Loja tiene atractivos para desarrollar el turismo
Por Hernán Rodríguez Girón
Publicado en Diario El Mercurio, el sábado 12 de agosto de 1989, página 10 A, reportaje
CATAMAYO, Ecuador (12/08/89).- Quito, “carita de Dios”; Guayaquil, “la perla del Pacífico”; Cuenca, “la Atenas del Ecuador” o “Loja, la centinela del Sur”, son la recurrentes antonomasias, que de tanto repetirlas se convierten en clichés, en lugares comunes. Para el caso de Loja, la figura retórica de la antonomasia no le hace ningún favor, porque la provincia y su capital son mucho más que los guardianes de la soberanía nacional.
Basta con mencionar que todos los años, en el mes de agosto, miles de ecuatorianos y devotos extranjeros, caminan hasta el santuario de la Virgen del Cisne, para rendir oración a la guadalupana y cumplir con la tradicional procesión entre El Cisne y Loja (72 km). La mundialmente famosa parroquia se halla al noreste de la capital provincial y su contraste más evidente se da entre el enorme santuario construido en 1935 y las viviendas del lugar, colgados al filo de un enorme abismo en la cima de una montaña.
El principal atractivo turístico de Loja es sin duda el Santuario del Cisne y su veneración se extiende a los países vecinos de Colombia y Perú. Todos los años se da un fenómeno religioso indescriptible, la romería, que comienza entre el 15 y 16 de agosto y la primera etapa es entre El Cisne y San Pedro, de bajada por un estrecho camino lleno de curvas; luego de San Pedro a Catamayo y finalmente de Catamayo a Loja. El 20 de agosto los miles de caminantes se toman Loja, la capital provincial, acompañando a la “madona”, a la señora, cuadras de cuadras, un río humano que hay que verlo para sentirlo.
Un segundo atractivo es la ciudad de La Toma, en el valle del Catamayo, donde se halla también el aeropuerto, a 36 km de Loja. En este sitio convergen todos los caminos, que llevan a 12 e los 13 cantones de Loja, dicen los catamayenses, es entonces un lugar de encuentro y descanso. La Toma es la cabecera cantonal de Catamayo. Fue en este lugar donde una delegación de periodistas de la UNP recibió la bienvenida, durante un viaje de promoción turística, pero al mismo tiempo de constatación de las necesidades y las aspiraciones de la provincia. El anfitrión fue Víctor Palacio, propietario del Hotel Bellavista y vicepresidente del Concejo Cantonal de Loja, que respondió a varias preguntas sobre la posibilidad que tiene la provincia de convertirse un polo de desarrollo turístico.
¿Cuál es el nivel de desarrollo turístico de Loja?
El desarrollo turístico de la provincia está en pañales. Recién estamos comenzando. Por ejemplo, hay muy pocos sitios de alojamiento y como ven yo he puesto, de manera personal, un pequeño aporte aquí en Catamayo, basado en el interés y el apoyo de la Bolsa de Turismo de Cuenca, en enero de este año.
¿Cuenta la ciudad o la provincia con la oferta de paquetes turísticos?
No los tenemos, aunque tratamos de traer visitantes a través de algunas agencias de turismo locales, que están en capacidad de realizar una mejor promoción. Yo, personalmente, estoy tratando de establecer un sistema “transfer”, que es el traslado de turistas del aeropuerto al hotel Bellavista o también servicio de transporte a Loja, de ida y vuelta.
¿Qué futuro tiene el turismo en Loja?
Haré un pequeño diagnóstico. En el presente hay una sola línea aérea que ofrece este servicio, que es TAME, que realiza vuelos entre La Toma, Guayaquil y Quito. Desde Quito hay vuelos directos a La Toma, pero desde Guayaquil no. Yo sugeriría que TAME haga vuelos directos desde Guayaquil, o desde Cuenca, para incrementar el número de turistas y para evitar la terrible carretera que nos conecta con la capital azuaya. SAN o TAME podrían abrir una ruta entre Cuenca y La Toma. Es un reclamo de esta provincia.
¿Quién ha realizado una campaña de promoción de los atractivos de la provincia?
La Municipalidad de Loja pondrá pronto en circulación una guía turística, creo que es una necesidad difundirla.
¿Cuáles son las necesidades de Catamayo?
Una buena central telefónica, ya que el servicio con el que contamos en la actualidad deja mucho que desear y, eso, tomando en cuenta que Catamayo es la puerta y a la vez la ventana a otros 12 cantones de Loja. No tenemos discado directo, a pesar de que otros cantones ya lo tienen.
¿Cuáles son las necesidades en cuanto a vialidad?
La reparación de la carretera Cuenca-Loja, que está en muy mal estado de Cuenca a Oña. Mejora notablemente al entrar en Loja, pero hace falta mantenimiento. En este aspecto, el de la vialidad, nuestra provincia vive un eterno aislamiento. Si hay progreso es por el interés propio de sus habitantes, de los hijos de Loja. No es bueno el aporte de los sucesivos gobiernos.
¿Qué la hace falta a la ciudad de Loja?, que opina usted como vicepresidente del Concejo.
Agua potable y en torno a esta carencia se han iniciado los trabajos. Muchas son las necesidades, pero también hace falta la remodelación del mercado central y se busca el financiamiento, para que la ciudad cuente con un mercado digno.
¿Cuál considera que son problemas a destacar?
Otro es a nivel provincial y hace falta que el Consejo Provincial desarrolle programas de riego, aunque eso queda también a discreción del gobierno. Se hace gestiones a ver si se pone en marcha un proyecto, por lo menos uno. Sin agua no hay como reforestar, por ejemplo, en el Valle del Catamayo.
Otros atractivos que visitó la delegación de la UNP fueron Malacatos y Vilcabamba. Malacatos se trata de un valle extenso y hermoso, con un clima y unos paisajes excepcionales. El valle está regado por el río Malacatos y tiene una fertilidad única, ya que las plantaciones de caña de azúcar se extienden por todas partes, así como árboles frutales, lo que lo constituyen en un gran atractivo, ideal para la recreación y bastante acogedor.
En cuanto a Vilcabamba, el Valle de la Longevidad, otra antonomasia, cuenta todo el año con una temperatura promedio de 19 grados Celsius. Es la parroquia más nombrada de Loja a nivel nacional e internacional, porque aquí los seres humanos pueden tranquilamente alcanzar edades más allá de los 100 años, debido a diversos factores que juntos, permiten prolongar la vida, un clima benigno, una temperatura constante, el agua prístina de sus ríos, una altitud moderada y la tranquilidad del ambiente. La ciudad de Vilcabamba ha desarrollado un sistema de cabañas típicas y restaurantes, donde se sirven platos tradicionales. Sumado a eso un mercado de artesanías.
Otros puntos de interés turístico en la provincia son Saraguro, San Lucas, Catacocha, Gonzanamá, Chambarango la presa-balneario, Cariamanga, Zapotillo, Maracá y el Bosque Petrificado de Puyango.
La provincia de Loja posee decenas de sitios o de atractivos turísticos, que le podrían convertir en una potencia, pero hace falta el desarrollo de infraestructuras para recibir al visitante sin problemas. Sobre el Hotel Bellavista, está ubicado en Catamayo, cantón que antes era una parroquia de Loja, la capital provincial. Conmemora su cantonización cada 18 de mayo y obtuvo su autonomía en 1981. Catamayo es un municipio pobre, con muchas necesidades, como alcantarillado, agua potable y una larga lista de pendientes.
Por otra parte, Catamayo es una zona de industrias, de la caña de azúcar con el Ingenio Monterrey desde 1959, de las tejas. La gente es muy trabajadora, pero grandes extensiones del valle y oportunidades de trabajo, se pierden por la falta de riego.
En este escenario, el Hotel Bellavista se abrió como una oportunidad, para generar plazas de trabajo y brindar al turista comodidad para que pueda disfrutar de la tranquilidad del cantón; los servicios que ofrece le convierten en una de los más confortables de la provincia, porque cuenta con piscina para adultos y niños, cafetería, bar, música ambiental, sala de juegos, salón de baile, televisión a colores en cada habitación, servicio telefónico y parqueadero. Ubicado en las calle y Agustín Cueva y Emiliano
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