La ecología en el centro de la cuestión humana: Leonardo Boff.

 

Transcripción: Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (4/06/08. 16:00).- Yo quiero decir unas pocas palabras ante unas reflexiones de hace muchos años, pero que ahora se ha vuelto fundamental en la nueva conciencia de la humanidad, que es la cuestión de la ecología, porque hasta hace poco tiempo la ecología era cosa de grupos, de grupos alternativos, pero no pertenecía al gran debate social.

Más y más fue creciendo la conciencia que no es nuestro tema, sino que es una cuestión global estratégica, porque tiene que ver con el futuro de la humanidad, con el futuro del planeta Tierra y eso lo sabemos de manera muy contundente y fuerte a partir del 2 de febrero de 2007, el año pasado, cuando se han revelado los datos de los cambios que ya han empezado en la Tierra, que es el calentamiento global, que la Tierra ya ha cambiado y que vamos al encuentro de grandes transformaciones, que el problema es global, no es de una parte del mundo como casi todas las crisis, de crisis regionales, de un país, de un continente, obedece al sistema de la vida que está fracturado y al sistema Tierra, el planeta Tierra como nuestra casa común, perdió gran parte de su equilibrio.

Fueron pronosticadas grandes situaciones dramáticas y algunas catastróficas, en vastas regiones de la humanidad, millones y millones de personas pueden morir, no unas cuantas sino millones de personas pueden morir y eso hasta los años 2030-2040 que será el tope de la crisis.

Eso nosotros no somos los alarmistas que lo decimos y nos dicen, son grandes científicos, es el Panel Intergubernamental del Calentamiento Climático que une 2.300 científicos de los mejores del mundo, que dicen ¡esta es la situación!. Tenemos que hacer una cosa, tenemos que cambiar, tenemos que ¡incorporar!, en nuestra mente, en nuestras actitudes, en nuestras relaciones, incorporar este momento ecológico, porque sino lo hacemos, mucho antes del año 2030 vamos al encuentro de lo peor.

Son cuatro las ecologías: la ambiental, la social, la mental que es la más difícil de montar y la más importante y la ecología integral. Desde América Latina, todos los grandes ecologistas del mundo dicen que el futuro de la humanidad posiblemente, en términos ecológicos, va a depender de Latinoamérica, porque ella tiene tres cosas que son fundamentales para toda la humanidad:

1.- América Latina es el continente de la potencia mundial del agua, del agua potable y el bien más escaso es el agua, más que el oro, más que el petróleo. Yo he estado hoy viendo, caminando por El Cajas, agua por todas partes, encantado.

2.- Es el continente donde la madre Tierra, la Pachamama, fue de todos los continentes, la más generosa. Porque aquí en América Latina existe la más grande biodiversidad de toda la Tierra. En la parte amazónica de América Latina que incluye a varios países, un espacio del tamaño de un campo de fútbol, tiene más biodiversidad que toda Europa incluyendo Rusia, ¡solamente un espacio del tamaño de un campo de fútbol!, tiene más biodiversidad en plantas, animales. Aquí está el reino de la inmensa biodiversidad.

3.- Aquí están las más grandes florestas tropicales del mundo, que significan el equilibrio del aire de la Tierra. Como ustedes saben, las florestas son como esponjas, que limpian el aire de polución y transforman el dióxido en oxígeno, biomasa, por la fotosíntesis.

Lo que tenemos aquí es que el gran equilibrio de la Tierra pasa por América Latina, nosotros tenemos una responsabilidad especial de cara a la vida.

Otro punto que me gustaría mencionar, es la importancia de la espiritualidad. Nosotros estamos es un momento de un cambio de paragidma a otro, de un tipo de organización del mundo hacia otro tipo, donde todos los valores caen, las instituciones no se afirman, hay una crisis generalizada de todo, lo que salva a la humanidad, lo que le confiere la esperanza, un sentido de vida es la espiritualidad

Porque la espiritualidad maneja los valores últimos: el sitio de la vida, nuestra responsabilidad frente al mundo, la relación nueva con Dios, una redefinición de la misión del ser humano en esta Tierra y así de verdad no es tan solo expresión de la religión -es bueno que las religiones produzcan espiritualidad- pero como dimensión de lo humano. Porque el ser humano no solo tiene cuerpo, no solo psicología, psiqué, tiene también espíritu, que es aquel momento de la conciencia cuando nosotros sentimos ser parte un todo más grande y nos sentimos responsables de ese todo, cuando preguntamos de dónde vengo, hacia donde voy, que hago en este mundo, que puedo esperar, qué sentido tiene mi vida, son cuestiones que han estado siempre en la agenda de cada persona humano.

Este momento se ve por todas partes en el mundo una vuelta a la espiritualidad de mil formas: la oriental, el rescate de la espiritualidad indígena que es tan rica y tan profunda, los quichuas, mayas, aymaras, incas y otros, la espiritualidad de los jóvenes que está apareciendo en mil formas y que talvez no compartimos, pero que por detrás hay una búsqueda, una ansiedad, que hay que interpretar, acoger, acompañar y no sin más rechazar.

¿Porqué la espiritualidad es tan importante?. Porque es en el ámbito de la espiritualidad que el ser humano desarrolla los valores más importantes que tiene para vivir: la solidaridad, el amor, la amistad, la unión, la colaboración, el sentido de la responsabilidad, en el campo de la espiritualidad esos valores aparecen, esos valores nos acompañan siempre a lo largo de la vida, están en la base de toda la sociedad. Eso es un valor que no tiene precio, no se puede comprar en el mercado, ni en la bolsa, ni está en los bancos disponible, está dentro de nuestro corazón.

Termino con un pequeño cuento, para mostrar la diferencia de las cosas: una señora muy rica, de nombre, llegó donde madre Teresa de Calcuta una gran limosna en dinero y encontró a la Madre Teresa de Calcuta bañando a un leproso y la mujer muy fina, muy rica se le acercó y casi espontáneamente le dijo a Madre Teresa, yo por un millón de libras limpiaría ni bañaría a un leproso. Madre Teresa le contestó, yo tampoco, no lo limpiaría ni por un millón de libras, pero lo hago por amor, por amor lo hago.

Esto que hace la Madre no tiene precio, pero el amor hace toda la diferencia, hace cambiar la relación. Ese amor debemos tener por La Tierra, con el agua, con los animales, con las cosas, con esto que llamamos ecología, porque ese es un amor que va a salvar La Tierra. A mi juicio, nosotros estamos en medio de una situación de drama, dentro de una situación de crisis. El drama siempre será muy trágico, una tragedia siempre termina mal.Una crisis modifica a las personas, limpia, las hace grandes, maduran, las hace crecer. Yo creo que nosotros estamos pasando por una crisis de civilización, crisis global de humanidad, pero confiamos y tenemos la esperanza que vamos a superar esta situación. Vamos a salir de la crisis enriquecidos, más humanos, posiblemente teniendo mucho menos, pero siendo mucho más generosos, más humanos, más sensibles, más espirituales y será un salto de la humanidad entera, rumbo a un nuevo tipo de civilización, conviviendo todos en la misma casa común, La Tierra, como una gran familia, el ideal sería que ese ideal de Jesús de la comensalidad, todos sentados a la misma mesa pudiendo disfrutar de la generosidad de La Tierra y comiendo como hermanos y hermanas en casa, ese gran sueño de la humanidad, que fue advertido por Jesús, que representó su sueño del Reino como una gran cena, donde todos participan, incluso los pobres, los mal vestidos, los que están en las calles perdidos, todos son invitados y allí comen.

Ese sueño debemos tenerlo y vivir de grandes ideales, pienso que nos han superado la mediocridad, la resignación y los grandes ideales nos dan nuevamente fuerza para retomar el camino y construir algo que sea bueno para todos.

Diálogo con el público en el teatro de San Roque

Pregunta.- ¿Cómo construir el amor?.

Boff.- Creo que hay que partir de esto, que el ser humano está estructurado en la lógica del amor. Cada ser humano es contradictorio, es sapiens y demens, tiene la dimensión de sapiencia, de inteligencia, de amor y tiene la dimensión de demencia, de exceso, de violencia. Nosotros somos el encuentro de esos dos elementos contradictorios, porque el amor está adentro como la amistad, la generosidad, la solidaridad, pero eso desarrolla, gana curso en la cultura, en las familias, donde se crean las condiciones, en la forma de producir, de consumir, de convivir, se crean las condiciones para que el amor tenga la hegemonía, de modo que no sea tan difícil, que pueda tener la utilidad y organizar mejor las relaciones entre los seres humanos. Ocurre que los últimos 300 años, nuestra cultura occidental fue globalizada, dentro de una opción deldominio mundi, de dominar el mundo, el proyecto de colonización de los portugueses-españoles, obedecía a esto, conquistar el mundo en función de dilatar, decían ellos, la fe en el imperio. Desde ahí nació una postura profundamente materialista, donde el poder y los bienes materiales, tienen la centralidad, gozar de la vida.

Todos esos valores de la subjetividad, que constituyen unas relaciones sociales, entre personas, fueron puestos al margen, con tal de que lo que económico hasta hoy domine a la sociedad y todo se a transformado en mercancía, desde la Santísima Trinidad, el sexo, yo que sé... todo es una oportunidad de ganancia, de hacer riqueza. La economía es eso. Entonces, no se ha podido desarrollar la espiritualidad, porque la han privatizado, todo puedes tener, pero en tu cuenta, o en tu familia, pero no tiene vigencia la sociedad. Las iglesias se han reducido a manejar el espacio de lo religioso, sin mucha incidencia en los espacios sociales. Como decía muy bien Pizarro, que conquistó el Perú, yo no vine a la evangelización, yo vine por el oro.

Esa cultura, yo creo que está hoy dando sus últimos suspiros, porque se ha mostrado tan destructiva, tan desarticuladora de las relaciones, que ha provocado el clamor ecológico. Y ha transformado esa dimensión en el profundo marco del amor, posiblemente la fuerza más cósmica, más importante que existe, que une a las personas. Primero, que se ha materializado el amor, en mis escritos prefiero hablar del cuidado del amor, porque el cuidado es una forma de amor, que de inmediato tiene una relación de benevolencia, de apertura, es una relación amorosa, una realidad, que incluye al otro, que pone al otro en el centro del cuidado.

¿Cómo construir el amor?. Dando centralidad a esa dimensión de luz, de amor, que está dentro de nosotros. Yo veo como el esquema básico para eso, es la famosa oración de la paz de San Francisco, donde hay odio que lleve amor, donde hay desunión que lleve la unión, donde hay guerra que lleve la paz, eso es muy concreto, hay amor y hay odio, pero yo tengo que llevar el amor allí, que el amor tenga el centro. Habrá odio, seguirá, pero el odio no será la categoría central. Mientras optamos por esto como proyecto personal, como proyecto personal, vamos a decir una frase la de Bob Kenedy que era candidato como Barak Obama, que decía todo lo que vale de nuestra nación, la devoción a la patria, la construcción de nuestras iniciativas culturales, la belleza de nuestra poesía, la creatividad de nuestro siglo, las relaciones fraternales entre nosotros, el amor que tenemos a nuestros hijos, todo lo que de verdad cuenta no entra en el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB). Esto yo como presidente lo voy a poner como lo principal, por eso es que después lo mataron. Por un discurso que para ninguna política es bueno. Pero eso es lo que cuenta.

Pregunta.- ¿Qué pasa con la espiritualidad?.

Boff.- Junto a esto está la espiritualidad. ¿Porqué seguimos contando la miseria y la pobreza?, por la falta de la espiritualidad, de la esa dimensión del amor, de la solidaridad con el otro. Nos hemos materializado, nos hemos hecho insensibles, crueles y sin piedad, por yo considero importantísimo desarrollar la razón cordial, la razón sensible, porque hemos desarrollado demasiado la razón instrumental, la razón que modifica el mundo, pero la razón sensibles, cordial, de lo cotidiano, de las relaciones familiares, de la alegría de mirar el paisaje, de convivir con los amigos, de al final de la semana tomarse una cerveza, todo eso cuenta, es la razón cordial del corazón, porque el corazón naturalmente es el centro del ser humano, es la sede el lugar donde se encuentran los valores, lo que hoy necesitamos es tener corazón, porque no tenemos corazón dejamos que 160 millones diariamente tengan hambre, que 13 millones de niños mueran antes de los 5 años, que tantos millones tengan enfermedades, sean migrantes por ahí abandonados, porque no tenemos sensibilidad. Tenemos que rescatar la sensibilidad, porque si sigue esto, el discurso ecológico no funciona. Porque no sentimos la agresión a los árboles, a la floresta, a los animales, a las aguas y no sentimos el dolor del otro.

La sensibilidad nos hace humanos y eso hay que rescatarlo. Ese era el reto de Proaño. Yo creo que Proaño, como Helder Cámara, como monseñor Luna Tobar y otros santos obispos de América Latina, fueron personas de referencia, íconos de todo un intento nuevo de dar un rostro diferente al cristianismo en América Latina, encarnar con la fe cristiana a las culturas originales, tomándonos muy en serio la cultura indígena con su sabiduría, con la belleza de su religión, con su visión del mundo tan integradora y tan ecológica, la relación de La Tierra como Pachamama, no como un baúl al que podemos explotar sin más, sino con un profundo respeto, sintiéndose unidos a él. Proaño fue alguien que intentó desde su situación crear un rostro nuevo del cristianismo, el fue muy mal comprendido por los hermanos de la fe, por los padres de la fe que están en Roma. El no hizo otra cosa, que lo que los cristianos hicieron en el primero, segundo y tercer siglo del cristianismo, que salió de la pequeña Galilea, de la pequeña Palestina, que era una provincia insignificante del Imperio Romano y se encarnaron en la cultura griega, en la cultura romana, asumiendo el cuidado por el otro. Proaño y otros han querido hacer lo mismo. Yo me acuerdo de un diálogo con el cardenal Ratzinger, el actual Papa, que yo sostengo en mis libros eso, Boff si tú continúas con eso de mirar un cristianismo indígena, mestizo, negro, latinoamericano, tenemos que excomulgarte. Porqué dije yo, esta es la más grande revolución de la iglesia. Porque no se ve carácter romano en eso que estás haciendo. Lo romano es de Roma, para nosotros Roma está aquí en América Latina, es Cuenca, es Quito, es Río de Janiero, aquí está nuestra Roma.

Ellos tienen dificultades de entender eso, por eso hay que seguir porque esta es una causa justa, verdadera y es pedida por el espíritu, porque el espíritu siempre llega antes que el misionero, el espíritu llega antes que la Iglesia, porque él está en la humanidad, con la sinceridad, la bondad, después llega la Iglesia, el sacerdote, las religiosas y los religiosos. Hay que creer en las acciones del Espíritu Santo, él está presente en las culturas, hay una profunda comunión con el cambio, con asumir esa riqueza, yo creo que por más difíciles que sean las situaciones, en Riobamba hay que seguir, porque eso tiene futuro, lo que debe ser tiene fuerza, lo que debe ser es ese camino que a mi juicio es el futuro del cristianismo. Más de la mitad de los católicos están en América Latina, más de la mitad, entonces tenemos derecho de crear un rostro nuestro, dentro de poco vamos a reivindicar el derecho de tener un papa, porque somos mayoría. Somos los únicos que estamos creciendo, Europa se ha despedido ya del cristianismo, pero tiene a los papas, África está perdiendo con los musulmanes y este año 2008 los musulmanes pasaron a los cristianos como la más grande religión del mundo, hoy no es más el cristianismo, nos pasan con 10 millones, vamos a perder el campeonato. Pero hoy es la gran decisión, Fluminense-Boca (risas, en referencia a la semifinal de Copa Libertadores de América del año 2008, más risas y aplausos). Gracias a Dios que cuando Liga va a jugar con el Fluminense yo no estoy más en el Ecuador, porque está bien difícil, pero ayer fuimos por Liga (refiriéndose a la otra semifinal Liga-América de México, que la ganó Liga) y finalmente pasamos.

Pregunta de Hernán Rodríguez. - ¿Debemos escoger entre la filosofía franciscana o la practicidad benedictina?.

Boff.- Las dos tradiciones, benedictinos-franciscanos. Mira, yo diría que son dos sensibilidades diferentes. Son dos maneras de aplicar el mundo religioso, el mundo cristiano. Uno va desde el monasterio y va con el lema ora et labora, rezar, meditar, los sábados la liturgia, el acto solemne y el resto es trabajar, los benedictinos son grandes trabajadores, ellos civilizaron a Europa, es por esa razón que el actual Papa escogió el nombre de Benedicto XVI, en un homenaje a San Benito el gran creador de Europa. El gran intento de este Papa, su sueño, es reevangalizar Europa. Para mí es un intento sin significado. Desde América Latina significa no optar por los derechos de nosotros los pobres, porque ellos son los ricos. Entonces nos quedamos nosotros un poco al margen. Entonces para San Benito es combinar el trabajo, tenemos que trabajar, pero dentro de una atmósfera de espiritualidad. No hora rezar, después trabajar, no. Ora et labora es crear con la oración toda una atmósfera de espiritualidad, que dura todo el día. Al mismo tiempo que estoy trabajando, me estoy empapando de esa dimensión de lo sagrado. Los benedictinos viven esto desde el siglo VI, es un camino espiritual de grandes virtudes.

El camino espiritual de los franciscanos es otro, viene de otra sensibilidad, sobre todo existe desde el momento en que emerge el capitalismo, porque más o menos en la época en que vivió San Francisco empezó a circular la moneda. Después de la caída del Imperio Romano no había moneda, se intercambiaban productos. Entrando la moneda empieza el capital. Empieza también la contestación del capital, San Francisco que renuncia a todo tipo de riqueza a todo tipo de moneda, no se queda en el convento. El intentó ser benedictino, se quedó ahí por dos meses, pero vio que no era su camino. Su camino eran los caminos, donde pasan los pueblos, los pobres, los trabajadores y se metió con la famosa itinerancia. Los benedictinos dieron la estabilidad del lugar, en el convento. Los franciscanos, los dominicanos y esas órdenes mendicantes, dieron la itinerancia, son vagabundos, están por ahí por los caminos, caminando, donde están las personas, encontrándolas ahí, privilegiando el lugar del pobre, entonces la pobreza era fundamental para acercarse a los que estaban excluidos de la síntesis feudal-medieval, especialmente los leprosos. Uno no debe nunca olvidar, que los conventos de los franciscanos eran dentro de los leprocomios. Cada año se encontraban o decían, vamos a encontrarnos en el leprocomio de Florencia, o en el leprosario de Roma, o en el leprosario de Fuimici, allí se hacían sus encuentros, primero para comer, porque pasaban hambre todo el tiempo, comer juntos, la comensalidad, después discutir entre ellos lo que iban ha hacer hasta el próximo año.

Dentro de ese camino, Francisco desarrolló una espiritualidad que es extremamente actual, que es estar dentro de la naturaleza. Rezando a los pájaros que cantan, como a los peces que están nadando, llamando a todos hermanos y hermanas, abrazando al mundo estamos abrazando a Dios, porque Dios está presente en todo. Entonces para el espíritu franciscano no existe esa división entre el mundo sagrado y profano, porque Dios está en las dos partes, tanto en lo profano, en el trabajo, en la calle, en la ciudad, como en el mundo religioso, en la misa, en la lectura de las sagradas escrituras. Dios abarca todo eso. Fue la primera vez en toda la historia del cristianismo que San Francisco a conseguido la licencia para poder celebrar misa, no solamente en el templo, en las iglesias o en el altar, sino en cualquier parte de la naturaleza, en las calles, basta que tuviera la piedra ara, que se llama, la piedra que está encima del altar, donde tiene las reliquias de algún mártir. Cada fraile al ordenarlo recibía esto, iba con una piedra al bolsillo, para que pudiera celebrar y hoy sigue igual, en todas las partes. Es decir, ha sacralizado todos los lugares y eso se conserva hasta hoy. Particularmente yo digo, que esa visión de acercarse a la naturaleza, a los pobres, es una herencia importante, ese tipo de cristianismo que ha legado a la humanidad, el legado de San Francisco yo diría que no pertenece a los franciscanos, ni a la Iglesia, pertenece a la humanidad. Es un arquetipo, una referencia de nueva humanidad, de nuevo humanismo, de relación con la naturaleza, un amor incondicional con los pobres, con los débiles, San Francisco con su ternura, con su sencillez y hay que subrayar, él no era un sacerdote, era un laico, es santo laico, gran parte no sabe de esto, piensan que es un santo de la Iglesia, es decir, del grupo de los sacerdotes, no, no, laico, un laico, semianalfabeto, había tenido solo dos meses de clase, hablaba un latín miserable, sus cartas las escribió lleno de errores, el se llamaba a sí mismo idiota, el que no sabe. Pero dentro de él se abrigaba una inmensa espiritualidad, de la cual, nosotros franciscanos, los cristianos, somos herederos.

Pegunta.- Soy sacerdote de una comunidad del siglo XIII, los mercedarios. ¿Cómo integrar hoy ese problema que hay entre la jerarquía y los carismáticos?.

Boff.- Al cura hermano mendicante mercedario. Cómo integrar el movimiento carismático que es fuerte, que tienen los católicos y los evangélicos, hay muchas iglesias evangélicas carismáticas y populares, los carismáticos católicos, que tienen en algunos países incluso la hegemonía, de la vida pública de los cristianos, los que más aparecen, los que más aparecen. Este es un fenómeno complejo. Todo lo que es complejo hay que mirarlo desde distintos ángulos. Sea para hacerle justicia al movimiento, sea también para tener un juicio más adecuado, más promedio. Si como lo desea la Gaudium et spes, especialmente las encíclicas de Juan XXIII, todos los movimientos sean marxistas, humanistas y otros, la primera actitud es ver los elementos positivos y después la crítica juiciosa, la crítica inteligente.

El movimiento carismático tiene elementos positivos. Primero, reintroduce desde la Iglesia, la figura del Espíritu Santo, que siempre ha estado un poco exiliado desde la Iglesia, porque vivir el Espíritu Santo es peligroso porque es la fantasía de Dios, no se puede presionar al Espíritu Santo. El hijo que encarnó y que es Jesús está aquí y no está allá, el Espíritu Santo no, llena toda la faz de La Tierra, es importante porque cuestiona a las instituciones, pone en jaque los autoritarismos, que son a la vez parte de la misma Iglesia, carisma y poder. Desde el carisma, desde el espíritu, uno pone límites al poder, para que no sea autoritario, despótico o lo que sea.

En gran parte de la Iglesia esto perdura porque son ellos los que comandan los hombres, es la gerontocracia, por eso es importante introducir el Espíritu Santo.

Segundo, el movimiento carismático produjo alegría en la Iglesia, porque vivíamos solo con mucha cruz, aquí en Cuenca no porque tienen la procesión del Niño, pero en otras partes el Viernes Santo es la fiesta más importante del año, no es el Domingo de Resurrección, es el Viernes Santo: ¡cruz!, ¡pasión!, ¡sangre!, ¡sufrimiento!, especialmente en el cristianismo Ibérico, en España y Portugal, era dramático. Ellos, los carismáticos, han reconocido la alegría, la danza, el cántico.

Tercero, hay que reconocer que han quebrado el monopolio de la palabra que tenían los sacerdotes. Los sacerdotes decían el sujeto y el predicado y hablaban y nosotros teníamos que decir amén. Ahora con ellos no, se sienten elevados por el Espíritu y hablan. Muchos hablan en lenguas que ni ellos entienden, pero hablan (risas). Es un primitivismo psicológico, del que tenemos categorías para explicarlo hoy. Cuando hay una experiencia profunda, se infantilizan y dicen cosas.

Hay sus limitaciones. En el aspecto de la evangelización son muy débiles. Si nosotros tomamos el Padre Nuestro, como la mejor exégesis, ellos dicen que es el resumen del mensaje de Jesús, cuando los apóstoles le piden a Jesús, enséñanos a rezar, no es que los apóstoles no sabían rezar. Si hay una cosa es que los judíos saben rezar. Pero era una manera de pedirle, Jesús danos un resumen, una pequeña fórmula de tu mensaje. Cada grupo tenía su pequeña oración y si nosotros reparamos en el Padre Nuestro, para Jesús todo lo que es importante para él no es importante para la Iglesia, primero el no se anuncia así mismo, dice Padre pero no el Padre mío, de un cristianismo burgués e individualista, es el Padre Nuestro, es un Padre pero no es cualquier Padre, está en el cielo, que se haga su voluntad, que venga su reino, el Padre.

Segundo, el pan nuestro, no es el pan mío, es el pan nuestro, cotidiano de cada día, que nos perdone nuestras deudas, nuestras ofensas, porque la sociedad humana tiene rupturas y que nos libre de la gran tentación, hacia el gran encuentro con Dios. Que el esté presente con su gracia.

Solamente cuando unimos Padre Nuestro con Pan Nuestro podemos decir Amén. Ocurre que los carismáticos dicen Padre y Padre y cantan y bailan y no se escucha nunca el Pan. En Sao Paulo hay 14 millones de habitantes, con 2 millones 200 mil desempleados, la comunidad carismática es enorme, tiene un canal de televisión que funciona de maravilla, tienen sacerdotes que reúnen con facilidad un millón de personas, tienen el show-misa, hablan de todo, pero nunca dicen que hay dos millones de desempleados, nunca hacen una oración para que el gobierno tenga inteligencia en su política social, nunca, solo la aeróbica divina que dicen, la aeróbica, bailar. Hay que ayudarles a tener una visión más completa, más inclusiva, para que sea verdadera evangelización. Allí incluir la televisión también de aspecto social, del proselitismo, que es propio del Espíritu, del profeta que habla a nombre del Espíritu y anuncia el cambio social. Allí hay que ayudarlos a ellos y hay grupos que han hecho eso, pero van a otro radicalismo y quieren la revolución y ya la liberación total, entonces la Policía los va a matar porque no tienen el discurso de mediación, porque se da el voluntarismo. Tienen que partir desde los pobres, desde la pedagogía de Paulo Freire, involucrar a los pobres, no caer en ese inmediatismo de haber descubierto a los pobres, que los lleva ha hacer caridad y allí viene la estrategia del paternalismo, que se define por mantener a los pobres dependientes. Entonces el Espíritu sí, pero también es necesario usar la cabeza y ahí hay que ver esta cosa de la mediación. Con los carismáticos habría que dialogar con ellos y llevarlos a la práctica, que vayan a los barrios periféricos, donde están los pobres, que articulen trabajos con ellos. Dialoguen con ellos, ahí eso de partir el Pan tiene que entrar, que no solo el Padre Nuestro.

Pregunta de Cecilia Andrade.- La Teología de la Liberación fue una bendición para muchos Latinoamericanos. Ahora esta postura suya se complementa perfectamente. ¿Pero no es esto el negarse un poco así misma para entrar como una de las dialogantes, en lo que sería un diálogo por la espiritualidad de América, una suerte de interespiritualidad?.

Boff.- Esto de la Teología de la Liberación. Es una perogullada decir que no tiene la visibilidad que tenía antes, por eso muchos piensan que ha desaparecido. No, porque no es una Teología que te puedes poner o quitar. Pero, donde hay grupos que trabajan por la justicia, el problema de los pobres, allí hay cristianos que se comprometen por la Liberación y el eje central de la Teología de la Liberación es su opción por los pobres, contra la pobreza, porque la pobreza no es buena y a favor de la vida y de la Libertad. Entonces hoy, dentro la opción por los pobres, hay que incluir al gran pobre, que es La Tierra. Porque los pobres de por sí gritan y lo nuevo, lo escandaloso y lo consolador de la fe cristiana es decir que el Dios bíblico es el Dios del Grito. El escucha el Grito de La Tierra. Entonces, cuando nosotros estemos mal, en crisis gritemos, porque alguien tiene oído y sabe escuchar, escucha el grito del oprimido en cualquier parte del mundo o de la sociedad, incluso a nivel personal como joven que grita o como Jesús que grita en la Cruz, porque se siente abandonado, grita dice San Marcos, de un inmenso drama y murió. Entonces hay que gritar y los pobres gritan hoy, La Tierra grita, las aguas gritan, entonces hay que tener una Teología de la Liberación que incorpore esto y si hemos abandonado esa Teología hay que enriquecerla, hay que buscar hacerlo de una manera continuada, que el momento del nacimiento de la Teología de la Liberación es un momento espiritual. Hay que llegar a los pobres y cubrirlos del Cristo Pobre crucificado, es el momento del silencio y la contemplación.Yo veo que el Viacrucis continúa, en el encuentro del Cristo Crucificado. El segundo momento es práctico, hay que bajar de la Cruz a ese Cristo que está ahí sacrificado y ahí está la práctica, con inteligencia, porque si yo veo un hermano que está en el agua y se está ahogando y yo me lanzo al agua teniendo la conciencia de que no se nadar, me voy a ahogar, nos morimos los dos juntos. Entonces tienes que ser inteligente, si vas a salvar a los pobres hay que entender que debes partir desde los pobres, el pobre no es un pobre, es un oprimido. Paulo Freire nos enseñó la riqueza del pobre, los pobres saben, piensan, tienen cultura, diferente de los que tienen, tienen capacidad de organización, resistencia, tienen capacidad, el título famoso de un libroLa fuerza histórica de los pobres, con conciencia. La Teología de la Liberación nació de esa espiritualidad y el método de esa Teología es siempre la espiritualidad, dejar el concepto economicista del pobre que lo ve como aquel que no tiene, más bien nunca abandonar el concepto de que representan al Cristo Crucificado. Hasta el Juicio Final está él gritando, mientras no lo liberamos de la dominación que lo hace crucificado, oprimido.

La espiritualidad acompaña porque en el fondo nadie hace una opción por los pobres sino tiene amor por los pobres. No es solamente una opción ideológica, hay que amar al pobre. Amarlo, así como es, con sus limitaciones, que huele mal, que dice palabrotas, que toda la cultura popular es ambigua. Tiene lo concreto, la resistencia, su grandeza, pero también tiene sus contradicciones y hay que amar al pobre como es, con amor incondicional y cuando se equivocan, estar junto con ellos. Y eso, lo más lindo, es desde la espiritualidad y no desde un interés netamente ideológico, porque una profecía no aguanta mucho tiempo, un proyecto de vida con tal peso, durante una vida es una ideología a la muerte, porque está alejado de Dios, del Dios de la ternura de los humildes, que hace una opción por los pobres, porque es un Dios vivo, que desde su naturaleza de vida, es siempre sensible a los que menos viven bien. Por eso, ojo con los pobres, la opción por los pobres tiene su última raíz en la naturaleza de Dios mismo, el Dios de la Vida que quiere vida para los que menos la tienen. Entonces el pobre tiene una centralidad, no solo en el evangelio de Jesús, sino en la comprensión de quién es el Dios de los cristianos.

Pregunta.- ¿De qué manera podemos canalizar esta nueva cultura de la sensibilidad del ser humano?.

Boff.- A Patricio de Riobamba, en América Latina desde una visión económica, la economía ha dividido a la sociedad, siempre fuimos dependientes, primero de los centros europeos, de los ibéricos, después de Inglaterra, después de los Estados Unidos, nunca hemos conseguido nuestra autonomía. Existen amarras que nos mantienen dependientes económicamente. Pero si lo miramos en términos de cultura, ahí siempre tuvimos inmensos espacios de creatividad, y ahí la opresión no ha podido impedir la creatividad de reproducción de los símbolos, de la forma de comer, de la forma de simbolizar la vida, de la alegría, de la danza, de todo ese espacio de la creatividad que escapa del control. Ahí América Latina es culturalmente un continente muy rico y que puede traer una contribución importante al proceso de globalización. Yo diría más, que es un continente místico, los latinoamericanos no creemos, saben que Dios existe, que lo sienten en el corazón. Los europeos tienen que creer en Dios y hacer filas ante sus médicos para ver si alcanzan a creer en Dios, para nosotros Dios no es problema, es la solución de los problemas es la experiencia que nuestros siguen. No podemos imaginar una vida sin Dios. Es realidad confiere una característica típica de nuestra experiencia del mundo, es un mundo de encantamientos, lleno de gracia, de Dios, de energías, de divinidad, estamos empapados de esa realidad y ese es un valor altamente importante en un mundo funcionalista, materialista, desencantado, técnico, frio. Las bases que tiene América Latina a pesar de toda la pobreza, y yo me admiro mucho porque Marcia y yo durante más de 20 años trabajamos directamente en las barriadas, en las favelas y uno se espanta que a pesar de toda la miseria, las enfermedades, la capacidad lúdica del pueblo, la capacidad de gracia, de ellos celebrar sus fiestas, de continuar creyendo, de mantener un sentido de solidaridad fantástico y eso es algo de la gracia de Dios que está dentro de las personas. Yo le pregunté hace poco a un negro, ¿dónde vives?, yo vivo en una barriada donde hay muchos crímenes, ¿entonces cómo puedes seguir cantando?, ha eso es algo que el blanco no puede entender (risas), porque la alegría está en nuestro corazón, ustedes la compran, necesitan de la certeza, de la droga para estar siempre alegres, nosotros no, la llevamos dentro del corazón y nos sale en abundancia. Es otra visión del mundo.

Entonces yo creo que hay que valorar en la pastoral de la Teología esa dimensión, que por todos nosotros damos una característica típica de nuestro cristianismo y aportamos algo al proceso de globalización.

Pregunta José Washima, de Jima.- ¿Qué hacemos para que los sacerdotes impostores no nos quiten el pan de Dios? (a los que niegan los sacramentos y escandalizan porque una pareja vive en unión libre o no aceptan las expresiones populares a las que consideran profanas).

Boff.- Cada uno de nosotros fuimos bautizados y se dice que participamos de ser sacerdotes, reyes y profetas. El bautismo permite a cada cristiano participar de esas tres dimensiones, que son dimensiones de Cristo. Casi nunca recordamos que un cristiano, desde su bautismo y de su fe, debe asumir su momento profético. Los profetas son los indignados, se llenan de iracundia sagrada y denuncian. Para los cristianos y eso considero fundamental, la referencia básica nuestra no es ni el Papa, ni el sacerdote, ni nadie, sino que son los evangelios, que contienen la gesta y nos mantienen viva la imagen de Jesús. Esa referencia nunca debe ser olvidada. El evangelio nos va a entregar como dice San Pablo a los Gálatas, una sagrada herencia de Jesús, que es la libertad. En nombre de esa libertad, dice San Pablo, no permitan nunca ser esclavizados. Entonces un cristiano es un libre, a raíz del evangelio y de la práctica de Jesús. Eso debe ser tomado en consideración cuando nos confrontamos con situaciones antievangélicas y al decir esto deshumanas, dentro de la estructura de la Iglesia, que son estructuras patriarcales, autoritarias, a veces despóticas, porque todo el poder está concentrado en una persona que decide todo en la Iglesia. Entonces el sacerdote se confronta con el feligrés no como miembro del pueblo de Dios, según el derecho canónigo el feligrés tiene el único derecho de recibir sacramentos, ¿puede de verdad ayudar a montar una pastoral parroquial y decidir juntos los caminos de la iglesia local?, no. Cumplir lo que las autoridades locales eclesiásticas ordenan lo considero absolutamente antievangélico, porque es una reminiscencia del derecho romano, que fue incorporado al derecho canónigo. Debemos hacer una crítica pastoral, por no decir teológica, de este tipo de estructuración, que discrimina personas, que excluye personas. Hay una frase del evangelio de San Juan, capítulo 7, versículo 12, que es grave, donde Jesús dice: si algo viene a mí, yo no lo echaré, no lo mandaré afuera. Si alguien viene a mí, yo no lo echaré. Entonces Jesús jamás haría lo que ese párroco hizo, jamás negaría un sacramento, Jesús no negó a nadie, incluso en la última cena todos estaban, sabiendo que todos le iban a traicionar. Las únicas que no lo traicionaron fueron las mujeres y solamente con ese argumento debían ser ellas las principales en la Iglesia y cuando todos se fugaron, volvieron a sus casas, ellas no. Fueron a la sepultura. Fueron las primeras testigos del hecho mayor del cristianismo, la resurrección. Ellas son las testigos, ellas que estaban al pie de la Cruz.

Yo creo que un cristiano debe vivir su libertad evangélica, no debes preguntar al sacerdote, porque él tiene que decir que no, porque tiene miedo al obispo y el obispo tiene miedo a Roma. Muchos obispos de Brasil dicen, no me pregunte por favor, porque seguramente tengo que decirle que no. Hazlo en tu libertad cristiana, como adulto no como niño, como adulto que asume su responsabilidad, que asume su fe, que asume su libertad. Yo jamás he discutido con los sacerdotes si puedo o no puedo, si son casados o no son casados, porque la centralidad del matrimonio no es la ley, no es el papel que lo suscribe, es el amor que está presente entre uno y otro y ese amor es consagrado por Dios. La esencia del sacramento del matrimonio es el amor, nos enseñaban esto en las clases de teología, si el amor no está presente, hay una falla en el sacramento. Podemos estar absolutamente casados de cara a Dios, Dios está presente en el amor de ellos en la individualidad de ellos. Según la vieja teología presente hasta hoy, el sacramento del matrimonio está presente en los ministros del matrimonio. Pero no es el sacerdote, solo el amor transmite la gracia del uno al otro, el sacerdote solo es el testigo principal, pero no ministro, el ministro son la esposa y el esposo. Esa teología no es mía, es teología que se enseña en los seminarios. Un cura de esos que prohíben y alejan puede creerse muy inteligente, pero en realidad es un tonto en teología, que no hizo bien sus exámenes de teología, que si lo hubiera hecho sabría cómo tratar a las personas y jamás negar los sacramentos, porque eso es blasfemar contra el espíritu, porque Dios no discrimina a nadie. Entonces esa es una Iglesia que discrimina, una iglesia fundamentalista, falta de espíritu evangélico, pobre de espíritu. Un cristiano debe saber denunciarles y también tener la libertad seguir su camino, sin preguntar a nadie. Pero fuimos educados para preguntar siempre, estar dependientes de lo que dicen ellos, ¡no!. Debemos asumir nuestro carácter adulto, como cristianos adultos, maduros, que tienen como referencia el Evangelio y que está en comunión con la Iglesia, no se opone a ella, la comunión con comunión, no como una comunión del ejército, sino una comunión en el ser de Jesús, en la búsqueda de esa verdad evangélica, de esos valores que constituyen el mensaje de Jesús, comulgamos con eso, estamos en comunión, no estamos en contra de eso. Estamos en contra de un tipo de organización que es humana, que un día surgió a partir del año 1.000, que ha creado las parroquias, que ha creado serias dudas, que incluye y excluye, todo eso es creación humana, no tiene nada de divino. Yo aprecio la organización humana que puede tener la libertad de cambiar, porque la ley suprema y eso está en la última frase del derecho canónigo, el canon 1.745, ¡lo sé porque tuve que pelear con un obispo hace unas semanas!, que la última palabra del derecho canónigo, en el que todo es piramidal, todo es frío, todo lleno de exclusiones: debe valer en la Iglesia esa suprema ley, que todo debe estar en función de la salvación de las almas.

Con eso prácticamente se borra el derecho canónigo (risas). Todo debe estar en función de la salvación de las almas, ese tipo de código no está en función de la salvación de las almas, está en función del escándalo, está en función de producir humillaciones, de sentirse excluido y esa no es la intención de Jesús, que es una herencia generosa de inclusión, de radical humanidad, Jesús, tan humano y solamente Dios podía ser tan humano como Jesús. El cristiano debe vivir ese sueño, esa herencia, esa belleza de humanidad y vivirlo coherentemente y saber enfrentar situaciones conflictivas con tranquilidad, como una persona libre, que no deje que el super Edipo castrador nos disminuya la alegría de cristianos libres. Y sigue pirateando como lo haces, con esa rabia cuando estás aquí presente. Yo tengo visión, que todos los bienes simbólicos deben ser socializados, deben ser democratizados. Entonces si quieres piratear mis libros, piratéalos, porque no importa que tenga mi nombre, ¡qué se difunda!, porque escribimos eso para que las personas lean y tengan acceso. Yo estoy a favor de la piratería (risas), siempre que las personas no quieran hacer negocio de la piratería, sino para que se divulgue entre las personas un libro al cual no tienen acceso.

Pregunta.- ¿Porqué la jerarquía no aceptó la Teología de la Liberación?.

Boff.- La Iglesia no aceptó fundamentalmente la Teología de la Liberación por la expresiones que esa teología ha creado, como los círculos bíblicos, las pastorales sociales, la tierra del indígena, de los niños todo eso y la lucha por los derechos humanos. Todo eso era, digamos, expresión de una práctica liberadora de la Iglesia, que fue reflexionada en un segundo momento por la Teología de la Liberación. La Teología de la Liberación es una teología incómoda, incluso peligrosa, primero como un marco de diálogo. Porque implica que uno se vuelve sencillo, hacer una opción por los pobres, seguir una existencia de austeridad, de una pobreza voluntaria, de una simplicidad voluntaria, desubicarte del centro en el que vives en dirección de la periferia, valorar todo un universo simbólico de la cultura popular, no solamente a la persona del pobre, el mundo del pobre, que es tan despreciado por la cultura dominante, por los medios, asumir eso, descubrir sus valores, estar al pendiente de su situación. Eso es incómodo. Mucho más incómodo es para un obispo, que tiene y vive en un palacio, infinitamente más incómodo que Roma, porque ellos están más cerca de los palacios de los césares, ¡están en palacios!. Cuando Hélder Cámara, nuestro gran obispo profético, pidió a Paulo VI su santidad, deje ese palacio, entréguelo a la UNESCO como lo que el cristianismo ha creado en arte en el mundo, está todo aquí, la Capilla Sixtina, todo, entréguelo, váyase a vivir en una barriada de Roma, el Papa empezó a llorar, lloraba desconsolado y decía, eso lo pensé muchas veces, ¡pero no me dejan!, ¡no me dejan!, ¡no me dejan!.... Los de la curia tienen sus beneficios, de los papas, de poder y ambición. La Teología de la Liberación hace esta exigencia, no solamente vivir para los pobres, vivir como los pobres y si uno tiene carisma, porque ese es un imperativo que hay que poner, es vivir como los pobres y hay muchos que viven como los pobres, van a vivir junto a los pobres. Yo tengo un hermano que ahora es teólogo también, que se puso a vivir en las barriadas, con los pobres. Él tenía dolor de dientes y no iba al dentista, decía si los pobres no van yo no voy, pero te duele, si me duele pero les duele a ellos también, entonces esa identificación participante de ese mundo y ahí descubro esa riqueza que de otra manera no descubres, que a veces el mundo de los pobres es un oasis, donde los valores humanos que nosotros hemos perdido han sobrevivido con profunda fe en Dios, profunda solidaridad, uno ayudando al otro, simplicidad de vida, sinceridad, fe, verdad en las cosas, que es el mundo de ellos y conviven allí, que no se esconde atrás de nada. La Teología de la Liberación hace esa opción por los pobres, con la pobreza y desde los pobres y vivir junto con los pobres, asumir su causa, su lucha, su vida. Entonces muchos no alcanzan a realizar esto. Hélder Cámara cuando fue al palacio colonial bellísimo de Recife, lo rechazó y se fue a vivir una iglesia de barriada, un trozito de casa, el cardenal de Sao Paulo abandonó el palacio inmenso, fue a vivir en una parroquia de la periferia de la ciudad. Todos los teólogos de la liberación que trabajaron con las comunidades de base fueron expulsados de la Iglesia. La maldición de los pobres Dios escucha, Dios escucha la oración de niños, de locos y de pobres, eso infaliblemente Dios escucha. Esa es la maldición de los cardenales, imagínate uno ser excomulgado por un niño, eso es fuerte. La Teología de la Liberación tiene a mi juicio esa dimensión evangélica, es su densidad evangélica, su exigencia ética, por eso es difícil, se dificulta para nosotros, de vivir con más sencillez, cerca del espíritu evangélico, pero solamente así una iglesia se hace creíble, evangeliza no solo diciendo sino diciendo y testimoniando, solamente una iglesia que hace eso puede ser definitivamente liberadora, aliada de los pobres. Partiendo que el sujeto principal de la liberación no es la Iglesia, son los pobres mismos, la Iglesia ayuda a los pobres, se incorpora, los verdaderos teólogos de la liberación no es ni Gustavo Gutiérrez, ni yo, ni nadie, porque nosotros llegamos después, fuimos educados en la escuela del Faraón, después nos pasamos a la Teología de la Liberación, los verdaderos teólogos de la liberación son los grupos de bases, que se pusieron a pensar su fe, a escribir sus pequeños textos, que caminan con las comunidades pensando en sus problemas, esos son los verdaderos teólogos de la liberación, nosotros somos los añadidos, los hallados y terminamos juntos y a mí me alegra muchísimo cuando en Río de Janiero un alumno mío de teología está enseñando griego y hebraico a grupos de las comunidades de base que quieren leer la Biblia en griego y hebraico, porque a ellos los sacerdotes los engañan, ellos quieren leer a Cristo como está escrito en la inspiración divina, en griego y hebraico y tiene 4 a 5 grupos que están aprendiendo, para leer la Biblia en esas lenguas. Ahí nace la verdadera experiencia, porque manejan las lenguas con las cuales se escribieron los libros. Yo creo que es un problema que nunca se resuelve, solamente una Iglesia que asume de verdad el mundo de los pobres, la opción por los pobres, sin añadiduras, cuando el pobre es preferencial. Es opción o no es opción, porque si es preferencial mi enemigo también entra de alguna manera. Poner la centralidad en el pobre, con Jesús que vino por los pobres, porque de ellos es el Reino. Yo creo que ese es un reto que todavía nosotros no hemos contestado, que sigue en pie y es una llamada común.

Pregunta.- ¿Cómo entender las posiciones contradictorias de la Iglesia frente a la sexualidad?.

Boff.- Con respecto a la sexualidad, mira, ese es un tema muy complicado porque a mí juicio, yo ahora como laico y no como teólogo y sacerdote, puedo decirte esto: yo creo que la actitud fundamental de la jerarquía, yo no confundiría Iglesia con jerarquía, la jerarquía de la Iglesia tiene una doctrina, una postura doctrinal, sobre todas las expresiones de la sexualidad, que a mi juicio por la psicología que yo conozco y otros amigos que manejan el discurso, es una actitud patológica, no es una actitud sana.

Son unas personas enfermas sexualmente, porque no tienen el sexo donde debe estar sino aquí en la cabeza, porque ellos ven sexo por todas partes. Sexualizan todo. Maldicen todo. Son discípulos de San Agustín, que nunca se redimió de su maniqueísmo, de su pasión por las mujeres, incluso en sus confesiones dice muy bien, la dificultad por la conversión no es creer o no creer, la dificultad es que le gustaban demasiado las mujeres, (risas) hermosas y diferentes y eso le dificultaba demasiado y tuvo un hijo también, Teocrasto, que después murió. Ellos ven todo este mundo de la sexualidad como algo que pertenece a la tentación, al mundo de lo sucio, al mundo del diablo, por donde entra el pecado original, entonces fundamentalmente no hay que tener hijos, a raíz de eso se termina la humanidad, si queremos seguirles al pie de la letra se acaba la humanidad. Todo purificado, sin pecado original, pero sin gente (risas). Yo que creo que el cristiano, adulto, crítico, que ama el evangelio, que tiene una profunda humanidad, no tiene que orientarse por las doctrinas sexuales de la jerarquía de la Iglesia, porque es algo enfermizo, algo distorsionado, lleno malicia, lleno de pecado.Vivamos nuestra sexualidad como dimensión de lo humano, así como fue creada por Dios, con tanta sacralidad, que Dios asoció la generación de nuevas vidas, que es la gracia más grande que Dios entrega al Universo, con la sexualidad, entonces es algo extremadamente sagrado, el acto privilegiado del amor de Dios, ¡porqué cercarlo de tanta cosa, de tanta sospecha, de tanto pecado!, ¿por qué, si Dios no ha hecho eso?. Entonces yo creo que los cristianos deben asumir la sexualidad de manera humana, saber que es el campo de la pasionalidad y las pasiones uno tiene que integrarlas, para no perder el cariño, el enternecimiento, la relación que humaniza, de no instrumentalizar al otro, de no usarlo, sino como el encuentro de la diversidad hombre mujer, donde cada uno de ellos desde su diferencia se enriquece y todo lo que ayuda a ese encuentro es bueno.

Yo creo que habría que construir un monumento a los papas, mejor no voy a decir eso.... (risas, ¡diga!, ¡diga!), construir un monumento como si fuera un lecho matrimonial y el papa levantando las cobijas y alumbrando con una linterna, ¡para ver si están haciendo todo exactamente como se debe hacer! (risas). ¡Perdón por el irrespeto!...

 

Entonces yo creo que, en lo fundamental, la Iglesia sí tiene algo que decir sobre la sexualidad, tiene algo que decir, que la sexualidad es el campo fundamental de generación de la vida y la expresión del amor, donde hay expresión de amor, yo diría incluso alargando el discurso, incluso entre los homosexuales, yo no voy a discutir la homosexualidad, que es un campo donde la Iglesia no tiene ninguna competencia científica, es una amplia discusión esta de cómo entender la homosexualidad, la Iglesia no tiene porqué actuar allí, tiene que actuar en algo específico: si entre esas dos personas hay amor, allí hay algo de Dios, porque Dios es amor y tiene que cuidar para que ese amor sea verdadero, sea sincero, sea consecuente, porque si eso existe entonces yo me callo, porque es algo de Dios y hay que apoyar a esas personas para que sigan su camino delante de Dios, no moralizarlas y cargar las conciencias, sino procurar que siempre sigan en amor, eso si la Iglesia tiene que hacer porque es su misión en La Tierra. La parte científica, si van a utilizar el condón, los contraconceptivos o no, siempre y cuando respeten la dignidad, preserve el amor, la parte instrumental, técnica, está abierta a las personas, es su responsabilidad. Es un campo en donde en el fondo nadie debe entrar, que es el campo de la profunda intimidad de las personas y hay que educarlas para que la sexualidad no sea una pasión volcánica, sino que sea una energía de encuentro, de enternecimiento, de cuidado, todo ese mundo simbólico, que está cercado de amor para mostrar su grandeza. Ahí es un campo en donde la Iglesia tiene que entrar, para guardar su sacralidad, su bondad, su dignidad, que no banalice el sexo, como hoy en la sociedad existe una banalización fantástica de la sexualidad, sin ningún sentido de sacralidad, de respeto, de encuentro, de historia de amor y como juntos superan las crisis, compartir frente a los momentos dramáticos de dos personas que crecen juntas y el sufrimiento hacer crecer la relación. Hoy fácilmente se casan, ya tres meses después se han peleado y ya se marchan, no pasan por una crisis de crecimiento, de sufrimiento juntos para limar las aristas, para hacer las personas más afines unas a otras, para conocerse más, en el trabajo del amor, trabajo sobre la personalidad y aquí la Iglesia si tiene algo que decir, de cómo San Pablo habla sobre el amor, del amor nuestro, la inclusión del amor pensando en el amor, por eso dice que el amor tiene que ser paciente, tiene que ser gentil, tiene que saber perdonar, tiene que... tantas cosas que Pablo dice, que están junto al amor, sino están junto al amor está demás esa relación para sostenerse por sí misma. Eso sí pertenece a la evangelización y ser muy sensible a los que sufren dramas dentro de ese mundo de la intimidad, acompañarlos, limpiar el sufrimiento.

Pregunta Enmma Illescas, de Cuenca.- ¿porqué no deja usted un mensaje para las mujeres?.

Boff.- ¿Qué mensaje a las mujeres?, ese es un tema que yo trabajé mucho como teólogo, incluso mi último libro lo escribí junto a una gran feminista brasileña, analista y cristiana a la vez. Lo femenino y lo masculino como un nuevo paradigma para una nueva convivencia.

Yo creo que estamos, por lo menos en la conciencia, superando la gran tradición patriarcal del neolítico, de hace 10 a 12 mil años atrás, cuando los hombres dieron un golpe de estado y han asumido la dominación en la familia, la sociedad, en todo y han convertido a las mujeres en invisibles, están allí generando hijos, alimentando a la familia, están allí, pero socialmente son invisibles, no tienen importancia. Ese patriarcado ha creado el estado, la guerra, las leyes, las jerarquías, las burocráticas, para la completa dominación del ser humano. Es el hombre macho en términos latinoamericanos.

Pero, desde hace un siglo, desde Estados Unidos, las mujeres han tomado conciencia de su situación, que esa situación ha reprimido a los hombres y oprimido a las mujeres, porque para el hombre al hacer ese acto de violencia sobre la mujer tiene que recalcar y ocultar su mal ejemplo y se ha deshumanizado y que la mujer rescatando su lugar, su debilidad, su identidad ayuda al hombre a ser más humano y obliga al hombre a ayudar a la mujer, creando espacios para ella pueda seguir su curso. A partir de ellas mismo, no es el hombre que va a liberar a la mujer, es la mujer que se organiza, que se concientiza, que va creando su discurso de identidad, sus prácticas, sus espacios y hoy por hoy yo diría que quien en esta crisis..., yo participé de dos congresos internacionales sobre la crisis del hombre, quien está en crisis no es la mujer, la mujer sabe exactamente qué es lo que quiere y su identidad, el hombre ya no sabe lo que hace, porque se proclamó dios y está derrotado (risas), porque no pudo, no dio cuenta de todas las tareas que asumió históricamente y ya no sabe qué hacer.

Las mujeres en la búsqueda incorporemos, utilizando una categoría que viene de Jung, elanimus” yanima, cada ser humano tiene las dos dimensiones animus-anima, dimensiones profundas, esas energías que construyen al ser humano, la dimensión del animus es la de la racionalidad, de la lucha, la dimensión del anima que es la sensibilidad, la intuición, el corazón, cada uno tiene eso, pero la mujer por ser mujer tiene más anima que el hombre, el hombre recién tiene anima, pero no es tan desarrollada y que una ayude al otro para integrar el animus-anima, lo masculino y lo femenino ya que cada uno cargamos eso, para tener una experiencia más global de nuestra humanidad y que juntos vamos asumiendo las tareas que nos pone la vida, sin hacer una división sexual del trabajo, juntos asumen todo, las tareas de la familia, del trabajo, de la educación y uno ayude a la otra a superar el espíritu de opresión, que no es fácil, que lo tenemos en nuestro inconsciente colectivo esa carga de la dominación y que a veces se revelan en la relación hombre-mujer, en el matrimonio, salen a la luz estructuras ancestrales de dominación. Entonces uno tiene que ayudar a la otra a superar eso, con paciencia, racionalidad, capacidad de perdón, juntos crecer en humanidad.

Las mujeres hoy tienen una misión mesiánica, de ayudar a regenerar todo lo que está demasiadamente deshumanizado los últimos 20.000 años, a fuerza de querer dominar el mundo, con la guerra, a fuerza de querer imponerse se ha deshumanizado.

La mujer con su capacidad de intuición, de enternecimiento, de amor, puede ayudar a regenerar al hombre. Junto a la mujer, juntos, a imagen y semejanza de Dios, llevar adelante el proyecto, que en el fondo es el proyecto divino. Sin hacer referencia a la Iglesia, porque la Iglesia es uno de los bastiones más fuertes de machismo, de patriarcalismo, autoritarismo, exclusión de la mujer. Eso es absolutamente injusto.

Pero existe otro discurso, Casaldáliga ese gran obispo de Latinoamérica, allá en Brasil dice que no tiene miedo que venga el fin del mundo, que mientras las mujeres no sean liberadas, Dios no va a permitir un fin del mundo con tanta vergüenza y tanta desgracia que hemos hecho (los hombres), (risas). Si las mujeres no se liberan y así liberan al hombre, nunca habrá un fin del mundo, porque Dios tiene una auto dignidad y feminidad.

Pregunta de Valeria.- ¿cómo llevar a la práctica esta filosofía de la que usted nos ha hablado en la tarde de hoy entre los jóvenes?.

Boff.- Hoy vivimos una sociedad de disolución de las estructuras tradicionales de la convivencia humana, especialmente la ausencia de la figura del padre. Entonces la figura en crisis, es la figura del padre en la sociedad. Sea por los muchos divorcios, sea porque trabaja afuera, sea porque no tiene centralidad porque otros ocupan el lugar del padre como referencia de héroe, de referencia de seguridad, de límites y la familia está pasando por una inmensa crisis, no ha encontrado todavía su nuevo lugar en una sociedad de cambios muy acelerados, este exceso de información es casi una erotización general de todas las relaciones, si ustedes miran bajo esta mirada las propagandas de radio, de televisión, de las noticias, casi todo es erotizado, no solamente la figura de la mujer, sino partes de la mujer, o son senos de esto o aquello, es una dilaceración del erotismo.

Entonces todo esto influye definitivamente y de una forma pesada sobre el concepto, yo no diría tradicional, del concepto más fundamental de familia. Curiosamente el último papa hizo una carta a la familia muy interesante, que rompe la tradición de la Iglesia, la Iglesia siempre veía el matrimonio como una institución y esa institución está decadente.

Cuando la sociología de la familia, los estudios muy amplios que se han hecho en los Estados Unidos, la escuela de Frankfurt, la familia como un conjunto de relaciones, dinámicas, siempre abiertas, que tienen siempre que ser reconstruidas, con la diferencia de edad, las diferencias culturales y el papa asume ese concepto moderno. Entonces, ¿cómo crear núcleos de relaciones de confianza, de amor, de atención entre el uno y el otro, entre marido y mujer y algo de cimiento de los hijos?. Porque donde vives es donde se fortalecen esas relaciones y se crea la sustentabilidad de la familia, que puede hacer frente a esa dominación fantástica de la humillación, de la destrucción de núcleos ejemplares de familia. En las novelas brasileñas todo eso es un desastre, el uno bota a la mujer del otro con una gran facilidad, o la mujer se apasiona con un tercero y hace una aventura de amor, se arma una confusión ética total, que lo reproduce un poco la sociedad. Creo que en las novelas y en la vida también ustedes notan eso, de una manera desastrosa. Ustedes noten eso. Entonces creo que hay que partir de que en la historia también hay tragedias, no es solamente la dimensión ética, la dimensión de la historia, del sufrimiento, hay también dimensiones dramáticas, también dimensiones trágicas y que pueden producir mucho dolor en las personas, como la fase de una cultura que se va desagregando, que no ha encontrado un núcleo de valores que pueden formar a toda la sociedad, porque los viejos dioses no han muerto todavía y los nuevos no acaban de nacer, esa es la situación de hoy, es un tiempo de entre tiempos, tiempo de confusión. Nadie en el mundo de hoy, ni el Dalai Lama, ni el Papa, ni nadie, mucho menos Bush, pueden decir pueden decir por aquí es el camino. Nadie tiene esa autoridad y si alguien trata de asumirla, no tiene credibilidad.

La humanidad vive un momento de gran desamparo ético, desamparo institucional, nosotros no hemos encontrado nuestro lugar dentro del modelo de nuevo proceso de globalización, ni las iglesias, ni la familia, ni la sociedad, ni las naciones. Posiblemente Ecuador está construyendo su nueva Constitución, pensando en Ecuador, pero pensando más en América Latina, difícilmente pensará en el mundo, en la humanidad, en la nueva fase de La Tierra, metida en una crisis tremenda ecológica que afecta a todo el planeta y debe contemplar todo lo que una nación puede hacer como colaborar, como ayudar para superar esto. Pero nadie sabe, estamos todos en una búsqueda. En esa búsqueda acertamos y herramos. Hay que darle centralidad al mensaje cristiano, que es un mensaje profundamente volitivo, creer que la última palabra la tiene el amor, la tiene la vida y no la muerte, que el ser humano es fundamentalmente un ser de relaciones, incluyentes, de amistad, no fue creado como un lobo para el otro hombre, sino que fue creado para ser el amigo del otro hombre, de la otra mujer, fueron creados para hacer el pan y eso corresponde a la vocación más fundamental que Dios escribió adentro de nuestro código genético, aceptar desde esos valores que podemos construir un nudo a partir del cual puedes construir algo que tenga sustentabilidad y que tenga sentido.

Pero nos hace referencias ejemplares, familias ejemplares, grupos ejemplares y esa es la tristeza y la dificultad, porque no tenemos referencias, pero tenemos que construirlas, solo así podremos superar la crisis, la familia tendrá su centralidad, encontrará su lugar como aquel espacio en donde se vive la experiencia más fundamental, que es la experiencia del amor, la experiencia de la vida, la experiencia de la renovación de la humanidad, la diferencia de las generaciones que tienen que convivir y que aceptan esas diferencias.

Pregunta de María Eulalia.- ¿Porque no reflexiona un poco sobre uno de los postulados de la Carta de la Tierra, que es la ética del cuidado?.

Boff.- Sobre la ética del cuidado, yo creo que entendemos mejor esto de la ética del cuidado si entendemos el paradigma que fue dominante hasta la época de hoy, que tiene que ver con lo que yo les decía hasta hace poco, que es el paradigma de la conquista, la doctrina de la dominación. Nuestros ancestros salieron de África hace 7 millones de años, allí nació el ser humano, luego se extendieron primero por el África, después el Asia, Australia, finalmente América Latina, pero conquistando. Todo bajo el signo de la conquista y la dominación, contra la naturaleza.

A 2.4 millones de años emergió el homo habilis, el ser humano que maneja el instrumento y con el instrumento puede matar, agredir a la naturaleza, hasta llegar al día de hoy, al proceso industrialista que ha creado un nivel de aparatos tecnológicos con los cuales dominamos la naturaleza, pero no solamente la naturaleza, dominamos personas, clases, países, con armas, con violencia, con estrategias ideológicas, todo bajo el signo de la conquista y la dominación, para finalmente dominar toda La Tierra, sus recursos, dominar las aguas, los aires, dominar el corazón de la materia, los  átomos, el corazón de la vida, los genes, todo bajo esta visión de la conquista y dominación. La figura ejemplar es Alejandro Magno que conquistó todo el mundo conocido, para nosotros Hernán Cortez que conquistó todo lo que podía o Napoleón Bonaparte que intentó conquistar todo lo que podía, hasta terminar en tragedias.

Yo creo que esa fase de la historia está terminando...¡Y tiene que terminar porque si no va ha destrozar y destruir el planeta Tierra!, y va a cometer un suicidio colectivo de la humanidad. Entonces ya hemos conquistado todo el planeta.

Ahora se impone otro paradigma, que se contrapone a ese de la conquista: es el paradigma del cuidado. Porque el cuidado tiene dos funciones principales:

1.- Regenerar lo que está destruido, la naturaleza, la deforestación, la descertificación, erosión de enormes territorios, todo eso que hemos cometido contra La Tierra, hay que regenerarlo.

2.- Proteger lo que todavía existe, para que no sea afectado, no sea destruido. El cuidado es una visión no agresiva con la realidad, no es la mano cerrada para elimina, es la mano abierta, para la caricia esencial, para ser la alianza con la otra mano, para juntos construir algo que sea bueno para todos, estrechando lazos.

Producto del cuidado es la razón cordial. Una gran española, Adela Cortina, escribió un libro sobre la razón cordial. Los grandes filósofos hablan de la razón sensible, de la inteligencia emocional. Si no desarrollamos ese lado, difícilmente vamos a contrarrestar la otra lógica, de la dominación, la razón dominadora, la razón destructora.

Los padres fundadores del imperativo científico decían: Francis Bacon, hay que torturar La Tierra, como el torturador tortura a su víctima, hasta que entregue todos sus secretos. Ese paradigma está en las universidades y sigue igual, hoy día. ¡Ese paradigma no puede continuar porque es demasiadamente belicoso y destructivo!.

¡Tenemos que reemplazarlo con la otra tradición!. Las portadoras principales de la lógica, de la razón del cuidado, son las mujeres, porque ellas están más cercanas al misterio de la vida.

Si no cuidamos la vida, la vida desaparece, perece, muere. La FAO dice que tenemos que dar más poder de decisión a las mujeres, porque si no les damos poder de decisión difícilmente vamos a garantizar el futuro de la vida sobre este planeta. La mujer tiene la ética del cuidado, respeta la vida, porque genera la vida. Llegamos a un punto en el que ellas son centrales, está dentro de ese sentido el que vaya creciendo el número de mujeres presidentes por todas partes en el mundo. La persona referencial del cuidado es Madre Teresa de Calcuta, con su actitud de San Francisco y una profunda fe divina, otra persona es Ghandi, son personas que tienen cariño. Ghandi definía así a la política: política es el cuidado que tenemos para con el pueblo”, esto es un gesto amoroso con la población. ¿Desde cuándo nuestras políticas son eso, un gesto amoroso con la población?. De cuidado con los bienes del pueblo, no es eso. Pero el sentido ético, espiritual de la política, tiene que se eso, entonces cuidar de la vida. Su usted tiene la gerencia de su familia, tiene que cuidar de su familia y eso yo creo que es lo nuevo, lo más importante a recordar, debemos rescatar en nosotros la dimensión del ánima, de lo femenino, que ellas son las portadoras de una promesa, de una vida, la vida que se enriquece, la vida que puede de nuevo florecer. Las mujeres tienen que concientizarse de la misión única que tienen en este momento grave de la historia de la humanidad, donde la vida está amenazada y ellas que son las que más entienden de vida deben ayudar a todos a tener un comportamiento adecuado con la vida, porque la vida pide cuidado, gentileza, respeto, liberación, pide diría Gandhi, una devoción, porque la vida es algo sagrado. Mi mensaje a la mujer sería que se concientice en su misión profética, mesiánica, que es propia del mesías, alimentar vida, enjugar lágrimas, animar la esperanza, suscitar sentido de futuro. Creo que las mujeres como nunca tienen que ayudar a los hombres y a la humanidad entera a rescatar los valores centrales, sin los cuales no tendremos futuro. Gracias. (Aplausos).

* Conferencia del teólogo Leonardo Boff y diálogo con el pueblo de Cuenca en el teatro de San Roque el día miércoles 4 de junio de 2008 a las 16:00, con el apoyo de Fundación Avina en el marco del I Congreso Latinoamericano de Pensamiento Social que organizó la Universidad de Cuenca.

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