Hasta siempre querido amigo Ancizar.

 

Por Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (2/10/24).- Nunca llegaste a saber cuanto te extrañamos desde aquel año en que decidiste dejar Cuenca, para regresar a tu amada Colombia. Que te necesitaban allá justificaste. Que tu familia te llamaba, fue la razón que diste para alejarte para siempre de tú segunda Patria. Para nosotros siempre fuiste uno de los nuestros, un ecuatoriano más. Y ahora por Whatsapp, por Facebook, nos llega la noticia de que has muerto.

Así escribía Walt Whitman, el poeta norteamericano:

“Cuando hube leído el libro, la biografía famosa, me dije: “¿Es esto lo que el autor llama la vida de un hombre?. ¿Y escribiría alguno así mi vida cuando yo haya muerto?. Como si, en realidad, alguno supiera algo de mi vida. Pues yo mismo, a menudo pienso, que muy poco es lo que sé de mi propia vida. Sólo algunos indicios, unos pocos rastros acá y allá. Los que aprovecho para mi uso y registro aquí”.

¿Que se puede aprovechar de la vida de Ancizar para dejar registrado?. Que fue gran amigo, de esos que cuando se encuentran, se encuentra un tesoro. Leal, generoso, divertido, amable. Ayudó a todo el que pudo, a quien se cruzaba por su camino. Y cuando tuvimos la diosidencia, la fortuna de conocerlo, nos brindó su amistad a manos llenas. Eso es lo que sembró Ancizar Osorio Aguirre en Cuenca del Ecuador, amistad. El supo construir una cadena de relaciones afectivas y los eslabones eran las personas que lo llegaron a conocer, buscaba siempre el crecimiento de quienes le rodeaban, lo que lo convirtió en hombre virtuoso. Que recordamos de él, pues su sonrisa, su optimismo a toda prueba, su faceta de emprendedor, siempre buscando formas recursivas de ganarse la vida. Era una persona especial.

Como coordinador de la catequesis de la parroquia El Vergel, al sur de la ciudad de Cuenca, desarrolló un trabajo excepcional y diferente, porque siempre buscaba que la Iglesia, entendida no como el templo, sino como la comunidad de personas creyentes, fuera distinta, más alegre, más cercana al ideal de Cristo y con el espíritu repleto de alegría. Su gran amigo, nuestro padre y amigo, el sacerdote Román Malgiaritta, del que aprendimos que cuando el espíritu santo está presente en la comunidad obra milagros, cosas extraordinarias.

Desde el cielo, Ancizar nos dice:

Si muero antes que tú,

hazme un favor.

Llora cuando quieras,

pero no te enojes con Dios por haberme llevado.

 

Dice la palabra de Dios: No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. Y eso es lo que hoy ha ganado nuestro hermano Ancizar, vida eterna. Gracias por los sabios consejos y el apoyo que diste a nuestros hijos, a Adrián, a María Paz, a José y a tantos y tantos muchachas y muchachos de El Vergel a los que enseñaste con paciencia y dedicación.

Si muero antes que tú,

creo que nada voy a extrañar.

Porque ¿sabes algo?.

Tenerte a ti,

ya era como tener un pedacito de cielo.

 

Un abrazo fuerte, de solidaridad, a tu familia. Hasta siempre querido Ancizar.

 

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