Artistas cuencanos juntos por Helena Herrera

 

Por Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (20/03/25).- “Amigo Hernán, ¡estoy triste!”, me dice mi amiga Elena, la “Chica Elena”, a la salida del acto público de homenaje a las personas jurídicas y naturales que durante el 2024 habían colaborado con las instituciones que atienden a las personas con discapacidad, que se realizaba en el Salón de la Ciudad hacia las 12 de la mañana, algún día, a mediados del último diciembre. “¿Qué te pasa amiga?”, le pregunto. “Acabo de llegar del médico del Seguro Social, y me da los resultados de mis exámenes, tengo un cáncer en la hipófisis, en el centro del cerebro, si no me opero me voy a morir y si me opero me puedo morir. No quiero ir a casa, porque estoy sola, me voy a deprimir. Tampoco le he dicho a mi hijo”.

Fue casualidad o coincidencia, que después de aquel acto público, a la primera persona que Elena comunicara esta terrible noticia fuera precisamente a mí. Le di un fuerte abrazo y traté de consolarla. No sabemos quiénes somos en medio de la tragedia. El que ella haya sido invitada para ser reconocida, solo era una muestra más de su don de gentes, de su solidaridad, de su apoyo a causas justas. Así es toda su vida.

Finalmente, Elena fue operada por el mejor neurocirujano del Seguro Social. El día que fue intervenida fui a verla por la tarde, estaba en recuperación en el quinto piso del Hospital José Carrasco Arteaga, no había pasado visita todavía el doctor y su hijo no estaba. Le acompañé unos minutos con la mirada detrás del vidrio de la puerta de su cuarto de hospital. No me atreví a entrar, no sabía que decir. Además, ella estaba inconsciente, entubada, con su cabecita rapada. No sabemos quiénes somos en medio de la tragedia.

A finales de febrero y durante todo el mes de marzo, por iniciativa de tres amigos suyos, Cecibel Díaz, Bolívar Ávila y Priot Salamea, se organizó el evento benéfico “Juntos por Elena”, velada artística, al que se unieron el Colectivo Artístico Teatro Barojo, Equinoccio, Chiplote, Sono Estudio, Cebra Circo, Zerojo, Akasha El Quinto Elemento y Dimensión Onix, con el apoyo del Teatro Pumapungo del Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador, con el objetivo de recaudar fondos para costear la recuperación de Elena, el jueves 20 de marzo a las 19:00 en el Teatro Pumapungo. La coordinación fue permanente con la hermana de Elena que vive en Chile, Marina, a través del grupo de WhatsApp Chilenos Cuenca.

Llegó la fecha establecida. Asistieron 130 personas al evento, todas aportaron pagando sus entradas y algunas además entregaron contribuciones en dinero adicionales. Fueron dos horas y media de evento, con música rock, latinoamericana, Nueva Trova, danza aérea, árabe, española, tradicional, clown, teatro, poesía, circo y malabarismo, magia. Unos 30 artistas en escena, representando a Teatro Barojo, Zebra Circo, Equinoccio Artes Vivas, Academia de Baile Enigma, Zerojo, Yahuarcanchic, Cuenca Folk, al escenario se subieron entre otros Bolívar Ávila, Priscila Salvatierra, Fergie y Andrés, Madelein Marca, Alejandra Galán, Juan Manuel Ochoa. A la salida del teatro me encuentro con Gabriela de los Reyes y su hija. Primero me dan noticias de mi amigo Rodrigo de los Reyes, que está en el sur de Chile, dedicado al ecologismo. Luego me cuentan que Elena se está recuperando. Que es como un milagro, ya puede caminar y hablar. Está superando la parálisis del lado izquierdo del cuerpo. “Por aquí anda, en una silla de ruedas, entra y sale del teatro porque las luces le molestan mucho”. Minutos antes me confirmaron las buenas nuevas Marcia León y Bolívar Ávila. Me alegro por mi amiga, la quise saludar, pero no me atrevo, no quiero molestar. No sabemos quiénes somos en medio de la tragedia.

Conocí a Elena hace 40 años en el año de 1987, cuando un grupo de jóvenes chilenos llegaron exiliados a Ecuador, luego de participar en las protestas callejeras contra el régimen de Pinochet. La agitación social y de oposición se dio durante todos los años 80 y concluyó con el plebiscito de 1988, que le dijo no a la continuidad de la dictadura. Los estudiantes universitarios y sus huelgas fueron claves en este proceso que duró 8 años. Los exiliados llegaron a Cuenca contando con el apoyo del ACNUR, entre ellos estaban Elena y su pareja, Leonardo Díaz y Ximena, la hermana de Leonardo, Alicia, su primo Roberto Alcaide, Pollito y Nury, Hugo, Juan Vicencio. No todos militaban en partidos o movimientos de izquierda de Chile. Había también personajes conspicuos, como el gordo Panchini, un ex agente de carabineros de Chile, que usaba como tapadera ser estudiante de derecho de la Universidad de Cuenca, cuando todos sospechábamos su verdadera misión que era espiar a los exiliados de izquierda chilenos para mantenerlos bajo control. Y sin embargo éramos amigos. Había otros chilenos que no tomaban partido, ni por uno ni por otro bando, no eran ni chicha ni limonada como cantaba Víctor Jara, simplemente venían a Ecuador porque era más barato el estudio y sus familias les podían costear una carrera universitaria. En los 80 el acceso a la Universidad de Cuenca era libre y los estudios eran gratuitos. Alejado un poco de los problemas, estudiaba en Cuenca la carrera de derecho Rodrigo de los Reyes. Hice amistad con todos ellos y durante 3 años o 4 me integraron a su jorga, en la época de mis estudios de periodismo en la Universidad de Cuenca. Egresado de la universidad les perdí la pista.

Muchos estudiantes de la colonia de chilenos residentes en Cuenca supieron aprovechar la oportunidad y se graduaron en sus respectivas carreras, es el caso de Leonardo Díaz, que se graduó de médico y regresó a su patria a ejercer la profesión. Desgraciadamente al amigo, un cáncer se lo llevó aún a muy temprana edad, cuando todavía tenía mucho que dar a su país.

Con mi jorga de chilenas y chilenos viví una época inolvidable, que coincidió justo con la etapa universitaria. Vivimos muchas anécdotas y aventuras, tantas que en un momento dado mi madre Ximena no tenía ni idea de lo que iba a ser de mi en el futuro. Durante el año 88, antes del plebiscito, viajé a Chile con mi amigo Rodrigo de los Reyes, que me recibió en su casa en Curicó al sur de Santiago, también anduvimos jodiendo vida por Santiago la capital, durante más de un mes. Pude conocer al padre de Rodrigo, Don Patricio de los Reyes, que administraba su botillería, una tienda de licores junto a una bonita alameda en Curicó. Fueron buenos tiempos aquellos. Con los chilenos hacíamos actividad de agitación política universitaria al interior de la U de Cuenca, en la época más represiva del gobierno de León Febres Cordero.

Retomamos nuestra amistad con Elena en el año 2009, cuando ella participó por primera vez en la convocatoria a fondos concursables del Ministerio de Cultura del Ecuador. No ganó y quedó un poco desilusionada. Pero al siguiente año participó nuevamente y su proyecto resultó ganador de un apoyo de 10.000 dólares, fondos con los que Elena dio trabajo a 10 ecuatorianos, benefició a 3.200 niñas y niños de las provincias de Morona Santiago, pueblo shuar, Cañar, pueblo cañari e Imbabura, valle del Chota, afrodescendientes. El objetivo era realizar 3 segmentos de programas de títeres para televisión, mediante un proceso participativo de las comunidades, con contenido promocional de la identidad cultural y la valoración intercultural. Elena ya venía produciendo su programa varios años atrás y se lo transmitía por Ecuador TV y Unsión TV. Es, posiblemente el mejor programa infantil educativo de los últimos 15 años, que también recibió el apoyo para su continuidad, del Ministerio de Educación con el programa Educa, del Consejo de Cine y del IFIAC, pero ella siempre peregrinaba por las instituciones en busca de apoyo. Con el Museo Pumapungo colaboró en no pocas oportunidades.

Elena Herrera Arqueros es una buena persona, solidaria, humana, alegre, siempre dispuesta a apoyar a todas las causas nobles, sean humanas o de la naturaleza, comprometida con la televisión educativa del Ecuador. Enamorada de este país, tanto que luego de 36 años de residencia era mucho más ecuatoriana, que muchos ecuatorianos. Así es ella, franca, decidida valiente y que ahora enfrenta el reto más importante, continuar con su vida a pesar de la tragedia. Un abrazo Elenita, fuerza, que todo pasa. 

 Elena con la ex presidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet.

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