La Previsora y sus tres pilares: crédito, crecimiento, solvencia.

 

Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (21/01/90).- El Banco La Previsora, con su lema “un capital llamado confianza”, fue fundado en 1920 por el patricio guayaquileño Víctor Emilio Estrada y durante muchas décadas fue una de las más importantes entidades bancarias del Ecuador, autorizada por el Banco Central para la emisión de moneda e incluso la entidad rectora requirió de los préstamos de esa institución guayaquileña para funcionar.

La primera sucursal en Cuenca fue inaugurada el 8 de diciembre de 1934 y hace pocos días la entidad estaba conmemorando los 55 años de trabajo en capital del Azuay. Desde sus inicios La Previsora fue un gran banco a nivel nacional e internacional.

Víctor Emilio Estrada Sciacaluga (Guayaquil, 1891–1954) fue una figura clave en la historia económica y política del Ecuador. Hijo del expresidente Emilio Estrada Carmona, creció en un entorno marcado por la Revolución Liberal y desde joven mostró interés por la estrategia militar y la economía.

Tras una breve carrera militar, Estrada se volcó al mundo financiero. Fue gerente general de La Previsora y desempeñó un papel fundamental en la modernización del sistema financiero ecuatoriano. También fue un firme impulsor de la creación del Banco Central del Ecuador.

Además de su carrera bancaria, Estrada fue autor de obras sobre política económica y estrategia militar y ocupó cargos públicos como Ministro de Hacienda y presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil. Su legado perdura como uno de los arquitectos del desarrollo financiero moderno del Ecuador.

Pero, durante la época crítica de los 70´s, el banco llego a perder 11 millones de sucres por mes, tenía apenas 400 millones de sucres en depósitos y en la sucursal de Cuenca solo 1.000 clientes. Un breve análisis de esta situación refleja un período de profunda crisis financiera y pérdida de confianza institucional. Las pérdidas mensuales eran elevadas, siendo un indicador de problemas estructurales graves, ya sea por mala gestión, aumento de la cartera vencida, o fuga de capitales. Este ritmo de pérdida no era sostenible y ponía al banco al borde de la quiebra. Los depósitos eran limitados para todo el banco, lo que muestra una base de clientes reducida y una limitada capacidad de captación. Es probable que competidores más sólidos estuvieran ganando terreno. La presencia regional era débil con un alcance muy modesto en una ciudad importante del país, lo que evidencia una falta de expansión o de estrategias eficaces de penetración de mercado. Este panorama sugiere que La Previsora atravesó una etapa de declive crítico, que requería una reestructuración urgente, capitalización externa o incluso intervención estatal para sobrevivir. La década de los 70 también estuvo marcada por la inestabilidad económica general del país, lo que agravó la situación.

De esa etapa, se recuerda el edificio de la Benigno Malo y Gran Colombia, una sucursal fea dentro de que la que se percibía un ambiente de lentitud y vetustes. Solicitar cualquier trámite significaba perder el tiempo y la paciencia. Los clientes terminaban exasperados. La vieja imagen de La Previsora no brindaba confianza: “en la década de los 70´s se produjo la crisis del banco, que duro 10 años, producto de malos manejos y de negocios poco claros. Esta entidad se colocó al borde de la quiebra. Inclusive, la Superintendencia de Bancos dispuso la liquidación de su sección comercial”, explica Cornelio Tamariz, vicepresidente del Banco.

El ejecutivo explica que tomar la decisión de trabajar en La Previsora, bajo las condiciones en la que lo encontró, fue un desafío personal y un compromiso con sus clientes. Sobre todo, ocupar un alto cargo no era fácil, proviniendo su carrera del Banco del Pacífico. Tenía muy pocas posibilidades y margen de maniobra.

Por eso, estoy orgulloso de los resultados obtenidos: 5.500 millones en depósitos, 5 millones de sucres por mes en ganancias y 25.000 clientes. La administración reacción de forma adecuada y las decisiones tomadas fueron buenas. Solo en la sucursal de Cuenca trabajan 107 personas que saben lo que tienen que hacer. El banco, con respecto a la década anterior, está miles de años luz de distancia, debido a su agilidad para prestar servicios y la imagen moderna de su renovada agencia en la misma esquina. En el año 86 tenía un capital de 350 millones de sucres a nivel nacional.

Esta recuperación se alcanzó tomando diversas decisiones, como los cambios en los procesos, inyección de capital fresco y capacitación del personal, marcando la diferencia entre el banco de antes y de ahora: la agilidad; “el dinero tiene un costo, que empieza a correr desde el momento en que un cliente entra a la sucursal. El dinero ocioso es una pérdida, por eso se han instalado sistemas para que el dinero no permanezca sin ser colocado. Seguimos el ejemplo de otros bancos, adoptando sistemas de computación y atendiendo al cliente de una forma más humana”.

El personal que trabajaba antes de la renovación llegaba a las 40 personas desmotivadas, por la situación crítica. Hubo que cambiar el sistema de trabajo y tomar las decisiones adecuadas, con excelentes resultados: incremento del personal, cursos de capacitación, seminarios. Todo el equipo respondió con mucho entusiasmo; “no estoy diciendo que en esos años el trabajo fue fácil al frente del banco; el esfuerzo valió la pena y se alcanzaron cifras inusuales para la banca nacional y eso que me refiero solo a la sucursal Cuenca.

Con este proceso de modernización La Previsora está en capacidad de prestar todos los servicios de una banca moderna en el Ecuador; por ejemplo, cheques pagaderos en todo el territorio y depósitos acreditados en cualquier sucursal.

Antes, las relaciones laborales tampoco eran satisfactorias y se instaló la desconfianza de los empleados hacia la institución. Cuando Cornelio Tamariz asumió la vicepresidencia del Banco en enero de 1987, la principal dificultad era la relación con el Comité de Empresa, complicada por tradición, producto de las experiencias negativas de años anteriores.

“Hoy existe el mejor ambiente de trabajo y en 1 año 3 meses no se han producido problemas con el personal. Además, nadie me trata aquí por mi título profesional o rango, soy simplemente Cornelio, para todo el mundo. Eso sí, exijo cuando hay que exigir, Soy condescendiente cuando la situación lo justifica. Doy mi apoyo al personal con créditos, adquisición de viviendas, vehículos, promoción profesional. Se organizan campamentos vacacionales para los hijos de los trabajadores. Se está organizando una academia de estudios para que los niños reciban clases dentro del banco. También tenemos un programa de salud ocupacional, con exámenes médicos anuales y un plan de prevención de enfermedades. Finalmente, La Previsora cuenta con el personal mejor pagado del país en el sector financiero”.

Pero, el facto más importante es el cliente. Antes existía toda una tradición, con nombres de personas, empresas y familias; solamente los integrantes de esos listados no escritos podían acceder a créditos en el sistema financiero nacional. No está eliminada esta costumbre, pero la apertura es notable y todos los sectores sociales pueden abrir cuentas corrientes o de ahorros, cuando antes estaban excluidos de la economía formal y “eso es un cambio notable”. En las provincias de Azuay, Loja, El Oro y Chimborazo se ha desconcentrado el crédito en un gran porcentaje, ya no solo es Cuenca la beneficiada. Sin embargo, solo en la capital azuaya están colocados 6.000 millones de sucres en créditos directos e indirectos.

Los tres pilares de La Previsora son: SOLVENCIA, CRÉDITO y CRECIMIENTO. El CRÉDITO es abierto a todo el mundo. El CRECIMIENTO es el más grande y alto de los últimos tres años, con respecto a la competencia. Solo el Banco Popular les ha superado en 1989. En 1987 y 88 La Previsora fue el número Uno. Y la SOLVENCIA, porque en este banco nadie pierde.

Para completar una adecuada relación con la sociedad, la entidad en Cuenca está apoyando a todas las actividades del sector cultural, mediante un convenio con la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, para la producción de un video promocional de la joyería. Con el Departamento de Difusión Cultural del Banco Central Sucursal Cuenca mediante convenio se están financiando una diversidad de expresiones culturales. Con la cárcel de mujeres se financiaron talleres de capacitación para las internas. Con varios jardines de infantes de la ciudad se financiaron colonias vacacionales. Existen una importante inversión en la compra de obras de artes. Con Editores y Publicistas se financió la edición del Segundo Tomo del Libro de Cuenca. En infraestructura deportiva se han realizados inversiones nunca antes vistas y un grupo de deportistas de élite reciben el aporte del banco. Todas las disciplinas deportivas bajo la coordinación de la Federación del Azuay, recibieron aportes económicos: baloncesto, fútbol, voleibol. Se entregaron uniformes nuevos a la Liga Deportiva Universitaria (LDU). El Campeonato Nacional de Baloncesto, sede Cuenca y organizado por la FDA también recibió el aporte de La Previsora.

Todo para demostrar hasta donde quieren llegar. “Todas las instituciones financieras tienden a crecer desmesuradamente. Nuestro banco no es la excepción. Pero, yo no voy a parar hasta que mi banco sea el número uno en el ranking nacional y en Cuenca. Esta ciudad nos está brindando una gran acogida y falta poco para que seamos los primeros. Y después… no paramos, hasta que ningún banco pueda alcanzarnos”.

CARTERA DE CRÉDITOS DE LA PREVISORA (1987–1989), CUENCA

Año

Junio (millones de sucres)

Diciembre (millones de sucres)

1987

724

1.302

1988

1.638

1.992

1989

2.999

4.421

En solo seis meses, en el año 1987 en la sucursal Cuenca, la cartera creció un 80%, lo cual sugiere un inicio fuerte de expansión. Este aumento tan acelerado podría deberse a un cambio en las políticas crediticias o a un mayor acceso a fondos. Para 1988 aunque la expansión continuó, el ritmo fue más moderado. De junio a diciembre, el crecimiento fue de 22%, indicando una posible estabilización después del fuerte impulso anterior. En 1989, se retoma una aceleración importante, con un incremento del 47% entre junio y diciembre, y un crecimiento del 122% en el año completo respecto a diciembre de 1988. Este comportamiento sugiere un ciclo de expansión crediticia que, si bien desacelera en 1988, retoma fuerza en 1989. Esto podría estar vinculado a factores macroeconómicos como inflación, devaluaciones o reformas financieras que incentivaron el crédito

Durante el trienio 87-89, Ecuador atravesó una etapa de crisis económica estructural y ajuste macroeconómico. Aquí algunos factores clave que ayudan a entender el crecimiento de la cartera de créditos en Cuenca: deuda externa y el ajuste estructural (renegociación de su deuda externa y políticas de ajuste promovidas por el FMI que incluían devaluaciones, liberalización de precios y reducción del gasto público), devaluación del sucre (encareció las importaciones y generó inflación); esto pudo haber incentivado el crédito como mecanismo de financiamiento frente a la pérdida de poder adquisitivo; reformas financieras orientadas a liberalizar el sistema financiero, lo que facilitó el acceso al crédito y permitió a instituciones como La Previsora expandir su cartera; crisis petrolera y terremoto en marzo de 1987 que afectó gravemente la infraestructura petrolera, reduciendo los ingresos del Estado y generando presiones fiscales. Esto pudo haber impulsado al sector privado a buscar financiamiento alternativo. Como consecuencia, el crecimiento de la cartera de créditos de La Previsora no fue un fenómeno aislado, sino parte de un entorno económico caracterizado por inestabilidad, reformas estructurales y necesidad de financiamiento. La expansión del crédito refleja una mayor demanda como una estrategia institucional para adaptarse a un entorno cambiante.

DEPÓSITOS TOTALES – SUCURSAL CUENCA (1987–1989)

Año

Junio (millones de sucres)

Diciembre (millones de sucres)

1987

902

1.671

1988

2.302

3.313

1989

3.895

5.317

-          1987: Se observa un incremento del 85% entre junio y diciembre, lo que sugiere un fuerte crecimiento de confianza y captación de fondos en esta sucursal.

-          1988: El aumento entre semestres fue del 44%, con un crecimiento anual del 98%, duplicando prácticamente la base de depósitos de diciembre del año anterior. Este comportamiento refleja una consolidación de la confianza en la entidad en la región.

-          1989: aunque el crecimiento sigue siendo notable, se modera un poco: los depósitos suben un 36% en el segundo semestre. El crecimiento anual fue del 60%, lo que indica una expansión más estable y sostenida.

La evolución de los depósitos en la sucursal Cuenca refleja no solo una estrategia institucional eficiente para la captación de fondos, sino también un entorno donde los ahorristas optaron por mantener su dinero en instituciones privadas, quizá como respuesta a la inflación o a la incertidumbre económica nacional. Cuenca, como centro financiero regional, ofrece estabilidad comparativa frente a otros mercados.

El Mercurio, domingo 21 de enero de 1990, Mundo Empresarial, 10A.

 

 

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