LineArt: adquirir muebles, ¡qué fácil!...

 

Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (08/10/89).- El almacén LineArt, bajo su lema “La línea del arte”, abrió sus puertas el 14 de octubre de 1987 en la intersección de la Avenida Ordóñez Lazo y la Avenida de las Américas. El local se destaca por su elegancia, amplitud y calidez. Sus líneas de muebles Artepráctico están organizadas de manera funcional y basta con contemplar su diseño —sofisticado y cómodo— para que se despierten en la mente innumerables ideas y deseos por transformar el hogar: una grata conversación con amigos en un amplio y acogedor juego de sala; el descanso profundo sobre un colchón mullido y una cama de acabados finos; edredones suaves, almohadas esponjosas... o simplemente, el placer de compartir en familia una cena abundante, servida sobre una mesa generosa en espacio y elegancia.

Etas características sensoriales y emocionales solo puede ser provocadas por muebles Artepráctico, el producto estrella que comercializa LineArt, joven compañía que vende de una forma profesional todos los artículos que se necesitan para transformar una casa en un hogar.

José Jaramillo, el gerente general del almacén, explica que fue intensa la discusión con sus socios para darle un nombre a la naciente empresa y se analizaron diversas propuestas, hasta encontrar la denominación adecuada; “bueno, fueron muchas las alternativas que se barajaron, en la búsqueda de un nombre propio para LineArt, porque nuestra intención era resumir, en una sola palabra, que estábamos vendiendo, muebles Artepráctico y al mismo tiempo reflejar nuestra personalidad comercial. Y alcanzamos ese objetivo, porque el mobiliario que distribuimos es además arte puro y eso está implícito en nuestro slogan: La línea del arte”.

Las buenas ideas que producen excelentes resultados siempre tienen una historia detrás y LineArt no es la excepción. Su corta presencia en el mercado le ha permitido construir relato, que partió del deseo de superación de 4 socios. José Jaramillo recuerda los hechos de la siguiente manera: “fuimos 4 personas que, luego de haber trabajado 11 años en Industrias Artepráctico, creímos conveniente, con base en nuestra experiencia y como una forma de automotivarnos, crear nuestra compañía. Hicimos una solicitud en este sentido en el año de 1987 a la gerencia de Artepráctico, para que nos conceda la distribución de sus productos en Cuenca. Ese año, la industria no consideraba la alternativa de vender sus muebles mediante una red de almacenes externos ubicados en la ciudad, ya que tenía su propio local comercial”.

La solicitud fue atendida de forma positiva y Clemencia Cordero, Luis Crespo, Teresa Aguirre y José Jaramillo, se entregaron a la tarea de planificar LineArt desde julio de 1987, mediante los estudios de mercado, de factibilidad y socio-económico; “que para nosotros no resultaron nada nuevo, ni complicad, debido a nuestra experiencia amplia”. Con estas herramientas, la primera dificultad a superar, fue hallar el local adecuado, que sea amplio y funcional, porque es un requisito fundamental que Artepráctica exige a todos sus distribuidores en el país; entre otros detalles, las salas de exhibición tienen que ser amplias; “buscamos locales por toda la ciudad, pero en el que estamos actualmente llenó nuestras expectativas y las de la fábrica”.

El segundo reto, fue la adecuación del almacén, una dura tarea que se pudo cumplir con éxito y la apertura extra oficial se cumplió el 4 de septiembre de 1987. Un tercer obstáculo, que fue superado, era contar con el crédito necesario para llevar por un buen rumbo a LineArt. Para esto se contó con el decidido apoyo de Cornelio Tamariz, gerente del Banco La Previsora en Cuenca, “institución a la quiero agradecer por darnos el préstamo oportuno, que fue de gran ayuda. Solucionamos así un problema álgido, contar con el capital para iniciar la empresa. Esa ayuda no tuvo inconvenientes en trámites. Quiero resaltar que, para arrancar cualquier negocio, el financiamiento siempre es un problema, sobre todo si no se cuenta con el dinero, por eso tuvimos que recurrir a un préstamo, aunque los intereses son altos. En este aspecto obtuvimos una muy buena ayuda. Con el ritmo de crecimiento que ha tenido este almacén, esa ayuda financiera no fue difícil de devolver en apenas 2 años”.

Una ventaja competitiva de LineArt, es que su principal línea de venta era ampliamente conocida en el mercado, por clientes y posibles competidores, por su calidad y liderazgo; además, los años de experiencia obtenidos en Artepráctico no iban a ser desaprovechados. Se alinearon varios aspectos: el aprendizaje previo de los socios, el personal de ventas contratado y altamente calificado, un gran conocimiento en relaciones humanos, para conseguir que el almacén crezca en mu poco tiempo.

“Al finalizar el año 1988 ya éramos los distribuidores de la afamada marca de muebles nacionales con mayores ventas en todo el país y eso que apenas teníamos 1 año y medio en un mercado muy competitivo. Alcanzamos un excelente volumen de ventas y eso fue un esfuerzo que la fábrica reconoció”, manifiesta con orgullo el gerente del almacén.

Todas las líneas de muebles tradicionales de Artepráctico se comercializan en LineArt, como son la California, comedores, salas y dormitorios, productos de gran calidad y excelente presentación, con 25 años de garantía, lo que ninguna otra fábrica de muebles en el país está en capacidad de ofrecer, lo que aporta un gran argumento de venta y una ventaja para los clientes. Pero, no solo muebles, vende la joven empresa, también los cuadros de la Galería Larrazábal, obras de arte que dan un toque especial a las salas de exhibición, con una ganancia mínima para la tienda; además cristalería fina, complementos para muebles, productos Noperti y cerámica Artesa.

Los socios de la empresa tienen el criterio unánime que el mayor logro alcanzado es el reclutamiento de un equipo de vendedores profesionales, que atienden a los posibles compradores de la mejor manera posible, “porque aquí atendemos a compradores de otras partes del país, como Quito y Guayaquil, que viene recomendados a este almacén por la atención que sabemos brindar, por nuestro calor humano y el deseo de satisfacer sus necesidades en cuanto a mobiliario. Cada cliente que sale agradecido de esto local, es un cliente satisfecho, que nos va a recomendar a otras personas”.

En 1987, al inicio, la compañía contaba con 8 trabajadores y hoy, en el año 1989, son 15 las personas que laboralmente dependen de la empresa. Todas se esmeran por brindar la mejor atención a los usuarios. Este considerable aumento de personal, casi del 100% en dos años, se debe al acelerado crecimiento en tan corto tiempo de existencia, “nuestras proyecciones de expansión nos motivaron a este aumento de personal. Con todos tenemos unas buenas relaciones y mi mayor preocupación como gerente es lograr que estas relaciones armoniosas se mantengan, o prosperen. Tenemos un clima laboral de amistad, de cordialidad y más que empleados son amigos”.

Sin embargo, la contracción del mercado nacional, constatada en los últimos meses de 1989, debido a la crisis económica generada por la deuda externa, la inflación y los ajustes estructurales, ha sido la causa de la reducción en las ventas; “una forma de contrarrestar este molesto efecto, como es la contracción de las ventas, ofrecemos tentadores planes de crédito a nuestros compradores, directos o a través de Univest y también aceptamos pagos con tarjeta de crédito”.

El 14 de octubre de 1989, LineArt cumple dos años, de un proceso de afianzamiento en el mercado local y nacional, con mucha fe y esperanza en el futuro y con la creencia de que “si seguimos con la aceptación obtenida hasta el momento, estaremos construyendo una sala más de exhibición en este mismo local”. 

 

El Mercurio, Mundo Empresarial, domingo 8 de octubre de 1989, 3B.

 

 

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