Necesitamos recrear la esperanza
Por Hernán Rodríguez Girón
QUITO, Ecuador (23/05/2002).- Periodistas de Sudamérica discutieron sobre medios y justicia en América Latina. “Hay una suerte de esquizofrenia. Hay avances significativos, pero con una sensación de que no ha pasado nada”, me responde Farith Simon, coordinador de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), al preguntarle sobre el progreso de la reforma judicial en el Ecuador.
Simón fue uno de los conferencistas durante el Seminario Taller Internacional “Medios de Comunicación y Sistemas de Justicia en América Latina”, que reunió el 21, 22 y 23 de mayo de 2002 en el Salón “Simón Bolívar” del Hotel Quito a 28 periodistas de 8 países de Sudamérica, bajo la organización del Programa de Medios y Democracia de la Universidad Konrad Adenauer y el apoyo del Grupo de Estudio sobre la Libertad de Expresión de la Clínica de Derechos Humanos de la PUCE.
¿Dónde el origen de esta especie de esquizofrenia social, de esta pérdida de contacto con la realidad?. “En realidad, la gente no siente el impacto en lo cotidiano, porque los procesos no se están despachando más rápido, no están recibiendo el servicio que esperan”, agrega Simón, a pesar de hay avances importantes, aunque eso no lo sienta la gente. Existe la percepción en la calle de que no se avanza, pese a que en la práctica los avances de los últimos años son significativos: la creación del Tribunal Constitucional, los medios alternativos de resolución de conflictos, la carrera judicial, la reducción de la dependencia del poder judicial con respecto al poder político, entre otros.
Resultó anecdótico que periodistas de toda Sudamérica se reunieran en el Salón “Simón Bolívar”, para conocer sobre los sistemas de justicia en América Latina, un continente que precisamente está hambriento de justicia. “A veces parece que la justicia es muy lenta en AL, que está hambrienta de justicia”, señala el doctor Miguel Rodríguez Villafañe, de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina. “Hay que imprimirle más velocidad, más equidad, más igualdad”. Pero, para lograr eso “hay que recrear la esperanza del encuentro” entre las administraciones de justicia, los medios de comunicación y los periodistas, para poner la justicia al servicio de la verdad, sin ingenuidades, que son objetivos comunes en todo el continente.
Los periodistas sudamericanos reunidos en Quito, en una declaración conjunta, con el objetivo de allanar el camino para esos “encuentros”, destacaron que existe “incomprensión de los integrantes de los diversos sistemas judiciales de la región sobre el trabajo que realizan los periodistas, así como respecto a sus necesidades informativas”. Miguel Rodríguez, que se desempeñó como Juez Federal y secretario de la Corte Suprema de Argentina, puntualizó que el primer paso fundamental para un acercamiento es perder los prejuicios, de un lado y de otro, ni los periodistas pensando que la justicia es necesariamente corrupta… y, por otro lado, un poder judicial que sabe que su objetivo de hacer justicia tiene un sentido de responsabilidad republicana, dar razones de lo que hace, de ahí la publicidad de los actos del poder judicial.
Los participantes en el seminario taller destacaron la necesidad de acabar con la “cultura del secreto” que conspira contra el derecho de los ciudadanos a la información plena, mediante el impulso de recursos judiciales que permitan el libre acceso a la información de los organismos del estado, como habeas data y publicidad de los procesos. “La reubicación del poder judicial como un poder del estado, es un problema que no ha sido solventado por un déficit de democratización, que implica también un problema dentro del poder judicial, que no solo pasa por ejecutivo o el legislativo. Debemos consolidar la vigencia del poder judicial”, es la reflexión de Carlos Dino Caro Coria, experto peruano en estos temas.
En la misma línea de este esfuerzo de la Fundación Adenauer y la PUCE y la SIP, auspició hace pocos días la Cumbre sobre la Prensa y La Ley en Washington, con 42 presidentes y magistrados de las cortes supremas del hemisferio, para analizar las relaciones entre los tribunales y los medios de comunicación y discutir temas relacionados con la libertad de prensa.
De manera coincidente, “los altos jueces reconocieron la importancia de este tipo de iniciativas y recomendaron su continuidad, según lo reseña una histórica foto de la versión electrónica de la revista “Hora de Cierre” de la SIP, del 30 de junio de 2002.
Los periodistas reunidos en Quito, de su parte, recomendaron “incentivar la realización de congresos, seminarios y cursos, para periodistas y magistrados, con el objetivo de avanzar en la resolución de los conflictos planteados, que permitan reformular los modelos de relacionamiento entre los operadores de los sistemas de justicia y los periodistas, orientados hacia una ética de la información. Estas constataciones coinciden a pesar de haberse dado en tiempos y lugares distintos, destacando la necesidad del diálogo.
Todo podría fracasar si es que “no nos sentamos a hablar para entendernos. Dentro de esta situación, en la que podría darse un diálogo de sordos, perdería la sociedad. Nos podemos encontrar con medios que no pueden transmitir adecuadamente la información y esto llevaría a un descreimiento superior, sobre como funciona la justicia. Perdería la justicia, porque no podría ser comprendida por la sociedad en la que está operando”, advierte Miguel Rodríguez.
“Nuestros pueblos tienen que rescatar soberanamente, para sí mismos, el hecho de administrar justicia o de lo contrario, podemos caer en el error de pensar que la justicia de los otros es superior a la nuestra”, agrega. Es importante recordar que una justicia confiable es garantía para el desarrollo económico, ahí radica el fundamento de las reformas judiciales que se llevan adelante por toda América Latina.
“Los estudios que se han hecho en algunos países, demuestran la vinculación directa entre justicia y desarrollo. Es un elemento central, para un país que quiere desarrollarse, una justicia confiable. Hay una doble situación, fortalecimiento del sistema democrático, pero también apoyo al desarrollo”, indica al respecto Farith Simón.
Miguel Rodríguez hace la reflexión final: “los medios tienen que educar a la opinión pública, porque una cosa es el interés público y otra cosa es lo que a veces le interesa al público. Aunque parezca un juego de palabras, hay que clarificarlo de tal manera que ayudemos a formar un juicio crítico sobre lo que realmente está haciendo la justicia, para poder reprocharle si no está a la altura de las circunstancias, en temas que la sociedad está esperando que los esclarezca, para que no haya la impunidad de los poderosos. Por otro lado, tiene que existir un sistema de medios que no solamente informe, sino que eduque, hacia un sistema institucional en donde se den las garantías que nos hacen sentir pueblos civilizados, que justifique el que estemos viviendo en estados de derecho”.
La Declaración de Quito
Periodistas, abogados y especialistas en información judicial de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay, analizaron en Quito, Ecuador, entre el 21 y el 23 de mayo de 2002, la problemática vinculada a los medios de comunicación y los sistemas de justicia en América Latina, durante el seminario taller organizado por la Fundación Konrad Adenauer.
Durante su desarrollo, los participantes analizaron los siguientes temas: introducción a los derechos de la comunicación, libertad de expresión en AL y el trabajo de los periodistas, derechos de la comunicación y acceso a la justicia, sistemas procesales en AL, el derecho al debido proceso y reformas judiciales.
Los participantes analizaron la situación de la relación entre medio de comunicación y operadores de la justicia en AL. Al cabo de estas reuniones, diversos grupos de trabajo consideraron, en mesas de discusión, dos temas:
1.- El trabajo de los medios de comunicación en el ámbito de la justicia.
2.- Los medios de comunicación y las reformas de los sistemas judiciales.
Al término de estas deliberaciones, formularon propuestas, inherentes a las dificultades que enfrentan para el desarrollo de un trabajo profesional, en los distintos países:
a) Como un problema común, se pudo identificar la INCOMPRENSIÓN de los integrantes de los diversos sistemas judiciales de la Región, sobre el trabajo que realizan los periodistas, así como respecto a las necesidades informativas, en lo que se refiere a los tiempos para acceder a los cuales elaborar sus notas informativas.
b) Los magistrados, de MANERA GENERAL, consideran que la información que los periodistas deben entregar a los ciudadanos, es aquella que consideran central al redactar sus resoluciones o sentencias, cuando en realidad el ángulo periodístico puede ser distinto al jurídico, sin que ello signifique alterar el sentido judicial.
c) Aunque en los países de algunos de los participantes, como es el caso de Argentina, Colombia, Bolivia y Ecuador, no existen mayores dificultades en el acceso directo de los periodistas a la información que generan las fuentes judiciales, en otros en cambio, como es el caso de Chile, Uruguay y Brasil, se destaca que existe en los magistrados una especie CULTURA DEL SECRETO, que conspira contra el derecho de los ciudadanos a la información plena.
d) Aunque en algunos países, como Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay, por ley o constitucionalmente, está consagrados los RECURSOS JUDICIALES para acceder a la información pública de organismos del estado, en otros, este recurso legal no existe y un hecho emblemático es el caso de Uruguay, en el que su Parlamente, desde hace más de 4 años tiene paralizado un proyecto de ley de acceso a la información pública, sin que se avance en su trámite de aprobación.
e) También se identificó como un problema, el que los periodistas en algunos casos DESCONOZCAN LAS RITUALIDADES que necesariamente debe seguir los jueces a la hora de impartir justicia, en función de ello la delegación ecuatoriana reclamó mayor capacitación.
Se hicieron las siguientes recomendaciones para superar estos problemas:
- Reformular los modelos de relacionamiento entre los operadores del sistema judicial y los periodistas, orientados hacia una ÉTICA DE LA INFORMACIÓN.
- Promover legislaciones específicas en aquellos países que no las tienen, como el caso del HABEAS DATA y la PUBLICIDAD DE LOS PROCESOS.
- Exhortar a las máximas autoridades judiciales de todos los países de la región, para que TOMEN MEDIDAS, para que todos los tribunales judiciales cumplan con las normas que establece la publicidad de los procesos.
- Incentivar la realización de congresos, seminarios, cursos, para periodistas y magistrados, con el objetivo de AVANZAR en la resolución de los conflictos planteados.
- Los delegados expresaron su preocupación por la VULNERABILIDAD del ejercicio de la profesión periodística en Colombia, donde incluso peligra la vida de los profesionales y, sugieren, a la comunidad internacional PRESTAR LA MÁXIMA ATENCIÓN a los sucesos en ese país.
Quito, Ecuador, 23 de mayo de 2002.

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