INDAC: industria familiar que conquistó mercado alimenticio de Cuenca.
Diego Mora Castro
CUENCA, Ecuador (02/04/89).- Industrias Alimenticias de Cuenca (INDAC) nació en agosto de 1972, con la finalidad de fabricar y comercializar productos alimenticios, especializándose en la elaboración de conservas, jugos naturales, mermeladas de frutas, salsa y pasta de tomate. Este esfuerzo se vio recompensado por la Editorial Office de Madrid, España, que otorgó a esta empresa cuencana el Trofeo Internacional “Alimentación América 1981”, como reconocimiento a la calidad de su producción con tecnología moderna. La dirección de INDAC es Eugenio Espejo y Francisco Tamariz (parque Cristo Rey), teléfono 825-860, casilla de correos 481.
“Nos vimos, en cierto modo, obligados a utilizar la producción de una finca familiar para la elaboración de las conservas, con el objetivo de que no se desperdicien más de 5.000 árboles frutales que estaban sembrados en la unidad agrícola particular”, recuerda el Doctor Remigio Cardoso Feicán, presidente de la compañía. Desde entonces la industria fue paulatinamente creciendo, adquiriendo maquinaria, ampliando sus instalaciones e incrementando personal, todo de forma constante gracias al trabajo de la familia Cardoso-Durán que administra INDAC Cía. Ltda.
La gerente general es la ingeniera comercial Miriam Cardoso, el gerente de compras es Juan Carlos Cardoso y el gerente de ventas es Adrián Cardoso, tres jóvenes ejecutivos que desempeñan las delicadas responsabilidades, apoyando la gestión y aprendiendo de la experiencia de su padre Remigio. El equipo administrativo está integrado por 25 personas, entras ellas profesionales como ingenieros comerciales, economistas y abogados. El área de producción tiene el respaldo de ingenieros químicos, tecnólogos en alimentos y 75 obreros calificados.
“Constantemente estamos recibiendo asesoría técnica del exterior, de especialistas alemanes, franceses y norteamericanos”, explica la gerente Miriam Cardoso y destaca la gran responsabilidad que tiene su unidad productiva para garantizar la calidad de los productos “exigencia de la que no pueden desligarse las empresas que laboran en la rama alimentaria”.
Por iniciativa del Ministerio de Industrias, Comercio, Integración y Pesca (MICIP), esta pequeña industria cuencana ha participado con éxito en algunas ferias internacionales de alimentos, en París 1978, Barcelona 1979, Bogotá 1979 y Miami 1980.
¿Imagina usted, amable lector, que en la elaboración de un producto industrial, cueste más el envase que el contenido?. Esto le sucede a INDAC que comercializa sus artículos en envases de hojalata, porque en el país existen solo dos fábricas de estos recipientes: Fábrica de Envases SA (FADESA) y Cristalería del Ecuador SA (CRIDESA). Las materias primas para los contenedores de conservas, la hojalata y los barnices, provienen del exterior y su importancia está sujeta al pago de elevados aranceles, lo que encarece el producto. Este detalle y las permanentes reposiciones del material con un dólar cada vez más caro por las minidevaluaciones, hacen que las empresas proveedoras de envases para INDAC coticen su producto no en sucres sino en dólares, trasladando este incremento de costos a la industria que los necesita. Este es el problema de INDAC en la provisión de envases.
“El Gobierno Nacional debería considerar seriamente esta situación, que afecta a la industria nacional y adoptar medidas, que propicien un abaratamiento de los costos de los envases, fundamentales para nuestra labor productiva”, señala Miriam Cardoso y añade que “gracias a la excelente calidad a la que hemos llegado en la elaboración de conservas desde hace unos cuatro años, estamos exportando nuestros productos, en especial al exigente mercado de los Estados Unidos, en donde hemos merecido una muy buena acogida. Pero, este incremento constante de los precios de los envases, hace que cada vez seamos menos competitivos con nuestros productos a nivel internacional”.
Calidad y precio, dos factores claves para exportar un producto nacional. INDAC consiguió lo primero, con esfuerzo y tenacidad. El segundo factor se vuelve cada vez más inalcanzable, ya que está fue de su control y de su empeño. No sería saludable para la economía del Ecuador, que los mercados internacionales se vuelvan inalcanzables para esta pequeña industria, por el problema descrito que afecta de manera directa a su competitividad; más aún, cuando el país está necesitado de divisas. La solicitud de la gerente de INDAC es digna de ser considerada, con la oportunidad que el caso amerita.
Las más estrictas normas higiénicas son empleadas para los enlatados de INDAC, con la intervención de máquinas automatizadas modernas de fabricación alemana, diseñadas de manera exclusiva para esta unidad productiva, que usa como materia prima las frutas que se cultivan en el país. La oferta de esta industria alimenticia es diversa: jugos concentrados de maracuyá y toronja; frutas al jugo como peras, mazanas, babacos, tomates, reinaclaudias, albaricoques, frutillas, duraznos y naranjillas; cocteles que se obtienen de la mezcla de piñas, manzanas, duraznos, sandías y papayas; conservas de durazno e higo; mermeladas de piña, manzana, durazno, pera, maracuyá, guayaba, mora, naranja y frutilla; salsa y pasta de tomate.
“El envasado de las conservas lo realizamos con una máquina automática, que hace este trabajo al triple vacío”, explica la gerente, señalando que este proceso garantiza la pureza y durabilidad de las frutas. Todos los productos INDAC llevan etiquetados los precios y la fecha de caducidad, siendo a la fecha los únicos productos de consumo masivo en el país que cumplen con estas exigencias legales, para proteger al consumidor, lo que ha valido para la empresa el reconocimiento del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN), organismo rector del control de la calidad de la producción nacional que, a través de un reportaje en la televisión nacional, puso como ejemplo a Industrias Alimenticias de Cuenca.
“A raíz de la crisis económica que afectó al país en el año 1982, durante el gobierno del Doctor Oswaldo Hurtado, comenzó el desmantelamiento de los beneficios que contempla la Ley de Fomento a la Pequeña Industria, para las empresas amparadas bajo su protección y después, durante el gobierno del Ingeniero León Febres Cordero, este desamparo se acentuó, en perjuicio del pequeño industrial”, recuerda Miriam Cardoso, al explicar la principal complicación en la que está inmerso el sector de las MIPYMES.
Como ejemplo, refiere que antes las micro, pequeñas y medianas empresas, eran beneficiadas con una significativa y, en algunos casos, total exoneración de aranceles para importar maquinarias y materias primas elementales para la actividad productiva, existía una línea de crédito de Fondos Financieros administrada por el Banco Central, para el fomento empresarial, pero hoy todos esos beneficios fueron desmantelados. Los créditos de fomento, conocidos como Fondo Financiero para la Pequeña Industria y la Artesanía (FOPINAR), que también manejaba el Central, fueron pasado el Banco de Fomento y ahora están muy restringidos.
La labor de INDAC y del sector industrial en general se desarrolla en medio de una situación difícil, opina la gerente de la industria conservera, “por todo ello, es menester que se incentive la actividad productiva, que se restablezcan los beneficios que concedían las leyes de fomento, que el sector financiero conceda créditos de fácil acceso, blandos y a largo plazo, que se exoneren aranceles para importar maquinaria necesaria para mantener la calidad y lograr una mayor acogida de nuestros productos en el exterior.
Y a pesar de todos estos obstáculos, no pierde la confianza en el país y cree que se superará la situación económica negativa que atraviesa, “si existe una verdadera conciencia de apoyo de parte del gobierno a la empresa privada. No puede ser considerado como un sector del que únicamente hay que extraer impuestos, sin darle las retribuciones que merece. Confiar en la empresa privada y apoyarla, es el camino para superar la crisis económica que afecta a la colectividad”.
El Mercurio, 10A, Mundo Empresarial, domingo 2 de abril de 1989.

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