La Llantera transformó la industria nacional del caucho.
Diego Mora Castro
CUENCA, Ecuador (05/88).- Ecuadorian Ruber Company (ERCO), Llantas General o simplemente La Llantera, se funda en 1955 y produce su primera llanta en 1962. Fue una iniciativa del empresario José Filomentor Cuesta, un conocedor de la industria del caucho por la creación de la fábrica de zapatos Venus en su ciudad natal, Ambato. A finales de los 49, José Cuesta se propone instalar una fábrica de llantas en el Ecuador.
Pensó en un primer emplazamiento, la ciudad de Ambato por supuesto, pero encontró un gran obstáculo, la falta de agua, no había suficiente ni siquiera para la población, menos para una fábrica de dimensiones colosales para hacer llantas. Desde el alcalde de la ciudad se opuso a la iniciativa. Al rechazo de los ambateños, se sumaron dos interesantes posibilidades para que la unidad productiva se instale en Cuenca.
La primera, en el año de 1948 se dicta la Ley Azuay y Cañar, presentada por los senadores azuayos Enrique Arízaga Toral y Luis Cordero Crespo, creando incentivos para la instalación de industrias en las dos provincias, como la exoneración de impuestos por 10 años. El propósito era incentivar la creación de empresas industriales que generen fuentes de trabajo. La crisis del tejido del sombrero de paja toquilla había generado recesión y los ingresos de las familias azuayas y cañarenses decrecieron.
La segunda, fue la relación de amistad entre el doctor Octavio Chacón Moscoso, empresario cuencano y gerente de La Previsora en Ambato y José Cuesta. Chacón admiraba el espíritu emprendedor de Cuesta y al conocer la oposición de Ambato a la fábrica de llantas, lo motivó con respecto a la conveniencia de hacerlo en la ciudad de Cuenca, idea que fue bien acogida bajo la condición de que Chacón sea el primer gerente general de la compañía.
“Una vez que trascendió la decisión de empezar a producir llantas en el Ecuador, los importadores de este producto emprendieron una campaña millonaria para impedir que su negocio se vea afectado. Tenían mucho poder de lobby o de presión ante el Ejecutivo y en el poder Legislativo, a través del representante funcional del comercio de la Costa, el Dr. Otto Arosemena Gómez, que demoró deliberadamente la ejecución del proyecto, bajo el peso publicitario de prejuiciados argumentos: el país no tiene mano de obra calificada para la producción de llantas, si se llegan a producir serían llantas de mala calidad, serían las llantas más caras del mundo, la empresa estaba condenada a la quiebra”, relata el Dr. Ricardo Muñoz Chávez, presidente de ERCO.
Tal fue la presión de los importadores de llantas en la defensa de sus intereses económicos, que algunos inversionistas impacientes demandaron la liquidación de la compañía, posición difícil que se agravó con la muerte de José Cuesta, máximo accionista y primer presidente. Sobre este desalentador panorama se elevó la titánica voluntad de Octavio Chacón Moscoso, gerente general que recibió el apoyo de Enrique Malo Andrade, quien pasó a ocupara la presidencia y con los herederos de Cuesta, se resistieron a la liquidación de ERCO, a costa del riesgo de la inversión.
Un respaldo fundamental llego de la empresa General Tire International, firma norteamericana con amplia experiencia en la fabricación de llantas en los Estados Unidos y en el mundo. Cuatro fueron los aspectos del fundamental apoyo de General: el aumento del capital, pasando General a participar del 36% del capital social; asistencia técnica en todas las fases de la producción, desde la compra de maquinaria, la compra de materias primas y el proceso de fabricación; uso de la marca General como garantía de calidad, ya que una empresa de prestigio internacional no podía perder su liderazgo haciendo un mal producto; respaldo para el acceso a crédito externo.
Comenzó su trabajo su trabajo bajo la denominación de Ecuadorian Ruber Company (ERCO), pero a inicios de los 70, en plena dictadura, se dictó una ley que obligaba a todas las compañías ecuatorianas a usar nombres en español o kichwa, por lo que cambia su razón a Compañía Ecuatoriana del Caucho S.A. (CECSA). Por el cariño ganado del pueblo terminó llamándose La Llantera.
Uno de los objetivos de producir llantas ecuatorianas fue la promoción del cultivo del caucho en la región amazónica. La empresa realizó varios estudios y concluyó que las mejores condiciones para esta planta de donde se extrae la materia prima, no están en el Oriente si no en la Costa, a lo que se suma la infraestructura vial que permitiría su explotación y transportación a Cuenca, condiciones que no existían en la región oriental.
“Uno de los capítulos más importantes de la instalación de la fábrica de llantas es haber servido de motivo para que desde entonces se de el cultivo científico del caucho en el país. La empresa hizo grandes esfuerzos hasta conseguir el tipo de planta adecuado, que es un híbrido, luego de investigaciones en Brasil, Guatemala y África. El responsable de esta indagación fue Federico Malo Torres, jefe de Agronomía de La Llantera, durante 25 años hasta el presente. Su solvencia científica ha logrado que este profesional haya sido consultado para implementar cultivos de caucho en algunos países del mundo”, puntualiza el Doctor Muñoz.
Hoy están en plena producción 2.448 hectáreas de caucho, en manos de productores particulares. ERCO solo cuenta con una finca experimental para la producción de clones y semillas seleccionadas, para la difusión del cultivo de esta materia prima y la asistencia técnica a los cauchicultores. No existe una compra exclusiva a los cultivadores nacionales, ya que pueden vender su caucho a cualquier productor de otros artículos como alfombras, zuelas o zapatos, pero La Llantera es el mayor comprador y consumidor industrial de la producción nacional del caucho natural, que es deficitaria por los grandes volúmenes de materia prima que requiere la empresa. El Estado ecuatoriano debería apoyar decididamente el cultivo y no dejar todo en manos de una solo empresa como ERCO. Ampliar las áreas agrícolas para el árbol tiene una dificultad, ya que necesita 7 años para crecer y empezar a producir, por lo que los agricultores de la Costa prefieren productos más rentables, como la palma africana. El Banco de Fomento incentivó el cultivo del caucho mediante créditos con 7 años de gracia, que es el tiempo que dura en crecer la planta antes de producir, pero este programa se canceló.
“Dada la deficitaria producción nacional de caucho natural y en función de las necesidades de consumo de La Llantera, la empresa importa en un alto porcentaje su materia prima. ERCO usa además caucho sintético y negro humo, importadas en su totalidad, porque no se producen en el país. Son elaborados del petróleo, pero hacerlos internamente no es rentable y el consumo nacional sería reducido, en relación al volumen de producción de una empresa tal”, explica el presidente de la empresa.
La asistencia técnica internacional de General Tire y la capacidad del obrero y técnico ecuatorianos, permiten a La Llantera producir desde sus inicios un artículo de gran calidad, que rompió en el mercado el prejuicio de que solo lo extranjero es bueno y, al respecto, el Dr. Muñoz sentencia que: “la realidad es que luego de 25 años de producción, los profetas del fracaso fueron refutados, se les calló la boca a los que tienen complejo de inferioridad y repiten como loros que los artículos nacionales son malos, enmudecieron los propagandistas que quieren hacer creer que en el país se continúan haciendo cosas de mala calidad, para seguir monopolizando las importaciones”.
El prestigio de GTI es el mejor respaldo para el producto de ERCO, ya que la empresa que posee la franquicia y provee la asistencia técnica, es celosa del proceso de producción y vigila permanentemente que todos los pasos se cumplan, para fabricar una llanta de gran calidad. Además, La Llantera posee funcionando un equipo altamente sofisticado y sus técnicos están calificados y certificados para efectuar un estricto control de calidad: “hace pocas semanas estuvo de visita en Cuenca el señor Sears, máxima autoridad en control de la calidad de General Tire a nivel mundial. Realizó una inspección de los procesos de control de calidad y comprobó, luego de un riguroso análisis, que nuestras llantas ecuatorianas cumplen con la calidad y las exigencias”.
A la calidad de las llantas de ERCO, cuyo mejor impulsor de ventas son sus miles de clientes en todo el Ecuador, se agrega que son las más baratas del mercado nacional. En febrero de 1988, una Llanta General cuesta 6.500 sucres, una norteamericana similar vale 24.500 sucres y una europea 24.948 sucres. Una llanta de camión 1.200 x 20 hecha en Ecuador cuesto 39.980 sucres, la “Made in USA” cuesta 123.529 sucres y una europea 115.408 sucres. La diferencia de precio es significativa si se considera que la calidad de la llanta extranjera es similar a la llanta nacional.
La política del Estado de fijación de precios al producto nacional beneficia al consumidor interno, ya que el producto importado esta a merced de la libre oferta y la demanda y son los comerciantes los que fijan el precio, pero “esta política de fijación de precios es injusta y contraria a las garantías constitucionales, porque se fija para la llanta nacional un precio que convierte a la producción de la empresa en poco rentable, mientras que los importadores fijan el precio como a bien tienen en gana, obteniendo ellos sí una altísima rentabilidad. Si continúa el sistema de fijación de precios para el producto nacional, de liberación de precios para el producto importada y el aumento de los gastos de producción, la fábrica de llantas podría estar en una situación de liquidación a corto plazo. Si se mantienen los precios de las llantas vigentes a 1988 y se siguen adquiriendo dólares a 400 sucres, la fábrica va a perder 10 millones de sucres diarios, lo cual le está conduciendo al fracaso y a su liquidación, con todas las consecuencias sociales y económicas por la desaparición de una industria de tanto significado para la vida regional y nacional”.
La Llantera siempre es motejada como un “monopolio”, pero el Doctor Ricardo Muñoz Chávez, tiene tres argumentos contrarios a este ligero calificativo: primero, no hay ninguna prohibición para el establecimiento de otra fábrica de llantas en el país; más bien, el Ministerio de Industrias desde hace varios años, aprovechando la presencia de inversionistas extranjeros, les ha motivado para que instalen otra fábrica de llantas en el Ecuador, propuesta que no les ha parecido estimulante, en virtud de que de manera política se mantiene un control de precios sobre el producto nacional; segundo, no es un monopolio porque libremente cualquier importador puede traer llantas extranjeras, sin licencia, sin restricciones, por eso en el mercado nacional se ofertan 10 marcas de llantas de diversa procedencia: Colombia, USA, Japón, Argentina, Corea y Europa; tercero, no es un monopolio porque eso implica la imposición de condiciones arbitrarias, especialmente en relación con la venta y los precios y con La Llantera ocurre todo lo contrario, se impone precio de venta a la llanta fabricada nacional.
ERCO no comercializa directamente sus productos, pero existen 98 puntos de venta a nivel nacional, todos vendedores externos e independientes a la compañía, en donde el consumidor por adquirir toda la oferta de llantas. El capital social inicial de ERCO fue de 24 millones de sucres dividido entre 37 socios y a 1988 es de 2.700 millones de sucres, con la participación de 429 accionistas. La empres ha capitalizado utilidades durante muchos años, sin repartirlas, para hacerlas crecer. Cuando ha repartido utilidades, estas han sido significativamente más bajas que el rendimiento de las cédulas bancarias o bonos del Estado, “o el rendimiento de otras empresas, cuyos productos no están sujetos a la fijación de precios políticos”, insiste el Dr. Chávez.
La calidad de un producto se sustenta en los componentes tecnológicos de sus procesos productivos y en el aporte humano, tanto directivos como trabajadores. Y la empresa pondera el aporte de su personal, que dinamiza su labor productiva, “porque hemos demostrado que los trabajadores ecuatorianos si pueden producir llantas excelentes y de primerísima calidad. Los obreros nacionales son muy capaces y eso hay que reconocerlo y enaltecerlo”. Pero, como toda empresa grande, la comunicación entre directivos y obreros encuentra dificultades. Ese problema afecta a La Llantera, en donde existen diferencias; “la empresa atraviesa un problema de dirigencia sindical violenta, agresiva, injusta, que no tiene apertura al diálogo, para buscar caminos de armonía hacia el futuro. La empres hace esfuerzos justos en el trato a sus trabajadores que son los mejor remunerados de todo el país. Mi anhelo es que los trabajadores comprendan que es errado el camino de la violencia”.
El primer presidente de la Compañía Ecuatoriana del Caucho fue José Filomentor Cuesta Tapia; por fallecimiento le sucedió Enrique Malo Andrade, quien aportó para que la empresa salga a flote en una época de dura presión por parte de los importadores de llantas. Luego asumió la presidencia su primer gerente general, Octavio Chacón Moscoso. “El aporte de La Llantera al desarrollo empresarial nacional es muy grande. Quienes han realizado análisis del desarrollo económico de la región, hablan de lo que era Cuenca nates y de lo que es después de ERCO. Desde la Cámara de Industrias de Cuenca, Octavio Chacón promovió nuevas industrias para la ciudad, por ello es justo que el Parque Industrial lleve su nombre”, dice Ricardo Muñoz.
El Dr. Antonio Quevedo sucedió al Dr. Chacón. Quevedo estuvo vinculado a la empresa desde su creación, en calidad de abogado, después director, consejero y representante de General Tire en el Ecuador. Fue presidente de la compañía hasta agosto de 1979, cuando asume el Dr. Ricardo Muñoz Chávez, que fue inicialmente secretario de ERCO, jefe del Departamento Legal de 1970 a 1977 y consejero. “Los gerentes generales han sabido, cada en su época, cumplir con mucha eficiencia sus funciones y por eso de ellos se conservan los mejores recuerdos. En la actualidad y desde hace 14 años, desempeña el cargo de gerente general el señor Paúl Gregg, ejecutivo altamente calificado, que viene prestando sus servicios a la empresa por varios períodos. Es el que más tiempo ha desempeñado tan delicada labor”.
La Compañía Ecuatoriana del Caucho es sin duda la más grande unidad productiva de la región y una de las más grandes del país. El efecto multiplicador de su labor productiva en la economía local dinamiza la actividad de millares de compatriotas, desde los agricultores el caucho natural, a los transportistas de la materia prima y productos terminados, a los obreros de la fábrica, hasta los comercializadores de las llantas en todo el territorio nacional.
“Apuntes” hace votos para que la prosperidad sea la permanente senda por la que transite La Llantera y que la comunicación entre empresarios y obreros permita limar asperezas en función de un futuro de mutuo beneficio. Dialogar es humano y personal de La Llantera está altamente calificado y es muy valioso. El diálogo abierto, además de necesario, es factible.
Apuntes 13, imagen y perfil empresarial, páginas 9 a la 14, mayo 1988, AEC.

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