Biblioteca y ruralidad III: bibliotecas que se construyen desde la voz de los territorios

 

Transcripción por Hernán Rodríguez Girón

BOGOTÁ, Colombia (20/08/23).- Tercer día. Muy temprano en la mañana, a las 06:00, estamos ya levantados y listos para la siguiente experiencia. CAROLINA LEMA nos había advertido el día anterior que un bus nos iba a pasar recogiendo por el Hotel a las 06:45, porque el viaje era un poco largo, distante, a la vereda Los Manzanos, jurisdicción del municipio de La Calera, al noroeste de Bogotá. 

Administrativamente, Bogotá D.C.  (Distrito Capital) es el primero (1954) y uno de los 13 Distritos Especiales que hay administrativamente en Colombia. Es lo que yo llamo una municipalidad “mitocondria”, porque el D.C. está rodeado, inserto, en el Departamento de Cundinamarca. La mitocondria es la planta de energía de la célula, es una protocélula que fue engullida por otra célula y se convirtió en su motor. A semejanza de esa relación, Bogotá está rodeada por Cundinamarca y es el motor productivo del país. En Ecuador también existen estas ciudades mitocondriales, como pasa en la relación administrativa del cantón Cañar con el de Suscal.

El bus llega tarde, a las 07:30 y toma por la subida Bogotá- La Calera, una cuesta empinada para superar la cordillera oriental, que es el límite de la ciudad con Cundinamarca. Decenas de ciclistas usan esta ruta para entrenar, con una pendiente de 45 grados en los tramos más complicados y con su mayor parte un recorrido sinuoso, culebrero. La presencia de tanto ciclista me confirma la fama de Colombia como cuna de grandes pedalistas, sobre todo escaladores. A mitad de la ruta está el mirador de La Calera. La mayoría de deportistas ascienden hasta el peaje de Los Patios. 

El municipio de La Calera se halla a 25 kilómetros al nororiente de Bogotá, en el Departamento de Cundinamarca. La capital de Bogotá, con sus 8 millones de habitantes, es una ciudad sedienta. A poca distancia del municipio de La Calera se halla el embalse de San Rafael, reservorio que proporciona agua a la metrópoli y es una reserva del sistema Chingaza. Una importante industria cementera, administrada por la empresa transnacional CEMEX de México, se encuentra en este territorio, es la planta de cemento Santa Rosa.

Sin embargo, el viaje no termina allí. Nuestro bus toma hacia la montaña, por un camino de tercer orden, rumbo a la verada Los Manzanos a 25 kilómetros al este de La Calera, un sitio rodeado de naturaleza porque está en el límite del Parque Nacional Natural Chingaza. El principal residente de este Parque es el oso de anteojos. Como ecuatoriano, sorprende a mi vista la similitud, el parecido, con la zona rural de la serranía ecuatoriana, los mismos paisajes, las mismas vías, iguales abismos, colores, naturaleza. Que espectacular, somo países hermanos, aunque suene a “cliché”.

Cerca de la verada Los Manzanos está la vereda Mundo Nuevo, las siete cascadas de La Chucua y la cascada Guacimal. Llegamos a la BRI a las 10:00. Una particularidad de este día es que se realiza el paro nacional de maestros de Colombia, que reclaman mejoras en las prestaciones de salud. A llegar al salón comunal, en la plaza de la vereda, nos reciben vestidos de campesina y campesino, la escritora Clara Villanueva y quien después supimos era el artista plástico e investigador universitario César Martínez, que nos regalan unas medallitas hechas con la bandera de Colombia y una monedita que tiene como imagen el oso de anteojos. 


La directora de la BRI Los Manzanos “El Rincón del Oso”, es Mayra Martínez, que también es la secretaria de la Junta de Acción Comunal. Nos sirven arepa con café. Los niños del polo de lectura también están vestidos de campesinos.

A las 10:50 empieza la tercera jornada de la Pasantía, con su grupo de mediadoras y mediadores. La vereda el Manzano está a una altura de 2.566 msnm y a 50 km de Bogotá, su producción es agrícola y ganadera y es zona de amortiguamiento del Parque Chingaza, región que provee de agua a la ciudad de Bogotá. La Biblioteca Rural Itinerante “El Rincón del Oso” fue creada en el año 2019. 

Las palabras de bienvenida están a cargo de DON JOSÉ, presidente de la Junta Comunal:

“Muy buenos días a todas las personas asistentes a este evento de la Pasantía Internacional Iberbibliotecas organizada por la Biblioteca Nacional de Colombia. En representación de la comunidad de la verada El Manzano, sitio de La Calera, del Departamento de Cundinamarca, como presidente de la Junta de Acción Comunal, quiero expresar a cada uno de ustedes mi más afectuosa y cordial bienvenida y agradecerles por vuestra asistencia y participación en este evento.

Espero que nuestros visitantes puedan sentir el calor y la cordialidad de la comunidad de nuestra vereda. Celebramos la oportunidad de encontrarnos el día de hoy en la Biblioteca Rural Itinerante El Rincón del Oso, para compartir juntos alrededor del programa de bibliotecas rurales itinerantes, cuyo objetivo es construir de la mano de las comunidades rurales de nuestro país, acciones que garanticen el conocimiento, la información, la cultura, oral y escrita, a través del conocimiento de las personas de cada territorio y trabajar de manera colectiva para rescatar la cultura en general.

Quiero dar una bienvenida de manera muy especial a las bibliotecarias y bibliotecarios que hoy nos acompañan de Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Perú, también a los funcionarios de la Biblioteca Nacional y a otros funcionarios de las bibliotecas de nuestro país.

Quiero agradecer a Mayerli, Natalia, Carlos, todo el apoyo que nos han brindado durante este proceso de preparación de este evento y felicitar también a las señoras Clara Villanueva, Licinda Alayón, Clara Alayón, Doris Prieto, Dora Alméciga, Mayra Martínez, Edilsa Jaimez, Blanca Avellaneda, Flor García y al señor César Martínez por su compromiso, dedicación, trabajo y esfuerzo, durante este tiempo en la preparación de este evento.

Reitero mi bienvenida, especialmente a nuestros visitantes extranjeros y que tengan una gran estadía en nuestro país, Colombia y aprendan un poquito de nuestras experiencias. Muchas gracias, que tengan un excelente día”.

La siguiente, a cargo de Julián da una explicación general del lugar en el que nos encontramos:

“Somos una comunidad unida, trabajadora, comprometida. En el año 2019 participamos de una convocatoria a nivel nacional, con el acuerdo de Darín Avellaneda que en ese entonces era el Coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas del Municipio de La Calera. Se destacó el potencial de la comunidad de la vereda en temas culturales, ancestrales e históricos. Al ganar dicha convocatoria se constituyó la BRI “El Rincón del Oso”.

La permanente actividad cultural de la vereda El Manzano, anterior incluso a la instalación de la BRI, es lo que tomó en cuenta la Biblioteca Nacional para apoyar el proyecto bibliotecario. Por ejemplo, es ya una tradición el “Festival de la Cuenca del Río Blanco”, que se coordinaba con los estudiantes del colegio y la propuesta combinaba acciones contra el cambio climático con las costumbres y tradiciones del sector. Otras actividades que se ejecutaban eran representaciones teatrales, bailes tradicionales y la recuperación de 300 a 500 años de historia, registrando la memoria de sus habitantes más antiguos, que dio como resultado el libro “Conozcamos los encantos de El Manzano”. Todos estos componentes culturales y sociales hicieron posible la instalación de la BRI. 

MAYRA MARTÍNEZ, DIRECTORA DE LA BRI: Ustedes acaban de escuchar lo que nos dice Julián. Es la iniciativa de rescate cultural de nuestro territorio. Se basó en un festival que se hizo aquí, en la región de La Calera, de nuestro colegio. Se hizo un festival agropecuario y todas las comunidades participaron, 13 veredas, con la elaboración de carrozas, muestras gastronómicas, bailes típicos, muestras artísticas, durante una semana entera, en torno a la cuenca del Río Blanco. Esta fue la motivación, la recuperación para aplicar a la convocatoria para la BRI de nuestra verada, veíamos el talento que teníamos, a pesar de que estamos lejos de lo urbano, el talento artístico, el talento en danza. También se desarrolló el árbol genealógico de todas las veredas, saber nuestras raíces. Se elaboraron libros de cada vereda con la partición de los niños, los adultos y los adultos mayores, mediante esta dinámica los niños aprendían de los mayores la ancestralidad y ese sentido de pertenecer al territorio. Cuando llegó la biblioteca a nuestra vereda, nos capacitamos con la Biblioteca Nacional, vinieron personas de la BN, se quedaron acá, compartieron con nosotros, vivieron nuestra experiencia, nos capacitaron para ejecutar la “Maleta Viajera” y visitar a las personas sin acceso a la biblioteca y que tenían mucho conocimiento ancestral, mucha riqueza cultural y nos informaron. De paso ellos se sentían acompañados, los adultos mayores, los enfermos, los discapacitados. Que uno fuera a visitarlos llevando un libro, o que nos contaran algo, que nos dijeran lo que saben, esas personas se sentían útiles y compartían sus historias de vida con nosotros. Aparte de compartir con ellos, ellos se quedaban satisfechos y nos preguntaban que cuando volvíamos, los niños han quedado muy comprometidos en las actividades de la biblioteca. Esta es una comunidad que se destaca porque todos estamos comprometidos.

La BRI “El Rincón del Oso” tiene un reglamento de participación y de préstamo de libros, en el que se establece cuantos días los usuarios pueden tomar prestados los libros y en qué fecha los regresan.

La programación de la biblioteca contempla:

-          Talleres de lectura, todos participan.

-          Préstamo de libros, para investigación de tareas.

-          Acceso a Internet.

-          Talleres de fotografía antigua.

-          Oralidad y recuperación de historias.

-          Elaboración de libros artesanales, mediante la acción cooperativa.

-          Recopilación de mitos, leyendas y coplas.

JULIÁN: “Aparte de ganar la convocatoria de las BRI, hemos participado en otras convocatorias del Ministerio de Cultura y de la Biblioteca Nacional y hemos ganado el incentivo como tal de la BRI, una colección de libros, computador e impresora. Seguimos adelante. Bienvenidos a nuestra vereda que es su casa”.

Natalia Palacios es la promotora de lectura de la vereda. También estaba presente el equipo de la Red de Bibliotecas de La Calera, considerada como una de las mejores redes de bibliotecas de Colombia: Iritsi Fuentes, auxiliar administrativo, Diana, bibliotecaria de Marquez, Carlos, Ingrid, bibliotecaria del Frailejonal.

Los servicios que tiene cada biblioteca son de: consulta, préstamo externo, referencia, formación a usuarios, programación cultural, actividades mensuales como la de agosto el mes de las cometas, servicio de extensión, acceso a internet, promoción de lectura, alfabetización digital, etc. Es el trabajo de la Red de Bibliotecas de La Calera.

ESTA ES UNA COMUNIDAD HECHA BIBLIOTECA

NATALIA PALACIOS, PROMOTORA DE LECTURA: Hemos cumplido un proceso durante todo este tiempo, desde el año 2020, articulando con esta biblioteca y realizando promoción de lectura y diferentes actividades con la comunidad y el trabajo colectivo que se ha venido desencadenando.

Dentro de estas actividades se ha hecho acompañamiento y extensión bibliotecaria, que es llevar la biblioteca a todo este territorio, compartiendo aquellos saberes, aquellos conocimientos ancestrales, registrando las actividades en el proyecto bibliotecario del Programa Nacional de las BRI.

La expresión de la Biblioteca Rural Itinerante es la oralidad, la escritura, la recuperación de la memoria local, los mitos, las leyendas de nuestras ANCESTRAS y ANCESTROS. En el 2020 investigamos esto de los mitos y leyendas de la vereda, “La laguna brava”, “El rincón del oso”, pues la comunidad los iba relatando. También realicé un recorrido con la maleta viajera con la colección “Eres mi cuento”, talleres de oralidad y escritura en torno a los mitos y leyendas destacados en el territorio.

En pandemia, en el 2020, fue muy complejo reunir a todas las personas, pero se logró hacer un evento donde todos compartieron sus mitos, leyendas, dichos, saberes. En 2022 se investigaron elementos esenciales sobre la conformación de las familias, los lugares más representativos de la vereda, la gastronomía, que platos preparaban las abuelas y los abuelos y que perduran en el presente.

Se recogieron historias de cómo, de generación en generación, se constituyeron las familias. Acá hay unos apellidos muy nombrados: Martínez, Avellaneda, Alméciga. Recogimos esas historias de cómo se desarrollaron. Recopilación de fotografías antiguas, de fiestas, bautizos, matrimonios, con historias de cómo eran esas costumbres y tradiciones. La expresión oral. Soy la mentora y la orientadora del proyecto de investigación, proyecto ganador de estímulos 2022, sobre la BRI “El Rincón del Oso”, Vereda El Manzano.

Surgieron ideas y semillas que fuimos plantando, toda esa memoria local como la vamos a registrar y que vamos a hacer con todas esas actividades, como las vamos a enfocar. Salieron y surgieron muchas ideas, que más adelante serán explicadas por los mediadores. También se han realizado talleres de lectura, de apoyo, como experiencias de la memoria antigua. En la ruralidad es muy difícil el acceso a Internet, pero sin embargo se organizó un blog digital en el que se recuperó toda la historia, las fotografías y las evidencias que la comunidad nos iba entregando y contando. Es algo novedoso, porque esto se ve en las bibliotecas urbanas, no en las rurales.

En ese blog pueden encontrar todos los talleres que la comunidad y los mediadores han realizado desde el 2020. En este 2023 retomamos los talleres de dichos y jergas, que se mantienen de generación en generación, con la idea de conservar esas palabras, esos dichos. Se ha realizado también un glosario gastronómico ancestral. Ahorita mismo ustedes han podido comer y observar lo que se come aquí, pero ¿qué es esto?, pues habas que preparan en el territorio, también está el maíz, algo novedoso para ustedes. Elaboración de hilos artesanales. Temas de apicultura. Temáticas que se comparten de mitos, leyendas, fotografía antigua, juegos tradicionales, algo muy típico de la vereda El Manzano.

Vengo de una familia de raíces campesinas. Mi familia, por parte de mi papá, es de la vereda Mundo Nuevo. Construir todo este entretejido de historias para mí ha sido algo que apoya a la comunidad. ESTA ES UNA COMUNIDAD HECHA BIBLIOTECA. Estoy agradecida con los mediadores Mayra, Julián, Don José, con mis compañeros.

La dirección electrónica de la biblioteca en You Tube es @BibliotecaElManzano y en Facebook está como @BRIRincóndelOso.

LA BRI AL RESCATE DEL PATRIMONIO CULTURAL

CÉSAR MARTÍNEZ, LÍDER COMUNITARIO: Ratifico la bienvenida y muy agradecidos por vuestra presencia en este territorio. Estamos ahora en un sitio que se llama las postrimerías de la Cordillera Oriental, estamos a 50 km de Bogotá. Somos un territorio que antiguamente estuvo poblado por los muiscas, por los chibchas. Es la despensa acuífera de la sabana de Bogotá. Aquí nace el agua para toda la ciudad de Bogotá. Somos la zona de impacto del Parque Nacional de Chingaza, donde nace toda el agua para Bogotá.

Por eso es una reserva natural de un bosque primario, donde se ha podido hacer el rescate del cóndor de los Andes, ahora se está viviendo el proceso de rescate del oso andino, de los pocos que quedan en Sudamérica, la representación del continente en esa variedad de fauna. Chingaza es un territorio que está aquí a un lado, que de hecho es una palabra chibcha que significa -La Serranía del Dios de la Noche-. En este territorio se hace el rescate de fauna y flora, de plantas endémicas, estamos enfrentados y expuestos a la civilización, hay transculturización, hay mucha migración.

A través de procesos del rescate del patrimonio cultural, se trata de afirmar la identidad. A través de la misma comunidad se ha podido detectar que aquí hay mucho patrimonio, con la presencia de tejedores, aunque la fuerza productiva está en la agricultura y la ganadería. Mucha relación laboral con respecto a la extracción de la cal, la conservación de los territorios, plantas medicinales, huertas caseras donde se procesan los alimentos para las casas. Todo es patrimonio cultural que se estaba extinguiendo, igual que estaba pasando con el cóndor y el oso andino.

Con la BRI encontramos un mecanismo real para el rescate del patrimonio cultural, reafirmando la identidad. Hay tradición oral muy interesante, juegos ancestrales, producción propia de juguetes en madera. A pesar de que estamos tan cerca de Bogotá, con todas estas formas la gente también quiere alejarse un poco de la cultura avasalladora de la ciudad. Hemos querido también proteger estos territorios y tratar de rescatar ese patrimonio para la conservación y el beneficio de todos, mejorando la calidad de vida, para contrarrestar la migración, para que haya alternativas nuevas, con procesos de investigación de la gente en sus territorios. Fortalecer mecanismos y vínculos entre las generaciones. Que los adultos tengan una fórmula para procesar su conocimiento y revertirlo a la sociedad donde ellos se formaron y los niños, que sean receptivos a las antiguas generaciones para que se conserve la tradición oral, compartir.

También que se rompan brechas generacionales que suceden en las comunidades. La agresión cultural de lo urbano separa el pensamiento de los niños con respecto al respeto de las tradiciones de sus padres. Con el proceso de la BRI hemos implementado formas de fortalecer estos vínculos generacionales, para que la gente unida pueda reconstruir su identidad y fortalecerla.

Con el paso de las horas César Martínez se iría transformando en el más conversador y amable de todos nuestros anfitriones, deseoso de enseñarnos el patrimonio cultural completo de la vereda. Un hombre con formación universitaria, al parecer, artista de la comunidad, más precisamente escultor. Medio en broma, medio en serio, me dice:

“Los primeros Martínez que llegaron a América eran sastres, cocían en los barcos. Las generaciones posteriores de Martínez se convirtieron en desastres. Martínez viene etimológicamente de Martí, el que es el hijo de Martí o Martínez”.

Le cuento por WhatsApp a mi esposa Lorenita que acá en la vereda El Manzano me acabo de encontrar con un tío suyo, un Martínez, apellido que no hace más que confirmar la estrecha relación de Colombia con el norte de Ecuador, con la provincia de Esmeraldas. Me regala César una postal con algunas de sus obras de escultura. La dedicatoria dice: “Hernán. Gracias por venir a nuestro territorio”. Su mural “Llegó el tren”, realizado con la técnica hormigón, se halla ubicado en la estación de Cajicá, municipio al norte de Bogotá, Departamento de Cundinamarca.

La agricultura y la ganadería, son las principales actividades productivas. Todo se comercializa a través de organizaciones. Todos trabajan por los intereses comunales. Progreso para todos. Esto caracteriza a la comunidad, la integración. Acá mandan las mujeres, los hombres “tienen miedo”. Siempre se ha dicho “el hombre fue un experimento, la mujer fue la perfección”, señala César mediante un refrán. Cuentan con todo el apoyo de la municipalidad de La Calera, no hay interés político, sino hay interés en aportes. Rescatar la cultura, aprender cada día. Transferir conocimientos a las nuevas generaciones.

EL MUSEO DE LA CULTURA LOCAL

Alrededor de las BRI se hacen muchas cosas, no solo leer. Rescate de principios y saberes. Todo es arte de las comunidades. En ellas se pueden encontrar objetos, que ya son patrimonio, tales como:

-          El yugo, para unir una pareja de toros y arar la tierra. Está compuesto de timón, arado, barzón que sostiene el yugo con el timón y las coyundas. Era la herramienta principal de los campesinos antes de la llegada de la tecnología.

-          Coca y Pirinola (Colombia), Capirucho (El Salvador), Balero (Ecuador y Perú), Emboque (Chile). No fue necesaria la tecnología para hoy tener como enseñar. No había Internet. El celular acabó con todo: televisión, teléfonos, diálogo. Es un instrumento útil, sí, pero acabó con todo.

-          Trompo. Se jugaba en la calle, a la salida de la escuela.

-          La alpargata o la oshota.

-          Una piedra de moler.

-          Un teléfono de manivela. El primer medio de comunicación de la vereda. Pero antes había la comunicación mediante la voz de una montaña a otra, gritando.

-          La plancha de carbón.

-          Cerámicas antiguas. Los muiscas eran artesanos de la cerámica. Se han encontrado vestigios de grandes cerámicas en los entierros. La mitología muisca creía en el sol y en el agua, proveníamos de ellos y al momento de morir debíamos volver al agua, fusionarnos con ella. Una leyenda de la sabana, dice que el Dios Bochica con una varita hizo el Salto del Tequendama. Luego del diluvio, rompió con su bastón una pared de piedra, creando el salto y desaguando la sabana de Bogotá.

-          Ocarinas.

-          Piedras triangulares de grandes tamaños en el campo, que evocan la adoración a la tierra.

-          Una pandereta.

-          Una estufa, hecha con tres piedras o gineses.

-          Sillas tradicionales a ras de suelo, para ordeñar, con una sola pata.

-          El totumo, el maíz, el guarapo, la chicha, el licor tapatuza, una bebida en botella de vidrio que se tapaba con una tuza de maíz.

Son objetos que constituyen una muestra del Museo de la Cultura Local, que tienen en la BRI, en este territorio ancestral en el que también se adora a las lagunas sagradas. Sobre sus danzas y tradiciones musicales, mencionan el baile del torbellino, el bambuco y el pasillo. El gentilicio de los habitantes del municipio de La Calera y sus veredas es “Patiazados”, que tiene dos posibles orígenes, el uno debido al trabajo en la mina de cal para la producción de cemento. Al caminar descalzos sobre ella se quemaban los pies, dando origen al mote coloquial.

EL ORIGEN DE LOS PATIAZADOS

CESAR MARTÍNEZ: Otro posible origen es debido a que el territorio tenía unos bosques primarios enormes y al estar tan cerca de Bogotá, una ciudad que empezó a necesitar combustible para las estufas de carbón, a comienzos del Siglo XX, finales del XIX, a algunas personas se les ocurrió armar el negocio en estos bosques.

Familias enteras se trasladaban a los bosques, allí comían, allí dormían, ¡familias enteras!, un mes, dos meses, a tumbar árboles para fabricar carbón de leña. Pero como estos territorios son tan fríos, estas familias mientras quemaban la leña, en unos hornos enormes que fabricaban con arcilla, se paraba la leña de una forma determinada y construían el horno encima, con barro. En las noches hacía tanto frío, que las familias ponían los costales donde iban a empacar el carbón en el suelo, alrededor de los hornos y se acostaban para poner los pies en las paredes de los hornos. De allí también el origen de los patiazados, porque la gente para no aguantar frío, ponían los pies en los hornos.

Acá en La Calera no teníamos mucha percusión, pero sí el tambor, la pandereta o también se hacía como la tecla, que es coger un bloque de madera e irlo quemando, hasta conseguir un cilindro perfecto. Cuando se lo tenía, se lo forraba con cuero de cordero o de vaca. En el folklore musical hay un instrumento que se lo utilizaba mucho que es el tiple y aquí en La Calera hay muy buenos tipleros. Tenemos tipleros reconocidos ancestralmente como muy buenos. Y en música, nuestro género es el bambuco y hemos evolucionado hacia las manifestaciones mexicanas como la ranchera y la música carranguera, música autóctona de Colombia, de Boyacá.

Con respecto a las estufas hay una historia, las tres piedras, que eran una hornillas que le gente llamaba “jineces”, no habían cocinas como tales, sino que la gente cogía estos jineces, que eran tres piedras en forma de triángulo, que tenían la finalidad de ajustar las ollitas de barro para que no bailen, de acuerdo al tamaño de las ollas, era equalizable el tema de la estufa, según sea la olla grande o pequeña y como era contra el suelo, para que la gente no se enfermara de la espalda se utilizaban estos bancos, unas sillas hergonómicas para el momento, como estaban casi sentados en el suelo, se cansaban y se enfermaban, entonces usaban estos artefactos de acuerdo con la funcionalidad de las estufas y para ordeñar también, son sillas de una sola pata, una sentadora con una pata a la mitad, se lo ceñían con una faja, actualmente aún se usa. Esto es parte de nuestra tradición.

Una planta de tierra caliente es el totumo, que se usa para hacer recipientes, acá en la sierra no se da, pero como somos unos procesadores serios del maíz, se hacen bebidas excelentes, como los tradicionales guarapo o chicha. El guarapo es el líquido, una agüita amarillita superficial y se fermenta y hay que tomarlo juicioso. En cambio, la chica es con el sedimento. Espeso. De eso se obtiene un licor que se llama “Tapatuza”, es un recipiente de cuello largo, un botellón, que se tapaba con una tuza de maíz. El recipiente en que el guardaban ese licor era tapatuza. Aun todavía lo venden por allí.

COLOMBIA TIERRA QUERIDA

Es el turno para los niños de la escuela que van a interpretar la cumbia “Colombia tierra querida”, compuesta por Lucho Bermúdez en 1970, canción considerada como el segundo himno nacional de Colombia. “Un saludo para todos, hoy los quiero saludar y que escuchen lo que vamos a cantar”, dice la profesora de la Unidad Educativa Departamental Rural:

“Estoy muy sorprendida con toda esta muestra cultural y realmente yo no he estado muy vinculada con todo esto. Represento a nuestra Unidad Educativa Departamental Integral. Me contaban por ahí que están haciendo esto, que están haciendo aquello, pero las personas de acá, de la vereda, saben que a mí me fascina la cultura, soy una amante del rescate de valores culturales y de hecho con los niños hemos montado algo para hacer una actividad para el colegio, después les sorprenderemos. Muchas gracias, estoy sorprendidísima. Estos niños que no conocen toda esta cantidad de cosas, que sepan de dónde vienen, dónde están parados y para dónde van. Realmente nosotros no habíamos pensado presentarles algo, esta presentación es parte de las clases que yo hago, en nuestros momentos de cambio de una clase a otra. Esta canción no es de esta región, no es un bambuco, pero si es una música tradicional que nos identifica como colombianos”.

“¡Colombia tierra querida!”, gritan los niños integrantes del coro y cantan:

Colombia tierra querida

himno de fe y armonía
Cantemos, cantemos todos

grito de paz y alegría
Vivemos siempre vivemos

a nuestra patria querida
tu suelo es una oración

y es un canto de la vida (bis)


Cantando, cantando yo viviré,

Colombia tierra querida
Cantando, cantando yo viviré,

Colombia tierra querida

Colombia te hiciste grande

con el furor de tu gloria
La América toda canta

la floración de tu historia.


Vivemos, siempre vivemos

a nuestra patria querida
tu suelo es una oración

y es un canto de la vida

Cantando, cantando yo viviré,

Colombia tierra querida (Coro, bis)
Colombia te quiero,

te adoro, te siento.

Todos aplaudimos con emoción. Se prende la fiesta con la canción “La cucharita” del artista popular Jorge Velosa. Es en ritmo de carranga, género musical y símbolo de identidad de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, que fusiona torbellino, guabina, bambuco, bolero, merengue campesino y rumba criolla.

Luego del baile, pasamos a un breve receso para preparar el salón para el almuerzo. Camino hacia la tienda de la vereda. Allí converso durante unos minutos con el dueño. Me hace preguntas sobre la situación política en Ecuador. Llega Don José, presidente de la Junta Comunal y me invita algo para brindar. Me explica que la Vereda Los Manzanos está abierta a todo tipo de apoyo, de colaboración, que ellos escuchan a todos sin tomar una posición política y que lo que sea de apoyo a la vereda bienvenido sea. Nos tomamos algunas fotos de grupo en la cancha de cemento. 

Volvemos a pasar al salón comunal y nos sirven sudado de carne, plato típico que se sirve en todos los hogares colombianos, sobre todo en temporada de frío. Hecho con carne de res, yuca, papa cocida y ensalada de aguacate con cebolla y tomate. Para beber y brindar, un destilado o vino artesanal de vejigón que en Colombia y Ecuador se conoce como uvilla.

Servidos los alimentos, una corta caminata hacia la parte alta de la verada. Allí nos explican que las fuentes de agua para Bogotá se hallan en el sector y que mediante enormes ductos se conduce el líquido desde las montañas hasta la capital. En el Parque Chingaza se halla el embalse de Chuza que, mediante el acueducto de Bogotá, provee de agua potable al 80% de los habitantes de la capital colombiana.

Extasiado con el paisaje, que poderosamente me recuerda a mi país, es igual a mi país. No hay diferencia. Descendemos a la plaza de la vereda y nuevamente al salón comunitario, para la jornada de la tarde.

Las señoras de la comunidad, entre ellas CLARA VILLANUEVA, presentan una exposición de los “libros tejidos”. Son libros hechos en carpetas folder y con materiales reciclados como telas, cartones, plásticos, porque debe estar presente el concepto ecológico y tratan los más diversos temas: memorias, tejidos tradicionales, gastronomía, historias de la tradición oral, plantas medicinales, remedios caseros, cultivos, mitos y leyendas. Son varios tomos. Un tomo especial recoge la historia de El Manzano. 

De las plantas medicinales ellas recomiendan el romero debajo de la almohada para recuperar la memoria. Entre los mitos y leyendas citan “Las apariciones sobre la vía”, “Enigmas en el cementerio”, “El diablo de la embriaguez”, “Los misterios de La Esperanza” o “Los misterios de las benditas almas” o “El perro de la cadena”.

De los juegos tradicionales, cuentan con orgullo la historia del tejo, el único deporte autóctono colombiano que lo jugaban los aborígenes muiscas, que también se llama “TURUMEQUÉ”. También nombran a la coca o balero, el trompo y las canicas.

De verdad, nos han demostrado que es “UNA COMUNIDAD HECHA BIBLIOTECA”. Hay también una mesa dispuesta con las mejores artesanías de la localidad en tejido, bordados y bebidas medicinales. 

CLARA VILLANUEVA tiene un emprendimiento que se llama “El Hada de los Retazos”, que se publicita en Fb, IG y YouTube. Nos regala su escrito “Rincón Mágico”:

“Había una vez un hermoso bosque de plantas aromáticas y medicinales, que estaba escondido en un rincón mágico de la montaña. Este bosque estaba cuidado y protegido por las haditas de retazos, quienes eran las guardianas de la naturaleza y velaban por el equilibrio y la armonía del medio ambiente.

Cada planta en el bosque tenía una historia que contar, una curación que ofrecer y un aroma que deleitaba los sentidos. Había lavanda para calmar la mente y el espíritu, menta para refrescar y revitalizar, manzanilla para calmar el estómago y la ansiedad y muchas otras plantas maravillosas que llenaban el bosque de vida y energía.

Las haditas cuidaban de cada planta con dedicación y amor, asegurándose de que tuvieran todo lo que necesitaban para crecer y florecer. Pero un día, un grupo de turistas llegó al bosque con algunas mascotas y comenzó a explorar la zona, sin saber que estaban entrando en el territorio sagrado de las haditas.

Las haditas se sintieron preocupadas al ver a los turistas pisoteando las plantas y llevándose algunas de ellas sin permiso. Entonces, se reunieron en consejo y decidieron que era hora de actuar, para proteger su hogar y su bosque.

Las haditas decidieron unir sus habilidades y talentos para crear un programa de turismo comunitario, en el que los visitantes pudieran aprender sobre las plantas y la naturaleza, mientras apoyaban la economía local y el desarrollo sostenible. Las haditas enseñarían a los visitantes sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y como las plantas aromáticas y medicinales podrían ser utilizadas para la curación y el bienestar.

Los turistas se sintieron cautivados por el encanto y la sabiduría de las haditas y se comprometieron a cuidar y respetar el agua, el bosque y la montaña. Con el tiempo, el programa de turismo comunitario se convirtió en una fuente de prosperidad y un ejemplo de cómo el desarrollo sostenible puede ser una fuerza positiva para el cambio.

Las haditas de retazos y su bosque de plantas aromáticas y medicinales se desarrollaron en un símbolo de la belleza y la sabiduría de la naturaleza y su historia se transmitió de generación en generación, como un cuento de hadas que inspiraba a todos a cuidar y proteger el medio ambiente”.

Pues resulta que María Chocolate se emociona tanto con este maravilloso despliegue de recuperación y fortalecimiento de la memoria, construcción de identidad, amor por la naturaleza, construcción de un refugio de paz y de un legado para las futuras generaciones, que dedicó un poema a la BRI El Rincón del Oso:

DESEOS

Te deseo un poema nuevo todos los días.

Te deseo domingos floridos,

con tocadiscos, bailes y feijoadas.

 

Te deseo una rueda de la palabra,

coronada por historias y niños.

 

Te deseo que seas una isla,

rodeada de amigos por todos lados.

 

Te deseo una luna nueva todas las noches

y que en las menguantes

ensayes una sonrisa brillante.

 

Te deseo rosarios rezados

en búsqueda de promesas.

 

Te deseo olor a limón y mandarina

para calmar los ánimos exaltados.

Mucho té de jengibre

para desinflamar la vida.

 

Te deseo más sorpresas oníricas

cada noche que cierres los ojos.

 

Y si quieres más,

te deseo el más puro deseo

de escribir tu propia historia:

comienzo, medio y nuevos comienzos.

 

Te deseo que el fin

nunca sea realmente el fin,

sino la eternidad de un amor

que dura para siempre.

 

Te deseo amor, esperanza y unión.

Fabiano Step para María Chocolate.

Y como cierre de la visita, invitan a todos los miembros del grupo a jugar el tejo. Una despedida divertida porque ya eran como las cuatro de la tarde y había que emprender el largo retorno a Bogotá, antes que caiga la noche. 

El mirador de La Calera nos tenía preparada una sorpresa monumental. Una arrobadora puesta de sol, con el horizonte libre de nubes, tonalidades celestres, rojas, amarillas y la sábana de Bogotá a nuestros pies con millones de lucecitas.

Por la noche, salimos con María Chocolate, Isadora y Diego al barrio La Candelaria, uno de los más tradicionales, para cenar en el restaurante La Monferrina, ubicado en la Carrera 4, comida italiana. Conversamos de todo un poco, haciendo sobremesa y María me cuenta su historia de amor. Con lágrimas en los ojos me dice que el amor de su vida falleció en la pandemia. Yo le cuento también mi historia de amor. Diego traduce e Isadora escucha. Consumo una suprema a la napolitana, 35.000 pesos y una cerveza Club colombiana rubia, 24.000 pesos. La propina sugerida es del 10% del valor de lo consumido, que es voluntario, pero está mal visto no pagarla, ya sea en la cuenta o directamente al mesero. 

Regresamos al hotel. Ya son como las diez de la noche.

DÍA 3. BIBLIOTECAS QUE SE CONSTRUYEN DESDE LA VOZ DE LOS TERRITORIOS.

Mi reflexión en la bitácora es la siguiente:

Sí, parece que en Colombia las bibliotecas se construyen desde la voz de los territorios. Pero, ¿cuánto de lo visto es verdad o es representación?. La visita a la BRI “El Rincón del Oso”, a pesar de haber sido una experiencia muy emotiva, sus habitantes no pudieron dejar a un lado los conflictos que hierven bajo la superficie, entre la ruralidad y la urbanidad: una profesora que no está en contacto con el proceso de la BRI, es más no lo conocía y así lo dijo, una constante disputa por el protagonismo entre el Presidente de la Junta Comunal y el artista César Martínez, o al menos así se percibió. Y en la superficie todo parece maravilloso, pero que va a pasar cuando se retiren los protagonistas, se va a poner en riesgo la continuidad de todo lo realizado. ¿Qué pasa si el estado se retira con su red de bibliotecas?, ¿qué tan real es la BRI de Los Manzanos?. Existió mucha emotividad, pero también mucha puesta en escena, mucha teatralidad. Me dio la sensación de que trataban de convencernos de algo que no es real: citadinos vestidos de campesinos, niños ajenos al proceso, habitantes del sector que no sabían lo que estaba pasando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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