Madeform es la forma de la madera convertida en arte.

Hernán Rodríguez Girón.

CUENCA, Ecuador (11/03/90).- Madeform es en realidad un neologismo, una palabra compuesta por la expresión “La forma de la madera”, sugestivo nombre de esta empresa cuencana, inventado por su gerente Teodoro Cedillo Feijoo, que dice mucho y genera una pregunta: ¿cuál será la forma final de una tabla, de un tablón, del tronco de un árbol, al ser transformados en muebles?. La combinación entre un proceso coordinado de producción y las manos hábiles de los artesanos locales transmite la respuesta sobre esa forma final: una obra de arte.

La unidad productiva tiene orígenes muy humildes. Creada en 1987 en el Centro Histórico de Cuenca con el nombre Maderamen, inició como un taller artesanal, enfocado en fabricar productos de madera pequeños para incursionar en el mercado; “el taller era poco rentable, apenas manufacturaba accesorios de madera que no tenían salida, nadie los compraba. Cuando adquirí la empresa, le di un vuelco total en su actividad. De cosas muy decorativas y artesanales pasó a fabricar muebles”. Para 1989 la planta de producción se traslada a las afueras de Cuenca y amplia su actividad a la manufactura de muebles. En 1990 asume el control de toda la organización un solo accionista, Teodoro Cedillo, que la renombró como Madeform.

Empresario y trabajadores, juntos, han logrado activar esta unidad productiva que cada día crece más, mediante el trabajo en equipo, la experiencia ganada con el paso de los años y la tenacidad, tres ingredientes hacia el éxito. Todos los operarios y el gerente están siempre aportando nuevas ideas, para ofrecer a los consumidores y al mercado local muebles de calidad; “nuestra estructura organizativa, como una pirámide, está integrada por el gerente de comercialización, mi responsabilidad, el gerente de producción, Segundo Juela, que cuenta con 20 años de experiencia en la fabricación de muebles, luego vienen los supervisores de máquinas -lijado, montaje y lacado-. Nuestra nave industrial está dividida en varias secciones, incluida una muy importante, mantenimiento”. Esta delicada organización debe funcionar como un reloj mecánico, en el que cada pieza tiene su importancia, hasta obtener un mueble que llevará siempre el sello de calidad Madeform.

Artepráctico fue una escuela para la industria del mueble en Cuenca y fue allí donde Segundo Juela aprendió, obtuvo el conocimiento y la experiencia en la fabricación de muebles. Juela y Cedillo reorientaron la actividad del taller artesanal hacia una naciente y pujante pequeña industria; “como taller también nos dedicábamos a actividades poco rentables, como el acabado de casas, lo que generaba un desperdicio de tiempo en nuestra mano de obra. Decidimos que era necesario concentrarnos en organizar una verdadera industria de muebles. Fue fundamental la experiencia de Segundo, con más de 20 años de trabajo en Artepráctico”.

La palabra Madeform es el resultado de algunas negativas, pero la constancia vence. Se cumplieron varios trámites legales ante la Superintendencia de Compañías para el registro de la marca, de la razón social, presentando ante la autoridad una diversidad de alternativas como Maderamen, Madelart y otras, pero ninguna fue aceptada. Hasta que nació Madeform, que es “La forma de la madera”; finalmente el trámite fue aceptado.

El principal problema para crecer más rápido ha sido siempre, para esta empresa, la falta de capital oportuno, de dinero fresco, para emplearlo en inversiones. Sin embargo, los ejecutivos de Madeform reconocen que los recursos conseguidos mediante préstamos de bancos o financieras ha sido de utilidad. El obstáculo es obtenerlo en los plazos adecuados, lo que no es posible por los trámites y la burocracia, pública o privada; “por ejemplo, la Financiera del Austro siempre nos presta dinero, es una ayuda que no se puede soslayar. Pero necesitamos hacer inversiones en un mes y los trámites para que nos concedan el préstamo dura tres meses. Hasta que desembolsen el dinero pasa demasiado tiempo”. Cedillo destaca que otra institución que siempre está dispuesta a apoyar este período de crecimiento y consolidación de la fábrica, que aún no termina, es el Banco La Previsora.

6 millones de sucres mensuales en ventas es el nivel alcanzado al mes de marzo de 1990 y la proyección es que en abril se llegue a la meta de los 8 millones. La mejor plaza es Machala. Este ritmo de crecimiento va de la mano con el incremento de la demanda de muebles y productos, modestas ganancias que demuestran el rápido crecimiento de una joven y pequeña industria, que va por la senda del progreso. Este ritmo de comercialización, que crece mes a mes, se debe a la implementación de una política de mercado, al contado o a crédito. Si la compra es a crédito, se establecen cómodos plazos: hasta 3 meses sin recargo de intereses y de 3 a 8 meses con un pequeño interés.

Si algún mueble sale al mercado con defectos de fábrica, se lo arregla de inmediato. Todos los productos están tratados contra la polilla, tienen acabados elegantes, con laca brillante y los precios más bajos del mercado; “todas estas características juntas, como el precio, los acabados, el costo, la política de comercialización, la política de mantenimiento, hacen que nuestras ventas suban día a día y el cliente se sienta satisfecho. Es indudable”. Sucre 5-17 es la dirección del almacén de exhibición y distribución.

Un departamento fundamental en los procesos de Madeform es mantenimiento, conducido por José Quezada, que tiene como objetivo optimizar la producción mediante el funcionamiento correcto de toda la maquinaria; es por eso que todas las tardes se realiza la tarea de limpiar todos los equipos, generando un ritual, una tradición. Esta garantía adicional para el consumidor es algo que no se ve: máquinas bien engrasadas y aceitadas, limpieza integral de todos los puestos de trabajo, tornillos apretados, cuchillas afiladas, recurso humano capacitado y eficiente. Son “garantías invisibles”.

25 son los obreros contratados que son incentivados de manera continua. Es mano de obra calificada, con excelente actitud y siempre dispuesta a aprender. Las relaciones obrero-patronales son excelentes, afirma Teodoro Cedillo; “empresarios y trabajadores somos un solo equipo”. La jornada laboral va de 07:30 a 12:00 y de 12:30 a 16:00, con media hora para el almuerzo. Tienen todos los sueldos y beneficios sociales que dispone la Ley, incentivos económicos, descansos en feriados y agasajos, políticas comunes de cualquier empresa. El gerente explica que además el aumento de la producción de cada obrero es reconocido mediante incentivos: “quien produce más gana más”.

Las regiones proveedoras de madera de la mejor calidad son Esmeraldas y las provincias del Oriente. Para Segundo Juela el Laurel es la mejor materia prima, llana y dura, para reforzar ciertas partes de los muebles, que necesitan soportar sobrepeso, como mesas de comedores, sillas, aparadores, camas o salas.

Los procesos y actividades para la manufactura de un mueble comienzan con la recepción de la materia prima, la madera, que es colocada en el área de secado, a temperatura ambiental, Pasado cierto tiempo, se selecciona la madera, de acuerdo al número de piezas y la estructura del mueble.

El siguiente proceso con sus tareas específicas, es el saneado contra la polilla. Se pasa a la etapa de preparación, escogiendo las tablas con sus dimensiones y anchos. En la sección de las máquinas, las maderas adquieren las formas finales para cada pieza: ranuras, perfilados, etc y el primer esquema del mueble toma forma. En este punto, saber interpretar los planos del mueble de forma correcta es de suma importancia.

“El diseño plasmado en los planos va tomando forma. El área de máquinas es en realidad el corazón de la empresa y al mismo tiempo el área más complicada. Hay que interpretar planos, medidas y todos los detalles involucrados en la creación de un mueble”.

El siguiente proceso está en la sección de fallas, que tiene la misión de detectar y corregir todos los errores cometidos, como astillados, fracturas leves o trizaduras, aberturas. El siguiente paso es el lijado o pulido, con el uso de materiales brasileños de excelente calidad. Luego de todo esto se arma el mueble. Finalmente, el saneado, preservado y lacado. Todo cliente tiene la oportunidad de pedir algo específico o de escoger el color de su mueble.

Quienes se dedican a la producción industrial de muebles usan una jerga, comprendida solo por aquellos especialistas que tienen cierta experiencia en este sector y que lo hacen muy particular con respecto a otros segmentos productivos.

“Cada empresa o industria tienen lo que podría llamarse un lenguaje propio, que se alimenta continuamente con nuevas palabras y se aprende poco a poco, según el grado de experiencia que la persona alcanza en el desarrollo de su actividad”. Segundo Juela define algunas de las palabras de la jerga del mueble:

-       Ensamblaje: unión de dos superficies o caras, de acuerdo a la hebra de la madera. Se toman en cuenta aspectos como el ancho o el espesor de las piezas a unir.

-       Acoplamiento: acción y efecto de acoplar o acoplarse, es decir, unir o ajustar dos elementos. Hay que tomar en cuenta que todo objeto de madera tiene tres dimensiones, la superficie, el canto y las testas (puntas).

-       Espigado: cortes o cavidades, siempre de acuerdo con determinadas medidas, que se realizan en las partes que formarán el mueble, para permitir un acoplamiento perfecto y así obtener una estructura sólida.

-       Tarugueado: cuñas cilíndricas que se utilizan para unir dos cuerpos de madera.

El Mercurio, domingo 11 de marzo de 1990, Mundo Empresarial, 10A.

 

 

 

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