Biblioteca y ruralidad I: una apuesta por el agenciamiento desde lo comunitario diverso
“Bogotá es una ciudad que se deja conocer de a poco”, me dice un paisano, después de comentarles que no he tenido tiempo de visitar casi nada, debido a la agenda de la V Pasantía Internacional del Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas, Iberbibliotecas, que se realizó en Bogotá, Colombia, del 28 de agosto al 1 de septiembre de 2023.
El lunes 28 de agosto, al amanecer, el grupo de ganadores de 9 países iberoamericanos se dirige a la Biblioteca Nacional de Colombia (BNC), situada a pocos pasos del Hotel Tequendama. Este hotel debe su nombre a un fenómeno natural al sur de Bogotá: el Salto del Tequendama, una impresionante cascada de 185 metros por donde se desploman las aguas del río Bogotá. Cerca de la cascada se encuentra la Casa Museo Salto del Tequendama, un antiguo hotel de estilo francés que a principios del Siglo XX acogió a la alta sociedad.
El hotel Tequendama, en el centro, es patrimonio arquitectónico de Bogotá, ya que fue uno de los primeros edificios construidos en la década de 1950 del Siglo XX.
Durante la semana el grupo estuvo bajo la dirección de CAROLINA LEMA. Ella los detiene por un momento en un paso elevado, para mostrarles la ciudad y pasa un habitante de calle que le grita: ¡habla bonito señora, pero esto no es suyo!”. Sin inmutarse, Carolina con ironía dice “Sean bienvenidos a Bogotá”. Parece que la gente en esta ciudad tiene poca paciencia, la misma poca paciencia que cualquiera puede llegar a sufrir en una gran ciudad. La capital de Colombia está habitada por 8 millones de personas.
El edificio de la BNC es Monumento Nacional desde 1975, proyecto del arquitecto bogotano Alberto Wills Ferró (1906-1968), de estilo Art Deco. Fundada en 1777, es considerada como la primera biblioteca pública de América. Pasa a su actual sede en la Calle 24 #5-60 en el año 1938. Muy cerca está el Monserrate, el cerro más emblemático de la ciudad. La biblioteca custodia y cuida tres millones de libros, entre ellos valiosos incunables y casi todos los libros nacionales editados desde 1830. Es el depósito legal de Colombia.
JULIANA HERNÁNDEZ, funcionaria de la BNC, recibe en donación una copia del libro “Max Uhle” para el fondo bibliográfico, publicado por la Universidad del Azuay y el Museo Pumapungo. Cada participante recibe ayudas monetarias, que consisten en 120 dólares por persona, unos 480.000 pesos colombianos al cambio oficial de 4.000 pesos por dólar. Un medio salario básico. Los organizadores dan un tiempo para conocer el edificio y explorar sus espacios. Al ingreso de la sala de referencias y lectura de la BNC hay una exposición dedicada a Gabriel García Márquez, con una pintura en acrílico sobre lienzo que recuerda el día en que recibió el Premio Nóbel, la máquina con la que escribió 100 años de soledad, la medalla y el certificado originales de la Academia Sueca, bienes donados por la familia del escritor a la Biblioteca. Dos exposiciones se ubican en las salas de la biblioteca: “Nereo y el cine” sobre el trabajo del cineasta colombiano Nereo López y “Breve historia de la censura: dos siglos entre el control y la libertad de expresión en Colombia”.
Al centro de un patio ajedrezado, con un diseño similar a una chakana, están muebles de lectura hechos con materiales reciclados sobre los que se extienden ejemplares de periódicos de la exposición “Breve historia de la censura”.
1.- Explicación de la agenda y primer taller
El grupo ingresa al auditorio de la BNC para una breve explicación de la agenda y los primeros talleres. En los próximos 5 días visitarán dos bibliotecas más, aparte de la Biblioteca Nacional y dos experiencias bibliotecarias en comunidades rurales.
SANDRA PATRICIA SUESCÚN BARRERA, Coordinadora de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia, del Ministerio de Cultura, da la bienvenida y explica que la BNC es la cabeza de la Red de Biblioteca Públicas y del Programa Nacional de Bibliotecas Itinerantes (BRI). Las bibliotecas no están hechas. Cada día nos ponemos nuevos retos y se abren más posibilidades con el trabajo bibliotecario en la región. Cada reunión que organizamos es una oportunidad de aprender y reflexionar sobre nuestros proyectos bibliotecarios a través del trabajo y la experiencia de otros.
También están presentes DIANA PATRICIA RESTREPO, directora de la BNC y LUZ ESTELA PEÑA, presidenta de Iberbibliotecas y el equipo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).
ADRIANA MARTÍNEZ, explica que trabaja en el Programa Nacional de Bibliotecas Itinerantes (PNBI), que se llaman también Bibliotecas Rurales Itinerantes (BRI), desde el año 2019. Muchos nombres para el proyecto de llevar bibliotecas a la ruralidad y establecer una relación desde la Dirección de Bibliotecas Públicas (DBP) con esas comunidades. El programa empezó en el 2019. Son sus actividades la participación, el programa editorial, la colaboración comunitaria, moverse todos los días en el territorio. Queremos ver como lo están pensando este asunto ustedes en sus países. Vamos a aprender mucho de ustedes. Hay 630 BRI implementadas en la mitad de municipios del país. Equipos de líderes y sobre todo lideresas. 1.153 líderes y lideresas. La mayoría son mujeres que dinamizan este proyecto en los distintos municipios. Estamos en 117 municipios que fueron priorizados en el acuerdo de paz. Trabajamos en comunidades negras, afrocolombianas y palenqueras. 56 BRI en resguardos indígenas. Red de Bibliotecas Públicas cumple 45 años y este año hicimos un ejercicio de revisar para encontrar cual es el mensaje para la celebración de los 45 años, la palabra que se repite es tejido, creo que es el trabajo que hacemos, el tejido que articula las comunidades rurales, las organizaciones base comunitarias, las bibliotecas públicas, las alcaldías, las gobernaciones y la BNC. El gobierno ha adquirido un compromiso muy importante con el campesinado, en junio de 2023 hubo una reforma a la Constitución, reconociendo los derechos del campesinado. Entre esos derechos están los derechos culturales. Hay un gran trabajo por hacer. Una forma que es predominante en todo este proyecto y que la van a conocer creo que es la tradición oral. Aparece mencionada en esta reforma sobre los derechos del campesinado que se reconocen en el país. Es un fundamento muy importante para esta reflexión. Otra cosa que me parece muy importante son los círculos de la palabra, que es esta forma ancestral de construcción de conocimiento colectivo. Nos pone a todos en una situación de iguales. Para aportar constantemente en esta semana y aprender los unos de los otros. Bienvenidos. Van a estar en dos municipios muy cercanos a Bogotá, en La Calera y en Pasca. En El Tintal. Conversando con bibliotecarios.
LUZ ESTELA PEÑA. Un honor tenerlos. Pasantías se retoman después de tres años. La pandemia 2020 llevo a que nuestras actividades mutaran a diversos formatos. Apostamos por el encuentro de pensamiento y visual. Volver a la normalidad no fue fácil. Tomo su tiempo. Acoge esta propuesta este año la BNC. Intercambiaremos experiencias. 6 líneas de trabajo: beca de movilidad, Navarra España y La Habana, Cuba; las pasantías, Medellín 2016 “Bibliolabs”, 14 bibliotecarios de Iberoamérica y 40 bibliotecarios de Bogotá, compartir el conocimiento en código abierto, intercambio de saberes y narrativa intermedia; segunda experiencia en Brasil, Sao Paulo, 2017 accesibilidad, diversidad e inclusión en bibliotecas, herramientas y metodologías de trabajo en bibliotecarios; 2018 Madrid España, alfabetización, memoria y memoria socio cultural, juntamos esa pasantía con la primera beca en movilidad, bibliotecarios participaron del 9 Congreso de Bibliotecas Públicas en Logroño; 2019 Costa Rica, bibliotecas Cultura de Paz, justo en la conmemoración del centenario estaban rescatando los centros cívicos, cultura de paz, trabajo con jóvenes, que permitió que los bibliotecarios participantes conocieran metodologías; 2023, quinta versión, biblioteca y ruralidad. Esfuerzo articulado de promoción y acciones conjuntas. Escuchar la reflexión colectiva, aprendizaje de nuevas experiencias. Seguir tejiendo el trabajo colaborativo. Propósito de Iberbibliotecas es el desarrollo de las personas que trabajan en bibliotecas. Que tengan una excelente estancia. Que esta sea una oportunidad para seguir tejiendo trabajo colaborativo.
2.- Presentación de los participantes
HERNÁN RODRÍGUEZ, Cuenca, Ecuador, Biblioteca Víctor Manuel Albornoz, Museo y Parque Arqueológico Pumapungo, Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador.
LUZ ESTELA PEÑA, líder del sistema de bibliotecas. Presidenta de Iberbibliotecas. 30 años de trabajo en bibliotecas en el sistema de Medellín.
PAULINA CASTAÑEDA. Unidad Técnica Programa Iberbibliotecas.
MARÍA CHOCOLATE. Rio de Janeiro. Red de Bibliotecas Comunitarias, Mujeres Amorosas Necesitadas de Navegar en Sueños (MAINS). 7 bibliotecas.
DIEGO el traductor.
ISADORA ESCALANTE. Rio de Janeiro. Red de Bibliotecas. 20 bibliotecas.
PATRICIA MOROCHO. Centro Cultural Independiente Turumbamba. Turuteca, al sur de Quito. Actriz, mediadora de lectura.
VÍCTOR MALES. Red de Bibliotecas Públicas de Castilla La Mancha, España, biblioteca joven de la zona de Talabera del Río. Servicio de 49 a 51 municipios de la España vaciada o España vacía, zonas de emigración masiva.
MARTA ALBERTI, de Costa Rica, Biblioteca Pública de Santa Ana, del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura.
ALEJANDRA RESTREPO ORTIZ, Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Biblioteca del Limonar. Comunitaria.
ANA MARÍA RUEDA, Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, 7 bibliotecas. Rural.
DANIEL TRINIDAD, Santa Ana, El Salvador, proyecto Cubo, Centro Urbano de Bienestar y Oportunidades. Biblioteca del proyecto. 11 proyectos a nivel nacional.
ANA LIZ ROJAS, Costa Rica. Coordinadora de la Biblioteca Pública de Sarchi, Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud. Profesora Universitaria en bibliotecología.
MAGALY SABINO. Perú, bibliotecóloga. Fundación Discurso que busca erradicar el analfabetismo en el país. Proyectos en Cajamarca y Cusco, trabajan con mujeres.
LESLY ESPINOZA, Lima, Perú. Bibliotecóloga y mediadora de lectura. Centro Cultural Valle Colorete. Biblioteca móvil, mototeca, biblioteca itinerante, recorre 14 caseríos en la provincia de Jaén, departamento de Cajamarca, Perú. Biblioteca itinerante que democratiza la lectura en la ruralidad. Servicios actividades y programas, para niños, jóvenes y docentes.
CRISTIAN MATURANA, Santiago, Chile. Biblioteca. 18 años. Trabajo en el territorio, implementación de biblioplazas en la zona rural de Santiago, establecimiento de pasantías.
MARÍA JOSÉ RUFETE, España, Almería. Biblioteca pública. Proyecto Fahrenheit 451. Tejer una gran red de bibliotecas, personas libro.
CATALINA UNIGARRO Y LAUTARO. Quito, Ecuador. Gestora cultural independiente. Mediadora de lectura. Fundadora del Fondo Documental del Montañismo Ecuatoriano. Gestora fundadora de la versión ecuatoriana de Picnic de Palabras. 9 años. Biblioteca itinerante. Vivo en una zona rural de DM de Quito, Píntag. Proceso de biblioteca comunitaria Siembra palabra. Articulados con la recuperación de la lengua quichua. Trabajo con la oralidad y la memoria. Un gran desafío armar esta biblioteca. Activaciones en el espacio público. Proceso a largo plazo. Mucha presión de lo urbano frente a la necesidad de proteger la tierra y trabajarla.
RITSI CATHERINE MEDINA CUENTAS, del caribe colombiano, de Tolú, Sucre. Fundación Cultural Orígenes, fundadora. Iniciaron en 2020, con la pandemia. Mi hija Candelaria me dijo mamá no se leer, ella estaba en transición en el 2020. Entonces yo dije vamos a reunirnos y empezamos a hacerlo en la playa. Así es como nace el Club de Lectura Libro Playa, un mar de saberes. Tolú tiene mucho territorio rural, palenquero. Allí llega la gente negra por primera vez a Tolú y es la población que menos acceso tiene a los libros, entonces pensé que era el momento para poder adquirir conocimiento para poder tejer intercambios, conocer otras experiencias desde la ruralidad y aquí están María Isabel, María Rocío, María Gabriela, Nicolás, Sebastián, Candelaria, todos los niños están aquí, son la inspiración para haber escrito el proyecto de la pasantía y lo que queremos hacer es un festival de literatura infantil en Las Pitas, corregimiento de Tolú, de población afro-colombiana. Sobre todo, porque la literatura que tenemos en la biblioteca es antirracista, esa ha sido nuestra apuesta política. Ellos están emocionadísimos, los niños, de poder ir a Las Pitas, ha hacer este festival de literatura. Entonces, con todo el deseo, con todas las ganas de poder intercambiar y conocer sus experiencias y que podamos seguir tejiendo más oportunidades y derechos culturales para la población infantil de nuestros países.
MARILYN ROMÁN, Cuenca, Ecuador. Proyecto Biblio Azuay. 2019 ganó ayudas Iberbibliotecas. Bajo índice de lecturabilidad en Ecuador que se complicó con la pandemia. Bibliotecas concentradas en el área urbana, la gente rural no tiene acceso por la distancia. En la ruralidad la gente vive con lo justo. Adquirir un libro es casi imposible. Tenemos una biblioteca móvil con su infraestructura, con libros, sus estanterías. Y con ella visitamos los 15 cantones de la provincia del Azuay. Prestamos libros durante 15 días, los cambios, hacemos diferentes actividades de mediación lectora. Nos hemos abierto campo hacia otras actividades y hacemos mediación lectora con música, el arte, la actuación, la danza, hemos llegado a más de 12.000 niñas y niños.
OSMIN ROMERO, El Salvador. Responsable de la Biblioteca Pública Municipal Mercedes Umaña, al oriente de El Salvador. Mi proyecto es El rincón del cuento. Un grupo de bibliotecas organizadas en el territorio del municipio, a partir de la pandemia hubo la necesidad de llevar libros no solo al área urbana sino a la ruralidad. Iniciamos el proyecto. En las bibliotecas se establecieron casas comunitarias, a partir de allí hemos trabajado con los líderes de la comunidad, para que ellos mismos puedan realizar actividades de lectura con nuestra asistencia, muchos de ellos se han animado y lo han seguido haciendo. Esperamos poder replicar el proyecto El Rincón. Aceptamos mucho más a comunidades vulnerables, sobre todo las que fueron acechadas por las pandillas en El Salvador. Seguir asistiéndolos.
JUAN SEBASTIÁN, El Paco. Biblioteca Pública Municipal Zenón Solano Ricaurte, El Tambo, Boyacá. Soy parte del grupo de amigos de la biblioteca también soy representante de la mayoría de bibliotecas de Ricaurte.
BERNARDITA ARLETTE RIFFO FUENTES, Chile. Ancol. Biblioteca Víctor Villouta Sanhueza. 4 bibliotecas públicas y un bibliomóvil.
LUZ ADRIÁN. Bibliotecóloga.
3.- Las Bibliotecas Rurales Itinerantes
Durante dos horas, se presenta el primer tema “Bibliotecas Rurales Itinerantes (BRI): transitando por los caminos, el pensamiento y la palabra en la ruralidad colombiana”.
SANDRA SUESCÚN. Les invito a disponernos en esa actitud de diálogo. Este va a ser un espacio muy enriquecedor.
a) Presentación del programa y su historia.
Nos entregan una bitácora de viaje: Pasantía Internacional 2023, Colombia. Biblioteca y ruralidad, una apuesta por el agenciamiento desde lo comunitario diverso. Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas, Iberbibliotecas. Biblioteca Nacional de Colombia.
Cómo los procesos alrededor del libro, la lectura y las bibliotecas pueden también apostar por la gente y los espacios de diálogo. Este programa se inscribe en la Red de Bibliotecas Públicas. 45 años de existencia. 2003, el estado asume una política pública de bibliotecas, una historia muy diversa construida sobre iniciativas de carácter comunitario, privado. Dos entidades relevantes para la historia de las bibliotecas en el país: Banco de la República que tiene la biblioteca más antigua de Bogotá, que es la Luis Ángel Arango, red de bibliotecas a nivel nacional y las bibliotecas de unas instituciones a nivel nacional que son las Cajas de Compensación Familiar, que ejecutan acciones de bienestar para empleados de empresas, mediante el pago de cuotas a través del cual se generan programas de recreación, educación, salud y cultura, con el tema central las bibliotecas.
El estado se replegó y dejó la tarea a estas cajas de compensación y al Banco de la República. Tuvimos varios planes de lectura. Pero desde 2003 hasta el presente el estado ha logrado mantener una política pública, de gobierno. Se ha logrado consolidar una red estatal de bibliotecas, articula e integra las bibliotecas públicas y estatales del país, en el orden nacional, departamental, distrital, municipal, en territorios indígenas y comunidades negras, bajo la dirección del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia.
La reglamentación y el ordenamiento de la red le permite tener algunas bibliotecas de carácter comunitario o privado, que van a ser parte de la red nacional, siempre y cuando establezcan un convenio con sus entidades territoriales y administraciones locales para cumplir funciones de biblioteca pública. Si el territorio o la entidad municipal no tienen biblioteca, hacen un convenio con la entidad privada comunitaria para una biblioteca pública, esa biblioteca puede ser parte de la red nacional. 650 Bibliotecas Rurales Itinerantes (BRI´s) de las que vamos a tratar en esta Pasantía. Colombia es un país muy centralizado. No tenemos una cultura de participación. Solo Medellín es un ejemplo aparte. Ahora se construye un modelo de política pública participativa. Un camino que aprendemos a recorrer. Desde hace algunos años venimos planteando la idea de una red no jerarquizada, sino que construye relaciones y se teje a partir de comprender tipos de bibliotecas, organización que se la está construyendo, que se puedan gestionar y construir procesos en cada territorio. El éxito total será cuando ningún territorio necesite de nosotros desde la BNC. Pasará mucho tiempo para que aquello suceda. Ese es el camino que queremos recorrer. Bibliotecas y redes departamentales, nivel intermedio, las redes de bibliotecas municipales, las bibliotecas rurales municipales de comunidades indígenas y afrocolombianas y las BRI. En la base también están las administraciones locales, los grupos de amigos de las bibliotecas. Los voluntariados nacen de una necesidad muy concreta que tienen las bibliotecas en Colombia, que no deben estar administradas por una sola persona. También la necesidad de acompañar a ese bibliotecario y generar una red de apoyo, que son los grupos de amigos de la biblioteca, personas usuarias o habitantes del territorio que por un tiempo voluntario suman trabajo, estos grupos de amigos son fundamentales en la toma de decisiones de la biblioteca cuando ya están consolidados y son actores fundamentales del proceso y el trabajo bibliotecario. 8 años ejecutando el proceso de formación de lectores voluntarios, personas que quieran donar su tiempo para acompañar procesos de lectura a nivel municipal acompañando a su biblioteca pública, los usuarios de las bibliotecas y los aliados. Se trabaja por principio, siempre sumando fuerzas. Las alianzas son una base para los procesos de las bibliotecas en todos los niveles, desde las bibliotecas rurales más pequeñas, hasta las grandes redes del país, donde se hace un gran esfuerzo por sumar cada vez más personas que confíen, crean y respalden el trabajo del bibliotecario.
b) Las bibliotecas públicas y la construcción de paz.
Desde el inicio, la Red Nacional las Bibliotecas siempre fueron construidas en Colombia como espacios que buscan construir la convivencia, la diversidad cultural y la construcción de paz a nivel territorial. Tuvimos más de 5 décadas de conflicto armado y hoy la paz sigue siendo un sueño un poco esquivo para nuestro país.
En medio de un paso tan grande como lo fue el acuerdo con las FARC, las bibliotecas siempre fueron concebidas como actores muy importantes para consolidar o construir escenarios de paz en nuestro país y eso es muy importante, porque eso retrata lo que ha sido el trabajo del bibliotecario en Colombia.
En las bibliotecas que van a visitar no van a escuchar mucho del conocimiento, de la información, ni las bases de datos o los referencistas, porque en nuestra compresión de biblioteca lo que nos constituye de manera fundamental, digamos que es nuestra esencia, son las posibilidades del encuentro entre las personas y por eso, en esa lógica, el trabajo bibliotecario en nuestro país, se vincula mucho más con proyectos de lectura, escritura y oralidad, con los temas de memoria, todo eso relacionado con la construcción de convivencia local.
Este contexto que las bibliotecas han tenido, de pensarse como aportan a proyectos comunitarios, durante muchos años las bibliotecas públicas fueron espacios de contingencia en tiempos de conflicto en muchos territorios de nuestro país y si bien nunca asumieron un papel político, digamos dentro de ese conflicto, su incidencia fue muy profunda en lo social. Las bibliotecas públicas fueron de las pocas instituciones que en los momentos más críticos del conflicto pudieron funcionar en el territorio nacional.
Esto es otra cosa que marca mucho la historia de nuestro país, con relación al proceso bibliotecario en la ruralidad y es que durante mucho tiempo, el estado no tuvo injerencia de autoridad política en los territorios rurales, sino quien ejercía esa autoridad eran los grupos al margen de la ley y eso significaba que el estado y la institucionalidad pública no podían llegar a esos territorios y dentro de las pocas entidades que siempre mantuvieron una neutralidad que les permitía llegar a esos territorios estuvieron las bibliotecas públicas.
Nunca las bibliotecas fueron un objetivo de guerra. Se constituyeron en muchos casos en puntos de asistencia, sobre todo en los territorios donde había situaciones muy complejas, o de pérdida de secuestros o desaparición forzada. Donde la gente no podía ni hablar mucho de sus muertos.
Y las bibliotecas fueron catalizadores muy importantes para que las personas llegaran a un escenario neutral, donde siempre pudieran hablar explícitamente de las situaciones que les amenazaban durante el conflicto, mediante procesos de escritura, oralidad y demás, que significaba para las personas manifestarse en sus sentimientos y emociones durante tiempos muy difíciles.
c) Las bibliotecas en la reconstrucción del tejido social.
Siempre asumieron esa dura tarea a través de la lectura y el encuentro de las personas a través de las manifestaciones de la lectura. Para nosotros llegar a esto es muy importante porque durante años fueron territorios vedados a la institucionalidad pública. Probablemente un camino que otros países han podido seguir durante muchos años para nosotros resultaba difícil.
Las bibliotecas pudieron incidir en los temas de la paz durante todo el proceso de los diálogos con las FARC y entre las cosas que se plantearon fueron bibliotecas públicas en las que se plantean acciones cotidianas que hacen aparecer la paz dentro de sus instalaciones y que sean además espacios a través de los cuales se incentiven prácticas de convivencia y transformen las maneras en como las colectividades afrontan, solucionan, negocian y resuelven los conflictos en el día a día.
Dentro de este esquema de acción vemos a los bibliotecarios como los facilitadores o agentes de paz por la valiosa responsabilidad de incidir en la transformación de la cultura de guerra y violencia que se instaura en Colombia, por más de cinco décadas, por una cultura de paz y no violencia al interior de sus colectividades.
Es que cuando se empezó a hablar de la paz, esta también tenía muchos discursos y tenía que ver en cómo llega la paz a los territorios; en realidad el problema es que hay que construirla, en el día a día y en la cotidianidad de las comunidades y por eso hicimos un poco de resistencia a estas acciones que tenían mucho más que ver, claro que eran mucho más importantes desde lo simbólico, como jornada por la paz, pero que por supuesto eran temas importantes, pero que no eran suficientes para pensar en cómo se construye la paz en un territorio totalmente fragmentado y con la actores que habían sido enemigos durante mucho tiempo y que tenían que empezar a convivir.
La apuesta que hicimos desde las bibliotecas es pensar en cómo incidir desde esa cotidianidad que había y como instaurar solidaridad en las personas. En ese contexto donde la idea de la paz tenía este tema complejo, seguía persistiendo la desigualdad, la exclusión social, las violencias, que se ocultaban en tantos sectores y comunidades de nuestro país. Lo que nosotros planteamos es que, en la cultura, las bibliotecas tienen una relevancia sustancial como medio para reconstruir el tejido social y fomentar los procesos de desarrollo humano de los ciudadanos.
Claro, la paz se construye, pero si uno atiende estas cosas, es muy difícil que la paz suceda si este no es el eje central de la acción pública estatal; pero también cuando uno piensa en la desigualdad también puede generar violencia, porque no nos podemos limitar a que solamente debemos solucionar el ingreso económico, o la salud, o la educación, sino entendemos a la cultura como el eje sustancial de esa reconstrucción, como la solución de esas desigualdades.
Hicimos una apuesta, al firmar los acuerdos de paz y es entender a la cultura, la lectura y las bibliotecas como el centro de la transformación en los territorios en la medida en la que nos vinculábamos y conectábamos con las personas, para reconocer la diversidad, la democratización de las acciones, generar acciones reales de inclusión y posibilidades reales para la participación.
Desde ahí, la red nacional se planteó una estrategia, entender la biblioteca pública como una institución cultural para el encuentro, el acceso a la información, la lectura y la cultura, comprendiéndola como espacio de servicio público y a los servicios bibliotecarios como el vehículo para conectar a los usuarios entre sí. De ahí, hicimos una acción que para nosotros fue sustancial, que fue empezar a pensar las bibliotecas para transformarlas de bibliotecas prestadoras de servicios en generadoras de acciones de valor en sus comunidades. Como las bibliotecas dejaban de ser simples prestadoras de servicios y realmente podíamos construir acciones de valor en las comunidades.
La biblioteca pública a través de sus servicios bibliotecarios realmente moviliza el capital social de su comunidad. Eso significaba conectar a las personas, mediante lazos fuertes y la cultura. La idea es transformar a la biblioteca, de una transaccionadora de servicios, libros prestados, ver películas, es decir consumir un servicio bibliotecario, pasar de eso a trabajar de una manera conjunta con los bibliotecarios del país para generar espacios que realmente posibilitaran el encuentro de las personas.
Crear espacios donde la diferencia fuera posible que existiera, pero que además pudiera mediarse de una manera distinta. Tuvimos que hacer un despliegue de formación a nuestro personal bibliotecario. Se desarrollaron metodologías a nivel nacional acompañando a nuestros bibliotecarios, para que cambien esa concepción de la biblioteca como tal. Hemos tenido la suerte en el 2003 de que detrás de eso había muchas personas que durante muchos años, venían trabajando en el tema de bibliotecas, teníamos referentes muy importantes en Bogotá y Medellín sobre como esos sistemas se habían integrado a la política de desarrollo de esas ciudades y en esa perspectiva cuando se crea ese plan, lo que se hace es entender a las bibliotecas como parte fundamental del desarrollo del país y la necesidad de que se institucionalizaran dándoles como una base normativa y legal, que les permitiera sostenerse en el tiempo.
Hemos pasado, desde la creación del plan en el año 2003, por seis períodos de gobierno, distintos, en los que la apuesta por las bibliotecas se ha sostenido, con dificultades, porque unos gobiernos le han dado menos relevancia que otros, pero se han logrado sostener y sobre todo se ha logrado robustecer su institucionalidad.
Tenemos una Ley Nacional de Bibliotecas, que le determina una responsabilidad al Gobierno Nacional, a los gobiernos departamentales y a los gobiernos municipales, pero a su vez hemos contado con el impacto de la Biblioteca Nacional de Colombia, que ha sido como la cabeza de la política y que no está en una oficina, sino que hay un liderazgo de la BNC. También nos da robustez institucional para la aplicación de la política.
Los problemas mayores los tenemos en los gobiernos locales, porque puede estar una biblioteca en su mejor momento, cambia el gobierno local y lo desbarata todo. Pero en nuestro caso, hay una política nacional sostenida, integral, que se ha mantenido en el tiempo, que ha ayudado a que esa incidencia de lo local tenga un menor impacto en el grueso de la red. Tenemos desde la BNC un sistema de alertas para identificar cada biblioteca que se cierra en el país, bibliotecas estatales y desplegar todo un proceso para que esa biblioteca se abra.
Tenemos 1.555, pero cada biblioteca que se cierra es el 100% de bibliotecas en esa comunidad, entonces no puede estar cerrada, no puedes decir que como tienes tantas bibliotecas que se cierre una no es importante, mientras operen las otras y eso está muy bien, porque en esa comunidad es el 100% la biblioteca cerrada; entonces digamos que esa reacción institucional es la que nos ha permitido seguir operando sin que tengamos que atender a sectores vulnerables en cada periodo de gobierno. Sin que tengamos en cada cambio de gobierno volver a posicionar el tema y volverlo a integrar dentro de las propuestas de desarrollo.
En esa perspectiva, lo que planteamos es propiciar el encuentro para tres cosas:
- La posibilidad del reconocimiento y el encuentro de las comunidades y esto sustancialmente considera elevar la autoestima colectiva; como había sido tan golpeado nuestro país por el conflicto pues toda la gente se encontraba desmoralizad y, talvez como su territorio había sido arrasado por la guerra, era muy difícil saber todo lo que había allí, digamos de bueno, porque era tanto lo malo que estaba allí, que era lo visible a los ojos de la gente y del país, que había sucedido en tantos territorios de Colombia y por eso lo primero que tenía que pasar es que la gente reconozca su historia.
- Generar empatía, como logramos que esas posibilidades del encuentro generen empatía, de reconocerme en el otro, reconocer su realidad y eso para nosotros era trabajar desde la diversidad que tiene nuestro país, la diversidad que tenemos en nuestros territorios.
- Generar posibilidades de inclusión y abrir espacios de oportunidades para todos. Esto que parece es lógico, en las bibliotecas siempre fue un reto en tiempos de conflicto. Las bibliotecas siempre estuvieron metidas entre los 4 fuegos que hay en cada territorio. Eso implicaba que la biblioteca al mantener su neutralidad, buscando siempre un espacio para todos, estuviera siempre en una posición de resistencia, como en el contexto de la firma del acuerdo de paz podemos hacer tan visible esa posibilidad de hacer de las bibliotecas un espacio para las personas sin importar su condición, su procedencia, ni que factor habían sido en el marco del conflicto armado. Se dieron cosas muy importantes en todos los sistemas del estado; se solicitó que se incluyeran sistemas de identificación de las personas si era reinsertado, desmovilizado; digamos todas esas categorías empezaron a surgir por ese proceso y desde la Red Nacional de Bibliotecas, nos opusimos contundentemente a etiquetar a las personas de esos lugares. Las personas eran reconocidas como iguales en ese espacio, desde su condición de habitante de ese territorio. Todas esas cosas nos planteamos en ese proceso.
d) Los acuerdos de paz.
En los años 2016 y 2017, como fruto de los acuerdos de paz, las FARC debían salir de todos los territorios rurales en las que estaban instaladas y concentrarse en ciertos puntos, para el proceso de desarme. Se plantearon acciones del estado en los territorios a donde iba a llegar este número tan importante de ex combatientes, para atenderlos, para que se sumen al proceso.
Dentro de estas acciones, el Ministerio de Cultura y la Red Nacional de Bibliotecas fueron de las primeras entidades que plantearon una acción específica frente a esta situación, que era muy compleja. Cuando tuve la oportunidad de acompañar a las comunidades y a los excombatientes sobre las situaciones que había que resolver, una de ellas era que cuando las FARC salieran del territorio en el que estaban, las comunidades no sabían cuál era la nueva autoridad, porque el estado no había estado presente y una vez salidas las FARC no había institucionalidad pública que asumiera esos procesos.
Todo se dirimía en función de esa autoridad que ejercía el grupo armado en cada territorio. Por eso, ese no era un proceso nada sencillo para nuestro país, era super complejo. Cuando asistí a esos espacios, éramos como que la única entidad presente y nos exponían que no tenían luz, que no tenían internet, que no tenían servicios de salud y quien iba a ser la autoridad que a partir de mañana se hiciera cargo.
Pues tengo que confesarles que a mí me temblaban las piernas al tener que enfrentar eso, porque eran tantas las situaciones que había que atender, ¿qué podía hacer?. Lo último que se nos pasa por la mente es tener estos líos. La primera vez que tuve la oportunidad de estar en estas reuniones y presentarles a ellos este proyecto de las bibliotecas móviles fue increíble la mirada de la gente, porque jamás había pasado por sus cabezas el que les fueran a ofrecer el servicio bibliotecario y luego la gran ilusión que les hacía contar con esa posibilidad en su territorio, en un medio en el que no había nada más. Nada en ese momento, porque fue muy caótico el proceso.
Para eso momento las bibliotecas móviles servían para extender el servicio a las comunidades rurales, se consideraron como lugares de encuentro comunitario, que a partir de sus servicios culturales y la lectura buscaban por un lado generar la cohesión social y por otro dar un espacio a los combatientes para que se reincorporen a la vida civil. También la generación de confianza, no solamente entre las personas desmovilizadas, la población, sino con la institucionalidad pública. La participación y la reconciliación de las comunidades. Apoyar y acompañar el tránsito hacia la vida civil de los excombatientes de las FARC.
Nosotros llegábamos a las comunidades donde estaban los excombatientes en diferentes contextos; eran niños y niñas que habían sido reclutados muy jóvenes y muchos de ellos ni siquiera conocían un celular, o no sabían leer y escribir, a pesar de que había procesos de formación dentro de estos grupos armados; se leía mucho, pero también había mucho analfabetismo, sobre todo en cuanto al acceso a nuevas tecnologías. Trabajábamos con estas personas que llegaban a reencontrarse.
El proyecto del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional fue la primera oferta institucional para los puntos de normalización de los acuerdos de paz y fue coordinado por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Y por una ONG llamada Biblioteca Sin Fronteras (BSF). Cuando surgió todo este proceso, la Biblioteca Nacional indagó quién ha hecho procesos parecidos en el mundo, quien se ha enfrentado a estas cosas antes y lo ha resuelto, como implementar un modelo y en esa pesquisa se identificó que BSF, de origen francés había desarrollado estos procesos de acompañamiento en los campos de los refugiados.
Ellos lo que habían constituido eran un modelo de bibliotecas móviles que llegaban a los campos de refugiados para desarrollar esta idea de favorecer el acceso a las bibliotecas y a la cultura, con el diseño de unos módulos para desplegar un servicio bibliotecario y en su momento fue lo más cercano a una experiencia que en su momento iba a vivir Colombia. Se hizo el acercamiento con ellos y ellos fueron los aliados estratégicos del Ministerio y la BNC para llegar a los territorios con este modelo de biblioteca.
Eso tenía dos condiciones, ellos nos entregaban su modelo, les comprábamos el modelo de biblioteca y nos mandaban el equipo de expertos que ellos tenían en su proyecto para que nos hicieran el acompañamiento en territorio. Esto se hizo entre el 1 de marzo y el 31 de agosto de 2017.
Fuimos por todo el país desplegando este proyecto, en los territorios donde se concentraba todo este proceso de paz. Nosotros estamos divididos en departamentos, municipios y las zonas rurales de esos municipios se dividen en corregimientos y veredas. Los corregimientos son los que tienen una pequeña unidad administrativa, con una comunidad amplia alrededor y tienen una Junta de Acción Comunal (JAC), que es como un pequeño gobierno territorial y las veredas son más dispersas por todo el país, rurales, chiquiticas, caseríos muy pequeños.
Con estas bibliotecas empezamos a generar confianza, a desarrollar la participación comunitaria y como se vinculaban al proceso, como las comunidades participaban en el desarrollo de todos los servicios que se iban a brindar. Y cómo nosotros podíamos realmente articularnos y pertenecer a ese propósito nacional que era la materialización de los acuerdos de paz, como lográbamos que esos acuerdos se materializaran en lo práctico, en la vida real.
Se hizo de la siguiente manera:
- Una Convocatoria Nacional para que bibliotecarios públicos, promotores de lectura, gestores culturales, que han vivido experiencias en territorios de conflicto desarrollando servicios bibliotecarios, servicios de promoción de lectura, se pudieran postular para ser los administradores de estas bibliotecas móviles en sus territorios.
- Seleccionamos el equipo más numeroso del planeta… de Colombia, que tenían las experiencias más increíbles de trabajo en territorio, personas que tenían experiencia de muchos años y mucho trabajo en comunidades en estos contextos, por otra parte, llegaba la biblioteca, llegaban estos bibliotecarios y se empezaban a identificar actores en la comunidad que pudieran asumir el proceso posteriormente.
- Estos bibliotecarios tenían la responsabilidad de educar a estas personas y empezarlas a formar en el proceso. A estas personas se les pagaba un sueldo por el tiempo que se vincularan al proceso, recibían un reconocimiento económico por su trabajo. Así comenzó el despliegue de este trabajo. Fue un proceso profundamente emotivo, éramos los primeros en llegar. Estábamos convencidos y montados en la película de la paz. Sostener la esperanza y la ilusión en este proceso no fue una tarea sencilla. Queríamos vivir en un país en paz.
Eran unas cajitas que se convertían en estanterías, de estas bibliotecas públicas móviles. En mesas, en sillas. Cuando tú las abres y las despliegas se convierten en bibliotecas, venían con una caja para libros, con una caja para los equipos audiovisuales, una para los computadores para el acceso a los recursos digitales y una caja que contenía el puesto administrativo de quien atendiera la biblioteca.
La comunidad acompañaba a transportar las cajas, en lanchas, en lo que sea, sobre todo a los lugares rurales dispersos. Todo el mundo colaboraba. El ejército, las comunidades, se vinculaban a procesos artísticos comunitarios. Para los ex combatientes fue una gran experiencia. Las bibliotecas se quedaban permanentemente, el proceso duraba 8 meses, con nuestros bibliotecarios que se quedaban y luego las personas se hacían cargo del proceso.
Después, en muchos territorios, empezaron a disponer de espacios físicos para implementar su biblioteca. Una biblioteca se llamaba “Galaxia de Letras”. Llegado a este punto que era inevitable, con un espacio físico, las bibliotecas móviles se desmovilizaron con las FARC. Llegaban a los territorios y como estos equipos muy compactos, super pesados, era imposible moverlos, entonces se quedaban en los territorios. Era imposible moverlas. Esta infraestructura robusta, bonita, de Francia, cuando llegó al territorio pues se desmovilizó, porque no existía ninguna posibilidad de circular debido a las condiciones de la infraestructura. Las cajas además llegaban en helicóptero, o en avión, en los campos de refugiados entraban o salían en avión, pero ese no era el contexto en Colombia y lo que en realidad sucedió es que se quedaron las cajas en las comunidades y se empezaron a constituir bibliotecas públicas, como bibliotecas fijas, porque no podían circular por el territorio. La ilusión de que fueran móviles se desmoronó. Pero las personas estuvieron muy inquietas por conocer el contenido y los libros.
Un ejemplo es nuestra bibliotecaria GLORIA ESTELLA NUPÁN CAÑARES (Bibliotecas por la Paz, Bibliotecaria por la Paz, 2017, vereda de La Carmelita, Municipio de Puerto Asís), funcionaria por más de 25 años de la biblioteca Luis Carlos Galán Sarmiento, ciudad de La Hormiga, municipio del Valle del Guamez, zona del Putumayo cercana al Amazonas, que durante mucho tiempo era zona de conflicto y allí era su lugar de trabajo, una de las zonas que sufrió más arduamente el conflicto en Colombia.
Ella es nuestra ganadora del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas, precisamente por su trabajo en la extensión bibliotecaria organizada por ella en medio del conflicto en territorios rurales y creo una revista que se llama “Catarsis”, en donde las personas escribían y podían de alguna manera desahogar de alguna manera estos sentimientos y emociones que tenían alrededor de lo que sucedía con sus familias en sus territorios en medio del conflicto. Fue una de las personas que nos acompañó.
Todo este proceso fue muy mediático. Fue muy visible el proceso que las bibliotecas hicieron en estos territorios. Al final todo esto ayudó a consolidar la idea de porque las bibliotecas eran tan relevantes para este país y el impacto de una política pública. Bibliotecas móviles.
Se hizo una investigación del impacto social para determinar que había pasado en esos 8 meses en estos territorios. Cual fue la incidencia. Medición de impacto social. Las bibliotecas generan estos espacios de encuentro y participación mediática y aumentan el capital social de las comunidades, como premisa, se decidió el actuar de las bibliotecas de unas necesidades sociales y emocionales de los usuarios. Queríamos que fueran los alfabetizados, los que generen la búsqueda de información sobre como podíamos incidir en las habilidades sociales y emocionales de las personas, para que estén dispuestas de mejor manera a este proceso de conciliación y de paz.
Encontramos importantes resultados, como la generación de empatía, el liderazgo y empoderamiento, la participación, la resolución de conflictos, el sentido de pertenencia a sus territorios rurales y las expectativas de futuro. Lo que se hizo fue un estudio con grupos de control en veredas que tenían este mismo proceso de paz y no tenían las bibliotecas y el resultado nos emocionó tanto como nos asustó. Era tanta la brecha, entre los lugares donde llegaron las bibliotecas y los lugares de control de la investigación, que lo que nos decía es que este proyecto puede ser muy potente. Pero puede terminar generando unas brechas más grandes de las que ya existen por la magnitud y la diferencia de resultados entre los que tienen la biblioteca y los que no.
Hay más o menos alrededor de 33.000 veredas en Colombia y este proyecto había llegado a 20. Llegar a 33.000 es un poco complejo y si es así, seguirá siendo un factor de desigualdad. Porque esto que pasaba muy potente estaba pasando en un pedazo muy pequeño del territorio. Esto es como lo que pasó con este proyecto. Cuando tu vez este proceso en una comunidad y entiendes lo que puede significar, pues esta es una cosa que es verla y es muy distinta a creerla. Eso fue lo que nos encontramos en este proceso.
Dos cosas: nuestro grupo elite de bibliotecarios salió del territorio y las comunidades sintieron que habían sido abandonadas nuevamente, sintieron que nadie en el territorio podía llevar adelante el proceso como lo había hecho esa persona. Se desmotivaron.
Por otro lado, cuando nosotros estuvimos allí se formó un proceso comunitario muy fuerte, pero cuando salimos la biblioteca la asumió la entidad territorial y no tenía que atender solo esa vereda sino a otras 50 veredas en ese municipio y disponer de todos los recursos que nosotros habíamos dispuesto en ese punto le era muy difícil.
Pero al final aprendimos mucho:
- Tenemos que asumir a las comunidades como agentes de su territorio. Líderes, responsables y con sus propias capacidades para asumir el proceso. Una lección muy importante.
- Que en estos territorios tan distantes se vinculara el estado, las entidades territoriales y las comunidades, porque las condiciones son muy complejas, por eso tenemos que sumar muchas fuerzas para poder despegar.
- Se da toda una transformación de las concepciones de la ruralidad, hay todo un proceso de comunicación en torno a las BRI y esto implica como vamos a llevar la cultura, los libros, los conocimientos, como vamos a formar a la gente y empezamos a sentirnos muy incómodos con nuestra manera de entender lo rural, porque estábamos llegando a llevar cosas, cultura, educación, pero en la ruralidad hay muchas cosas que ya están y si no partimos de entrada en que la ruralidad es un territorio, no de carencias, porque es como entendemos todo el tiempo lo rural, como un territorio carente, que le falta cosas, ¿qué le falta cosas para parecerse a quién?, ¿qué le falta cultura para parecerse a nosotros desde lo urbano?, pero que en sus contextos eran absolutamente enriquecidos en prácticas, culturas, identidades y ese fue un gran debate interno del proyecto, ¿hay que cambiar estas cosas de la ruralidad?. Eso estaba muy metido en el ADN intervencionista de la política de estado. Esa transformación de las cajitas intervencionistas y asistencialistas, era absolutamente marcado desde la manera en que llegábamos desde el Gobierno Nacional y desde donde se desplegaban estas políticas, la potencialidad de los servicios bibliotecarios como dispositivos para el agenciamiento comunitario y el fortalecimiento de las comunidades rurales, no nos cupo ninguna duda de que fue una experiencia muy potente en estas comunidades y tenían un campo de trabajo y de acción muy valioso.
La necesaria transformación de la biblioteca en perspectiva de proyectos contextuales enriquecidos por las propias prácticas pertinentes para cada territorio, allí es cuando empiezas a confrontar con todos los argumentos técnicos, bibliotecológicos, etc y empiezas a deconstruir esas ideas que nos habíamos montado, que realmente puedas pensar y responder a unas necesidades muy particulares, de un contexto y finalmente el reconocimiento de las comunidades rurales como ejes fundamentales de la paz en Colombia y esto porque las comunidades rurales no habían sentido el efecto de las políticas públicas del país.
Las ruralidades habían sido históricamente desconocidas y por primera vez después de mucho tiempo, a partir de la firma de los acuerdos de paz, vuelves a poner sobre el escenario una zona, sin la ruralidad no puede haber paz completa, ni desarrollo, ni mejores condiciones de vida, porque todo ese valor tenía la ruralidad, pero no sabíamos quiénes eran.
Fue un gran proceso de aprendizaje. Por primera en la historia de la red se hace una apuesta tan grande sobre la ruralidad. Después de toda esta reflexión, entendimos que el modelo francés no nos sirvió. Otra de las cosas que aprendimos es que nuestra ruralidad es altamente dispersa, esa es la realidad rural, por eso tenemos que pensar en la itinerancia como la manera de pensar la biblioteca.
Nosotros nos dedicamos a construir bibliotecas en las cabeceras de los corregimientos, descuidando a toda la gente que está dispersa, igual de descuidada que en el casco urbano. La apuesta es sí o sí por lo itinerante. Entonces nos preguntamos, ¿cómo resolvió esto la gente en nuestro país?. Porque no estábamos inventando el agua tibia.
Mucha gente lleva muchos años haciendo un esfuerzo por llegar a las comunidades más apartadas de Colombia, desde muchas iniciativas comunitarias, estatales y encontramos algunas cosas, toda la belleza y construimos el estado del arte de la lectura y las bibliotecas en Colombia identificando cuantas bibliotecas fijas estatales y comunitarias existían, mapearles, cuantas bibliotecas itinerantes existían, se había dado mucho también una dinámica que son los puntos de lectura, en parques, plazas de mercados y mapeamos también eso, los programas de lectura no convencionales, acá en Colombia en cada región del país.
Encuentras unas iniciativas maravillosas de gente que decide hacer lectura, que llegan de muchas maneras a muchas comunidades distintas y los servicios de extensión bibliotecaria. Hay varias categorías.
e) Listado de bibliotecas itinerantes
- YUYOCARRITO. Una familia que recorre el país dando talleres de formación y cursos de lectura. Despliegan toda una acción alrededor de los libros y la lectura.
- BICIBLIOTECA DEL SABER. Tumaco, zona pacífica de Colombia. Es una bicicleta adaptada como estantería de libros.
- EL LIBRO AL VIENTO. Bogotá, acción estatal para distribuir libros en parques, bibliotecas y estaciones del Transmilenio.
- BIBLIO PICÓ. Un picó es un equipo de sonido gigante, una amplificación. Es una infraestructura cultural, porque no solo es el sonido que emite, sino la música. Es originario de Cartagena y Barranquilla. Se instaura en los barrios populares de Cartagena con la migración de los palenqueros, con la llegada de toda la música africana de Cabo de Basurto y esos sonidos se instalan para escuchar música y con una estética propia, relacionada con colores fuertes y que emiten la música champeta. Se llama también terapia africana, combina sonidos de África y luego se transforma en música criolla, en champeta criolla y alrededor de los picós se realizan bailes, cocina, las trenzas, los turbantes. Es motivo de discriminación por diferentes motivos alrededor del picó. Por mucho tiempo era muy duro escuchar picó o ir a bailes de picó, porque estaban prohibidos, porque se aprovechaba la multitud para que los grupos armados ilegales hicieran de las suyas. Pero ahora se legitima el picó como una configuración de identidad negra, de la diáspora africana negra en Colombia. La Biblio Picó y el grupo que la impulsa es recuperar esta expresión cultural de las comunidades y transformarlo en un instrumento para promocionar la lectura y la champeta.
- LA PALETA LITERARIA. Martín Murillo recorre muchos escenarios culturales de Colombia y la región. Cuenta la historia de como termina siendo un promotor de lectura y dedica su vida a la lectura por las calles de Cartagena en su carrito y con sus libros. Es un lector de esos pesadísimos, conoce todos los libros del mundo y además es un relacionista público, ha conocido a todos los presidentes de Colombia. Lleva mucho tiempo haciendo este trabajo.
- Todas las modalidades de buses, como la BIBLIO BAN, en Leticia, Amazonas, que hace un trabajo en fronteras, frente a Brasil.
- LA BIBLIO BICICLETA. La Guajira. Que es una promotora que recorre todas las zonas más distantes, llevando libros. Recupera la memoria de la etnia Wayuu.
- EL BIBLIO BURRO. Profe Humberto Soriano, tiene esta iniciativa, la inicia y una Caja de Compensaciones lo apoya y crea una red de biblioburros en el Magdalena. Hay una red de biblioburros que operan en las comunidades indígenas, que acompañan el despliegue de esta iniciativa.
- EL BIBLIO BUS del sur colombiano en Nariño, límite con Ecuador. Recorre el territorio en la zona del Huila.
- PALABRAS RODANTES. En Medellín es un dispensador de libros.
- LAS BIBLIOTECAS SOBRE RUEDAS de otra Caja de Compensaciones, en camiones que se usaron inicialmente como mercados ambulantes, vendían víveres en sectores populares a precios económicos. La Caja de Compensaciones decidió convertir estos tráileres gigantes en bibliotecas.
- EL BIBLIO BUS de Ocaña, al norte del país, límite con Venezuela.
- BIBLIO BUS en el Valle del Cauca.
- JEEP PAO DEL LIBRO, es el transporte de la zona cafetera donde se traslada el café. Pero aquí se trasladan libros y no café.
- BIBLIO MOTO en San José del Guaviare, zona selvática del país y la única manera de transitar es en esta moto.
- EL BIBLIO CABALLO en la zona indígena del Cauca.
- BIBLIO BUS en Arauca.
- LA BIBLIO RUEDA al norte de Santander.
- LA BIBLIO EXPRESS en Cúcuta, con un carrito más chiquito, con más movilidad.
- EL BIBLIO TRAILER, al norte de Santander.
- LA CARRETA BIBLIOTECA EN BOYACÁ. Es una infraestructura que se convierte en teatrino para títeres.
- EL LIBRO TONER de Risaralda.
- LA MULOTECA. Surge dentro de las bibliotecas públicas móviles.
- LA BIBLIOTECA MÓVIL García Márquez.
- LA BIBLIO BICI en Arauca.
- EL TREN DEL CONOCIMIENTO ITINERANTE en El Cauca.
- AL SON DEL PEDALEO. Antioquia.
- LA BIBLIOTECA MÓVIL de Chinchiná.
- LA VAN ALBERTO DE JOSÉ GUITÉRREZ, recolector de libros, antes era recolector de basura, se jubiló y se dedicó a productor de libros. Recoge libros y los lleva a lugares distantes.
- MALETAS VIAJERAS del Banco de la República.
f) ¿Qué sienten ustedes de todas estas iniciativas?
HERNÁN RODRÍGUEZ, ECUADOR: Cuando reflexionaste sobre lo que habían aprendido, entraron con equipos y cuando salen la comunidad se siente de nuevo abandonada. Pero eso pasa en todos los proyectos de intervención social en América Latina y creo que es un error de concepto. Se invierte en formación de formadores y todo formador espera que todo lo trabajado se convierta en un proyecto de vida. Si no tienes de entrada un salario que sostenga al formador y su proyecto de vida todo cae. Por otra parte, el estado no está dispuesto a invertir, aumentando la nómina de funcionarios públicos dedicados al 100% a sostener un proyecto. Incluso funcionarios públicos con un salario, en comunidades rurales al sur de Cuenca, donde existían bibliotecas comunitarias, al visitarlas hay que sentir la tristeza por la condición en que está la biblioteca, la actitud pesimista del bibliotecario para atender, la ausencia de públicos. Como estado la decisión más lógica es cerrar el espacio. Y ahorrarse el pago de sueldo a un bibliotecario. A esto hay que sumar que son comunidades rurales lejanas. Si veo un error, en Colombia, entre la emoción del primer impulso, buscar la paz, pero el estado luego se retira quedan las comunidades nuevamente abandonadas y con las mismas carencias de antes: falta de agua, luz, caminos, salud, desarrollo. En esas condiciones, llegar con una biblioteca, la primera interrogante para la gente de las comunidades sería ¿con qué está llegando el estado?.
RESPUESTA: Bueno, la gente siempre estuvo clara que la biblioteca no iba a resolver sus problemas o que fuera poco relevante. Más bien fue reconocer que lo cultural es parte integrante de una restitución de derechos, de esas posibilidades de igualdad que defendían como parte del proceso. Por otra parte, los gobiernos se suceden y queda la Biblioteca Nacional con una política pública. Entendimos todas esas cosas que habían pasado y que había que reconsiderar y no bajamos los brazos y la guardia y decidimos, ¿qué es lo que tenemos que replantearnos para hacerlo mejor?. Ser más pertinentes a las realidades de los territorios. Nos replanteamos este proyecto y tiene que ser itinerante porque nuestra realidad es dispersa y debemos pensar que ese mobiliario que habíamos definido no era el más pertinente. Entonces ¿cuál debería ser?. Si ustedes tuvieran que elegir entre esas experiencias que hemos enlistado, ¿cuál elegirían?.
CRISTIAN MATURANA, CHILE: Tu comentabas que es lo común de todas estas bibliotecas y creo que es lo básico cuando hablamos del diseño de bibliotecas o espacios de lectura o de espacios comunitarios, la consideración de la idiosincrasia, por un lado, aspectos sociales incluso aspectos geográficos y lo que nos pasa es que vemos iniciativas muy interesantes, las intentamos replicar, pero hay un factor que tiene que ver con lo local. Comparto una experiencia, un poco similar a lo que ha pasado con Bibliotecarios Sin Fronteras, o con Bibliotecas por la Paz, creamos un proyecto, lo que hicimos fue tomar estas cajas y las hicimos de forma reciclada, con cajones de verduras, que son más livianas, pueden ser más móviles, también bajo el concepto del pedagogo Celestine Freinet, francés, que propicia el aprendizaje autónomo de niñas y niños, tomamos todos estos elementos y los llevamos a algo concreto, combinamos estos box con actividades para que cada espacio bibliotecario lector lo tome y lo adecúe.
RESPUESTA: Reconocimos que era un reto grande, un proyecto nacional que debía tener un modelito a replicar y compró 600 de esos modelitos para maximizar los costos, etc, para hacer más efectivos y eficientes los recursos. Pero el modelo francés y lo que Cristian plantea es que esto no tenía mucho sentido desde las identidades particulares de cada territorio y si uno tuviera que escoger cual es la mejor opción de estas bibliotecas, depende del territorio y su geografías, de las comunidades, depende de quién paga el proyecto, de las intenciones, de las iniciativas, y eso nos hizo pensar y entender que la gran riqueza que tenía Colombia era en función de estas maneras de llegar a los territorios más distantes y más alejados, todo tiene que ver sobre todo con esas identidades culturales que tenían estas iniciativas. De las particularidades contextuales territoriales y los sentidos que tenían estas iniciativas en cada lugar. Tu mencionabas Hernán que como funcionario esto se vuelve complejo en términos de un proyecto de vida, pero en este país estas iniciativas, muy poquitas de estas tienen dos años de existencia, la mayoría llevan 12 años, 20 años, haciendo esta tarea sin recibir un sueldo, con trabajo voluntario, porque casi es un proyecto de vida. Porque se movilizan profundamente para hacer este trabajo cultural y parte de este ejercicio que uno se plantea es como modificar las condiciones de estos gestores culturales que realmente asumen estas tareas, no por la plata o el ingreso, sino por lo que saben que sucede con las personas que están alrededor de estos procesos, como transformar la vida de las personas, uno tiene que ver eso o si no ¿qué hace alguien pedaleando por La Guajira?.
MARÍA JOSÉ RUFETE, ESPAÑA: Pues todas estas experiencias me sorprenden muchísimo, pues yo que vengo de Europa, es verdad, no lo veo, estoy más con lo que dice todo el mundo, lo que valora todo el mundo, cuanto va a cobrar, que le van a dar y como lo vamos a hacer. Con todos los bibliotecarios que hablo me dicen que falta plata para mantener esto y punto. Es guay, muchos bibliotecarios dedican a esto muchísimas horas porque nos gusta nuestro trabajo, no nos importa invertirle muchas horas, siempre pensando en ¿qué más puedo hacer?, pero así no funcionan también una gran mayoría, que solo piensan en cobrar a fin de mes y largarse a sus casas. O terminar su hora de trabajo y no llevar ninguna responsabilidad a casa y cobrar y ya está. Las experiencias de Colombia me sorprenden.
RESPUESTA: Cuando visiten las comunidades rurales van a poder compartir esos sentidos, que la gente que ha estado en este proyecto le ha dado. Replicar proyectos no es tanto la ruta correcta, porque cada contexto, cada proceso es distinto, ver las bibliotecas como las vemos y nos enfocamos. La gente en nuestro país tiene otros sentidos y otras maneras de ver y hay toda una historia detrás de los procesos bibliotecarios.
HERNÁN RODRÍGUEZ, ECUADOR: Se han nombrado alrededor de 30 iniciativas ciudadanas bibliotecarios, que no son experiencias de ahora, sino de hace 20 o 30 años de práctica social, con resultados. ¿Por qué el estado colombiano no apoya a las biblio bicicletas, a los biblio burros, acoge la iniciativa privada y la réplica para llegar a más comunidades?, en vez de tomar un modelo francés como pasó durante el proceso de paz.
RESPUESTA: Porque son las cosas que pasan un montón en la toma de decisiones de la institucionalidad pública. Hacer esto es difícil, al salir a los medios decirles trajimos esto de Francia, un modelo probado en el mundo y demás. Pero por otra parte les dices que vamos a llegar a las comunidades rurales en un biblio burro, pues la gente entra en crisis. Cómo así que mis impuestos van a ser gastados en un biblio burro. A los colombianos además nos pasa un montón, que necesitamos validar lo que hacemos con modelos de afuera. Ante el público tienes que sustentar que eso es una colaboración con la ONU, que la UNESCO, que la ISFLA dice, eso pasa todo el tiempo. La ley dice… el acuerdo dice… necesitamos lineamientos generales.
HERNÁN RODRIGUEZ, ECUADOR: También un problema de la intervención estatal, que también imita o copia proyectos y no toma en cuenta las experiencias exitosas de los privados nacionales.
CATALINA UNIGARRO, ECUADOR: A ello quiero agregar, que además de la pertinencia territorial que deben tener los artefactos, hace falta un cambio en esa visión intervencionista, de llegar a las comunidades de una manera muy paternalista. Hay un prototipo, un modelo y voy y hago una intervención poco respetuosa, negando un acumulado de experiencias, de saberes de conocimientos, que en la medida en que no se pongan en valor mediante el diálogo y la creación colectiva de algo, pues me parece que tiene pocas probabilidades de subsistir, de sostenerse. Incluso la resistencia de muchos colectivos a proyectos de gestión cultural impuestos, que intentan inventar el agua tibia. Creo que le hace falta a la gestión pública estar más dispuesto a escuchar a la gestión participativa de los proyectos para evitar caer en esto de imitar modelos, que tienen pocas posibilidades de pegar con la gente.
g) Reflexión y cambio de enfoque
Después de toda esta experiencia, tuvimos un gran referente que fue Alfredo Mires (Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, Perú, director del Proyecto Enciclopedia Campesina, falleció el 23 de febrero de 2022), con quien tuvimos la oportunidad de conversar, muchas personas y que nos acompañara en Colombia, aprovechando la oportunidad de su presencia para un Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas.
Tuvimos muchos encuentros con Alfredo, para conversar sobre esta idea de los proyectos bibliotecarios en la ruralidad y acá vino con temas que en general, para quienes estamos en este sector, son muy difíciles de decodificar. Por ejemplo él era muy crítico con la idea de la política de las bibliotecas y decía ¿qué libros?.
Porque uno llega a las comunidades con una lista de libros que traen, por ejemplo, unas ideas de familia que no se parecen en nada a las nociones de relaciones familiares que existen en un territorio rural, o traen una idea de niñez absolutamente distante de la realidad, de las miradas de la niñez que tenemos en nuestros territorios.
Esa reflexión nos hizo pensar en cómo estos proyectos son de invasivos, los libros por sí mismos no son buenos. Los libros no son sagrados, solo porque existen o son la revolución, no. ¿Qué libros estamos llevando?, ¿cómo los vamos a llevar?, ¿cuál es la realidad de esas personas?. Sobre todo, una cosa nos dejó profundamente marcados de esa conversación con Alfredo Mires, es ¿cómo las personas se ven representadas en esas bibliotecas?, entendiendo que las bibliotecas no son el mundo de afuera, sino que representan el mundo de las personas.
Por supuesto, las bibliotecas siempre han sido una ventana al mundo. Pero hemos perdido el punto de vista de que también son una mirada hacia dentro y cómo las bibliotecas se vuelven también ventanas para amplificar la mirada propia y la mirada de cada comunidad. Durante nuestras conversaciones, Alfredo se reía de nosotros y porque estaba sentado con la institucionalidad estatal hablando de estos temas y nos decía:
- “Yo no creo que el estado pueda realmente comprender esto. Yo les felicito por el interés que tienen por hacerlo, pero no creo que al estado le interese comprender esta realidad”.
Era supercrítico de que el estado quisiera emprender en este proyecto. Pero nosotros estamos empecinados en querer hacer las cosas más o menos bien. Esas conversaciones con él fueron muy inspiradoras, sobre como pensar y entender la manera en que sí podríamos trabajar de manera articulada estado-las bibliotecas-las comunidades rurales, en una relación de igualdad, de aprendizaje conjunto y entendiendo que solos no vamos a poder resolver ninguna situación de la ruralidad hoy, porque somos un estado en el que hay muchas limitaciones para poder llegar de la manera adecuada a los territorios de este país.
Tomamos todos estos insumos y miradas sobre este asunto para repensar este programa y darle un giro radical a esa idea de las bibliotecas públicas móviles, que estamos instaurando en este instante y a esta idea del programa llamado Bibliotecas Rurales Itinerantes (BRI). El siguiente capítulo ha sido el programa y vamos a pensar que es lo que debería hacer este programa bajo estas condiciones, porque no tenemos un programa mediático, que llene los periódicos del país, tenemos un programa sin prisa, pero sin pausa, un programa que se da los tiempos para poder llegar y trabajar con las comunidades, que desde lo público es muy difícil, porque los gobiernos están pidiendo metas a los 100 días.
Por eso, uno tiene que dar metas tempranas, metas medianas, metas tardías, todo el tiempo te están presionando las metas. Pero le hablamos a la institucionalidad pública que hay que trabajar sin prisa, pero sin pausa y que estos procesos requieren tiempo. Hemos cumplido metas, pero también hemos cumplido el programa de la manera más respetuosa para que pueda rendir sus tiempos.
Más allá de ser mediático o de dar resultados a la prensa, es un programa calladito, de bajo perfil. Que busca construirse entendiendo que no tiene tiempos. Lo primero que hacemos es definir nuestro slogan para pensarnos:
“TRANSITANDO POR LOS CAMINOS DEL PENSAMIENTO Y LA PALABRA”.
Tiene que ser así. Lo primero que debe pasar cada vez que una persona de nuestro equipo llega a un territorio es caminar, conocer, no le podemos mandar con formularios y registros de asistencia y con 3 horas para llenar planillas. Tenemos que mandar a nuestro equipo a caminar por el territorio y eso no es fácil. La obligación del primer contrato es recorrer, sin ningún informe. Porque si estás ocupado de un informe, no puedes estar ocupado de estar presente en ese espacio y tiempo con esas personas. Es lo primero que debemos hacer, es darnos tiempo en ese proceso.
Lo segundo es transitar por el pensamiento, el conocimiento y la información de lo que son las bibliotecas, pero no del conocimiento que llegaba de fuera, sino ese conocimiento de adentro, buscar el pensamiento de las comunidades, reconocer esos saberes, todo ese capital del pensamiento construido en cada territorio alrededor del saber. Y por supuesto la palabra en la ruralidad y es algo que también nos confronta un montón, pensar que solo hay una manera de decir, reconocer que existen múltiples maneras de lecturas, escrituras y oralidades, que ya están instauradas en estas comunidades. De muchas maneras. Es decir, no vamos a enseñar lectura, escritura, porque eso ya estaba allí de muchas maneras. Teníamos que aprender a reconocer esas maneras en que se manifestaba la palabra en esas comunidades.
Como este programa buscaba articular a las bibliotecas públicas, articular estos procesos en la ruralidad con las bibliotecas públicas municipales, lo pensamos desde los servicios de extensión bibliotecaria, entonces tuvimos que revisar cuales eran esas maneras en que las bibliotecas venían haciendo extensión bibliotecaria y encontramos:
- 5% de las bibliotecas no hacían actividades de extensión. Un porcentaje pequeño con respecto a las 1.555 bibliotecas que hay en el país. Había ya una motivación. Las bibliotecas quieren extender sus servicios fuera de sus instalaciones.
- 40% lo hacía de manera local. El bibliotecario se articula a otros procesos en la ruralidad.
- 45% tenían un trabajo permanente en la ruralidad de préstamo de colecciones itinerantes y desarrollo de actividades. Un trabajo voluntario.
- 10% desarrollan trabajo voluntario con las comunidades. Pensaban en iniciativas, en proyectos conjuntos.
Primer reto, ¿cómo movilizar a las bibliotecas para que todas empiecen a pensar en un trabajo con las ruralidades de ese lugar?. Que proponga un proyecto bibliotecario. Esto implicaba movilizar a toda la red en esta perspectiva. Las Bibliotecas Rurales Itinerantes las concebimos como servicios satélites de las bibliotecas públicas, a través de las cuales a través de las cuales se distribuyen colecciones, procesos de servicios bibliotecarios a través de voluntarios, bajo la idea de entregar servicios a las comunidades.
¿Cómo estos servicios deben realizarse en zonas bastante diversas?. ¿Como llegar a las poblaciones distantes?. También desarrollamos los principios del programa y empezamos a identificar los temas de la ruralidad, donde queríamos empezar a incidir y contribuir a la transformación a partir de esta iniciativa.
Los jóvenes, las mujeres y los indígenas, en la comunidad rural son los que menos posibilidades de participación económica tienen en estos territorios. También que la población rural está disminuyendo en el transcurso del tiempo, debido a la erosión del suelo, al conflicto armado, a la falta de escolarización, de salud y de inclusión social. Migran a las ciudades a los cordones de miseria y los territorios rurales quedan deshabitados.
Nos preguntamos ¿cómo hacemos para crear condiciones dignas en la ruralidad para que la expectativa no sea salir a buscar una mejor vida en una ciudad, sino que esa mejor vida la puedan tener en su territorio?. El 78% de los indígenas estaban en zonas rurales del país en condiciones de pobreza y pobreza extrema y la zona rural es la más afectada en temas de educación de alta calidad, sobre todo en las zonas más dispersas.
Temas de lectura, en ese momento tres millones trescientas sesenta y cuatro mil personas indicaban no saber leer ni escribir, en las zonas rurales representaba el 3.7% de sus habitantes.
Índice lectura, la brecha entre las zonas rurales y urbanas era muy grande, era de un 1 punto, entre las dos zonas, el 22.6% de la población rural mencionaba no tener inclusión local, la biblioteca más utilizada en las zonas rurales es la biblioteca escolar.
¿Por qué es relevante pensar en procesos culturales en estos territorios?, habiendo tantas necesidades. La cultura es el motor para que se movilicen las energías y se transformen socialmente las comunidades. La cultura no es que llega, sino que ya está allí. Hay que crear los espacios para que las identidades culturales diversas se manifiesten, con la circulación, movilización y transformación. Compartir una misma cultura en una comunidad es algo que los identifica y los relaciona. Que les permite sentirse parte del mismo grupo territorial. Transforma ese recurso patrimonial que existe allí en un bien colectivo.
También es la apuesta de la comunidad por defender su territorio y sus prácticas. El fortalecimiento de la identidad cultural contribuye a:
- fortalecer la autoestima de la población local, que en nuestro caso había sido desmontada por temas de marginación.
- estimula la cohesión y la participación social.
- genera sentido de pertenencia a través del conocimiento del territorio local.
Las comunidades tienen la capacidad de aprender permanentemente, pero también de entender lo que necesitan, proponer sus propias soluciones, de desarrollar sus propias iniciativas, esa es una cosa que está en relación todo el tiempo.
Con lo que se ha mencionado, la idea del estado de que la gente es incapaz, no puede, no sabe, no hay nadie experto, no hay un especialista y lo que nosotros sabemos es que existe una gran inteligencia colectiva en los territorios, donde nuestro papel debería ser contrario a lo que pasó en el otro proyecto (bibliotecas por la paz), no de ser protagonistas, sino mediadores, estamos acompañando pero dándole toda la potencia y la visibilidad a la comunidad, para que sean ellos el eje y el protagonismo de la acción todo el tiempo.
Eso implica una gran transformación de las maneras en que acompañábamos estos procesos en el territorio. Finalmente, que estos espacios o lo que fuera que hiciéramos, permitieran sobre todo fomentar la creatividad social que ya existe allí, para imaginar, soñar y proponer juntos, que las personas se ilusionaran con la posibilidad de crear sus propios procesos, sus propios proyectos y sus propias iniciativas.
h) Resumen de la propuesta.
¿Alguien me ayuda a leer esta frase que resume esta apuesta nuestra?
PATRICIA MOROCHO, ECUADOR:
“El desarrollo es una función de la libertad. Por eso el empeño social debe estar orientado a consolidar un sistema en el que las personas sean libres de decidir la vida que desean vivir y puedan en la práctica y con su propio esfuerzo llevarla a cabo. Por ese motivo, el desarrollo, más que una condición objetiva y homogénea que se puede constatar y comparar en el tiempo y el espacio, es el resultado de la realización de un conjunto de aspiraciones las cuales van transformándose a medida que cambian las relaciones sociales”.
SERGIO GUARIN, 2018.
Esa es la comprensión sobre la que nosotros nos queremos parar. Desde acá no podemos saber cuáles son esos ideales de vida de las comunidades, ni determinarlos. La única manera de que las comunidades avancen desde sus propias perspectivas, desde sus propios ideales y modos de comprender la vida que quieren tener y la única manera de que lleguen a ese lugar al que quieren llegar es cuando ellos mismos logran realizar esas transformaciones.
Uno no puede llegar a cambiarle la vida a la gente, porque eso no es respetuoso, no tiene sentido, la única manera realmente de que esos proyectos tengan sentido es cuando las personas corresponden específicamente a los ideales, perspectivas y sueños de las comunidades.
Esto es “La Carreta de Leer”
https://www.youtube.com/watch?v=gGf6coytf5U
(video, proyecto de lectura del municipio de El Carmen del Viboral, Antioquía), donde van a ver esto como funciona en la acción, en la vida práctica, en la voz de las personas que están al frente del proceso, que son nuestros promotores de lectura que están en el territorio y van a conocer a las personas que nos han acompañado desde la academia. Nosotros queremos que la academia sea el nexo, participe de estos procesos y pueda empezar a incorporar en su discurso estos procesos.
4.- Segundo taller, "Las Cartas de Energía".
Se destaca la presencia de Lautaro, el bebé de Catalina Unigarro, que hace más alegre el ambiente con sus monerías, un niño muy despierto y con unos ojos grandes y siempre atentos.
Luego de un receso, a las 12:00 inicia su taller Mayra Sánchez, con actividades de reflexión sobre el propósito de estar en la Pasantía y las energías que necesita el bibliotecario para trabajar con la comunidad. Partiendo del principio de que las energías de la vida no son buenas ni malas, solo son energías.
Ejecución de la actividad “Las cartas de energía”. Mayra predispone un círculo con las personas que presentes y al centro coloca las cartas de energía. Cada uno por turnos va sacando una carta. Promete al final de la Pasantía revelar el sentido de cada carta. Por ahora se levantan las cartas y se anuncia el nombre de la carta levantada, la que se vuelve a colocar en el centro del círculo. Al centro del círculo también están ubicadas unas plantas, Mayra toma una de ellas, es una verbena explica y entrega un pedacito de la planta a cada participante, como una ofrenda. Con el agua de verbena se regulan las energías, es tranquilizante, pacificadora, se recomienda para los procesos colectivos, explica.
Luego invita a cada uno a escribir en unos papelitos de colores una ofrenda. Yo ofrendo a mi familia, a mi hijo y los ríos y el agua de Cuenca. Otro compañero ofrenda café, panela y solidaridad y así por el estilo.
La siguiente actividad de reflexión es la brújula, que marca el sur profundo. Son las expectativas sobre el viaje y lo que todos esperan de él. Se conversan algunas expectativas por parte de los asistentes. Finalmente explica las propiedades de las plantas que trajo para el círculo de energías, por ejemplo, el poleo, que es un tipo de menta, que en Colombia se usa para hacer morcilla, es digestivo. La menta en general es digestiva. Para comer sin mesura. Para ahuyentar a las plagas, protección contra los rayos. Alivia el corazón ardido. Controla el mal olor de los pies.
Se hace una pausa y nos reparten a todos la “Bitácora de viaje” de la Pasantía Internacional 2023 Colombia.
Mayra continúa su explicación y habla de la acacia. Es purgante y símbolo del renacimiento, de volver a la vida. Se mezclan con sal las ramas de acacia y se espolvorean para asegurar un buen viaje. La artemisa, también digestiva. Mayra se ríe y hace el comentario, “les he traído puras plantas digestivas, será porque estamos cerca del almuerzo”. Al final nos regala una postal yerbatera, con la imagen del árbol del suaco y un conjuro yerbatero:
Si a ti ha llegado esta postal,
el sauco te conjura un alivio a tú resfriado,
así como fuercita a tú corazón
para superar cualquier desánimo
y un momento de calma y protección
para evitar decisiones apresuradas.
A las 12:30 el grupo sube hasta el ático de la Biblioteca Nacional, se accede por una escalera de caracol, para el almuerzo, que es dispuesto por “La Llorona”, un servicio de catering. Después bajan a la terraza del edificio para observar la ciudad, se destaca el cerro Monserrate. El centro de Bogotá está repleto de edificios, muchos de ellos modernos. Por ejemplo, el hotel en el que se alojan tiene 30 pisos de altura. En la vereda del frente se ubica el Museo Nacional de Colombia. Vaya, que no es una vereda como acostumbran llamar acá a las comunidades rurales, lo que en Ecuador sería una comunidad, sino una calle. Más propio sería decir, en la calle del frente.
La ciudad, en su proceso de desarrollo, ha reemplazado el patrimonio arquitectónico por edificaciones de diseño extranjero, como clones, que no han respetado la historia. Como en toda gran capital, lo primero es el lucro. Son estructuras minimalistas, de líneas rectas y las unas con respecto a las otras, a simple vista parecen iguales. El instante de observación termina rápido. Bajan al vestíbulo de la Biblioteca para la siguiente actividad.
5.- Visita a la Biblioteca Nacional de Colombia (BNC).
De 13:30 a 15:00 se realiza a un recorrido por las unidades de servicio y los fondos de la Biblioteca Nacional de Colombia, en grupos. El primer espacio visitado es la sala de lectura de la hemeroteca, el fondo de revistas y periódicos, que lleva el nombre de MANUEL DEL SOCORRO RODRÍGUEZ DE LA VICTORIA (1758-1819, precursor del periodismo en Colombia y director de la Biblioteca Real de Bogotá).
Lo que más llama la atención en este espacio son los equipos de microfilm, que permiten un acceso rápido al contenido de las colecciones; también se pueden revisar los tradicionales tomos o encuadernados de revistas y periódicos. Cuentan con soportes especiales para abrir los ejemplares sin que el usuario corra el riesgo de romper o deteriorar los lomos de los encuadernados.
El grupo pasa a continuación a la audio teca, o Centro de Documentación Musical, donde se recupera, custodia y guarda, el patrimonio sonoro de toda Colombia. Sorprendente. La mediadora CAROLINA CORREA, muestra todos los formatos que recuperan o habilitan para que estén a disposición de investigadores o del público en general:
“Miren ustedes el tamaño de la cinta, como se han transformado los formatos hacia la portabilidad. Esta es una cinta de grabación que puedo tocar, luego también hacía más vulnerable el soporte. Esto desembocó con el tiempo en formatos más familiares para nosotros, más compactos, como las cintas de carrete cerrado o casetes, porque es la misma cinta, pero puedo tocar el soporte y por tanto la información está un poco más segura, la evolución continuó hacia la portabilidad, como los micro casetes, que no sé si sean muy familiares para ustedes, pero mi casa estaba llena de ellos porque mi mamá, con su grabadora de periodista iba por allí grabando frases, eso estaba por todas partes. En esta primera sección tenemos cintas que nos venden vírgenes, en blanco, para que nosotros podamos grabar en ellas. Pero la música también desde la industria y el comercio nos provee otro tipo de soportes grabados, que están en esta segunda sección, los discos, que no son vírgenes, sino que soportan un contenido, están grabados, en soportes más duros y de todos los tipos, esto nos habla de lo que se comercializa, lo que se consume, el valor que se paga por ese consumo y nos habla de los rituales alrededor de la escucha. No es lo mismo tomar un disco y sentarse alrededor del tocadiscos, en donde todos tenemos que oír lo mismo al mismo tiempo, que la manera actual en que escuchamos la música que es absolutamente individualizada, cada quien, con sus audífonos, sus gustos particulares y que si queremos escuchamos la pista uno, sino la dos y la relación de esto con la imagen. En cambio, la relación con un disco significa que todos manipulamos la carátula, hacemos asociaciones visuales con la música que escuchamos y muchas cosas más. Esta colección en cuanto a cintas tiene 8.000 registros, en carreta y otros formatos y en discos 6.000. Sin embargo, por temas de depósito legal en la biblioteca también hay más discos de distinta naturaleza, tamaños y períodos. Por ejemplo, no sé si alguna vez han tenido la oportunidad de ver ejemplares raros, como este disco, cuadrado, de material flexible, color rojo, en el que se grababa la música igual que en un LP y suena igual. Acá lo interesante es que ustedes pueden ver el trabajo del área de conservación para hacer un estuche, cuadrado, acorde al soporte y eso pasa con todos los soportes que guardamos acá. En esta otra área pueden ver los distintos equipos que tenemos para la reproducción de formatos y la digitalización de audiovisuales: cintas de carrete abierto, Betamax, Umatic, VHS, LP´s, con nuestro centro de digitalización. Nosotros recibimos donaciones de compositores y músicos colombianos; cuando llegan estas donaciones, vienen también con las partituras manuscritas, partituras editadas, bibliotecas, discotecas y equipos, en funcionamiento o dañados y conseguimos los repuestos para mantenerlos en funcionamiento y los estamos usando constantemente”.
Y nos muestra un equipo de VHS, un Betamax, un Umatic “que es como el abuelo del Beta. Reproducir un Umatic en un televisor actual es imposible, así es que también tenemos que conservar los televisores en los que se podía reproducir un Umatic, como los equipos y tener los equipos para digitalizarlos, ya que las cintas, con el paso de los años corren el riesgo de destruirse, de reventar si no son reproducidas adecuadamente, por lo tanto necesitan aireación, oxigenarse constantemente, antes de ser reproducidas requieren un tiempo de aclimatación en esta sala antes de reproducirlas y digitalizarlas. Ojalá todo siempre hubiera sido tan fácil como darle “play” a una máquina y escuchar la música, pero la verdad no. Está la sala de grabaciones, pero antes de las grabaciones, la otra forma de grabar música para la posteridad era en papel y no era tan fácil como grabar música”.
Ahora vamos a la otra parte:
“Aquí tenemos una colección de partituras del Siglo XIX que reposaban en el Teatro Colón y acá uno puede encontrar algunos tesoros, como este, que es una firma original de Giacomo Puccini, el compositor de ópera italiano, con su obra más famosa la Boheme. Esto nos da bastante tela para cortar porque finalmente esta colección es de las compañías itinerantes de ópera que pasaron por el Teatro Colón a finales del Siglo XIX y que dejaban allí sus partituras.
A través de las partituras podemos rastrear los recorridos de las compañías, ver quiénes eran los músicos migrantes, quienes visitaban el país, los repertorios que se consumían, entre otras cosas. Vamos al fondo, donde encontramos una breve muestra de los documentos en papel que reposan en nuestros archivos.
Este estado basal de acá de nuestra colección pasa por unos procesos de organización, de catalogación y de conservación, que llevan a que esas partituras terminen en un lugar. Esto es lo que estaba en la estantería blanca que les mostré al comienzo y aquí ya hay todos unos procesos, o una cantidad de procesos, que permiten que los usuarios lleguen a los materiales, que ya están limpios, planchados, restaurados, con normas de control y se ha hecho una previa descripción en un catálogo, donde se rescatan todas las características de la partitura.
Como les decía, las partituras no solo consignan los repertorios, sino también los caminos que esas partituras recorren, quienes las comercializan, quienes las componen, las arreglan, las interpretan y nosotros hacemos descripciones detalladas de cada una de las piezas, incluimos dedicatorias, tipos de impresión, almacenes que comercializan, los sellos de procedencia, pautas publicitarias asociadas al mercado musical y esas fuentes son las que permiten la reconstrucción de la historia musical de nuestro país. Entre las partituras que resguardamos, a modo de tesoros, tenemos el manuscrito original del Himno Nacional de Colombia del año 1887, de puño y letra de ORESTE SÍNDICI (1828-1904), músico ítalo-colombiano.
Entonces ya se imaginan el trabajo que existe para poder conservar una sola de estas piezas, durante tantos años. Los manuscritos originales son el grueso de nuestra colección. El Himno fue oficializado en 1920, pero ya había sido escrito desde hace algunas décadas atrás y se lo usaba de manera informal en el país.
Este es un ejemplo en el que ustedes puede ver como se almacenan los materiales, en carpetas de cartón desacidificado, que evita que los ácidos permeen el papel. Las cajas son de polipropileno.
También se tienen que fabricar los contenedores a medida, porque ese formato de tamaño oficio o carta, en el papel, es algo reciente. Acá tenemos un ejemplo de un score o partitura de JOSÉ ROSO CONTRERAS (1894-1976), que es la obertura de la suite “Tierra Colombiana”; lo que quiero mostrarles con este ejemplar es el trabajo delicado del área de conservación que usa papel de arroz, entrelazado con las fibras del papel original para dar estabilidad al soporte, eso quiere decir que hay rasgaduras que no avanzan gracias a este papel.
Esto es un score, o partitura general para orquesta, es el mapa general de la obra musical que tiene el director en su atril, así él sabe lo que tiene que tocar la flauta, el clarinete, el trombón, la trompeta y él desde su lugar de dirección ordena a los instrumentos y que cada uno vaya en el lugar que es. Si sacamos un extracto, por ejemplo, el de la flauta, toda la primera línea de la partitura, eso se llama la parte de la flauta y se la da al flautista para que toque y así para cada instrumento. Eso representa una dificultad para este tipo de colecciones, sobre todo para los formatos orquestales y de banda, porque implica que las personas que estamos acá, debemos tener un conocimiento para poder juntar los scores con las partes de los instrumentos. En esta colección no solamente resguardamos partituras, sino todo lo concerniente a lo que nos permita construir la historia de la música en Colombia.
También tenemos una colección de hojas de vida, que son colecciones heterogéneas de material, que nos permiten hace reconstrucciones biográficas de la vida de compositores, músicos y agrupaciones. Tenemos un programa de pasantías en el cual tenemos estudiantes trabajando en la organización de esos archivos y hay una dificultad en ese tipo de documentos. Por ejemplo, esta es una miscelánea que hace parte de una hoja de vida de un violinista que se llama Leopoldo Carreño, de los años 20 y es un soporte que contiene prensa, fotografías, programas de mano, cartas, dedicatorias. Catalogar un soporte de esta magnitud implica un gran trabajo para que los usuarios puedan llegar a la pieza que desean. Son diferentes materiales que se conservan de diferente manera. Además, tenemos una colección de fotografías. Aquí tenemos una muestra de las “jazz band” que tocaron en Bogotá a mediados de los años 40 y programas de mano de la Orquesta Filarmónica de Colombia.
Todas estas fuentes primarias se decantan en las investigaciones de musicólogos, investigadores musicales, que se encargan de construir la historia musical del país y por depósito legal esos libros también llegan acá. Los investigadores pueden encontrar la fuente completa, la colección de fuentes primarias, colección de fuentes secundarias para hacer sus investigaciones. También recibimos transcripciones o partituras editadas de estos manuscritos que están acá, que son las versiones listas para interpretar, que al igual que los libros, leer los manuscritos no es fácil. Por último, tenemos una revista, “A contratiempo”, digital, del Centro de Documentación Digital de la Biblioteca Nacional. Con distintas fuentes y documentos asociados a la música”.
A vuelo de pájaro, pasamos por el Depósito de Microfilm y luego la sala de referencias y de lectura. La Biblioteca Nacional de Colombia tiene 3´000.000 de bienes bibliográficos, que, por temas de depósito legal, aumentan día a día.
Con un poco de molestosa insistencia, solicitan conocer el depósito de libros, pero la respuesta es que no se puede. Otro punto de visita fue la exposición “Estilos de encuadernación artísticas históricas”. Finalmente enseñan algunos ejemplares de los documentos que se custodian, como El Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno de Colombia, firmado en Bogotá el 24 de noviembre de 2016, por Juan Manuel Saltos, Presidente de la República, Timoleón Jiménez, Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, Humberto de la Calle, Jefe de la Delegación del Gobierno, Iván Márquez, Jefe de la Delegación de las FARC-EP y los garantes de Cuba y Noruega; el libro “Oratorio de religiosos y ejercicio de virtuosos” restaurado, de la autoría de FRAY ANTONIO DE GUEVARA, impreso en Valladolid, España, en 1545, en la Industria de Juan Villaquirán, impresor de libros. Y un libro de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, impreso en japonés con una dedicatoria de GGM imitando la escritura japonesa: “Gabriel al derecho y al revés, para Daniel”. Por falta de tiempo no se pueden conocer otros espacios del edificio monumental. Por ejemplo, el depósito de la hemeroteca que custodia 1 millón de ejemplares de periódicos y revistas.
En uno de los pasillos de la BNC se exhibe un hermoso jarrón gigante, color verde esmeralda brillante, con diseños de un parral y uvas, porcelana que fue un regalo del Gobierno y pueblo de Corea del Sur al pueblo de Colombia con motivo del Bicentenario de la Independencia, que se alcanzó el 7 de agosto de 1819, con el triunfo sobre España en la Batalla de Boyacá.
6.- Mapeo de la ruralidad.
A las 15:00 entramos a la última jornada del día, el Mapeo de la Ruralidad, un esfuerzo grupal y colectivo por reflexionar y hace un diagnóstico sobre los sectores rurales de los países presentes en la Pasantía a través de sus delegados.
El objetivo final es obtener un mapeo de la ruralidad. Dialogando y dialogando, se va retratando en un papelógrafo este mapeo. Conduce la actividad NATALIA QUINTERO. Es una sesión plenaria con 20 participantes y algunas preguntas generadoras, como por ejemplo ¿cuál es el poder simbólico de lo rural?.
Natalia explica que la biblioteca es una “semiósfera” o mundo de los signos, que está llena de representaciones, ideas, imaginarios. Porque la biblioteca produce imaginarios y representaciones, a partir de los cuales miramos nuestras ruralidades en Iberoamérica. Invita a un primer ejercicio a partir de estas preguntas:
- ¿Vive o ha vivido en zonas rurales?
- Si la respuesta es sí, ¿qué significado tiene para usted?
- ¿Tiene ancestros campesinos?
- ¿Cómo los describe?
- ¿Con qué palabra o palabras da cuenta de las ruralidades o el mundo campesino, da cuenta de las vidas de las personas?
Y nos pide que realicemos un dibujo sobre la ruralidad en nuestros países. Este es mi dibujo:
A la primera pegunta respondo: sí:
A la segunda pregunta: no, o no sé. Mi abuelo talvez. La Villa Yolita fue el primer parque temático de Cuenca. Sembraba y cosechaba para la subsistencia.
Con que palabras doy cuenta de la ruralidad y sus personas: momentos entrañables, recuerdos siempre positivos. Una excelente relación con la gente del campo. Vida.
Las vidas campesinas y la ruralidad son una reserva moral para la sociedad. Para el agenciamiento de lo rural se propone:
- valorar las vidas campesinas y los espacios rurales como productores de saberes y conocimientos,
- construcción de memorias con una perspectiva étnica, de género o intergeneracional que reconoce la diversidad de actores habitantes de sus territorios rurales (comunidades campesinas, afro indígenas entre otras),
- reconocer prácticas sociales campesinas como patrimonios vivos,
- configurar redes de medios informativos y comunicacionales para dar a conocer, la cultura, el contexto y las vidas campesinas,
- propiciar que la gente campesina sea protagonista y médula de las narraciones, los cuentos, la “oralitura” (hace referencia a aquellos saberes que surgen desde el universo de los pueblos originarios a la orilla del fogón, en la tullpa, en el camino, en la montaña, en la chacra, y que van pasando de generación en generación por miles de años), las enseñanzas y los aprendizajes, de, con y para las ruralidades.
La facilitadora también propone hacer un ejercicio de pensar que pueden ofrecer nuestras bibliotecas a la ruralidad y considero que la mía puede convertirse en un espacio para dialogar y hacer juntos. Que pensemos en la comunidad y para mí es un grupo unido por intereses comunes, que se contrapone al concepto capitalismo, representado por el individuo, el empresario.
Termina esta primera jornada de la Pasantía hacia las 18:00 y nos organizamos en grupos para caminar por la Carrera 7, hasta la Plaza Bolívar, con el ánimo de conocer un poco la ciudad. Pasamos frente al Teatro Municipal “Jorge Eliécer Gaitán”. En la marquesina un letrero anuncia “Premios Guardia de Honor. 6PM Batallón Guardia Presidencial”, un acto más por los 95 años de vida institucional de la Guardia Presidencial de la República de Colombia. Un grupo de “papagayos” hacen calle de honor sobre una alfombra roja y la calle repleta de militares armados. Simón Bolívar los llamó “papagayos” por los tres colores que usan estos guardias en sus uniformes, amarillo, azul y rojo, para ceremonias especiales.
La Carrera 7 es muy concurrida, sus anuncios luminosos, la presencia masiva de personas, las ventas ambulantes de accesorios para celulares y de todo tipo de chucherías, le inyectan mucho movimiento, un aspecto de feria de pueblo y vida. Nos advierten que no exhibamos nuestros celulares en la vía pública. Otra cosa curiosa es la presencia masiva de ciclistas en la ciclovía, pero sin respeto por norma alguna de tránsito, se lanzan a toda carrera entre ellos y contra los peatones, entonces hay que estar muy atentos para no ser atropellados.
Los habitantes de la calle están por todas partes, una cuentera nos pide plata para tomar el bus, porque según ella se quedó sin dinero, otro bajo los efectos de la droga ruega por plata para comer, otro más nos saluda y nos acompaña unos metros.
Durante el recorrido llaman mi atención la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, una de las primeras ermitas levantadas en Bogotá en el año de 1568, junto al camino a Tunja, del norte o camino de la sal. El actual templo es de influencia bizantina y su fachada e interiores están pintadas con franjas rojas y amarillas. Más abajo la Iglesia Franciscana de la Orden Tercera y a su lado la Iglesia de San Francisco, levantada en el Siglo XVI.
En la estación Museo del Oro del Transmilenio parten repletos de gente estos buses articulados, que constituyen el esqueleto del transporte público en Bogotá. Dentro de 8 años, el metro vendría a integrarse al sistema masivo de transporte de la ciudad, aunque los bogotanos opinan que es demasiado tiempo a esperar por la obra. Están cansados de los trancones o congestión vehicular, la inseguridad y el tiempo que se pierde en ir de un lugar a otro en una ciudad que se ha desbordado a sí misma. Hay que decir que en Bogotá todo es lejos.
Llegamos finalmente en Plaza Bolívar, donde se ubican la Catedral de Bogotá, la Capilla del Sagrario, la Alcaldía Mayor, el Capitolio y el Palacio de Justicia. Un par de cuadras calle abajo está el Palacio de Nariño, pero por la hora ya no alcanzamos a caminar hasta allá. Al centro de la plaza una estatua de Simón Bolívar. En una esquina de Carrera 7 y Calle 11, el Museo de la Independencia. Todos los museos cerrados. Me hubiera gustado visitarlos.
La Capital de Colombia cuenta en su sector central con al menos 11 museos: el Maloka o Museo de las Ciencias, el Museo de la Independencia, el Museo de Botero, el Museo Nacional, el Museo del Vidrio, la Quinta Bolívar. La Casa Museo, Francisco J. Caldas, la Casa Samano, el Museo La Salle. Y para mí, quizá el más importante, el Museo del Oro. Cristian Maturana advierte que para conocer este último al detalle se necesitan por lo menos 3 horas. Las carretillas de ventas ambulantes están por todas partes, algunas con ruedas enormes, como de camión.
Emprendemos el regreso al Hotel, entramos a conocer un almacén de la cadena Éxito. Calle más abajo compramos chips para celulares, para comunicarnos con las familias. De regreso al hotel Tequendama hacia las 20:00, vamos a cenar. Pido una bandeja paisa y una cerveza, 45.000 pesos. Sabrosa comida criolla. La suite en la que estoy alojado en el piso 17 es matrimonial, con sala, comedor, cocina y baño. Cuenta con caja fuerte. Enciendo el televisor y sintoniza noticias de Colombia, de pronto cadena nacional del presidente Petro para anunciar la entrega de tierras a los campesinos colombianos y víctimas del conflicto armado, como acto de justicia frente a la inacción de anteriores gobiernos y en el marco de su “revolución agraria”.
Salgo un momento de la habitación y subo al piso 30, descubro una vista nocturna espectacular de la ciudad. Hago algunas fotos. Finalmente, bajo a dormir.
7.- Día 1, “Ruralidad en plural” es: reflexión desde la bitácora.
¿Consideras que existen diversas ruralidades?. Si es así, cuéntanos cómo las percibes.
Los paisajes rurales, culturales y geográficos, de Ecuador y Colombia, son diversos, similares y también distintos. Hay diferencias en las necesidades y la política frente a la ruralidad. Una similitud por ejemplo es la falta de empleos dignos, como uno de los mecanismos para frenar la migración del campo a la ciudad y que al mismo tiempo permita la reproducción de la vida. También la ausencia de servicios adecuados que provean a la gente de agua potable, luz eléctrica, saneamiento, servicios sociales. En Ecuador el problema de la desnutrición crónica infantil se debe entre otras carencias a la falta de provisión de agua potable segura en las comunidades rurales. Hay tantas carencias en el campo colombiano y también el ecuatoriano y los estados no las pueden disminuir. Otro problema es la tenencia de la tierra, para la producción agrícola. Creo que Bogotá, al ser una ciudad tan grande, lo devora todo, se ha devorado así misma, permitiendo la destrucción de su patrimonio arquitectónico y su paisaje cultural, rechazando la ruralidad y sus formas de organización, que podrían ser la reserva moral de una sociedad.
¿Cuáles son las imágenes y representaciones de la ruralidad en tu país?
En Ecuador la ruralidad es el sitio de la reproducción de la vida, de esas fuerzas dinámicas que sostienen lo urbano. Por ejemplo, la parroquia rural en la que vivo posee abundante ganadería y se elaboran ladrillos para construir las casas de la ciudad. También es el sitio de origen de las fuentes de agua que beben los cuencanos. En la parroquia del al lado, San Joaquín, se cultivan las hortalizas que alimentan a una gran ciudad como Guayaquil. Además, está la presencia eterna de las montañas y sus abismos, sus ríos. La producción agrícola de la sierra colombiana es similar a la de la sierra ecuatoriana, si parece que estoy en mi país. Sin el ánimo de discriminar, hay más presencia del campesino mestizo, en Ecuador es mayoritario el indígena en la ruralidad.
.jpeg)

.jpeg)

.jpeg)


.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)


.jpeg)


.jpeg)

.jpeg)

.jpeg)

Comentarios
Publicar un comentario