Ocho de Marzo, Día Internacional de la Mujer.
CUENCA, Ecuador (domingo 8/03/09).- Iniciamos hoy una etapa extraordinaria de celebración para todas las mujeres del mundo. Hace un siglo, la alemana Klara Zetkin, precisamente en el año de 1910, pedía al Congreso Internacional de Mujeres reunido en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, la Declaratoria del 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer trabajadora.
Esto para reivindicar la lucha de mujeres valientes, que ofrendaron sus vidas para conseguir derechos como el acceso a mejores salarios, la abolición del trabajo infantil o el voto.
Hoy, cuando millones de mujeres gozamos en todo el mundo de derechos que nos parecen naturales o consustanciales, olvidamos con facilidad que los mismos fueron obtenidos luego de dolorosos procesos históricos, durante los cuales mujeres como nosotras fueron masacradas, relegadas, golpeadas, discriminadas, insultadas, vejadas, envilecidas, antes de que la sociedad se decida a reaccionar.
Constituye un deber recordar al 8 de Marzo como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres de todo el mundo. Es importante también el tema de la memoria, recordar a mujeres que han hecho historia, como la inglesa Emmeline Pankhurst, que inspiró a millones por todo el planeta hasta conseguir el derecho al voto igualitario. Siguió el mismo camino en el Ecuador, la doctora Matilde Hidalgo de Prócel, personaje que en mayo de 1924 se convierte en la primera mujer ecuatoriana y latinoamericana en ejercer el voto, para elegir a diputados y senadores de la República. La sociedad conservadora de Cuenca en donde estudió medicina la calificó como “laica pervertida”.
Como no citar a Virginia Wolf, escritora que a través de su narrativa marcó un hito en la literatura feminista con su libro “Una habitación propia”. En nuestro país, Dolores Vintimilla de Galindo vivió su calvario por oponerse a la pena de muerte. Su poema “Quejas” es un canto al amor traicionado y en “Necrología” defiende a Tiburcio Lucero de su fatal destino frente al pelotón de fusilamiento.
Un par de ejemplos de valentía, pero podemos recodar nombres de muchas más: Marie Curie, Indira Ghandi, Teresa de Calcuta, Valentina Tereskhova, Benazir Butho, Margherite Yourcenor, Manuela Sáenz, Dolores Cacuango, Dolores J. Torres, Rita Lecumberry, Nela Martínez y en los tiempos presentes, los cientos de mujeres que participan en organizaciones de base, ONG´s, instituciones o simplemente sosteniendo sus hogares, que hacen Patria a través de la “ética del cuidado” como diría Leonardo Boff, porque solo nosotras somos capaces de entender de lo que trata esta ética, desde nuestra posibilidad de engendrar vida.
La mujeres somos también dadoras de cultura, por eso quiero convocarles en este día a generar un cambio empezando en nuestros hogares, que nos permita soñar con la posibilidad de alcanzar algún día esa sociedad más equitativa e igualitaria a la que todas y todos aspiramos.

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