Video ficción ecuatoriano: existe y es de buena calidad
Por Hernán Rodríguez. Diario El Mercurio, página 4B, Temas.
CUENCA, Ecuador (13/03/94 domingo).- La IV Bienal Internacional de Pintura y la Universidad de Cuenca, organizan una muestra de video ficción ecuatoriano. Es una oportunidad para reflexionar sobre el audiovisual ecuatoriano y su futuro. También para destruir algunos prejuicios sobre la producción nacional de imágenes.
Estos videos no son, como piensa el público, aburridos o de mala calidad. Esta manera de pensar es el resultado de la construcción de una opinión pública equivocada, levantada por los medios de comunicación tradicionales.
Nos ayuda en esta reflexión el sociólogo y videasta ecuatoriano Santiago Carcelén, guionista y director de documentales y video ficción, director de la Productora Cultural YV Búho. El conducirá, al final de la presentación de cada vide, foros con el público que asista al auditorio del Museo Municipal de Arte Moderno (MMAM).
¿Cómo anda el video ecuatoriano?
Por 1988 se comienzan a producir pequeñas cosas. Cuando hablo de producción de ficción, estoy hablando en términos profesiones, no de experimentación, no de aficionados. Se comienzan ha hacer los trabajos en los cuales existe un criterio profesional.
Este proceso tiene una muy buena expresión cuando se convoca al “Primer Concurso de Video Ficción”, por parte de ASOCINR y de la SENAC. De ahí, la respuesta es interesantísima en el campo profesional, en el trabajo con el formato 3-4. Se presentan alrededor de 17 producciones hechas en todo el país. Igual cosa sucedió en este concurso en el campo no profesional, los aficionados que trabajan en el sistema VHS.
El concurso demostró que existe un deseo, uno intenso, de varios realizadores, de trabajar con el video ficción. Sin embargo, las condiciones económicas por un lado y por otro, la inexistente relación entre canales de televisión y productores independientes, hace que este tipo de trabajos decaiga.
Es cierto que no tienen los costos de una producción cinematográfica, pero cuesta y no se pueden asumir en términos profesionales, tienen que ser recuperador, en tanto y en cuanto puedan ser vendidos a los canales de televisión y difundidos por ellos.
Talvez aquí se salvan dos otres realizadores a nivel nacional que vienen trabajando también desde 1988, ligados a los canales de televisión. Es el caso de Carmigniani y ahora un señor yugoslavo, que ha aparecido por aquí, de apellido Webster. Comienzan ha hacer otras cosas. Carmigniani hace “Cumandá”. Este señor Webster hacer “Los Sangurimas”.
¿Siguen buscando los videastas, como lo planteaban a inicios de la década de los 80´s, en ser la voz del pueblo o más bien ahora buscan una expresión personal, individual?.
Hay que diferenciar un poco. Como en toda América Latina, aunque tardíamente en el Ecuador, los productores independientes intentan reflejar las situaciones populares. No sé si quieran convertirse en los voceros del pueblo. No estoy tan seguro de hablar en estos términos.
Lo que sí es cierto es que intentan reflejar las situaciones de miseria, de pobreza, de explotación, en la que vive el pueblo ecuatoriano. Son voceros externos. En esa medida, no creo que logren adecuadamente sus objetivos. Eso lo hacen solo a nivel del campo documental, más que de ficción. En el video documental se mueven tratando de reflejar las situaciones sociales. Se ha modificado eso. Los realizadores están pensando a partir de sus propias necesidades vitales, como realizadores, a partir de sus propias vivencias.
¿La discusión teórica sobre el “video alternativo” es ya estéril?
El concepto de “Video alternativo” es bastante complejo. Desgraciadamente, en una primera etapa, lo alternativo se confundió con lo pobre, en términos de calidad de producción, se confundió con lo fácil, con el mal gusto, con bajos niveles profesionales.
No había claridad sobre el concepto. Estaba fuera de los canales oficiales de producción, fuera de las redes de canales de televisión en el Ecuador. No había claridad para pensar que lo alternativo tiene que ser extremadamente eficiente, con una altísima calidad técnica, con contenidos que sobrepasen el tipo de producción que se hace en los canales de televisión.
Ahora hay mucha conciencia sobre eso. Y a nadie le interesa hacer video alternativo o cine alternativo. Son otros los criterios con los que se está planteando el problema. Lo que interesa ahora es primero trabajar con un nivel técnico adecuado. Buscar la excelencia profesional, tanto en la producción técnica, en el trabajo con actores, dramaturgos o guionistas de las ficciones. Hay otras preocupaciones más importantes, que saber sí somos o no somos alternativos.
En esta perspectiva, ¿qué proponen los realizadores de video para la década de los 90?
Aquí la cosa es un poco compleja. El momento en que los canales de televisión tiendan hacia la producción independiente, en ese momento los productores independientes estaremos en condiciones de poder tener procesos más o menos continuados de producción y eso no se ve por ningún lado.
Es más, con este conflicto actual por la “Ley de Cine”, la relación se estanca, se alarga, se diluye. Los productores independientes están buscando seguir trabajando en ficción, pero el problema es ¿por qué? y ¿para quién?. Si es que la televisión es casi el único canal de difusión de los productos que se hacen para ficción y no existe una receptividad por parte de ellos, ¿para qué hacer ficción?.
Viene otra pregunta, ¿será que la televisión es el único medio a través del cual se puede difundir el video ficción en el Ecuador?. Pienso que no, existen espacios alternativos de difusión, en la medida en que estos espacios puedan funcionar y reporten económicamente una recuperación de la inversión en la producción. Porque no hay mecenas en el Ecuador. No hay espacios de financiamiento. No hay un sustento económico, que le permita al productor independiente hacer sus trabajos. Por lo general, se hacen con financiamiento propio y si existe algún financiamiento externo, es en porcentajes extremadamente reducidos.
Entonces, lo que interesa es los canales de difusión, que permitan una recuperación de la inversión. Hoy por hoy, yo no veo con claridad que va a pasar en los 90´s.
La difusión en espacios reducidos o en salas de cine no permite una recuperación de la inversión, para un productor independiente. Frente a esto, ¿es incierto el futuro?
No permite una recuperación porque no se cobran entradas. Siempre que se hacen muestras o eventos de esta naturaleza son gratuitos.
Por ejemplo, el Municipio de Quito, el año pasado, organizó en agosto el “Mes de la Cultura” e invitó a un conjunto de periodistas, bailarines, escritores, teatreros, videastas, titiriteros. Participé, con un trabajo. Es curioso, mientras a los teatreros les pagaban plata, para que presenten sus obras, a nosotros nos dieron un abrazo y un cartón por presentar nuestros videos.
Esto es absurdo. No se tiene conciencia de los reales costos que significa la producción de video ficción. Las posibilidades de recuperación de esta manera son muy difíciles. Por otro lado, existe un prejuicio muy fuerte sobre la producción nacional. La gente no va, porque piensa que es mala, aburrida. Hay toda una barrera que romper, por parte de los productores independientes, frente al público.
Una de las maneras de romper esta barrera, es enseñando las cosas que se hacen, abriendo un diálogo, una comunicación, entre productor y espectador. Eso me parece que es importante hacerlo.
¿Cuál es el punto de desencuentro entre la televisión nacional, los productores independientes y el público?
No existe una relación entre productores independientes y canales de televisión. No existe un acercamiento entre ASOCINE y canales de televisión. Ahora se produce una contradicción muy fuerte por lo que suscita la Ley de Cine. Los espectadores están absolutamente sometidos a las decisiones que toman los canales, en tanto y en cuanto, presentan al público lo que estiman conveniente, lo que les interesa o creen que es bueno para el ecuatoriano.
La televisión en este país presenta un porcentaje muy pequeño de cosas interesantes y positivas. Por lo general telenovelas, el género más fuerte, algunas buenas. Lo demás es de muy baja calidad, productos de pacotilla, baratos en contenido y para el bolsillo de los canales.
Los espacios de acción, como se los llama en los canales, son de una violencia inusitada e inaudita. Lo único que nos presentan, es la mirada tan pobre que tienen los norteamericanos de mirarse a ellos mismo. Programas externos a nuestra cultura, que el público en general los asume como propios. Se reproducen un conjunto de comportamientos y conductas en los jóvenes. Este prototipo de adolescente o joven valiente o macho, con botas de cuero, radio en la calle a todo volumen, la construcción de bandas juveniles que se pelean entre ellas. Esos son los mensajes que emite la televisión ecuatoriana, a través de la producción norteamericana.
Los canales de televisión, frente a este tipo de críticas, van a dar una respuesta: dicen que presentan lo que al público le gusta y lo mismo dicen los distribuidores de cine. Si uno abre la cartelera cinematográfica en Quito, una película entre cien se tiene el deseo de ver, lo demás es una porquería. Los distribuidores de cine en el Ecuador son la expresión de la anticultura cinematográfica. No se esfuerzan en traer otras cosas.
No es que no exista un público ávido para eso. Es evidente que existe. Lo que pasa es que no les interesa que el cine sea un arma de reflexión, de profundización. Hacen del cine un espacio barato de distracción. El resultado es un público formado en esa cultura de la imagen, tanto en la televisión, como en el cine. Cuando uno intenta trabajar con otros contenidos, las respuestas no necesariamente son buenas.
¿Será aprobada la Ley de Cine, frente a la rabiosa oposición de los canales de televisión?, ¿tiene futuro esta ley?.
Yo deseo que la Ley de Cine tenga futuro. Es inaudito que, casi a los 100 años, de la existencia del cine en el mundo, el Ecuador ni siquiera tenga una ley. Desde mi postura de productor, es imprescindible que el país tenga una Ley de Cine. Se ha producido una contradicción entre ASOCINE y la Asociación de Canales de Televisión. Esa contradicción tiene que superarse. Hay que negociar. ASOCINE debe ceder en determinados puntos. Al mismo tiempo, la Asociación de Canales de Televisión tiene la obligación moral de permitir que la ley finalmente salga aprobada del Congreso.
No es un problema de intereses personales. Aquí está en juego un problema de la cultura nacional. Si toman consciencia de que eso es lo importante, hay que ceder. Dar paso a la constitución de esa ley. Es importante negociar adecuadamente, porque la Asociación de Canales de Televisión es poderosa y demuestra ese poder en muchas de las instancias en la que se maneja. Una de esas instancias es el Congreso Nacional. Puede presionar a los diputados, para que esa ley pase o no pase y tienen muchas maneras de hacerlo. Incluso ahora mismo, que estamos viviendo una coyuntura electoral. Para mayo vienen las elecciones. La televisión se constituye en un elemento fundamental para los candidatos a diputados. Pueden aprovecharse de esta coyuntura para presionar a que no pase esta ley y eso no sería lo deseable. Eso sería una torpesa.
Hay que pensar más allá de las coyunturas, con un proyecto a largo plazo, de lo que es la cultura nacional. Insisto, esa ley tiene que ser aprobada, el Ecuador lo necesita.
Calendario de la semana de video ficción ecuatoriano
Local: Museo Municipal de Arte Moderno.
Hora: 18:00.
Organizan: IV Bienal Internacional de Pintutra, Centro de Cine y Audiovisuales de la Universidad de Cuenca.
Auspician: Hotel Ali Tiana, Asociación de Hoteleres del Azuay, Restaurante Casa Grande, Ubú Bar, Café San Sebastián.
Valor: 1.000 sucres.ç
Marzo
Lunes 14
“Esa parte del olvido”, Santiago Carcelén.
Martes 15
“As de corazones”, Elena Corral.
“Negocios Antiguos”, Roberto Rubiano.
Miércoles 16
“Yo sí que no tengo a nadie”, Carlos Naranjo.
“La Guillette”, Juan Martín Cueva.
Jueves 17
“Saharahui”, María Augusta Calle.
Viernes 18
“Extraños amantes”, Santiago Carcelén.

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