Hernán Rodríguez Girón contador de historias inolvidables
Por Dory Zamora Merchán
Publicado en Diario El Mercurio, el domingo 28 de octubre de 2007, página 2B, Perfiles.
CUENCA, Ecuador (28/10/07).- Hernán Rodríguez Girón, cuencano, nacido un 23 de mayo de 1967, es un profesional al que le gusta ir cumpliendo etapas, adentrarse en los procesos y coadyuvar a que los logros o esfuerzos vayan en beneficio de todos. Hijo de Juan Rodríguez Derrossi y de María Ximena Girón Cordero, tiene cuatro hermanos: Belinda, Geovanny, Catalina y Santiago.
Hombre amable, sin poses, franco, amante de la comunicación, la historia, la cultura y la ciencia. Formador y tutor, por algunos años, de muchos periodistas en Diario El Mercurio, indica que obtener la información diaria es una lucha que le toca afrontar al periodista, minuto a tras minuto.
Su infancia transcurrió como una época feliz, sin responsabilidades y al calor del hogar; entre sus recuerdos están los continuos cambios de casa cuando niño, lo que le permitió conocer varios barrios y partes de la ciudad. Estudió en la escuela Hernán Cordero Crespo, de San Sebastián y allí se graduó como el mejor estudiante de primaria, los estudios secundarios los realizó primero en el Colegio Técnico Salesiano, hasta el tercer curso, luego pasó al Colegio Rafael Borja donde se graduó en la especialidad de ciencias sociales.
Desde sus años infantiles la lectura fue algo primordial en su vida; coleccionaba todo cuanto cayera en sus manos, sobre todo si de dinosaurios se trataba. Luego en su juventud fue un apasionado por todo el material de lectura que existía sobre la Segunda Guerra Mundial. Del colegio en su etapa en el Borja, recuerda al padre Carrión, que hacia el quinto curso le hizo leer la Biblia completa, por capítulos, para estudiar valores, sus enseñanzas y luego compararla con otros materiales y también les hizo leer completo el Manifiesto del Partido Comunista.
Este tipo de conocimiento le inculcó un pensamiento social, que lo ahondó en su época universitaria, donde estudió periodismo. Afirma que el hecho de haber escogido esta carrera fua más por una tradición familiar, porque desciende de escritores y militares. Recuerda a su abuelo Sergio Girón, militar y periodista, un bolivarianista a carta cabal, que escribió sobre Alfaro y Bolívar. Su otro abuelo de ideología liberal, contaba historias y anécdotas sobre Alfaro y los montoneros y la Guerra Civil en Esmeraldas, contras las montoneras de Carlos Concha, conflicto que duró 4 años, durante la presidencia de Leonidas Plaza Gutiérrez. El combatió como tambor mayor del Regimiento Babahoyo 44, en las fuerzas placistas.
Uno de sus pasatiempos favoritos es la lectura, le apasionan los temas científicos, sobre todos los escritos del astrofísico norteamericano Carl Sagan, o cualquier documento histórico, porque “si se busca a través de las páginas de la historia, se hallan hechos que tienen validez hoy, ayer y siempre y que constituyen un claro referente”.
Hernán Rodríguez está casado con la esmeraldeña Lorena Reyes, desde 1992, a quien considera su compañera y amiga incondicional. Tienen tres hijos: Adrián, María Paz y José David y años atrás pasaron una de las pruebas más duras de sus vidas, cuando perdieron a su segundo hijo, Hernán Esteban. Hernán Rodríguez cuenta que su encuentro con su esposa fue un milagro de la Virgen del Cajas, pues el padre de Lorena, Ovidio Reyes, fue hermano de crianza de su padre. Ovidio vivió su infancia y juventud en Guayaquil, en la casa de la hermana de su papá Juan y un día desapareció y no volvieron a saber de él.
Un buen día, como 30 o 40 años después, Ovidio Reyes reapareció en Cuenca con su familia para asistir a la procesión de la Virgen del Cajas y al no hallar un lugar donde hospedarse, empezó a buscar en la guía telefónica el nombre de su hermano de crianza, Juan Rodríguez y lo encontró.
En esa oportunidad, Hernán no conoció a Lorena, pero un par de años mas tarde su papá Juan fue a Esmeraldas y visitó la casa de Ovidio, enterándose que Lorena quería venir a estudiar en Cuenca, entonces le ofreció su casa para que se hospede. Fue en esa ocasión que se conocieron y fue amor a primera vista, tanto que apenas a los dos meses como enamorados Hernán le propuso matrimonio a Lorena, sin embargo, decidieron esperar un año, hasta que finalmente contrajeron matrimonio en agosto de 1992.
Se suma a esta curiosa historia de amor, la vida del abuelo de Lorena que fue compañero de armas del abuelo de Hernán en las guerras contra Concha. Décadas después se da la relación entre Lorena y Hernán como una forma de unir nuevamente a las dos familias. Al calor del hogar, Hernán Rodríguez disfruta de la compañía de sus seres queridos, le encanta armar modelos de aviones a escala, el cine, la música y los libros de aventuras.
Amante de su ciudad, de la cual dice le apasiona esa mezcla de tradiciones e historias que posee. Es una ciudad con alma, con personalidad y cuando se investiga su historia se encuentra con un lugar único, muy personal. Sin embargo, es preocupante su crecimiento acelerado, desordenado y complejo, a ello se suma el factor de la migración, que desubica a muchos.
Sus primeras experiencias en el área de la comunicación, se dieron junto a Marcelo Vázquez (+) durante la edición del “Libro de Cuenca”, para el que escribió perfiles empresariales. Durante la redacción del libro trabajó junto a y conoció a Rigoberto Cordero y León. Ingresó por primera vez, en una primera etapa, a Diario El Mercurio en 1989 para encargarse de la página empresarial, por una invitación de Diego Mora Castro. Fue un año de transición al periodismo durante el cual escribió reportajes empresariales, notas locales e hizo una serie de reemplazos de otros compañeros periodistas que estaban de vacaciones.
Salió de la empresa periodística y durante 3 años se desempeñó como Secretario de la Gobernación del Azuay, durante el período de Jaime Malo. Experimentando en otras áreas de la comunicación, también se desempeñó como Relacionador Público de la Bienal de Pintura. Habían pasado 4 años desde que egresó de la Universidad de Cuenca, pero no se graduaba y fue su esposa Lorena la que les impulsó a conseguir el título. Un día durante un seminario, habló con el doctor Nicanor Merchán, director de El Mercurio, que al saber que ya tenía el título, invitó a Hernán Rodríguez a colaborar con la empresa, también por recomendación del editor general Edmundo “El Loco” Maldonado.
Ingresó en esta segunda etapa en El Mercurio como editor de cable internacional. Las noticias se recibían ya vía satélite, pero las fotos todavía llegaban en papel, en tres colores rojo, negro y azul y al combinarlos se obtenía una foto a color. No fue sino hasta el año 1994 que se instaló la computadora para recibir las fotos vía satélite y a colores.
Hernán Rodríguez vivió en El Mercurio todo el vertiginoso proceso de adelanto tecnológico del diario, desde las enormes computadoras MDT, el armado de sus páginas por pegoteo, hasta la era digital y de Internet, que han dado un vuelco total a todo lo que es periodismo y la comunicación. Antes el trabajo del periodismo era mucho más complicado y difícil, porque conseguir la información era una tarea ardua que exigía demasiado tiempo, hoy Internet es una herramienta de gran ayuda, pues se puede conseguir información de manera instantánea, telemática y a través de una computadora. El periodismo es una profesión de batalla, dura, de mucha responsabilidad y ética. Es como el médico que maneja el bisturí, un periodista puede engrandecer a una persona o derrumbarla, con una sola nota.
Ahora, Hernán Rodríguez se desvinculó de esta casa periodística, luego de haber dejado una huella a su paso y dice que se lleva los mejores recuerdos y sobre todo muchos amigos. También la gratitud por haberse formado como profesional, conocer a personas valiosas de todo nivel, aprender temas como la ética o la deontología del periodismo, la libertad de expresión o reflexionar sobre la profesión.
Ahora cumple tareas de comunicador en la Subsecretaría Regional de Cultura y también es promotor cultural. Su misión es comunicarle a la gente el tema de la cultura y activar la discusión sobre este tema, entendiendo a la cultura como las múltiples herramientas que tiene el ser humano para enfrentarse al mundo.
Hay un compromiso que es ampliar las oportunidades que tienen las personas de acceder a la cultura, mediante un Plan Nacional para receptar y apoyar proyectos en cine, danza, música, teatro, rescate de tradiciones, pensamiento ancestral, etc. En su nuevo trabajo, el Ministerio está abierto a todas las propuestas que nazcan de la gente, de los pueblos, de las comunidades y existen ya procesos interesantes en Jima y Oña, donde se están instalando centros interculturales, con la implementación de turismo comunitario y la preocupación por el rescate de vivencias y testimonios propios de las comunidades.
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