Anna Fuerstenberg: escritura y reescritura de guión, diversas estructuras narrativas
Por Anna Fuerstenberg [1]
Anna Fuerstenberg: nació en un campo de refugiados en las afueras de Stuttgart, Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial. Fue a Canadá muy niña y ganó una beca para la Escuela de Teatro Montreal Repertory que cambió su vida. Se convirtió en la primera mujer de habla inglesa en Canadá que recibió formación en dirección; con el tiempo se convirtió en directora de teatro, trabajando en Canadá, Estados Unidos, Nicaragua y el Oriente Medio. Una de las fundadoras del Gremio de Escritores para Teatro de Canadá y de The Theatre Plant y Teatro Sin Fronteras. Sus obras son producidas en muchos idiomas y sus películas han sido producidas en Canadá. Ella está trabajando en un film “Noir” para Philm Films en Montreal y en una adaptación para el cine de Blind Dates, obra teatral para jóvenes, que trata del miedo al futuro. Enseña escritura de guión y edición de la historia, así como actuación en Canadá y Estados Unidos.
Transcripción por Hernán Rodríguez Girón
CUENCA, Ecuador (22/03/11).- La primera cosa es que
siempre en la vida hay cuentos. Los cuentos nos importan más que nada porque,
aunque Platón dijo que “el arte solo es una sombra que juega en la muralla de
la cueva, no es la realidad y no tenemos que darle mucha importancia” -el arte
es eso, muy poco importante-, proviene de Grecia que tuvo tanto de arte.
Cuando tenemos un cuento, no importa si es un libro, un cuento corto, un cortometraje, una obra de teatro, una obra de animación, el cuento cuenta y es la base de todo. ¿Y cómo se hace?. Bueno, yo tengo en mi país un cuento pequeño. Había un amigo mío que viene de Skurderse, que viene de Turquía, porque en mi ciudad se habla 46 idiomas en la calle. Él es uno de mis amigos, él es cineasta y fotógrafo; y el salió en el invierno horrible que tenemos en el Canadá, boreal, en la parte francesa, salió a la calle a tomar fotos con una cámara vieja, pero muy interesante, hizo fotografías de las luces de Navidad. Hay una palabra para eso en inglés, que se llama “kicht”, porque nadie quiere a las luces de Navidad, las luces de Navidad no importan, porque son colores “kicht”, no son arte ni artesanía. Pero por hacerlo así, una colección de estas fotografías, de estas luces, me pidió hacerle una narración y cuando he visto sus fotografías me tocó algo en el corazón, porque este hombre que viene de un país islámico estuvo encantado con las luces y los colores en las noches más largas, frías y oscuras de mi país.
Entonces, en la noche larga, fría y oscura de Canadá,
unas luces cualesquiera atraen la atención y ese fue su cuento, me entienden,
esa fue la narración de su exhibición de luces de Navidad.
Ahora para mí hay una cosa. Hace muchos años, en la Universidad de Colorado, he encontrado un libro de Kennet Berg, que era todo: filósofo, sociólogo, psicológo, era todo, un hombre autodidacta que nunca se fue a la universidad y eso es muy importante. El escribió un libro que se llama “La filosofía de la columna literaria”. ¿Porque es importante?, porque en este libro hay un capítulo sobre proverbios. Dice que cada sociedad, antigua o moderna, tiene sus proverbios. Hay proverbios para todo: admonición, educación, etc. A mí me gusta mucho un proverbio de Jamaica que dice:
“Cuanto más alto sube el monito, más fácil es ver su
culito”.
En mi país dicen:
“Si hay un Sol rojo al fin del día, los marineros se
alegran. Si hay un Sol rojo en la madrugada, los marineros saben que van a
haber problemas”.
No sé qué significa, pero todos sabemos eso. Ustedes tienen un montón de proverbios, que son de acá, de Ecuador. Sobre la siembra... Otro que me gusta mucho proviene de los Estados Unidos:
“Si te casas muy rápido, tienes toda la vida para
arrepentirte”.
Estos proverbios son parte de cada cultura y son educativos. En una cultura agrícola son la única manera de transmitir información de una generación a la siguiente. Y lo que dijo Kenneth Berg, que era tan inteligente e increíble, era que la literatura en una sociedad post-tecnocrática sirve como los proverbios. Lo que me doy cuenta es que:
“Las películas son la literatura de esta época y
nosotros, los guionistas, estamos encargados de hacer nuevos proverbios que
sirvan a nuestras sociedades”.
Así sean distopias o utopías de ciencia ficción, sea romántico o vaquero, cualquier cosa, no se qué. Esto me inspiró a empezar a escribir y estuve como escritora anónima de unos escritores muy famosos, en Boulder, Colorado, que es muy bonito, que tiene un festival de Shakespeare. Allá a la gente le gusta la verdad. Entonces el director de la universidad me dio la tarea de escribir un artículo sobre el futuro de la antropología americana y yo dije que la antropología no tiene futuro. Me imprimieron el artículo.
Había un hombre que hacía la crítica de todos los libros
y cuentos, un directivo del New York Times, que se llama Bidgett Sando. El me
dio muchos trabajos de estos. Hasta que medio la misión de escribir una
entrevista a Ross Odonell en California. Y mientras estaba allá, me dio el
teléfono de un productor de Universal Estudios. Es uno de los viejos y grandes
estudios. Yo no tuve miedo de nada, porque no perdía nada con irme a
entrevistar con este productor, pero al llegar allá hay tanta seguridad. Y me
preguntaban, ¡¡¡Quién eres!!!, o yo Anna, ¡¡¡Ha, Anna Furstenbeg!!!, ¡¡¡tenemos
tu nombre!!!, espera el carrito, ¿el carrito?, yauu. Y fuimos a la oficina de
este señor, uno de los grandes productores de esta época. Y había un escritorio
enorme. Primero cuando el me llamó, me preguntó que, si era actriz, yo le dije
que no, soy escritora. Entonces puedes entrar. ¡Así tratan a los actores!.
Entré y me preguntó ¿cuál es tu película favorita del año pasado?, y había una
película pequeña de Inglaterra que se llamaba “Sunday bloody Sunday”, “Domingo
sagrado Domingo”. Me dijo, escríbeme uno de estos. Yo le respondí que ya estaba
escrito, no se necesita hacerlo otra vez. Pero hay un libro que, si me gustaría
hacerlo película, que se llama “Nigth Wood”, “Madera de Noche”, de una
escritora norteamericana, de Judy Barth, sobre el lado oscuro de la vida en
París, durante la década de los 20 en el siglo pasado. El pidió el contrato, lo
firmamos. Regresé a Boulder, Colorado, pedí prestado algunos guiones de
película porque nunca los había escrito y me di cuenta que había que escribir,
el interior, el exterior, donde está el personaje, porque tiempo. Escribí la
idea del cuento (“idea history”) y ellos me mandaron un cheque enorme. OK.
Escribí el esqueleto y me mandaron otro cheque más grande, miles de dólares. Y
yo empecé a escribir el primer ensayo con diálogo, porque a mí me gusta el
diálogo, porque mi entrenamiento era en diálogo. Hasta que un día me llamó este
productor famoso y me dijo, te tengo malas noticias. Yo pensé, no les gustó.
No, nos encanta tu trabajo, es que la mujer que escribió este libro no está
muerta, está viva en Nueva York y no nos ha dado el derecho de hacer esta
película.
Entonces olvidé el cine, hasta que llegué al Canadá. En este tiempo vivía en Montreal y no había ni teatro inglés. Tampoco había mujeres directoras. Y yo fui la primera mujer de habla inglesa, aunque también hablo francés, aunque no soy francesa, entrenada como directora de teatro. Hice mucha dirección en Boulder, Colorado, en California, en todas partes, entonces cuando llegué a Montreal y me di cuenta que no había trabajo para mí, me dije, bueno que le voy a hacer. Empecé a escribir. Yo hice un pacto conmigo, porque nunca estudié escritura ni en la escuela, ni en mi maestría, ni en mi doctorado, pero yo sabía que podía enseñarme a mí mismo cómo se hace, e hice un pacto, que si en diez años no he producido ni publicado mis cosas, voy a regresar a la universidad para estudiar contabilidad. Ese fue el contrato y tanto miedo tuve de regresar a la universidad por eso, que en tres años produje mis obras de teatro y una de mis primeras películas.
Esa es la cosa. En esta época no había escuela de
guiones, no había nadie para enseñarnos y no había cine canadiense. Muy poco,
en los años 70 fuimos pocos al gobierno apremiándole que, si quieren protegerse
del imperialismo cultural, porque nosotros somos ratoncitos que duermen al lado
del oso americano, el grande que se come a todos, si quieren una cultura
canadiense, hay que protegernos. Ellos hicieron primero el Consejo de Arte de
Canadá, con unos pocos millones de dólares, pero lo más importante es que en
este consejo los jueces que valoran proyectos en cada disciplina, se cambian
cada año y son artistas de tu propia disciplina.
Entonces, el gobierno nunca se mete. Solo da dinero. Y todo es decidido por diferentes artistas cada año. Si un año no hay muchos artistas de Alberta y Culumbia Británica que escriben, yo sé que el próximo año tendremos mucho más gente de Toronto y Montreal, y eso es muy importante, porque te preguntas ¿qué pasó aquí?.
Somos un país rico, hay un montón de oportunidades y
somos privilegiados. Pero, con respecto a los gringos, es muy poco dinero que
el gobierno invierten. Entre 60 y 100 millones de dólares por año, es muy poco.
Y somos 37 millones de personas y hay mucha producción de cine. El problema que
tenemos nosotros, como ustedes, es que, aunque hay una industria de películas
canadienses y nos ganamos los mejores premios del mundo en Cannes, en Berlín,
en Hollywood, la distribución de nuestras propias películas no está en nuestras
manos. El 95 % de todos nuestros cines está en las manos de las grandes
empresas gringas. Entonces, si yo haga una película en inglés en Québec, por
ejemplo, es mejor venderlo en Inglaterra, en Francia, en Marruecos, en África,
pero en Canadá muy poco chance y también en los Estados Unidos.
¿Tienen algunas preguntas?. Yo estoy bla, bla, bla y me aburre mi propia voz.
¿Los canales de distribución no son muy fuertes en el
Canadá?, ¿debido a qué?
No. Tenemos mejor distribución en América Latina, Europa, África, Asia, India en inglés, en Malasia, que lo que tenemos en Estados Unidos y Canadá.
¿No es eso curioso?
No, porque Estados Unidos y Canadá están en las manos de los gringos. Por ejemplo, si tengo una película buenísima, ellos me dan una semana de exhibición en un pequeño teatro de 80 sillas. Pero, una película horrible, que viene de los Estados Unidos y no tiene nada que hacer con nada, le ponen en un cine más grande y se queda cuatro, cinco, seis semanas y con muchos afiches. La muerte, sangre, vehículos, no sé qué... Entonces estamos forzados a esta dependencia.
¿El marketing tiene que ver en esto?
Sí, pero nosotros aunque tenemos nuestra cualquier cosa, no tenemos el dinero que tienen los gringos. Siempre lo que pasa es que estamos en todos los festivales, tenemos dos grandes en Canadá, lo de Toronto ahora es manejado por los gringos desgraciadamente. Yo fui la traductora, cuando hubo un festival de cine latinoamericano, en el 86, de Eliseo Subiela de Argentina de “Hombre mirando al Sudeste”. En esta época era un festival mundial, ahora no es mundial, es gringo con un poco de otras cosas.
En Montreal, en mí ciudad, hay un festival mundial.
Hay tres festivales, el festival internacional, pones tu película y tienes la
oportunidad de pasarla allá y desde ahí asistir a otros festivales y comenzar
la onda. Desde allá se puede. Hay otro festival, de nuevas películas
canadienses y hay un festival de películas hechas por mujeres, y hay un
festival GLTB. Hay en Montreal, hay en todo el mundo, el más grande está en
Brasil. Pero allí las películas son buenísimas. Tenemos todos estos festivales.
Pero la cosa en Montreal es que, si no te dan espacio en los cines gringos, los
pequeños festivales sí. Por ejemplo, cuando yo trabajé en una película que se
llama “Docudrama”, con entrevistas sobre la primera espía canadiense durante la
Guerra Fría, Gunnerman Singer, no estuvo en ningún teatro, pero la universidad
me puso como 1.000 personas, en el cine. En la universidad de Montreal. Tenemos
como 4 universidades en el Canadá, con auditorios grandes, entonces eso fue muy
interesante. A mí me gustó mucho, no estar en un cine, con “pop corn” y no sé
qué...
¿De dónde vienen los cuentos?. ¿De dónde vienen los bebés?. Hay tres consideraciones:
1.- Los personajes. Cada uno de nosotros conoce a unos
personajes interesantes. Aquí mismo, encontramos gente en la calle. Yo mismo en
la Calle Larga he encontrado a un artista que pinta colibríes y sabe mucho de
los shamanes y se puso a hablarme por 5 horas. Yo, contenta, tomé mi libreta,
nunca ando sin ella, nunca. ¿Personajes como quién?. Como Annie Hall, Melvin
Pearce, Test Durduvrel, Enma, Pip, Malcom X, Little Doly, Nixon... siempre hay
personajes interesantes. Hay que hacer las investigaciones. Lo más importante es
que hay un cuento y los personajes, no importa quién, se cambian, hay un árbol
de personajes, que empiezan acá, se montan, tienen dificultades, se cambian y
ya. Al final han aprendido algo. También hemos hablado de los proverbios. Yo
tuve una escuela de teatro y había una regla:
“Si vienes 5 minutos tarde, no entras en esta sala. Si llegas 5 minutos tarde 3 veces,no entras en la escuela”.
Es una disciplina muy rígida, porque en Canadá así se
hace la profesión. Yo sé que acá es diferente. Yo tuve un grupo de teatro
latinoamericano, no sé, no tengan miedo. Pero en la escuela mía, que era una
escuela de disciplina, con niños desde los 7 años hasta los 17 años, yo tuve
que cumplir estas reglas, que son las reglas del Gremio de Actores, de mí
gremio.
Un día vino una muchacha dos minutos tarde, llorando, no puedes imaginarte, yo tuve un día de infierno, de “Annie Hall”. Entonces, no me tuvo que explicar más. “Annie Hall” fue una película de Woody Allenm, un personaje muy fuerte. Cuando esta muchacha me dijo que tuvo un día de “Annie Hall” no me tuvo que explicar más, porque yo entendía todo, OK entra.. Entonces “Annie Hall” es como uno de los proverbios que tenemos en la época post tecnocrática, que sirve para explicar muchas cosas, no se necesita explicar todo, la película lo explica, es parte de nuestro lenguaje, ¿lo entienden?.
Los personajes son muy importantes. Y más que nada yo
hago el “back story”. Hay muchos personajes en mis obras, como cuando escribí
“Tom Ward”, el héroe es un hombre de 28 años. Yo soy una mujer de 63, entonces
¿cómo se hace esto?, ¿cómo puedo entender quién es?. Hice dos cosas, muchas
entrevistas, con muchos hombres de clase obrera que eran parecidos al personaje
que hice y empecé a escribir monólogos para él, en situaciones muy, muy fuertes.
Con peligro. Con miedo. Con humillación. Entonces poco a poco como que empecé a
escuchar la voz de este muchacho y entonces pude reconstruir su propia voz.
Hasta ahora todo el que lee este guión, pregunta ¿cómo supiste esto?. Hice mis
investigaciones. El peligro es que cuando empezamos las investigaciones no
queremos parar, es tan fascinante hacer estas investigaciones con estos
muchachos guapos de 28 años, es muy interesante. Pero hay un día en que tienes
que decir, está listo. El era un muchacho inocente, Tom Ward, pero también tuve
una “femme fatale”, una mujer fatal y como yo nunca había escrito sobre una
mujer fatal, tuve que irme donde están ellas. Y todo eso fue una película sobre
los perfumes. Con mi mujer fatal, hice dos cosas muy interesantes. Tenía una
cadena de perfumerías, de tiendas muy elegantes. Dos, era de París. Y tomaba
las mismas clases de inglés que el inocente de Tom Ward. Cuando le dijeron que
había que hacer un diario y el viernes entregarlo a la profesora, para que lo
comente y el lunes se lo devuelve el lunes. Entonces, yo dije, solo por el fin
de semana la profesora hacía eso. Pero, porque yo daba clases de eso, entonces
conocía esta metodología. Esta mujer viene de Francia, de la escuela de Bellas
Artes y nunca tuve que escribir en francés mi diario, nunca supe porqué esto.
La primera vez hice una tarea de cosas que hacer en el día. La profesora dijo
no, esto no sirve. Hay que leer otros diarios de escritores famosos y de ellos
vas a aprender como se hace. Jean Genet, era un escritor de teatro muy sensual,
sus cuentos tienen mucho sexo. Anais Nin, escribió “La delta de Venus”, pero lo
hizo porque un hombre le pagaba por cada página 20 francos, eran todos cuentos
eróticos que eran escritos por un hombre de una mujer, pero desde el punto de
vista de un hombre. El tercer libro es de una escritora francesa, Emili Nolet,
que no recuerdo muy bien. Compraba diarios de escritores famosos y pensó, ¿hay
que escribir cuentos eróticos para hacer un diario? Y empezó a escribirlos. La
profesora tomó estos cuentos y se fue a su agente literario y le dijo estos son
buenos. ¿Podemos hacer un libro?. Sí, dijo él. Podemos. Esa es parte de mi
narrativa, porque la profesora que tiene este bloqueo, es la mala de la
película. Porque ella no tiene derecho de tomar los diarios de sus alumnos y
editar algo. Eso es prohibido. Eso es anti ético. Para estas investigaciones,
hablé mucho con franceses de Montreal y con muchos dueños de perfumerías. Hubo
un día en que tuve que decirme basta. Esta cosa de hacer personajes, es muy
importante, hay que irnos a lugares donde nunca estuvimos para hacer esta
investigación. Yo me fui a un “lether bar”. Yo allí con mi pelo blanco en un
lether bar (bar de homsexuales), a los que les gusta el cuero. Un bar de cuero.
20 hombres hicieron una fila para hablar conmigo, para hacerme el cuento de
todas sus vidas y yo allí, mira no tengo tanto tiempo, una hora más y me voy.
Naciste en donde...OK, OK,... Cuando te vas a un lugar inusual, que no es tu
lugar, vas a encontrar cosas que te inspiran y que también que te tocan el
corazón, porque nunca sabes lo que vas a encontrar. En mi ciudad, no es tan
raro porque al centro hay un lugar que se llama “El pueblo hay” y allí se
encuentra de todo. Para mí es importante esto, porque es un recurso increíble,
no lo utilizo personalmente, solo para investigación.
2.- Narración. Nunca empieces por el principio. El principio no nos interesa. Eso provoca que Jack Warner de Universal Studios nunca avance hasta las treinta páginas de un guión. Si no le interesa desde la página treinta en adelante, es una película que nunca le va ha interesar hacerla. Porqué nunca se empieza por el principio.
Tengo una obra de teatro que empieza por una mujer de
28 años con un cuchillo en la mano, botando a su esposo: “OK. Fuera de aquí, no
quiero oír palabra alguna, te quiero pero vete al demonio”, con el cuchillo en
la mano. Así se empieza, sabemos que había muchas cosas antes, pero ¿porqué
empezar desde el principio?, es mejor empezar desde el cuchillo. El hombre dice
“Helen please”. Es interesante solo por esto: ¿como lo vamos a resolver?. Ella
tiene un monólogo de dos minutos con este cuchillo, que en teatro es largo.
¿Cómo va a responder el hombre?. Hay que pensarlo, como lo vamos ha hacer
interesante, así se empieza, nunca desde el principio.
En la película que estoy escribiendo para hacer en co-producción, hay un marinero canadiense en un barco, el capitán está completamente borracho. El capitán agarra al marinero para que no se vaya y el le reclama, mira que en Caracas no pudimos comprar un regalo de Navidad porque hiciste mal los papeles y ahora estamos aquí en Guayaquil, me voy. Así se empieza. Sabemos que hay algo, que ha pasado algo, pero el tiene que comprar este regalo de Navidad para su mamá, es el 31 de diciembre. Sala de allá, hay taxi estamos en el mercado de las artesanías y así se empieza. Pero no con mucha explicación, hay el marinero hablando en inglés, subtítulos en español: “¡déjame solo, déjame vivir, tengo que irme, vete, detente, no me toques!”, es una comedia. La narración para mí...muy pocos de mis cuentos empiezan con “habíase una vez...”, no. La guerra está en centroamérica, vienen los soldados, matan a todos, se queda solo una curandera en su ranchito.. ya está. Estamos en la guerra, no estamos al principio, no mucho bla, bla... estamos en América Central en tiempo de guerra, no se necesita saber mucho más de la curandera, eso se sabrá más adelante. Así se empieza. Y por esta escritura me pagan ¡imagínate!. Es muy importante que la narración nunca empiece desde el principio, porque en él teatro Kabuki del Japón cada personaje te dice quién es, de donde, porqué está allí y que va ha hacer, ¡terrible!. Es como las obras de Brecht... “Soy la buena persona de Sechuan, la, la, la, la..” mucho bla, bla, no interesa a nadie, narre la acción... Soy experta en Brecht, hice mi tesis sobre Brecht, el no escribió las últimas obras de teatro que tienen su nombre, fueron escritas por una mujer, por Helen Baiden.
3.- La atmósfera. Hay que películas que casi no tienen
personajes y tienen muy poca narrativa, ¿qué tienen?. ¡La atmósfera!.
¡A-T-M-O-S-F-E-R-A!.
Muchos de nosotros no recordamos ni qué pasó, pero la atmósfera de “Blade Runner” se queda en el cerebro. Es la atmósfera, aunque no recuerde la narración, ni los personajes, ni los actores, nada de eso se queda...
¿Harrison Ford?
No me gusta Harrison Ford, por eso ni lo recuerdo. La atmósfera de “Blade Runner” se queda años después. Años. Los primeros capítulos de “Great Spectations” de Dickens, allá en la neblina, junto al Támesis, la muchacha que camina y el asesino que la atrapa y aunque después no te acuerdes de nada de la novela, esa atmósfera nublada de Londres se te queda para toda la vida. Y hace más de 40 años que he leído eso. No recuerdo los cuentos, ni los personajes, ni las mariposas, pero la atmósfera de “Cien Años de Soledad” no la olvidaré nunca. Hay una atmósfera pesada, rica, fecunda. Atmósfera.
Tenemos personajes, narrativa y atmósfera. De eso
están hechas todas las películas. ¡Ha!, existe una cosa más. Yo tengo mi propia
definición de comedia. Escribo muchas comedias. Necesitaba una definición para
mi mismo, que me guiara. Esta definición no es para todo el mundo, pero es para
mí: la de alguien que quiere tener dignidad en un lugar donde no es posible
mantener su dignidad. Hay que tener un público que tiene algunos símbolos
universales entre ellos para la definición de dignidad.
Vamos a trabajar con la piel del banano. Viene este muchacho con el banano, lo pela, se lo come y bota la piel del banano. Todo el mundo sabe lo que pasa con la piel del banano. Vienen algunos adolescentes, recogen la piel del banano y juegan con ella. La dejan en el piso. Viene una mujer elegante con zapatos de taco y casi pisa la piel de banano, en el último momento la esquiva y se va. Pasa un hombre muy elegante, muy digno y casi, casi, pone el pie en la piel de banano, pero alguien dice ¡hey!, y no la pisa. Eso se llama set up, set up, set up, toma, toma, toma, toma... hasta que llega el padrecito leyendo un libro y ¡el sí, cae!. ¿Porqué esto es comedia?. No es cómico porque no me gusta el padrecito, es cómico porque... yo hice un telegrama, vamos ha hacer algo cómico, tenemos una piel de banano y vamos ha hacer algo cómico con ella y después viene el setup, el niño lo deja, los adolescentes juegan con ella, la mujer sexi casi se cae, pero no se cae; el hombre en traje muy elegante no se cae, hasta que OK, el último, el padrecito... Es más cómico por todo lo que hice antes y cuando yo escribo comedia se empieza acá, otra toma, otra etapa, hasta que alguien se cae. ¿Sí?. ¿Preguntas?.
¿Tiene que ser a la tercera vez?, ¿es esa la regla?.
Bueno, si quieres hacer comedia muy cómica, todo el
mundo tiene que pensar que es la tercera vez y no la haces, ni a la cuarta, a
la quinta vez ¡ya está!. Es más fuerte, ¿me entiendes?.
Todas las sociedades y culturas tienen íconos comunes. Hay otros que vienen de una cultura y son intraducibles. Pero esto de la piel de banano es traducible a cualquier cultura. También yo pienso que la comedia está ligada con la edad, que ha mi edad no todo es cómico, para mí que para los niños, por ejemplo. Y a veces, también es una cuestión de clase. Menos educación, más les gusta la comedia para niños. No es una discriminación de mi parte, es una cuestión sociológica. La comedia de televisión ecuatoriana es pésima, mucho racismo, sexismo, mucha comedia física y que no tiene sentido. Es mucha comedia para niños. Un niño de 5 años talvéz pueda reírse de eso. Pero a mí, cuando me presentan a un hombre negro, que hace un trabajo sin dignidad y todos se ríen de él, en mi cultura no se vende esto nunca.
Pienso que los guionistas de Ecuador tienen que
aprender que son los líderes y tienen que escribir cosas para vender afuera,
tienen que estar más conscientes de que es lo que pasa en el mundo.
Sí, pero ¡el problema es vender afuera!
No, ese no es el problema. El problema es escribirlo
bien, hacerlo bien...
Pero el Ecuador sufre el problema del dinero, si usted no tiene dinero o alguien que tenga dinero, por más bueno que sea...
Sí. Pero ese es un problema de clase y lo que hay que
hacer es este consejo de arte, que sea manejado por artistas y no por el
gobierno, ni por gente con dinero, ni por burócratas, que me disculpen los
burócratas si es que están presentes...
Lo más importantes es que exista un consejo de artes, que es un ¡¡¡¡consejo de arte!!!....Si ustedes quieren una cultura ecuatoriana, lo más importante es que se unan, en gremios y estos gremios acudan al gobierno para decir esto es lo que necesitamos, y esto, y esto....
¡Porque el gobierno no lo sabe!; ¡ellos no son
artistas!; ni hacen cultura. Ellos hacen leyes sobre los caminos y no se qué...
¡No sé!, no se nada del gobierno... ¡fuiu!. En mi país, cada dos años me piden
que sea ministra de no se qué ¿y no escribir?. Y la otra cosa, a mi me gusta
criticar todo. En Nicaragua me llamaban “lengua de látigo”. Me gustaba mucho
este apodo, es mi deber, es mi trabajo, es lo que soy, es lo que se necesita.
Otra cosa que hace falta mucho en este país no son los escritores. Encontré muchos escritores con imaginación y creatividad, voluntad, todo. Pero después de escribir algo se necesita re-escritores. Hace poco dí un taller de re-escritura en Guayaquil. No se quedaron muchos. Empecé con 15 y se quedaron como 5 personas, muy dedicadas e intentaron entender que es la re-escritura. Tengo muchos cuentos sobre esto.
En mi país, un re-escritor gana aproximadamente unos
USD 250 por hora. Porque sin un productor quiere hacer mi guión, por ejemplo,
el sabe que mi guión vale mucho, pero con re-escritura el valor sube. Unas 4
horas con el re-escritor y un guión difícil se pone en una página para venderlo
a cualquier empresa de distribución que nos puede pagar un millón de dólares.
¿Solo un millón?, pero ¡eso es todo!.
La re-escritura es muy importante. Aunque yo soy una buena escritora de guiones me van ha dar este trabajo de vez en cuando y yo se que siempre hay cosas que se pueden
hacer mejor, si solo tengo estas preguntas mágicas del re-escritor. Cuando yo escribí esta película sobre los perfumes y me eligieron por el gobierno para un seminario de escritores de películas, estuvimos 5 escritores entre 200 alumnos y me pagaron USD 4.000 por 4 días de trabajo. Después me mandaron a Toronto para trabajar por 4 horas, con un re-escritor. Durante estas 4 horas cambiamos muchísimo. Y ahora yo sé que tengo un guión que vale y también he aprendido muchísimo de él.
El próximo año, 2012, Carolyn Manchuk quiere venir a
Guayaquil a una institución académica, porque ella es profesora de San Freyser
University, y quiere venir con 5 de sus alumnos a los que enseña bellas artes,
por un mes, dos meses. Ella después quiere escoger a 5 personas de Guayaquil
para llevarlos a San Freyser, que es en Vancouver, Columbia Británica, una de
las ciudades más bellas de América del Norte, hay mar, hay montañas, hay
bosques canadienses, hay todo, Vancouver y ese sería un intercambio cultural
que es su idea, no la mía, yo solo soy el enlace, pero yo espero que ella
también haga esta gira por todo el país para enseñar talleres en todas partes.
Porque ella es una de las mejores re-escritoras de América del Norte. La gente
de Hollywood siempre está tocando su puerta, pidiéndole que vaya para allá.
¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!, ¡nunca!. Ella nunca se mueve de Vancouver, Canadá. Lo
importante es que ella sí quiere venir al Ecuador, porque yo le he hablado
mucho de este país y ella se lo ha pensado.
¿Es un re-escritor como un editor de periódico?
Un re-escritor no hace exactamente eso. El re-escritor,
como un dramaturgo, mira todas las obras de este escritor y se hace algunas
preguntas. ¡No cambia nada!. Pero, cuando hace estas preguntas, los propios
escritores empiezan a cambiar cosas. Hacen cambios elementales. El re-escritor
no es un escritor, es un “history editor”, no es un “history talent”. Da
inspiración. Nunca dice, hay que hacer esto o lo otro. Nunca habla así. No es
su vocabulario. El dice, esto está bueno, pero... quiero saber ¿qué pasa con
este muchacho?. Es muy bueno el cuento pero... ¿están enamorados o qué?, ¿hay
sexo entre ellos?. Es muy bueno... ¿quiero saber si esta persona es capaz de
matar a alguien?, ¿cómo se que es capaz?, ¿qué noto en el primer acto que me
dice que esta persona es capaz de matar a alguien?, ¿cuáles son los signos?.
Las preguntas giran. No es problema del re-escritor como escribir esto, pero si
tiene la idea de que hay un nudo que no se explica. Hay un personaje que no
está resuelto, o cualquier cosa.
Sus preguntas, son preguntas desde la experiencia que es enorme. El es la proyección de un público muy educado y muy aficionado a esto. Todo me encanta, me gusta, siempre positivo, pero... quiero saber esto, y esto, y esto. Los re-escritores hacen esto, ¿qué pasa con la esposa de la mujer dueña de la perfumería?, ¿porqué ella viaja a Canadá?, no lo entiendo.
Voy ha hablar de los hábitos de la escritura y porqué
son tan importantes. Tengo un amigo que nunca asistió a la universidad. No
completó el colegio. Se llama David Canario. Yo fui su directora y dramaturga.
Le pregunté ¿cómo supiste que quieres ser escritor?. Porque nadie nunca contó
los cuentos de mi barrio. Él era de un barrio muy pobre. Interesante. ¿Cómo lo
hiciste?. Porque yo desarrollé los hábitos de escritor. ¿Qué son los hábitos de
escritor?. De eso les quiero hablar.
Esto de ir a la universidad es para obtener la seguridad de que ellos no saben nada que yo ya sé. Es un recurso, no más. No tienen la llave de la vida, “the key to live”, “the key to universe”. No la tienen. La universidad es la universidad. En la universidad uno aprende hábitos, buenos y malos. ¡Yo aprendí muchos malos!. Organicé la primera huelga de estudiantes de Canadá. Pero era justo...
Hubo un libro que me dieron 5 años después de la
publicación de mi primera obra de teatro. ¡5 años después!. Yo me creía la gran
escritora. Y esta mujer me dio un libro que se llamaba “Los senderos que se
deben tomar durante un día para ser escritor”. Yo me sentí tan insultada,
porque trabajaba duro para ser escritora y este libro me decía los senderos que
debía tomar para serlo. No Sendero Luminoso, sendero no más. ¡Qué horrible!...
No lo leí hasta que llegué a Montreal, en la universidad me llamaron a enseñar escritura en general, cuentos, poesía, todo, no solo teatro. Empecé a leer el libro y habían todos los hábitos que ya tenía, pero me sentí un poco culpable por tenerlos. Allí estaba escrito que se necesita esto:
1.- Cuando uno se levanta por la mañana, de
,madrugada, no importa la hora. La madrugada también es las 11 de la mañana. Yo
trabajo en teatro hasta las 3 de la mañana, no me critiquen. Me levanto y los
primeros 15 minutos, después del pipí y antes del café son los más importantes
del todo el día. ¿Porque?. Su conciencia y el subconsciente están muy, muy
próximos. Pasados esos 15 minutos el subconsciente desaparece como una nube.
Desapareció. Esos 15 minutos son el tiempo en el que no solo hay que escribir.
Si yo tengo un problema, en estos 15 minutos se resuelven todos. Si no tenemos
el hábito de escribir en estos 15 minutos, la inspiración no viene. Hay que
tener la disciplina de escribir cada mañana por 15 minutos. Esto es mágico. Si
escriben sin leerlo durante tres meses. Cada mañana, durante 15 minutos, sin
leerlo después. Después de tres meses, van a ver en esta escritura sus propios
cuentos. Sus cuentos más importantes, sus sujetos que brilla, que queman porque
en este tiempo su subconsciente le está hablando. Esto es muy, muy importante.
Si tienen este hábito, miren lo fácil que es escribir cualquier cosa y son solo
quince minutos.
2.- Estoy escribiendo una obra, me pagan por esto, sobre una curandera de Centroamérica, en tiempos de guerra. Una madrugada reciente yo tuvo un problema porque estoy trabajando con un compositor para hacer música para este cuento. Hay el cuento de la llorona de América Central, que es una matanza del pueblo de La Llorona. Ella se va con los dos niños, sube a un volcán y salta. Todo el cuento es muy triste y es centroamericano. No es de acá. Cada país de América Latina tiene su propia llorona y sus cuentos. Escribí estas palabras, en inglés por supuesto y me hacen llorar cada vez que las leo y así yo sé que son buenas. Si yo lloro cuando las leo yo sé que son buenas. Ahora no voy a llorar, solo voy a traducirlas. ¿Me dejan?:
“Esta es una lamentación solitaria por todos los que
alguna vez tuvieron vida. Y ahora ella llora. Una virgen negra toma todos los
muertos todo su pueblos, sus niños, sus amantes. Ella está llorando, llorando
sola. Esta es una lamentación solitaria, un grito en la obscuridad a todas las
naciones que dejan a las mujeres llorando, que matan la tierra y quiebran los
corazones de todas las generaciones que no han nacido todavía. Van a destrozar
el mundo y ella llora, llora, sola”.
La verdad es qué yo nací en un campo de refugiados, en Alemania, después de la II Guerra Mundial. Los primeros cuentos que escuché eran de guerra, escapes de los nazis, horrible, de los campos de concentración. Entonces cuando estoy escribiendo sobre esta obra, aunque esta es una sobre Centroamérica, me acuerdo de estos cuentos que como fantasmas en la madrugada vienen a molestarme.
3.- Cada día, que no es la madrugada o cuando me
levanto, hago otra cita conmigo a
escribir. No importa a que hora. Pero tiene que ser el mismo tiempo cada día.
En este tiempo yo me doy proyectos, ensayos, preguntas, por 15 minutos esto.
Escribo. No en la madrugada. En este tiempo completo muchas cosas: cuentos,
ensayos, crítica, cualquier cosa. 15 minutos por día es muchísimo, en en una
semana es mucho. Entonces cuando mis profesores me dicen, hay que escribir 5
páginas y todo el cuento de una película y por 7 días, sino empiezo en la
madrugada y termino no sé cuando, solo así puedo escribir por 10 días
enseguida. Yo puedo, porque tengo el hábito de la escritura.
La única cosa que dice que yo soy una escritora es que tengo hábitos de escritura. No es mi maestría de comunicación, mi doctorado en retórico, mi “bachelor” en dirección de teatro y pedagogía lingüística, no. Porque como todos los refugiados, cuando me dejan sola por 10 minutos, tengo falta de confianza en mí misma y cuando trabajamos como artistas ya no hay confianza, nos quiebran la confianza solo con este estigma: “Eres artista”. A cada rato regresaba a la universidad por otra cosa. No es que no me sirva, es que no me importa. Lo importante es que cada mañana me levanto y escribo. No me importa si tengo demasiada información y todas estas cosas, son ruidos, lo que importa es que los proyectos siguen adelante y estoy escribiendo cada día.
Hace poco escribí un guión y lo vendí. Era el cuento
de tres mujeres de 80 años y más, dos de ellas eran hermanas, en un condominio
en Tucson, Arizona y toman un bus de Montreal en diciembre. Ustedes no pueden
ni imaginar cuando la nieve está a cierta altura, cómo se mueven las viejitas.
Es difícil. Era una comedia. Yo lo vendí y después de 7 años no lo habían
producido, no sé porqué pero no estaba producido. Los derechos del cuento
regresaron a mí. Así dice mi contrato. Tienen siete años para producirlo, si no
lo producen vuelve a ser tuyo. Y tomé esté cuento y lo reescribí como obra de
teatro. Pensé que esta situación era tan cómica que no quería dejarla. Más que
nada, cuando hice las investigaciones en Miami con mi madre y sus amigas
comunistas, resultó una cosa lindísima y cómica. Por eso yo no quiso abandonar
este cuento y ahora es una obra de teatro y hay otro director en Montreal que
tiene ganas de producirlo.
Otro cuento era sobre los habitantes de Montreal en los años 50. Yo lo escribí sin tener profesor ni director. Por iniciativa mía, porque los años 50 en Montreal eran duros para los inmigrantes. Había un gobierno de Québec que era facista y si ustedes tenían la más pequeña prueba de que eran izquierdistas, les ponían cadenas en la puerta de sus casas y sacaban a todas sus familias a la nieve. Esto se llamaba la “Ley de las cadenas”. Yo recuerdo cuando llegamos a Canadá que mi papá tenía algunos libros que eran en ruso, porque el hablaba bien el ruso y algunas fotos de él mismo en el Ejército Rojo. Me acuerdo del día en el que él, en una pequeña estufa, en la parte de atrás de nuestar casa, el quemó todos los libros en ruso y todas las fotos de él en el Ejército Rojo. ¡De eso no te olvidas nunca!. Quise escribir algo sobre esta época y también sobre la ola de inmigrantes que vienen a Québec. Hay dos culturas grandes, que luchan entre ellas, para influenciar sobre los inmigrantes: los ingleses y los franceses. Muchos de nosotros hablamos algo diferente y no entendemos porque ellos, los ingleses y los franceses, son enemigos y se tratan mal. En mi ciudad casi todos somos bilingües, muchos de nosotros somos trilingües. Soy la madrastra de un niño de 8 años que habla italiano por su mamá, español por su papá que es de El Salvador, inglés por mi culpa y asiste a una escuela francesa. No tiene problemas en pasar de una lengua a la otra sin errores. Eso, desde mi punto de vista, enriquece a la vida y mi vida también, porque yo vivo en un barrio italiano, en donde hay muchas cosas italianas, como el mercado, los restaurantes, la comida...¡Pregunten por favor!.
Esto de los hábitos. Durante el día puede sucederte una experiencia, una anécdota, que te inspire a escribir algo.
¡Todo es inspiración!, todo...
- ¡¡¿Pero hay veces en que uno no quiere hacer nada?¿!!...
¿No quieres hacer?....no quieres hacer no es un pretexto, pero falta de inspiración ¡no les creo!. Todo sirve, están en un país tan rico, de culturas, de leyendas, de dioses, acá es una riqueza, es una mina de oro para la imaginación. Así pienso yo. ¡Díganme que no es así!.
No importa en donde empieza su narrativa, en una inspiración, en un diálogo, en un monólogo, no importa. Si hay un personaje que nos interesa, pon este personaje en un lugar extremo.
Por ejemplo, tengo un personaje:
- ¿Es hombre o mujer?, Estamos haciendo un personaje, ¡dímelo!, ¡háblame!...
- Hombre, supongo...
- ¡Hombre!. ¿Qué edad tiene?.
- 26 años.
- ¿Cómo se llama?
- 26 años, ¿qué hace para ganarse la vida?
- Vende Piña.
- ¿Vende fruta?, ¿eso es lo más interesante que tienes?.
- 26 años... ¿qué hace?, algo más complicado que vender piña...
- Talvés quiere hacer otra cosa para ganarse la vida...
- Ok, vende fruta. Pongamos a este personaje en un lugar que no es normal o predecible para este hombre.
- ¿En el páramo a las 4 de la mañana?...
- ¿En el qué...?
- En el páramo..., en el monte, en la parte alta de una montaña...
- No, no... eso es normal...
- ¿En una huelga?...
- ¿Huelga de qué?...
- En una marcha de protesta...
- ¿De?...
- En contra del gobierno...
- ¿De?...
- Protestando por el agua, por el alza de pasajes...
- ¿Sobre qué?...
- La subida de pasajes...
- Ok...
- Pero no le importa a él, eso no es normal para él, irse a una huelga como esta...
- Ok... paremos... ¿mujer u hombre?
- Mujer...
- ¿Cuántos años tiene?....
- 38...
- ¿Cómo se llama?...
- Claudia...
- ¿Qué hace?.... No me digas vende fruta, algo más interesante...
- ¿Estudia?...
- ¿A los 38 años?, ¿de qué?...
- De medicina..
- No, eso no le interesa a nadie...
- ¿Qué hace?...
- Marketing...
- ¿Para quién?...
- Para poder vivir...
- No marketing para qué, sino para quién trabaja...
- Es una nueva alternativa para poder sobrevivir...
- ¡No me entiendes hombre!. ¡Hay empresas que necesitan gente para hacer marketing!. ¡¿Cómo se llama la empresa para la que ella trabaja?!.
- Hummm
- Una empresa de fusibles, ¿de qué?, ¿de qué?, ¿de qué?, ¿de qué?...
- De televisores...
- ¿Televisores?. Ok, televisores. Entonces, tenemos a Claudia, de 38 años, que trabaja en una empresa de marketing que promociona televisores.
- Promociona una empresa que produce una píldora anticonceptiva, pero ella quiere ser mamá...
- Es una visitadora a médicos...
- ¿What?...
- Es una persona que vende productos farmaceúticos.
- ¿Ella?, oooh, farmaceúticos... Ella hace marketing para productos farmaceúticos.
- ¿Cómo se encuentran Claudia y Ernesto?.
- Intentan robar a Claudia cerca de Ernesto, que es un vendedor de fundas. Aparece Ernesto y le auxilia.
- Esto es muy interesante... ¿dónde?, ¿en su carro?...
- Así es...
- ¿Quién quiere robarle?...
- Dos tipos intentan robar a Claudia, la cuál lleva un bolso en el que tiene los muestrarios de sus medicamentos...
- Muy bien...
- Al intentar pasar la calle, los dos tipos la abordan, le retiran su bolso y el vendedor aparece y se acerca a auxiliarla.
- ¡Ajá!. Muy interesante, no hace falta nada de inspiración, ¿me entienden?. Así es como se hace. Lo más interesante después es que tomamos esto y lo llenamos con muchos monólogos sobre la vida, en situaciones con mucho stress, con mucha ansiedad, lo ponen en una situación imposible y dan la palabra a los personajes. ¿Quieren aprender cómo se hace eso?. Hay tres monólogos que enseño a mis alumnos de escritura:
1.- Un adolescente hace un monólogo de dos minutos sobre el momento más humillante de su vida, frente a compañeros pero asumiendo el papel del sexo contrario. Un muchacho hace de muchacha y una muchacha hace muchacho. El objetivo es lograr hacer ese monólogo, que es dificilísimo de hacerlo, de una manera creíble.
2.- La confesión de un delito actual, los hombres usando la voz de mujeres y las mujeres como hombres. ¿Pórque hago esto?, para encontrar el lado masculino y femenino de las personas. Para aprender como hacer que la voz del otro sea creíble. Muy importante.
3.- Es un monólogo de 2 minutos. Una
persona de 85 años habla de su primera experiencia sexual. Pero este no es el
punto, porque a los 85 años el solo mirar el pie de una mujer o de un hombre es
algo muy sensual. Entonces no se necesita sexo, solo la habilidad de proyectar
de mujeres y hombres sobre cómo escribir algo erótico que no es sexo. Eso es
difícil, dos minutos. Estos son ejemplos de cómo se empieza la investigación sobre
personajes. Lo más difícil, desde mi punto de vista, es escribir algo que es
del otro sexo, en un momento de stress y de dificultades. Yo lo sé, porque he
escrito películas con héroes hombres y tuve que hacer mis investigaciones. He
investigado a los guapos de 28 años.
¿De qué manera logras alejarte de los personajes cuando hacer tus investigaciones?. Porque alguien inició la historia sabiendo quién era el personaje, un momento lo abandonó y ahora está como obsesionado por el personaje real.
Ese
es un problema psicológico, no soy psicóloga. Es bueno cuando estas
investigando un personaje, tener a alguien que tiene confianza en él y
preguntarle cuál es la problemática de este personaje. Lo más importante que
tienen ustedes, para escribir, vender o producir, guiones de películas, son
ustedes. En mi ciudad estuve como miembro de dos redes de escritores que
hacemos reuniones una vez cada mes y la última fue una reunión de escritores de
guiones de cine y estuvimos como 7 personas. Cuando yo encuentro una oportunidad
con un productor yo la comparto con ellos, cuando ellos la tienen también. Una
de ellas era una productora de un cortometraje sobre el un hombre del grupo,
entonces el mejor recurso que tienen ustedes, son ustedes mismo. Un intercambio
de nombres y de recursos es lo más poderoso que tienen. Lo otro es que cuando
escribo, como yo lo hago sola, me gusta saber que es lo que piensa la gente
sobre lo que estoy escribiendo. A veces no estoy nada de acuerdo con el
“feedback”, no se llama crítica, porque en español cuando dices crítica,
siempre es negativo. No me sirve, no le sirve a nadie. El “feedback” es nutrir
al alma del escritor, algo así.
Por ejemplo, estuve escribiendo una obra que se llama “Turista y exilio”, sobre una mujer periodista, de Chicago, muy famosa y fina, era tiempo de Navidad y había sido enviada a los conflictos civiles de América Central para encontrar a un contacto en la guerrilla que debía llevarla al campamento base para entrevistar a la mujer que era jefe de la guerrilla. En el camino la atacan los militares y ella resulta herida. Cuando comienza esta obra de teatro se dan todos los esterotipos, el guerrillero muy hábil, la gringa estúpida de Chicago y poco a poco se da cuenta de que él llora como un bebé cuando está hablando de su amante en Detroit y ella viene de una familia de militares y hace vendajes y sabe como poner alcohol sobre una herida y como usar un fusil. Entonces se rompen todos los estereotipos entre los dos. Para mí, lo importante es que cuando empecé a escribir esto, no tenía amigos periodistas, pero en mi grupo de escritores hay una periodista muy conocida y me dijo: una mujer como esta nunca va a decir esto, una mujer como esta no se porta así... Toda la información que obtuve sobre este personaje vino de mi grupo de escritores. El consejo más importante que les dejo es que hagan su propio grupo de escritores, porque un día este grupo va a ser un gremio de escritores de cine que va a ir al gobierno de Ecuador a exigir la existencia de un Consejo de la Artes que les va a dar millones de dólares para producir sus propias películas. Un día en 1970 me dijeron que se iba a formar un Consejo de Cine Canadiense para hacer películas con millones de dólares y yo me reía.
- En el Ecuador existe eso y yo
traté de llegar, pero se maneja de la cúpula alta hacia arriba. El mismo
Ministerio de Cultura está ofreciendo un fondo para el cine, pero ha cambio del
fondo que es de 125.000 dólares para un largometraje te piden una garantía del
150% del valor que te van a dar. ¿Y si no lo tienes?
Sí, pero si vamos ha hacer un acuerdo de co-producción, voy a venir con productores con dinero, entonces lo que se necesita acá son solo proyectos. El problema que tenemos es este, que tanto sí se trata de hacer una película, como una obra de teatro, se necesita un equipo de gente, lo que piensan ellos sobre ellos mismo, que es el individualismo, ya no sirve, ¡no sirve! y lo que hemos aprendido en Canadá es que cuando trabajamos juntos, en equipos, en gremios, se
mueven montañas, hasta las de Los Andes, no tenemos nada de poder como individuos. Yo soy una de las fundadoras del Gremio de Escritores de Teatro (GET) y estoy en el Consejo de Artistas No Francófonos de Québec (CANFQ) y cada vez que pregunto el porqué me llaman a mí para estar en estos consejos, me dicen que se necesita una mujer “shit keeper”, que patea mierda, que busca problemas; es importante que ustedes aprendan a trabajar en equipo, es más importante que lo técnico, es más importante que aprender las estructuras narrativas, es más importante que no sé qué...
El próximo año vendré con un equipo de canadienses
profesionales en cine, que quieren trabajar y más que nada nos gustaría venir
de nuevo a Cuenca.
A propósito, esto es una película, en tarjetas: en un triángulo naranja dice mercado de artesanías, en un círculo verde dice Jaime, en un corazón de color rosado dice Lucía, una estrella azual es Matteew, un cuadrado amarillo es el capitán, una flecha que dice adentro y otra flecha que dice afuera. Entonces:
1.- El capitán Standing de 55 años, completamente
borracho, trata de convencer a Matteew de 28 años de que no se baje del barco.
Matteew explica al capitán que tiene que comprar un regalo a su mamá, porque no
tuvo oportunidad de hacerlo en Caracas porque el capitán estaba borracho y no
llenó bien los papeles. (Matteew y el capitán en los interiores y exteriores
del barco canadiense). Todavía no sé si esta es la primera toma de la película.
2.- Al interior del mercado artesanal, Jaime y Lucía. Muy tarde. Jaime, de 25 años, un poco atrazado, está limpiando el mercado y dice a Lucía, que tiene un kiosco con la puerta a medio cerrar, que ellos son las únicas personas en el mercado y tienen que irse. Ella responde que está esperando a un comerciante de Chordeleg, y está terminando su contabilidad. Jaime le advierte que han habido muchos robos en este mercado.
3.- Exterior. Matteew y Jaime. Mercado artesanal. Matteew salta de un taxi, sube las escaleras y golpea la puerta del mercado. Aunque Jaime le abre la puerta, a sabiendas de que ya no hay nadie. Matteew ve la luz del kiosco de Lucía, corre, por el corredor hasta llega al kiosko de Lucía. Matteew tiene 6 pies y 4 pulgadas, es muy alto, tiene pelo rojo, y pone sus enormes manos debajo de la puerta del kiosko de Lucía y la levanta. Lucía toma un palo de beísbol hecho en Otavalo, es muy pequeño y golpea la cabeza de Matteew que empieza a sangrar. Ella grita porqué está segura de que lo a matado. Así se empieza una película.
Después de 60, 70 u 80 tarjetitas de estas, las pongo todas en una muralla como esta y así empiezo la reescritura de mí mismo. Porque yo sé que si no hay suficientes tarjetas verdes a la mitad de la muralla, esto me dice que Jaime a desaparecido y él no puede desaparecer porque es un personaje muy importante. El es el enamorado de Lucía y se lo necesita en la estructura narrativa. Si no hay el capitán hacia el fin, tengo que preguntarme que hice con este cuadro amarillo. A lo que quiero llegar, es a decirles que estos símbolos se cambian para cada obra cinematográfica, surgen del contenido de la película y más que todo cuando los veo así, en conjunto, sobre la muralla, lo que me dicen es que mi hemisferio derecho del cerebro está todo lleno de colores y de formas, lo que me dice es que el resto proviene de mi hemisferio izquierdo. Entre los dos hemisferios en dos semanas, tres semanas, puedo escribir un guión de película y todos mis amigos lo saben cuando entran a mí casa -ya estás en la muralla, ¡oh!, ¡oh!, ¡otra película viene!-. Me entienden. Ok. No más. Gracias por venir, pocos pero buenos.




Comentarios
Publicar un comentario