No es una época de cambios es un cambio de época: José de Souza
Por Hernán Rodríguez
CUENCA, Ecuador (22/03/05).- Usted habla de un cambio de época, ¿qué puede esperar el hombre común, el de la calle?.
La mayoría de nosotros, no solamente los que están en la calle, no logramos entender que estamos en un cambio de época, porque el instinto de sobre vivencia nos lleva siempre a los lugares más seguros, a lo ya conocido. Corremos muy poco riesgo cuando sentimos que nuestra sobre vivencia está amenazada.
Sin embargo, al no comprender porqué somos tan vulnerables, la mayoría recurre a la pérdida de confianza en las instituciones, en las creencias que tenía antes, en la religión, en si mismo.
La mayoría, al perder la esperanza, empieza a agarrarse de cualquier cosa, como si la humanidad fuera el Titanic que se está hundiendo, se agarra a cualquier cosa que pasa flotando, aunque sea una esponja, que coge agua y se hunde más adelante.
Por eso es que durante un cambio de época, a diario aumenta el número de ramificaciones religiosas, de nuevas sectas, las ventas de los libros de auto ayuda, de libros esotéricos, por eso en cualquier país hoy tantos compran a Pablo Cohelo, que es un manipulador de la psicología social, son libros apenas para ganar dinero y no para dar esperanza. Pero, como la mayoría perdió la esperanza, se agarra en libros como estos, o en religiones o sectas. Es preocupante que pasará con esa mayoría que está en las calles.
Una sociedad, cuando está en un cambio de época, debería recurrir a su sistema de educación para interpretar lo que está pasando y formular propuestas para nuevos caminos. Las organizaciones de educación deberían ofrecer marcos de referencia para la matriz institucional del desarrollo.
Lo que pasa desafortunadamente es que los países en África, Asia, Latinoamérica fueron diseñados para facilitar la dominación, no para la transformación que libera, que liberta.
Por lo tanto, nuestros sistemas de educación son diseñados para la imitación, seguidores de caminos ya existentes, rara vez para formar constructores de caminos que todavía no existen.
Necesitamos transformar profundamente nuestro sistema de educación, no debería ser más diseñado en torno a la respuesta, sino que debe ser re diseñado alrededor de la pregunta que transforma la realidad, no la respuesta que ya existe.
Se parece usted al personaje "Morfeo" de la película "Matrix" y comparte un poco la metáfora de "La Matriz", ¿quién es el doctor De Souza?.
Mi bisabuela por parte de mi mamá era hija de una esclava que llegó desde Angola y fue violada por un holandés, después de la invasión holandesa a Brasil, que ocurrió a través de mi provincia y del puerto de mi provincia.
Mi bisabuela por parte de mi papá era una indígena local que fue violada por un portugués.
Desde ahí ya empiezan mis orígenes, para entender quién soy hay que entender mi historia. Soy hijo del abuso de poder, de las relaciones asimétricas de poder, de las discriminaciones.
Yo, una vez consciente de mi historia, fui construyendo una forma de mirar al mundo y de actuar sobre él, que me da mucha responsabilidad ética.
Yo ya no me considero un brasileño apenas, porque nací geográficamente en el Brasil, me considero un ciudadano latinoamericano y cuanto más estudio la historia latinoamericana, más me quedo indignado por las relaciones asimétricas de poder, que generaron tanta injusticia a lo largo de la historia y eso me lleva mirarme a mí mismo como un ciudadano latinoamericano y por lo tanto proponer una Latinoamérica indignada y solidaria.
Estamos jodidos en Latinoamérica porque hay déficit de indignación y por lo tanto hay un déficit de solidaridad.
Latinoamérica no necesita del ALCA, necesita de un colegio político-institucional que nos una y bajo el cual deberíamos construir el Consorcio Latinoamericano de la Biodiversidad de la Región, el Consorcio del Agua Latinoamericano, el Consorcio de la Capacidad Tecno-Científica, de la Deuda Externa, del Petróleo, de la Capacidad Industrial, de tal manera que Latinoamérica pueda negociar con cualquiera en cualquier parte del mundo.
Sin embargo, no somos solidarios, por eso estamos jodidos. Yo personalmente me considero un ciudadano latinoamericano y establecí para mí una misión personal, independiente de la institución donde trabaje, de la actividad que desarrolle. Mi misión es "joder a los que joden a una jodida mayoría de latinoamericanos".
Entrevista con el
doctor José de Souza, el día martes 22 de marzo de 2005 a las 11:30 de la
mañana en el Aula Magna de la Universidad de Cuenca, publicada en Diario El
Mercurio, Pag 6A, el miércoles 23 de marzo. Transcripción completa de Hernán
Rodríguez Girón, editor de Diario El Mercurio. Cuenca, Patrimonio Cultural de
la Humanidad-Ecuador-Sudámerica

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