Ecuaval contribuye al progreso del saneamiento ambiental de Cuenca.
Mirian Muñoz, transcripción Hernán Rodríguez.
CUENCA, Ecuador (26/02/90).- Ecuaval Cía. Ltda., creada en 1985, como representante en Cuenca de la fábrica Ecuaválvula de Quito, es una joven empresa que distribuye toda la gama de la afamada línea de productos para saneamiento ambiental: válvulas de presión y sus accesorios para regular el fujo agua potable mediante eficientes redes de distribución, productos que están a disposición de instituciones públicas o privadas.
La historia moderna del saneamiento ambiental en Cuenca se remonta a la década de los años 30 del Siglo XX, época en la que el Concejo Cantonal, dispuso el cierre de las acequias en las calles Lamar, Gran Colombia y Larga, lo que provocó la protesta de la vecindad, porque el Concejo debía respetar los derechos que tienen los habitantes de la ciudad al uso de las aguas de esas calles. Un presidente del Concejo fue amenazado y se debatió en el órgano edilicio la reapertura de las acequias.
La primera planta de agua potable comenzó a operar en 1937. Antes de ese año, la escena cotidiana en Cuenca era muy distinta: cada mañana, desde las ventanas del segundo piso de cualquier vivienda, se arrojaban las bacinillas hacia la calle, confiando en que el agua corriente de las acequias se llevara la suciedad. Estos canales, que corrían por el centro de las calles, transportaban indistintamente agua destinada al consumo humano y aguas servidas.
A comienzos del Siglo XX, los transeúntes no solo caminaban con cautela por temor a tropezar, sino también por el riesgo de recibir un inesperado y desagradable "carnavalazo". La conducción higiénica del agua era una quimera y la ciudad vivía bajo la constante amenaza de emergencias sanitarias, como las epidemias de fiebre tifoidea y el cólera, provocadas por los insalubres hábitos de sus propios habitantes. Cuenca, tal como la recuerdan los abuelos, tenía un rostro gris: cada esquina funcionaba como urinario público, reflejo de la precariedad y el descuido.
Con el pasar de las décadas, llegó el progreso. Las viviendas comenzaron a incorporar baños completos, servicios higiénicos, duchas y agua potable corriente. Bajo la ciudad, se fue construyendo un entramado de redes de conducción que transformaron la vida urbana, resguardando la salud y el bienestar colectivo. Hoy, los habitantes de Cuenca cuentan con un sistema moderno y eficiente que les permite recibir el líquido vital con seguridad y eliminar los desechos de forma adecuada, dejando atrás aquella época de insalubridad e improvisación.
A mantener y mejorar el progreso conseguido, garantizando para Cuenca la seguridad de agua, contribuyen Ecuaval y la industria Ecuaválvula, que protegen la salud de los cuencanos y ecuatorianos, con la producción de piezas de hierro fundido de excelente calidad, para redes de agua potable; “en un comienzo Ecuaval era una oficina representante de Ecuaválvula para el sur del país, bajo el nombre de Ecuasur Representaciones. Luego, se dividió al Ecuador en zonas, para una mejor comercialización de los productos, creándose la necesidad de fundar una empresa independiente, que aliviara a la matriz en Quito de los egresos al tener oficinas de venta directa”, explica el gerente de Ecuaval, ingeniero Geovanny Rodríguez.
El capital inicial de la compañía era de 500.000 sucres, cifra que fue ostensiblemente elevada, demostrando con ello que, a pesar de la competencia desleal que enfrenta todo negocio en el mercado nacional, es posible progresar. Cinco años después, el capital llega a los 10´000.000 de sucres, respaldados por 30´000.000 de sucres en activos fijos, que constituyen el patrimonio de Ecuaval, ubicada en la calle Presidente Córdova, frente al Parque Víctor J. Cuesta, Cuenca.
“Durante este lustro, para surgir, tuvimos que competir en desigualdad de condiciones contra gente sin escrúpulos, enemiga de la industria nacional, que se dedican con todo descaro a la actividad ilícita del contrabando. Más lamentable aún es que instituciones públicas, como los municipios o empresas privadas, que necesitan válvulas y accesorios, hidrantes, bombas, como las que produce Ecuaválvula, sin embargo, deciden comprar objetos de contrabando. Aun conociendo que la Ley ecuatoriana protege al sector industrial y que está penalizada la compra de productos de dudosa procedencia”.
El sector comercial desempeña un papel fundamental en el impulso de la productividad nacional y se destaca como uno de los contribuyentes más puntuales en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias. No obstante, permanece en una situación de vulnerabilidad, al no contar con el respaldo necesario a través de políticas públicas que fomenten su desarrollo y fortalezcan su sostenibilidad.
“Comercio e industria son generadores de un gran porcentaje de la riqueza nacional y además son grandes contribuyentes al fisco, mediante la recaudación de impuestos. Podría decirse que financian las arcas estatales en un gran porcentaje. Y es contra estos sectores que van dirigidas las cargas tributarias, que son indirectamente pagadas por los consumidores. No solo el estado recibe recursos, vía impuestos, del comercio y la industria; también se benefician los municipios y los bancos. Poco falta para que estas entidades cobren hasta el aire que se respira, a cambio de servicios muchas veces ineficientes e inoportunos”.
Como consecuencia, acceder a un crédito para ampliar las operaciones comerciales se convierte, en muchos casos, en una tarea casi imposible. Las tasas de interés elevadas, los múltiples requisitos, la desconfianza institucional, las constantes negativas y los procesos burocráticos generan frustración y angustia entre los empresarios. “La carencia de fondos oportunos por parte de las entidades financieras impacta directamente en la dinámica del mercado, afectando su crecimiento y capacidad de respuesta. Esta situación se ha agravado en los últimos años, profundizando las limitaciones del sector comercial para desarrollarse de forma sostenible”.
El ingeniero Rodríguez mantiene la confianza en que la situación económica nacional logrará estabilizarse. Esta esperanza es compartida por los sectores industrial y comercial, que ven en ello una oportunidad para impulsar propuestas de expansión y crecimiento. Dichos avances beneficiarían no solo a empresas como Ecuaval y Ecuaválvula, sino al conjunto del sector productivo. Solo a través de este fortalecimiento económico será posible alcanzar un verdadero bienestar colectivo.
El presidente de Ecuaval, el empresario Juan Rodríguez Derrossi, destaca con orgullo el compromiso de su equipo y el impacto positivo que la compañía ha tenido en la generación de empleo local. “Contamos con un equipo eficiente y con una marcada actitud de servicio. Actualmente, somos 12 colaboradores plenamente dedicados a atender a nuestros clientes. Al inicio de nuestras operaciones, éramos apenas dos personas, lo que evidencia nuestro crecimiento y la contribución activa al fortalecimiento del empleo en la región”.
Para Ecuaval servir es vender, principio fundamental que rige todas las actividades y negocios de la unidad comercial, que cuenta con técnicos especialistas que entregan información y asesoramiento sobre cualquiera de los productos de Ecuaválvula. También ofrece charlas o conferencias, si el cliente lo necesita; “siempre llegaremos a donde se nos requiera con nuestros técnicos, porque en proyectos de agua potable aún queda mucho por hacer en todo el Ecuador”.
Cinco provincias del centro y sur del país están bien servidas. Los productos de Ecuaval se usan en Azuay, Cañar, Chimborazo, Loja, Zamora Chinchipe y Morona Santiago. Las válvulas para agua potable y sus accesorios son proveídas al municipio de Riobamba y a todos los cantones de la provincia de Chimborazo. Un cliente importante en Cuenca es ETAPA, además de servir a todos los cantones de Azuay. En Cañar, el comprador número uno es el municipio de Azogues y el Instituto Ecuatoriano de Obras Sanitarias (IEOS) es otro usuario importante. El Instituto Ecuatoriano de Recursos Hidraúlicos (INHERI), que desarrolla diversos proyectos de saneamiento ambiental y agua potable para las comunidades rurales, es otro importante comprador de los productos Ecuaválvula. También empresas particulares y contratistas en general de entidades públicas requieren los servicios de Ecuaval.
Con el objetivo de generar más puestos de trabajo, Ecuaval Cía Ltda., diversificó su línea de comercialización, consiguiendo la distribución para el Austro de la marca Pintagama, una de las fábricas más importantes en la producción de pinturas a nivel nacional, que con su experiencia ha logrado superar dos problemas que distorsionaban el mercado, la falta de calidad y la demora en el abastecimiento de pigmentos específicos para la región sur. Por ejemplo, el económico Latex Vinil Acrílico, que cuenta con 4 calidades distintas, adecuadas en precio para cualquier bolsillo. Pintagama ofrece esmaltes, sintéticos, selladores, lacas, colorantes industriales, cemento de contacto, cola blanca y una variedad de complementos, que cubren todas las necesidades de la industria de la construcción.
Ecuaválvula S.A. es una industria pionera en el Ecuador, en la fabricación de válvulas de compuerta, accesorios para redes de agua potable e hidrantes tipo tráfico, todo en hierro fundido dúctil, de la marca Torino, con casa matriz en Italia y una empresa principal en Colombia, con la que mantiene excelentes relaciones.
Fundada el 4 de marzo de 1980 con un capital de 880 mil sucres y 4 empleados. El gerente general es el ingeniero ambiental Marconi Rodríguez Derrossi, la presidencia está a cargo de Clemencia Yánez Cossío. La subgerencia y ventas es dirigida por Juan Francisco Jervis. El capital de esta empresa ecuatoriana sobrepasa en la actualidad los 250 millones de sucres.
Próxima a cumplir diez años, el presente de Ecuaválvula es espectacular y las cifras así lo confirman. 65 empleados laboran para sostener una producción anual de 700 toneladas de manufacturas en hierro gris, avaluadas en 700 millones de sucres. Emplea procesos como la fundición centrífuga para fabricar tubos, caños, conexiones y piezas especiales de hierro y acero. Cumple con estándares como AWWA e INEN, lo que garantiza calidad para obras hidrosanitarias. Su planta industrial ubicada en Quito, tiene un área de construcción de 2.500 m2. Se está planificando su ampliación en 1.500 m2 más, con lo que la producción crecerá en los próximos años a las 1.000 toneladas anuales. Toda esta infraestructura es necesaria para abastecer el 65% del mercado nacional y la importante demanda de las empresas públicas en todos los cantones del país. Este consumo interno se alinea con el auge en la utilización de válvulas y sus accesorios en hierro fundido y otros metales, para redes de agua potable.
La protección y conservación del medio ambiente son acciones de vital importancia, especialmente en una era donde la sostenibilidad se ha convertido en un eje central del desarrollo industrial. En la última década, estos principios se han consolidado como prioridades globales y Ecuavalvula S.A. se ha sumado activamente a esta causa.
Uno de sus principales aportes consiste en la utilización de materia prima reciclada en sus procesos productivos. Entre los materiales empleados destaca la chatarra, que en otras circunstancias sería considerada un desecho contaminante. Al reincorporarla en la cadena de producción, la empresa no solo reduce el impacto ambiental, sino que también promueve una economía circular más responsable y eficiente. Para fundir la chatarra y obtener las piezas, cuenta con hornos de inducción electrónica, controlados mediante programas de computación. Esta tecnología de punta posibilita el procesamiento de cualquier metal: hierro, cobre, aluminio o aleaciones como el bronce, todo de acuerdo con el tipo de servicio que prestará el objeto solicitado. El tamaño tampoco es una preocupación, puesto que se pueden hacer válvulas desde las 2 pulgadas de diámetro, hasta anchuras o calibres según lo que necesite o lo que imagine el consumidor.
El proyecto más ambicioso es atender al exigente sector petrolero nacional, con la provisión de válvulas de acero de excelente calidad, para oleoductos o redes de distribución de combustibles. Para alcanzar este objetivo, el Departamento de Investigaciones y Desarrollo está ampliándose, para mejorar la tecnología nacional y ofrecer productos nuevos y de calidad probada.
A todo esto, se suma un Departamento de Ventas especializado en asesoría técnica y mantenimiento, que ha dividido al Ecuador en 6 zonas de comercialización, para estar más cerca de las entidades públicas o privadas, que necesitan de los productos de Ecuaválvula. Un propósito por alcanzar es atender cualquier pedido, desde cualquier parte del Ecuador, en un plazo máximo de 24 horas. Porque Ecuaval y Ecuaválvula trabajan por el bienestar de los ecuatorianos, garantizando su seguridad de agua.
El Mercurio, lunes 26 de febrero de 1990, Mundo Empresarial, 5A.
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