Síndrome de Íntegra Dependencia Adquirida (SIDA) o la deuda externa es impagable
CUENCA, Ecuador.- La historia del Ecuador y de América Latina es la historia de la dependencia, de ese síndrome que ha condenado al subdesarrollo y al atraso a sus pueblos. La “eterna deuda externa”, que hipoteca los más grandes sueños de progreso, pero como alguien dijo “lo que se debe, se debe”, aunque se lo tenga que pagar eternamente.
La historia de la deuda externa nos muestra la inusitada actividad de las sanguinarias garras del imperialismo –infestadas de sanguijuelas oligárquicas, gamonales y banqueras-, que han condenado a los países de la América Latina a servir de “cuerno de la abundancia”, a despecho de la miseria de muchos y las eternas ganancias de pocos y, sobre todo, las eternas ganancias del capital internacional.
La historia de la deuda externa es la historia de los egoístas intereses españoles, ingleses, norteamericanos, de los intereses regionales burgueses, que son por supuesto cristianos y muy occidentales. Parece como si el mal hubiere siempre triunfado sobre el bien, ¡parece!.
“Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo y el que quiere salvarse vende a más de uno. El pueblo que quiere ser libre distribuye sus negocios entre países igualmente fuertes. Si a de preferir a alguno, prefiera al que lo necesite menos, al que lo desdeñe menos”, fueron las palabras de profeta del cubano José Martí.
El origen de las deudas inglesa y norteamericana
La independencia económica de la “Madre Patria” –qué por supuesto ahora abre sus maternales brazos para cantar a la hermandad iberoamericana, después de haber sangrado a nuestro continente durante 400 años- dejó sumidas a las jóvenes repúblicas en un caos administrativo y económico, que hábilmente fue aprovechado, primero por Inglaterra y el aventurerismo hábil, político y oportunista de “sabios” políticos criollos, que no se demoraron en vender a los británicos estas “misteriosas y olvidadas regiones, habitadas solo por indios salvajes”.
Así es como, a través del SIDA, la flamante República del Ecuador, nace debiendo –¿en justo reparto?- por los gastos de su independencia, ¡9 millones de pesos! (1´824.000 libras esterlinas al cambio de la época), tan tempranamente como 1830. Antonio Flores Jijón dice al respecto: “el general Bolívar había recibido auxilios de varios ingleses para su expedición a Los Cayos.., también el señor James Macintosh y otros, por contratos onerosos. A fin de pagar estos créditos, el Libertador autorizó, el 24 de diciembre de 1819 a su ministro en Londres, el vicepresidente Zea, para que levantara un empréstito, el que fue negociado al 6% de interés, sobre el capital nominal y al 80% de emisión. El 13 de marzo de 1822 se firmó con los señores Herring, Graham y Powles de Londres, quienes pusieron la deuda en venta o la emitieron al 84%... Solo se viene a pagar 7.5% de interés anual sobre el capital efectivo. Lo malo que hubo en la operación es que el ministro (Zea) admitió como dinero sonante innumerables vales, que el mismo había dado con suma facilidad y ligereza a cuantos habían querido reclamar sumas contra Colombia…Casi todo el empréstito desapareció en tan inauditas condiciones, sin siquiera conocimiento del gobierno… En otra resolución, del 22 de mayo de 1826 (El Congreso de Cúcuta), reconoció como deuda nacional los 2 millones de libras contratadas y casi consumidas en su totalidad por aquel mal ministro”.
Debido a los malos manejos del ministro Zea, la Gran Colombia adquirió una deuda inmoral e ilegítima de 2 millones de libras esterlinas. Posteriormente, con un segundo préstamo contratado por la suma de 4´750.000 libras esterlinas, se hicieron malos negocios, como el de la compra de material de guerra inservible por un valor de 1´527.908 libras esterlinas, para el ejército de Venezuela y, de este préstamo de 4 millones de libras, 700.000 pesos se consumieron irregularmente en 8 meses. Siempre citando como fuente a Jijón.
“Estos guarismos, atestiguados por los respetables historiadores de Venezuela, manifiestan que todo el empréstito se consumió sin provecho para el Sur. Lo único que logró el Ecuador fue la fragata Colombia. Sea de esto lo que fuere, en el empréstito de 2 millones de libras cupieron al Ecuador 430.000 y en el de 4´750.000, le cupieron 994.579,5 (deducidas 125.000 de amortización), dando un total 1´424.579,5 chelines. Esta cantidad aumenta en 2 millones de pesos por el Convenio Mocatta-Espinel y forma parte hoy de nuestra deuda consolidada, que asciende a 1´824.000 libras esterlinas o sea 9´120.000 pesos; los que se hallan representados en nuestros valores bonos”.
A esta deuda, que dadas las condiciones económicas del país no se la podía pagar, se vino a sumar la deuda de $ 94.799, que se debían indemnizar a EEUU por el rapto de un buque mercante, hecho consumado por Manuel Briones en 1856. El pago de esta indemnización se debía hacer efectivo en 9 años y el dividendo se debía cancelar el 17 de febrero de 1866, cuando Ecuador, Perú y Chile eran víctimas de una agresión militar por parte de España.
En estas condiciones, mal podía pagar el Ecuador el dividendo. Intereses particulares de EEUU, para cobrar esta deuda, soñaron con la anexión a ese país de las Islas Galápagos. Por suerte esta idea peregrina no tuvo plena realización. Entonces, EEUU presionó a Perú y Chile para que asuman el pago de la deuda, caso contrario intervendría militarmente en Ecuador. Ante tales presiones y bajo condiciones económicas insoportables, el Ecuador tuvo que pagar el primer dividendo de la deuda.
En el periódico “El Nacional” el 6 de julio de 1866 se publicó lo siguiente: “es curioso observar como los sectarios de Monroe practican y entienden su doctrina. ¿Quiere Europa reivindicar al Perú?, neutralidad de Washington. La Europa se propone utilizar a las repúblicas sudamericanas y vienen a bombardear sus mejores ciudades. Indiferencia glacial en Washington. Esas repúblicas se unen para su común defensa y afrontar la muerte para salvar su independencia y sus libertades. Pues Washington, en lugar de cubrirlas con su nombre y ayudarlas con el consejo de su política, envía escuadras para cobrarles un dividendo de algunos dólares. ¡Ah, Gran República, República modelo!. Hoy se trasluce la de que se preparan contra Guayaquil bombas y granadas a orillas del republicano Potomac, al mismo tiempo que las bombas y granadas españolas incendian Valparaíso y riegan con sangre americana la fortaleza del Callao”.
Posterior a estos lamentables hechos, luego de varias décadas, adquirimos la deuda del ferrocarril Quito-Guayaquil, con empresas privadas norteamericanas. El gobierno de EEUU, en su relación con los intereses particulares, se tomó el cobro de esta deuda como una “cuestión de honor” –defendiendo esos intereses privados-, amenazando con nuevas intervenciones si esta deuda no se pagaba, demostrando así su sumisión al capital, como ahora ese mismo gobierno es sumiso y está al servicio del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“La Deuda Externa proviene de los reclamos o de empréstitos, generalmente pactada entre particulares y gobiernos latinoamericanos. La mora en el servicio de la misma, la suspensión de los pagos y las subsiguientes intervenciones y amenazas de las potencias originarias de los acreedores, son una constante en la historia de América Latina”, dice Manuel Medina Castro.
Una deuda que no la contrajo el pueblo
Los militares y la oligarquía, que manejaron el poder estatal, se sirvieron de este para salvaguardar sus intereses mezquinos. La oligarquía, dueña del poder económico, adquirió una deuda, que por supuesto no la paga ella sino el estado, a través del trabajo del pueblo ecuatoriano, que tiene que ser empujado a la miseria para “salvaguardar los sagrados intereses de la patria”.
¿De qué ha servido este agresivo endeudamiento?. Solo para construir “bonitos” y enormes edificios bancarios que muestran el “progreso” de nuestra patria; solo para batir récords en cuanto a matemáticas, puesto que la deuda externa sobrepasará los 10.000´000.000 millones de dólares al final de 1987; mientras, 640.000 niños ecuatorianos menores de 5 años están condenados a la desnutrición y, en algunos lugares del país, fallecen a razón de 7 niños por día.
De los préstamos conseguidos en el Imperio, una gran mayoría ha fugado a mansiones en Miami o Chicago. La porción más ínfima ha sido invertida en obras sociales. Por todas estas y más razones, la Deuda Externa o SIDA es impagable, por:
1. Su costo social; condena a millones de ecuatorianos al hambre, a la miseria, al subdesarrollo. Mientras, el 25% del presupuesto del Estado se gasta en pagar solo los intereses de la deuda.
2. Es una operación física imposible; el presidente de Cuba, Fidel Castro, mediante un ejemplo hipotético, señala que a una persona, a un dólar por segundo, le tomaría 11.574 años, contar con el capital de la deuda externa Latinoamericana. Solo por el pago de intereses, cada Latinoamericano nace debiendo 1.025 dólares, en total 399.759´000.000, ¡solo para el pago de intereses los próximos 10 años!. Mientras que el capital es de 359.970 millones. Solo América Latina debe hoy (1987) tanto dinero como el que debían en 1979 todos los países subdesarrollados del mundo (más o menos 300.000 millones de dólares). Desde 1979, la deuda de América Latina creció 14 veces, se pagaron 130.000 millones, sin embargo la deuda creció en 100.000 millones más. A fines de 1987 la deuda será superior a los 400.000 millones de dólares, ¡solo para América Latina!. Ecuador, según datos del CONADE, tiene una deuda acumulada de 9.815 millones de dólares, solo en capital. Del Presupuesto General del Estado que asciende a 396.755 millones de sucres, se destinan 100.000 millones de sucres para el pago de ¡intereses de la deuda! Ecuador, a más de la deuda sombría, tiene 32% de inflación y un -4.6% de PIB y su balanza comercial, su agricultura y sus exportaciones se redujeron durante 1987.
3. Ya fue pagada varias veces; Por año de América Latina se fugan a otras economías 70.000 millones de dólares. El retorno en inversiones es de apenas 10.000 millones de dólares.
4. Viola el derecho internacional; el respeto mutuo y la no intervención no existen. El FMI, chulquero e inmoral, es un organismo internacional de carácter privado, pero ordena las políticas económicas estatales de América Latina y el tercer mundo, dentro de un solapado coloniaje.
Soluciones a la Deuda Externa se han propuesto en cantidad, que solo sacan “pus”, pero no detienen la infección generalizada:
a) Que el Banco Mundial compre la deuda.
b) Que la deuda se destine a proteger el medio ambiente.
c) Que se aplique la propuesta peruana del 10%.
“Divide y vencerás”, célebre frase política de Nicolás Maquivelo y eso es lo que el gran capital hace con los países subdesarrollados. Un ejemplo es nuestro país, que por una política exterior necia del gobierno central, el Ecuador se quedó fuera del Grupo de los 8 o G-8 de América Latina, que recientemente se reunieron para buscar una solución a la deuda, que sea conjunta, bilateral, que propenda a la unidad económica de la región. Si el gran capital no reduce la cantidad de recursos que gasta en traficar con la muerte y no se hace sensible al problema de la deuda, la bomba de tiempo social le va a estallar en las manos.
“Creo que lo correcto y lo justo sería decir, no debemos pagar, porque hay una gran diferencia entre lo que no podemos y lo que no debemos. Aunque pudiéramos no deberíamos pagar una deuda, que en su mayor parte es producto de acciones irregulares, realizadas dentro y desde fuera de nuestras naciones, las que han llevado al saqueo de los recursos latinoamericanos a niveles nunca antes vistos”, sentenció Anselmo Sule, presidente de la Internacional Socialista.

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