial, el conocimiento, no podrían ser lo que son sin las relaciones que las producen. Mejor dicho, no pueden ser comprendidas plenamente al margen de las personas, de las prácticas organizativas de los procesos de significación colectiva, de los vínculos afectivos, de las relaciones interdependencia y reciprocidad, que les dan cotidianamente forma, que producen tales bienes en calidad de comunes.
Lo comunitario es una práctica y una relación social. En el mundo en que vivimos a veces interesa más el producto que las relaciones. A veces nos interesa ver un grupo de personas, la pregunta es si ese grupo es comunidad, o tiene relaciones comunitarias y si las tiene ¿cómo es que llegan a ser relaciones comunitarias?; a veces uno se interesa más en que en la biblioteca haya un montón de gente, pero no necesariamente ese montón tiene relaciones comunitarias. No digo que esté mal. Hay tres claves. Estas fotos que vemos ahora son de distintas especies de papas nativas que cultivamos en la biblioteca. Pero uno va al mercado y hay muy pocas especies: patusa, sabanera, blanca, criolla y no más. Pero en realidad hay un montón de especies de papas.
Tres claves:
a).- No todo lo que nos imaginamos como comunitario lo es. Raquel es mexicana y cuando estudia las luchas indígenas de México, Guatemala y Bolivia, se dio cuenta de que no todo lo indígena es comunitario. Ni todo lo comunitario es indígena. Por ejemplo, en Bolivia en las luchas por el agua también participaron organizaciones barriales, sindicatos obreros, entre otras que producían formas comunitarias. Son indígenas de alguna manera, o claro son comunidades rurales, o claro son comunidades barriales, populares. Todo es comunitario. No, un momento…
b).- Lo comunitario es una relación social. Lo comunitario es una capacidad humana, tanto colectiva como individual. ¿Cómo nuestra agencia individual puede producir formas colectivas?. Porque son prácticas. Son saberes. El saber hace lo comunitario, es algo que se puede hacer o aprender a hacer.
c).- Producir lo común desde la interdependencia para garantizar la vida colectiva. Si hay una idea que me parece increíble con los micro organismos, las papas, los humanos, es la interdependencia. Para que esa papa sea papa, para que ese micro organismo sea lo que es, para que nosotros seamos siempre estamos inter dependiendo de otros, en nuestras relaciones, constantemente.
¿Qué es lo central?, que si necesitamos algo común lo podemos producir. Para producirlo necesitamos relacionarnos con otros y otras. Hay algo muy potente y es convicción mía, nosotros producimos lo común pero no porqué sí, sino porque tenemos una gran preocupación y es garantizar la vida colectiva. Es la invitación que les hago, de pensarnos situadamente desde América Latina, aunque no sea toda, pero hay muchos grupos indígenas, campesinos, urbanos, de poner en el centro la vida y la preocupación por la vida. La biblioteca a la larga puede ser un accidente, un medio, pero no creo que sea únicamente un fin de todas y todas aquí. Hay algo que está más allá. Si me lo preguntan un poco, pese a que los momentos que vivimos como humanidad son angustiantes, porque la vida parece que pende de un hilo, cada vez más complicado, estos pueblos, estas ideas de Raquel, nos dicen que lo que nos preocupa a la larga es como hacer que esa vida no se reviente y no se caiga lo que la sostiene y la única manera de hacerlo es de manera colectiva. Creo que la biblioteca tiene mucho que aportar a un proyecto que ponga la vida en el centro. El centro de la vinculación comunitaria tiene que ver, más que con la biblioteca, con la vida en sí misma, o con otras formas de vida. Es desde allí que les propongo este taller.
Papelitos verdes: ¿qué sí es comunidad?
- Asociatividad.
- Organización.
- Empatía.
- Intereses comunes.
- Sociabilidad.
- Pertenecimiento.
- Saberes.
- Identidad.
Salieron muchas palabras, me voy a quedar con algunas como saberes e identidad.
Los papelitos fuccia: ¿qué no es comunidad?
- ¿Individualidad?, muchos, alcen la mano, opa, muchos.
- Empresario.
- Rivalidad.
- Segregación.
- Egoísmo.
- Apatía.
¿Entonces qué hacemos con las hormigas?. Tenían mucho de colectivo, ambas. ¿Entonces las hormigas negras no pueden ser comunidad?. El que sean comunidad no quita las disputas. Allí nos acercamos a unas claves, lo que les estoy diciendo es una categoría sociológica, antropológica, de fuerza política y ¿cómo lo pensamos desde las bibliotecas?. Muchas personas ajenas al campo de la bibliotecología o al quehacer desde la biblioteca, tienen un imaginario y piensan que biblioteca es el lugar donde se guardan libros y se hace silencio. Pero esa es la visión más clásica. Pero biblioteca también es comunidad, un sentido muy positivo, unos imaginarios muy positivos. Y uno como bibliotecario comunitario también se lo cree. Derrepente aparecen los monstruos y uno dice, ¿cómo así que los niños sí querían que las hormigas rojas se venguen de las negras?, ¿cómo es mi comunidad?, ¿tiene esta forma de ser cerrada?. Porque las comunidades también son cerradas, se cierran a otras comunidades. Y también está la pregunta sobre el lugar de lo individual. ¿Por qué no pueden haber individualidades?. También es válido para algunas comunidades. En Perú, Alfredo Mires, nos habla de algunos argumentos, de cómo se eligen autoridades en algunas comunidades y seguramente no va a ganar el que sea pobre de corazón, que es un poco la idea del individualismo, el que nunca se preocupó por los otros. Les propongo recordar las tres claves. Pero en clave de biblioteca:
a).- ¿Qué tiene de comunitario mi biblioteca?.
b).- ¿Para qué quiero vincular comunidad y qué intuiciones tengo de lo comunitario desde mis usuarios, mi gente, mis grupos, mi comunidad?.
Les invito a que miren como se apropian de la biblioteca, cómo están en la biblioteca, los usuarios que están allí. Porque a veces uno lo normaliza constantemente. Vuelvo a mi ejercicio, pensaba que los chicos que iban eran porque les gustaba el lugar, leer, solíamos cocinar en la biblioteca, les gustaba comer, pero la mayor razón por la que ellos iban era porque les gustaba algo que un poco estaba en nuestro argot urbano en Bogotá, querían “parchar”. Es hacer parche, amigos, parce, entre gente que puede ser muy parecida o muy diferente a uno, pero básicamente estoy seguro, cómodo y me divierto. Para nosotros fue una sorpresa, donde quedaba nuestra apuesta de cuidar la vida y el sentido de sembrar papas diferentes, en fin, creíamos que era eso por lo que venían, pero en realidad se sentían bien en un lugar para parchar, donde no eran juzgados. Eso nos enseñó mucho. Debemos pensar en cómo es que la biblioteca puede ser un buen lugar para parchar, que ese es el sentido profundo que ellos tienen y como ven a este espacio.
c).- Aprender de lo común y lo comunitario de adentro y de afuera.
Hay una idea, que las bibliotecas van a vincular, la pregunta es si ellas también se vinculan. Se piensan un montón de estrategias, la programación de la biblioteca, en fin, pero yo también me estoy viendo allí o me estoy viendo por fuera de. Esto no es ni bueno ni malo, pero si la biblioteca ocupa ambos lados, estoy casi seguro que se abren muchas más posibilidades de agencia.
Mirarse afuera sirve un montón, pero mirarse adentro también. El afuera no permite una mirada crítica, el adentro permite la convicción, el estar seguro con el corazón de que lo que uno está haciendo es para hacerlo allí. Si a uno le gana más lo uno o lo otro, en ese desbalance puede haber estas problemáticas sobre nuestras apuestas bibliotecarias.
Otra clave, lo común como relación social. ¿Puede una biblioteca programar prácticas de lo común?. Es decir, si lo comunitario es una práctica, ¿qué podría hacer yo para que lo que ofrezco desde mi biblioteca, permita la regeneración de vínculos, la memoria viva, no solo como recuerdo, sino como un hecho actual y constante, los encuentros entre generaciones, entre otros?. Es medio rara la comunidad, porque hay como un anhelo de que permanezca y los mayores, en los territorios dicen, antes nos reuníamos en asambleas, antes hacíamos esto, que lástima que se perdieron estas costumbres, entonces recuperemos eso, porque allí hay un lugar de proveniencia, como una base. Hay que prestar atención, porque lo comunitario no está quieto.
No es como traer las piezas de un museo y ¡hagamos una galería!, para decir esto es lo comunitario y nuestra tradición. La tradición siempre va a estar allí y lo comunitario en la tensión de como poder proyectarse. Si la vida, más allá de lo humano, siempre está en asociatividad para seguir siendo vida, para evolucionar y pervivir, para adaptarse, no para fosilizarse, allí siempre vamos a tener tensiones.
Por ejemplo, antes se reunían en el territorio en el que trabajaba para trabajar comúnmente la tierra, era un sacrilegio que alguien pusiera una canción de rap. Luego nuestros pelados van a trabajar con nosotros y no pueden escuchar la música que les gusta, sea rap o cualquier otra. El sentido es el mismo, trabajar por un asunto común. Pero las formas pueden cambiar. Las formas simbólicas. Las formas materiales. ¿Pueden las bibliotecas producir bienes comunes?. Material es material. ¿Para qué?. ¿Para qué necesidad?. ¿Qué necesita mi comunidad para seguir siendo una comunidad viva?.
A veces la biblioteca nos pregunta por cosas como la vida económica, el sustento material de la comunidad, ¿qué puede hacer la biblioteca para que las campesinas y campesinos de mi vereda puedan tener mejores ingresos y puedan pagar la renta, la cuota del banco agrario, en fin?. Yo creo y esta es otra preocupación del Programa Nacional de Bibliotecas Rurales Itinerantes, de que hay unos intersticios en los que la biblioteca pueda aportar y uno de ellos es por ejemplo el económico, no porque saque dinero y lo ponga allí, sino porque puede dinamizar relaciones sociales alrededor de la producción.
Una clave más, la práctica bibliotecaria sea práctica comunitaria. ¿Qué tiene que ver mi colección con lo común y lo comunitario?. Le hacemos caso al código Dewee, o aprovechamos ese código y lo ponemos en comunidad. ¿Porqué se clasifica como se clasifica o necesitamos clasificarlo de otra manera?. Y esto también con respecto a la atención, que a veces es este bibliotecario-usuario, o aplicamos lo que es la formación de usuarios y los usuarios atienden a otros usuarios. O los usuarios atienden al bibliotecario. Una relación recíproca o a veces uno se siente como yo soy el que tengo que dar y el recibir ¿dónde está?. ¿Quizás no debamos buscar las estrategias?. Lo que quiere mi comunidad es tejer, busco una programación de tejido. ¿Cómo el gesto cotidiano es práctica comunitaria?. La manera en que abro la biblioteca, como dispongo las sillas, como gestiono la colección como el experto que sabe, como la comunidad se apropia de ella e interpela la colección, saber si la colección refleja estas ideas de lo común o no. Creo que la individualidad debe tener cabida en las apuestas por lo común.
Lo que yo les propongo, como una síntesis, como una especie de apuesta, es que la vida debe estar en el centro de la preocupación y el sentido. Si algo hemos aprendido de lo comunitario no solo es lo humano, aunque Raquel dice que es una práctica humana, un saber que tiene el humano, sino una necesidad de observar la tierra y el suelo y cómo todo funciona y como interpretas la vida. El caldo de cultivo de esos microorganismos de montaña es quizás una de las mejores lecciones que he aprendido, pues resulta que los microorganismos que están en el suelo deshacen los minerales en tal medida molecular, que las plantas los pueden absorber y a su vez las plantas les dan a estos microorganismos, a estos hongos, azúcares para que ellos vivan. Sin estas simbiosis, el alimento y la vida serían imposibles.
Básicamente, nosotros somos unos pasitos más allá, como ese caldo de cultivo. Sentarse por un momento y fijarnos no solo en lo humano sino también en las relaciones que de manera permanente habitan alrededor nuestro, que también son intuiciones válidas para generar estrategias de vinculación comunitaria. En esa interdependencia, ¿qué ofrece la biblioteca para nutrir esa interdependencia?. El espacio seguro, la información y los conocimientos, el saber común o todos al tiempo. En fin. Porque si la biblioteca no se pone en el centro, sino solo como una parte de esa enorme red que es la vida, creo que la preocupación es distinta. No es que yo quiera ver a mi biblioteca llena de gente y usuarios, sino el sentido primero de porqué quiero que habiten allí y qué vamos a iniciar desde la biblioteca.
Otra cosa, es que cuando ustedes vuelvan a sus territorios después de esta pasantía, se pregunten ¿qué necesito?. Porque la necesidad en el sujeto se da desde el momento en que nacemos. A veces, uno necesita tener de manera implícita cuales son esos intereses, de porqué yo estoy haciendo lo que estoy haciendo, en la biblioteca en la que estemos. Por ejemplo, en nuestra biblioteca El Uval, uno de nuestros principios es la vida. Es una experiencia colectiva. Chocolate espeso, una oferta para las comunidades campesinas rurales. La biblioteca ¿debe hacer esto o no?, no lo sabemos. Pero, si los que integramos la biblioteca tenemos conocimiento de lo que está pasando y tenemos agencia, pues lo mínimo que podemos hacer siendo coherentes con nosotros mismos, es decir hay que hacer algo. Quizá no sea la solución, pero puede ser una parte de la solución. Servicios de información local, charlas ciudadanas, espacios de debate, cómo ustedes lo planteen en sus bibliotecas. Frente a esta amenaza que tiene la comunidad, la biblioteca puede aportar con conocimiento.
Por ejemplo, que las comunidades que no pudieron acceder a los planes de ordenamiento territorial en Bogotá, que es cómo se diseña la ciudad y que se va a hacer en la ciudad, en medio de la pandemia se socializó y muchas comunidades quedaron sin saber que va a pasar, si la biblioteca maneja información y conocimiento, pues que gestione estos materiales y haga algo.
Cierro con esto. Trabajamos con una comunidad urbana, en el borde urbano-rural. Tiene algo muy particular y es de nuestra cosecha, un aporte que se los dejo, antes que biblioteca comunitaria, nuestra apuesta fue hacer comunidad bibliotecaria. Quienes se suman a los esfuerzos comunitarios que tenga la biblioteca, no nos interesa que hagan parte de la biblioteca, sino que la biblioteca dinamice relaciones comunes, de lo común, comunitarias, alrededor de sus propuestas. Se sumaron a nuestra biblioteca y se sienten parte de… Lo que es nuestra preocupación es que la comunidad empiece a moverse alrededor de lo que propone la biblioteca.
Años de trabajo, porque al principio nos miraban con desconfianza, porque esta gente a que viene, como así una biblioteca… que los niños… que hacemos murales… Luego de dos o tres años de ir todos los sábados allá, empezaron a decir nosotros también hacemos parte de la biblioteca.
Pusimos un punto lectura en la tienda que tenía el pueblito. En otras palabras, si lo comunitario es una práctica, uno tiene que aprender de la práctica y dejar que la práctica le enseñe a uno. No necesariamente las estrategias de vinculación comunitaria fortalecen a la biblioteca, por el simple hecho de decir que me siento parte de ella o voy a ser parte de la biblioteca. Creo que es una ganancia enorme una biblioteca que pueda dinamizar a la comunidad. Hablé mucho, creo que tengo la vocación. Queda un papel, no sé cuánto tiempo nos queda.
El papelito naranja, dialoguemos en torno a él. La idea de estos papeles es que hagan parte de la sistematización del taller. ¿Qué le puede dar mi biblioteca, a la comunidad?
CRISTIAN MATURANA: El concepto que usted utilizó es facilitar y me encanta porque las bibliotecas y en mi caso estoy en una biblioteca regional, no en una rural, pero aun así lo que hacemos es facilitar encuentros comunitarios, facilitar aprendizajes, saberes, servicios, experiencias, pero siempre desde esa lógica de la participación. La participación sustantiva de la comunidad es un desafío, siempre participa de la definición de políticas, de servicios, pero esperemos más, que la comunidad tenga un espacio en el diseño de lo que realizamos las bibliotecas. Trabajo en una biblioteca muy grande, pero siempre hemos tenido esa noción comunitaria, sin dar el paso rural, somos una biblioteca que internamente es muy grande, somos 90 personas y me hace mucho sentido aquello de comunidad hacia afuera y hacia adentro, una práctica que para nosotros es súper interesante y tiene que ver con la horizontalidad en los cargos, todos en nuestra biblioteca atendemos públicos y nos vamos cambiando los puestos laborales y todo el personal atiende la misma cantidad de horas, en la semana y los fines de semana. Toda la gestión de públicos se hace desde la dirección hasta los auxiliares. De una forma muy horizontal. Esa es una muy buena práctica, al lado de lo comunitario y en lo interno.
CARLOS GONZÁLES: Desde la comunitario, me parece como una manera de vinculación, de apropiación, que las comunidades, los usuarios, los públicos o como lo definan hagan parte del diseño de la biblioteca, de su programación, de la elección de las colecciones, de los horarios, creo que eso es muy importante, en nuestro caso en El Uval, a la larga se vinculan al trabajo del equipo, ya no soy el usuario, sino que ahora soy el promotor o la tallerista. Eso me parece de tu experiencia, esa democratización de las funciones, de roles, es importante, pero también de roles de agencia a los usuarios o a la comunidad, eso es muy interesante, cuando el hacer bibliotecario es un hacer o un saber común.
CRISTIAN MATURANA: Lo complejo es que nosotros somos una institución pública, entonces es difícil que los usuarios o la comunidad cumplan funciones que no están establecidas. Con el esquema público es imposible. Hay voluntariado, pero el voluntario no cumple funciones, es un apoyo a la función, porque ya hay personas cumpliendo una función. Es distinta la figura.
SARA MARÍA RUEDA: No sé si en tu caso pasa, quienes son participantes o colaboradores de la biblioteca, se vinculan a ella y arman su proyecto y terminan trabajando en la biblioteca pública. Tengo muchos compañeros que eran de las comunidades y ahora trabajan en las bibliotecas públicas.
CRISTIAN MATURANA: También tenemos mucho de eso. Pero que la persona comunitaria cumpla el rol de funcionario público es imposible.
CARLOS GONZÁLES Hay que usar la informalidad de lo formal. El pelado que tiene claro dónde están los libros, pues hay que apoyarse en él. Es un asunto de apropiarse del hacer de la biblioteca. Porque a veces para las comunidades es como un secreto el saber del bibliotecario, huy sabe leer los códigos, sabe cuáles son los mejores libros, pues uno es como un libro secreto. Esos intersticios también son importantes. Y la vinculación.
DANIEL TRINIDAD: La biblioteca en la que estoy es comunitaria, es un punto de encuentro, juvenil, cultural, nosotros seguimos mucho eso de la cultura viva, de las culturas urbanas, somos un punto de encuentro para ellos. Somos también un punto de encuentro infantil, de hecho, el 90% de nuestros usuarios son niños de 3 a 10 años, que nos visitan diariamente. Los libros infantiles los tienen rasgados, pero eso es lo que nosotros queremos, un punto de encuentro multicultural. No solo para la comunidad, sino que hemos abierto la comunidad hacia otras personas, de fuera para apoyar a la gente, que viene a aportar. También hemos sido un punto de apertura para nuestras comunidades muy estigmatizadas, como peligrosas, violentas, donde había robos y pandillas, donde nadie podía entrar. Ahora entra todo el mundo, a las 11 de la noche, es una apertura increíble, que no era posible hace 4 o 5 años, lo conseguimos nosotros porque ahora la biblioteca es un punto de encuentro para diferentes personas.
CARLOS GONZÁLEZ: Aquí hay compañeras mediadoras BRI y no sé si les pase, pero en lo rural hay pocos espacios públicos. Hay como mucho espacio, pero todo cercado. Hoy incluso lo comunitario es como está el salón comunal, no hay donde sacar copias, o esos grandes espacios verdes que uno ve, es la finca de tal o cual, y uno se tiene que apoyar en los vecinos, en fin, pero un espacio de acceso libre, eso es maravilloso, eso lo logró en algún momento una BRI en Santander y fue tremendo. Se apropiaron para hacer una biblioteca de un salón que estaba en desuso de un bachillerato rural, un programa que se había terminado. No había espacio público. Hay grandes espacios verdes, pero todos tienen un dueño. Brindar techo para un espacio de encuentro es una de esas cosas que la biblioteca puede hacer y a veces no se percibe, pero tiene un impacto tremendo. Mirar hacia afuera para aprender, como la cultura hip hop y sus elementos, el grafiti, los que bailan. Quiero recomendar una biblioteca comunitaria aquí en Bogotá, que se llama Biblio Fuhucha. Hacen “batallas de gallos”, es rap, en el que entran dos raperos o raperas, se les da una temática y cada quien va haciendo su verso y va improvisando. Biblio Fuhucha pensó que había algo que no gustaba mucho de las batallas de gallos de nuestro entorno, son muy agresivas. Recurren mucho a la grosería, a la misoginia, cosas que no son tan bacanas. Lo que hizo este parche es tomar obras literarias, la tenían que leer previamente e improvisar. Bueno, lo tenían que hacer, pero en el marco de Romeo y Julieta, o el Quijote de la Mancha y esa gente ha hecho un proceso muy interesante, porque a partir de aquello se apropiaron de un parque. A veces puede que exista el espacio público, pero quienes lo habitan están estigmatizados o el sitio es inseguro. Creo que las bibliotecas, en contextos difíciles y violentos, han sido espacios seguros en Colombia. Neutros, en medio del conflicto.
ALEJANDRA RESTREPO: Ya que lo mencionas, en la biblioteca donde trabajo, creo que tiene elementos de lo que estás diciendo. La biblioteca está en un barrio en medio de una frontera, dos espacios, dos barrios que se han enfrentado, de manera constante. Se creo la biblioteca para intentar apaciguar cosas que están sucediendo alrededor. Tú puedes salir de la biblioteca y ver alrededor cosas muy pesadas. Pero la biblioteca es un lugar de sumo respeto. Es un lugar donde todas las dinámicas de violencia paran, están por fuera e incluso son personas que intentan mediar. Los mismos adolescentes saben que en la biblioteca no pueden hacer las cosas que se hacen en los alrededores. A la biblioteca llegan niños solos de 3 o 4 años. Se pasan la calle y se van para la biblioteca. Los adolescentes en algún momento se ponen a jugar con los niños. Mire como se rompe el esquema, ni siquiera los que mediamos tenemos que ser nosotros. Entre ellos mismos hay un acompañamiento. Intentan ellos mismos solucionar lo que pasa. La biblioteca es un lugar neutro. Por más que sus alrededores estén muy viciados y cargados de violencia. La biblioteca es el lugar al que todos pueden llegar. Incluso las personas que viven en violencia, van y leen libros. Luego siguen con su vida. Cuando entran a la biblioteca son usuarios y su comportamiento es de usuarios. Es admirable el impacto que la biblioteca puede tener.
CARLOS GONZÁLEZ: Sería más importante que nos escucháramos en este espacio, que ustedes puedan acercarse y preguntarle al otro. Lo que mencionaste, a mí me interesa aprender, a más de lo que yo les pueda decir. Voy a volver al tema de la agroecología un momento, pues ¿qué hacemos con los individuos?. Los que están solos. Cómo que eso no es comunidad. Y tampoco les interesa. A veces enfrentamos públicos, extremos otra vez, niñez-adultos mayores, que jodido es vincular adolescentes-personas económicamente activas, que se la pasan la mayor parte de su tiempo trabajando. Eso es muy jodido. Me resulta difícil. Incluso hay una idea como de feminización en estas edades del quehacer de la biblioteca. Los campesinos del Uval enviaban a sus niños, pero cuando ellos llegaban a la hora de su presencia, decían no, eso es para los hermanitos menores, para las niñas y las mujeres. Yo no, no me involucro en estos escenarios comunitarios. Las mamás llegaban a retirar a sus hijos, pero sobre todo a mujeres. Los adolescentes empezaron a vincularse cuando descubrieron que en ese espacio podían parchar. Miren esto, es una tecnología muy sencilla de hacer, necesitan monte, un espacio que ojalá haya todavía, bosque, salvado de trigo, melaza y hojarasca del suelo (biofertilizante). Lo mesclan, lo meten en un “perrito”, cuando lo destapan debe oler como el vino, dulcecito, si huele pútrido es porque fallamos y funciona como un dinamizador del suelo. Los campesinos en nuestro caso, que están todavía trabajando la tierra y que es una franja amplísima de la vida, desde los 15 hasta los 70 años, no se acercaban a la biblioteca. Solo un vecino se acercaba y era porque en la biblioteca permitíamos que suba a capacitarnos. Allí truequeábamos. Él decía, si usted me da haciendo esto, yo le traigo papá. Listo, hágale. Y se fue acercando. Mientras hacía pastar a su vaquita se ponía a echar chisme. Se tomaba un tinto, un cafecito. Al rato, en medio de la pandemia, subieron el precio de los agro insumos. Hay otra preparación en base al sulfato de cobre, que se llama caldo de bordeles, que lo que hace es subir el PH en las hojas, hay que saber aplicarlo porque puede quemar las hojas, pero al hacerlas más ácidas los hongos no se alcanzan a desarrollar en la hoja. Cuando este campesino pilló que estábamos haciendo eso y que era muy barato, el siguió yendo y en algún momento aprendió a hacerlo solo, nos traía algunas papas y nos decía que le prestemos sulfato de cobre. Él ya sabía que era agua y cal. No se necesita más. A qué voy con ello. En que hay que pensar también estas necesidades de la comunidad. La estoy pasando mal económicamente y resulta que ustedes sabían algo que yo no sabía, que no necesito invertir tanto en fungicidas, si no que los puedo preparar en mi casa. Y es sencillo. Fue la manera más exitosa que tuvimos de vincular a este público tan difícil. Como vieron que esto funciona, empezaron a llegar otros vecinos. Empezó a experimentar y se hizo una vaina maravillosa. Porque uno media desde el arte o de la literatura, desde los cuentos o desde el libro algo, desde el libro ilustrado. Pero también podemos mediar desde el conocimiento, desde la ciencia y es algo que muchas de nuestras comunidades hacen desde un montón de tiempo. El campesino se sienta y dice, huy va a llover. Porque tiene una habilidad de observación tremenda. Y lo sabe. O, recuerdan como hacían antes de la llegada del agroquímico y recuerdan cómo cultivaban, cómo va el ciclo. Otra manera de vincular es alrededor de esas necesidades que tiene la comunidad. Hay un libro que se llama “El ABC de la agricultura orgánica”, de Jairo Restrepo.
ISADORA ESCALANTE: Yo creo que realmente, en este caso, lo que puede ofrecer la biblioteca es el derecho a soñar. Donde yo trabajo, en mi biblioteca, nos dedicamos al fomento de la literatura. A través de esto hemos descubierto el derecho y las posibilidades para fabular. Es lo que también dice Anthony Cándido, un autor de Brasil: “Sin la capacidad de fabular, la humanidad está mutilada”. Hemos descubierto que a través de la comunidad se comenzó un movimiento en niños, en adultos, hacia el sueño, pensar en que yo también puedo tener una casa, un carro, nadie me ha dicho que podía tener esto, que podía llegar hasta aquí. Esa es una de las metas esenciales que tenemos, en nuestra biblioteca. Cuando hablabas de la pandemia, en nuestro caso en Brasil, fueron despedidas miles y miles de personas y el auxilio que se dio fue de 600 Reales, unos 550.000 Pesos, pero este se daba solo a través de un formulario que solo podía ser enviado por celular. La mayoría de nuestra comunidad no tenía acceso al celular. Como se puede tener acceso a esos derechos entonces. Lo que hicimos fue instalar computadoras para ayudar con el llenado de este formulario. Esto es un ejemplo de lo que llamamos el enraizamiento de la comunidad. Es permitir que la comunidad entre, pero nosotros también entrar en ella y permitir un crecimiento mayor.
CARLOS GONZÁLES: Hay otra necesidad más, que nosotros como bibliotecarias y bibliotecarios nos formemos, constantemente, en una diversidad de temas. Sentarnos a leer y formarnos, tomar la teoría para mí ha sido necesario. En algún momento, hay que crear conocimiento desde la biblioteca, no solo circularlo, no solo ofrecerlo. Crearlo. Crear conocimiento desde nuestra propia práctica, es otra estrategia de hacer consciente lo que a veces se vuelve solo costumbre y cotidianidad. Para nosotros, en la cotidianidad de la biblioteca de El Uval, está el hecho de cocinar entre todas y todos. Para algunos jóvenes, muy consentidos ellos, nunca habían aprendido a cocinar, era huy aprendí a cocinar, pero también otros decían, pero es que acá yo como mejor que en mi casa. Las verduras las hacen rico, las cocen rico. Lo que para nosotros era una práctica cotidiana, porque igual hay que comer para poder trabajar, para otros tenían un montón de significados. Que el alimento no sea solo una labor de mi mamá en la cocina, sino que podía ser colectivo y el cuidado, a propósito del enraizamiento, hay unas ideas en el feminismo sobre enraizar, como la práctica hecha raíz y se apropia. Comunidad no es inmediatez. Comunidad es proceso. No hay ninguna comunidad que sea interdependiente, que lo haga para matarse. Si uno se busca, si la naturaleza se busca, es porque tiene una proyección. Hay un texto que se llama “La dignidad de la tierra” de Leonardo Boff, que dice que todo lo que existe tiene el derecho a la futuridad. Es decir, que quienes estamos hoy aquí no tenemos el derecho sobre los que vienen de arruinar el mundo, impidiendo que esos seres que están por venir puedan hacerlo y puedan disfrutar de la vida.
PATRICIA MOROCHO: Te confirmo un poco de lo que ya se ha dicho. La biblioteca comunitaria está dentro de un centro cultural que tiene un teatro, tiene una huerta andina, un espacio de artes plásticas y nació desde la idea de poder usar esos espacios; porque pasa mucho en Quito, hay muchas casas comunales, otorgadas por el municipio, en las que se invierte mucho dinero y a la final quedan ahí como espacios botados, que solo los usan para la reunión del barrio y nada más. La idea del colectivo es utilizar esos espacios, darles un uso y que ahí se ejecuten los derechos a la cultura, al arte, a la lectura, a través de las artes populares, porque también nosotros como actores, como actrices, artistas plásticos, está el tema de no pensar el arte como algo elitista, sino como algo que salga desde la comunidad. Dentro de ese proceso es importante también para nosotros recalcar la prueba y el error. Porque muchas veces asumimos el error como algo que nos marca y que ya nunca más vamos a volver a hacer eso. Más bien, tienes que probar algo, equivocarnos y luego seguir buscando otras estrategias para llegar a la comunidad y generar procesos que abarquen a todos. Dentro de esos procesos de la biblioteca, el teatro, los talleres, la huerta andina, nos hemos acercado a la comunidad, nos hemos identificado con muchas problemáticas. Por ello, de alguna manera, podría llamarle yo un espacio seguro para nosotros, es ese impulso y la comunidad es consciente de que esos espacios también van como siendo maneras de dar seguridad al barrio, de que los hijos de los vendedores ambulantes puedan encontrar un espacio seguro en el que ellos puedan también realizar sus trabajos sin que estén en la calle que es más peligroso. Nos acercamos mucho a las problemáticas, pero, más allá de la queja, también en conjunto nosotros como mediadores, sobre todo con la lectura o en las otras cosas que van pasando, generamos propuestas y marcamos mucho el tema de la organización. Como a partir de todos los vecinos y vecinas tenemos una propuesta frente a lo que está pasando. Una experiencia muy chévere es lo que pasó en la pandemia, cuando mucha gente no tenía que comer y pues, dentro de los cine-foro, con los guaguas nos decían, mi papá no tiene trabajo, es que mi papá lo van a despedir, a partir de eso generamos una propuesta y fue convocar a los vecinos a que se sumen para poder tener kits de alimentos; pues mucha gente ayudó, dio dinero, dio alimentos y pudimos tener kits, para poder distribuirlos a las familias más necesitadas. De alguna manera el tema de la biblioteca o de otras actividades, van sumando a estas coyunturas que van pasando. No es algo que está solamente en la biblioteca, sino más bien es algo que sí genera propuestas para un cambio y una justicia social.
CARLOS GONZÁLES: Creo que fuimos muchas bibliotecas comunitarias aquí en Bogotá las que nos movimos en pandemia por asuntos de vida, porque la ciudad no es autosostenible, depende del alimento que se produce más allá.
RITSI MEDINA: El taller me pareció muy bueno. Iniciaste con algo grueso, lo vas masticando y llegas hasta el proyecto. Lo que estás haciendo. Hasta hoy. Casi todos hemos pasado por la mediación. Tenemos hábitos, nos aburrimos, corporizamos las experiencias. Siento como que voy a volver a mi club de lectura a leer. Mientras pasaba el taller me acordaba mucho de mis pequeños ¿Puedes mandarnos bibliografía sobre el tema de lo comunitario como la capacidad de sumar los agentes?. Yo justamente estoy haciendo una maestría en el desarrollo de la cultura, sobre capacidades culturales y como la lectura es una capacidad cultural. Para alimentar esto con lo que hablamos. Por otra parte, la palabra comunitario de tanto que la usamos se vuelve mecánica, de las primeras cosas que aprendí cuando estudiaba antropología, es la palabra “comunitas”, que es en latín, comunitario. ¿Qué significa eso?. Es muy bello, relación social, vínculo social, camaradería, sociedad organizada, comunidad natural, la etimología también nos inspira un montón. Esas estructuras comunitarias nos hablan de algo que es muy poderoso.
CARLOS GONZÁLES: Gracias por esta retroalimentación frente a un público muy difícil. Hay que confiar en el libro. Algo muy interesante en la experiencia del Uval, es que desde ese conocimiento acumulado que llamamos academia y no solo desde allí, si le aporta mucho a la flexibilidad de los procesos, eso nos ha hecho en realidad más humildes, porque lo comunitario tiene también su lugar de soberbia y de desprecio a las prácticas académicas y viceversa. Esto no es de blancos y negros, por eso digo que los bibliotecarios se tienen que formar constantemente. Porque uno nunca se las va a terminar sabiendo todas y porque la comunidad se va moviendo. La gran pregunta que me queda es:
¿CÓMO HACER DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS QUE HAY UN CAMPUS BIBLIOTECARIO, UN CUERPO BIBLIOTECARIO?.
Una comunidad bibliotecaria entre los que hacemos biblioteca en diversas partes del mundo, del continente o del país. Una cosa dificilísima, por demás, porque a veces uno no puede ni con lo que tiene al lado. Pero pensar en la biblioteca desde América Latina es otra vuelta. “Hay que desensillar el libro” dice Alfredo Mires, apropiarse de él y volverlo a ensillar. Hay que hacer lo mismo con las bibliotecas. Para que ande como nosotros necesitamos que ande. Para este momento, para nuestras comunidades. Repensarlo es necesario. Muchas gracias.
HERNÁN RODRÍGUEZ, papel verde: ¿qué es una comunidad?. Es un grupo de individuos, unido por intereses comunes. Papel rosado: ¿qué no es una comunidad?. Un capitalista, un individuo, un empresario. Papel tomate: ¿qué puede ofrecer mi biblioteca a la comunidad?. Puede ofrecer un espacio para dialogar y hacer juntos.
Coincidió que mientras estábamos en El Tintal, su sala LabCo estaba llena de vida, ya tenía una actividad programada, un ciclo de “Otras formas de percibir el mundo”, un encuentro intergeneracional en el que niños, adultos y adultos mayores compartieron saberes para elaborar “muñecas quitapesares”. Una tradición y un poema guatemaltecos dicen lo siguiente:
“Los muñecos quitapesares
quitan las penas que tengo,
se las cuento muy bajito
y me las curan en silencio.
Y debajo de mi almohada
duermen siempre mis muñecos
y si tengo alguna pena
yo sin ella me despierto.
Y yo,
que nunca creí en amuletos ni hechiceros,
explícame que hago
yo contando
penas a muñecos”.
Todos acordamos hacer una foto de grupo debajo del alebrije, para que nos proteja. Una segunda señal, ya que Maira Sánchez, en un taller anterior, nos recomendó mezclar sal y acacia y esparcirlos en el aire, para asegurar un buen viaje.
Nos despedimos de la Biblioteca El Tintal. Una parte de nuestro grupo decide abordar el bus de regreso al centro de Bogotá. Hacemos otro grupo y vamos a recorrer el centro comercial El Tintal a las 18:00, al lado de la Biblioteca. Las obras del metro son visibles y complican el tránsito. A las 19:30 salimos de allí, haciendo complicado tomar un taxi, era hora pico. Dos mujeres policía nos prestan ayuda, llaman desde su celular a la unidad y nos acompañan hasta que abordemos el carro. Nos preguntan qué de donde somos, que como así en Bogotá, hasta cuando nos quedamos, sin ánimo inquisitorio. Luego el taxista nos va conversando su vida, que él no es de la capital, es oriundo de Manizales al pie del Nevado del Ruiz que queda en el Parque Nacional de los Nevados, que vive en la ciudad desde hace 40 años y que no era así, con tanto tráfico y trancones, que Bogotá ha cambiado mucho, que vayan por acá, no vayan por allá. Así el viaje de regreso al Hotel se hizo más rápido. Conversamos un rato con Marilyn Román, Ana Liz Rojas y Martha Valverde. Meriendo un sánduche y una cerveza, por 45.000 pesos y a dormir.
Segunda reflexión, Día dos, “Territorio, diversidad y agenciamiento comunitario”.
Apunto lo siguiente en la bitácora de viaje:
1.- Para mí fue novedoso el “Círculo de la Palabra”, del diálogo que ensayó con el grupo el profesor Martínez. Creo que en mi biblioteca se podría reproducir esta metodología, considerándola como un espacio para conversar y para que las personas se encuentren.
2.- Para ser sinceros, en Ecuador no existe el agenciamiento de lo comunitario, con respecto a las bibliotecas. Sigue imperando la visión clásica de las bibliotecas, como un espacio solo para prestar libros. Hay que desarrollar relaciones con los GAD´s y sumar personas al trabajo con las bibliotecas.


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