Norma Heredia vive su alborada cada día.
Publicado en Diario El Mercurio, el domingo 6 de mayo de 2007, página 2B, Perfiles.
CUENCA, Ecuador (6/05/07).- Alborada es el tiempo de amanecer o al rayar el día. También, como acepción, es música al comienzo del día y al aire libre, para festejar a alguien. Es una palabra íntimamente relacionada con Norma Heredia Puyol, educadora de 14 promociones de jovencitas y jóvenes cuencanas y cuencanos, que hoy son ciudadanos que sirven con sólidos valores a la comunidad local y al país.
Norma Heredia festeja su proyecto de vida durante todo el 2007, puesto que la Unidad Educativa Alborada conmemora sus Bodas de Plata o 25 años de labor ininterrumpida por la formación educativa de niños y jóvenes. Cuencana de nacimiento y también riobambeña debido a su educación y por el origen de su madre, Dafne Puyol, recuerda los entrañables días de vacaciones que pasó cuando era niña en la Hacienda de Huatagsí (que fue propiedad de su abuelo), cantón Chunchi, paseando a caballo o mirando pasar el ferrocarril, ya que la línea férrea partía en dos la propiedad.
Esa experiencia de profunda unidad familiar desarrolló su pasión por la caminata y el uso del tiempo libre en actividades recreativas, como la bicicleta. A sus 60 años tiene ambiciosos planes de futuro, como lograr que Alborada se convierta en un instituto superior. “Tengo 60 años y una linda vida, que también espero vivirla en los años que me quedan. Espero, con detalle, seguir en esta labor que tengo como educadora, que me parece es un premio que Dios me dio. Mi familia, mis nietos, mis hijos, es la otra parte de mi vida”.
Estudió la primaria en la escuela Tres de Noviembre y su recuerdo más bonito es que allí hizo su primera comunión, algo que lo tiene muy presente. Algunas de sus compañeras de escuela en Cuenca lo fueron también en Riobamba, ciudad en la que estudió algunos años de colegio en las Salesianas. Al regresar a Cuenca completó su formación en el Colegio Garaicoa, del que tiene lindísimos recuerdos, fue parte de la banda de guerra, abanderada y su grupo de amigas con las que se lleva hasta ahora, son de aquella linda época.
¿Por qué su familia emigró a Riobamba?
Mis padres tenían un negocio allá, vivimos 7 años e hice buenas amigas también, las recuerdo siempre y me reúno con ellas.
¿Cuáles eran los nombres de sus papás?
Leonardo Heredia Crespo que falleció cuando yo tenía 11 años y mi madre Dafne Puyol, también fallecida. Cuando mi padre falleció decidimos regresar a Cuenca y ahí es cuando estudié en el Garaicoa.
¿Cuál es el origen del apellido Puyol?
Viene de Riobamba, es un apellido español y la familia Puyol es corta, la mayoría ubicada en la capital de Chimborazo.
¿Cuántos hermanos son?
Tengo 7 hermanos y nos llevamos muy bien. Nos frecuentamos bastante, es una familia muy unida. Nuestra madre nos dejó un gran legado, la unión por sobre todo.
¿Cómo es Norma Heredia con sus hijos?
Al momento mis tres hijos ya están formados, son profesionales en lo que están haciendo. Estoy muy satisfecha con ellos. No tengo hijas mujeres. Son mis tres varones y nueve nietos. Los gocé en su niñez y su juventud plenamente, con sus deportes, sus risas, con las motos y el ciclismo. Un poco de paz también, con ciertas clases de pintura a las que iban, me ayudaba un poco a la paz, porque al tener tres hijos varones la casa estaba llena de bullicio. Después con mis nietos y nietas, gozo con ellos, pero ser abuela ya no es lo mismo que ser madre, no es la misma responsabilidad, ya se les goza a estos niños con más tranquilidad, más cariño, más paciencia, con la que nos da la madurez.
¿Cuáles su lectura favorita?
100 Años de Soledad de Gabriel García Márquez.
¿A qué dedica el tiempo libre?
Me encanta caminar. Es mi pasión. De tiempo en tiempo también uso mi bicicleta, me encanta eso.
¿Qué películas le gustan?
Drama. Soy bastante romántica, entonces veo drama y comedia.
¿Es hábil para la cocina?
Sí, me gustaba. Pero ya no me acuerdo. Vivo sola y ya no estoy en ese afán. Pero si tengo algunas buenas recetas. Me encanta viajar, es mi manera de llenarme de esa ilusión para iniciar un nuevo año lectivo. Es otra de mis pasiones.
¿Cómo ve Alborada de aquí en otros 25 años?
No sé. Ojalá haya alguien de mi familia que pueda apoyarme en esta noble tarea que es educar.
¿Cómo nació Alborada?
Tenía mis dos hijos, Leonardo y Fausto y cuando ellos cumplieron 13 y 10 años respectivamente nos fuimos a vivir con mi esposo en los Estados Unidos. Ahí trabajé de asistente en una guardería. Cuando regresamos a Ecuador tuve mi tercer hijo, Daniel. Noté que mi niño estaba muy solo, vi la necesidad de que comparta con sus hermanos, pero ellos eran ya adolescentes. Reuní a un poco de amiguitos del barrio, en la Ordóñez Lasso. Vinieron 11 y empecé a cuidarlos, hacer que mi hijo frecuente con ellos. Con la experiencia de EEUU y de los niños, después decidí poner la guerdería “Los Alamos”, que luego fue el primer kínder mixto de Cuenca. Se amplió tanto, que formamos lo que es Alborada.
¿Cuáles son sus recuerdos más entrañables de estos 25 años?
Los tristes, cuando los chicos se gradúan. Porque uno piensa “promoción como esa no va ha haber, que pena que se van”. La mayoría se van criando con nosotros, formándose con nosotros. Otra anécdota triste, cuando compramos nuestro terreno en Sayausí, nos vinimos con 480 alumnos, dijimos son suficientes. Pero cuando se matricularon, quedaron 85. Esa fue una experiencia traumática, porque las personas no estaban acostumbradas a la lejanía, desde la ciudad hasta acá. Esto en esa época era un paso, adelantarse al tiempo, trasladarnos a un lugar lejano supuestamente, pero en el mismo año lectivo regresaron muchos alumnos. Ahora tenemos en este local 18 años, 600 alumnos, más de 70 personas trabajando como profesores. Las anécdotas positivas las vivo a diario. El revestirme de la alegría de los niños y jóvenes, uno se contagia de la juventud. Como no acordarme de las obras de teatro, de la primera “Grace”, de “Anastasia”, del “Jorobado de Notre Dame”, de “Romeo y Julieta”, de “Aladino”, los campeonatos deportivos, los ensayos para la jura de La Bandera, los concursos de poemas, las giras de los estudiantes, cada temporada tiene un dulce sabor. Las exposiciones, las participaciones en los desfiles. Otra de las lindas cosas que tiene Alborada es una guardería en Sayausí que lleva el nombre de la monjita española Isabelita López.
¿Qué filosofía educativa le motivó a escoger este lugar?
Una educación con libertad de espacio, grandes canchas, lugares de recreación, que los chicos una vez que salen de sus aulas no se sientan apretados, agobiados con la enseñanza tradicional. Tenemos una educación participativa, con gran equilibrio en la equidad, para crecer como personas, sabiéndonos un ser único e irrepetible, pero con igualdad de derechos y responsabilidades. Los valores no se transmiten, se construyen y se practican.
¿Sus ex alumnos en qué profesiones están ahora?
Curiosamente tengo muchos chicos que son ahora médicos, otros son grandes deportistas, como ejemplo el señor Chango premiado por la Municipalidad, Alexandra Serrano otra de nuestras campeonas, Angélica Ramírez y muchas más.
¿Qué significa para usted el reconocimiento de la Municipalidad?
Es un reconocimiento a la labor cumplida y lo puedo decir con gran satisfacción. Anteriormente fuimos reconocidos por la Cámara de Comercio. Eso para nosotros nos da una clara visión de que lo estamos haciendo bien y que podemos hacerlo mejor.
¿Cuál cree que es la imagen que tienen sus alumnos de usted?
Me dicen que soy un poco dura, fuerte, exigente, estricta. Pero también soy amiga, porque a esta oficina los chicos no tienen temor en llegar y contarme sus problemas, a veces íntimos, personales y a veces también de profesores.
¿Parte del personal trabaja en Alborada desde el principio?
Claro, como la maestra Ligia, que es la directora de la escuela, la maestra Rosita que es la coordinadora general, Aidita que trabaja en el kínder, son las que más antigüedad tienen. Son 14 promociones de Alborada. Fuimos alcanzando metas año a año.
¿Cuáles son sus proyectos?
Hacia futuro convertirnos en un Instituto Superior. Tenemos muchos planes. Ahora estamos construyendo una pista de bicicross que la ponemos a disposición de la ciudad, tan buena o más que La Concordia.

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