Hay que promover la participación para prevenir la corrupción

 

Por Hernán Rodríguez Girón

Publicado en Diario El Mercurio, el miércoles 28 de diciembre de 2005, página 6A, Cuenca

CUENCA, Ecuador (28/12/05).- Dos observatorios ciudadanos están activos en la ciudad de Cuenca, para fomentar la participación ciudadana y hacer efectivo el control social de lo público, mediante la organización de veedurías u observatorios, como mecanismos más efectivos para prevenir posibles actos de corrupción.

Aún antes de su promulgación y más ahora que está en vigencia la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública, mejor conocida como LOTAIP, se han organizado y se dan en Cuenca dos iniciativas ciudadanas, para mirar por un lado que comunican los medios y por otro lo que informan las dos instituciones de desarrollo más importantes del cantón Cuenca y de la provincia del Azuay.

Situación por demás curiosa, como manifiesta una de las ciudadanas, que no por el echo de ser mujeres son necesariamente más transparentes que los hombres, pero es precisamente un grupo de jóvenes profesionales del sexo femenino, las que lideran estos procesos de participación y toma de conciencia.

Para el caso del Observatorio Ciudadano de la Comunicación (OCC) son sus voceras la concejal María Caridad Vázquez y Sandra López, con el apoyo de la Fundación GAMMA y sus integrantes Sandra Peñaherrera y Nidia Pensántez. Ellas, desde un enfoque de género, sueñan con cambiar los mensajes publicitarios en los medios de comunicación, que ubican a la mujer en un papel de subordinación, de objeto comercial, manipulable. Para ellas, son los ciudadanos los que al final deben transformar sus mentes y exigir un mejor producto comunicacional a los que se autocalifican como “creativos” en el mundo de la publicidad para medios, es decir prensa, radio y televisión.

Por otra parte, el Observatorio de Políticas Públicas Fiscales del Azuay (OPPFA), cuyas voceras son Rossana Alvarado y Marcela Paredes, firmó un convenio de cooperación con el prefecto Paúl Carrasco para transparentar las cuentas del Consejo Provincial del Azuay. Para ellas la participación ciudadana sigue ambigua y el control social casi no existe. Por eso es importante que las iniciativas se multipliquen, para ponerle freno a la corrupción.  

La experiencia del OCC

El Observatorio Ciudadano de la Comunicación (OCC) surge como parte de la propuesta del Plan de Igualdad de Oportunidades (PIO), entre mujeres y hombres. Cuando se empezó a ejecutar el primer PIO se plantearon 9 ejes de trabajo y uno de esos ejes era la comunicación, entonces se plantearon campañas o publicaciones a través de los medios sobre la situación de la mujer. Se trabajó desde la perspectiva de como los medios construyen la imagen de la mujer y como podían aportar a al fortalecimiento de una sociedad más equitativa.

Fue así como nació el OCC y el Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres en el Azuay o Fundación GAMMA asumió la responsabilidad de desarrollar este proceso del Observatorio y como debía funcionar, mediante el diálogo con las organizaciones que ahora forman parte del OCC y que están dando vida al espacio.

El Observatorio inició su actividad analizando las publicidades, que son los mensajes que más llaman la atención, por la frecuencia con que son presentadas y, sobre todo, en la televisión por el uso del lenguaje y las imágenes. Partió de un diagnóstico, que determinó que los mensajes publicitarios son discriminatorios y ocultan a las mujeres. El Comité permanente del OCC buscó el espacio para una relación directa con los ciudadanos, para que participen y se conviertan en actores, que empiecen a leer de una manera diferente esos mensajes, los denuncien y exijan un cambio.

El Observatorio se unió a un proceso mundial de monitoreo de medios de la UAC, que es una organización cristiana de medios, que cada dos años hace el Día Mundial de Monitoreo sobre como aparecen las mujeres en las noticias, con la participación de 76 países para el 2005. Se analizan noticias de prensa, radio y televisión, se analiza el protagonismo de las mujeres, que hacen, que dicen y qué se dice de ellas, cuantos hombres y cuantas mujeres aparecen y la temática de género.

Participar de este monitoreo es muy importante para el OCC ya que lo alimenta de muchas ideas, es como un “think tank” o tanque de ideas y este momento ya tenemos algunas evidencias luego de 4 seguimientos técnicos, por ejemplo los mensajes publicitarios para los medios de comunicación necesitan de un fuerte trabajo en conocimiento sobre contenidos y sobre las consecuencias que tienen las imágenes. Otro aspecto, es el trabajo iniciado con los mismos medios para intentar motivarles, mostrarles los resultados de los seguimientos, con esto poner en juego a la creatividad y a la habilidad para utilizar mensajes diferentes.

El Observatorio Ciudadano de la Comunicación institucionalizó durante el 2005 el Premio OCC a la publicidad menos sexista o discriminatoria del año y en coordinación con la Municipalidad de Cuenca se entrega cada 12 de Abril la presea Dolores J. Torres, pero desgraciadamente los concejales no entendieron el objetivo, por eso el Observatorio optó por crear su propio premio.

El Primer Salón de la Comunicación se realizó en marzo de 2005, con la participación de ciudadanas y ciudadanos, estudiantes de universidades y colegios. Una

 diversidad de personas visitó el Salón y tuvo la oportunidad de votar y pronunciarse, determinando finalmente cuales son las publicidades que atentan contras los derechos de las personas. Fueron 1.200 los visitantes y de estos 481 ejercieron su derecho al voto. Con respecto al contenido de las publicidades, los creativos del marketing se justifican diciendo que eso es lo que al público le gusta, que por lo tanto eso le dan. Sin embargo, durante el Salón el comentario generalizado fue que a la gente ese contenido no le gusta. Otro comentario fue que por fin hay donde quejarse, porque ya era demasiado lo que se publica y había sobrepasado lo tolerable.

Eso significa que no es que a la gente le guste y la población no está pidiendo circo y sangre. La población simplemente está consumiendo lo que le dan y como no existe una cultura de exigibilidad, la población no se mueve a exigir un producto comunicativo de calidad. Un aspecto en el que coincidieron distintas edades y generaciones, desde los 12 años, hasta adultos mayores, es que no se trata solamente de mal gusto, sino que son publicidades que atentan contra los derechos humanos.

La experiencia del OPPA

Comenzó su labor en junio de 2005 y surge como una iniciativa para hacer efectivo el ejercicio del control social, debido a que el concepto de participación ciudadana estaba un poco líquido, gaseoso, es decir no se concretaba, entonces se hace un ejercicio de dar cuenta de la información pública, o que tanto se avanza en la anticorrupción y ver la calidad de los servicios desde las políticas públicas. El proyecto fue presentado a la Fundación OFIS, una ONG de la ciudad de Cuenca, que pasó la propuesta al Programa Sí Se Puede, que recibe fondos de la USAID y se consiguió poner en marcha el Observatorio.

Ahora bien, la participación ciudadana como concepto sigue ambiguo y como contraloría social es casi inexistente y prueba de esta afirmación es que el OPPA es una de las primeras experiencias en el Azuay, desde una acción particular, porque ya existe un Observatorio de Medios, que realiza unas actividades específicas.

El OPPA detectó que la gente cuestiona el tema de la participación porque no logra asociarlo con la contraloría social y a esto se suma el desconocimiento de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública. El resultado, la participación ciudadana es un concepto muerto.

Implementar observatorios es una consecuencia de la corrupción y según indicadores de Transparencia Internacional, el Ecuador está ubicado en el puesto 117 entre los países más corruptos del mundo, de un índice que vigila a entre 140 y 150 países. Entonces, el país sigue manteniendo un nivel de corrupción elevado. Sin embargo, este indicador es externo, es una percepción, aunque no se puede cerrar la visión y decir que no es verdad o no es un dato certero, más bien debe provocar la reflexión y hacer conciencia que el problema de la corrupción de es solo de leyes, también es de personas. El OPPF encuentra su anclaje en la necesidad de transparentar la gestión pública.

Conseguir la participación masiva de la ciudadanía es una tarea ardua, que requiere de muchos mecanismos, que están en desarrollo desde el Observatorio, con el objetivo de motivar esta participación, ya que no existe una cultura de participación innata. La primera tarea del OPPA fue integrar una Comisión de Observación Ciudadana, que responda a los más diversos intereses de la población, que se un grupo heterogéneo y que desde diversas perspectivas pueda coincidir en políticas comunes, que les competan a todos los ciudadanos.

Esta Comisión ha dado las primeras indicaciones y los primeros objetivos del monitoreo ciudadano, implementando un sistema de gestión de indicadores, para que la tarea de observar no tenga sesgos, sino que se transforme en un verdadero ejercicio ciudadano, en el que cualquier persona puede participar. Además, se inventó otro mecanismo, pionero a nivel local que es un foro virtual, para que cualquier ciudadano acceda y participe en www.oppa.com.ec Finalmente, se han desplegado algunas actividades capacitación, se implementó una campaña de difusión en los colegios y la campaña “Cero Chendos”, que se está activando entre periodistas.

¿Para que sirve la información pública?. Ese es una pregunta que debe ser respondida antes de obtener la información y una primera respuesta es que lo que se obtenga debe servir para prevenir y educar. Pero, ¿en qué sentido?, provocar y enfatizar la prevención, porque la desinformación y el ocultamiento son los principales aliados de la corrupción. Pero, en el momento en que se difunde, se da a conocer, se transparenta, es beneficioso para la misma autoridad y para la institución, es una oportunidad única de abrir puertas y hacer ver que las cosas fluyen casa adentro de una manera legal y legítima. El momento en que la ciudadanía está más informada, educada y consciente de sus derechos y obligaciones, se pude hacer una efectiva prevención de la corrupción.

Por otra parte, se trata de prevenir, no de enfrentar. Como OPPA se da el cuestionamiento sobre lo que está haciendo para implementar la política pública contra la corrupción y a partir de esta cuestión se desagrega primero desde la Ley de Transparencia: ¿cuál es el programa que como ciudadanos nos hemos comprometido a desarrolla?, o ¿qué tanto estamos enterados los ecuatorianos para trabajar en esta política contra la corrupción?.

Con el OPPA se actúa a largo alcance y que tanto están los ciudadanos comprometidos con la anticorrupción como política. Desde las conversaciones con la Comisión de Observación Ciudadana se ha determinado la necesidad de hacer monitoreos a temas del medio ambiente. Son tantas y tantas políticas que puede ser monitoreadas. En la provincia del Azuay se está trabajando con la Municipalidad de Cuenca y el Gobierno Provincial, dos interlocutores clave que crean ordenanzas y en los que se puede intentar responder a la pregunta ¿qué tanto están haciendo para poner en práctica esas políticas?.

El más interesado en este proceso de monitoreo es el Consejo Provincial del Azuay, entidad con la que se firmó el respectivo convenio de cooperación en 48 horas. En cambio, con el municipio son 6 meses de trámites, papel a papel, informe tras informe y todavía en espera de que aparezca el memo que se traspapeló. Hay una diferencia. Y las dos instituciones dan a entender que, para el Consejo Provincial es importante transparentar y decide abrir sus puertas, asumiendo el prefecto provincial una actitud mucho más progresista, en cambio el municipio… no le interesa y no es ningún favor el que firmen el susodicho convenio, solo es un ejercicio como manda la Ley. Sin embargo, quedó en evidencia que hay más voluntad política de parte del Consejo Provincial que en la Municipalidad y no se trata de una defensa, con seguridad el alcalde Marcelo Cabrera no conoce nada de esto y si es así sería un acto de negligencia, una práctica inadecuada que no permite la transparencia. Esto es una carrera de resistencia entre la burocracia y la ciudadanía, a ver quien se cansa primero, pero parece que la gente no se va a cansar.

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