Galápagos vistas por tres generaciones de cuencanos

 

El viaje soñado

A mis 39 años, 2 meses y 10 días, el 1 de agosto de 2006, voy como turista al “Archipiélago de Colón”, Patrimonio Natural de la Humanidad. Hago realidad un viaje soñado. Salgo desde el Puerto de Esmeraldas por tierra hasta Quito, en un bus de la  “Trans”, que pasa por sitios como San Mateo, Timbre, Chigüe, Tahigüe, Majua, Viche y unas 30 poblaciones más con nombres de origen español, africano, chachi o cayapa, escaparate de la diversidad cultural del Ecuador, hasta llegar a Santo Domingo y remontar la cordillera.

Atrás quedan el amor de mi vida, en casa de su madre y mis hijos, pasando vacaciones, disfrutando del sol, la playa, corviches, camarones... y el concierto de Vilma Palma e Vampiros[1].

El primer camino a Esmeraldas fue abierto por el sabio riobambeño Pedro Vicente Maldonado[2], a mediados del Siglo XVII. Amigo íntimo de Carlos María de La Condamine [3], jefe de la Misión Geodésica Francesa. Es el mismo camino por el que siglos después transitó el coronel Carlos Concha Torres[4], dinamitando puentes en su huida a Esmeraldas para reivindicar la Revolución Liberal Radical, cruelmente truncada un 28 de enero de 1912.

Paso la noche en la Capital, en casa de Glenda y Guillermo. Repito, viajo como turista, porque soy uno más de “la desventura” de las islas, uno de esos miles contra los que “sería necesario luchar” (y contra los colonos) “que vendrían a ser tan depredadores como los animales introducidos”. Luego de informarme sobre “la desventura” de las islas, a través de las trágicas vidas de José de Villamil, José Valdizán, Manuel J. Cobos, Thomas Levick, Margarita Crespo o “La Baronesa”, estoy tentado a darle la razón a Alicia Yánez en “Esclavos de Chatham” (Cossio, 2007).

Llego temprano a la Avenida Amazonas y La Prensa, dirección del Aeropuerto Internacional “Mariscal Sucre”[5], en pleno centro de Quito. Jenny Moreta, de “Angermeyer Cruisiers”, me atiende en el mostrador o “counter” de Aerogal, empresa aérea con concesión para volar a isla Baltra en 5 frecuencias semanales desde 2003. Pagó 6 dólares por la entrada al Parque y 10 en el “counter”. La empresa Angermeyer me concedió el estado de “tour conductor” o guía de turismo, es decir, no pagué el pasaje de avión. Descontados esos 16 dólares, viajé con 20 en efectivo. Estaba prácticamente sin dinero o “chiro” en Las Galápagos.

El primer vuelo a Galápagos lo realizó un hidroavión el 6 de febrero de 1936, iniciando así una ruta de manera regular para el transporte de correos. Posteriormente, el 3 de enero de 1959 abre sus operaciones la empresa LIA para el transporte regular de pasajeros. La FAE cumple vuelos logísticos a las islas desde el 7 de junio de 1963 y la empresa TAME desde abril de 1967, para el transporte regular de pasajeros.

El impuesto por el ingreso de turistas al Parque Nacional genera anualmente 7´561.525 dólares[6]. Los visitantes nacionales pagan $ 6 por persona y los extranjeros $ 25. De esos recursos 40 % quedan para el Parque, 25 % para los municipios, 10 % para el Consejo Provincial, 5 % para la Reserva Marina, 10 % para el Ingala, 5 % para inspección y cuarentena y 5 % para la Armada del Ecuador. La distribución del 25 % del impuesto entre los municipios es como sigue: 48 % Santa Cruz, 34 % San Cristóbal y 18 % Isabela.

Ya en el avión, un Boeing 737-200, un turista norteamericano (o “gringo”) se entretiene leyendo “Fiasco: la guerra de Estados Unidos en Irak” (FIASCO: The American Military Adventure in Iraq, julio 2006) del autor Thomas Ricks. Fiasco tiene como sinónimos desengaño, farsa, desilusión, etc.; y eso fue la Guerra en Irak, una dolorosa puesta en escena.

También conocida como Segunda Guerra del Golfo u Operación Libertad, la aventura militar norteamericana en Irak comenzó el jueves 20 de marzo de 2003 y finalizó el domingo 18 de diciembre de 2011. Tras finalizar, se dio paso al entrenamiento de las tropas iraquíes (Operación Nuevo Amanecer) para combatir la insurgencia y el terrorismo. La principal justificación para la II Guerra del Golfo que ofrecieron el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush y sus aliados fue la falsa afirmación de que Irak poseía y estaba desarrollando Armas de Destrucción Masiva (ADM), violando un convenio de 1991. Inspectores designados no encontraron pruebas de que existieran las pretendidas ADM. Después de la invasión, el Grupo de Investigación en Irak llegó a la conclusión de que ese país había terminado sus programas para desarrollar dichas armas en 1991. La invasión llevó a la rápida derrota de las fuerzas iraquíes, el derrocamiento del Presidente Sadam Hussein, su captura en diciembre de 2003 y su ejecución el 20 de diciembre de 2006. El número de personas muertas fluctúa entre 150.000 y 1 millón. El costo financiero de la guerra fue estimado en más de $ 845.000 millones para Estados Unidos (Colaboradores de Wikipedia, 2014). Como dice John Berger[7] en su libro “Con la esperanza entre los dientes” (Berger, 2008): “por encima de todo es una guerra emprendida para demostrarle al mundo fragmentado pero global lo que son la conmoción y el espanto”.

A miles de kilómetros de Irak donde se preparaba el linchamiento de Saddam [8] aquel agosto de 2006, mientras voy por el aire dejo al “gringuito” absorto en su lectura. Hago un dibujo en mi diario de viaje (en el que anoto todas mis observaciones) para explicar a los turistas cual es la ruta del avión, durante los 1.000 km que separan al Ecuador continental de “Las Encantadas”. En el vuelo de dos horas en la ruta Quito-Guayaquil-Baltra me imagino que un buen título para mi aventura sería “Un chiro en el Archipiélago de Colón”, a propósito de las islas y el pájaro “chirote”, aunque en otros países la palabra tiene distintos significados: hermoso en Costa Rica, bobo o torpe en Perú, en islas Canarias es el nombre del viento frío. ¡Eso torpe chirote!, porque solo un bobo viaja con $ 20 a un Patrimonio Mundial. Pero no me preocupo, el viaje es todo pagado.

A propósito del Patrimonio, la revista “National Geographic” en el año 2002 publicó una lista de los sitios declarados como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1972, ya sean estos naturales o culturales. Por Ecuador, aparecen en la lista la ciudad de Quito, el centro histórico de Cuenca, el Parque Nacional Sangay y el Parque Nacional Galápagos. En total, a ese año, se habían registrado 730 sitios, de los cuales 563 eran culturales, 144 naturales y 23 mixtos (National Geographic, 2002).

El control o la eliminación de las especies introducidas es uno de los principales problemas que tiene Galápagos, para sostener su categoría de Patrimonio Mundial. Una noticia publicada en El Comercio, diario a disposición de los pasajeros en el avión, explica cómo fueron eliminados los chivos en Isabela, la isla más grande, que está formada por 6 volcanes y alberga, en medio millón hectáreas, el 40 % de fauna y el 66 % de flora endémica de todo el archipiélago. En abril de 2004 inició la cacería aérea de chivos salvajes y durante 2 años se exterminaron 100.000, mediante la técnica del “chivo judas” principalmente. Para agosto de 2006 se anunció públicamente la eliminación del último chivo de Isabela. La operación costó 3,2 millones de dólares. Hago conciencia de que mi arribo se produce en el contexto de este importante hito para el medio ambiente de “Colón”.

Al llegar al aeropuerto de Baltra, isla “South Seymour” o “Base Beta” (Idrovo, 2008) durante la Segunda Guerra Mundial nombre registrado en el libro de Hugo Idrovo, el primer animal que observo es un pájaro, un Pinzón de las Galápagos o “Pinzón de Darwin[9], que juega en la canal de aguas lluvias del techo del aeropuerto.

Resulta que Charles Darwin [10], autor al mismo tiempo que su compatriota Alfred Russel Wallace [11] de la teoría de la evolución por selección natural o teoría de la evolución, presentó ante la Geological Society of London, en su reunión del 4 de enero de 1837 un grupo de pinzones, que después fueron analizados por el ornitólogo inglés John Gould, quien el 10 de enero del mismo año anunció que se trata de doce especies nuevas de ese pájaro en particular. Pero no es sino hasta 1973 en que Peter R. Grant y Rosemary Grant, profesores de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, realizan estudios exhaustivos y detallados, analizan más de 19.000 ejemplares de 25 generaciones y demuestran cómo las diferentes especies de pinzones sufrieron cambios muy rápidos en tamaño del cuerpo y pico en respuesta a los cambios en el suministro de alimentos, conducidos por la selección natural.

Sin embargo, Gould y los Grant se pararon sobre los hombros de gigantes para ver más allá. Hay que leer al propio Darwin, que dejó anotado lo siguiente:

“Este grupo de islas es un pequeño mundo en sí mismo, tanto en el espacio como en el tiempo, parece acercarnos al gran hecho -ese misterio de misterios- de la primera aparición de nuevos seres en esta tierra”. (El Viaje del Beagle. 9/10/1835)  (Quammen, David, National Geographic, 2009)

Al estar en Baltra, de alguna manera me siento igual a Charles Darwin que llegó a las Galápagos el 15 de septiembre de 1835, en la famosa expedición del capitán Robert Fitzroy [12] en el buque de la Armada Británica, “Beagle” (sabueso) y estoy tentado a parafrasearlo:

“El día ha pasado deliciosamente, pero este calificativo es débil para expresar los sentimientos del naturalista (¿turista?) que por primera vez deambula por sí mismo en… (un bosque brasileño)”, las Islas Galápagos. (El Viaje del Beagle. 28/02/1832) (Ibídem, pág. 3).

Baltra llegó a formar hacia 1942 un triángulo de defensa de América contra un posible ataque japonés, junto a Base Alfa en Corinto (Nicaragua) y Base Gamma, en Salinas (Ecuador). Hoy es una de las puertas de entrada al archipiélago para turistas y colonos, la horda de “la desventura” para las islas, según Alicia Yánez[13].  

En “Sombras de antepasados olvidados”, el astrónomo Carl Sagan[14] cita a Darwin de la siguiente manera: “Las islas Galápagos son un archipiélago de 13 islas de tamaño considerable y muchas otras menores situadas frente a la costa de Ecuador. Si todas las especies de la Tierra son inmutables, ¿por qué los picos de los pinzones por lo demás muy parecidos, que habitan islas separadas por 80 0 100 km de océano varían tan espectacularmente?. ¿Por qué en una isla los picos de los pinzones son pequeños, estrechos y puntiagudos y en la isla siguiente son más grandes y curvados como los del loro?. “Cuando uno ve esta gradación y diversidad de estructura en un grupo pequeño de pájaros, íntimamente relacionados”, escribió después Darwin en El Viaje del Beagle, “podría realmente imaginar que una especie fue elegida entre un pequeño número de pájaros originales de este archipiélago y que fue modificada con fines diferentes”. Y no eran solo los pinzones los que planteaban tales problemas, sino también las tortugas gigantes y los sinsontes”. (Sagan, Op. Cit., pág. 54)

Luego la impresionante vista de Santa Cruz, una planicie enorme al frente de Baltra. Impactante. En la película “Jurassic Park III” [15], el matrimonio formado por Paul (William H. Macy) y Amanda Kirby (Téa Leoni) durante una reunión le dicen al paleontólogo Alan Grant (Sam Neill), a quien esperan contratar para que les asesore durante su visita a Isla Sorna, que consideran a las Galápagos como “un recorrido extraño”, adoptando el vulgar y clásico estereotipo de todo turista. Para ellos, los turistas gringos, las islas solo son un “recorrido” (uno de tantos) y además “extraño”. Las Galápagos merecen toda clase de adjetivos calificativos en grado positivo y en superlativo, menos el de “extraño”. En realidad, en medio de tan grandioso paisaje, se tiene la sensación de que los “extraños” somos nosotros, los turistas.

Primer día, miércoles 2 de agosto de 2006. Baltra-Plazas. 17 millas náuticas (31 km).

Llegamos a las 11:00 al bergantín “Mary Anne”[16], nombre de mujer fatal (una de las asesinadas por Jack El Destripador, también el nombre de la primera asesina en serie de Inglaterra y de la mujer pirata más famosa) el más nuevo y mejor de la flota de barcos turísticos de la empresa “Angermeyer Cruisiers”, según nos explican nuestros anfitriones. Antes de abordar, en el embarcadero (construido en la década de los 40 del Siglo XX por soldados norteamericanos y que todavía se usa), nos recibe con curiosidad un lobo marino[17] que por allí pasea.

Ya en el barco, la bienvenida está a cargo de Patricio, el capitán y su tripulación compuesta por el primer oficial, el ingeniero, 2 marineros, el cocinero, el ayudante, el asistente de cabina y una guía naturalista bilingüe. En el interior de la cubierta de cabinas, me acomodan en la cabina 2, en la proa, un confortable camarote con litera. Solo.

Se inicia la navegación siguiendo la costa de isla Seymour, luego la embarcación pasa frente al islote Mosquera, Punta Robles y rocas Gordon, para fondear en islas Plaza. Desembarcamos en las islas y la primera visión es de lobos marinos machos, con su característico sonido “¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!”, ronco, estertóreo.

Desde el acantilado de las Plaza se pueden observar nadando en las transparentes aguas del Océano Pacífico escuelas de manta rayas y también tiburones de diferentes especies. En tierra firme camina un escorpión y descansan las iguanas terrestres[18], de color amarillo y gris, junto a un cactus. Los piqueros de patas azules o alcatraces aprovechan para lanzarse desde el acantilado al agua, en busca de peces.

A las 18:00 se inicia una travesía de diez horas, hacia el sur de las Galápagos, a la isla Española o Hood. La nave se desplaza frente a Punta Rocafuerte y estoy por primera vez en mi vida en alta mar, ni un atisbo de tierra en el horizonte. Cae la tarde, el sol se esconde y mientras me dejo enamorar por el paisaje, viene el recuerdo de “La mer” o “Somewhere beyond the sea” (versión en inglés) que hizo famoso al francés Charles Trenet[19], el “Padre de la canción francesa” o también conocido como “el loco cantante”:

En algún lugar más allá del mar,
en algún lugar, esperándome,
mi amada está sobre arenas doradas.
Y mira los barcos que pasan navegando.
En algún lugar más allá del mar,
ella está allí, mirándome.
Si pudiera volar como pájaros bien alto
luego directo a sus brazos, iría a navegar.
Es mucho más allá de una estrella,
es más allá de la luna.
Sé fuera de toda duda
que mi corazón me guiará hacia allí pronto.
Nos encontraremos más allá de la orilla,
nos besaremos igual que como hacíamos antes.
Felices seremos, más allá del mar
Y nunca más iré a navegar,
navegaré un poco.

El barco en su trayecto nocturno, pasó a lo lejos las islas Santa Fe (Barrington) y San Cristóbal (Chatham) donde se encuentra la capital, Puerto Baquerizo Moreno[20] y se internó en el Canal de Santa Fe. Al ser mi primera noche en mar abierto, no podía dormir. No se veían ni luna, ni estrellas; el ambiente oscuro como la boca de un túnel, solo se oía la proa del barco dando golpes en el agua. A lo lejos el destello de Puerto Baquerizo, mientras el barco subía y bajaba, mecido por las olas. De pronto, dos piqueros en vuelo comenzaron a seguir a la nave. En el agua unas luces muy pequeñas, era plancton[21].

Dejo pasar las horas conversando en el puente, sobre la cabina de sol, con el capitán y el primer oficial. Ellos me explican que el Mary Anne es un bergantín de tres mástiles, con medidas de seguridad extraordinarias a pesar de su apariencia de barco antiguo, puesto que cuenta con GPS, sonar, piloto automático, radio HF, radio marina VHF/DSC, radar, máquinas desalinizadoras, 4 generadores y un motor Scania, aunque si es necesario también puede moverse a vela. A este equipo se suman 2 balsas salvavidas para 25 personas y todo en él es amigable con el medio ambiente. Cuenta con 12 cabinas dobles para alojar a un máximo de 16 pasajeros.

Segundo día, jueves 3 de agosto de 2006. Plazas-Bahía Gardner (Isla Gardner)-Punta Suárez (Isla Española o Hood). 56 millas náuticas (103 km).

 

El barco fondea frente a La Española, en isla Gardner. Muy temprano, a las 07h00, se toma el desayuno. La atención es espectacular. El barco parece un hotel 5 estrellas. Sirven bocadillos y fruta. Sufro los estragos de una noche sin dormir, pero el mareo no se hizo presente, aguantó el estómago el “mal del mar”, mejor conocido como “enfermedad por movimiento” o cinetosis. Y eso que soy un novato.

A las 07h45 en las pangas, embarcaciones o botes de fondo plano con motor fuera de borda, se produce el desembarco en “Garnerd Beach”, una playa de arena blanca perfecta, en la que es una delicia caminar descalzo algunos cientos de metros, pasando junto a lobos marinos y cangrejos sayapas[22], entre el manglar y el océano. Se observan aves como los “mockinbirds” o sinsontes de Hood[23] y el canario María[24]. Me estrené en el uso de “snorkel” (esnórquel) o tubo de respiración para la práctica de buceo y me fue bastante bien, gracias a las indicaciones de David Novick, compañero de viaje.

A las 11h00 se cumplió mi bautizo como buzo. Con un snorkel desde la panga ingresé a las aguas frías del archipiélago para mirar el fondo marino. Por unos minutos alcancé a observar algunos peces, que identifiqué como “payasos” [25], de esos que aparecen en la película “Buscando a Nemo” y un lobo marino juguetón que pasó muy cerquita. Estaba sin traje de buceo, solo con una camiseta y una pantaloneta; el frío de la corriente de Humboldt hizo estragos y tuve que subir de nuevo al bote. Debo confesar también que no sé nadar, solo estilo “perrito”, así es que me dio un poco de temor.

La “corriente de Humboldt” o “corriente peruana” se origina por el ascenso de aguas profundas y muy frías que se produce en las costas occidentales de nuestro continente (América del Sur). Fue descrita por Alexander von Humboldt[26] en su obra “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente” (París, 1807), escrita en colaboración con Aimé Bonpland [27]. Junto con la corriente del Golfo, la corriente de Humboldt es una de las más importantes del mundo. Es parte del esquema de circulación termohalina o cinta transportadora oceánica y hace de las Galápagos lo que son, el laboratorio natural de la vida más importante del mundo. La corriente se desplaza desde el sur de Chile hacia el norte, paralela a la costa de Sudamérica, hasta Cabo Pasado en nuestro país, desviándose al oeste hasta las islas.

Pude apreciar que los lobos marinos en el agua son una cosa muy distinta a lo torpes y perezosos que se muestran en tierra. Nadan muy rápido y se mueven en el océano con arte, delicadeza y precisión. 7 lobos marinos se pusieron a jugar con la soga de la panga, como si fueran un grupo de niños malcriados. Se turnaban para morderla o jalarla, era muy chistoso. Uno salió por debajo del bote y tocó mi mano con su nariz fría.

La garúa o llovizna de agosto estuvo presente durante todo el viaje. Unos pocos momentos de sol hacían que el ambiente brille y se vuelva enceguecedor. Es la garúa la que en el horizonte hace que las islas se pierdan sobre un fondo gris. Es la razón por la que los marineros las llaman “Encantadas” porque dan la impresión de aparecer y desparecer en la lejanía. Y fui testigo de ese fenómeno natural, cuando frente a mis ojos desapareció Isabela, al ser cubierta por la garúa. También son “encharming” por su fauna y flora únicas en el mundo. Por el clima frío que adquieren las islas y por la presencia de la garúa en mayor cantidad que otros meses, agosto es un mes de temporada baja para el turismo, confiesa la guía del Mary Anne y también la época en la que se pueden conseguir los precios más convenientes para visitar el archipiélago.

La pesca de pepinos de mar y de tiburones para cortarles las aletas está en manos de gentes de las que es mejor no hablar, por precaución. Pero todo el producto se va para el mercado asiático, donde es considerado un manjar.

A bordo, como compañeros de viaje están los miembros de la familia Novick, de los Estados Unidos, todos muy agradables. Los varones son abogados, están Alan y su hijo Andy que se dedican a redactar testamentos, el otro hijo David, a más de abogado es experto en kayak y es entrenador de este deporte. La esposa de Alan se llama Elizabeth o “Betty”, Andy está casado con Lory y sus hijos pequeños son Noah y Raielle. Toda la familia sabe bucear con “sonorkel”. Los niños nadan muy bien, en el agua son como delfines. La familia Novick posee una casa vacacional en Martha´s Vineyard, lugar de los ricos y famosos en los Estados Unidos.

Martha's Vineyard es una isla situada en la costa este de los Estados Unidos, al sur de la península de Cape Cod. A menudo es referida con el nombre de «The Vineyard» (El Viñedo). Tiene una superficie de 231,75 km². Vineyard es conocida popularmente como el Hollywood del este, por la gran cantidad de celebridades de la política y el cine norteamericanas que la visitan. Es accesible solo por mar y aire. Precisamente, es en las cercanías de la isla Vineyard donde falleció John F. Kennedy Jr. junto a su esposa Carolyn Bessette y su cuñada Lauren al precipitarse al mar piloteando su avión Piper Saratoga, el 16 de julio de 1999.

Dos amigos más, también norteamericanos, son Cris Gendron y Kara Messner, de Pensilvania, recién casados y disfrutando de su “luna de miel”. Una familia de Bélgica concluye el listado de turistas del Mary Anne. Ellos son Francois Badouel, su esposa Mireille Badouel, su hija Deborah, su novio Claude Suter y un amigo del grupo Daniel Ogay. La travesía va completa. Todos los camarotes del Mary Anne están ocupados.

Nuestra guía se llama Tanya Helmig, una rubia de ojos claros oriunda de Alemania, estudió en Inglaterra, pero las islas le “encantaron” tanto que se casó con un ecuatoriano y con él tuvo dos niñas.

A las 14h30 se ejecuta un “desembarco seco”, aunque un poco complicado, en Punta Suárez, isla Hood o Española. El panguero debe conocer al detalle la maniobra para llegar al desembarcadero. Los marineros del barco son muy solidarios y atentos, durante toda la travesía nunca se produjo un accidente durante el embarco o desembarco.

Sobre la playa muchos leones marinos con sus crías, algunas de ellas recién nacidas. Machos y hembras les prodigan cuidados.

Una buena caminata entre árboles de acacia, para ver albatros[28]. Es el pájaro más gracioso y bonito que he visto en mi vida, con un baile muy especial para cortejar. La pareja levanta los picos y los lanzan hacia atrás, mueven los cuellos de izquierda a derecha, luego bajan los picos y los golpean como haciendo esgrima con un toc, toc, toc, toc, toc, toc, repetido y rapidísimo, luego un tac, tac, tac, tac, tac, los picos otra vez hacia arriba y comienzan de nuevo. Y así repetidas veces. Otro espectáculo es presenciar el despegue de los albatros para el vuelo. Tienen su propia pista de maniobras al borde de un acantilado. Se ven torpes y absurdos en el momento de tomar impulso, se balancean de un lado para el otro con sus patas palmípedas no aptas para correr. Pero una vez en el cielo, dominan las corrientes de aire con facilidad, son gigantes y gráciles, con una envergadura de sus alas de hasta 3.5 metros.

Otra característica de los albatros es que son monógamos y una vez escogida su pareja se quedan con ella toda la vida. Partiendo de Española, vuelan por el mundo en recorridos de 1.000 y hasta 3.000 km en un solo tramo, pero cada dos años regresan a la isla, al mismo acantilado, para aparearse, apostándole a un solo huevo, a un polluelo. Una demostración de amor prodigiosa. Se estima que en el sitio de anidación se hallan por lo menos 18.000 parejas de albatros.

En Española también se encuentran nidos de “blue footed boobies”, como los llama en inglés Betty o piqueros de patas azules[29], que son una especie de alcatraces. También existen piqueros de patas negras y se los conoce como “Nazca” y otros rojas, pero no en esta isla. Muy simpáticos.

Por primera vez mi grupo observa iguanas marinas[30], son de color negro y rojo, están por todas partes confundiéndose con la roca volcánica de color negro azabache. Hay que tener mucho cuidado para no pisar una iguana, pecado mortal en Galápagos. En el cielo pasan gaviotas[31] gráciles que aprovechan con extrema facilidad las corrientes de aire para su vuelo. Suben, bajan, giran a izquierda y derecha.

El sitio de anidación de los albatros es un acantilado de varios kilómetros de largo en donde el mar se arremolina. Al pie del acantilado, entre rocas negras, se encuentra el “blowhole”, el hueco soplador o simplemente “El soplador”. La fuerza mareomotriz entra por una cueva, que acelera más el agua y esta al final sale por un pequeño agujero, impelida hacia arriba 30…, 40… 50… metros, es fantástico, sonando ¡fsssssssssssss!, ¡poj!.

Como referencia, un viaje de placer como este no es accesible para el ecuatoriano de clase de media, ya que cuesta $ 350 diarios por persona. Por ejemplo, a los Novick, que son 6, el paseíto les cuesta $ 2.100 por día y $ 21.000 los 10 días.

La excepcionalidad o idiosincrasia de un lugar o de una persona en muy contadas ocasiones puede ser transmitida por las más detalladas y objetivas descripciones. Aunque los cronistas de indias lo intentaron, nunca alcanzaron a expresar al público europeo la diversidad y las maravillas del continente descubierto y conquistado. Por eso se cometieron tantos errores. La filosofía destaca la importancia de la vivencia, ya que una cosa es que me lo cuenten y otra vivirlo. Lamentablemente los registros de visitas al Parque lo dicen todo, son más los extranjeros que van a las islas, que los ecuatorianos, debido entre otras cosas al costo de un tour. En esta descripción muy personal trato de respetar el espíritu del lugar.

Tercer día. Viernes 4 de agosto de 2006. Punta Suárez (Española)-Punta Cormorán (Floreana)-Puerto Ayora (Santa Cruz). 83 millas náuticas, 153 km.

Durante la noche zarpamos de Española rumbo a Floreana (o Santa María o Charles, las islas pueden tener varios nombres, ya sea el ecuatoriano, el español o el inglés), pasando frente a Isla Enderby, isla Champion y Corona del Diablo (Onslow). Luego iríamos de Floreana a Santa Cruz.

El barco fondea al norte de Floreana y a las 06h00 se sirve el desayuno. De inmediato a tierra firme. A las 06h30 tengo la experiencia de un “desembarco mojado” en Punta Cormorán, a la entrada de Bahía de los Correos (Post Office Bay).

La caminata por la Punta es fácil, con el objetivo de observar flamingos rosados[32], que adquieren esa coloración en sus plumas por las algas que comen en la laguna donde anidan. Les acompañan patos cariblancos[33] o de Las Galápagos” y fragatas [34]. Cosa curiosa, aunque en Isabela existe un programa para erradicar chivos[35], en Española apareció un ejemplar en la ladera de una colina cercana.

Las fragatas o rabihorcados, llaman la atención, sobre todo el macho por su pecho de color rojo encendido cuando se infla para el cortejo. Es un pájaro oportunista, puesto que su plumaje no está impermeabilizado, por lo tanto no puede zambullirse en el agua en busca de peces porque corre el riesgo de morir ahogado. Utiliza otra estrategia. En pleno vuelo roba los peces que han conseguido los piqueros de patas azules y los pelícanos. Cierta clase de buques de guerra  asumieron el nombre de este pájaro, al parecer porque en la época en que se usaba velamen, un buque fragata al desplegar las velas asumía la apariencia del ave cuando hincha su pecho de color rojo intenso.

Creo que mi grupo, yo mismo, no estamos conscientes de la actividad que estamos realizando y que se llama observación de aves, avistamiento de aves o “birdwatching”, que anualmente en el mundo genera millones de dólares como actividad turística. Es una afición desarrollada como ocio, basada en el arte de reconocer las distintas especies de aves por su plumaje o canto. Voy creando mi propia lista durante la travesía: pinzones, albatros, canario María, flamingos, patos, fragatas, piqueros de patas azules, sinsontes, etc. Y falta más por ver. Qué diversidad fantástica.

De regreso a la panga, cruzamos el lecho seco de un brazo de mar, rodeado de manglares. En la mitad el caparazón y los restos de una tortuga marina[36]. Nos alejamos intrigados por la causa de su muerte. Nuevamente en la playa y nuestro barco en el horizonte. Los piqueros se baten en duelo con las fragatas.

Vivimos nuestro primer encuentro con una lagartija de lava[37] o “lava lizzard”, muy simpática puesto que se escondía, de los rayos solares y de los turistas mirones, debajo de una roca. Sacaba su cabecita y la volvía a esconder a una impresionante velocidad.

La familia Novick, siempre con una actitud positiva, no se hizo problema, se pusieron sus trajes térmicos y se fueron a bucear con snorkel en la “Cueva del Diablo” o “Devil´s Cave”, un promontorio azotado por las olas. El mar agitado y la pared se internaban en las profundidades marinas. Allí nadaron en familia el “grandpa” Andy, la “grandma” Betty, su nuera, los nietos, los hijos. Y yo desde la panga, ¡a verlos como se divierten por no saber nadar!. Más vale lo seguro, porque esa cueva sí que daba escalofrío.

La Floreana fue la primera isla en ser colonizada, debido a su provisión de agua dulce. La anexión del archipiélago al Ecuador se produce oficialmente el 12 de febrero de 1832, mediante la expedición al mando del coronel Ignacio Hernández[38], que zarpó desde Guayaquil el 20 de enero del mismo año, en la Goleta Nacional “Mercedes”.

Este acto se da por insinuación de José Villamil [39] al presidente Juan José Flores [40]. Previamente, en 1831, Villamil había fundado la Sociedad Colonizadora del Archipiélago de Galápagos y en 1832, la isla que los ingleses conocían como King Charles Island durante sus rapacerías como piratas durante el siglo XVIII, pasa a llamarse Floriana en un primer momento en honor a Juan José Flores, nombre que cambiaría después a Floreana. Así también, el archipiélago se llamó primero “del Ecuador” y después por una decisión del Congreso Nacional para celebrar el cuarto centenario del descubrimiento de América (1892), “de Colón".

En La Floreana, la leyenda más popular es “La baronesa”. Hay muchas, muchas historias de colonos, de gringos, de desterrados, de condenados, como las tragedias de Valdizán, Cobos o el Muro de las Lágrimas en todas las islas. Pero “La baronesa” gana en notoriedad por el misterio en la que está envuelta y el trágico final de sus protagonistas. Los funestos hechos en la isla fueron el centro de atención de la prensa europea durante muchos años. Me entero de la versión contada por Margaret Wittmer[41], en el libro “La Maldición de la Tortuga: historias trágicas de las Islas Galápagos” (Gráficas Ortega 1980-226 págs.), de Octavio Latorre, que está a mí disposición para leerlo en la sala del Mary Anne.

En resumidas cuentas, la baronesa Eliza von Wagner fue una inmigrante alemana que llegó a Floreana en 1932 con dos amigos e instaló un campo nudista y su propio "ménage à trois" u hogar de tres (Navarro, 2006). "Decía ser la dueña de la isla y que nadie podía hacer nada en ella sin su permiso", me cuenta Patricio el capitán del Mary Anne, mientras nos vamos alejando de la costa de Floreana. La baronesa tuvo un final horrible, así como su séquito. Ella desapareció de forma misteriosa junto a uno de sus acompañantes. El otro murió calcinado por el sol en una isla (Marchena) al norte de Las Galápagos, cuando intentaba huir al ser acusado de la desaparición y posible asesinato de La baronesa y su acompañante. Nunca se llegó a saber que les pasó realmente o quien estuvo detrás de las desapariciones, incrementando la aureola de misterio que rodea a Floreana. La historia se remonta al año 1934, del Siglo XX.

La isla es también recordada como colonia penal y según se cuenta, algunos de sus habitantes son descendientes directos de los prisioneros que pasaron allí sus días y también allí murieron. No visitamos el sector poblado de la isla, aunque también se dice que sus habitantes son reacios a entrar en contacto con extraños o con aquellos que no son oriundos de la isla. La población más importante de Floreana se llama Puerto Velasco Ibarra[42].

Otra leyenda que involucra a Floreana cuenta que hacia el final de la Segunda Guerra Mundial la isla fue registrada por la Armada de Estados Unidos, ante la denuncia de que Hitler se había escondido ella, ya que allí estaba asentada una colonia de alemanes.

Partimos hacia el mediodía con rumbo a Santa Cruz, en donde nos esperaba una visita a la estación “Charles Darwin”, Parque Nacional Galápagos, con sus tortugas gigantes. A las 14h30 luego de fondear en Bahía Academy el desembarco fue seco, en el muelle de Puerto Isidro Ayora [43]. Caminamos por el malecón y luego por la Avenida Charles Darwin, hasta el Parque.

La principal atracción del Parque y la Estación es la mundialmente famosa tortuga “El solitario George”[44], se afirma que es la última tortuga gigante de la isla Pinta y están buscándole pareja para conseguir que deje descendencia. Es un intento por evitar la extinción de su linaje, mediante el programa de criaderos de tortugas que mantiene el Parque.

Obviamente “El solitario George” no es la única tortuga gigante que vive en la Estación, también está “Charlie”, un grupo de hembras y los criaderos de tortugas más jóvenes provenientes de diferentes islas. Al entrar al Parque, nuevamente nos reciben los pinzones, aunque no puedo identificar de qué especie.

El momento en que visitamos el espacio de “George”, la primera advertencia que nos hacen los guías es que está prohibido tocar a los animales. De pronto, aparece un gringo gordo y enorme. Asegura que es amigo del “Solitario” hace más de 25 años, baja a la jaula, empieza a acariciarlo, el guía se molesta, el gringo reclama y dice que es su espacio, que “George” es su amigo, que todas las tortugas que están allí son sus amigas. Resulta una escena graciosa y un poco incómoda al mismo tiempo, frente a los reclamos del guía que no reconoce al extranjero como un miembro o amigo del Parque. La medida de no tocar a los animales es para evitar su contagio con enfermedades traídas del continente y para prevenir su domesticación. De todas maneras, las tortugas parecen reaccionar de manera positiva a la presencia del “gringo”.

En las Galápagos está presente la tortuga gigante o Testudo elephantopus, de la cual en las diferentes islas existieron algún día al menos 15 subespecies. Hoy, según la fuente del Parque Nacional Galápagos existen 11 subespecies en 6 islas y se registra la extinción de 4 subespecies.

En un espacio del Centro de Interpretación del Parque el guía explica que la dramática situación de las tortugas y de otros animales únicos, se debe a la actividad humana desde hace siglos, que introdujo especies que compiten con las nativas y endémicas y las eliminan. Esta misma actividad humana es la responsable de la dramática reducción de la población de tortugas y de la extinción de algunas subespecies. Por ejemplo, a finales del Siglo XIX y comienzos del XX las pacíficas y lentas tortugas eran perseguidas y cazadas por miles, para extraerles su grasa u obtener aceite, que luego servía para iluminar las calles de Guayaquil.

Se estima que la población inicial de tortugas gigantes era de 250.000 en todo el archipiélago, pero esta se había reducido a 3.000 cuando se realizó el primer conteo oficial en la década de los 70 del Siglo XX.

Galápagos fue refugio de barcos piratas y balleneros durante un par de centurias. A sus tripulantes se les ocurrió entonces almacenar tortugas en sus bodegas, boca abajo, una sobre otra, para utilizarlas luego como alimento, ya que en esa posición los indefensos animales podían durar vivos hasta 1 año. Las almacenaban por cientos y se comían una por día, mientras duraba la travesía.

Además, el consumo de la carne de tortuga prevenía en los marineros la aparición de la peligrosa enfermedad conocida como “escorbuto”, que se produce en los barcos por la falta de alimentos frescos y la ingestión inadecuada de vitaminas, sobre todo de la Vitamina C. Por supuesto, las tortugas al resistir un año vivas en las bodegas de los barcos, garantizaban el alimento fresco, las necesarias vitaminas, pero esta práctica abusiva las puso al borde de la extinción. Me pregunto si Darwin durante su viaje en el Beagle se alimentó de tortugas. El 9 de octubre de 1835 escribe en su diario de viaje: “Cerca de los manantiales era un espectáculo curioso contemplar a estas enormes criaturas, un grupo viajando impaciente con el cuello extendido y otro regresando después de saciarse. 9 de octubre de 1835”. (National Geographic, Op. Cit., pág. 10).

El Parque Nacional, la Estación y la Fundación Charles Darwin, ejecutan programas para la recuperación de las poblaciones de iguana terrestre, que también se halla en peligro de extinción.

Se termina el recorrido por el Parque y nos dan tiempo libre para visitar Puerto Ayora y caminar por sus calles. Aprovecho para comprar pilas nuevas para la cámara filmadora y de fotos. La dueña de la tienda me cuenta que es oriunda de Ibarra. La geografía humana de las islas es un caleidoscopio del Ecuador continental, hay colonos de todas las regiones. Según el Censo de Población y Vivienda 2010, la migración interna a las Galápagos proviene sobre todo de Pichincha, Manabí, Tungurahua y Guayas. Hay poblaciones de salasakas, kichwas, andoas, puruhás y otavalos y un 5% de los pobladores de las Galápagos, que son en total 25.124, se auto identifican como afroecuatorianos.

Mientras camino por el malecón, me pregunto ¿qué posibilidad existe de encontrarme precisamente aquí con un amigo de Cuenca?. ¡Y allí está!, sentado en un bar, bebiendo una gaseosa… Juan Cobos. Fue un extraño encuentro, no lo había visto desde hace años. Nos damos un abrazo. El alma de migrante que todo cuencano lleva adentro hace que terminemos en cualquier parte del mundo. Me cuenta que está viviendo y trabajando en las islas. Hace mucho tiempo, otro Cobos, fue uno de los primeros colonizadores ecuatorianos de las Galápagos. ¿Será pariente de Juan?.

El otro Cobos al que me refiero se llamaba Manuel Julián Cobos y se supone que nació en Cuenca hacia 1836, nada se sabe de su infancia pero para 1856 ya figuraba como el principal contrabandista del país, con su empresa comercial asentada en Chanduy, en sociedad con su cuñado José Monroy y su hermano Ángel, fundadores de la casa Cobos Hermanos. Perseguido judicialmente por García Moreno mediante una orden de captura, se obliga a emigrar a la Baja California para explotar la orchilla en 1869. Pero antes, mediante sus barcos Paulita y Estrella del Norte, a más de contrabandear, se había establecido en las Islas Galápagos para exportar cuero de res (el ganado vacuno era una especie introducida por José Villamil y se había reproducido en San Cristóbal sin control) y orchilla, desde 1866. Casado con Adelaida Monroy, tenía establecida su residencia en isla Chatham o San Cristóbal.

El exilio forzado de Cobos termina en 1873, año en que regresa a San Cristóbal e inicia el cultivo de la caña de azúcar en su hacienda El Progreso. En 1885 instala un ingenio, en 1889 importa un ferrocarril y lo pone a trabajar en la isla y finalmente para 1891 El Progreso producía 16.000 quintales de azúcar, tenía 10.000 cabezas de ganado y enviaba anualmente a Guayaquil 500 toneladas de azúcar, ron, toda clase de frutas tropicales, legumbres, minerales y aceite de ballena y de tortuga, esto último para iluminar las calles del Puerto  (Pimentel, 2007).

Pero, El Paraíso de Cobos, el de Manuel no el de Juan mi contemporáneo (que no sé si tenga su propio paraíso), lo construyó sobre su infierno personal. Tenía una hija llamada Josefina y un hijo que fallece en 1897, Manuel Adolfo. En 1885, no se sabe por qué, la personalidad de Cobos se transforma y pasa a convertirse en un tirano, un psicópata. Ese mismo año manda a fusilar a 5 de sus trabajadores acusados de rebelión. Sometía a sus empleadas y empleados a violaciones, torturas, flagelaciones, alcoholismo, jornadas de trabajo extenuantes, destierro. Sus trabajadores enganchados o concertados nunca podían pagar sus deudas, para lo cual estableció en 1886 la acuñación de sus propias monedas, las "cobanas", de cuero de res, con las que sus esclavos compraban cosas en el almacén de la hacienda, quedando atrapados para siempre. En definitiva, Cobos levantó su fortuna a costa de la esclavitud de cientos de personas, porque según él: "En el cielo Dios y en la tierra Cobos". (Yánez, Op. Cit., pág. 12)

El 15 de enero de 1904, Manuel Cobos es asesinado por sus empleados. Solo entonces las autoridades del continente se "enteraron" del horror que se vivía en San Cristóbal. Lo extraño es que durante tres décadas nunca supieron nada.

Como en cualquier otra historia de horror, muy real, muy humana, muy histórica, más terrorífica que cualquier cuento de terror, la complicidad, la negligencia y la anomia son los ingredientes que aúpan a seres como Cobos.

Las Galápagos no solo son un libro viviente de historia natural, son un laboratorio social al que los morlacos estamos estrechamente conectados. De regreso en el presente, en encuentros públicos, a algunos empresarios cuencanos les he escuchado expresar muy sueltos de huesos su admiración por Pinochet y que los empleados que están bajo su mando deben ser motivados a trabajar con "chicote en mano". Si no existieran el Estado y las leyes actuales imitarían a Cobos sin duda, el tirano y paisano de las lejanas islas. Aunque a pesar de todo, igual hacen lo que se les pega la regalada gana, como Bucaram, justificados por el santo patrimonialismo que perdura en Cuenca y por el discurso de que todos somos parte de esa gran "familia" que es la empresa de la que son dueños, amos y señores.

La relación en el tiempo de los cuencanos con las islas parece trágica. Ahí está el destino de Manuel Cobos, lo que le sucedió a Margarita Crespo esposa del capitán Tomas Lewick que a su vez la salvó de las garras de Cobos, o en literatura lo que escribió en prosa Eugenio Moreno Heredia en "El muro de las lágrimas" o en poesía Efraín Jara Idrovo en "Sollozo por Pedro Jara", cuyos primeros versos son una descripción magistral, telúrica, de lo que son las islas, aunque el poeta advierte que "ya no son las mismas":

1.1
1 el radiograma decía
2 "tu hijo nació. Cómo hemos de llamarlo"
3 yo andaba entonces por las islas
4 dispersa procesión del basalto
coágulos del estupor
6 secos ganglios de la eternidad
7 eslabones de piedra en la palma del océano
8 rostros esculpidos por el fuego sin edad
9 soledad
10 terquedad relampagueante de la duración
11 enconado olor seminal de los esteros
12 andaba
13 anduve
14 y dije
15 mientras vociferaban la sangre y las gaviotas
16 se llamará pedro
17 pedrohuesosdepedernal
18 pedrorisadepiedra
19 piedra inflamada por la lumbre de meteoros de la vida

1.2
1 el radiograma decía
2 "tu hijo nació, envía su nombre"
3 yo andaba entonces por el archipiélago
4 renegrida osamenta del basalto
5 sílabas del silencio
6 sillares de la eternidad
7 guirnalda de piedra en el pecho del océano
8 coloquio de cíclopes sin edad
9 soledad
10 orfandad deslumbrante del espacio
11 desgarramiento de túnicas del viento
12 andaba
13 anduve
14 y dije
15 en tanto aullaban el sexo y las focas
16 te llamarás pedro
17 pedrovenasderoca
18 pedrollamadepiedra
19 piedra enardecida por el aliento de leones de la vida

1.3

1 el radiograma decía
2 "tu hijo nació. Cómo lo llamaremos"
3 yo andaba entonces por las galápagos
4 cetrinas encías del basalto
5 alvéolos del desamparo
6 dentadura de la eternidad
7 diadema de piedra en la testa del océano
8 mantos de lava sin edad
9 soledad
10 oquedad fulgurante del tiempo
11 hervor continuo de astros al pie de los acantilados
12 andaba
13 anduve
14 y dije
15 entre el bramido de los sueños y las olas
16 te llamaré pedro
17 pedroespinazodepeña
18 pedropiedrasinedad
19 piedra tenaz e incandescente que ha de sobrevivirme. (Idrovo, 2003)

Mi caminata por el malecón de Puerto Ayora concluyó con una última sorpresa, frente a mí estaba el bar "Hernán", cerca del embarcadero, como una especie de "deja vú".  Tanya Helmig, mi guía bilingüe, me presentó a sus niñas herederas del proceso intercultural que se vive en las islas. Rubias como la mamá, son una dulzura.

En Academy Bay, frente a Puerto Ayora, están fondeados los más diversos tipos de embarcaciones para turismo y transporte entre las islas. Hay barcos con una eslora respetable y pertenecen algunos a los ricos y famosos de Estados Unidos (incluso alguno tiene hasta helipuerto), así como pequeñas lanchas que sirven como taxis acuáticos para los lugareños.

Pasamos la noche fondeados en Bahía Academia, en el confortable “Mary Anne”. Los Novick me invitan a quedarme despierto hasta tarde viendo la película “Kill Bill”[45], con Uma Thurman[46] y David Carradine[47] (como no acordarme de Kung Fu) como protagonistas. Su director Quentin Tarantino[48]. Un pequeño detalle, está en inglés, pero aprovecho para poner en práctica lo aprendido en el “Wall Street”[49] en Cuenca.

Cuarto día, sábado 5 de agosto de 2006. Bahía Academy, Puerto Ayora, Santa Cruz-Seymour Norte. 36 millas náuticas (66 km). Seymour Norte-Sombrero Chino (Santiago), 18 millas náuticas (32 km).

Muy temprano el Mary Anne zarpa hacia el norte de Santa Cruz, costeando por Punta Núñez, Punta Rocafuerte, Islas Plaza, Rocas Gordon, Punta Carrión, Canal de Itabaca, Punta Robles, Baltra, Canal del Norte, Islote Mosquera hasta Seymour Norte y se tiene un desembarco mojado desde la panga para observar nidos de fragatas y el baile de apareamiento de los piqueros de patas azules.

Los alcatraces machos silban para llamar a sus parejas, emiten un sonido similar a un silbato: ¡fuiiiiuuuu!, es raro y curioso escucharlos. Y mueven sus patas azules de una manera muy graciosa. Uno se puede encontrar también con iguanas terrestres de un tamaño considerable y las fragatas macho en sus nidadas hinchan el buche para conquistar a las hembras. Esa intensidad roja, como un velamen, bien les vale el nombre de fragatas.

Por supuesto, más lobos marinos y todos mis amigos de viaje empiezan a bromear en inglés “¡oh, more sea lions!, ¡more blue footed boobies!”, a estas alturas del viaje parecían hastiados de leones marinos y piqueros.

Nos cruzamos en el recorrido con una pareja de turistas japoneses y Lory me pide que los salude en japonés, luego de indicarme que se dice “o hayaou gozaimasu” que traducido es buenos días. Repito la frase y ellos me responden lo mismo, muy amables. ¡Qué bien!, son mis primeras palabras en japonés.

La cultura japonesa se proyecta a por los menos 7.000 años AC, por lo que los dos turistas que se cruzan en mi camino (o yo me crucé en el de ellos) poseen una gran herencia, lo que también los convierte en cosmopolitas, ávidos por conocer otros lugares del mundo y culturas diferentes a la suya.

Todo el recorrido en Seymour Norte se realiza por un sendero ecológico y la primera advertencia de los guías naturalistas es no salirse de él, puesto que se ponen en peligro las nidadas de piqueros y fragatas. Lagartijas de lava están por todas partes mostrando sus colores.

Desde Seymour Norte se avistan con toda claridad las islas Dafne, la Mayor y la Menor y un velo gris cubre siempre el horizonte, es algo mágico, con tonos azules. El ambiente es increíble, de sueño.

Son tres horas de navegación, partiendo de Seymour Norte hasta el islote Sombrero Chino, al sureste de Santiago. Es un volcán apagado, con la forma de un cono perfecto, por eso a la distancia parece un sombrero chino. Su última erupción produjo ríos o flujos de lava, que se enfriaron adquiriendo la forma de tubos o “lava tubes” y canales, que bajan desde la cima hasta el océano. Sombrero Chino es uno de los mejores lugares para comprender algunos de los aspectos geológicos que tuvieron influencia en la formación de las Islas Galápagos.

Un sendero al pie del volcán permite la observación de algunos tubos de lava durante una caminata de treinta minutos, en unos 1.000 metros de recorrido. Un poderoso león marino trata de ahuyentarnos de su territorio, con su furioso y estertóreo ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!. El sendero termina en un acantilado poblado por cangrejos sayapas.

Desde el promontorio se observa en el horizonte la parte sur de Isabela, la isla más grande (con su volcán Sierra Negra) y que vista en un mapa o desde el espacio adquiere la forma de una iguana o un caballito de mar.

Un cuento corto de Eugenio Moreno Heredia, narra la tragedia de Isabela, que fue colonia penal. El cuentito se llama "El muro de las lágrimas", una obra ciclópea que tenía el único sentido de torturar a los presos. Y allí está hasta hoy el muro, como un monumento a la crueldad humana. La parte final del relato explica:

"Algunos años después de suprimida la colonia, conocí la isla. Subí al lugar donde quedaba el muro, a las seis de la tarde, a pocos minutos de mi llegada. En el barco, durante el viaje, escuché a los marineros largas historias sobre el Muro de Las Lágrimas, como lo llamaban en las islas. Me acompañó un hombre que encontré en la playa y a quien yo supuse un colono, era pequeño y frágil, tenía una expresión de dolor en los ojos. Les digo que retrocedí asustado cuando miré aquella obra infernal. Medía cien metros de largo, por diez de alto y diez de espesor. Era una gigantesca mole tenebrosa, rodeada de una atmósfera fúnebre y de misterio. Mi guía, junto a mí, apenas me daba indicaciones lacónicas; caminaba lentamente, silencioso y triste. Asombrado ante aquel espectáculo deprimente no reparé que había caído la noche. El hombre ya no estaba a mi lado y regresé solo al barco con una extraña sensación en mi nuca y mi espalda, como si alguien me siguiera. Los marineros rieron al verme llegar y me dijeron: -Ya vendrá con aquel cuento de que le condujo al muro un hombrecillo pálido y triste, verdad-. Y todos gritaron a coro: - ¡El Mono!, ¡El Mono! -".  (Heredia, 2005)

La realidad me trae de vuelta a San Cristóbal, a Sombrero Chino. Luego a pasear en kayak sobre las aguas color turquesa del canal que separa a Sombrero Chino de la isla Santiago. Mi acompañante es el “Grandpa”[50] de la familia Novick, sus hijos Andy y David deciden bucear con snorkel, para apreciar la gran variedad de especies marinas que existen en el lugar.

En el trayecto de retorno al Mary Anne, el panguero hacer pasar su bote cerca de los nidos del pingüino de las Galápagos[51], una ave endémica y vemos a una pareja. Son aves muy curiosas, nos miran con atención y tratan de seguir a la panga. Se hallan en peligro de extinción, puesto que quedan muy pocos ejemplares. Es una de las especies más pequeñas de pingüino y distinto a los de la Antártida. Pero precisamente nuestra idea, en forma y tamaño, sobre los pingüinos está influenciada por el “Pájaro Bobo” o “Galápagos Pengüin”, cuando en la Antártida y sus islas adyacentes se han contabilizado hasta 18 especies y 6 géneros de pingüinos.

Se hace presente de nuevo la garúa tan típica de agosto en el archipiélago. Por el frío que le acompaña y el ambiente siniestro que adquieren las islas, es temporada baja, explica nuestra guía.

De vuelta en el barco, Andy su hijo Noah deciden lanzarse desde la baranda de estribor al agua fría y de un azul oscuro del océano. Es una zambullida desde por lo menos 10 metros de altura. Creo que están locos. Hicieron que parezca muy divertido.

El barco emprende la navegación nocturna a Genovesa, una de las islas más al norte. La experiencia es inolvidable, con la luna gigante dominando el infinito y cuando esta se fue un cielo cuajado de estrellas, era la Vía Láctea, impresionante. Entonces se produjo un fenómeno, el “baile de las estrellas”, provocado por el movimiento del barco, por ese imparable sube y baja, de izquierda a derecha, sube y baja. Y las estrellas bailan.

Como señala Mircea Eliade[52], el cielo me estaba mostrando su trascendencia, su fuerza, su sacralidad. “Allí donde está el cielo, allí está también Dios”, (proverbio de la tribu africana ewe)”. (Eliade, 1998).

Quinto día, domingo 6 de agosto de 2006. Sombrero Chino, San Cristóbal-Genovesa. 57 millas náuticas (102 km).

Fueron 10 horas de travesía nocturna a mar abierto entre Sombrero Chino, el islote junto a San Cristóbal y Genovesa, una de las islas más al norte (Las otras son Marchena, La Pinta, Wolf y Darwin).

A mitad del viaje el barco y sus pasajeros atraviesan la Latitud 0, el Ecuador. Por unos instantes estamos alineados con los volcanes Wolf y Ecuador en Isabela, en el continente con Pedernales y Coaque en Manabí, con San Antonio de Pichincha y Lumbaquí en Sucumbíos. Pasamos al hemisferio norte del planeta.

Genovesa o la "isla de los pájaros" también es un volcán, pero su caldera colapsó, formando bahía Darwin que tiene un estrecho canal de entrada. El Mary Anne pasa por la mitad del canal y su capitán, Patricio, maniobra con pericia para no encallar, hasta fondear en el centro de lago Arturo. Es fabuloso pensar que debajo de nuestro transporte, a una decena de metros, cubierto por el agua del mar, se halla la boca de un coloso.

Muy temprano por la mañana se ejecuta un desembarco seco en Prince Philips Steps o Escalera del Príncipe Felipe, gradas de basalto que conducen a la parte alta del acantilado este de la isla.

El Príncipe Felipe de Edimburgo es el consorte de la Reina Isabel II de Inglaterra y padre del Príncipe de Gales, Carlos, heredero al trono. En la década de los 60 del Siglo XX, Felipe visitó Genovesa y quedó impresionado por la diversidad de aves de la isla y su belleza paisajística. Desde su cargo como presidente del Fondo Mundial para la Protección de la Vida o WWF por sus siglas en inglés, destinó recursos para la protección de las Galápagos. En agradecimiento a este gesto se le designó como protector de Genovesa y las gradas de basalto fueron bautizadas con su nombre.

Ascendemos por las “Philips Steps” y al llegar a la parte alta del acantilado una nueva sorpresa. Nidadas de piqueros de patas rojas[53] y piqueros de patas negras[54]. Unos empollando y otros buscando pareja. Un pequeño puente de madera permite sortear una gran grieta de paredes basálticas. Genovesa hace honor a su apelativo, puesto que mientras caminábamos por un sendero que nos llevó hasta un promontorio, una colonia de petreles de tormenta[55] hizo su espectáculo. Miles de pájaros se movían como uno solo para evitar ser devorados por los depredadores. El número cumple el trabajo de protegerlos y aunque no han sido oficialmente contados, se estima que por lo menos unos 160.000 de estos pequeños pájaros habitan en las cuevas formadas por la lava en la isla. Una lechuza de las Galápagos[56], ave endémica, bien camuflada en el paisaje de tonalidad café, acecha a sus presas. Espera con paciencia a que algún petrel se salga del grupo. Con larga vistas apenas se pueden observar su cabeza y sus dos enormes ojos.

Un pinzón de Darwin de tierra de pico afilado[57] que sin temor se aproximó al grupo de turistas, pero su objetivo era otro, puesto que escarbaba en la tierra y entre excrementos de otros animales en busca de semillas. Con su pico las puede partir sin dificultad. Se avistan mockingbirds o sinsontes[58], también conocidos como cucuves y fragatas mayores y menores. Las fragatas tienen un comportamiento oportunista, son expertas en molestar a otros pájaros, sobre todo pelícanos y piqueros, para robarles la pesca, comportamiento debido a que su plumaje no es impermeable y por lo tanto no pueden zambullirse como el piquero por ejemplo, para atrapar sus presas debajo del agua. Si lo hicieran corren el riesgo de morir ahogadas, por el peso del agua acumulada en su plumaje. Viven del parasitismo, son verdaderas ladronas de los aires.

De vuelta a la panga, para luego desembarcar junto a un manglar en la playa de lago Arturo. En el corto tramo de navegación una tortuga marina acompañó al bote sin inmutarse.

Una placa de hierro fijada en el acantilado reafirma que la isla es parte del territorio ecuatoriano y que los turistas deben tomar precauciones para cuidarla. Entre el manglar más nidos de piqueros, esta vez de patas azules.

Una combinación de arena blanca, cadáveres de coral y piedras forman la playa. Un espectáculo de colores, tanto que da ganas de llevarse un poco del material, pero está totalmente prohibido.

La marea baja, como un telón de fondo, deja lista la función que nos estaba esperando desde el inicio del mundo. En una poza de agua entre las rocas volcánicas nadaba un lobo marino y cuando descubrió nuestra presencia, enseguida comenzó a jugar con los peces. Se robaba la atención con piruetas en la superficie del agua, luego se sumergía hasta el fondo a perseguir más peces. El agua transparente permitía ver todas las evoluciones del animal, que nos miraba desde el fondo y luego, muy veloz, salía a la superficie para hacer ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!... Hermoso, sublime, parecía entrenado para los turistas.

Sin darnos cuenta, un pulpo[59] nos estaba acechando. De color café como la piedra que le rodeaba, en cuestión de segundos adquirió tonos multicolores, que atravesaban su cuerpo y tentáculos, como ondas de luz de un letrero luminoso. Se enrosca en el pie de Andy Novick e intenta atraparlo. Sus tentáculos se adhieren al zapato de Andy y se enroscan. Él le deja hacer. El animal se ubica en el tendón de Aquiles y con su pico de loro intenta morder. Andy reacciona y sacude su pie con fuerza. El pulpo vuelve al agua y se refugia en una cavidad más pequeña que él. Es increíble su capacidad para comprimirse. Adquiere nuevamente el color de la piedra. Era evidente su audacia, intentaba cazarnos y a la más pequeña oportunidad se acercaba sigilosamente y pretendía adherirse a otro pie. En la poza, pequeños peces damisela[60] con preocupación custodiaban sus parcelas de algas. Si otro pez intentaba meterse en las algas ellos lo empujaban afuera. Otra especie que nadaba tranquila en este microcosmos era la liza[61]. El manglar de Genovesa tenía especies de plantas como acacias, manzanillas y palo santo.

El día resultó delicioso y el tiempo insuficiente para mirar todo lo que había. Cada paso era una sorpresa. Zarpamos de Genovesa a las 6 de la tarde, para una travesía de 13 horas en mar abierto rumbo a Santiago.

La maniobra para salir de la caldera por el estrecho canal resultó emocionante, puesto que el barco se movió mucho, como un caballo chúcaro. Siempre es así la salida de Genovesa, comenta Patricio el capitán del barco, mientras le expreso mi inquietud en el puente y me asegura que las 380 toneladas del Mary Anne son suficiente garantía para que la nave ¡no se mueva mucho!. “Ya te quisiera ver en uno de esos” y señala unos botes de pasajeros a merced de las olas intentando también salir de Genovesa.

“En realidad”, afirma Patricio, “mi barco se mueve poco”, porque es pesado. Resultaba gracioso. Con cada ola el barco subía en ángulo de 45 grados, ­¿cuánto, 10, 15 metros?, para luego bajar rápido, muy rápido, hasta chocar con la superficie del agua cortándola con un poderoso ¡splasssshhhh!. Y así el agua mojaba toda la cubierta. Una danza que duró más de una hora, o al menos eso me pareció. No sé por qué, pero me recordó el movimiento del juego mecánico conocido como la barca pirata, que llega con el Play Land Park y las lluvias cada noviembre a Cuenca.

La travesía más larga de todo el tour dura toda la noche y nuevamente el barco cruza la latitud 0, regresa al Hemisferio Sur lugar natural de todo cuencano, hasta Santiago.

Para aprovechar las horas en alta mar, nos volvemos a reunir con los Novick en la librería-video de la cubierta inferior para ver “La vida de Brian”[62], de los Monty Python [63], el mejor humor británico. La parte culminante de la película se produce cuando un grupo de crucificados canta “Always look on the bright side of life” (Mira siempre el lado positivo de la vida). Cuenta la historia de Brian, un niño que nace el mismo día que Jesucristo y que es confundido con él en varias oportunidades.

Sexto día, lunes 7 de agosto de 2006. Genovesa-Puerto Egas. 66 millas náuticas (122 km). Puerto Egas-Espumilla. 3 millas náuticas (5 km).

El Mary Anne, muy temprano, ancla frente a Puerto Egas, en la bahía pintoresca James y el desembarco es seco. Una imagen se queda atrapada en el recuerdo. Un halcón de las Galápagos nos vigila posado en un promontorio. Es un ave majestuosa. La foto de un ave similar, en actitud parecida, en las mismas Galápagos, fue tomada hace 35 años por mi padre, Juan Rodríguez. Quedó registrada en slide.

Viajó en el año de 1979 en uno de los primeros tours de visitantes nacionales organizados a las Galápagos. Costó 5.000 sucres por persona. Y recuerda con humor que Jacinto Tamariz, que era muy alto, al abordar el avión de TAME se golpeó la cabeza con el marco de la puerta. Levanta la vista y lee DC4; y se dio tres cabezazos más. “Siempre tengo en la memoria lo amigables que eran los animales”, no había como tocarlos pero se aproximaban sin miedo a los visitantes. El retorno al continente fue en barco, El Bucanero, que luego de 3 días de travesía llegó al Puerto de Guayaquil y de allí en carros de la empresa Supersemería a Cuenca.

Aquel año llegaron a las islas 9.539 extranjeros y 2.226 turistas nacionales. Para el 2006 según datos del Parque Nacional, 145.233 turistas desembarcaron por aire en las Encantadas, 97.393 extranjeros y 47.480 nacionales.

En Puerto Egas, toda la tripulación aprovecha para bajar a tierra por primera vez en 6 días y jugar fútbol en la playa. El resto nos dedicamos a caminar por los puentes de lava, formaciones naturales que al erosionarlas el mar forman canales, me imagino como los de Venecia, que dan refugio a infinidad de especies marinas.

Una garza ostrera[64] recorre las rocas a la espera de alguna presa. Al principio, en un estado relajado, su cuello es diminuto, hasta se introduce entre las dos alas. De pronto mira un cangrejo sapaya juvenil e intenta atraparlo. Su cuello se estira con velocidad, como una cimbra, por lo menos unos 20 cm. Es una saeta. Tiene una visión privilegiada puesto que los cangrejitos son de color negro y se confunden con facilidad con la piedra, es muy difícil atraparlos. La garza no pesca cangrejos adultos porque su caparazón es muy duro, prefiere a los juveniles porque el carapacho está en formación lo que facilita la digestión.

Las iguanas marinas están por todas partes, tomando sol. Su color negro azabache hace que caminemos con precaución, para no pisar alguna, ya que es muy fácil confundirlas con las piedras. Dan señales de su presencia cuando expulsan por sus fosas nasales la sal que absorben cuando bucean a recoger algas, su alimento preferido.

Un extraño pez sale del agua caminando. Tiene dos enormes ojos frontales y es de color negro. Se llama gobio[65] o chupapiedras, porque con su boca que parece una ventosa se adhiere a las rocas para comer algas microscópicas. Por decenas comienzan a trepar por la playa. El gobio puede estar fuera del agua durante períodos de 20 minutos. Sus aletas parecen pies arcaicos y son suficientes para darles movilidad en tierra firme, un poco torpe, como reptando, pero les basta.

El gobio me recuerda una canción de la leyenda del jazz norteamericano, Louis Armstrong [66], “What a wonderful world” o “Qué mundo maravilloso”:

Veo los árboles verdes

rosas rojas también

las veo florecer

para tí y para mí.

Y me digo a mi mismo

qué mundo tan maravilloso.

Veo cielos azules y nubes blancas

el brillo de un día bendito

la oscuridad de la noche sagrada.

Y pienso para mí mismo

qué mundo maravilloso.

Los colores del arcoiris

tan lindos en el cielo

también están las caras

de la gente que pasa.

Veo amigos estrechando su manos

diciendo: ¿cómo te va?.

Realmente ellos dicen: yo te amo.

Escucho bebés llorar

los veo crecer

ellos aprenderán mucho más

de lo que yo jamás sabré.

Y pienso para mí mismo

qué mundo maravilloso.

Sí, pienso para mí mismo

qué mundo maravilloso.

Entre las pozas y los canales formados por la lava, una foca peletera[67] jugaba a las escondidas. La observábamos desde los puentes de roca como aparecía y desaparecía. La presencia de los turistas la puso más activa. Un pulpo que se puso nervioso, con la rapidez de un torpedo se devolvió a la profundidad del océano. Hubo un poco de tiempo para darnos un baño y como en todas las islas, a nuestro alrededor una decena de turistas hacían lo mismo, pasear, bañarse o bucear con snorkel. A la distancia, el barco fondeado es una postal.

De vuelta a la panga y al barco para un pequeño trayecto hasta playa Espumilla, para mirar flamingos, es lo que dice nuestra guía. El sitio de anidación, una laguna, está protegido por una barrera de manglares de acacia. El desembarco es mojado y a caminar sin zapatos por la playa, se atraviesa el manglar y… ¡la laguna está seca y no hay flamingos!, solo los caparazones de lo que alguna vez fueron dos tortugas marinas y los huesos de un chivo. ¿Será este el resultado del calentamiento global?, no hay respuesta, pero el sol quema.

Playa Espumilla tiene arena de color café claro. Hay tiempo para un baño refrescante porque el calor sofoca. Hasta el agua del mar está caliente en una época en la que no debería, debido a la influencia de la corriente fría de Humboldt.

Un poco más allá, los piqueros de patas azules han salido de pesca. Sus piruetas en el aire son sorprendentes. Primero, toman mucha, mucha altura, luego giran en 180 grados y con la velocidad de una flecha se zambullen intentando atrapar algún pez. Más sorprendente es que casi siempre aciertan, puesto que emergen con algo en el pico. Salen a flote como si tuvieran puesto un chaleco salvavidas. No faltan los lobos marinos, siempre curiosos, aprovechan para nadar muy cerca de nosotros.

Se produce un nuevo embarco para rodear Santiago, pasando frente a Caleta Bucanero, un acantilado enorme. En sus aguas están presentes escuelas de manta rayas, que se les puede mirar a simple vista ya que el agua transparente lo permite y sus aletas sobresalen en la superficie. Asemejan el diseño del Seaview (o es al revés), el submarino de “Viaje al Fondo del Mar” [68], la serie de televisión de culto de los 60, Siglo XX.

Sobre Santiago desplegados por toda la isla se hallan bosques de acacias, pero sin hojas. Dos fragatas cierran majestuosamente el día, al acompañar al barco con su vuelo, junto a la parte alta del palo mayor.

Séptimo día, martes 8 de agosto de 2006. Playa Espumilla-Bartolomé. 26 millas (48 km).

Partimos nuevamente por la noche, costeando Santiago por Cabo Cowan, Isla Albany, Cabo Sthepens, Punta Córdova, Roca Cousin, Bahía Sullivan, hasta la pequeña isla Bartolomé. A las 07:30 hay un desembarco seco en Sullivan Bay al este de Santiago, para caminar sobre una formación de lava. Por todas partes hay estructuras caprichosas que tienen por nombre “pahoehoe”.

Son los restos de la última erupción en Santiago, que ocurrió en 1897, creando un campo de lava de 20 km de largo. El gigantesco río de roca fundida se enfrió con el paso de los años, dando nacimiento a un paisaje que parece de otro planeta, de color gris metálico, que lo domina todo, desde la montaña a kilómetros de distancia hasta el mar. Es como estar parado en una sartén de teflón.

Después de más de cien años de un paisaje sin vida, empiezan a crecer las primeras plantas pioneras, sobre todo el cactus de lava y una flor de color amarillo que se llama cogullo. También lagartijas de lava se aventuran entre las calientes y caprichosas formas. Es un sitio infernal, se podría afirmar que imposible para la vida, pero esta persiste a pesar del desastre.

La palabra “pahoehoe” se puede traducir como soga o enredo. Proviene de los campos de lava de los volcanes de Hawaii, en donde se repiten las mismas formas: parecen intestinos unas veces, circunvoluciones cerebrales otras o sogas de cabuya. Son producto del enfriamiento de la lava.

La caminata nos interna en el campo de lava una considerable distancia, hasta un promontorio de tierra roja. Las imágenes de Marte del Spirit y este sitio en el que me encuentro son semejantes. No hay árboles, plantas pequeñas o animales en kilómetros de a la distancia, solo esta omnipresente alfombra primigenia de La Tierra, que nos explica sin hablar como se formaron los continentes. Es una clase de historia natural en la vida real. Cuando se golpean con el pie los pahoehoe hacen un ruido similar al de una marimba.

La panga hace una travesía de unos minutos entre Bahía Sullivan y Bartolomé. Una tortuga marina la acompaña. En playa Bartolomé hay tiempo libre para bucear. Me sumerjo con snorkel y se produce una visión sorprendente. Un lobo marino se aproxima a toda velocidad. Cuando estaba muy cerca de mi cara, giro en 90 grados y desapareció. Qué maravilla.

La recomendación de la guía naturalista es pasar la mayor parte del tiempo sumergido, debido a que fuera del agua, en este sitio, estaban al acecho los tábanos [69], parecidos a la mosca común pero que pican de forma desagradable. Era cierto, al salir para secarme me pica uno. Fue lo mismo que un chispazo y luego la quemante comezón, justo en el cuello. El agua salada que se pega al cuerpo parece que los atrae.

Tres barcos fondean y desembarcan a sus turistas: una nave de la Armada, que se supone transporta a la Primera Dama de la Nación, pero solo es un rumor, el Sagita que pertenece a la misma empresa del Mary Anne, la Angermeyer Cruciers y un barco enorme de pasajeros que no identifico. La playa se llena y pierde su tranquilidad.

La principal atracción de Bartolomé es subir a su mirador, para obtener una visión en 360 grados de las islas colindantes: Santiago y sus campos de lava al oeste, Seymour, Baltra y Santa Cruz en el horizonte al sureste. Se suben 115 metros por una escalera de 380 peldaños, un esfuerzo que vale la pena porque el paisaje es bellísimo, con el mar de un azul profundo, matizado por ciertas áreas de color verde, sobre todo cerca de la costa de las islas.

Después del descenso fue la observación de pingüinos, mediante la “panga ray”, una estrecha aproximación de la panga a los acantilados donde anidan estas aves. Torpes y graciosos en tierra, los pingüinos de Galápagos que están en peligro de extinción, en el agua son muy veloces.

Santiago también tiene una roca enorme, parecida al “León Dormido” de isla Chatham o San Cristóbal. Aunque para decir la verdad, todas las rocas enormes de Galápagos, tienen formas o de leones marinos o de tortugas, piedras tan milenarias como los animales a los que dan cobijo.

Desde el espacio o en un mapa, las islas toman la forma de sus animales: Isabela es una iguana, Santa Cruz, Baltra y Seymour Norte una manta raya, San Cristóbal un león marino, Floreana un cangrejo. Así las imagino.

Cae la tarde, hacia las 18h00 la tripulación nos tenía reservada una sorpresa. Apagan los motores y despliegan las velas, sobre todo la cangreja y la mayor, el sobrejuanete, el juanete y la gavia en la popa y en la proa el foque y el contrafoque. Nos movemos con el viento a la fantástica velocidad de 8 nudos.

Es la última noche en el Mary Anne. Patricio, el capitán, invita un brindis con champaña a todos los turistas de este viaje. Emocionadas palabras de despedida. Promesas de regresar. El sentimiento es el mismo de la canción “No me dejes más”, en versión de Estéfano Cubero [70]:

Se siente junto a ti

todo aquel calor

del viejo volcán

que muerto creí.

Parece que somos

sus tierras quemadas

dando el mejor trigo

del más bello abril.

Y en las noches tristes

de esta soledad

un cielo de colores

te va a acompañar.

Pero no me dejes.

Pero no me dejes.

No te vayas más.

Parte de mi corazón se queda en las islas del fin del mundo.

Octavo día. Miércoles 9 de agosto de 2006. Bartolomé-Mosquera. 18 millas náuticas (36 km). Mosquera-Baltra. 5 millas náuticas (9 km).

Son las 07:00, el Mary Anne se ubica frente a islote Mosquera para una última visita, es el adiós. A disfrutar del amanecer y del escenario final que tiene preparada la Pachamama. El desembarco desde la panga es mojado. Sobre el islote decenas de lobos marinos.

Para sorpresa de todos, una cría de lobo marino se separa de su madre y se aproxima a Raielle, la niña de la familia Novick. Sin miedo el lobezno la olisquea durante un buen rato. Es el comportamiento típico de los animales de las Galápagos, amigables con los seres humanos. La mejor despedida que tenían preparadas las islas. No faltan a la cita los piqueros de patas azules, que pescan en los alrededores.

Las últimas palabras de mi guía Tanya Helmig fueron “el recuerdo no te lo va a quitar nadie”, porque visitar las Galápagos es una experiencia mística, única, personal, íntima. En total 60 horas de navegación y 378 millas náuticas recorridas.

De verdad que son las “Islas Encantadas” o mejor encantadoras porque uno se enamora de ellas y sueña con volver. Como señala Rene Dubos: “el atractivo de las islas pequeñas tal vez resida en que evocan un mundo cuyos límites podemos percibir, tal como sucedía en el estable mundo de la Edad de Piedra”. (Dubos, Op. Cit. Pág. 54). Con justa razón nuestro archipiélago fue declarado como el primer lugar en el mundo que hay que conocer antes de morir.

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[1]Banda de rock argentina, creada en 1990 por Mario Gómez, Gerardo Pugliani y Jorge Risso. Se presentó para las fiestas de Esmeraldas, el sábado 5 de agosto de 2006.

[2] Pedro Vicente Maldonado (1704-1748), científico ecuatoriano y mecenas de la Misión Geodésica Francesa, gobernador de Esmeraldas. Publicó la primera “Carta de la Provincia de Quito y de sus Adyacentes”.

[3] Carlos María de La Condamine (1701-1774), organizó una expedición al Amazonas en compañía de su amigo Maldonado. Juntos hicieron importantes descubrimientos geográficos y botánicos. Descubridor del caucho y la quinina, medicamento que se usó durante 200 años para combatir la malaria.

[4] Carlos Concha Torres (1864-1919), revolucionario de Esmeraldas. Levantó en armas a la provincia en contra del gobierno del presidente Leónidas Plaza Gutiérrez, de 1913 a 1915. Colaborador de Alfaro, ex gobernador de Esmeraldas.

[5] El antiguo aeropuerto Sucre en el centro de Quito dejó de funcionar el 20 de febrero de 2013 y fue reemplazado por el nuevo aeropuerto de Tababela.

[6] Cifra al año 2006.

[7] John Berger (1926), escritor británico.

[8] El presidente Hussein (1937) fue ahorcado el 30 de diciembre de 2006.

[9] En las Galápagos existen 14 especies y 4 géneros de pinzones. El ejemplar en el aeropuerto de Baltra podría haberse tratado de un Geospiza fortis, ave dominante en Daphne Mayor, islote al oeste del aeropuerto de Baltra.

[10] Charles Darwin (1809-1882), naturalista inglés.

[11] Alfred Russell Wallace (1823-1913), naturalista británico, coautor con Darwin de la teoría de la evolución a través de la selección natural.

[12] Robert Fitzroy (1805-1865), famoso navegante inglés.

[13] Alicia Yánez, (1928), escritora ecuatoriana, nacida en Quito.

[14] Carl Sagan (1934-1996), astrofísico y divulgador científico de origen estadounidense.

[15] Jurasic Park III (2001), secuela que lleva al cine el mundo perdido de los dinosaurios.

[16] MARY Read y ANNE Bonny, las dos únicas mujeres declaradas culpables por actos de piratería en 1720.

[17] Lobo marino de Galápagos o lobo marino de un pelo (Zalophus wollebaeki). Especie endémica de las islas, no es una foca.

[18] La iguana terrestre de las Galápagos (Conolophus subcristatus) es una especie de reptil de la familia Iguanidae. Es endémica de las islas

[19] Louis Charles Auguste Claude Trénet (1913-2001), cantante y compositor francés.

[20] Alfredo Baquerizo Moreno (1859-1951), primer presidente ecuatoriano en visitar las Islas Galápagos en el año de 1917 y  fundador del Puerto que lleva su nombre.  

[21] Conjunto de organismos microscópicos que flotan en el agua del mar o en masas de agua dulce. Su nombre viene del griego y significa “errantes”. Son fundamentales para la ecología del planeta y la base de la cadena alimenticia en los océanos.

[22] Corren con agilidad entre las rocas y playas de Galápagos. Los cangrejos zayapas (Grapsus grapsus) se distinguen fácilmente, por su caparazón rojo escarlata. Son crustáceos emblemáticos de las islas.

[23] El sinsonte de Española (Nesomimus macdonaldi) ave endémica de Galápagos que sólo puebla la isla Española o Hood.

[24] El canario María es otra ave endémica de Galapágos. Su número es diezmado: El Parque Nacional (DPNG) calcula  que de 50 a 60 aves mueren en un día, un número que  sumaría de 18.000 a 22.000 aves muertas en un año. El problema es causado principalmente por taxis que van a toda velocidad por la carretera (Canal de Itabaca-Puerto Ayora), tratando de hacer  el mayor número posible de carreras . Fuente: http://www.galapagosdigital.com/espanol/2013/06/10/canarios-maria-victimas-del-exceso-de-velocidad/

[25] Peces payaso (Amphiprioninae), se caracteriza por sus contrastados e intensos colores, rojo, rosa, negro, amarillo, naranja o blanco. Vive en las anémonas.

[26] Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Humboldt (1769-1859) fue un geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador alemán. Padre de la “geografía universal”.

[27] Aimé Jacques Alexandre Goujaud Bonpland (1773-1858) fue un naturalista, médico y botánico francés, célebre por la expedición a América que realizó junto a Alexander von Humboldt.

[28] Albatros ( Diomedeidae), palabra de origen árabe que significa “buceador” y del latín “albos” que significa “blancos”, son una familia de aves marinas de grandes dimensiones.

[29] Piquero de patas azules (Sula nebouxii), es una de las aves más fotografiadas de Galápagos. Fue estudiada en detalle por Darwin para su teoría sobre la evolución de las especies.

[30] Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus), es la única especie de su género, endémica de las islas Galápagos. Es el único lagarto moderno que depende del medioambiente marino, alimentándose casi en exclusiva de algas.

[31] La gaviota de las Galápagos (Creagrus furcatus) es endémica de las islas, aunque puede verse también en las costas continentales ecuatorianas y peruanas.

[32] Los flamingos (Phoenicopterus ruber) son otra ave muy característica de Galápagos. Tienen largas patas y un caminar singular. La población estimada de estas aves es alrededor de 600, y se encuentran en playa Espumilla (Santiago), Villamil (Isabela), Punta Cormorán (Floreana) y Rábida.

[33] El pato cariblanco (Anas bahamensis galapaguensis) es una especie de ave propia de América. Su distribución comprende las Islas Bahamas, las Antillas Mayores y las Antillas Menores, Argentina, Uruguay y las Galápagos.

[34] Fragatas (Fregata magnificens) también llamadas “Man”, “War” o rabihorcados, son aves marinas no resistentes al agua. Por eso tienen una conducta pirata. Son grandes de color negro, alas largas, pico extenso y ganchudo y cola muy bifurcadaPrincipio del formulario.Final del formulario En las islas hay dos especies: real y común. Para alimentarse roban pescados a otras aves, principalmente a los piqueros. Cuando es tiempo de anidar, se apoderan de nidos ajenos. En época de reproducción, el macho infla su garganta o buche, de un color rojo deslumbrante (representa el 40% del volumen total del pájaro). Fragata es también el nombre de un barco de guerra ligero y multipropósito.

[35]  Cabra o chiva (Capra aegagrus hircus), mamífero domesticado por su carne y leche. En Galápagos es una especie introducida, que está en proceso de erradicación, porque compite con las especies endémicas.  Del año 2004 al 2006, se estima que 100.000 chivos fueron fusilados en Isabela. 

[36] Tortugas marinas (Chelonia mydas) especie en peligro de extinción, encuentran en las islas Galápagos un santuario natural donde vivir y reproducirse.

[37] Lagartija de lava (Microlophus albemarlensis), es una especie de lagarto, nativa y endémica de las Islas Galápagos. Junto con otras seis especies emparentadas se denominan lagartijas de lava. Se pueden encontrar en todas las islas principales.

[38] Coronel Juan Ignacio Hernández (?-1845), venezolano, natural de San Esteban, Puerto Cabello. Coterráneo y hombre de confianza de Juan José Flores, participó en las batallas de Pichincha y Tarqui, donde fue herido.

[39] José Villamil Joly (1789-1866),  nació en Nueva Orleans, estado de Luisiana, Estados Unidos. Prócer de la Independencia de Guayaquil (1820). Primer gobernador de Galápagos (1832).

[40] Juan José Flores Aramburu (1799-1864), primer presidente del Ecuador, habiendo fungido como tal en tres ocasiones: 1830 a 1834, 1839 a 1843, 1843 a 1845.

[41] Margaret Walbroel o Wittmer por su apellido de casada (1904-2000), alemana, colona de Galápagos, escritora de “Floreana: lista de Correos”, un betseller mundial (www.margret-wittmer.com).

[42] José María Velasco Ibarra (1893-1979), cinco veces presidente del Ecuador. Visitó las islas el 1 de septiembre de 1944.

[43] Isidro Ramón Ayora Cueva (1879-1979), presidente del Ecuador de 1929 a 1931.

[44] El Solitario George o “Lenesome George” (1903-2012), murió el 24 de junio de 2012. La última tortuga gigante de la extinta especie Chelonoidis abingdonii, de la isla Pinta.

[45] Kill Bill película de acción en dos partes estrenada en 2003 y 2004, escrita y dirigida por Quentin Tarantino.

[46] Uma Karuna Thurman (1970), actriz de cine y ex-modelo estadounidense nominada al Oscar y ganadora del Globo de Oro.

[47] John Arthur Carradine  (1936 -  2009), conocido como David Carradine,  actor estadounidense célebre  por su trabajo en la serie de televisión Kung fu.

[48] Quentin Tarantino (1963) director, guionista, productor y actor estadounidense ganador de dos Oscar, del Globo de Oro, la Palma de Oro y el premio BAFTA.

[49] Wall Street, instituto de enseñanza del inglés con franquicia internacional. Hoy conocido como Wall Street English.

[50] Grandpa, abuelo en inglés.

[51] Pingüino de las Galápagos (Spheniscus mendiculus) o pájaro bobo de las Galápagos, es una especie endémica. Vive más al norte que cualquier otra especie de pingüino. Es un ave amenazada, con una población total de 2 000 ejemplares. El 95 % de los ejemplares habita en Isabela y Fernandina y el 5% restante en Bartolomé, Santiago y Floreana.

[52] Mircea Eliade (1907 - 1986) filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano.

[53] Piqueros de patas rojas (Sula sula), es el más pequeño de su género.

[54] Piqueros de patas negras o alcatraz de Nazca (Sula granti).

[55] Petrel de tormenta (Pterodroma phaeopygia) o petrel de las Galápagos, también denominado fardela gris parda, petrel ecuatoriano o petrel lomioscuro.

[56] Lechuza de las Galápagos (Asio flammeus galapagoensis), ave endémica.

[57] El Pinzón terrestre de pico afilado (Geospiza difficilis) ave endémica de Genovesa y Santa Cruz.

[58] Sinsontes (Nesomimus parvulus).

[59] Pulpo, molusco marino y carnívoro. Tiene un cuerpo blando con un cerebro bien desarrollado y con ocho brazos, cada uno de los cuales posee dos filas de ventosas.  Pueden cambiar de forma rápida el color y la textura de su piel.

[60] Peces damisela (Pomacentrinae), muy buscados como mascotas.

[61] Liza (Mugilidae), existen en todos los mares tropicales y son aptas para el consumo humano.

[62] La vida de Brian (Life Of Brian, 1979) tercer largometraje del grupo de comedia inglés Monty Python. Fue un éxito de taquilla en 1979. Es considerada como "la mejor película de comedia de todos los tiempos" por varias revistas especializadas y cadenas de televisión.

[63] Monty Python grupo británico de humoristas entre 1960 y 1970. Su influencia en la comedia se ha comparado con la de los Beatles en la música. En 2009 recibieron un premio BAFTA honorífico por su contribución al mundo de la comedia.

[64] Garza ostrera o garza nocturna (Nyctanassa violacea pauper).

[65] Pez gobio o saltarín de fango (Periophthalmus sp.) o “Mudskipper”,  es capaz de estar fuera del agua porque tiene unas bolsas en la zona de las branquias donde almacenan agua y pueden permanecer fuera de esta varios minutos, pero no son ni anfibios ni tienen pulmones como a veces se cree.

[66] Louis Armstrong (1901 - 1971), también conocido como Satchmo y Pops. Se trata de una de las figuras más carismáticas e innovadoras de la historia del jazz y, probablemente, su músico más popular.

[67] Foca peletera, especie endémica de Galápagos, perseguida por su fina piel que la hace atractiva para los cazadores.

[68] El Seawiew tenía, en la serie de TV, la apariencia de una manta raya.

[69] Tábano (Tabanidae). Atacan las zonas descubiertas de sus víctimas no importándoles si ésta los descubre o no. La picadura es dolorosa y deja enrojecida la zona afectada causando ocasionalmente inflamación, enrojecimiento y escozor, que pueden requerir tratamiento con antibióticos.

[70] Versión en español, pero también fue interpretada en francés por Edith Piaf, Mireille Mathieu o Celin Dion.

TOUR EN EL BERGATÍN MARY ANNE DE LA EMPRESA ANGER MEYER.

FECHA

ISLA

AVES AVISTADAS

ANIMALES TERRESTRES Y PECES

SITIOS Y ACTIVIDADES

PUNTOS DE PASO DE UNA ISLA A OTRA

02/08/06

Muelle de pasajeros,  Bahía Tortuga Negra/

Baltra o

South Seymour.

Pinzón de Darwin.

Lobo marino.

Abordaje.

Aeropuerto de Baltra,

Fuel Tanks (Baltra),

Punta del Norte (Baltra),

Canal del Norte, Isla Seymour Norte,

Islote Mosquera, Punta Robles (Baltra),

Canal de Itabaca, Punta Carrión (Santa Cruz), Rocas Gordon.

02/08/06

Isla Plaza Norte (islas Plaza).

Piqueros de patas azules.

Lobos marinos, iguana terrestre, escorpión, tiburones y manta rayas.

Caminata acantilado.

Isla Santa Fé o Barrington,

Canal Santa Fé,

Isla San Cristóbal o Chatham.

03/08/06

Bahía Gardner/

Isla Española o Hood.

Mockinbirds, canario maría.

Lobos marinos, cangrejos sayapas, peces payaso.

Caminata sobre Playa Gardner en Bahía Gardner y buceo.

Bahía Gardner, Punta Suárez (Española).

03/08/06

Punta Suárez/Isla Española o Hood.

Albatros, piqueros de patas azules, gaviotas.

Leones marinos, iguanas marinas.

Camita en Punta Suárez, avistamiento de aves.

Isla Watson,

Isla Gardner,

Isla Cadwell,

Punta Ayora,

Isla Champion, Isla Enderby, Corona del Diablo-Onslow (Floreana).

04/08/06

Punta Cormorán/Isla Floreana o Santa María o Charles.

Flamingos, patos, fragatas.

Lagartijas de lava, chivo.

Camita en Punta Cormorán, avistamiento de aves, buceo

Bahía Academy (Santa Cruz).

04/08/06

Puerto Ayora/Bahía Academia/Isla Santa Cruz o Chávez o Indefatigable.

Pinzones.

Tortugas gigantes, iguanas.

Caminata en Puerto Ayora, visita a la estación Charles Darwin, tarde libre.

Punta Nuñez, Punta Rocafuerte, Islas Plaza, Rocas Gordon, Punta Carrión, Punta Robles, Islote Mosquera.

05/08/06

Seymour Norte.

Fragatas,

piqueros patas azules.

Iguanas terrestres, leones marinos, lagartijas de lava.

Caminata por sendero ecológico para ver nidadas.

Isla Dafne Menor, Isla Dafne Mayor.

05/08/06

Sombrero Chino .

Pingüino de las Galápagos

Leones marinos, cangrejos rojos.

Caminata para observar tubos de lava, kayak, buceo

Rocas Baimbridgen, Latitud 0,

Bahía Darwin.

06/08/06

Prince Philips Steps/Isla Genovesa o Douwes o Tower.

Petreles de tormenta, lechuza, pinzón de Darwin, mockinbird, piqueros de patas rojas, piqueros enmascarados, piqueros de patas azules, palomas, fragatas.

Lobo marino, pulpo, peces damicela.

Caminata para observar aves.

Latitud 0, Cabo Cowan, Playa Espumilla, Bahía James.

07/08/06

Puerto Egas/Isla Santiago o San Salvador o James.

Halcón, garza ostrera,

Cangrejos sayapas, iguanas marinas, pez gobio o chupapiedras, foca peletera.

Caminata entre puentes de lava.

Playa Espumilla.

07/08/06

Playa Espumilla/Isla Santiago o San Salvador o James.

Piquero de patas azules, fragata.

Lobos marinos, manta rayas.

Caminata con los pies descalzos sobre arena blanca.

Cabo Cowan, Caleta Bucanero, Isla Albany, Cabo Stephens, Punta Córdoba, Roca Cousín, Bahía Sullivan.

08/08/06

Sullivan Bay/Isla Santiago o San Salvador o James.

 

Lagartijas de lava.

Caminata por un campo de lava.

 

08/08/06

Isla Bartolomé.

 

Tortuga marina, lobo marino, tábano, pingüinos.

Buceo, baño, caminata, ascensión a mirador.

Punta Martínez, Dafne Mayor, Dafne Menor, Canal del Norte.

09/08/06

Islote Mosquera.

 

Lobos marinos.

Caminata.

Bahía Tortuga Negra, aeropuerto de Baltra.

8 días.

11 islas.

17 especies de aves.

16 especies (animales y peces).

4 actividades de naturaleza.

 

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