Hotel Crespo: donde Cuenca recibe al mundo.

Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (18/03/90).- El Hotel Crespo, fundado por la familia Crespo en 1942, ocupa una antigua casa familiar construida por un ingeniero italiano en 1887. Con su aire patriarcal y su arquitectura que parece aferrarse al tiempo, esta edificación se suspende sobre el barranco como si desafiara al abismo, lista para posar en una postal que recorrerá el mundo.

La sede del hotel cuelga del barranco del río Tomebamba, juguetea con el vacío y, en una cascada de ladrillos, se desliza hasta besar las aguas del amado y temido río. Este paisaje convierte a Cuenca, Ecuador, en hermana espiritual de la Cuenca española. ¿Cuántos recuerdos y secretos susurran todavía esas viejas paredes, testigos silentes de historias que el tiempo se empeña en proteger?.

El gerente de la empresa a 1990 es Ricardo Rueda; “sin temor a equivocarme, pero me parece que somos uno de los primeros hoteles de la ciudad, por eso es que somos una empresa tan tradicional. Para 1942 la familia Heredia decide convertir lo que era una casa de familia en un hotel y para alcanzar el objetivo se realiza la primera remodelación del edificio”.

Henry Kouperman, como tantos y tantos extranjeros que han amado a Cuenca, convirtiéndose en hijos adoptivos, compra el Hotel en 1972 y realiza una segunda remodelación. Su hijo, Daniel, al fallecer su padre en 1979, se hace cargo de la administración. Luego, Diamantino Jerónimo, un hotelero con gran experiencia internacional en este tipo de organizaciones, compra una parte de las acciones del Crespo y emprende la construcción de nuevos y agradables ambientes.

“Es él que termina la construcción del Salón del Río, ampliación que había estado paralizada varios años, dispone la realización del Salón Los Arupos y se añaden 10 habitaciones nuevas, aumentando la capacidad de alojamiento”.

Para este año, está pendiente la inauguración del Bar El Alambique, en el que una mujer barman servirá los tragos, algo novedoso para la ciudad. Y como adorno en una de sus paredes tendrá un alambique en miniatura, que destila trago de verdad. Están en proceso de planificación, a nivel de proyecto, la remodelación del restaurante, la adecuación del espacio para un nigth club y la “Plaza del Carbón”, que será instalada en la terraza del Salón del Río, para ofrecer parrilladas. Propuestas que proyectan al Hotel Crespo hacia el final del milenio, hacia la conquista del mercado turístico receptivo, ofreciendo los mejores servicios de alojamiento a los miles de turistas que van a llegar al Ecuador y, de manera preferencial, a la capital del Azuay.

Está próximo a cumplir 50 años. El Crespo ha sabido mantener la calidad en el servicio y la aceptación de sus clientes, en el Ecuador y en el extranjero, tanto que ya es un cliché cuando un visitante dice que se va alojar allí, porque este hotel es Cuenca y Cuenca es este hotel. Esta popularidad queda demostrada porque muchos turistas extranjeros afirman que conocen el Hotel Crespo, pero no conocen Cuenca.

“Hasta aquí he contado una historia bien básica, general. Esto Hotel siempre se ha preocupado por mantener viva una tradición, es un lugar clásico de la ciudad, tanto en los servicios que ofrece, como en su construcción. Es mu aceptado por el público. El 65% de la ocupación son turistas de Europa, que llegan sin reservación, solo porque alguien allá, algún otro europeo, les ha recomendado. No piden información a ninguna agencia de viajes, simplemente llegan acá. Porque este punto es muy agradable. Llegamos a hospedar a gente que no conoce el país, que vienen por primera vez a la ciudad y su sitio de llegada es este Hotel”.

Estas cinco décadas de trabajo sin interrupciones hacen de esta empresa turística una pionera en servicios hoteleros con alcance nacional. Por eso es que cuidan celosamente la tradición bien ganada de ser la casa de los extranjeros en Cuenca. Ricardo Rueda recibió, como primera disposición al hacerse cargo de la gerencia, mantener un alto nivel de servicio, especialmente en la cocina, que tiene la misión de preparar platos exquisitos, con recetas que no son un secreto, pero que con parte de la cultural local, nacional e internacional y se preparan de una forma especial en el Crespo, tales como la trucha al "au bleu" (trucha en azul), el pato al "Orange" (pato a la naranja), la suprema de corvina o el conejo a la francesa, que son las cartas de presentación. Un crítico de la Guía Michelin, publicación anual que se ha convertido desde 1900 en el referente mundial de la excelencia gastronómica, comentó que durante un recorrido por toda Latinoamérica probando diversidad de platos, no había comida tan bien como el Restaurante La Casona, que combina la comida internacional con espectaculares vistas del río Tomebamba, lo que lo convierte en un lugar ideal para disfrutar de una comida con ambiente tradicional y encanto histórico.

Otra particularidad es que la trucha que ofrece este restaurante es pescada a la manera tradicional, con caña y no sacada de una piscina, porque así lo exigen los visitantes. También el consumo de conejos y patos es muy alto.

El “Salón del Río” es ideal para las recepciones de bodas, por su inigualable vista panorámica del Barranco del Río Tomebamba y la parte sur de la ciudad. Un sitio romántico para los recién casados y muy festivo para los invitados. Los vecinos de Cuenca, clientes del Hotel, realizan en este salón todos sus actos sociales. Costumbre que se ha mantenido desde la época en que la empresa era pequeñita; “la ciudadanía nos escoge siempre, quieren venir acá. Generación tras generación, las familias cuencanas han brindado recepciones de los matrimonios de sus hijas, de sus hijos, en este hogar. Por ejemplo, el próximo 31 de marzo se casa la quinta hija del Doctor Rubén Cazorla y la recepción, por supuesto, será en el Hotel Crespo. Así como él, hay muchas mamás, muchos papás, muchas familias, que desean nuestra atención. Es por lo mucho que reciben, por nuestro trato, porque nos conocen, los conocemos y les atendemos a su gusto. Como ellos quieren y se merecen”.

Una tradición, una costumbre, que las familias cuencanas no quieren abandonar. El gerente, Ricardo Rueda, insiste en que esto es tanto así, que cuando cierra una venta para la realización de una recepción, las hijas nuestros clientes aseguran que sus futuras hijas también tendrán una fiesta en el Crespo. Con la inauguración del Salón del Río, este servicio se dio un magnífico paso, para atender de la mejor manera este tipo de eventos. La inversión fue alta pero los resultados son excelentes. El buen servicio, la dedicación y la constancia para atender a la gente, les favorece. Venciendo dificultades financieras y “sacándole espacio a la nada”, el Crespo seguirá creciendo en infraestructura, creando nuevos lugares para reuniones y eventos.

“Estoy consciente de que la situación económica del Ecuador no es la mejor y no escapamos de esta situación. Pero gracias al gran aporte de la ciudadanía continuamos manteniendo un buen nivel de servicio. Pronto abriremos nuevos espacios, especialmente para adultos, que quieren gozar de un buen fin de semana, en un lugar serio, tranquilo, exclusivo y que se lo siente como propio”.

Para lograr esto se conservan la mayor parte de detalles de la casa patrimonial, que están igual como cuando esta se inauguró. Lo que se ha hecho es mantenimiento constante, reparar daños, porque los clientes nacionales y extranjeros llegan en una especie de búsqueda, quieren encontrarse con la casa vieja, la casa de familia, en la que pueden hallar calidez humana y buen trato; “no hemos cambiado mucho de eso, todo aquel que se hospeda en el Crespo viene a disfrutar de paz”.

Desde la Calle Larga, nadie imaginaría que el Hotel Crespo se eleva con discreta grandeza hasta siete pisos. Toda la estructura descansa sobre pilotes y vigas de madera, y sus paredes, de cuarenta centímetros de ancho, hechas de puro adobe, conservan la nobleza de una época pasada. Cada nivel, desde el primero hasta el último, está impregnado de memorias: historias que susurran en los corredores, recuerdos que se aferran a las habitaciones, rostros que alguna vez tuvieron nombre y alma. Son sombras que no intimidan, presencias que inspiran. Huellas de quienes fueron carne y hueso y que hoy se mantienen vivos en espíritu.

Hay cuentos de fantasmas que no provocan miedo, sino curiosidad y afecto. Se dice que entre los muros aún moran las almas de los antiguos dueños, como guardianes silenciosos del encanto eterno de esta casa patrimonial: “creo que las almas de los antiguos dueños, que le dieron tanta nobleza a la casa, aún moran aquí. También quedaron encerrados los recuerdos de los personajes que se hospedaron, como el expresidente Velasco Ibarra -era su hotel preferido en Cuenca-, un expresidente de la Corte Suprema de Justicia de los EEUU y varios artistas famosos. Pero no puedo dejar de mencionar el nombre del general Augusto Pinochet, que pasó 20 días en este Hotel, mientras visitaba algunos repartos militares en la ciudad. Ha sido uno de nuestros visitantes de más importancia. No lo califico como político, militar o persona; es un destacado protagonista de la historia latinoamericana”.

Pero, más importante que los recuerdos es el recurso humano que ya trabaja más de 2 décadas, que, con sus conocimientos y su experiencia, son muy importantes para mantener el servicio turístico de calidad del Hotel Crespo. Un ejemplo es el Jefe de Mantenimiento; “el Señor Domínguez, que trabaja en la empresa 50 años. Conoce todos los rincones de la casa como la palma de su mano. Sabe donde está todo. Hay que considerar que de las casas antiguas y patrimoniales no existe plano alguno. Solo él sabe por donde pasan instalaciones eléctricas, por donde van por las paredes las tuberías de aguas servidas, las redes de agua potable por donde pasan en los tumbados, en los cimientos. De ser por él no se tendría conocimiento de ningún servicio vital del edificio. Todo este conocimiento se está rescatando con el levantamiento de nuevos planos y diseños técnicos de la infraestructura. Pero el jefe Domínguez parece de verdad un fantasma viviente”.

Y cuando un huésped necesita alguna reparación o mantenimiento en su habitación, solo llama al Señor Domínguez, no quiere a nadie más; “algunos de nuestros visitantes nos tienen como su hotel preferido desde hace 20 años y generalmente reclaman al Fantasma de la Ópera, que es el Señor Domínguez, para que arregle cualquier desperfecto en la habitación”.

Algunos factores negativos conspiran contra el desarrollo de infraestructura hotelera moderna en todo el Ecuador. Los principales son la falta de promoción del país como destino turístico a nivel internacional y el poco apoyo por parte del estado, mediante incentivos a la producción o exenciones tributarias, por ejemplo.

El crecimiento del turismo es positivo, con una proyección de 350.000 visitantes para 1990, pero este incremento sostenido no va de la mano con el desarrollo de nuevas empresas de alojamiento. Por otra parte, la “industria sin chimeneas” no se hace de un día para el otro, sino que su fortaleza se basa en una adecuada planificación, que se ejecuta con lentitud, paso a paso, midiendo cada actividad cumplida.

“Pero en esto último, tampoco los gobiernos de turno dan una mano. No existen recursos financieros con una cómoda tasa de interés otorgados por el estado, mediante una política pública. Las deudas son adquiridas mediante préstamos de la banca privada a unos intereses altísimos. Nuestro hotel, creo que todos los hoteles, no son fábricas que al final del día sacan su producción a la venta. El retorno del dinero para poder pagar los créditos no es así para nuestro sector. Es más bien un proceso lento, que va desarrollándose con los años y al que le hace mucha falta la publicidad en el exterior y planes de visita que atraigan clientes”. Por eso, la etapa más critica que ha tenido que pasar el Hotel Crespo, es el bienio 81-82, cuando en el Gobierno de Hurtado se produjo la devaluación de la moneda Sucre. En ese periodo quedaron paralizadas las obras de construcción de nuevos salones, por la falta de capital. Superada esta etapa, la empresa está tomando un nuevo impulso.

Un interesante paquete de actividades y visitas turísticas está relacionado con el alojamiento en el Hotel Crespo. Cuentan con dos cabañas en territorio shuar, provincia de Morona Santiago, en la comunidad de Miasal. Hasta allá llevan a grupos de visitantes de los EEUU, Suiza y Alemania.

Miasal es un pequeño poblado ubicado en la provincia de Morona Santiago. Se encuentra cerca de otras comunidades como Numbain y Panki, y está rodeado de naturaleza exuberante, ríos, cascadas y bosques primarios. Además de su ubicación geográfica, Miasal es conocido por sus aguas termales y por formar parte de la comunidad shuar, lo que le da un valor cultural y turístico especial. Es un destino ideal para quienes buscan experiencias auténticas en medio de la selva amazónica.

Hacia el extremo de la cordillera de los Andes, el Hotel cuenta con un refugio en El Cajas y partir de allí se realizan excursiones a caballo dentro del Parque. Los tours tradicionales comprenden visitas a los artesanos de Cuenca, Chordeleg, Paute y Gualaceo. Algo más local son los “city tours” por la capital azuaya.

Una opción adicional que ofrece este alojamiento patrimonial, es el tour a la Isla de la Plata, una joya natural ubicada frente a las costas de Puerto López, en la provincia de Manabí y forma parte del Parque Nacional Machalilla. A menudo se la conoce como el “Pequeño Galápagos” por su sorprendente biodiversidad y similitudes con las famosas islas ecuatorianas. Se pueden avistar aves marinas como piqueros patas azules, piqueros de Nazca, piqueros patas rojas y fragatas, tortugas marinas, mantarrayas gigantes y delfines en sus aguas cercanas, tiene senderos ecológicos que atraviesan bosques secos tropicales y acantilados escénicos; sitio ideal para la práctica del snorkeling en arrecifes llenos de peces tropicales.

El Hotel Crespo cuenta modernos equipos de telecomunicaciones como fax, telex y discado directo internacional. Como información complementaria, los huéspedes pueden revisar guías impresas de la ciudad, en donde se detallan los principales lugares que pueden visitar.

Para los amantes de los libros, el lugar más acogedor es la Sala de Lectura, otro ambiente recién implementado, con las principales revistas informativas del Ecuador y del extranjero, una colección de mapas: cartas geográficas milimétricas del IGM de la zona del Cajas, que las están enmarcando, representaciones cartográficas del clima, de la flora, de la fauna, de los pisos ecológicos, carta general de suelos, de la Avenida de los Volcanes, son esquemas territoriales del Ecuador y del mundo. Un servicio de consulta que no lo tienen ningún otro hotel en la ciudad; “si un turista extranjero pregunta ¿qué hacer? O ¿a dónde ir?, creo le tenemos la respuesta correcta”.

El Mercurio, domingo 25 de marzo de 1990, Mundo Empresarial 10A.

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