Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, con ancestro imperial

 

Por Hernán Rodríguez

Publicado en Diario El Mercurio, domingo 2 de abril de 2000, página 10A, Turismo.

CUENCA, Ecuador (02/04/2000).- El valle de Cuenca-Azogues tiene una persistente ocupación humana, que se remonta a unos 3.000 años atrás, con un punto máximo de desarrollo con la ciudad inca de Tomebamba, en su etapa aborigen.

Los sucesivos habitantes del valle han sido capaces de expresar su “Dios Interior”, creando “mundos privados” con todo lo que les ofrecía la naturaleza para, finalmente, dar vida a varias culturas en el Período Formativo, como Chaullabamba o Narrío.

Bajo la ciudad moderna existen los vestigios de una rica historia. Ahora que Cuenca es Patrimonio Cultural de la Humanidad, es importante que los custodios de esa declaratoria recuperen la memoria, porque “un pueblo sin historia no tiene mucho que mostrar”.

A ese objetivo, recuperar la memoria colectiva, contribuye el libro “Tomebamba, arqueología historia de una ciudad imperial”, escrito por el arqueólogo Jaime Idrovo Urigüen, con el apoyo editorial del Banco Central del Ecuador y de un grupo de investigadores, que es además el informe final sobre 19 años de excavaciones en la zona de Pumapungo y en el valle Cuenca- Azogues.

“La historia de la ciudad de Cuenca ya no será la misma después de la publicación de ese libro. Por lo menos en lo relativo a su historia aborigen”, señala en la presentación del libro Andrés Abad, director cultural Cuenca del Banco Central. Y tiene razón. La ciudad de Tomebamba, el ancestro más noble de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, revive para reclamar su verdadero sitio en la historia y oponerse a es versión oficial que se enseña en las escuelas, el mito del Reino de Quito, funcional al poder del centro sobre las periferias.

¿Por qué Cuenca es Patrimonio Cultural de la Humanidad, ayudará este libro a fortalecer las razones que le permitan conservar esta declaratoria?

Uno de los principales argumentos para esta declaratoria se basa en el hecho de que hay una especie de complementariedad entre ambiente y sociedad. Es la característica más notable que le ha llevado a Cuenca conseguir el título de Patrimonio de la Humanidad. Dentro de esa complementariedad hay pormenores que son mucho más puntuales. Tienen que ver con la historia.

Un pueblo sin historia no tiene mucho que mostrar. Cuenca tiene una singularidad muy especial en relación al resto de ciudades del Ecuador. Bajo los cimientos de la actual ciudad yacen restos de antiguas civilizaciones, que van desde los incas, siglos XV y XVI, hacia atrás. Un recuento de 3.000 años de ocupaciones sucesivas ininterrumpidas de pueblos, desde el período Formativo Tardío, que llegaron a esta parte del valle Cuenca- Azogues.

En Pumapungo hemos encontrado restos de cerámicas o alfarería, también descubierta en Chullabamba, muy relacionada con la cerámica Narrío. Estamos hablando entonces de al menos 3.000 años de antigüedad. Es una zona que ha sido poblada durante una evolución sucesiva ininterrumpida, en el manejo del paisaje y del espacio, hasta llegar a lo que es actualmente Cuenca.

Quienes optaron por la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad percibieron que había detrás de esta personalidad muy específica de la ciudad, una larga trayectoria histórica. Es la única ciudad en el Ecuador donde grupos aborígenes, sucedidos durante 3.000 años, fueron amalgamados con los incas y estos después con los españoles. Este es un caso muy específico.

¿Este es el libro que todo cuencano debe leer?

Dejo a los cuencanos el derecho a aburrirse o tratar de entender algo de nuestra historia. Creo que lo que hemos hechos pretende simple y llanamente desentrañar una parte de la historia de Cuenca. Si es que los cuencanos nos sentimos orgullosos por la ciudad actual, vale la pena que sepamos cual es su historia, no solamente desde el momento su fundación, sino mucho antes.

Tener por lo menos una idea, una nación. Como ciudad Patrimonio de la Humanidad se convertirá también en atracción turística. Cuando un turista le pregunte a un cuencano ¿dígame algo de la historia de la ciudad?, el cuencano debe saber qué decirle. Entonces, estos vacíos son los que intentamos llenar al escribir este libro.

¿Puede ser también un intento por rectificar los fundamentos de nuestra nacionalidad?

Es curioso, pero buena parte de los investigadores que han dado luz sobre Tomebamba, son peruanos y no ecuatorianos. Nosotros vivimos bajo el peso de un mito, una simple leyenda, que se construyó en torno al Reino de Quito de Juan de Velasco. Esta leyenda no tiene absolutamente nada de verdad y ha pesado mucho en la definición misma de la nacionalidad ecuatoriana.

Nos han contado un cuento sin datos reales, en donde no entra absolutamente ni un centímetro de cientificidad. Esta leyenda demarcó la imagen de una nacionalidad, con un centro, que es Quito. Al suceder esto, las periferias, especialmente en el caso de Cuenca que durante un tiempo muy importante rivalizó con Quito en el período colonial, han permanecido marginadas. No niego el rol de Quito, muy importante en la historia antigua, sobre todo en los últimos años del incario. Pero, hay que ver que cuando se cierra un capítulo de la historia, generalmente los últimos acontecimientos, los últimos personajes, son los más recordados.

La historia de Los Andes termina justamente con la destrucción de Tomebamba y con el nacimiento de una nueva ciudad, que va rivalizar con Tomebamba y Cusco, que es Quito. En términos arqueológicos, para aquella fecha, Quito no es más que una plaza militar de avanzada de los incas, mientras que Tomebamba ya es una ciudad imperial, completamente consolidada, con un plano urbano muy bien definido, que está desarrollándose sucesivamente.

Pero la historia es así, vino la guerra civil y se destruyó una buena parte de Tomebamba, por la rivalidad étnica entre los grupos de la sierra ecuatoriana y las panacas, o grupos cusqueños, lo que trajo el olvido a Tomebamba y el nacimiento de una ciudad, que no llegó a cristalizarse de ninguna forma, porque ni bien empezaron a construirse los primeros edificios en Quito, llegaron los españoles.

Quito es muy importante, es una ciudad bellísima, tiene historia, tradición. Pero también existen ciudades como Cuenca-Tomebamba, que tienen un peso fundamental en la historia andina. La guerra civil del incario se da por la rivalidad de dos panacas, la una de Huáscar y la otra de Atahualpa, que está pugnando fundamentalmente por el dominio de Tomebamba, no por otra cosa. Es una ciudad con un peso económico, político, religioso, administrativo, que rivaliza con el Cusco. Esas son cosas que conseguimos aclarar un poco en el libro, para que sirva por lo menos como punto de apoyo hacia nuevas investigaciones.

¿Cuesta mucho aprender la historia?

Entrar al Museo del Banco Central significa el pago de un boleto, que es muy asequible, tanto al turista extranjero como al nacional y esto le da derecho a conocer todos los vestigios de Pumapungo. Ingresar a los vestigios de Todos Santos es gratis. Luego de este libro lo que nos interesa es trabajar en una segunda fase, sobre la geografía sagrada de Tomebamba.

Significa ya no solamente el reconocimiento del barrio más importante y nuclear de Tomebamba, que fue Pumapungo, sino más bien empezar a entender como funcionaban el resto de barrios de la ciudad, que ocupaban una región bastante extensa y estaban articulados con Pumapungo, como era la lógica de su forma de vida. Sobre todo, como rescatar los restos arqueológicos extremadamente grandes, con una pirámide trunca, que es Curitaqui. Si vamos a Turi, tenemos restos antiguos, incluso de convivencia contemporánea. Un Machay, que es una cueva ritual, en donde todavía se siguen depositando ofrendas.

Si nosotros vamos a Baños, todavía tenemos sitios donde hay restos incaicos. Si vamos a Pachamama, tenemos un complejo arqueológico bastante relacionado con los incas y  los cañaris. Si vamos a Machángara, si vamos Cullca, que era uno de los barrios de Tomebamba, que no es Cullca, sino Collca, cuando vemos desde aquí las terrazas, que en quichua querían decir collca pata, igual que el barrio gemelo del Cusco, en los que también hay restos arqueológicos.

En Monay se depredaron la mayoría de sitios arqueológicos y es otro de los barrios de Tomebamba, emparentado con Monay Senca, del Cusco. Tenemos una cantidad enorme de sitios, más allá de Pumapungo y Todos Santos, que están en esta geografía que la llamamos sagrada, porque está articulada con una forma muy especial de manejo del medio ambiente. Son santuarios indígenas, que luego se transformaron en santuarios católicos. Están mostrándonos una ciudad que se ha dinamizado en su conjunto.

¿Cuál es su conclusión?

Estamos asentados en una urbe privilegiada, desde el punto de vista histórico. Esta relación con la historia nos permite gozar del enorme placer de recorrer campos y edificaciones antiguos. Nos obliga también a una responsabilidad muy fuerte, que es precautelar su conservación y que se vayan, cada vez más, intensificando las investigaciones a fin de que nuestra memoria, que recién comienza a ser recuperada a comienzos del Siglo XXI, se cada vez mucho más clara y esto nos ayude a definir una personalidad para nuestro futuro.

 


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