Xavier Darío Restrepo y la dimensión ética del periodismo.
Imagen mejorada con IA.
Seminario sobre ética periodística en el salón de eventis del Hotel Cuenca.
Transcripción Hernán Rodríguez Girón.
CUENCA, Ecuador (21/06/07).- Javier Darío Restrepo, nació el 3 de diciembre de 1932 en Jericó, Antioquia, Colombia. Falleció de muerte natural, asociada a su edad, el 6 de octubre de 2019 en Bogotá. Tenía 86 años.
Taller sobre ética periodística con Xavier Darío Restrepo, en el Hotel Crespo, año 2007. Mes de junio. Cuando el famoso periodista tenía 71 años.
Reglas de juego antes de comenzar: cuando usted hable vaya al grano, directo al tema, sea conciso y breve, no repita, respete los diversos puntos de vista y calle el celular.
¿Qué es la ética?, es un saber práctico, porque nada hay más concreto que lo ético, porque son comportamientos concretos. “Lo que vale de la ética es lo que sale de la experiencia”, José Ortega y Gasset. La rectitud es el camino más corto, porque todo es transparente, todo es claro. Por eso, el periodista siempre juega limpio, es una persona recta, correcta y estas son dos costumbres que hacen a una buena persona. Como dice Richard Kapucsinski, “antes que ser un buen periodista, necesita ser una buena persona”. Pero no se trata de ser un santo, sino de mantener buenas relaciones con todas las personas. Aquí una fórmula:
Buen periodista = rectitud = buena persona.
Hacer bien las cosas plantea que la ética es una utopía, no una pérdida de tiempo. La utopía es la meta que nos proponemos y que siempre será más alta de lo que podemos alcanzar. Si te pones metas bajitas te condenas a la mediocridad y si te pones metas altas siempre te estarás construyendo. Todos los días estas construyendo tú libertad. Hay que tener cuidado con las palabras absolutas, porque todo está siempre haciéndose. La ética es un motor sin fin. Es la conciencia todo el tiempo de las cosas siempre se pueden hacer mejor. Por eso, el periodista que se supera está consciente todo el tiempo de que las cosas se pueden hacer mejor. Actuar correctamente debe ser una costumbre. Hay valores que están en el fondo de las costumbres. Uno primordial para el periodista es la responsabilidad, porque te pone en contacto con el futuro. Es el valor que te hacer ser responsable de las consecuencias de lo que haces, que es una parte de la ética. La verdad, el respeto y la honradez son parte de lo ético. La responsabilidad y el compromiso hipotecan el futuro. La honestidad nos hace personas únicas, porque se hace lo que se piensa y practicamos valores. Una pregunta: ¿es ético que los colegios profesionales, los gremios, las asociaciones o los mismos periodistas pidan ayuda a los gobiernos locales?.
La ética aparece cuando aparece el otro. Si no hubiera el otro no habría necesidad de la ética. Hay que responde a una pregunta ¿por qué vale la pena ser periodista?, si usted no ha respondido a esta pregunta no está en nada. “El periodismo es pasión o no sirve para nada", Ryszard Kapuściński, Hay que asumir con los ojos bien abiertos las posibilidades de la profesión. Ser ético es tener la capacidad de optar y asumir con los ojos bien abiertos. La ética es libertad, es el máximo ejercicio de la libertad, que no nos impone nadie. Decidir “yo con mi vida hago esto”. La ética nos indica la posibilidad de hacer con nuestras vidas o una obra de arte o una porquería. O un tipo mediocre, o alguien que se supera siempre a sí mismo. El ser humano es alguien que siempre se hace así mismo, que siempre está parado sobre sus hombros. Por eso, para Aristóteles, la ética “es la obediencia a la propia naturaleza” e invita a explorar que es lo que tiene la naturaleza humana, para saber que es lo que es ser fiel a la naturaleza humana.
El Instituto de Ética Global analizó dos hechos fundamentales para la humanidad: el derrame de petróleo del Exxon Valdéz y el accidente nuclear de Chernobyl y llega a dos conclusiones: primero una persona ética siempre se pregunta por las consecuencias de sus actos hacia sí mismo y hacia los demás y segundo la tecnología a puesto en manos de cada ser humano la posibilidad de hacer un daño cada vez más grande y eso depende de las decisiones éticas y de ahí parte el sentido de la responsabilidad. Por lo tanto, la responsabilidad es ser consciente del poder que uno tiene en las manos. La ética se vuelve más urgente en la medida en que el poder aumenta en manos de una sola persona.
Aquí se plantean dilemas éticos, de los más complicados. Cuando hablo de DILEMA ÉTICO estoy hablando de la necesaria elección que hay entre dos términos. Sin embargo, permítanme hacer una aclaración que les puede ser de gran utilidad. No se trata tan solo de una cosa elemental, escoger entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto. Todo periodista sabe que lo incorrecto se tiene que rechazar y lo correcto se tiene que adoptar. ¡No!. De lo que se trata, en ética, es seleccionar entre dos polos que pueden ser buenos, bueno y bueno, en busca de lo mejor. Eso es la ética, no tanto entre lo correcto e incorrecto, sino entre lo correcto y lo correcto, ¿cuál de los dos puede ser lo mejor?. La ética es LA MÁS AMBICIOSA DE LAS ACTITUDES QUE PUEDE TENER UN SER HUMANO, porque es la permanente ambición de buscar lo mejor.
La dificultad para resolver un DILEMA ÉTICO está en que hay que escoger entre lo mejor y lo mejor. Vemos, por ejemplo, el dilema crudo que se plantea cuando a un periodista lo amenazan. Es un polo bueno, obviamente, velar por el interés y el bienestar de la familia. Nadie dirá nunca que eso sea malo, o que sea incorrecto. El otro polo bueno es optar por informar, a pesar de… Vean la dificultad para resolver el dilema, porque en este caso los dos polos son buenos, el bienestar de la familia y el servicio a la sociedad para hacer información.
Surgen varias interrogantes:
¿Esto debe tenerse en cuenta?
¿Qué alternativas tengo?
¿Qué riesgos correrán los míos?
¿Cuáles serían mis riesgos?
¿Qué pesa más: esos riesgos o informar?
¿Vale la pena correr el riesgo?
Tomar decisiones éticas ha costado vidas. Pero que sea solo mi angustia. El objetivo que se busca cuando a uno lo amenazan es silenciar, pero el problema es que si podríamos vivir con el silencio. Y es un dilema ético, porque la profesión o la ejerzo para ganar lo del mercado o la ejerzo porque es la misión de mi vida.
Puede surgir entre los polos anotados, un tercer polo, que es la actuación mejor. A veces se busca que la actuación mejor coincida con estos y los une. Pero otras veces, la elección tiene que hacerse descartando uno de los polos, sacrificando uno a favor del otro. Allí es donde la elección ética se vuelve más difícil.
Proceso de una noticia: consta de 7 etapas.
1.- Selección del tema.
2.- Selección de las fuentes.
3.- Recolección del material.
4.- Redacción y edición.
5.- Diseño e impresión.
6.- Publicación o emisión.
7.- Repercusión en protagonistas y receptores.
En cada etapa se deben identificar los dilemas éticos, debemos ilustrarnos con casos similares, buscar elementos de juicio, consultar códigos de ética de todo el mundo, destacar los valores que están en juego.
Etapa 1 (a). Selección del tema.
Hemos visto hasta ahora dilemas éticos bastante crudos, que se plantean al momento de hacer la elección del tema. ¿Que hechos pueden ser convertidos en noticia?, son los hechos de interés público o los de interés particular para el medio de comunicación. Son los hechos que divierten a la gente, o son los hechos que tienen influencia en la vida de toda la sociedad. Son hechos fáciles de contar, anécdotas, por ejemplo, que se las puede convertir en noticia, o son hechos que tienen consistencia e importancia para la vida de la sociedad. Lo privado o lo público, la noticia o la venta, la curiosidad o el interés. Recuerden ustedes que, durante mucho tiempo, se enseñó en las universidades que noticia era que un señor muerda a un perro y no que el perro muerda al señor. Por qué el señor que muerde al perro es lo insólito, lo raro, lo que llama la atención. ¿Qué hay detrás de este planteamiento?. La convicción de que yo, como periodista, tengo que entretener a la gente con cosas raras. Eso introdujo una deformación dentro de la tarea periodística. Suelo contar esto… si se le puede hacer caso a esa definición de noticia, García Márquez habría producido una de las más bellas crónicas, dentro de las que hizo cuando estaba de reportero en Caracas. Es crónica tuvo como punto de partida a un perro que había mordido a una niña. Pero como el perro mordió a la niña, eso no es noticia. Si la niña hubiera mordido al perro eso sí sería noticia, para los que creen en eso. Pero García Márquez no cree en eso. El cree que un perro que muerde a una niña se puede convertir en noticia y de hecho la convirtió en noticia. El perro tenía rabia, la niña quedó con el problema, se comprobó que el perro tenía rabia. Era un sábado, al comienzo de un puente vacacional. Todo estaba cerrado en Caracas, no se encontraba la inyección para curar a la niña. La inyección se conseguía en Europa. Para traerla de allá tiene que haber todo un tejido finísimo de horarios de aviones y de gente que tiene que trabajar en los aeropuertos. Él comienza ha hacer el seguimiento de esa vacuna, desde que sale de allá, hasta que llega a Caracas justo en el momento preciso, ante de que la niña haga crisis por la mordida del perro. Con todos estos elementos elabora García Márquez una crónica, que es de lo más apasionante que uno pueda leer. Pero todo parte desde la noticia de un perro que muerde a una niña.
Ven, el asunto no está en lo raro que pueda tener la información, sino en el aspecto humano, la utilidad humana, el servicio humano, que se presta a través de la información. ¿Curiosidad o interés?. Todos estos dilemas se tienen que poner sobre la mesa. Resulta que en los consejos de redacción de los medios de comunicación predomina un criterio, que yo personalmente lo he visto predominar en los múltiples consejos de redacción a los que asistí y es lo que alguien decía: “esa noticia va bien”, ¿porqué?, “porque es lo que le gusta al lector”. Les confieso que a mí nunca me gustó esa actitud, que incluso repliqué con un chiste personal, preguntando “¿dónde inventaron el gustómetro?”, como para afirmar, asegurar, que eso es lo que le gusta a la gente. Puede ser que nos guste a nosotros, a los miembros del consejo de redacción, pero eso de que “le gusta a la gente”… bueno. Hasta que caí en la cuenta de algo, uno como periodista no está para darle gusto a la gente, uno está para servir a la gente. A veces, hay que servir a la gente con elementos que la gente no reconoce como útiles, solo los reconocerá después. Hacer un periódico que le gusta a la gente es incurrir en la misma idea ilógica de una persona que va a un restaurante, le ofrecen la carta y no lee la carta, sino que come lo que le da la gana. Esta comparación la tomo de un personaje ficticio de comienzos del siglo XX, Horace Grisbi, un supuesto periodista de los Estados Unidos, que decía con cierta indignación: “un periodista no es lo mismo que un metré de hotel”, o de un restaurante. La tarea del metré es llegar con la carta y estar a atento a lo que tú quieras. Su profesionalismo está en darle gusto a lo que tú quieras. Pero los periódicos no se hacen a la carta, ¡no se deben hacer a la carta!, porque no están para darle gusto al lector, están para servir al lector por la vía de la información. Cuando hablo de servir al lector vía información, estoy hablando de vía conocimiento. Ahí estamos viendo al periodista como un generador de conocimiento. Para que haya conocimiento tiene que haber un procesamiento de los elementos de la información, no es información entregada en bruto. Por eso, para escándalo de mucha gente, leía yo a un autor británico que escribió un precioso libro sobre Internet, que decía: “Internet no aporta conocimiento, aporta información”. Tienes toda la información que quiera, pero no está procesada. No se ha convertido en conocimiento. Tiende a convertirse en conocimiento cuando se tocan todos los elementos y los combinas: contextos, antecedentes, consecuencias, pero ese es un trabajo que se debe hacer como periodista. LA MAYOR DIGNIDAD QUE TIENE LA PROFESIÓN DE PERIODISTA ES QUE SOMOS ELABORADORES DE CONOCIMIENTO Y A TRAVÉS DE ÉL FACILITAMOS LA LIBERTAD DE LA SOCIEDAD.
El conocimiento es necesario para la libertad. No puede haber nuevos líderes dentro de la ignorancia. La ignorancia es justamente uno de los medios que se utilizan para mantener bajo sujeción a sociedades enteras. Cuando a esas sociedades se les da un conocimiento de lo que está sucediendo, entonces son sociedades que actúan en libertad. Quien da ese conocimiento dentro del estado actual de las cosas es el medio de comunicación. El medio de comunicación tiene una actuación que puede llamarse ambivalente, por un lado, genera conocimiento y es una sociedad que actúa en libertad, por otro lado, no da conocimiento y perpetúa, mantiene y consolida la ignorancia de la sociedad, entonces es una sociedad manipulable por los poderosos. Esa es una de las razones por la que los poderosos miran con mucha sospecha a los medios de comunicación y quieren controlarlos. Porque el medio de comunicación es un generador de libertad por la vía del conocimiento.
Teniendo todo esto en cuenta, entonces pasemos a preguntarnos. En esta parte como elemento de juicio traigo una encuesta que se hizo en Colombia, para el caso colombiano, pero que encuentro que es aplicable en Ecuador. Sobre todo, teniendo en cuenta una encuesta de algunos elementos que se analizaron en los periódicos ecuatorianos. Son unos resultados muy parecidos. Primera pregunta:
1.- ¿Quién decide el tema?
Las respuestas fueron: reporteros 31%, el consejo de redacción como el resultado de un mecanismo democrático 28%, los editores que representan un sistema autoritario porque dicen vaya cubra esto y lo otro y los reporteros no pueden decir ni mu, simplemente van en busca de las fuentes 5%, las instituciones estatales y esto ya es preocupante 5% y uno se pregunta ¿cómo hace una institución estatal para decidir los temas de las agendas de los periódicos o de los medios?, no hay que pensarlo mucho porque es la vía más expedita y común, la pauta publicitaria, directa o indirectamente. ¡Hay del periódico o del medio de comunicación que comienza a depender su área comerciales de las pautas oficiales!. Nunca logrará tener credibilidad y muy pronto se va a convertir en un boletín oficial, es decir, en un difusor de todas las mentiras del poder gubernamental. El área comercial 0%, aunque yo nunca me quise creer este resultado, pero aquí lo dice. Es decir, nunca decide que es lo que va o lo que no va en el medio de comunicación. Claro, habría que preguntar por cada medio, hasta qué punto en mi medio, el área comercial tiene la oportunidad de definir qué es lo que va, que es lo que se convierte en noticia o que es lo que se calla. Y dejo abierta la pregunta, ¿es así en su medio?, ¿quién decide en su medio cual tema?, tal como se describió al comienzo, quien está decidiendo es el propio medio de comunicación.
2.- ¿Cuáles son los temas de portada?, ¿qué pasa en sus medios?. En los que fueron encuestados para este estudio en Colombia, el primer tema de portada es la seguridad o el conflicto armado, que es pan de cada día. Algo de la portada queda para política, pero la seguridad es el tema del día. El segundo tema es la política y el tercer tema de portada es el deporte. A veces el deporte pasa a ser el tema 1, o la política. Esos son los tres temas que definen portadas, en periódicos, radios o televisoras. Lo significativo es que cuando se pregunta ¿cuáles son los últimos temas?, los que entran si es que hay espacio para ellos: salud, ciencia, ecología y por último cultura, esto es lo último. Pues bien, que dicen a propósito de todo esto los códigos de ética, cuales son las recomendaciones. Después de esto vamos a estar tratando sobre cuales son los valores de los que hemos estado hablando sin mencionarlos. No los digo de antemano para que vayan pensándolos. ¿Qué valores revolotean como ángeles invisibles?, que están determinando, sin embargo, nuestros temas y nuestras preocupaciones y es el momento de detectarlos y de visibilizarlos. Pero, mientras tanto, veamos qué es lo que dicen los códigos de ética. Dice el Código Latinoamericano de Ética Periodística de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP):
Los periodistas violan la ética profesional cuando “…omiten información de interés colectivo” (Art. 7)…, fíjense en la insistencia y esto va a tener distintas expresiones, perdonen la idea, “…deben procurar el mejor conocimiento y velar por la defensa de los valores nacionales especialmente por la lengua como expresión cultural…” (Art.10).
Cualquiera puede discutir ¿y qué tiene que ver eso?, es a hora de llamar la atención sobre un factor que los periodistas no siempre tenemos en cuenta. La lengua es un factor de identidad nacional y en la medida en que esta se pierde, se pierde la identidad nacional. Hay una constante que hacen notar los lingüistas: pueblos que desaparecen son pueblos que perdieron su lengua. Desaparecen absorbidos por otros pueblos, más agresivos en la defensa de su lengua. Es que en la lengua está expresada nuestra identidad cultural, nuestras tradiciones, nuestro ser. Es realmente todo lo que somos. Pero vemos a los medios de comunicación como se van entregando completamente al predominio del inglés. Y ya parece que es todo un chiste estar mezclando continuamente español-inglés. Sobre todo, porque la tecnología nos pone en esa difícil circunstancia. Particularmente la tecnología de Internet nos está metiendo el inglés y hay de aquel que se atreva a decir correo electrónico en lugar de decir email y así por el estilo. Lo grave de esto es que se va configurando una actitud, una manera de ser, de actuar, en relación con el idioma y la FELAP lo advierte. Esta es una comunidad de los grandes periodistas, que tiene uno de los mejores códigos de ética, que dice que el deber de todo periodista es informar sobre todos los acontecimientos dignos de relieve, que responde a la pregunta que hacían hace un rato, ¿quienes somos los periodistas para decir que es importante para la sociedad?. La FELAP no dice importante sino dignos de relieve, pero ¿qué es lo digno de relieve?. Y consecuentemente, el periodista es sensible a la capacidad de detectar que es lo digno de relieve en la misma medida en que detecta que es lo público y cuál es el interés público. Para eso no hay unas reglas concretas, es una cuestión de actitud. Fíjense que a veces están compitiendo las actitudes con las habilidades. La habilidad tiene que ver con lo tecnológico, la actitud tiene que ver con lo ético. Las habilidades se ponen al servicio de las actitudes y eso es claro.
El Código de Honor Profesional de las Naciones Unidas dice que el periodistas “no debe omitir voluntariamente ningún hecho esencial”, lo que antes se llama digno de relieve o importante, ahora es hecho esencial, en oposición a lo accidental, hay cosas de las que se puede prescindir, las noticias sobre la artista de cine o de televisión, ¿es esencial o no es esencial?, como les pasaba a unos colegas mexicanos, que me hicieron la siguiente pregunta, Xavier Darío me decían, hemos reunido todos los elementos que nos permiten determinar que un alto personaje de México es homosexual y lo podemos probar, la pregunta es ¿cómo podemos informar eso éticamente?. Como riéndome de ellos, les hice la pregunta anterior ¿eso es esencial?. Contar esa historia, ¿a quién le importa esa historia?, entonces se tuvieron que plantera, ha es que mucha gente quiere saberlo, pero ¿eso tiene interés para ustedes? o es simplemente curiosidad. Se trata de tener esa claridad.
Dice el Código de la UNESCO, que es otro código formidable, en donde se dan unos conceptos de una claridad y de una profundidad: “la información se comprende como un bien social”, la información no es propiedad de ningún periódico, o canal, ni emisora, la información es un bien social. La información no es propiedad de ningún gobierno. Es propiedad de toda la sociedad, por tanto, cuando estoy manejando información, estoy manejando un bien ajeno, que no es mío, sino que es de toda la sociedad. Cuando manejo información, tengo la obligación de responder por ese manejo, no a mi editor, ni a mi director, sino a todos, lo cual lleva a otra conclusión, el periodista no es un trabajador particular, como el de cualquier otra empresa. En el periodista se reúnen dos elementos, que habitualmente están separados y es que el periodista maneja un bien social, por consiguiente, está al servicio de toda la sociedad, sin embargo, no es un funcionario, no es un servidor público. En él se da una dualidad, que no siempre se entiende, de que mientras está trabajando en una empresa, que tiene un capital particular e intereses privados, esa empresa está al servicio de toda la sociedad porque maneja un bien social que es la información. Y ojalá esta idea la entiendan y la capten muy bien, porque es una idea clave para entender la ÉTICA DEL PERIODISTA: es alguien que está prioritariamente al servicio de toda la sociedad, por tanto, hay que hacer una conclusión, que la voy a formular de la forma más agresiva posible y es esta: EL UNICO AMO QUE YO RESPETO COMO PERIODISTA ES MI LECTOR, OYENTE O TELEVIDENTE Y A TRAVÉS DE ELLOS LA SOCIEDAD. Es el único amo que uno tiene. Si eso se tiene claro, ya uno puede establecer prioridades, porque yo no estoy al servicio de este editor, ni de este periódico, ni de este partido, ni de este gobierno, no estoy al servicio de ninguno de ellos. Yo estoy al servicio de mis lectores. Si es que usted trabaja en un periódico. Y a través de esos lectores, al servicio de la sociedad. De manera que, lo que yo tengo en mente, en el momento en que comienzo ha hacer el cubrimiento de una noticia, ¡lo que yo tengo en mente! no es lo que me va a decir el editor, ni es lo que me va a decir el director. Lo que yo debo tener en mente es lo que va a servir de esto a mi lector. Eso implica, desde luego, todas las otras etapas del cubrimiento de la noticia, en que calendario se mueve, qué palabras voy a utilizar, que lenguaje voy a utilizar, que género voy a escoger, para prestarle un mejor servicio a mi lector. PORQUE YO SOLO TENGO UN AMO, EL ÚNICO AMO QUE YO TENGO ES MI LECTOR.
Ahora, existe una forma un tanto abstracta de rendirle cuentas a mi lector, que es cuando a ti dejan de leerte, de oírte, de verte, a tu medio dejan de conseguirlo, de seguirlo y por consiguiente pierdes credibilidad. El factor credibilidad es el patrón de rendimiento del periodista. Si a ti la gente te encuentra, te lee, te oye o te ve, inmediatamente se piensa que a ese señor o señora sí se le puede creer. Es porque hizo una rendición de cuentas de que para él el interés de la gente es lo máximo. Si, por el contrario, la gente te ve aparecer en la pantalla de televisión, tu firma en el periódico y demás y piensa, ese es un vendido, ahí está, de hecho, la rendición de cuentas. No existe otro medio distinto de rendición de cuentas, de ese, que lo determina el público, a través de la toma de una manifestación, por eso es tan importante, que para el caso sería ya en los medios de comunicación, darle espacios e instrumentos de comunicación a la gente para que ella interactúe y reaccione frente a los medios de comunicación.
Ahora, que pasa cuando el periodista esta siempre por debajo de poderes económicos e intereses y aquí tomo las palabras “por debajo”, que son palabras clave sobre lo que siempre se plantea, esa creencia de que el periodista está siempre “por debajo”. Y creo que estamos en la hora de reconocer la importancia que tiene el reportero dentro de un medio de comunicación. Porque el reportero es el único que está en contacto con la materia prima de la información. Es el que está frente a los hechos. Es el que tiene los datos. Es el que puede aportar a un medio de comunicación el material que va a presentar. Y el reportero tiene que hacer valer eso, porque es el que está en contacto con eso.
Hablemos de la redacción del informe, que viene a partir de la selección del tema. Puede ocurrir lo siguiente, que te asignen un tema que la intención de quién te lo asignó es puramente trivial. Por ejemplo, que hoy se celebran los carnavales en tal municipio, eso es entretenido y el periodista puede hacer el cubrimiento del carnaval de una forma simplemente entretenida o puede hacerlo de una forma que interpreta el bien social. El carnaval es una expresión cultural y leer que el carnaval es una expresión cultural ¿de quién?, ¿de qué sociedad?, ¿qué trae eso para la sociedad?, ¿qué poder transformador tiene un carnaval?, es eso muy distinto, que una crónica en la que simplemente se dice que en el carnaval desfilaron las reinas de belleza… porque del reportero depende el enfoque que pueda tener de esa información, uno puramente trivial o puede ser un enfoque que tenga en cuenta el bien social.
Ahora bien, volviendo un poco atrás, ¿existen otras formas de rendir cuentas que se podrían aplicar a los medios de comunicación, pero muchas veces no se hacen: el defensor del lector, el cumplimiento de las rectificaciones o aclaraciones más allá de solamente la credibilidad, que es bastante abstracta y no siempre da resultados?. El defensor del lector (Ombudsman) o el defensor del lector colectivo o Consejos de Prensa, son algunos de los sistemas que se están tomando en cuenta para darle beligerancia al sector de la prensa y, por consiguiente, acaban por convertirse en una forma de rendir cuentas. Pero, es muy sintomático que nuestros países latinoamericanos, exista una reacción por parte de los dueños de los medios frente al defensor del lector que revela que ellos no quieren rendirle cuentas a nadie. Yo estuve 5 años en el oficio de defensor del lector, que es alguien que está urgiendo a que el periódico o el medio reconozca y le de validez a la voz de los lectores. Más aún, que incluso hagan rectificaciones o tengan que corregir. En eso, los consejos de lectores son muy eficaces. Lo vi en el Grupo Reforma y en los medios que pertenecen a la familia Junco de la Vega (El Sol y El Norte de Monterrey y el periódico Reforma en ciudad de México) en donde tienen esa institución de los consejos de lectores. Rápidamente les explico en que consisten los consejos de lectores. Yo me encontré con el señor Rafael Junco en el periódico El Norte en Monterrey que pertenece a ese Grupo y me preguntó ¿quiere conocer un consejo de lectores?, pues baje al primer piso. Fui al primer piso y estaba reunido el consejo de lectores de deportes, eran 12 personas, frente a ellos estaba el editor de deportes y al lado del editor de deportes había un redactor de deportes. La sesión duraba una hora. Primer punto de la agenda: ¿qué les gustó de las páginas deportivas?. Pues todos iban diciéndolo, esto y esto y esto y alguien tomaba nota. Segundo punto de la agenda: ¿qué les disgustó?. Y comenzaban a decir todas las objeciones. Tercer punto de la agenda: ¿qué propuestas tienen para las páginas deportivas?. Y plantean sus aportes. Una hora de discusión con esos tres puntos de la agenda. El que estaba tomando notas, elaboró un acta. Al día siguiente, el editor con el redactor de deportes, se reúnen con todo el personal de la sección de deportes y comunican: aplauden los lectores esto, eso está bien hecho, no están criticando esto, venía la discusión y tercero, nos proponen esto. Esto sí se puede hacer, esto no se puede hacer. De ahí sale un plan de trabajo para la edición de deportes. Esa reunión del consejo de lectores es mensual. Pero todo esto ¿qué significa?: la presencia del lector, que es acogida y aceptada. Al mes siguiente, lo primera que se hace en el consejo del lector es leer el acta de la reunión anterior… esto no se hizo, esto si se hizo… y a así se va llevando un control sobre las cosas. Son algunos de los sistemas que se están imponiendo en los periódicos que tienen más claridad y más lucidez respecto de lo que son sus deberes y de lo que es la importancia de que el lector esté incorporado a sus prácticas habituales. La razón de que se lleve y se lea un acta, es para que los editores decidan que es posible y que no es posible. Si no es posible, se les explica a los lectores porque no. Y a los mejor los lectores van a dar fórmulas que a lo mejor no se habían pensado. Pero, lo importante es que se establezca una interactividad entre los lectores y el medio de comunicación.
Hice el intento de conformar, de integrar un consejo de lectores, en el periódico El Colombiano, de Medellín, Antioquía y es de las fases más complicadas su integración. Recién había entrado como defensor del lector y lanzo la idea. Tenía muy claro que el consejo de lectores debía llegar a reemplazar al defensor del lector, porque se transforma en una especie de defensor del lector colectivo. Planteé la pregunta ¿cómo lo hacemos? y les pedí a los editores que traigamos lectores y los editores trajeron a la gente más conocida por ellos. Y muy pronto se notó esa falla. Después hicimos una convocatoria pública, vinieron algunas personas y así con ellos funcionamos algún tiempo. Pero tampoco fue una experiencia satisfactoria. Cuando iba terminando mi período como defensor optamos por otro sistema que fue convocar foros de lectores. Todos contentos. Entonces, todos los días aparecía en el periódico, tal día habrá un foro de lectores. Los lectores llamaban por teléfono, se iba haciendo un listado, una base de datos de lectores interesados y luego de entre ellos se escogían 12, 15, 20 personas. Porque no se podía convocar a 100. Con esa base de datos fuimos conociendo cuales eran los lectores que podían responder más efectivamente a la convocatoria para un consejo de lectores. Fue un proceso largo. No es nada fácil.
Ahora, hay que tomar en cuenta que, en los medios, este tipo de procesos dependen mucho, primero de la voluntad política de los dueños de los medios y segundo, de cómo lo implementen. Para que funcione la figura del defensor del lector, eso depende, no se imaginan ustedes cuanto, de la persona que se escoja. Donde se equivocan en esa elección la institución como tal corre riesgos. De entrada, hay que decir que los directores de medios no están cómodos con los defensores del lector. Yo no fui una persona cómoda para los directores de El Tiempo y de El Colombiano, que fue los medios en los que estuve. Me consta, sé que no fui cómodo para ellos. Pero, ellos sabían que era una necesidad y un deber que tenían con sus lectores. De manera que, escoger a esa persona es bastante difícil y es quizás uno de los tropiezos mayores. Pongo como ejemplo el proceso de mis amigos de El Deber, de Santa Cruz de la Sierra y a El Deber le siguen como 8 periódicos más, que pertenecen a la misma cadena. Han tenido muchas dificultades, pero la voluntad de los directores se ha mantenido.
Otro método que usan todos los lectores para su expresión, las cartas del lector. Se puede implementar una buena sección de cartas. Pero esta sección es generalmente mal manejada por los medios, porque una carta necesita una respuesta. Examinen ustedes la sección de cartas de los periódicos, a ver cual periódico se atrevió a publicar la carta y darle al menos una respuesta. Generalmente el director se cree demasiado importante, para responder las cartas de los lectores y allí es donde comienza el error.
Hay una experiencia, que es de Ana María Millares, que plantea el periodismo ciudadano. Es una forma distinta de hacer periodismo. Que es de lo más interesante como propuesta y luego como realización, porque ya se han hecho varias experiencias que demuestran que es una forma de hacer periodismo muy efectivo y que cambia completamente los hábitos del periodista.
“El periodismo se entrega activamente al conocimiento exacto y a la difusión de los hechos”, lo dice el primer artículo del Código de Ética de la SIP. Ustedes observen que hemos visto 5 códigos distintos. Todos tienen una coincidencia en la misma respuesta que se hace de esta primera etapa, ¿cómo seleccionar el tema de la noticia?: por lo más importante, lo más relevante, lo más significativo o lo que interprete el bien de la comunidad.
Para terminar esta etapa, les pregunto ¿ha nacido el valor que ha estado revoloteando como un ángel invisible sobre esta sala, mientras hablábamos de todo lo anterior?. Un valor podría ser el interés público. ¿Hay otra propuesta?. Ese interés público responde a un valor ético que se llama responsabilidad social. Se puede decir que esta etapa de la elaboración de una noticia, ese es el valor que entra a tener toda su importancia: la responsabilidad social. Porque le periodista y el medio de comunicación tienen que responderle a la sociedad en un momento en que se decide la agenda noticiosa del día.
Entonces hagamos una pregunta, ¿a ustedes les dicen el tema que van a tratar?. Su reacción inmediata es ¿a quién le voy a preguntar?, ¿dónde voy a obtener la información?, ¿cuál es el documento o la persona donde está la información?, ¿cuál es el lugar dónde voy a encontrar la información?, es lo primero que ustedes se preguntan.
Etapa 2. La selección de las fuentes.
Y aquí viene otra pregunta, ¿en los medios de comunicación en los que trabajan ustedes esa selección de las fuentes como se hace?:
- Es una selección individual.
- Es una selección colectiva.
- Es una selección por grupitos.
- Alguien me da escogiendo las fuentes.
¿Cómo se hace en los distintos medios de comunicación esa selección de las fuentes?, para poder cubrir la información. Se ha propuesto la selección del tema, ahora proponemos el como se está haciendo la selección de las fuentes, en los distintos medios. Una manera puede ser mediante una reunión en la que se selecciona el tema, se entrega el tema a cada periodista y se escogen las fuentes. Otra manera puede ser una selección individual de las fuentes. Otra manera puede ser mediante una decisión colectiva, a que fuentes acudir. Otro sistema puede ser mixto, en el que el reportero plantea o los otros deciden. Entonces, lo primero es ¿qué mecanismo tenemos para seleccionar fuentes?. La calificación de las fuentes. Pero, en tu medio de comunicación ¿eres tú el que decide las fuentes o las discutes con alguien?. En esa discusión, que puede ser entre director y reporteros, que criterios son válidos para determinar que aquella fuente sí y esta no. Entonces tenemos que yo decido cuales son las fuentes, sin embargo, lo consulto porque mis compañeros de trabajo tienen otras fuentes que no había tenido en cuenta. Eso es lo que sucede generalmente. Pero, surge otra pregunta ¿se presentan dilemas éticos en este momento de seleccionar las fuentes de información?. Un dilema ético que se plantea es buscar fuentes independientes versus fuentes oficiales. ¿Creen que hay otros dilemas éticos en este momento de escoger las fuentes?. La credibilidad de la fuente es importante, porque eso nos conduce a que no toda persona puede ser una fuente, por importante que sea. Han aparecido dos criterios que pueden ser válidos al momento de seleccionar una fuente:
1.- Que sea una fuente que tenga conocimiento del tema. Una fuente idónea. Pero no basta, porque puede tener toda la idoneidad del mundo, pero puede ser una fuente interesada en un tema, que tiene intereses propios, particulares, en el tema entonces debe presumirse que esta persona vaya a entregar información que corresponde con sus intereses y calle lo otro.
2.- Independencia de la fuente con respecto al tema. Que plantea otro dilema ético.
Cuando piensas en recurrir a dos versiones, dos fuentes distintas, del mismo tema, ¿cómo haces el equilibrio entre las dos fuentes?. Esto me hace acuerdo de una pregunta que acabo de responder en mi consultorio ético. Me preguntan ¿en qué consiste el equilibrio, en dar la parte y la contraparte, es eso el equilibrio?. ¿Ya con eso está solucionado el equilibrio, los rojos opinan esto, los azules opinan esto?. No se puede el trabajo del periodista limitar a una cuestión mecánica, esto opinan de un lado y esto de otro. El periodista tiene que cumplir una tarea e investigar, tanto lo uno como lo otro y entregarle más elementos de juicio al lector, de lo contrario, el periodista simplemente se convierte en un intermediario. Asoma otro dilema interesante, al escoger las fuentes, seleccionarlas de acuerdo con el criterio de entregar la una parte y la otra parte y creer que así está terminada su tarea como periodista. Hay que tomar en cuenta lo siguiente y me lo hizo caer en cuenta un magistrado de Colombia. Una vez coincidimos en un vuelo, en esa ocasión viajábamos uno al lado del otro. Yo lo conocía de antemano. Era interesante su historia, cuando el estudiaba derecho se pagaba sus estudios con el dinero que ganaba como locutor deportivo. Es un hombre brillantísimo, llego a ser magistrado de la Corte Constitucional. Me comentó que a él le preocupa que los periodistas creen que ya todo lo tienen cuando entrevistan personas de lado y lado. Es decir, para el periodista la gran forma de demostrar las cosas es poner ha hablar a la gente. Y resulta que el testimonio personal es la prueba más deleznable que existe, eso lo saben los penalistas, porque el testimonio personal depende de muchos factores que lo invalidan: intereses, miedo, un defecto de los sentidos, no vio bien lo que estaba sucediendo, no oyó bien, no estaba en lugar desde donde se podía ver lo más importante que estaba sucediendo. Hay múltiples factores que hacen que los penalistas al testimonio personal lo miren con mucho recelo, como algo que es eminentemente dudoso. Y continuaba el magistrado, los periodistas mus escasamente acuden a documentos. Apenas acuden al lugar donde ocurrieron las cosas, muy poco manejan fotografías, películas y otros elementos que también se dan y que son factores que permiten acercarse a lo que realmente sucedió, ¿por qué?: ¡toda noticia es una reconstrucción!. Rara vez… quito las palabras rara vez… Nunca uno da una versión exacta de lo que sucedió. Así haya sido usted testigo de los hechos, cuando los va a contar, está obrando usted de memoria y está reconstruyendo lo que usted vio. ¿Quién me puede asegurar que en esa reconstrucción se salvan todos los elementos de la realidad?. Total, que no solo es eso, que toda noticia es reconstrucción, sino que además TODA NOTICIA ES INTERPRETACIÓN. Usted interpreta cuando selecciona el tema, los elementos, las fuentes, cuando selecciona la parte que le interesa de lo que le dijo la fuente. No se puede aprovechar todo lo que le dice la fuente. Hay un montón de material que uno deja a un lado. Solo utiliza unas pequeñas partes y eso es INTERPRETACIÓN. Es en esta etapa, la selección de las fuentes, cuando uno entra a decidir su mayor o menor acercamiento a la realidad y es cuando uno entra a decidir cual es esa parte de la realidad que va a representar. Aquí en esto de las fuentes siempre recuerdo a Ryszard Kapuściński, el reportero más importante del Siglo XX, polaco, que desconcertó en uno de los talleres que hizo para la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez, cuando alguien le preguntó precisamente sobre las entrevistas: “¿Ryszard, usted cómo entrevista?” y para sorpresa de todos respondió “Yo nunca entrevisto”, “porqué”, “porqué yo no sé entrevistar”, “entonces, ¿cómo obtiene su información?” y dio esta respuesta desconcertante “¡Conversando!”.
En resumidas cuentas, una cosa en conversar y otra entrevistar. Utilicé esta anécdota para algún trabajo y seguí investigando que era lo que entendía Ryszard como conversar y llegué a esta conclusión: para Ryszard está absolutamente claro que cuando un periodista entrevista asume un papel arrogante de interrogador frente a interrogado, juez frente a reo y no se si tienen la misma impresión cuando oyen ciertas entrevistas por radio o ven ciertas entrevistas por televisión. Se siente una cierta incomodidad cuando se dan cuenta de que el periodista acorrala al entrevistado.
Para Ryszard Kapuściński, la entrevista es mucho más que un simple intercambio de preguntas y respuestas: es un encuentro humano que exige respeto, escucha profunda y búsqueda de la verdad. La visión de él sobre la entrevista implicaba:
- Encuentro humano: insistía en que la entrevista no debía reducirse a un trámite mecánico. Era un espacio de diálogo donde el periodista se acercaba al otro con humildad y empatía.
- Escucha activa: el periodista debía escuchar más que hablar. La entrevista era una oportunidad para comprender la experiencia y la visión del entrevistado.
- Respeto y confianza: la entrevista solo funciona si se establece una relación de confianza. El entrevistado debe sentirse respetado y valorado.
- Búsqueda de verdad: el periodismo -y por tanto la entrevista- debía ser un medio para acercarse al conocimiento exacto de los hechos.
- Dimensión ética: el periodista tiene la responsabilidad de representar fielmente lo que el entrevistado comparte, sin tergiversar ni sacar de contexto.
Para Kapuściński, la entrevista es una herramienta de comprensión del mundo, un acto de humildad, donde el periodista se abre al otro, una responsabilidad ética, porque lo que se publica puede afectar vidas y sociedades; en definitiva, es un ejercicio de respeto, escucha y búsqueda de verdad, que refleja su visión del periodismo como misión ética y humana.
El periodista quiere imponer su voluntad, entonces tiene expresiones como ¡A ver señor, usted no ha respondido mi pregunta!. Cuando nos vamos poniendo viejos y nos juntamos los periodistas ha hablar de nuestro pasado… la vez que yo entrevisté a Fidel Castro, tatatatata… la vez que yo entrevisté a fulano de tal, tatatatatata…. La vez que yo… y se nos vuelve el pasado como un recuento de entrevistas, como si eso fuera lo más importante de nuestra vida de cazadores, porque es exactamente igual que los cazadores que dicen ¡cuando yo vi ese animal! y lo logré agarrar.
Dice Ryszard: “Cuando yo quiero obtener conocimiento de que es lo que está sucediendo en alguna parte de la sociedad -él se refería particularmente a su experiencia africana- llego y comienzo a conversar con la gente, de lo que a la gente le gusta conversar, los oigo hablar, hasta que llega un momento en que no se dan cuenta de que hay un extraño en el lugar, todos hablan según lo común y corriente y allí es cuando empiezo a obtener información, a saber, que es lo que realmente pasa. Porque cuando tú entrevistas, condicionas a la gente”.
Ya el solo hecho de que digan llegó un reportero de El Comercio, del Hoy, de La Hora… la gente se condiciona. Si a eso le agregas una grabadora, un micrófono, unas luces, una cámara, todo ese ciclo de la televisión el condicionamiento es total. ¿Cómo puede uno pensar que obtiene información a través de ese sistema?. La enseñanza de Ryszard sigue teniendo validez, PARA SABER LO QUE LA GENTE PIENSA, USTED COMO REPORTERO TIENE QUE DESAPARECER. Pero resulta que, dentro de nuestras debilidades, de periodistas, nuestro talón de Aquiles es que somos terriblemente vanidosos, nos sentimos importantes, queremos hacer notar nuestra importancia, dentro de la sociedad nos distinguen y eso se convierte en nuestro talón de Aquiles.
Aquí un paréntesis, hay una cosa que es importante en lo que se refiere a la reportería judicial, que viene a ser una equivocación que viene desde la raíz, ¿cuál es mi papel allí?. No es el de competir con la justicia, ni con los investigadores o fiscales, mucho menos con los jueces. ¡Créanme!, más de una vez he pillado o el periodista pilla en sí mismo el deseo de juzgar antes que los jueces. Pero si uno descarta eso, se llega a la conclusión: yo soy solamente un ciudadano, que estoy observando lo que sucede. Por consiguiente, es casi innecesario acudir a l texto de los procesos judiciales, que no son fáciles de leer. Tengo una experiencia, que me enseñó mucho en los tiempos del Proceso 8.000. Los que conozcan algo de la vida colombiana sabrán que fue un escándalo grande cuando el presidente Samper, durante la campaña electoral, utilizó dineros del narcotráfico. Y estaba el hombre elegido como presidente cuando le salpicó eso y fue un escándalo grande que duró mucho tiempo, porque había demasiados elementos judiciales. Recuerdo un episodio concreto, el noticiero de televisión en el que trabajaba comenzó el consejo de redacción, con una pataleta de la directora, de cuyo nombre no quiero ni acordarme, en estos términos: “¡anoche en el noticiero de la competencia tuvieron esto y esto y esto y nosotros no tuvimos nada!. Hoy tenemos que sacar mucho más de lo que… y tatatatata”. La consigna era que ese día había que sacar lo que fuera, dentro del Proceso 8.000. Un colega, no fui yo, se fue al juzgado donde había piezas de ese proceso, era un expediente enorme, una cosa grandísima. Los que han estado en eso saben que esos procesos contienen miles de páginas. El hombre había ido donde el secretario del juzgado, amigo de él y le había dicho: “amigo mi empleo está en juego y depende de que yo pueda ver ese proceso, esas páginas”. El secretario le responde “¡cómo se le ocurre!”, el periodista le insiste “pero es mi empleo el que está en juego”. Entonces al periodista se le ocurre “vea, hagamos esto, vaya y tómese un tintico y mientras tanto déjeme el cuaderno más importante. El que está arriba”. El secretario le responde “me voy, me tomo el tinto y en 10 minutos estoy de vuelta ¿le sirve?”. “Sí señor”. Agarró el cuaderno, los diez minutos pasaron y tenía como 4 páginas en su libreta de las notas que había tomado. Llegó radiante a la redacción, “estuve leyendo el proceso y tenemos esto”. Era la felicidad, habíamos tenido acceso al texto del proceso. Comenzamos ha hacer el siguiente análisis: para leer un proceso judicial, personal especializado utiliza semanas y a veces hasta meses, porque no es una lectura fácil, se necesitan conocimientos técnicos, por eso duran meses leyendo. Un juez, aún después de esa lectura, se toma meses para una decisión, porque no es fácil. Y nosotros como medio, mandamos a un carajo que en 10 minutos lee un proceso, saca unas notas y ¿eso es lo que le vamos a presentar al público?, ¡eso no tiene respetabilidad!. El resultado de eso fue uno de los debates más interesantes, más descarnados y luego más desmoralizante para la señora directora.
¡Ese es el problema!, olvidar que somos ciudadanos, no somos investigadores judiciales, no somos jueces, sino ciudadanos que estamos afrontando lo que nosotros estamos viendo, conociendo, pero no significa eso que tengamos que meternos de cabeza dentro de un proceso judicial real. ¿Cuál es nuestra tarea frente a los “jueces que se demoran”?. Calibrar lo que sucede en la opinión pública, hacer un constante reclamo de parte de la opinión pública de que tal caso no ha sido resuelto, de que la no resolución de este caso está implicando esto y esto… mostrar cuál es la realidad una justicia que tarda, que se demora. O de una injusticia incapaz. Eso es lo que tengo que demostrar. No tengo porqué entrar a reemplazar al juez y juzgar lo que él no ha juzgado. En estos casos, la fuente es el conocimiento de lo que está sucediendo en la realidad. Por lo que yo tengo que promover pronunciamientos públicos, puedo utilizar encuestas, entrevistar a los parientes de las víctimas y si hay víctimas a las víctimas también. Mostrarlo constantemente mientras los culpables no aparezcan, que las víctimas están en esto y en esto y en esto. Esa es la forma que uno tiene en la prensa para reflejar una opinión pública que no acepta que la justicia se tarde o sea muda. Piensen en el interés público versus el entretenimiento, la importancia que se la ha dado por ejemplo a una muchachita como París Hilton por conducir en estado ebriedad y sin licencia y la prensa ha hecho todo un seguimiento de eso, satisface la curiosidad, pero no satisface el interés público. Todo esto nos lleva a la importancia de tener bien claro el interés público versus el interés privado. Si uno tiene eso muy claro ya es una directriz para adoptar una decisión frente a un caso.
Dilemas posibles ¿una o varias fuentes?. Allí es donde aparece la necesidad de fuentes plurales y diversas. No basta con que sean plurales, sino que tienen que ser diversas. Porque cuando estoy investigando como se invierten los dineros públicos de la municipalidad y resulta que el principal sospechoso es el tesorero y yo entrevisto al tesorero, a su secretaria y a su señora, esas son fuentes plurales, pero no diversas. Las fuentes son diversas cuando miran el mismo hecho desde distintos ángulos y permiten un acercamiento más exacto a la realidad. Fuentes válidas y diversas y no solo testimonios, aquí me acuerdo de mi amigo magistrado “los testimonios solos no son fuente de conocimiento completo de la realidad”. Elementos de juicio, tenemos 4 investigaciones, distintas pero sobre el mismo tema; es decir el manejo de fuentes en los medios de comunicación colombianos sobre el conflicto armado; se hizo una encuesta sobre eso y se encontró que las noticias sobre el conflicto armado tenían una sola fuente en un 53.5% y ¿cuáles eran las fuentes más acatadas y consultadas?, ¡los funcionarios!, ¡los políticos! y ¡los militares!. Se encontró que la sociedad civil es la última de las fuentes que se consulta por parte de los medios de comunicación colombianos. Otra investigación reveló que el 47% de los medios utilizan una sola fuente, más sorprendente todavía, el 21% no utilizan fuente alguna. Si usted lee una información en la que no hay ninguna fuente, su conclusión debe ser, esto el periodista lo está diciendo por su cuenta. Lo más honesto y el síntoma mayor de calidad profesional es cuando el lector puede descubrir, como si fuera el entrevés de una tela, cuáles fueron las fuentes que se utilizaron, para decir qué. Qué es lo propio de los científicos. Para leer una revista científica lo primero que se advierte en cada uno de los artículos científicos es la cantidad de fuentes que utilizan. Toda afirmación que se hace, numerito y al pie la nota. Tomado de tal cosa, conversación con fulano de tal, citado de fulano de tal. Y luego dan exactamente el lugar donde está, la fecha en que fue publicada la información, la página, todos los detalles, con el fin de que otros investigadores puedan seguir una pista y avanzar más. Eso es lo propio del científico. Resulta que mi investigación no es lo último, sino que resulta que después de mi investigación vendrán otros y por consiguiente los otros se van a dar cuenta de las huellas que yo voy dejando, de las huellas, para poder avanzar. Un periodismo realmente serio y respetable es que siempre cuenta de donde procede la información, aún en los casos en que la fuente pide que se calle su origen, que se calle su nombre. En ese caso uno tiene que dar un acercamiento al lector, resulta que un funcionario de la tesorería, del ministerio defensa, me explicó cuanto se había invertido en uniformes durante el último año, porque hay un escándalo por los uniformes… No das nombres de funcionarios, pero notificaste al lector de que los datos proceden de una fuente calificada. Porque se trata de hacer creíble la información a través de la revelación de la fuente.
Pero la habilidad del periodista radica o entra en juego al entregar los datos que le sirven al lector, pero que no les sirvan a los posibles investigadores. Esto nos permite otra aproximación, porque uno no debe ser ligero para adquirir ese compromiso, particularmente ese compromiso -no citar o revelar la fuente- no se debe aceptar por parte de políticos. Porque los políticos están muy acostumbrados a usar a periodistas para atacar a otros políticos. Ellos quieren aparecer con las manos limpias y echarles toda el agua sucia a los periodistas. Si el periodista es tan idiota que se deja utilizar así, pues el sabrá, arréglelo. Pero, a la larga, el periodista que tiene alguna cancha y sentido común, cuando un político viene a denunciar a otro político, eso lo dice usted y así lo vamos a publicar. No, no, que mantenga mi nombre en secreto, entonces no me sirve esa información. Lo que sí se puede hacer es comprobar la veracidad de la fuente. Si al comprobar la veracidad encuentro que es válida entonces la uso, pero si al hacer es tarea de comprobar me quedan dudas, entonces no la uso. Pero todo esto supone trabajo del periodista, agudeza, nada de ligerezas y de denunciarlos. Todas estas cosas son peligrosísimas y conducen a unas lamentables equivocaciones.
Otra investigación. Esta es de los periodistas de Diario El Tiempo que es muy valiosa. El periódico apoyó y financió una investigación sobre 2 años de información sobre el conflicto armado en Colombia. Necesitaban saber como habían informado los dos últimos años sobre el conflicto armado. Salga lo que salga. Y entre las cosas que salieron de verdad, fue que el 50% de la información publicada había sido de una sola fuente. Por consiguiente, una información antitécnica, con ausencia de validez. ¡50%!. Una investigación más encontró lo siguiente, que la radio en Colombia transmite informaciones sobre el conflicto armado en un 93% sin fuentes o con una sola fuente. Esa misma investigación encontró que la televisión en Colombia en un 65% utiliza una sola fuente, claro un poco menos que la radio. Y que la prensa, un poco mejor que la televisión y la radio, en un 57% utiliza una sola fuente. Apelo una vez más a lo que decía García Márquez:
“Los pecados que cometemos los periodistas son por falta de tiempo”. Y yo concluyo: “hay que hacer rendir el tiempo para no cometer pecados”. En ese sentido, uno como periodista es un pésimo administrador de un recurso que es escaso y que no regresa, que es el tiempo. Manejamos muy mal el tiempo. La prueba es que generalmente estamos todo corriendo a la hora del cierre y toda la adrenalina de la redacción está al tope. Me admiraba de colegas que tenían un nivel de productividad elevadísimo a la hora del cierre, esos computadores echaban humo, por la rapidez con la que estaban escribiendo, porque todo lo habían dejado para última hora. Examine usted lo que pasa desde temprano, en la mañana, se buscan las fuentes, se charla con el uno, con el otro, se leen los periódicos, te fumas un cigarrillo, pausa para tomar un tinto y muchas otras cosas. ¡Huy!, se fue la mañana, a correr. Hay una pésima administración del tiempo. A mí me sorprendió en un taller que hice en Cartagena, en el que participaba un colega mexicano, que me regala un libro que acababa de escribir, que por primera vez en un siglo -no me he topado con otro libro igual- hablaba de la administración del tiempo por parte del periodista. Y contaba de sus experiencias en administración del tiempo y partía justamente desde esa comprobación, que los periodistas dilapidamos un recurso que no es renovable y que es escaso. Entonces, casi que se trata para lo periodistas de un deber fundamental, aprender a manejar el tiempo. Primero para darnos claridad y fundamentalmente para evitar los errores que generalmente se propician por falta de tiempo.
Sobre las fuentes oficiales, prefiero utilizar una definición que le leí en varios lugares a Ryszard Kapuściński, él lo llama “El periodismo de rebaño”, el se refiere a esa actitud de mendigar datos. Es como si todos los periodistas estuvieran mendigando unos fragmenticos de la verdad. Pero no es solo por esa apariencia, sino porque de las fuentes oficiales nunca sale una información importante. Es una información que está condicionada, por el aspecto espectáculo. Claro, sale el funcionario y es inmediatamente el que se hace cargo del micrófono y allí hay espectáculo. Ese funcionario va a dar información en función de la imagen que está proyectando. Allí hay espectáculo, no hay verdad. Conocí el caso del dueño de un importante medio de comunicación que les tenía prohibido a los periodistas acudir a ruedas de prensa. Va a haber rueda de prensa, pues averigüe cual es el tema y consúltelo por otro lado. Y cuando el funcionario no esté sentado dedíquese ha hablar con él. Sin condicionamientos de otra clase, averígüele que es lo que le tenía que informar. Hay un peligro que nosotros tenemos que evitar, que nuestra información se degrade en propaganda. Y, la rueda de prensa, genera este mecanismo de propaganda que genera información. O lo que es más peligroso, propaganda disfrazada de información. Por eso insisto en la dificultad más grande de ejercer esta profesión, porque es una profesión de investigación permanente. Y eso da más trabajo, si lo reemplazamos por las ruedas de prensa. Lo otro, las ruedas de prensa, no supone ningún trabajo, es simplemente poner un micrófono. En Colombia se da el caso, particularmente en las radios, se envía al mensajero a las autoridades. Digo, hay una rueda de prensa, dame llevando esta grabadora. Eso demuestra la baja calidad de información que se puede obtener a través del periodismo radial.
Sigamos adelante. Esto lo dicen los suecos. Sea particularmente considerado con las personas no acostumbradas a ser entrevistadas, informe si la conversación será publicada o es solo para información. Hace tres años, a mí y a unos amigos que estaban en el Centro Internacional para Periodistas, que hay en Washington, a donde solo se invitan cada año a un grupo de periodistas y ojalá algún día tengan la oportunidad de que los inviten, porque es una experiencia maravillosa, nos invitaron una semana con todos los gastos pagados a la capital de los Estados Unidos. Y durante toda esa semana nos llevaron a todos los lugares de referencia, la Casa Blanca, el Capitolio, la OEA y demás y al mismo tiempo nos pusieron en contacto con profesores de universidades de los EEUU. Y los dos últimos días yo le hice un taller de ética. Cuando fui ese año, estaban los invitados muy inquietos, porque ese día se había publicado en la prensa algo que se les convirtió en un conflicto ético. Era la historia de un periodista del Miami Herald, que había estado cubriendo el escándalo del que era protagonista un diputado. Era un escándalo porque se trataba del manejo de dineros públicos y todas esas cosas. El periodista estaba en su departamento cuando le llegó una llamada, precisamente de ese diputado. El diputado le decía, lo vine a buscar al periódico para dejarle un paquetico, para que usted lo examine. Pero bueno, ya que usted no llegó al periódico, se lo voy a dejar aquí. El periodista aprovechó la ocasión para preguntarle al diputado como iban las cosas, etc y él le hizo un largo recuento, de cómo la publicación había influido en su autoestima, la vida familiar se le había echado a perder, le explicó todo su drama. El periodista fue de vuelta al periódico y quedó asombrado cuando al acercarse vio a la policía rodeando la sede, por mera curiosidad entró y el vestíbulo estaba un cadáver cubierto con una sábana blanca. Era el diputado. Pues el hombre, el paquetico que le iba a entregar era su cadáver, después de su suicidio.
Allí estamos. Los periodistas somos como somos. Esa era la noticia. Y era una noticia que había tenido como escenario el propio periódico y como trasfondo un escándalo. Entonces el editor llama a este columnista y le dice, tue eres el que ha estado más cerca de este caso, tómalo. Y la crónica principal va a ser la tuya, así es que ha trabajar hermano. El periodista responde que estaba entusiasmado de asumir el caso, es más, te cuento, tengo la última conversación con él. ¿Cómo así?. Sí, el me llamó hace algunos minutos, yo grabé la conversación, así es que tengo la última conversación con él. Y se fue a sentarse a escribir. No había terminado de escribir cuando le llegó la carta de despido. Todos se quedaron como están ustedes en este momento, admirados, cómo así, van a despedir a un hombre que va ha hacer un trabajo de tan buena calidad. Pues, es una norma de auto regulación del Miami Herald que: a nadie se le graba sin su consentimiento. A nadie se le publica nada sin su consentimiento y usted está violando flagrantemente esa ley, primero porque no estaba en el trabajo, usted pidió permiso todo el día. Lo despidieron. Son reglas que se permite un periódico serio, que entiende cuál es su función. Son reglas que le importan un carajo a un periódico canalla, que no respeta a la gente.
Esa es la diferencia, debe ser una de las aspiraciones de ustedes “sean particularmente considerados con las personas que aceptan dar una entrevista e informen si va a ser publicada o es solo para información”.
Por último, el periodismo portugués. “hay que respetar los compromisos adquiridos con la fuente de información sin perjuicio del derecho a la información”. En un país centroamericano recuerdo que me encontré a los periodistas preocupados por un caso propio. Me decían, ¿qué tan lícito es pedir el off the record?. Pues ustedes ya están acostumbrados a que si el periodista para obtener información de cualquier funcionario, grande o chiquito, le diga “Doctor me puede permitir un off the record”. ¡Hermano!, el off the record solo lo pide la persona, no el periodista. Pero el periodista no puede ser tan bobo de dejarse maniatar. Y el off the record es una de las formas de maniatar a las personas. Eso del funcionario que dice, “yo le doy toda la información, pero no me puede mencionar ni publicar la información”, es para justificarse. Sin embargo, uno puede aceptar esa clase de invitación. Yo lo hice y sé muchos lo hacen, porque eso te puede dar pistas que te permitan continuar con tú investigación. Y uno como periodista no puede despreciar ninguna pista. Todos los hilitos que encuentre por ahí, los tiene que ir jalando y de pronto se encuentra uno con unos ovillos grandes. En ese sentido si vale el off the record, pero hay que estar claros de que es una práctica de un funcionario que por alguna razón no quiere que se le mencione, pero entiende que hay que temas que se deben conocer a través de la prensa. Hasta ahí todo vale. Y si se vuelve fácil obtener información que no conocías, eso lo confirmas de otra manera. Pero hay otros casos, realmente políticos, que apelan mucho al “off the record”, simplemente para informar sin responsabilidad. Para soltar cosas, porque sabe que hay muchos colegas, apresurados y sin mucha técnica, que registran lo que se diga y de inmediato lo publican, sin confirmarlo, entonces le hacen el juego a los políticos, son periodistas manipulados a través del off the record.
A través de todo esto que hemos hablado durante la segunda etapa, hemos sentido volar un valor, ¿cuál es el valor que ha estado revoloteando sobre esta sala?. La objetividad que tiene relación con un valor fundamental y es el central de la ética periodística, el compromiso con la verdad. Uno selecciona las fuentes porque está buscando la verdad. Uno critica a las fuentes porque, permítanme una frase que suelo utilizar, “toda fuente miente mientras no se demuestre lo contrario”. Y a uno como periodista le corresponde demostrarlo. Demostrar que dice la verdad. Que tiene que ver con esto otro “sea critico con todas las fuentes de información, con todas”. Hay un manual de periodismo gringo, que, al hablar de estas cosas, tiene esta hermosa exageración: “Si tú madre te dice que te ama, ¡compruébalo!”. Porque así es la información.
Antes de pasar a la siguiente etapa, aprovecho unos minutos para hacer una breve explicación del papel del periodista frente a la fuente. El papel que uno cumple frente a las fuentes es muy parecido al que cumplen los ingenieros de aguas en los acueductos. Esta es la piscina principal de este acueducto que surte a esta población de aguas y a diario el ingeniero de aguas sabe que vienen de las distintas fuentes para surtir a la piscina y al acueducto, deben ser tratadas. Tienen dos sistemas, el químico y el mecánico, una vez que se han cumplido estos procedimientos, el agua va a ser distribuida a las viviendas con la plena conciencia que es un agua descontaminada. Ese es el papel de los ingenieros de aguas. Observen esto, este ingeniero tiene como punto de partida que esta agua, de cualquier fuente que provenga, puede ser de la más alta, no permite que ninguna de estas impurezas llegue directamente a las casas. Porque toda esta agua está contaminada, salvo que se demuestre lo contrario.
Nosotros como periodistas cumplimos esa misma función, tenemos que garantizarle a la gente que la información que le llega es una información que está descontaminada. Y que nosotros la hemos descontaminado, por eso se utilizan los sistemas de fuentes plurales y diversas, análisis crítico de las fuentes, de dónde es el material que dan las fuentes, selección de lo que vas a entregarle a la gente como información, confrontación de esa información con otras fuentes que son documentos. Hasta que uno está convencido de que lo que va a informar es cierto, hasta ese momento uno entrega la información, pero uno tiene que estar convencido de que eso es cierto. Y para convencerse de eso tiene que utilizar todas las técnicas de comprobación. Otra vez un tema que llama a la reflexión, ser periodista no es fácil, es una profesión muy exigente. Porque está entregando un elemento que es fundamental para el funcionamiento de la sociedad, que es la verdad, ¡el compromiso con la verdad!.
Si la gente no tiene verdad sobre lo que está sucediendo, no es libre para elegir. Y esa es la razón por la que las democracias no funcionan, porque resultan elegidos unos fulanos que después resulta que no sirven, porque la gente fue engañada en las elecciones. Lo que se está vigilando siempre en una democracia es que la gente acuda a depositar el voto, pero no se está vigilando porqué la gente deposita el voto y cómo se está condicionando a la gente en su capacidad de decidir. Es allí en donde los periodistas deben intervenir, dando a conocer la realidad de las cosas. Eso significa, que si está es la información que llega, nunca debe llegar directo a las manos del receptor, del usuario, sino que debe pasar por un proceso de descontaminación, de purificación de esa información. Un periodismo que se pasa simplemente reproduciendo boletines, cambia algunas palabras, le pone un titular y ya esa es la información, es una estafa para la sociedad. ¿De qué información estamos hablando y cual es el papel de los periodistas?. El periodista es alguien que tiene que proteger la buena fe de la gente y esa protección se está consolidando en la misma medida en la que yo puedo garantizar con mi trabajo que lo que se publica es la verdad. Hay una periodista norteamericana que tiene un movimiento que se llama “Periodismo con un punto de vista” y cuenta que ella tiene dos principios fundamentales que la guían:
1.- Nunca escribo nada de lo que no esté convencida de que es cierto;
2.- Respeto las opiniones distintas porque se que no poseo toda la verdad.
Las verdades con las que nos encontramos son verdades provisionales. Las versiones nunca pueden ser definitivas.
3.- Recolección de los materiales.
Escogieron el tema, decidieron cuales van a ser sus fuentes, viene luego una tercera etapa y a buscar a esas fuentes, recolectar esos documentos, visitar lugar, es decir recolectar todos los materiales. Que es lo que comúnmente se llama la tarea de “REPORTERÍA”. Es de las tareas más bellas que hay en el periodismo, porque es cuando tomas contacto directo con la realidad, cuando haces el esfuerzo por obtener los elementos de conocimiento, es cuando reúnes toda la materia prima. ¿Cómo se hace esto en sus medios?. No se si haya prácticas especiales en los medios para esa recolección de materiales. Algo importante que merezca anotarse, por ejemplo, cuando el tema es muy extenso, no se designa a una sola persona sino se delega a varios reporteros, para que colaboren en equipo. Eso es importante, porque describe una modalidad que se está imponiendo en el gran periodismo, no el trabajo hecho por una sola persona, que podríamos llamar el reportero solitario, sino el trabajo en equipo. Es decir, el buen periodismo está enterrando la práctica del reportero solitario. Y una de las formas es esa, distribuirse el trabajo. De manera que anula a esos absurdos seudo egoísmos que a veces aparecen en los medios, que yo tengo tal tema… ¡Y que nadie me toque ese tema!. No se si estoy diciendo algo que talvez entre sus medios sí lo conozcan, que es un egoísmo infantil, tonto y que da lugar a un periodismo mediocre, porque en los actuales momentos cubrir con una sola persona una fuente, un solo tema, es absurdo. No se puede hacer un cubrimiento completo. Esa es una práctica muy importante que hay que tomar en cuenta.
Ahora, es necesario hablar de un término que acá se lo conoce como la primicia, nosotros allá en Colombia les llamamos las chivas, que es el término que allá se utiliza. Hay un principio que es necesario tomar en cuenta para el enfoque de la primicia: “NADIE ES DUEÑO DE UNA NOTICIA. LA INFORMACIÓN ES PROPIEDAD DE LA SOCIEDAD”. Por consiguiente, uno tiene que manejar la información como un bien ajeno. Y con el mismo escrúpulo y cuidado con el que uno maneja los bienes ajenos. Ustedes se habrán dado cuenta como tienen que manejar el auto de otra persona, estamos como maniatados, ni siquiera el auto de mi hija. Me siento incómodo, porque se que tengo que entregarlo intacto, no le puede pasar nada, ni siquiera gastar gasolina, porque no es mi carro. Uno con los bienes ajenos es así. LA INFORMACIÓN ES UN BIEN AJENO.
La primicia o la chiva, resulta que es un engendro patronal, es una forma de poner a los periodistas a trabajar como negros, a destajo, dizque para defender su pundonor. No, ya esa época desapareció, porque ahora una buena información supone el trabajo de un grupo de personas. Está bien, resalte el mérito de la persona que obtuvo la primera pieza, la que llamó la atención, la que por la calidad de la información convocó a todos los otros para hacer una causa común, eso sí. Ese mérito no se lo puede negar a nadie y hay que reconocerlo, es de justicia reconocerlo. Pero eso no significa que esa persona se convierta entonces en la dueña y señora absoluta de todas las informaciones que tengan que ver con esa “primicia”. De modo que, hay que entender que la primicia, es una práctica del pasado, que tiene que llegar a desaparecer, para beneficio del ejercicio profesional. En esto de la recolección de la información hay otras prácticas distintas de esta primera que ha sido recordada, la recolección en grupo y no individualmente. Otra manera de recolección puede ser telemática, por ejemplo, el teléfono y esto me recuerda una anécdota, esto le paso a Pulitzer cuando inauguró uno de sus periódicos en Nueva York. Llegó algo así como a las 3 de la tarde y encontró que toda la redacción, todo el equipo de periodistas, estaban cuidadosamente dedicados a copiar lo que les dictaban por teléfono. Llamó al director y le dijo ¡yo no quiero esto en mí periódico!. Que todo el mundo salga a la calle y que solo regresen cuando vengan de la calle con una historia. Porque un periódico no se puede hacer por teléfono. Y eso marco una pauta para ese periódico y para gran parte del periodismo de los EEUU: “la buena noticia es la que ha hecho gastar los zapatos”. Hay que caminar, hay que buscar gente, hay que estar en distintos lugares, hay que sudar la camiseta. Se ha impuesto la práctica de que todo se hace digitalmente o que por Internet se buscan informaciones, por teléfono, por fax, con tal de que el reportero no tenga que salir de la redacción. Entonces, otra de las formas de recolectar información es hacerlo mediante medios electrónicos, sin moverse de la redacción. Es una de las alternativas que se presenta. Cambia la redacción, contaminándola, evitando el contacto directo con las personas.
Hay un fenómeno que se está dando en relación con el desarrollo de la tecnología y es que cada vez más se rehúye el contacto cara a cara. No se si ustedes ya estén o hayan padecido esto, llaman y les contesta una voz impersonal grabada, que te dice, si usted va a hablar con la gerencia marque tal, su usted va hablar con la tesorería, si va a pagar marque tal, si va a cobrar marque tal y así te van llevando y llevando, hasta que caes en la cuenta de que nadie quiere hablar contigo. Todo el mundo se resguarda detrás de una máquina. Eso no le puede suceder a un periodista. Se necesita el contacto personal, esa expresión de la relación tú a tú, eso es lo fundamental en el periodismo que es la presencia del otro. Esa presencia del otro es la que marca la vigencia de lo ético.
Hay una historia que trae Fernando Savater, en “Ética para Amador”. Savater le dice a Amador que es su hijo, observen que ya tenemos dos casos, Aristóteles a Nicómano, Savater a Amador, los dos están hablándoles a sus hijos de ética. Ahora, veamos, los grandes tratados éticos de Cicerón están dirigidos también a su hijo, Marco. Porque razón creen que quienes tratan de ética, prefieren tratarla en primer lugar con sus hijos. Me llamó la atención esta coincidencia y es por una razón elemental, cuando yo me siento a escribirle una carta a mi hija no le escribo pendejadas. Le escribo cosas serias y que le sirvan y sobre todo no le hago teorías, sino que comparto con ella mis experiencias. Uno con los hijos comparte sus experiencias porque es lo mejor que le puede legar a las personas a quienes ama. Su experiencia. LA ETICA ES EL COMPENDIO DE LO MEJOR DE LAS EXPERIENCIAS DE HABER VIVIDO. Por esos, estos grandes autores, entienden que esa experiencia de vivir que se traduce en la ética, es lo mejor que le pueden escribir a sus hijos. La ética es eso, es fundamentalmente experiencia. Se convierte en algo así como en el sumo que le deja a uno la vida, la esencia que te da la vida está en la ética, La ética es el resultado de la experiencia.
Pero volvamos al tema, estábamos hablando de la importancia que tiene a la vez la experiencia y el decantar esa experiencia se conviertan en normas de vida y por consiguiente se conviertan en una costumbre. Esa costumbre es lo que se llama ética. Cuando ustedes hablaron de las definiciones de ética, se mencionó la eticidad de las costumbres, porque están relacionadas siempre con un valor ético.
La recolección de materiales se hace en las distintas formas en que ustedes lo han presentado. ¿Esa recolección da lugar a dilemas éticos?. Sí. ¿Qué pasa cuando la información que estamos por publicar perjudica a un buen amigo, la publicamos o no la publicamos?. Hay la posibilidad de otro dilema ético en la forma de recolectar… Ciertas acciones de los periodistas responden a una norma que ya no está dentro de un código de ética, sino que pertenece al manual de estilo, que en algunas páginas concentran el modo de ser de un medio de comunicación, de un periódico. He encontrado en varios manuales de estilo lo siguiente: el hecho de que un medio de comunicación de la competencia publicó una noticia no significa que nosotros no la vayamos a publicar mejor. Porque a veces sucede eso, ya la publicaron entonces nosotros no.

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