La observación de aves llegó para quedarse
Por Hernán Rodríguez Girón
Publicado en Diario El Mercurio, el domingo 14 de enero de 2007, página 2B, naturaleza.
CUENCA, Ecuador (14/01/07).- Para el desarrollo del turismo los procesos adquieren una importancia vital. En la Cámara de Comercio de Cuenca el experto norteamericano Paul Greinfield habló, en el año 2004, por primera vez para los cuencanos sobre “birdwatching” o la observación de aves, un segmento de la industria del ocio y la recreación, que genera 32.6 mil millones de dólares al año y solo en los Estados Unidos. El experto fue invitado a la ciudad por el Ministerio de Turismo y la CORPEI.
No es que antes de esa conferencia no existiera esta actividad a nivel local, pero es a partir de este impulso la observación de aves ganó mayor notoriedad entre el público local y regional, a nivel Austro, y los esfuerzos en este sentido, para dar mayor notoriedad a la actividad, se han multiplicado en los últimos dos años. Una de esas iniciativas fue del Ministerio de Turismo, la publicación del libro “Aves del Azuay”, a su vez el Parque Nacional El Cajas publicó un tríptico con las especies de aves que se pueden observar en el páramo y la CORPEI, de su parte, editó y publicó otro libro, describiendo la belleza natural de Mindo. “Porque lo que no se conoce no se ama y lo que no se ama no se puede conservar”.
Solo en Costa Rica se generaron ingresos por 400 millones dólares anuales con la observación de aves, esta es otra cifra que destaca la importancia de esta actividad recreativa. Pero el referente son los Estados Unidos, en donde 73 millones de personas se dedican a la observación de aves, dato del año 2001. El 40% de estos 73 millones viajan por todo el país para identificar especies de aves y 5 millones de norteamericanos salen al extranjero con este motivo. De este último dato, el 32% emplea de 10 a 25 días viajando, de país a país, solo para hallar la especie de ave que le interesa.
Algunos incluso dicen que esta pasión es un deporte, porque maneja conceptos como “life lists” o listas de vida o aves por un dólar y al pregunta es, ¿cuantas aves puedes observar en un solo día, por cada dólar gasatado?; o los censos navideños en diciembre, cuyo objetivo es observar pájaros en sitios muy reducidos. Son más las mujeres que gustan de este pasatiempo que los hombres. También existe el “Big Day” o Gran Día, cunando millones de personas salen al campo para avistar la mayor cantidad pájaros y registrar estas observaciones. También se organiza del Gran Año.
Los cuencanos que tienen un patio trasero en sus casas, con un poco de césped y unos pocos árboles, poseen un tesoro. En ese pequeño espacio nunca faltarán especies como el gorrión común, el americano y el europeo, los mirlos, con suerte un chugo cantor, el brujillo, las golondrinas y el infaltable colibrí o quinde. Como somos suertudos, basta compararnos con los quiteños que tienen que viajar una hora a Mindo en auto para ver aves, nosotros en cambio empleando 20 minutos desde el Parque Central, llegamos al corazón de El Cajas para avistar aves silvestres. El Parque tiene 28.544 hectáreas en las que existe el 36% de la riqueza faunística de la provincia del Azuay, entre los 4.500 a 2.500 msnm. Además, El Cajas es un sitio megadiverso, ideal para el desarrollo de las aves, AICAS y RAMSAR, que almacena y provisiona a Cuenca con el 60% del agua potable que consume y genera el 70% de la energía hidroeléctrica que necesita el país. Su densidad lagunar es de 1.4 lagunas por cada km2.
El Parque Nacional El Cajas recibe 30.000 visitantes por año y cuenta con 67 guías naturalistas, es un humedal frágil que se debe conservar, modelo de una inmensa riqueza fuanística en las estribaciones de los Andes en el que viven 144 especies de aves (20 endémicas), 18 especies de reptiles y anfibios, 38 especies de mamíferos (10.3% de todo el país), 900 especies de plantas (70 de ellas endémicas y 500 de ellas ubicadas en el páramo). En total, El Cajas atesora el 36% de la diversidad florística de la provincia.
Otra iniciativa importante para promover la observación de aves es la construcción del Jardín Botánico. En este espacio se podrán observar 40 especies de aves que viven en el área de Cuenca, como los colibríes, los tangaras, las lechuzas, el pájaro ocioso o aguaita caminos, el chotacabras, entre otros.
Esta iniciativa del Jardín además del museo de esqueletología, es una idea del biólogo Juan Pablo Martínez, que al respecto dice: “los jardines botánicos tienen importancia como centros de investigación y difusión, para que los resultados de ellas sean accesibles al público. Además, son una reserva genética de especies en peligro de extinción”. El jardín muy pronto será el hogar para dos ranas de la especie gastrothecas, que se halla en peligro de extinción y para la rana colostethus vertebralis que está en peligro crítico.
El botánico de Cuenca, cuando esté terminado, abarcará 18 hectáreas, entre los Tres Puentes y Gapal, incluida la isla que se forma en la confluencia de los ríos Tarqui y Yanuncay. “Hay vegetación nativa y una de sus casas antiguas será restaurada para usarla como centro de interpretación. Tendrá humedales, colecciones etnobotánicas y se recuperarán las estructuras de las quintas de finales del siglo XIX, comienzos del XX, con sus cercos de piedras y pencos, para recuperar el proceso suburbano de Cuenca de esa época”. La actividad cultural más importante será la reinterpretación de la colección etnobotánica de Luis Cordero y una reedición de su obra “Pero esto será a futuro”.

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