El “Carnaval del Río” en el cantón Gualaceo

Por Hernán Rodríguez. Colaboración Subsecretaría de Cultura Región Sur.

GUALACEO, Ecuador (03/02/08).- El Pueblo hace las costumbres; estas son parte esencial de la cultura y solo la cultura nacida del pueblo mismo hace la identidad de sus habitantes. ¡Atatay!, ¡atatay!, ¡achachay!, que rico, todo es posible en tiempos del Carnaval. Si el cuerpo me consume, el agua a mí me cambia, me vuelve otra persona.

El San Francisco, El Paute, las playas del Santa Bárbara y de Shingate, son parte del patrimonio nacional que constituyen los cantones Paute, Gualaceo, Chordeleg y Sígsig. En ellos se conjugan naturaleza y cultura, valores excepcionales que forman una identidad mestiza rica y multifacética, siendo el principal recurso el agua.

El 7 de noviembre de 2003, la UNESCO proclamó las primeras 28 obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. Una nueva categoría se añadió a las de patrimonio cultural y natural: el patrimonio oral e intangible. Fiestas como el Carnaval son ese patrimonio intangible.

Este se define como las formas diversas, complejas y amplias de manifestaciones vivas y en constante evolución, tales como tradiciones y expresiones orales, las artes de espectáculo, la música tradicional, las fiestas, los ritos y las prácticas sociales, los conocimientos y los saberes vinculados con la naturaleza, los espacios culturales, los lugares donde se concentran actividades culturales populares y tradicionales.

Se distinguen tres formas de expresión cultural: la popular, la tradicional y los espacios culturales. El patrimonio oral e intangible es de naturaleza frágil y perecedera, desempeña un papel esencial en la identidad de los pueblos en el mundo.

Según Mircea Eliade, en su “Tratado de Historia de Las Religiones”, “incorporando en sí todas las virtualidades, el agua se convierte en símbolo de vida (el “agua viva”, rica en gérmenes, fecunda la tierra, los animales, la mujer). Receptáculo de toda virtualidad, fluido por excelencia, soporte del devenir universal, el agua es comparada o directamente asimilada con la luna”.

Concluye Merciade, “por eso, desde la prehistoria, el conjunto agua-luna-mujer era percibido como el circuito antropo-cósmico de la fecundidad”. Allí está presente la imagen de la mujer indígena, bailando con una planta de maíz por la avenida principal de Gualaceo. Es el palimpsesto, que aparece sobre todo en época del Carnaval.

Carnaval del Río

El “Carnaval del Río” en el cantón Gualaceo es sin duda una expresión popular y en ella se ven desfilar por la misma avenida, la Jaime Roldós, una vaca loca, comparsas de negros, indígenas, mestizos ataviados con ponchos, trajes cariocas o jeans, al ritmo de sanjuanitos, cumbias, salsa, merengue, la bomba o lambada. Igual están representados los saraguros o los jíbaros. El vendedor de algodones de dulce, de globos infantiles o la presencia de Barney el dinosaurio morado, son el marco de una fiesta que termina bañada en espuma de carnaval, agua y el licor compartido entre amigos a orillas del río Santa Bárbara. Es el mundo al revés de carnes tolendas.

La celebración del carnaval comienza con la designación de la comadre (en el 2008, Rosa Matute) y el compadre (Jaime Rubio), símiles del mushuay (la señora pobreza), compañera inseparable del Taita Carnaval. Ellos ofrendan la Guagua de Pan. El carnaval mestizo coincide con las celebraciones indígenas, de origen cañari del Pawkar Raymi o Ruku Samay, vinculadas con el equinoccio.

Elección de la reina

Es la fiesta del deshierbe, anterior a la siembra, la presencia de la trilogía agua-luna-mujer. Jorge Enrique Adoum, en su libro “Ecuador señas particulares”, recuerda que en nuestro país “la fiesta rara vez es percibida como una actividad lúdica, rito pagano y voluntario, sin sujeción a un ordenamiento institucional: el mejor ejemplo de ello me parece el carnaval, pese a su remoto origen religioso relacionado con la purificación”.

La reina del carnaval representa a la mujer gualaceña, símbolo de la belleza que comparte estas fiestas. La elección es parte de los esfuerzos por “culturizar el carnaval”, como si tal cosa fuera posible en una expresión auténticamente popular, que en sí misma es cultura. Es el intento por homogenizar, por globalizar, usos y costumbres que se repiten para el turista en Río de Janeiro o en Ambato.

Al torneo galante acuden los ciudadanos para mostrar sus mejores trajes y apoyar a las candidatas desde las bulliciosas barras. Gritos, batucadas, pitos, tambores, sirven para apoyar a la favorita.

La sede fue el Colegio Santo Domingo de Guzmán. El jurado escogió como “Señorita del Carnaval del Río-Gualaceo 2008” a Alexandra Ulloa Cabrera. Se sucedieron en el escenario, en auténtico carnaval, heterogéneo en su expresión, pinceladas del folklore de México, música pop, danza moderna, papel picadillo y serpentinas.  La elección es reciente, una sobreposición cultural, un recurso utilizado para no perder la categoría de atractivo turístico que tiene el cantón, puesto que el “Festival del Durazno” dejó de existir.

También está presente en el imaginario que carnaval es diversión en familia, como lo aseveró la reina electa, Alexandra Ulloa (“con nuestros seres queridos”), contraponiéndose esta visión a lo que Jorge Adoum hace constar, “se trata, aquí, de un placer equívoco, cauce de la agresividad cometida con premeditación y alevosía, contra el desprevenido: arrojar agua o harina y hasta huevos al que pasa por una puerta o bajo una ventana”.

El desfile

La algarabía se desató en la Avenida Jaime Roldós desde las 11:00 del domingo 3 de febrero de 2008, con la participación 45 delegaciones, entre carros alegóricos y comparsas de los barrios, colegios, juntas parroquiales, comunidades campesinas, gremios, colegios, escuelas, instituciones financieras, medios de comunicación e instituciones de la ciudad de Gualaceo.

“Antes la celebración del carnaval era una idea de la juventud y de un grupo de buena gente, que quería dar oportunidad a la celebración. Pero hoy el Concejo y el Comité de Festejos se han hecho cargo para darle un cambio”, puntualiza el alcalde, César León, que sin embargo hace evidente el malestar que significa para los lugareños la presencia de turistas; “no son muchos años que la gente llega a las playas del Santa Bárbara, del San Francisco y a los gualaceños ya no se les da esa oportunidad de que vayan al río de ellos, a nuestro río. Estamos predispuestos que llegue la gente, si es que disfrutan. Bienvenidos sean a Gualaceo, a probar la gastronomía, el rosero (bebida típica), los dulces, el hornado, el morocho, las tortillas, la gastronomía es excelente. De esto se vale la gente. Entonces bienvenidos a Gualaceo”.

Las casas de la Avenida Roldós estaban adornadas para la ocasión. Fabián Monge manifestó que su negocio lo mantendrá abierto todo el día, aprovechando para vender mientras observa el desfile. Para él, carnaval es una costumbre, una reunión familiar, entre amigos y con la comunidad.

Los turistas nacionales y extranjeros, el público de Gualaceo, los vendedores de algodón de dulce, de globos, de espuma de carnaval, fueron llenando poco a poco las aceras de la avenida principal. Otro comerciante destacó la importante presencia de turistas, lo que permite a su vez la reactivación del comercio.

Dos franceses, que por casualidad habían llegado a Gualaceo, se hallaban confundidos. Al principio no sabían de qué se trataba, pero después manifestaron su felicidad y hasta hacían planes para regresar al Ecuador.

“La organización nos tomo cerca de ocho días, con recursos propios”, expresó Jorge López de la comparsa “Mi Sombrero”. Daniela López, Señorita Turismo sugiere que “debemos ser conscientes y medirnos en el consumo de agua. Estos últimos años ha predominado mucho la alegría, el folclor y el rescate de las tradiciones. Con respecto a preservar las orillas del río, tanto propios como extraños deberíamos concientizarnos, ya que es nuestro principal recurso natural”.

La Asociación de Artesanos 27 de Agosto no ha faltado nunca al desfile y cada vez se organiza mejor, “el año pasado, un reportero de Ecuavisa Internacional cubrió el evento, que fue transmitido por el Canal 41 de Univisión en Nueva York. El periodista es nativo del cantón, hijo de Julio Reinoso representante de los artesanos”. Por su parte, el Fondo de Desarrollo Infantil “Proyecto Hobbie”, puso su cuota con la “Pollera Colorada”.

Lo urbano y lo rural unidos, el mundo al revés, la trasgresión de las normas. Todo eso está presente en Gualaceo. La diversidad y la multiculturalidad. Y como plato fuerte, el juego con el agua en las playas de fina arena de los ríos Santa Bárbara y San Francisco. El agua y su eterna presencia. El poeta ecuatoriano Jorge Adoum hace el retrato preciso de lo que sucede, este combate amistoso, junto al río “recobra su carácter lúdico que llevan al paroxismo sensual, el agua, el alcohol, el frotamiento de cuerpos húmedos y puestos de relieve por las ropas adheridas a las formas: surge allí la caricia, al comienzo como un simple y torpe manoseo para el cumplimiento del ritual del juego, casi como al azar, y que puede conducir, a veces, al nocturno acoplamiento”. ¿Quién puede decirlo mejor?.

 

 

 

 

 

 

 

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