Atayala cañari del Guagualzhumi, debe ser recuperada.
Foto tomada del lado sur de la “Chapanahuasi” o atalaya cañari, año 1978, ubicada en el legendario Guagualzhumi, parroquia Paccha, provincia del Azuay. Su altura varía de 1,60 m a 2,40 m. (Foto del autor).
Por J. Heriberto Rojas C.
Un texto profético hace 47 años, los vestigios nunca fueron
recuperados, El Plateado al pie del Guagualzhumi y patrimonio paleontológico de
la nación fue destrozado por el avance de la urbanización y la cima del cerro antes de libre
acceso, ahora está privatizada, con antenas de comunicaciones que afean su vista. La autoridades miraron hacia otro lado.
CUENCA, Ecuador (26/11/78).- La “Chapanahuasi”, vocablo quichua que significa “Casa para observar o espiar”, del cerro Guagualzhumi, la descubrí durante una ascensión al cerro desde su sector sur, el día 26 de noviembre de 1978. Entonces era Presidente del Club de Casa, Pesca y Andinismo “Curitambo”.
Antes de llegar a la cima del Guagualzhumi y mientras mis compañeros de caminata se me adelantaban, antes de coronar la cima a unos 3.084 msnm, unos 14 metros más alta que el mítico Cojitambo, a unos 60 m antes de la cumbre, observé varios pedazos de cerámica cañari en una de las estribaciones y oculta entre malezas y arbustos se hallaba una construcción de piedras sin labrar, que aparentemente tenían algunas centurias de antigüedad.
Luego de desbrozar totalmente arbustos y chaparral, apareció una construcción, una habitación de cal y canto, con dos puertas en dirección norte y sur y una ventana que mira hacia la parte oriental. Así como 4 hornacinas o nichos incrustados en sus paredes, con las siguientes dimensiones: 0,40 x 0,33, 0,33 x 0,22, 0,36 x 0,31 y 0,38 x 0,40 cm, con una profundidad de 0,32 cm. La puerta norte mide 0,90 cm y la que está con dirección sur 1,20 m. Y la ventana que mira al oriente tiene 0,64 cm x 0,45 cm.
La construcción es de piedra sin labrar en su totalidad, cuyas dimensiones exteriores son 7,70 m de largo, por 3,40 m de ancho. Su altura varía entre 1,60 m y 2,30 m. El espesor de las paredes es de 0,70 cm.
Es evidente entonces, según nuestro conocimiento, que se trata de una “Chapanahuasi”, en razón de su ubicación, su posición geográfica y más detalles de carácter arqueológico. Es decir, es una atalaya o puesto de observación, habida cuenta que la Gran Confederación de los Kañaris, en diversos lugares de su territorio, mantenían las chapacunas, para que estas atisbaran el desplazamientos de los ejércitos enemigos y vigilaran la paz y la tranquilidad de la región.
Varios diarios del país, entre ellos El Universo, El Tiempo y El Mercurio, dieron a conocer este importante descubrimiento a todo El Ecuador, generando estudios para tratar de establecer su antigüedad. Se reunieron en la estribación occidental del cerro Guagualzhumi, donde se ubica el Chapanahuasi, Jacinto Cordero Espinosa presidente de la Comisión del Castillo de Ingapirca, Carlos y Gastón Ramírez del Instituto Azuayo del Folklore, Gustavo Reinoso Hermida y especialmente invitado, el arqueólogo español Antonio Fresco, que residía en aquel año en la parroquia Ingapirca. Luego de examinar prolijamente la estructura, aseveró que era una auténtica construcción cañari, con una antigüedad estimada en unos 500 años, más o menos, es decir está en pie desde antes de la conquista incásica.
El toponímico Guagualzhumi consta en el segundo tomo del Diccionario Etimológico y Comparado del Quichua del Ecuador, de Manuel Moreno Mora, que expresa lo siguiente:
“Wawalzhuma. Cerro de Paccha, Azuay. Palabra de origen maya que significa cumbre o monte de varones gemelos”.
Este monte tiene dos prominencias, que son la causa de este nombre. Este mismo escritor cuencano, trae al respecto la palaba Wawalla Uma, que quiere decir “cabezas gemelas”.
Por otra parte, cabe señalar que el cerro Guagualzhumi, como se lo conocer hoy en día fue adorado por los cañaris, al igual que los cerros siguientes: Cojitambo, Abuga, Buerán, Molobog, Zhalao, Iñaguarte, Cungapiti, Altarurcu, Azuay, Quimsacruz, Llaver, Fasayñàn, Zhin, etc. Según el Doctor Manuel Villavicencio Montúfar, autor de la obra “Geografía de la República del Ecuador”, editada en Nueva York en 1858, el cerro Guagualzhumi es un volcán apagado, formando seguramente en el Período Terciario o Mezozoico; pues, en la Era Terciaria, tienen lugar importantes movimientos orogénicos, consecuencia de los cuales quedan establecidos los rasgos principales del relieve actual.
En razón de su comprobada antigüedad y cumpliendo órdenes del Marqués de Cañete, Don Andrés Hurtado de Mendoza, un lunes santo de 12 de Abril de 1557, Don Gil Ramírez Dávalos, con la presencia de los principales caciques cañaris de la región como Juan Duma, oriundo de Sígsig; Checa Cápac, nativo de Checa y no Chica que es palabra castellana deformada por algunos cronistas e historiadores; Puezar Cápac de Peleusí (hoy ciudad de Azogues) y Cañar Cápac (hoy la ciudad de Cañar), funda la ciudad de Cuenca en el Valle del Tomebamba, teniendo como uno de sus cerros tutelares y el más destacable e imponente, el Guagualzhumi, que posee vestigios cañaris y además es importante atalaya.
Por lo expuesto en líneas precedentes, me permito llamar la atención del Presidente de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay; del señor Director de Patrimonio Cultural del Austro, del Gerente del Banco Central del Ecuador, Sucursal Cuenca, institución que ha demostrado su vivo interés por los valores culturales del País, para que en acción mancomunada, tomen cartas en el asunto y procedan a realizar los trabajos que es menester que, dicho sea de paso, convertirían al lugar en un atractivo turístico nacional e internacional, toda vez que el legendario cerro de Guagualzhumi es el mirador azuayo, desde donde se puede atisbar un área de 30 km a la redonda, hacia todos los puntos cardinales.
La “Chapanahuasi”, una construcción cañari de 500 a 600 años de antigüedad, que aún se conserva en la parte occidental del cerro. (Foto del autor).
Gráfica del interior de la construcción aborigen, con la ventana en dirección oriental. (Foto del autor).



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