Vidr Art, empresa que siente amor por el vidrio

 


Por Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (16/04/89).- Vidr Art Cía Ltda. es una industria atípica ubicada en el Parque Industrial de Cuenca (PIC); más propiamente dicho, es un taller artesanal que crea, sin límites, originales objetos de vidrio, como los define el fundador de esta unidad productiva, Patricio León Bustos, de profesión arquitecto y además diseñador, que estudió, aprendió y trabajó los secretos del moldeo del vidrio en México.

Su apego muy íntimo a esta labor artesanal, le condujo a concebir la idea de establecer en su ciudad natal, Cuenca, una pequeña industria, pero con las características de un taller, que desde el mes de mayo de 1982 rinde frutos, con la creación de bellas piezas decorativas, como vitrales y lámparas, en vidrio soplado. Una de las características para ubicar a Virdr Art como taller artesanal es que sus productos son el resultado de la habilidad de obreros cuencanos, que soplan el vidrio en estado de melcocha para moldearlo y obtener caprichosas, coloridas y bellas formas. Todos fueron capacitados por un experto en la especialidad del moldeo en vidrio, el maestro mexicano Antonio Salazar Sánchez.

“Tuvimos la enorme suerte de contar, en nuestros primeros años, con un técnico mexicano de renombre y que formó a las tres personas creativas que ahora trabajan para la empresa. Nos interesa mucho volver a traer gente de afuera, para perfeccionar a nuestro personal”, explica Patricio León.

Vidr Art ha logrado desarrollar su propia tecnología, siendo este logro de una enorme satisfacción para la industria local, acontecimiento de gran importancia que lo destaca el gerente, “toda la maquinaria de nuestro taller fue diseñada y desarrollada por nosotros. Es una tecnología conocida de manera universal, muy conocida, pero hicimos I + D (Investigación más Desarrollo) a profundidad, para crear nuestra tecnología. Las aportaciones que estamos haciendo es tecnología desconocida en nuestro medio, porque en Cuenca no existe una tradición del vidrio, el moldeado ha sido básicamente creado y desarrollado en nuestro taller, a nivel local”.

Unidad clave de Vidr Art es el Departamento de Diseño; allí se conciben los objetos artesanales, “porque estamos enfocados en hacer propuestas originales y contar con un criterio propio, no hacer copias. Colaboran con la organización profesionales con formación, que conocen lo que hacen; esto nos permite autoidentificarnos como un taller, en donde el diseño está integrado con el producto final. Debo reconocer que nos falta un poco de conocimiento en este campo, pero nuestro objetivo es hacer del diseño el alma para la creación de objetos. En línea de los vitrales somos únicos. En lámparas se producen piezas standart o normalizadas, pero hacemos variaciones sobre el original”. Todas estas afirmaciones convierten a la excepcional empresa cuencana en pionera con respecto a esta línea de trabajo en el ámbito local.

Es enorme el esfuerzo económico y productivo que hacen los negocios en la región del Austro para subsistir, recurriendo a préstamos bancarios con altos intereses (49% mensual a 1989), que frenan el desarrollo y las posibilidades de crecer. El criterio de León Bustos es que por lo menos, en lo que respecta al trabajo y el esfuerzo de los artesanos azuayos, debería implementarse una política pública de fomento más efectiva de parte del gobierno central y los gobiernos locales de la provincia, porque otorgar incentivos a los artesanos es reconocer la capacidad de la gente.

Otro problema transversal y eterno para todas las industrias, sean estas pequeñas, medianas y grandes, es la constante elevación de la materia prima, que destruye cualquier planificación y a que al final eleva el precio del producto terminado, impactando en el poder adquisitivo del posible consumidor. Este fenómeno podría ser calificado como un “síndrome general”, porque afecta a todas las unidades productivas de la pequeña industria, la artesanía, la mediana y la gran industria, haciendo que “competitividad” se convierta en una palabra negativa.

“El costo del Sílice, considerando su precio unitario, ha tenido un incremento del 400%. Los productos importados para la coloración han subido de 5 o 6 mil sucres el kilo hasta los 28 o 30 mil sucres. El precio de los fundentes se incrementó en un 80%. De manera general, todos los costos de las materias primas ¡se han disparado este año de una forma increíble!”, reclama muy preocupado Patricio León.

Las líneas de productos que trabaja Vidr Art son básicamente tres:

1.- Piezas sopladas únicas, artísticas y poco funcionales.

2.- Lámparas, en las que en ciertas ocasiones se añaden formas trabajadas en hierro, empleando la metalmecánica.

3.- Vitrales de fama nacional, realizados con vidrio exclusivo y en una gran gama de colores: violeta, azul, verde, aguamarina, amarillo, gris…

En las piezas artísticas y las lámparas, luego de las últimas fases, pulido y limpiado, es posible en algunos casos decorarlas al frío, agregar grabados o incisiones, para producir efectos decorativos.

Los vitrales producidos por esta pequeña industria-taller decoran iglesias y casas particulares por todo el país, en ciudades como Ibarra, Quito, Guaranda y Guayaquil, siendo un testimonio de la calidad de esta empresa cuencana. La próxima vez que visite una Iglesia, estimado lector y alguno de los vitrales del edificio sagrado alimente su misticismo, fíjese bien, puesto que las hermosas composiciones religiosas de los vidrios coloreados podrían llevar la marca del taller Vidr Art.

La materia prima básica para conseguir vidrio es la arena de sílice, que se la extrae de minas ubicadas en los ríos de Sígsig o de la provincia de Morona Santiago, material de excelente calidad, que también ahorra costos de exportación. A pesar de ello su precio se incrementado sin explicación. Para obtener los bellos objetos de vidrio, el proceso inicia con la mezcla del sílice y materiales fundentes, sódicos o potásicos, esto último dependiendo del vidrio que se quiere obtener, con mayor transparencia o resistencia química. A esto se agregan los colorantes que darán el tono final al objeto. Para las mezclas se usan fórmulas patentadas por la empresa; luego se colocan en un horno a 1.400 grados Celsius durante 14 o 16 horas, sometiendo al vidrio a un sucesivo proceso de fundición, mezcla y afinamiento, hasta que alcanza el “estado de trabajo”.

La manufactura se realiza con las “cañas de soplar”, que son varillas de un acero especial. El material fundido ha alta temperatura se extrae del horno y, a través de las cañas y con diversidad de técnicas, el vidrio líquido es moldeado en la mesa del vidriero, que también emplea pinzas, sus manos o herramientas diseñadas para el proceso de moldeo, hasta obtener el diseño previamente concebido. La técnica principal es el soplado, al que se añade más vidrio dependiendo del tamaño del objeto que se quiere lograr. Para el acabado, a la manufactura se la “puntilla” o cambia de posición, para agregarle asas y cualquier otro tipo de decoración. El artículo de vidrio logrado es enfriado de manera gradual en hornos, desde los 800 grados Celsius hasta la temperatura ambiente, proceso final que dura más o menos tres días.

Una relación casi familiar se ha desarrollado entre las 10 personas que trabajan en esta pequeña industria, distribuidas 5 en el Departamento Administrativo y en el de diseño y 5 en el Departamento de Producción, que a su vez está dividido en soplado, templado, enfriamiento y metalmecánica. Patricio León asegura que no existe una interacción clásica patrono-obrero, dadas las pequeñas dimensiones del taller, es más bien un grupo de “conocidos y amigos”.

“Con la gente que labora en diseño existe una relación franca, porque hay que compartir y discutir cientos de propuestas y de criterios en torno a ellas. Con respecto a los sueldos, todos ganamos sobre el salario mínimo y tenemos los beneficios de ley”. Para comprar un bello cenicero de vidrio o una lámpara, hay que acudir al almacén de Vidr Art ubicado en la Padre Aguirre 10-50. En todo lo que se compra está siempre presente la calidad y el gusto del buen diseño, pero sobre todo el amor de un grupo de artesanos que convierten al vidrio en obra de arte.

El Mercurio, 10A, Mundo Empresarial, domingo 16 de abril de 1989.

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