Importadora Tomebamba-Toyota: alianza que transformó el mercado.

 

Hernán Rodríguez Girón

CUENCA, Ecuador (11/02/1990).- Importadora Tomebamba S.A. fue fundada el 4 de agosto de 1964 por cinco empresarios con visión: Guillermo Vázquez Espinel, Salvador Pacheco Mora, Cornelio Vázquez Astudillo, Luis Andrade y Cornelio Vintimilla, con el objetivo de comercializar vehículos de la marca japonesa Toyota, que en aquellos años no gozaban del prestigio que tienen en la actualidad.

Durante la década de 1960, la economía de la provincia del Azuay aún resentía los efectos de la prolongada crisis provocada por la abrupta caída en las exportaciones del sombrero de paja toquilla, ocurrida en los años anteriores. Esta artesanía, que había sido uno de los pilares económicos de la región desde finales del siglo XIX, sufrió un declive significativo debido a la pérdida de competitividad frente a productos industriales, cambios en las tendencias de moda internacional y la concentración del comercio en manos de intermediarios que marginaban a los artesanos locales.

En este contexto de estancamiento económico, los empresarios cuencanos, impulsados por un espíritu progresista y emprendedor, redoblaron esfuerzos para superar la crisis. Apostaron por la diversificación productiva, la modernización de la infraestructura urbana y la promoción de nuevas industrias, con el objetivo de reactivar el desarrollo de la ciudad y sentar las bases de un crecimiento más sostenible.

Los primeros contactos para que la sociedad consiga la distribución de Toyota se realizaron en los meses iniciales de 1964 con el señor Mitsuri Koisumu, representante de la marca para el Ecuador. 10 automotores, entre camionetas, autos urbanos, hasta el famoso todoterreno Land Cruiser fueron despachados a Cuenca y 5 fueron comprados de inmediato por los ejecutivos de la nueva empresa. Hay que resaltar la resistencia de aquellos diez primeros vehículos Toyota que circularon en Cuenca; muchos de ellos siguen funcionando a 1990, sobre todo los que han tenido algo de mantenimiento.

Así nació Importadora Tomebamba, con la fe puesta en los adelantos tecnológicos del gran pueblo japonés, que le permitió arrancar esta aventura, con un capital modesto de 500.000 sucres, 4 empleados incluido el gerente y una pequeña oficina en la Gran Colombia, frente a donde años después se levantaría Hotel El Dorado. Se confió en la modesta calidad inicial de marcas que, con el paso del tiempo, se han transformado en distintivos respetados en todo el mundo por sus competidores. Transcurrió muy poco tiempo y el local inicial quedó pequeño. La empresa abrió su almacén de exhibición y ventas en la misma Gran Colombia, pero unos metros más abajo, en el local donde ahora funciona Almacenes Tía, para brindar mantenimiento y servicio técnico, con la instalación del taller automotriz y personal capacitado mediante cursos técnicos en la fábrica de Toyota en Japón. Así se garantizó la preferencia del público hacia la marca, con el crecimiento exponencial de las ventas.

El nivel de influencia comercial de la Importadora, creció poco a poco por todo el país y para 1967 abrió su primera sucursal fuera de Cuenca, en la ciudad de Machala, que era conocida a nivel internacional como la Capital Mundial del Banano, un puerto pujante y dinámico centro de comercio en la costa sur del Ecuador. Se acelera el desarrollo de la organización y para 1969 se abre la sucursal de Loja y en 1979 la cobertura ya era regional, abarcando todo el austro y la región centro, con la apertura de la sucursal en Riobamba.

La sucursal Quito se implementó en 1982 al conseguir la distribución exclusiva para todo el país de la marca de electrodomésticos norteamericana Kelvineitor y para 1984 se abre la segunda sucursal en la Capital para distribuir Toyota y sus repuestos. La agencia Guayaquil empezó a funcionar en 1985, cerrando así un ciclo de conquista del mercado nacional, ganando espacio frente a una poderosa competencia.

Para Hernán Barahona, gerente general de la Importadora, la historia de la sociedad que dirige, está llena de éxito; “hemos alcanzado un notable desarrollo a nivel nacional. Somos una gran empresa, con un capital suscrito y pagado de 600 millones de sucres o 750.000 dólares. Vendemos 200 toyotas por mes y estamos orgullosos de inaugurar nuestra nueva casa matriz en la Avenida España, de Cuenca, un edificio de estilo minimalista, digno de estar en cualquier gran capital del Mundo”. Por eso, para Barahona la mejor forma de conmemorar el primer cuarto de siglo de Importadora Tomebamba, fue la ceremonia de inauguración de la nueva sede.

La noche del 9 de febrero de 1990 fue memorable para la empresa, por el acto inaugural de su nueva casa matriz, que luce imponente y magnífica, un lujo para la ciudad. Ocasión que también se aprovechó para celebrar los 25 años de la sociedad. Todos los invitados lucieron sus mejores galas. Las principales autoridades de la ciudad y la provincia solemnizaron el acto con su presencia. Asistieron además altos ejecutivos japoneses, representando a la marca Toyota, que se ha convertido en un gigantesco fabricante internacional de automotores, con influencia mundial.

Se estrenó un video promocional, realizado por Citra Publicidad, que resumió la trayectoria de Importadora Tomebamba en 25 años. El sonido perfecto, limpio, imágenes bien logradas, dan forma a esta pieza audiovisual, que contribuye a promocionar la imagen de la marca.

La flamante casa matriz tiene 7.000 m2 de superficie, con espaciosas salas de exhibición y grandes bodegas. Su diseño es muy funcional. Su construcción dio trabajo a 13 empresas locales y nacionales, un orgullo para la industria de la construcción del país. El arquitecto líder del proyecto fue Rafael Malo Cordero, que implementó un estilo arquitectónico comercial contemporáneo: diseño funcional y abierto con ventanales de cristal, estructura lineal y modular para resaltar eficiencia y dinamismo, uso de materiales modernos en una combinación de metal, vidrio y paneles sintéticos, colores institucionales en blanco con detalles en rojo que simboliza a Toyota, reflejando identidad de marca. El edificio se adapta al perfil de la Av. España, uno de los ejes viales principales y más modernos de la capital azuaya.

El momento más emotivo del acto fue la donación de 5 millones de sucres o 6.250 dólares a la Municipalidad de Cuenca para la construcción de un albergue de mendigos, obra a cargo de la Fundación Santa Ana. El alcalde Jorge Piedra agradeció a nombre de la ciudad y de inmediato hizo la entrega de un cheque por la cantidad a Monseñor Alberto Luna. El noble gesto de Importadora Tomebamba es una demostración de su responsabilidad social empresarial. La Municipalidad de su parte hizo la entrega a la empresa de un Acuerdo de reconocimiento a su labor, que la estimula a seguir adelante.

Durante 1990 la Importadora seguirá vendiendo los novedosos automotores de Toyota en todo el país y sirviendo a todos los ecuatorianos mediante otras líneas de productos: los electrodomésticos Kelvineitor, los motores Denyo y los compresores Robin.

La fuerza laboral de Importadora Tomebamba sobrepasa los 100 trabajadores, que tienen como misión sostener el liderazgo de la firma, mediante un crecimiento no solo físico, comercial o económico, sino también social y espiritual. Al respecto, Hernán Barahona asegura que “existe una gran armonía entre la gerencia general y los colaboradores de la empresa. Somos como una familia, un gran equipo. Tenemos nuestras diferencias, las solucionamos con el diálogo. Si es que la estabilidad laboral se pudiera porcentualizar, yo diría que está en el 99%, debido a la capacidad y la actitud positiva de nuestros empleados. Por concepto de sueldos, beneficios sociales y legales, pensiones y la participación del 15% en las utilidades, recibieron y se repartieron en 1989 unos 400 millones de sucres (unos 500.000 dólares), monto que dividido para 100 da un promedio de 4 millones de sucres o 5.000 dólares por cada trabajador”.

La importancia que esta Sociedad Anónima otorga a la responsabilidad social empresarial es enorme. Durante 1989 contribuyó al fisco con el pago puntual del IVA y por concepto de Impuesto a la Renta (IR) desembolsó la cifra de 1.000 millones de sucres. Las ventas superaron los 4.600 millones de sucres, cifras que tienen su origen en aquel pequeño capital inicial de 500.000 sucres.

Auspicia la Copa Toyota-Denyo, fue gestora de modernas urbanizaciones que impulsan el desarrollo de la ciudad como Puertas del Sol, San Marcos y Jacarandá y cedió a la Municipalidad de Cuenca un lote de terreno al lado de su antiguo local para la construcción de la plazoleta junto al monumento al Hermano Miguel.

Como empresa que se preocupa por cuidar el patrimonio cultural arquitectónico de la ciudad, esta ejecutando la restauración de la casa de su anterior sede y los trabajos ya comenzaron a cargo del arquitecto Francisco Escobar, especialista en monumentos. La propuesta es mantener su fachada y su estilo arquitectónico, que es neoclásico francés, pero en el interior implementar divisiones para pequeños almacenes, que serán vendidos en su mayor parte a comerciantes de artesanías, transformándolo en un polo de desarrollo turístico.

“Todos en Importadora Tomebamba estamos satisfechos. A pesar de la crisis, miramos con optimismo el futuro y en las próximas décadas esperamos lograr más éxitos. Afirmo una vez más que toda la acción de la Importadora gira en torno a los productos de la marca Toyota y tenemos un solo objetivo: la satisfacción total del cliente”.

Toyota es una de las compañías automotrices más grandes y reconocidas del mundo. Su historia comienza en Japón en 1937, cuando Kiichiro Toyoda fundó Toyota Motor Corporation, extensión de la empresa textil familiar Toyoda Automatic Loom Works. Inspirado por la industria automotriz estadounidense, Kiichiro decidió incursionar en la fabricación de automóviles.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Toyota produjo vehículos militares. Tras el conflicto, enfrentó una grave crisis económica, pero logró recuperarse enfocándose en la eficiencia, la calidad y la mejora continua (kaizen), lo que dio origen al famoso sistema de producción Toyota (TPS), base del modelo “lean manufacturing”, manufactura esbelta o producción ajustada. Es una filosofía de gestión de la producción que busca eliminar desperdicios, optimizar procesos y aumentar el valor para el cliente utilizando menos recursos (tiempo, materiales, espacio y costos). Se basa en la entrega de productos de alta calidad de forma más ágil y flexible. Toyota se expandió globalmente, destacando por su fiabilidad, innovación y sostenibilidad.

El Mercurio, Mundo Empresarial, domingo 11 de febrero de 1990. 

 

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