¡Que caigan las caretas!


CUENCA, Ecuador (29/05/22).- El poder de este mundo es de los farsantes, de los fariseos, de los hipócritas. Sobre todo, el poder de contar la historia como les plazca. La historia de la segunda mitad del Siglo XX, empezó a escribirse de manera distorsionada a partir de los juicios de Nüremberg, en donde se construyó la tesis de que Hitler era un loco demente, responsable de todo el horror de la guerra. Al escritor británico David Irving se le considera un negacionista y ha sido enjuiciado y encarcelado en países como Austria, porque siempre ha ido contracorriente de esta tesis, del Hitler loco y demoníaco, tesis aceptada por la defensa de los acusados en los famosos juicios, que querían evitar la horca, por eso también recurrieron a la tesis de la obediencia debida.

Irving es un escritor atípico sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial. Sus obras son “betsellers” a nivel mundial. Por ejemplo “El camino de la guerra”, o “Fatherland” que narra las peripecias de un policía de la Gestapo, en una Alemania Nazi triunfante después de la II Guerra Mundial, interesado en descubrir los delitos de lesa humanidad detrás de la Conferencia de Wannsse y la “solución final a la cuestión judía”, génesis de la industria de la muerte, las cámaras de gas y los hornos crematorios. Un futuro utópico, que nunca llegó a cristalizarse porque como todos sabemos Alemania perdió la guerra.

Siempre me ha gustado leer todo texto o documento sobre la II Guerra Mundial, es por eso que tengo una modesta colección de libros, enciclopedias, fotos y souveniers sobre aquel acontecimiento, solo por citar “El ocaso de los dioses nazis” del periodista y escritor español Ramón Garriga, que analiza con detalle las relaciones del franquismo con el nazismo, un libro de colección editado en la Unión Soviética que se titula “La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética”, una biografía extensa de Adolf Hilter, que reproduce “Mein Kampf”, una historia de la Segunda Guerra Mundial ilustrada, la II Guerra Mundial día a día entre otros. Mi interés siempre ha sido entender por qué lo hicieron, sobre todo un pueblo tan culto como el alemán.

¿Cuáles son las tesis de Irving y que lo hacen un escritor contra corriente?. Primero, no es exactamente un negacionista, porque no niega la existencia de los campos de concentración y el asesinato de miles de judíos. Lo que él sostiene en los primeros capítulos de su obra cumbre “La guerra de Hitler” es que él no sabía y no había dado orden alguna en el sentido de ejecutar judíos en masa. Al menos, sus pesquisas de décadas en los archivos de varios países, en torno a los hechos de la II Guerra Mundial no han dado con el documento o la orden por escrito de Hitler para que eso se ejecute. Y eso que Hitler en todas sus reuniones tenía un equipo de estenógrafos que copiaban fielmente todas sus conversaciones con sus subalternos para que no se tergiversaran sus órdenes, registros que quedaron debidamente archivados para la posteridad, considerando el celo de los alemanes por los archivos.

Todo conduce a pensar que la realización de la “solución final” fue un exceso de celo en el cumplimiento de las ideas del líder, de parte de jerarcas nazis como Himmler o Heydrich. Hitler tenía un séquito de esbirros y delincuentes que cumplían sus órdenes más allá de lo debido, igual que Stalin y tantos otros.

Por otra parte, Irving sostiene que Hitler era un ser humano de carne y hueso, que, si bien tenía extraordinarias dotes personales, era un hombre que sufría del corazón, tenía ataques de pánico, sufría de insomnio. Es decir, un ser humano como cualquier otro y nada de loco, bastante cuerdo, además. Afirma que tildarlo de loco o de demonio es el camino más fácil para exculparlo de todo lo que hizo.

Otra tesis que incomoda a los historiadores tradicionales, es que Irving sostiene que Hitler jamás quiso una guerra con Inglaterra, pueblo al consideraba igual al alemán por ser blanco y que en todo momento buscó acercamientos hacia la paz, que siempre fueron bloqueados por Churcill y sus halcones.

Otro punto importante para entender la II Guerra desde la perspectiva de Hitler y los alemanes es la incómoda relación y alianza que mantuvo con Italia y su dictador Benito Mussolini, el bravucón e incompetente dictador, fundador del facismo. La alianza del Eje con Italia al final le costó la victoria a Hitler, puesto que los ejércitos italianos se negaron a pelear en Stalingrado, junto con rumanos y húngaros, provocando el derrumbe del frente del este, los italianos fueron los responsables del fracaso de Rommel en África, los italianos fueron los responsables de la invasión de Sicilia, puesto que entregaron la isla sin disparar un tiro y los italianos desviaron importantes recursos militares de la Alemania a los Balcanes y Grecia, para tapar el hueco de sus fracasadas aventuras militares en Albania, Grecia y Yugoslavia. Los generales de Hitler nunca entendieron porque el Fürher siempre apoyó a Mussolini.

Por otra parte, Hitler mantuvo una relación distante e incómoda con el dictador Francisco Franco, que se negó a declararle la guerra a la Gran Bretaña. Estas son en síntesis las tesis más fuertes de Irving en su extenso libro “La guerra de Hitler”.

Para concluir este punto hay que decir como es considerado David Irving, por los “estudiosos serios” de la II Guerra Mundial: un autor negacionista, antisemita y pronazi.

Ahora bien, en Núremberg se le achacaron todos estos fracasos y la responsabilidad total a Hitler. Personajes como Göring, sucesor de Hitler o Ribbentrop, pensaban que así salvaban el pellejo. El primero se suicidaría en prisión y el segundo sería ahorcado junto a una decena más de jerarcas nazis. Pero en Nüremberg se empezó a escribir la otra historia mundial, la de las potencias aliadas, que exculpó a Stalin del asesinato en masa de 14.000 oficiales polacos en el tenebroso bosque de Katin, a Churchill del bombardeo de Dresde en el que en una sola noche 1.100 bombarderos ingleses y norteamericanos lanzaron 3.500 toneladas de bombas provocando un marea de fuego que mató a 100.00 personas (un estimado promedio, ya que algunos autores hablan de entre 40 y 70 mil muertos y David Irving defiende la tesis d 135.000, basado en el testimonio de un solo testigo), la mayoría de ellas refugiados, un acto innecesario porque Alemania estaba ya vencida, Dresde era una ciudad cultural y no un objetivo militar de primer orden, a Truman del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki provocando la muerte instantánea de medio millón de personas, un acto de política internacional que más buscaba asustar a la Unión Soviética, un incómodo aliado, que rendir a un Japón que ya estaba vencido. Todos son actos de genocidio por los que Estados Unidos, la Unión Soviética y la Gran Bretaña, los aliados, no han sido ni serán juzgados nunca. Esa es la gran diversión del circo de Nüremberg.

Acá en nuestras criollas tierras, sería buena una investigación histórica sobre los amigos y apoyos que tenía la Alemania Nazi y el Eje, antes y durante la II Guerra Mundial. Comenzado por el hecho de que cierto padrecito al que se intenta santificar a pretexto de una supuesta “obra” con los niños pobres, antes de la II Guerra Mundial, guardaba en su sotana un sucio y arrugado papel, una carta del Papa Pio XII que le autorizaba a la extirpación de idolatrías. Distinguidos amigos del sacerdote vieron esa carta. El sacerdote trabajó durante años entre los shuaras, extirpando idolatrías, como lo contó cierta distinguida señora shuar: “acá los curas llegaron y nos metieron en reducciones y nos dijeron que no podíamos vestirnos, comer y usar nuestros utensilios de barro, porque esas eran cosas del demonio”.  

Por otra parte, se puede sospechar que funcionarios nazis recibieron asilo en Cuenca. Hay casas de familias de la ciudad en la que todavía se pueden encontrar esvásticas pintadas en los latones de los cielos rasos afrancesados o en las buhardillas. También tienen como recuerdo el casco alemán el Stahlhelm que usaba la Wehrmacht. Y en Las Galápagos, el ejército norteamericano en 1945 peinó todas las islas buscando a Hitler, se tenía la idea que había huido de Alemania en submarino llevándose el oro nazi y que podría estar oculto en el Archipiélago. Esta leyenda ayudaron a engrandecerla los soviéticos, porque habían ocultado a Occidente la muerte de Hitler suicidado en el búnker de la Cancillería.

Por otra parte, cierta orden religiosa trabajó como agente del fascismo y de Mussolini, antes de la II Guerra Mundial, identificando todos los recursos del Ecuador en un mapa, para ponerlos al servicio del eje, como consta en un libro apócrifo y perdido entre las estanterías de las bibliotecas de Cuenca. En ese mismo libro una foto del dictador, junto a papas y obispos, al tamaño de una página A4 considerándolo como el máximo benefactor del catolicismo, el protector de la civilización y felicitándolo con una misa de acción de gracias por su triunfo en Abisinia en 1938. Es la misma orden, que a cuenta de dar de comer y educar a niños pobres, invitaba al cine a los cuencanos para admirar a todo color y en película de 16 mm, el triunfo de las tropas fascistas en Etiopía y las victorias de Mussolini.

Pasada la II Guerra Mundial, so pretexto de estudios etnográficos para “recuperar la cultura shuar” se levantó un emporio editorial. Qué grado de fariseísmo. Había que lavarse la cara y limpiar todo rastro de relación con el fascismo y el eje. Pero fue el mismo cura, amigo de los niños, el que comerciaba con bienes culturales ecuatorianos, dice que para conseguir recursos para continuar la obra. Sus contemporáneos así lo atestiguan y en una de estas transacciones cayó delatado y se hizo el loco, en los 60 del Siglo XX. Todo el mundo lo sabe en Cuenca, todo el mundo calla.

Así mismo, en esta puritana ciudad y en sus redes sociales, anda circulando un pergamino de agradecimiento al dictador Francisco Franco, firmado por las cabezas de prestigiosas familias cuencanas. Alabando a Franco. Destacándolo como un caudillo. El texto de marras transcrito dice:

Al Generalísimo Franco:

Homenaje de los Nacionalistas de Cuenca, República del Ecuador.

Tu heroísmo y tu fama la América pregona.- La América en que late de España el corazón.- Y anota la proclama falangista amazona.- Que venza en nuevas lides a la Roja Legión.- ¡Pues la tuya! Ya puede dar tregua a su tizona.- La Iberia de los siglos y lucir su blasón.- Con yugo, flechas y águila, timbres de la Corona.- De León y Navarra, Castilla y Aragón.- Hoy, los creyentes hijos de esta Arcadia del Ande.- Te aclaman Héroe epónimo de la Nación más grande.- Invicta en las batallas por la Fe y el Honor.- Y, ante tu gloria, absortos con burillo toledano.- Tu ínclito nombre esculpen en oro americano.- Pero tu nombre eclipsa del oro al esplendor!

En Santa Ana de los Ríos de Cuenca, a los 19 días del mes de mayo del año del Señor de 1939.

Firman:

Por el Señorío cuencano: Elvira Vega de Crespo.

Pdte. Sociedad Estudios Históricos.

Por los universitarios: Gabriel Cevallos.

Por el Comercio: L. Jaramillo.

Por los agricultores: Juan Vintimilla:

Rector de la Academia Ecuatoriano: Remigio Crespo.

Por la Industria: Rafael Ramírez.

Pdte. Alcázar de Toledo: Alberto Tamariz Carrión.

Banqueros: Carlos Arizaga.

Cuerpo Médico: E.J. Crespo.

Clubs Sociales y Deportivos: Cornelio Vintimilla.

Comité Alcazar de Toledo: Aurelio Crespo.

Por los obreros: Ignacio Loyola.

Vegas, crespos, cevallos, jaramillos, vintimillas, ramírez, tamarices, arízagas, loyolas, eran reaccionarios y falangistas. Está abierta la propuesta para investigar estas relaciones, de quitarnos de una vez la careta, esa que se construye con supuestas “obras” de beneficencia y que hoy ha permitido construir emporios, asaltar fortunas, comprar silencios y hasta se sospecha que provocar asesinatos. También hay por allí una revistita que desenmascara en América Latina a los agentes de la Quinta Columna. Será por eso que, durante el gobierno de Carlos Alberto Arroyo del Río, en plena crisis con el Perú, para amistarse con los Estados Unidos, hacia la posible firma del Acuerdo de Río de Janeiro, se decidió internar en campos de concentración a ciudadanos alemanes residentes en el Ecuador, en Salinas y Galápagos y mientras durara la Segunda Guerra Mundial. Después de la Guerra silencio total, hasta el año 1962, cuando partidarios nazis pasaron a formar parte del Gobierno de la dictadura de Ramón Castro Jijón, hasta 1964. Solo es cuestión de revisar la historia e ir atando cabos.

Otra línea de investigación interesante sería conocer cómo se han construido algunas fortunas familiares en esta ciudad, porque todo el mundo sabe, pero calla. Y conocer sus relaciones con el fascismo latinoamericano, porque adoran a Pinochet, a Videla, a Stroessner, a Galtieri, a Somoza.

Pero bueno, no se asusten, solo estoy soñando, a la final que se puede esperar de una sociedad que está acostumbrada al ocultamiento, a vivir detrás de mascaradas: el cura Cordero, un pederasta desenmascarado, actuaba con la complicidad de una sociedad que sabía, pero callaba; el mangajo actuaba con la complicidad de una familia y una sociedad que sabían, pero callaban. Y tantos y tantos otros.

Al final quien manda es don dinero y ellos tenían para repartir a manos llenas títulos, canonjías, prebendas y relajos. Mientras dure la fiesta. El mundo es de los audaces, los sínicos, los fariseos, los hipócritas.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Las sociedades precoloniales no eran estáticas, tenían una gran movilidad: María Guevara

Pumapungo: pasado y presente de la ciudad de Tomebamba

IFEA, impulsa la cooperación científica con el área andina