Metropolitan pone a funcionar un autoferro para Cuenca
Por Hernán Rodríguez Girón
CUENCA, Ecuador.- La historia del ferrocarril en Ecuador tiene un inicio grandioso y el papel de Gabriel García Moreno en su concepción es fundamental. Durante su presidencia, década de 1860, Moreno tuvo la visión de conectar la costa, en donde se asientan ciudades importantes como Guayaquil, con la sierra andina, especialmente con Quito.
En el año citado, el presidente firmó contratos iniciales con compañías extranjeras para construir un ferrocarril que superara la accidentada geografía ecuatoriana, considerada una de las más complejas del continente. Costos astronómicos y la falta de tecnología apropiada para enfrentar los retos geográficos retrasaron el proyecto.
Tras su asesinato, la idea del ferrocarril no desapareció. Cobró mayor impulso a fines del siglo XIX, bajo el gobierno de Eloy Alfaro, que logró concretar la construcción de la "Nariz del Diablo", una proeza de ingeniería que conectó finalmente los Andes con la costa en 1908. El ferrocarril no solo transformó la economía nacional, sino que se convirtió en un símbolo de la unión del país y un reflejo de su lucha contra desafíos geográficos y políticos.
Otras iniciativas de ferrocarril para unir las regiones fueron al Curaray, el de Manabí, en El Oro, el tramo Quito San Lorenzo y el del Sur, entre Sibambe y Cuenca. Este último tuvo un efímero período de funcionamiento. Primero, su construcción se demoró demasiado tiempo, entre 1920 y 1965. Cuando llegó finalmente a Cuenca, ya había sido superado por otros sistemas de transporte como la aviación o los carros, entonces se volvió inútil y costoso. Inaugurado en 1965 por la dictadura de Ramón Castro Jijón, funcionó intermitentemente, hasta 1993, cuando desapareció para siempre, con el desastre de la Josefina.
Una de los cientos de iniciativas condenadas al fracaso, para poner en marcha nuevamente el ramal ferroviario del sur, fue el “Tren Expreso de Metropolitan Turing”, una alianza público privada entre Ferrocarriles del Estado y la operadora turística más grande del país, activa durante 1989. Durante 81 años los ecuatorianos disfrutaron de hermosos paisajes y la emoción de la aventura que ofrecían los itinerarios del ferrocarril en su ramal sur.
Durante varias administraciones presidenciales se construyó la obra, con el apoyo del pueblo, consciente de esta necesidad para su desarrollo. Se vencieron obstáculos geográficos imponentes, en medio de enfermedades que diezmaban a la población de trabajadores contratados. Finalmente, la obra se terminó y empezó a funcionar, transformando la historia del Ecuador durante buena parte del Siglo XX.
La Empresa de Ferrocarriles del Estado (EEFF) y Metropolitan se unieron para impulsar un proyecto que ponga en marcha nuevamente las máquinas por todo el país, rescatando el patrimonio y la memoria. De esta manera, se compromete al estado para concretar la tan esperada rehabilitación del sistema ferroviario nacional.
MT nace el 15 de marzo de 1953, por iniciativa de Eduardo Proaño y Hernán Correa. Empresa pionera en el desarrollo del turismo en el Ecuador. Era una época en la que miles de ecuatorianos deseaban conocer los atractivos del país o querían viajar, para visitar el mundo mediante una estadía agradable y un retorno seguro. Esos fueron sus objetivos. Sus servicios se fueron expandiendo poco a poco, con programas para turismo interno y al exterior. Metropolitan extendió el turismo de redes a las Islas Galápagos y de esta manera las integró al mundo, a partir del año 1969, primero con la motonave Lina-A, a las que se unieron las embarcaciones “Iguana” en 1973 y el yate “Delfín” en 1976. Para 1989, los cruceros a Galápagos de MT se los realizaba en grandes embarcaciones de lujo, que contaban con guías naturalistas certificados, la “Santa Cruz” con capacidad para 90 pasajeros y el yate Isabela II, para 34 personas, naves modernas y confortables. El turismo a la Amazonía comenzó en 1976, cuando entró a operar el flotel “Orellana”, para visitar el complejo ecosistema de la selva en estado puro. Metropolitan tiene una red de oficinas por todo el Ecuador, en Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato, Manta, Portoviejo, Latacunga y Riobamba. En Cuenca funciona Metro Tours, para servir a Cuenca y al Azuay y su gerente general es Martha Eulalia Mora. La oficina está ubicada en la Gran Colombia 7-90.
Con respecto al Tren Expreso, la más reciente incorporación es la ruta Simbambe-Cuenca, completando de esta manera la rehabilitación de todo el sistema ferroviario ecuatoriano como un atractivo turístico nacional. Las rutas del Expreso son 6:
a) Quito-Riobamba-Quito.
b) Quito-Riobamba expreso-más Guayaquil.
c) Quito-Riobamba en tren-más Cuenca.
d) Quito-Riobamba en bus-Alausí-Cuenca en autoferro
e) Alausí-Cuenca en bus o Expreso Metropolitan.Cuenca-Alausí.
f) Quito-Lasso en tren-día de campo.
Todas son maneras diferentes de conocer el Ecuador, desde otra perspectiva que brinda la ventanilla de un tren. Ante los ojos del visitante pasan los imponentes nevados, las llanuras, pueblos encantadores y ciudades cosmopolitas. El tren conserva la magia de sus primeros años a la que suma una dosis de romanticismo.
Una bebida que se sirve a bordo del Expreso tiene su origen en una anécdota. El “kalamazo” era un vehículo ferroviario con motor diésel y chasis de dos ejes con ruedas adaptadas para desplazarse en los carriles o rieles de la vía férrea. El chasis sostenía la carrocería de un camión compuesto por la cabina o caseta y la tolva de carga, es decir era un carromato grande y pesado, una palabra genérica es autoferro o también kalamazo. La palabra proviene de la marca del fabricante de estos vehículos, que iba colocada en una placa exterior, con los siguientes detalles: Kalamazoo, Michigan, el pueblo de Estados Unidos donde estaba asentada la industria que armaba los autoferros. La bebida que MT brinda en sus autoferros es un kalamazo.
El viaje inaugural de la ruta Sibambe-Cuenca se inicia en El Tambo, en la mañana del 11 de diciembre de 1989, para un corto recorrido hasta Ingapirca en autoferro. Se sirven abundantes canelazos. El vehículo llega atrasado y a bordo decenas de periodistas de Quito. La máquina había sido restaurada con todo esmero y lucía los colores de la EEFF y de MT. Eduardo Proaño, propietario de Metropolitan, responde algunas preguntas:
¿Está recuperada una vieja obra para una nueva manera de hacer turismo?
El turismo es imaginación. Desde hace muchos años habíamos meditado sobre como introducir el servicio ferroviario en el turismo. Esto no es algo descubierto por nosotros. Lo hacen todos los países que tienen un ferrocarril, que es un medio importantísimo para el desarrollo del turismo. El nuestro tiene una particularidad, su ferrocarril es patrimonial, con 100 años de antigüedad y conserva la forma en la que se lo opera. No son trenes modernos, ni eléctricos. Es lento, por eso se disfruta de calma cuando se detiene en cada estación. La forma como lo hace es magia pura. Todo su entorno le da un aspecto muy típico, muy agradable, para los pasajeros nacionales e internacionales. Dadas estas consideraciones, planificamos las rutas. Conversamos con la directiva de los Ferrocarriles del Estado, que en todo momento nos dieron una gran ayuda y logramos primero que nos alquilen un coche viejo de pasajeros. Se lo reconstruyó totalmente, como el interior confortable de un avión de pasajeros de los 80. Presta sus servicios en la ruta Quito-Riobamba. Otro vagón reconstruido recorre la ruta Alausí-Durán. Ampliamos nuestras rutas con este autoferro de lujo, que viajará en la ruta Alausí-Cuenca.
¿Qué horarios?
Nuestra red completa es con rutas diarias, entre Quito y Cuenca.
¿Confía en el éxito de esta nueva ruta?
Espero que así sea. Yo tengo mucha fe, no solo en el turismo internacional, en lo que tenemos ya contactados grupos selectos con operadores turísticos internacionales, sino en el nacional.
¿Cuál es el objetivo final de este proyecto?
Cuenca, el centro turístico del país. Nosotros le estamos dando muchísima importancia a Cuenca. Esta creada una empresa nueva, asociada a MT, que es Metro Tours, que se dedicará solo al turismo receptivo para Cuenca. Desde la creación de esa empresa se ha incrementad el turismo a la ciudad.
A nivel internacional existe ya operando un centro de reservaciones para el autoferro. El servicio ha sido promocionado en Japón, en Tokio, en Canadá y en los Estados Unidos. Otros productos como las Islas Galápagos y el Flotel Orellana, también son promocionados a nivel de operadores internacionales, no solo el ferrocarril. El gobierno, consciente de que el turismo es importante para la generación de divisas, aprobó recientemente la nueva Ley de Turismo que crea el CETUR, pero lamentablemente aún no se nombra su directorio.

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