Reencauchadora Nacional tiene calidad que brinda seguridad.

 

Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (17/09/89).- R. Nacional Cía. Ltda., cuyo lema es “reencauche de calidad que brinda seguridad”, inició sus operaciones el 15 de septiembre de 1987, en la calle Octavio Chacón Moscoso 4-49 del Parque Industrial, aunque la construcción de la planta comenzó en mayo del mismo año. El gerente es Marco Jara y la directiva está integrada por tres socios.

La fachada del edificio matriz de Reencauchadora Nacional (RN) sugiere, desde un principio, que en su interior se hallan modernas máquinas industriales, para la obtención de llantas usadas certificadas. El objetivo de RN es satisfacer la demanda de neumáticos a nivel nacional, para un sector productivo en constante crecimiento, sobre todo el transporte, porque la única fábrica de neumáticos, ubicada también en Cuenca, que es La Llantera, cubre el 60% del consumo interno del país y el saldo es satisfecho mediante la importación o el proceso de reencauchado.

“Es duro iniciar una empresa de esta naturaleza, porque se enfrentan varios retos; primero el diseño y la construcción de la planta y en nuestro caso se cometieron algunos errores que se rectificaron a tiempo. En segundo lugar, está la correcta colocación de la maquinaria, etapa de la que me encargué, para lograr un correcto flujo de procesos. En tercer lugar, está el soterramiento de las instalaciones eléctricas, para prevenir riesgos a los obreros. Todo este complejo conjunto de etapas tomo un tiempo de 6 meses, hasta poder iniciar la producción, el 15 de septiembre de 1987, cuando obtuvimos nuestra primera llanta reencauchada. Pero no fue sino hasta enero de 1988, que pudimos poner a punto toda la cadena productiva y comenzamos a avanzar”, explica Armando Tirado, técnico en control de calidad y miembro fundador de RN, al recordar los primeros pasos de esta unidad productiva.

La novedad con esta fábrica es el sistema de reencauchado en seco, porque la mayoría de empresas de este tipo instaladas en el país utilizan el sistema caliente o a vapor, lo que hace que la llanta necesite un lapso de recuperación o reposo. Con el sistema de Reencauchadora Nacional se elimina esta etapa de reposo, pero a pesar de esta ventaja, igual se dejan reposar las llantas procesadas, hasta que adquieran la consistencia necesaria, garantizando así la seguridad de los usuarios y afirmando el éxito. El complemento ineludible y necesario es un control de la calidad riguroso de la carcasa.

Las bandas de rodamiento o “camelback”, son suministradas por ERCO, “nuestra gran hermana industrial, siempre sensible a atender los pedidos de venta de la materia prima”. Otro elemento importante para el reencauche son las carcasas o llantas viejas, que las compran a diferentes proveedores, “sin embargo, estos vendedores, de alguna manera están emparentados y por esa relación de familiaridad, imponen los precios, que en la mayoría de los casos suelen ser elevados por unidad. Este fenómeno hace que una llanta reencauchada se más costosa que una llanta nueva; por ejemplo, la más barata nosotros la compramos a 2.500 sucres”.

Pero el costo promedio de una carcasa es de 3.500 sucres, pudiendo llegar a costar hasta 10.000 sucres. Este costo final de los proveedores afecta al consumidor, que es quien al final paga el precio de la llanta reencauchada y RN, a pesar que regatea el precio con los vendedores debe aceptar; caso contrario se paraliza la producción, se lamenta Armando Tirado.

El proceso de reencauche comienza con el pulido o raspado de la carcasa, hasta dejarla totalmente limpia de imperfecciones. En este punto se da un primer proceso de control, con la revisión del neumático y se certifica que no existan alteraciones en su seguridad. Luego se procede con el engomado para pegar el "camelback" (banda de rodamiento).

Después, la carcasa y su banda de rodamiento, son colocadas en un tubo especial, que resiste altas presiones y es sostenida mediante rines que permiten mantener la forma original del neumático. El siguiente paso es colocar la carcasa en el molde o cámara de curado, que la vulcaniza a 150°C o grados Celsius, a una presión similar de aire entre los 80 y 100 psi. El tiempo de vulcanizado varía entre 1 o 2 horas, depende del tipo de llanta. En acabado final se controla la calidad del reencauche y que este haya alcanzado un grado óptimo.

“En cada punto de todo el proceso existe un control de la calidad estricto, supervisado por un técnico. Así se obtiene un producto satisfactorio y de alta seguridad para el consumidor”, certifica Armando Tirado.

Con respecto al mercado que logrado establecer, Tirado explica que “desde inicio esta empresa, por la calidad y garantía de los productos que ofrece, logró imponerse en el entorno comercial, especialmente de la sierra y la mayor parte de su producción es enviada a distribuidores del norte del Ecuador y en el Austro hemos abierto demanda en Azuay, Loja y El Oro, con una excelente aceptación por parte de nuestros clientes”. Una opción que ofrece Reencauchadora Nacional es que el cliente escoja el diseño y la dimensión de la llanta.

Sin embargo, este panorama comercial positivo, se ve opacado por la libre importación de llantas usadas, producto con el cual se perjudica y engaña al consumidor, debido a que “son llantas viejas y resecas, traídas desde las bodegas de Estados Unidos. Como allá no permiten usar esos neumáticos, por el peligro que corren sus ciudadanos”. Es como si Ecuador recibiera la basura de otro país. A este respecto, el Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN), organismo técnico nacional encargado de desarrollar, aprobar y difundir las Normas Técnicas Ecuatorianas (NTE), así como de realizar actividades de metrología, reglamentación técnica y evaluación de la conformidad, emitió un severo informe, explicando a los consumidores de todo el país sobre el peligro de usar en sus vehículos llantas usadas importadas, que no tienen garantía y deberían ser retiradas del mercado. Una amenaza que seguirá afectando a las empresas reencauchadoras nacionales y a quienes se atrevan a comprar y usar en sus carros llantas viejas extranjeras, hasta finales de 1989, porque desgraciadamente se importaron grandes volúmenes, antes de que se prohibiera su introducción en el Ecuador.

En el ámbito laboral, las actividades industriales se desarrollan en un ambiente de cordialidad al interior de la planta de producción de RN y para Armando Tirado se ha “logrado una total compatibilidad con los obreros”, porque de eso depende que se consiga un excelente producto. No se trata solo de producir buenas llantas reencauchadas sino de mantener una gran relación con la gente con la que uno trabaja”.

Tirada considera que son amigos, pero no se pueden obviar ciertas distancias, porque es necesario que en una industria como esta no se pase por alto un solo error. Pero, si algo pasa, no se los multa, porque están conscientes de que sería fatal para la reputación de la empresa y para la producción; “todos están conscientes de esta situación y así cada uno se convierte en un puesto de control de la calidad”. De su parte, la patronal está consciente de este esfuerzo y de que el trabajador necesita del empleo para subsistir, tanto ellos como sus familias. Por eso, los sueldos son superiores a los establecidos por la Ley para este sector de la pequeña industria, se les reconocen todos los beneficios de la Seguridad Social, que también es un mandato legal y adicional cuentan con un seguro privado, pagado por la RN.

Finalmente, esta empresa cuencana, garantiza que sus productos rodarán miles de kilómetros como si fueran llantas nuevas; pero eso también depende del “uso y abuso” que los conductores den a sus neumáticos. “Gran cantidad de choferes están contentos con nuestro sistema frío de reencauche y a su vez, ellos al consumir el producto apoyan a la pequeña industria local y al mantenimiento de los empleos de nuestros obreros”.

El Mercurio, Mundo Empresarial, domingo 17 de septiembre de 1989.

 

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