Foto estudio “Los Recuerdos”: imágenes para toda la vida.
Hernán Rodríguez Girón.
CUENCA, Ecuador (14/01/90).- Foto estudio “Los Recuerdos”, es una iniciativa empresarial de Claudio “Cashumita” Carrión Corral, que comenzó el mes de septiembre de 1987, dando pasos pequeños pero firmes, hasta convertirse al día de hoy en una realidad con alcance nacional, que vende paquetes fotográficos. El mismo “Cashumita” explica este éxito de la siguiente manera: “Nunca fui partidario de contentarme con lo que tengo, por eso hago de mi negocio una empresa nacional. Abrí en Guayaquil un segundo estudio, en el que también hago mi trabajo de fotógrafo. Además, recibo encargos de otras ciudades; por ejemplo, de fotógrafos profesionales de Ambato, a los que les encanta mi propuesta, que es vender paquetes de fotografías. A este sistema le han dado una gran acogida”.
El éxito de “Los Recuerdos” no es el resultado de la improvisación, de un golpe de suerte o de la buena fortuna. Es más bien fruto de la constancia de Claudio, que trabajó durante la década de los 70´s y parte de los 80`s como agente vendedor de productos Kodak, para la distribuidora oficial en el Ecuador, la empresa Comandato; “no comencé, al inicio de mi vida laboral, como fotógrafo. Era un agente vendedor de Kodak, toda la década de los 70´s, para la empresa Comandato y mi área de gestión de ventas eran las provincias de Azuay, Loja y El Oro”. Así fu como en este trabajo tuvo sus primeros contactos con el mundo de la fotografía, con los sistemas de revelado y con las cámaras de una manera especial.
Así fue como mediante mucha práctica y un alto costo económico y emocional, “Chasumita”, el fotógrafo loco, como le gusta que le llamen, se convirtió en un profesional. Las cámaras fotográficas poco a poco se fueron convirtiendo en su pasión.
Un siglo antes, así le debe haber sucedido también al norteamericano George Eastman, que puso la fotografía al alcance del hombre de la calle, con su invento de la película flexible, que reemplazó a las incómodas placas de vidrio y la cámara Kodak. Igual que Carrión, el señor Eastman no era fotógrafo, sino oficial de banco y empleado de seguros. Pero en el año de 1888, su empresa Eastman Dry Plate and Film Company, que luego se llamaría Kodak Company, inicia la comercialización de la cámara de cajón Kodak, con rollos fotográficas para 100 tomas o exposiciones.
Las innovaciones tecnológicas de Eastman posibilitaron que la fotografía se transforme en un pasatiempo de aficionados y en un medio de vida para miles de personas. Antes de sus creaciones, el oficio de fotógrafo era una mezcla de mucha habilidad, equipos y una gran experiencia especializada en hacer tomas. Los productos Kodak pronto se vendieron por todo el mundo y para Ecuador la casa distribuidora es Comandato.
El cliente que solicita un retrato al estudio “Los Recuerdos” podrá estar siempre seguro que el resultado no es simplón, o dentro de lo común, de lo que ofrecen otros estudios. El sistema de venta de fotografías por paquetes es una idea norteamericana, que va más allá del gusto del consumidor; “entregamos mucho más de lo que nos piden. Por ejemplo, alguien solicita 6 fotografías tamaño carnet, en Los Recuerdos se le entrega gratis un paquete, en el que se incluyen como obsequio dos fotografías tamaño billetera y una ampliación 13 x 18 con su portarretrato”. Todo por 1.000 sucres, que en las actuales condiciones de la economía personal, resulta barato.
“Tenía que fijar un precio, un valor justo, para el que trabajo que realizo en Los Recuerdos. El motivo principal por el que las persona ya no se hacen retratos en estudios fotográficos es el precio, el costo de la foto. Se impuso la necesidad de un precio justo, que reconozca el trabajo que se hace y al mismo tiempo está al alcance del público, de los segmentos sociales altos, medios o bajos. Por eso, gente de todas las clases sociales se retrata en Los Recuerdos, ese es nuestro verdadero éxito”.
Por otra parte, Claudio ganó experiencia e hizo miles de pruebas con la fotografía de exteriores, durante años, armando retratos mediante composiciones en jardines, a las orillas de los ríos, en los bosques, siendo el principal obstáculo el clima. Por eso, en su local implementó un escenario que elimine las dificultades del clima en el exterior, como mucho sol, la lluvia o el viento excesivo, que obviamente no coinciden casi nunca con los horarios de los clientes.
La oferta que distingue a “Los Recuerdos” es un estudio fotográfico fuera de lo común, apelativo exacto para el conjunto de ambientes de exteriores y naturaleza que posee, desarrollados con el fin de que las personas se sientan cómodas, puedan escoger entre varias alternativas para un retrato, decidan que peinado y ropa llevar, o si lo prefieren transportarse a ambientes de fantasía o lugares especiales; “en los ambientes que he fabricado se juega muchísimo con la psicología del cliente. Es distinto a los estudios normales, que se limitan a un equipo fotográfico, luces y cuatro paredes”.
En el más alocado ambiente heavy metal, en un rústico paisaje del viejo oeste, usando un fino sombrero de paja toquilla o un vestido elegante, es el cliente el que decide como se toma la foto; con alegría, música, humor, paz: “voy a incluir más decoraciones, como jaulas con canarios, en los dos estudios que tengo. En el Centro Comercial Carrión habrá escenarios de naturaleza. El primero que construí es rústico, un escenario estilo oeste norteamericano, con troncos, piedras de río, una choza de paja, ropa adecuada al tema, sala de maquillaje para que todos se arreglen a su gusto”.
Este marco ideal se complementa con la ubicación de la foto estudio, en un local patrimonial de la calle Bolívar, junto a uno de los portales del Parque Calderón, lo que le brinda un aire patrimonial, acogedor. No fue fácil construir ambientes para todos los gustos, se necesitaron muchas noches en vela, “haciendo un poco de todo. Noches enteras de trabajo, desvelado, armando el estudio, con la ayuda de un maestro carpintero y nadie más. Toda la creatividad, manifestada en los ambientes, es mía. Es el resultado de mí esfuerzo físico y mental”.
A sus 34 años, Claudio Carrión se siente satisfecho con lo conseguido, pero no se queda quieto, quiere conseguir más. Nunca fue partidario de una sociedad, aunque considera que, como experimento, sería interesante probar con un colaborador. Pero, hasta el presente año prefiere seguir trabajando solo.
"El trabajo que no alcanzo a ejecutar lo delego a mi equipo, un grupo de aproximadamente diez personas que colaboran conmigo. Ese también es uno de los logros que más satisfacción me brinda: generar empleo y compartir parte de los ingresos del estudio con varias familias. Espero que la vida me permita seguir dedicándome a la fotografía mientras las fuerzas me acompañen, en especial al retrato humano. Es un oficio que siento como una forma de magia: crear mundos, capturar emociones, y disfrutar del afecto que se desprende en cada imagen. Porque cuando un padre, una madre, un niño o cualquier ser querido recibe una fotografía como recuerdo, lo que perciben en ella es el amor profundo de quien los aprecia."
Desde una sencilla foto de carnet, bodas y servicios sociales, hasta complejos y variados trabajos de imagen publicitaria, es la oferta diversa y versátil de foto estudio “Los Recuerdos”, que extiende su campo de acción a toda la ciudad; “nunca cobro por una u otra fotografía, solo por el trabajo completo que me encargan, muchas veces a pérdida, pero con la satisfacción de entregar algo bien hecho, de categoría, sin demora”.
Las cámaras más modernas, con secuencia de disparo de 7 fotos por segundo, son parte del equipo que usa “Cashumita” y todos los años salen al mercado nuevas y sorprendentes innovaciones, aunque muchos de sus instrumentos de trabajo son de fabricación casera porque “mi situación económica no es muy fuerte”; existen en el mercado unos excelentes, preciosos, elegantes equipos, pero con precios muy poco asequibles; “a pesar de ello, tengo la última tecnología en cámaras. Poseo un completo juego para fotografía manual, también el sistema Polaroid de revelado instantáneo, que entrega fotos en minutos; en fin, instrumentos que se pueden usar en cualquier área de esta profesión”.
Para continuar en el negocio, hay que adaptarse a las circunstancias y hacer frente a la continua elevación de los precios del material fotográfico, que es importado, lo que lo convierte en un artículo de lujo, muy caro; “los créditos bancarios son un impedimento para progresar, por los altos intereses. Entonces, hay que enfrentar varios problemas: la dependencia de las importaciones, la situación económica del país que a convertido a los productos fotográficos importados en artículos de lujo, sumamente caros, la imposibilidad de tener un inventario de materiales porque caducan rápidamente, entonces hay que usarlos diariamente”; por lo tanto, es un reto diario sostener un estudio de fotografía.
Toda la ciudad va al estudio en busca de un recuerdo para enviar a Quito Guayaquil o los Estados Unidos. La empresa seguirá creciendo a pesar de todo, afirma el señor Carrión, Claudio o simplemente “Cashumita”, mientras exista gente que le pida “una fotografía de esas como las que tú sabes tomar”.
El Mercurio, Mundo Empresarial, domingo 14 de enero de 1990, 9A.
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