El Punto: taller de mecánica industrial que es ejemplo de superación.

 

 

Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (09/04/89).- Un letrero, ubicado en la calle Miguel Heredia, entre Sangurima y Vega Muñoz, anuncia lo siguiente:

Mecánica Industrial El Punto:

trabajamos puertas y ventanas,

pasamanos, gradas, juegos

infantiles, coches para gas.

Instalamos agua y luz”. 

Es el taller del maestro artesano Miguel Parapi, hombre de siete oficios, catorce necesidades y de auténtica extracción popular. Todos los días realiza un trabajo de hormiga y unido a la labor de otros miles de obreros informales, según la clasificación tecno burocrática, da forma a la base económica que sustenta nuestra sociedad.

Es un gitano que sabe de su oficio, porque desde el cuarto grado de escuela inicio el aprendizaje de la mecánica industrial en el taller el maestro Chávez, en la Gran Colombia y Tomás Ordóñez; “allí trabajé como un año, pero como ganaba muy poco, me fui a trabajar unos 5 o 6 años con el maestro Manuel Molina y con él aprendo todo el oficio, por eso le agradezco, porque me ayudó para que inicie. Luego deambulé de un lado para otro, trabajando aquí, vuelta allá, hasta que un día me fui a Quito”, hace memoria Miguel, que de verdad es un nómada que conoce a la perfección su labor, “pero siempre mi idea fue ponerme un taller, pero no he tenido la posibilidad porque siempre se necesita la plata”.

En su taller, Miguel fabrica de todo un poco y el encargo más grande que le ha tocado entregar fue para un señor de apellido Izquierdo, que le pidió ocho ventanas, a un costo de 600.000 sucres, pero a veces, comenta desconsolado el trabajador, “los clientes siempre tienen la idea de que uno como maestro artesano les intenta estafar, pero con los costos de las materias primas que suben a cada rato, es imposible mantener los precios y por eso a uno le da miedo presentar presupuestos, porque los costos de los materiales salen exageradamente altos. No sé los consumidores qué se imaginarán”. A pesar de todo, El Punto ofrece al público en general una variedad de estructuras metálicas y la calidad se garantiza con la experiencia del maestro Parapi, porque “aquí realizamos puertas, ventanas, gradas, juegos infantiles, decoraciones y terminados para las casas en hierro forjado, hasta instalaciones de agua, por eso estoy adecuando un taller latonería; es decir, hacemos todo tipo de trabajo en metal mecánica y forja”, afirma con cierta dosis de orgullo.

Pero, para este obrero del hierro es desesperante cuando se presentan las temporadas sin trabajo, por nadie pide nada y “cuando esto sucede, son épocas bien difíciles que a uno le agobian. Algunas veces he estado parado hasta un mes”. Las herramientas con las que cuenta para cumplir cada faena son dos soldadoras, una pulidora, entanallas, dos compresores y útiles menores del oficio como martillos, sopletes, destornilladores, flexómetros, entre otros. Además, a veces, puede cumplir con su trabajo en el mismo lugar de la instalación, cuando se trate de cubiertas o cosas grandes.

El inquieto y joven maestro se fue un tiempo de su ciudad natal a trabajar en Quito, la Capital de República, en busca de un sueño, mejorar las condiciones de su vida. Al final de esta etapa decidió regresar a su ciudad, a su tierra querida, porque ningún cuencano puede olvidar el sitio donde nació y siempre añora el regreso. El objetivo era instalar su propio taller. “Al volver, conversé con mi maestro Manuel Molina y le conté que me iba ha hacer una media agüita, instalar la luz también”.

Sin embargo, agradece que le haya aconsejado bien, porque su mentor le explicó que era fácil ir a un banco a pedir un crédito para emprender, pero me advirtió: “pero los intereses, ¡le han de comer vivo”. Añade que fue el mismo maestro quien le propuso que trabaje un tiempo con él y que le iba a cobrar máximo 2.000 sucres mensuales por arrendarle el taller, “y es por eso que le agradezco al maestro Manuel Molina, porque me ayudó para iniciar en este oficio”. Y así fue, en el mes de septiembre de 1987, Manuel Parapi abrió su propio taller gracias al dinero que pudo ahorrar y al consejo de su buen amigo. 

Dar buen ejemplo es un valor importante y eso es lo que trata de hacer Manuel, cuando cumple él también en el presente la función de maestro de oficio. Por eso, dice que con sus ayudantes u operarios trata de llevarse de la mejor manera, que son cosas de antes el mal trato; “ los tiempos cambian y hay que enseñar con el buen ejemplo, para que el día de mañana ellos también sean buenos maestros”. Por eso, a sus oficiales les cancela un sueldo fijo y el más antiguo gana 14.000 sucres, más la ventaja del buen trato. “El gordito está trabajando conmigo algún tiempo y cuando entró a mi taller no sabía nada sobre lo que es una sierra, el hierro. El aprendió conmigo”.

Manuel, el artífice, cuando inició su experiencia en Quito, ganaba 20.000 sucres mensuales, trabajando desde las 07:00 hasta las 18:00. En el presente, por el arriendo del local para su taller paga 12.000 sucres mensuales y trabaja en doble jornada de 08:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00, porque es su propio jefe. Como cambian las situaciones de la vida.

Siempre atento a caminar por la senda de la superación y el progreso, el pequeño industrial metalmecánico a tomado cursos en el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (SECAP) para ampliar sus conocimientos y, actualmente, estudia en el Centro de Reconversión Económica (CREA), la forja artística, hasta obtener el respectivo título profesional, demostrando con esto las ganas que tiene de superarse, algo digno de admiración, “uno necesita estar más preparado. En el curso de forja, por ejemplo, nos enseñan legislación laboral, entonces ya sé lo que tengo que hacer, también me han enseñado sobre los beneficios de la seguridad social, cambiando mi mentalidad que ve al IESS solo como un problema, pero ahora sé que no es así. Espero que instituciones como el SECAP y el CREA dicten cursos de manera constante, porque no solo la experiencia a uno le enseña, también se necesita la teoría”.

La infancia de Manuel estuvo llena de dificultades, como la vida de tantos niños miembros de hogares de bajos recursos. Por eso, las necesidades insatisfechas del hogar, le obligaron a trabajar desde que estaba en cuarto grado. En una época en la que debía estar asistiendo a la escuela o en su tiempo libre corriendo detrás de una pelota, jugando a las canicas, pateando piedras o desafiando el peligro en un pendiente subido a su veloz carro de madera, él estaba en la vendiendo todo tipo de chucherías. Pero, desde muy tierna edad desarrolló un fuerte sentido de la responsabilidad, para generar ingresos con los que atender sus necesidades vitales y las de su familia.

Fue su frustración al no poder hacer realidad sus sueños infantiles, lo que hizo madurar en Manuel su vocación por el emprendimiento y su aspiración por ser el propietario, algún día, de su propio negocio con base en su trabajo, valor al que se acostumbró desde niño, con el fin de alcanzar una vida digna y poder satisfacer sus postergados anhelos infantiles por medio de sus hijos. Así es como, resultado de su trabajo, esfuerzo y sacrificio, cuenta con el taller de metalmecánica, que su ocupación y fuente de ingresos, para sostener la educación de sus hijos y entregarles a ellos lo que en su infancia le fue negado.

Tal vez, algún artesano como Miguel, construyó la estructura de la ventana a través de la cual usted estimado lector está mirando el paisaje, o instaló la boquilla del foco que da luz a su cuarto para que pueda leer, o hizo el carrito del gas para que la ama de casa transporte el cilindro cómodamente de la tienda a la casa. Todas estas comodidades son el resultado de un elaborado proceso, aunque usted no lo crea:

1.- Adquirir el material, cuyos precios de memoria, los conoce el maestro Parapi y se lamenta que de un día para otro suban los costos: 

 

VARIACIÓN DE COSTOS DE LOS MATERIALES PARA METALMECÁNICA en sucres

TIPO DE MATERIAL

1987

1989

Aumento (%)

Tubo cuadrado de 1 pulgada

1.100

3.010

173.64%

Varilla de 3/8 por 12

280

1.230

339.29%

Angulo de 1 x 1/8

680

2.420

255.88%

Platina de ½ x 1/8

250

800

220.00%

VARIACIÓN DE COSTOS HERRAMIENTAS BÁSICAS PARA METALMECÁNICA en sucres

 

Suelda

125 x cada libra

420 x cada libra

236.00%

Soldadora

97.000

240.000

147.42%

Sierra

150

500

233.33%

Nota: los datos fueron proporcionados de memoria por el artesano. Una elevación de costos del 200 y hasta el 300 por ciento, lo que es un indicador de la difícil situación de la pequeña industria y del sector artesanal. El precio de todos los materiales y herramientas aumentó significativamente en solo dos años. El mayor incremento lo sufrió la varilla de 3/8 por 12 con un 339.29%, mientras que la soldadora tuvo un aumento relativamente menor del 147.42%. Esta variación podría deberse a factores como inflación, disponibilidad de materias primas, costos de producción y demanda del sector metalmecánico en el período 1987 a 1989.

2.- Ir a la casa donde se necesita instalar el complemento y tomar las medidas exactas, de una ventana, de una puerta o del trabajo que sea.

3.- Anotar en un papel limpio el diagrama con las medidas, para poder explicar a los oficiales el trabajo que hay que hacer.

4.- Escoger el ancho adecuado de los tubos o las varillas, los ángulos.

5.- Cortar a la medida, lo más exacto posible para evitar el desperdicio de material, las piezas que se necesitan, descontar los gruesos para las bisagras.

6.- El siguiente paso es armar y soldar el objeto primero punteando para escuadrar y el remate, con la soldadura.

7.- Si todo está bien, se pule, esmerila y lija.

8.- Finalmente, se aplica una capa de pintura al gusto del cliente.

Los pequeños y simpáticos carritos de gas se han convertido en un artículo necesario en los hogares por la comodidad que brindar para transportar los pesados cilindros. Por supuesto, el maestro Parapi también los fabrica, “tenía esa idea de hacer los carritos para el gas. Tenía conocimiento de que aquí en Cuenca todavía no los fabricaban, quería venderlos en la Feria Libre; ahora vienen a mi taller y me los piden y por supuesto que lo hago, con gusto. El día que menos he vendido este carrito ha sido uno, entonces tienen buena salida. A veces, en un solo día he vendido hasta cinco carritos”. De ahora en adelante, si las amas de casa necesitan un carrito para el gas, tienen que ir a la Miguel Heria 3-87 y pedir al maestro Parapi que “les dé haciendo unito”.

El Mercurio. 10 A, Mundo Empresarial, domingo 9 de abril de 1989.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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